| San Juan XXIII , San Nicasio de Vexin |
| En aquel día: |
| El Señor de los ejércitos |
| ofrecerá a todos los pueblos sobre esta montaña |
| un banquete de manjares suculentos, |
| un banquete de vinos añejados, |
| de manjares suculentos, medulosos, |
| de vinos añejados, decantados. |
| El arrancará sobre esta montaña |
| el velo que cubre a todos los pueblos, |
| el paño tendido sobre todas las naciones. |
| Destruirá la Muerte para siempre; |
| el Señor enjugará las lágrimas |
| de todos los rostros, |
| y borrará sobre toda la tierra el oprobio de su pueblo, |
| porque lo ha dicho él, el Señor. |
| Y se dirá en aquel día: |
| "Ahí está nuestro Dios, |
| de quien esperábamos la salvación: |
| es el Señor, en quien nosotros esperábamos; |
| ¡alegrémonos y regocijémonos de su salvación!". |
| Porque la mano del Señor se posará sobre esta montaña. |
Salmo 23(22),1-3a.3b-4.5.6.
El Señor es mi pastor, nada me puede faltar.
| El Señor es mi pastor, |
| nada me puede faltar. |
| El me hace descansar en verdes praderas, |
| me conduce a las aguas tranquilas |
| y repara mis fuerzas. |
| Me guía por el recto sendero, |
| Aunque cruce por oscuras quebradas, |
| no temeré ningún mal, |
| porque Tú estás conmigo: |
| tu vara y tu bastón me infunden confianza. |
| Tú preparas ante mí una mesa, |
| frente a mis enemigos; |
| unges con óleo mi cabeza |
| y mi copa rebosa. |
| Tu bondad y tu gracia me acompañan |
| a lo largo de mi vida; |
| y habitaré en la Casa del Señor, |
| por muy largo tiempo. |
Carta de San Pablo a los Filipenses 4,12-14.19-20.![]()
| Hermanos: |
| Yo sé vivir tanto en las privaciones como en la abundancia; estoy hecho absolutamente a todo, a la saciedad como al hambre, a tener de sobra como a no tener nada. |
| Yo lo puedo todo en aquel que me conforta. |
| Sin embargo, ustedes hicieron bien en interesarse por mis necesidades. |
| Dios colmará con magnificencia todas las necesidades de ustedes, conforme a su riqueza, en Cristo Jesús. |
| A Dios, nuestro Padre, sea la gloria por los siglos de los siglos. Amén. |
Evangelio según San Mateo 22,1-14.
| Jesús habló en parábolas a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo, diciendo: |
| El Reino de los Cielos se parece a un rey que celebraba las bodas de su hijo. |
| Envió entonces a sus servidores para avisar a los invitados, pero estos se negaron a ir. |
| De nuevo envió a otros servidores con el encargo de decir a los invitados: 'Mi banquete está preparado; ya han sido matados mis terneros y mis mejores animales, y todo está a punto: Vengan a las bodas'. |
| Pero ellos no tuvieron en cuenta la invitación, y se fueron, uno a su campo, otro a su negocio; |
| y los demás se apoderaron de los servidores, los maltrataron y los mataron. |
| Al enterarse, el rey se indignó y envió a sus tropas para que acabaran con aquellos homicidas e incendiaran su ciudad. |
| Luego dijo a sus servidores: 'El banquete nupcial está preparado, pero los invitados no eran dignos de él. |
| Salgan a los cruces de los caminos e inviten a todos los que encuentren'. |
| Los servidores salieron a los caminos y reunieron a todos los que encontraron, buenos y malos, y la sala nupcial se llenó de convidados. |
| Cuando el rey entró para ver a los comensales, encontró a un hombre que no tenía el traje de fiesta. |
| 'Amigo, le dijo, ¿cómo has entrado aquí sin el traje de fiesta?'. El otro permaneció en silencio. |
| Entonces el rey dijo a los guardias: 'Atenlo de pies y manos, y arrójenlo afuera, a las tinieblas. Allí habrá llanto y rechinar de dientes'. |
| Porque muchos son llamados, pero pocos son elegidos. |
Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios.
![]() | Juan Taulero (c. 1300-1361) |
“Venid al banquete de bodas”
| “Todo está preparado”. Pero los invitados se excusan. “uno se iba a su campo, el otro a su negocio.” Se ve demasiado en nuestros días este asombroso afán por los negocios, esta continua agitación que mueve el mundo entero. A uno se le va la cabeza al considerar tantos vestidos, tanta comida, tantas edificaciones y muchas otras cosas, que con la mitad habría bastante y de sobras. Debemos alejarnos con todas nuestras fuerzas de esta exceso de actividad y de multiplicidad, a todo lo que no es estrictamente necesario, recogernos en nosotros mismos, dedicarnos a nuestra vocación, considerar dónde, cómo y de qué manera el Señor nos ha llamado, a uno a la contemplación interior, a otro a la acción, a un tercero más allá de los primeros, hacia un reposo interior afable, en el silencio tranquilo de las divinas tinieblas, en la unidad de espíritu. |
| Pero si el hombre, llamado al silencio interior sereno y noble, en el vacío de la nube oscura (cf Ex 24, 18) quisiera abstenerse por ello, de toda obra de caridad, no haría bien. Este hombre también tiene que hacer las obras de caridad según las circunstancias le inviten a ello... |
| “Mi banquete está preparado, he matado becerros y cebones, y todo está a punto...” (Mt 22,4) El festín es figura del reposo interior en el que uno goza de Dios como él goza de sí mismo, de manera activa, donde el amo, el rey, viene toda hora a hacerse presente en el banquete. Pero el evangelio cuenta, a renglón seguido, que el amo encontró uno e los comensales del festín sin el vestido de fiesta. El vestido nupcial que le faltaba al huésped es la caridad pura, auténtica y divina, la caridad que no quiere más que lo que Dios quiere...El amor y la intención de algunos no son del todo según Dios, sino que se buscan a si mismos. A éstos dice el Señor: “Amigo ¿cómo has venido aquí sin en el vestido de la caridad auténtica? Has venido a buscar más bien los dones de Dios que a Dios mismo.” (EDD) |
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Oración
«Señor, hoy me miras y me invitas a dejar mis seguridades
para seguirte con un corazón libre y disponible. [1]
Dame la gracia de escuchar tu voz que me llama por mi
nombre, de soltar mis miedos, mis apegos y mis comodidades, y de confiar en que
contigo mi vida tiene un sentido más grande y fecundo. [1]
Toma mis pensamientos, mis palabras, mis acciones y mis
deseos. Purifícalos y alinéalos con tu plan divino. Concédeme el valor de decir
"sí" a tu voluntad en cada momento de mi vida, con paciencia, paz y
amor. Amén.» [1,
2]


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