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martes, 30 de agosto de 2022

De humildad, misericordia y mansedumbre: la bonita homilía del Papa en L´Aquila

“El Perdón Es Un Derecho Humano”. El Papa En Su Visita A L´Aquila. Foto: Vatican Media

“Todo el mundo en la vida, sin experimentar necesariamente un terremoto, puede, por así decirlo, experimentar un «terremoto del alma», que le pone en contacto con su propia fragilidad, sus propias limitaciones, su propia miseria. En esta experiencia, uno puede perderlo todo, pero también puede aprender la verdadera humildad”, ha dicho el Papa en una parte de su homilía

(ZENIT Noticias / L´Aquila, Italia, 28.08.2022).- A las 10 de la mañana, el Papa Francisco presidió la Santa Misa en la plaza de la Basílica de Santa María in Collemaggio (L’Aquila).

Al final de la celebración eucarística, el Papa dirigió el rezo del Ángelus, al que siguió el rito de la apertura de la Puerta Santa que da inicio a la 728ª Perdonanza Celestiniana, que se celebra del 23 al 30 de agosto en la capital de los Abruzos. A continuación, el Papa Francisco, acompañado por el Cardenal Giuseppe Petrocchi, Arzobispo Metropolitano de L’Aquila, se dirigió al Mausoleo de Celestino V donde se detuvo en oración silenciosa.

Al final, el Santo Padre se despidió de las Autoridades que le acogieron a su llegada y se trasladó en coche al Campo de Atletismo de la Piazza D’Armi desde donde -alrededor de las 12.23 horas- partió de regreso al Vaticano.

Publicamos a continuación la Homilía que el Santo Padre pronunció durante la Celebración Eucarística y las palabras del Papa en el rezo del Ángelus:

***

Homilía:

Los santos son una explicación fascinante del Evangelio. Sus vidas son el punto de vista privilegiado desde el que podemos vislumbrar la buena noticia que Jesús vino a proclamar, a saber, que Dios es nuestro Padre y que todos son amados por Él. Este es el corazón del Evangelio, y Jesús es la prueba de este Amor, su encarnación, su rostro.

Hoy celebramos la Eucaristía en un día especial para esta ciudad y para esta Iglesia: el Perdón Celestiniano. Aquí se conservan las reliquias del santo Papa Celestino V. Este hombre parece darse cuenta plenamente de lo que hemos escuchado en la primera lectura: «Cuanto más grande seas, más humilde te harás, y hallarás gracia ante el Señor» (Sir 3,18). Recordamos erróneamente la figura de Celestino V como «el que hizo la gran negativa», según la expresión de Dante en la Divina Comedia; pero Celestino V no fue el hombre del «no», fue el hombre del «sí».

De hecho, no hay otra manera de lograr la voluntad de Dios que asumiendo la fuerza de los humildes. Precisamente por serlo, los humildes parecen débiles y perdedores a los ojos de los hombres, pero en realidad son los verdaderos ganadores, porque son los únicos que confían plenamente en el Señor y conocen su voluntad. En efecto, es «a los mansos a quienes Dios revela sus secretos». […] Por los mansos es glorificado» (Sir 3,19-20). Frente al espíritu del mundo, dominado por el orgullo, la Palabra de Dios de hoy nos invita a ser humildes y mansos. La humildad no consiste en desvalorizarnos, sino en ese sano realismo que nos hace reconocer nuestro potencial y también nuestras miserias. Partiendo precisamente de nuestras miserias, la humildad nos hace apartar la mirada de nosotros mismos y dirigirla a Dios, Aquel que todo lo puede y también nos consigue lo que no podemos tener por nosotros mismos. «Todo es posible para el que cree» (Mc 9,23).

La fuerza de los humildes es el Señor, no las estrategias, los medios humanos, la lógica de este mundo, los cálculos… No, es el Señor. En este sentido, Celestino V fue un valiente testigo del Evangelio, porque ninguna lógica de poder pudo encarcelarlo y manejarlo. En él admiramos una Iglesia libre de la lógica mundana y que da pleno testimonio de ese nombre de Dios que es la Misericordia. Este es el corazón mismo del Evangelio, porque la misericordia es saber amarnos en nuestra miseria. Van juntos. No se puede entender la misericordia si no se entiende la propia miseria. Ser creyente no significa acercarse a un Dios oscuro y aterrador. La Carta a los Hebreos nos lo recuerda: «No te acercaste a algo tangible, ni a un fuego abrasador, ni a la oscuridad, ni a la oscuridad, ni a la tormenta, ni al sonido de una trompeta, ni al sonido de palabras, mientras los que lo escuchaban rogaban a Dios que no les hablara más» (12:18-19). No, queridos hermanos y hermanas, nos hemos acercado a Jesús, el Hijo de Dios, que es la Misericordia del Padre y el Amor que salva. Misericordia es Él, y con misericordia sólo puede hablar nuestra miseria. Si alguno de nosotros piensa que puede llegar a la misericordia por cualquier otro camino que no sea el de nuestra propia miseria, nos hemos equivocado de camino. Por eso es importante comprender la propia realidad.

L’Aquila, durante siglos, ha mantenido vivo el regalo que el propio Papa Celestino V le dejó. Es el privilegio de recordar a todos que con la misericordia, y sólo con ella, se puede vivir con alegría la vida de todo hombre y mujer. La misericordia es la experiencia de sentirse acogido, restaurado, fortalecido, curado, animado. Ser perdonado es experimentar aquí y ahora lo más parecido a la resurrección. El perdón es pasar de la muerte a la vida, de la experiencia de la angustia y la culpa a la de la libertad y la alegría. Que este templo sea siempre un lugar donde podamos reconciliarnos, y experimentar esa Gracia que nos pone de nuevo en pie y nos da otra oportunidad. Nuestro Dios es el Dios de las posibilidades: «¿Cuántas veces, Señor? ¿Uno? ¿Siete?» – «Setenta veces siete». Él es el Dios que siempre te da otra oportunidad. Sé un templo del perdón, no sólo una vez al año, sino siempre, todos los días. Así es como se construye la paz, a través del perdón recibido y dado.

Partir de la propia miseria y buscar ahí, buscando cómo llegar al perdón, porque incluso en la propia miseria siempre encontraremos una luz que es el camino hacia el Señor. Es Él quien hace la luz en la miseria. Hoy, por la mañana, por ejemplo, he pensado en esto, cuando hemos llegado a L’Aquila y no hemos podido aterrizar: niebla espesa, todo oscuro, no se podía. El piloto del helicóptero dio vueltas y más vueltas… Finalmente vio un pequeño agujero y se metió por allí: lo consiguió, un maestro. Y pensé en la miseria: con la miseria pasa lo mismo, con la propia miseria. Tantas veces ahí, mirando lo que somos, nada, menos que nada; y nos volvemos, nos volvemos… Pero a veces el Señor hace un agujerito: ¡métete ahí, esas son las heridas del Señor! Hay misericordia allí, pero está en su miseria. Ahí está el hueco que en tu miseria hace el Señor para que entres. Misericordia que viene en tu miseria, en mi miseria, en nuestra miseria.

Queridos hermanos y hermanas, habéis sufrido mucho con el terremoto, y como pueblo estáis intentando levantaros y volver a poneros en pie. Pero los que han sufrido deben ser capaces de atesorar su sufrimiento, deben entender que en la oscuridad que han experimentado, también se les ha dado el don de comprender el dolor de los demás. Puedes atesorar el don de la misericordia porque sabes lo que significa perderlo todo, ver cómo se desmorona lo que has construido, dejar atrás lo más querido, sentir el desgarro de la ausencia de los seres queridos. Puedes apreciar la misericordia porque has experimentado la miseria.

Todo el mundo en la vida, sin experimentar necesariamente un terremoto, puede, por así decirlo, experimentar un «terremoto del alma», que le pone en contacto con su propia fragilidad, sus propias limitaciones, su propia miseria. En esta experiencia, uno puede perderlo todo, pero también puede aprender la verdadera humildad. En tales circunstancias, uno puede dejarse enfurecer por la vida, o puede aprender la mansedumbre. La humildad y la mansedumbre, pues, son las características de quien tiene la tarea de custodiar y dar testimonio de la misericordia. Sí, porque la misericordia, cuando viene a nosotros, es para que la custodiemos, y también para que demos testimonio de esta misericordia. Es un regalo para mí, la misericordia, para mí, un miserable, pero esta misericordia también debe ser transmitida a otros como un regalo del Señor.

Sin embargo, hay una campana de alarma que nos indica si vamos por el camino equivocado, y el Evangelio de hoy nos lo recuerda (cf. Lc 14,1.7-14). Jesús es invitado a comer -lo hemos oído- en casa de un fariseo y observa con atención cómo muchos se apresuran para conseguir los mejores asientos en la mesa. Esto le da pie para contar una parábola que sigue siendo válida también para nosotros hoy: «Cuando alguien te invite a una boda, no te pongas en primer lugar, no vaya a ser que haya otro invitado más digno que tú, y el que te invitó y él vengan a decirte: «¡Dale el sitio, por favor, y tú vete detrás!». Entonces tendrás que ocupar el último lugar con vergüenza» (vv. 8-9). Demasiadas veces la gente cree que vale según el lugar que ocupa en este mundo. El hombre no es el lugar que ocupa, el hombre es la libertad de la que es capaz y que manifiesta plenamente cuando ocupa el último lugar, o cuando se le reserva un lugar en la Cruz.

El cristiano sabe que su vida no es una carrera a la manera de este mundo, sino una carrera a la manera de Cristo, que dirá de sí mismo que ha venido a servir y no a ser servido (cf. Mc 10,45). Mientras no comprendamos que la revolución del Evangelio reside en este tipo de libertad, seguiremos siendo testigos de guerras, violencia e injusticia, que no son más que el síntoma externo de una falta de libertad interior. Donde no hay libertad interior, se abren paso el egoísmo, el individualismo, el interés propio, la opresión y todas estas miserias. Y se llevan la palma, las miserias.

Hermanos y hermanas, ¡que L’Aquila sea realmente una capital del perdón, una capital de la paz y la reconciliación! Que L’Aquila sea capaz de ofrecer a todos esa transformación que canta María en el Magnificat: «Ha derribado a los poderosos de sus tronos, ha levantado a los humildes» (Lc 1,52); la que nos ha recordado Jesús en el Evangelio de hoy: «Quien se enaltece será humillado, y quien se humilla será enaltecido» (Lc 14,11). Y es precisamente a María, a la que veneráis con el título de Salvación del pueblo de L’Aquila, a quien queremos confiar el propósito de vivir según el Evangelio. Que su intercesión maternal obtenga el perdón y la paz para el mundo entero. La conciencia de tu propia miseria y la belleza de la misericordia.

Traducción del original en lengua italiana realizado por el director editorial de ZENIT.

Vea también     Letanías de la humildad



































Santa Rosa de Lima

(Isabel Flores de Oliva; Lima, 1586 - 1617) Religiosa peruana de la orden de los dominicos que fue la primera santa de América. Tras haber dado signos de una intensa precocidad espiritual, a los veinte años tomó el hábito de terciaria dominica, y consagró su vida a la atención de los enfermos y niños y a las prácticas ascéticas, extendiéndose pronto la fama de su santidad.


Santa Rosa de Lima (óleo de Murillo, c. 1670)

Venerada ya en vida por sus visiones místicas y por los milagros que se le atribuyeron, en poco más de medio siglo fue canonizada por la Iglesia católica, que la declaró patrona de Lima y Perú, y poco después de América, Filipinas e Indias Orientales.

Biografía

Santa Rosa de Lima nació el 20 de abril de 1586 en la vecindad del hospital del Espíritu Santo de la ciudad de Lima, entonces capital del virreinato del Perú. Era hija de Gaspar Flores (un arcabucero de la guardia virreinal natural de San Juan de Puerto Rico) y de la limeña María de Oliva, que en el curso de su matrimonio dio a su marido otros doce hijos. Recibió bautismo en la parroquia de San Sebastián de Lima, siendo sus padrinos Hernando de Valdés y María Orozco.

En compañía de sus numerosos hermanos, la niña Rosa se trasladó al pueblo serrano de Quives (localidad andina de la cuenca del Chillón, cercana a Lima) cuando su padre asumió el empleo de administrador de un obraje donde se refinaba mineral de plata. Las biografías de Santa Rosa de Lima han retenido vivamente el hecho de que en Quives, que era doctrina de frailes mercedarios, la futura santa recibió en 1597 el sacramento de la confirmación de manos del arzobispo de Lima, Santo Toribio Alfonso de Mogrovejo, quien efectuaba una visita pastoral en la jurisdicción.

Aunque había sido bautizada como Isabel Flores de Oliva, en la confirmación recibió el nombre de Rosa, apelativo que sus familiares empleaban prácticamente desde su nacimiento por su belleza y por una visión que tuvo su madre, en la que el rostro de la niña se convirtió en una rosa. Santa Rosa asumiría definitivamente tal nombre más tarde, cuando entendió que era "rosa del jardín de Cristo" y adoptó la denominación religiosa de Rosa de Santa María.

Ocupándose de la "etapa oscura" en la biografía de Santa Rosa de Lima, que corresponde precisamente a sus años de infancia y primera adolescencia en Quives, Luis Millones ha procurado arrojar nueva luz mediante la interpretación de algunos sueños que recogen los biógrafos de la santa. Opina Millones que ésa pudo ser la etapa más importante para la formación de su personalidad, no obstante el hecho de que los autores han preferido hacer abstracción del entorno económico y de las experiencias culturales que condicionaron la vida de la familia Flores-Oliva en la sierra, en un asiento minero vinculado al meollo de la producción colonial. Probablemente esa vivencia (la visión cotidiana de los sufrimientos que padecían los trabajadores indios) pudo ser la que dio a Rosa la preocupación por remediar las enfermedades y miserias de quienes creerían luego en su virtud.

En Lima

Ya desde su infancia se había manifestado en la futura santa su vocación religiosa y una singular elevación espiritual. Había aprendido música, canto y poesía de la mano de su madre, que se dedicaba a instruir a las hijas de la nobleza. Se afirma que estaba bien dotada para las labores de costura, con las cuales ayudaría a sostener el presupuesto familiar. Con el regreso de la familia a la capital peruana, pronto destacaría por su abnegada entrega a los demás y por sus extraordinarios dones místicos.

Por aquel entonces, Lima vivía un ambiente de efervescencia religiosa al que no fue ajeno Santa Rosa: era una época en que abundaban las atribuciones de milagros, curaciones y todo tipo de maravillas por parte de una población que ponía gran énfasis en las virtudes y el ideal de vida cristiano. Alrededor de sesenta personas fallecieron en "olor de santidad" en la capital peruana entre finales del siglo XVI y mediados del XVIII. Ello originó una larga serie de biografías de santos, beatos y siervos de Dios, obras muy parecidas en su contenido, regidas por las mismas estructuras formales y por análogas categorías de pensamiento.


Santa Rosa de Lima (detalle de un óleo de Claudio Coello, 1683)

En la adolescencia, Santa Rosa se sintió atraída con singular fuerza por el modelo de la dominica Santa Catalina de Siena (mística toscana del siglo XIV); siguiendo su ejemplo, se despojó de su atractiva cabellera e hizo voto de castidad perpetua, contrariando los planes de su padres, cuya idea era casarla. Tras mucha insistencia, los padres desistieron de sus propósitos y le permitieron seguir su vida espiritual. Quiso ingresar en la orden dominica, pero al no haber ningún convento de la orden en la ciudad, en 1606 tomó el hábito de terciaria dominica en la iglesia limeña de Santo Domingo.

Nunca llegaría a recluirse en un convento; Rosa siguió viviendo con sus familiares, ayudando en las tareas de la casa y preocupándose por las personas necesitadas. Bien pronto tuvo gran fama por sus virtudes, que explayó a lo largo de una vida dedicada a la educación cristiana de los niños y al cuidado de los enfermos; llegó a instalar cerca de su casa un hospital para poder asistirlos mejor. En estos menesteres ayudó al parecer a un fraile mulato que, como ella, estaba destinado a ser elevado a los altares: San Martín de Porres.

Fueron muy contadas las personas con quienes Rosa llegó a tener alguna intimidad. En su círculo más estrecho se hallaban mujeres virtuosas como doña Luisa Melgarejo y su grupo de "beatas", junto con amigos de la casa paterna y allegados al hogar del contador Gonzalo de la Maza. Los confesores de Santa Rosa de Lima fueron mayormente sacerdotes de la congregación dominica. También tuvo trato espiritual con religiosos de la Compañía de Jesús. Es asimismo importante el contacto que desarrolló con el doctor Juan del Castillo, médico extremeño muy versado en asuntos de espiritualidad, con quien compartió las más secretas minucias de su relación con Dios. Dichos consejeros espirituales ejercieron profunda influencia sobre Rosa.

No sorprende desde luego que su madre, María de Oliva, abominase de la cohorte de sacerdotes que rodeaban a su piadosa hija, porque estaba segura de que los rigores ascéticos que ella misma se imponía eran "por ser de este parecer, ignorante credulidad y juicio de algunos confesores", según recuerda un contemporáneo. La conducta estereotipada de Santa Rosa de Lima se hace más evidente aún cuando se repara en que, por orden de sus confesores, anotó las diversas mercedes que había recibido del Cielo, componiendo así el panel titulado Escala espiritual. No se conoce mucho acerca de las lecturas de Santa Rosa, aunque es sabido que encontró inspiración en las obras teológicas de Fray Luis de Granada.

Últimos años

Hacia 1615, y con la ayuda de su hermano favorito, Hernando Flores de Herrera, construyó una pequeña celda o ermita en el jardín de la casa de sus padres. Allí, en un espacio de poco más de dos metros cuadrados (que todavía hoy es posible apreciar), Santa Rosa de Lima se recogía con fruición a orar y a hacer penitencia, practicando un severísimo ascetismo, con corona de espinas bajo el velo, cabellos clavados a la pared para no quedarse dormida, hiel como bebida, ayunos rigurosos y disciplinas constantes.


Los desposorios místicos de Santa Rosa de Lima (1691), de Nicolás Correa

Sus biógrafos cuentan que sus experiencias místicas y estados de éxtasis eran muy frecuentes. Según parece, semanalmente experimentaba un éxtasis parecido al de Santa Catalina de Ricci, su coetánea y hermana de hábito; se dice que cada jueves por la mañana se encerraba en su oratorio y no volvía en sí hasta el sábado por la mañana. Se le atribuyeron asimismo varios dones, como el de la profecía (según la tradición, profetizó su muerte un año antes); la leyenda sostiene que incluso salvó a la capital peruana de una incursión de los piratas.

Santa Rosa de Lima sufrió en ese tiempo la incomprensión de familiares y amigos y padeció etapas de hondo vacío, pero todo ello fructificó en una intensa experiencia espiritual, llena de éxtasis y prodigios, como la comunicación con plantas y animales, sin perder jamás la alegría de su espíritu (aficionado a componer canciones de amor con simbolismo místico) y la belleza de su rostro. Llegó así a alcanzar el grado más alto de la escala mística, el matrimonio espiritual: la tradición cuenta que, en la iglesia de Santo Domingo, vio a Jesucristo, y éste le pidió que fuera su esposa. El 26 de marzo de 1617 se celebró en la iglesia de Santo Domingo de Lima su místico desposorio con Cristo, siendo Fray Alonso Velásquez (uno de sus confesores) quien puso en sus dedos el anillo simbólico en señal de unión perpetua.

Con todo acierto, Rosa había predicho que su vida terminaría en la casa de su bienhechor y confidente Gonzalo de la Maza (contador del tribunal de la Santa Cruzada), en la que residió en estos últimos años. Pocos meses después de aquel místico desposorio, Santa Rosa de Lima cayó gravemente enferma y quedó afectada por una aguda hemiplejía. Doña María de Uzátegui, la madrileña esposa del contador, la admiraba; antes de morir, Santa Rosa solicitó que fuese ella quien la amortajase. En torno a su lecho de agonía se hallaba el matrimonio de la Maza-Uzátegui con sus dos hijas, doña Micaela y doña Andrea, y una de sus discípulas más próximas, Luisa Daza, a quien Santa Rosa de Lima pidió que entonase una canción con acompañamiento de vihuela. La virgen limeña entregó así su alma a Dios, el 24 de agosto de 1617, en las primeras horas de la madrugada; tenía sólo 31 años.

(biografiasyvidas.com)



































lunes, 29 de agosto de 2022

Joseph Pearce: «Cuando los cristianos se acomodan al mundo quieren que la Iglesia se vuelva mundana»


Tomás Moro (Paul Scofield en 'Un hombre para la eternidad' de Fred Zinnemann, 1966) es un ejemplo paradigmático de rechazo a la mundanidad como tentación que arruina el alma. La suya alcanzó el Cielo; la de Inglaterra, sostiene Joseph Pearce, se pervirtió.

Nos maravillamos al leer sobre los mártires, los reyes santos, los santuarios y todo ese tejido cristiano que el libro La fe de nuestros padres. Historia de la verdadera Inglaterra, recién publicado por la editorial estadounidense Ignatius Press, quiere ayudarnos a redescubrir.

Lo firma Joseph Pearce, autor, entre otras obras, de una serie de biografías de éxito de los protagonistas católicos de la literatura inglesa. Nacido en 1961, actualmente dirige el Center for Faith and Culture del Aquinas College de Nashville, Tennessee. Vive y enseña en Estados Unidos, pero nació y creció en Londres.

En Inglaterra tuvo lugar su conversión, que lo arrancó de un recorrido humano destructivo, como contó detalladamente en Mi carrera con el diablo.

Luisella Scrosati le ha entrevistado en el número de julio (nº 219) de Il Timone:

-Su libro se centra en la idea de una "verdadera Inglaterra" ("true England"), en comparación con la secularizada Gran Bretaña. ¿Nos lo puede explicar mejor?

-En resumen, la "verdadera Inglaterra" es la que ha sido fiel a la verdad o, por decirlo de manera más correcta, a la Verdad en persona. Jesucristo proclamó que él era el camino, la verdad y la vida. Por consiguiente, la verdadera Inglaterra es la Inglaterra cristiana, que tiene una historia ininterrumpida de casi dos mil años. Los primeros misioneros cristianos llegaron en el siglo I, poco después de la conquista de los romanos, probablemente en el año 63, apenas treinta años después de la Crucifixión. A partir de entonces, en Inglaterra ha habido una presencia católica continua, en los periodos buenos y en los malos, en los tiempos de prosperidad y en los de persecución.

-¿Cuál es la diferencia fundamental entre ambas?

-La verdadera Inglaterra es muy distinta de la Gran Bretaña secularizada. La primera es pequeña y hermosa; la segunda es "grande" e imperialista. La Inglaterra verdadera apoya su vida de nación en el servicio fiel a Cristo y a su Iglesia. La Britannia secular, en cambio, ha aplastado la libertad de las naciones más débiles en su búsqueda de un fortalecimiento materialista. True England y secular Britain difieren entre ellas como difieren Cristo y el Anticristo.

-¿Podemos afirmar que el corazón de la "true England" es mariano?

-La verdadera Inglaterra es inseparable de la Madre de Dios, como Dios lo es de su Madre. Es ella la Madre de la verdadera Inglaterra, así como es la Madre de Cristo y la Madre de la Iglesia. El santuario de la Virgen en Glastonbury se remonta al siglo I (63 d.C.), a los albores del cristianismo. El santuario de Walshingham, en cambio, se remonta a una aparición mariana, casi exactamente mil años después, en 1061. En la Edad Media se convirtió en uno de los lugares más importantes de peregrinación de toda la cristiandad. El amor del pueblo inglés por la Santísima Virgen María puede verse, también hoy en día, gracias al centenar de antiguas iglesias presentes en todo el país dedicadas a ella.

-¿Algo más?

-En 1381, el rey Ricardo II consagró Inglaterra definiéndola "la dote de Nuestra Señora" y le ofreció la nación como "protectora" de Inglaterra. Este momento histórico está relatado con gran belleza en un famoso cuadro medieval, el Díptico Wilton, que muestra a Ricardo II arrodillado ante la Virgen y el Niño rodeados de ángeles, uno de los cuales alza la bandera con la cruz de san Jorge.

-Más allá de las explicaciones históricas, sigue siendo un misterio entender lo que sucedió con Enrique VIII, no solo por su cambio personal, de "defensor fidei" a perseguidor de la Iglesia, sino sobre todo por el hecho de que solo un obispo, San Juan Fisher, fue capaz de oponerse al espíritu del mundo que estaba penetrando en la Iglesia.

-Para responder a esta pregunta, me gustaría citar al gran escritor ruso Aleksandr Solzhenitsyn, que dijo que la batalla entre el bien y el mal se libra en el corazón de cada hombre. Si esto es verdad para la vida de cada ser humano, lo es también para la historia de la humanidad en su conjunto. Se trata de la perenne batalla entre el espíritu del homo viator, el hombre que sirve a Dios y el prójimo, intentado alcanzar el paraíso, y el del homo superbus, el hombre orgulloso que se niega a servir a Dios y al prójimo y arroja la vida de los demás en el altar que se ha erigido a sí mismo.

-Usted ha escrito que Enrique VIII fue el precursor del secularismo totalitario moderno. ¿Por qué?

-Lo que sucedió en Inglaterra en la época de Enrique VIII es algo que ha sucedido a lo largo de la historia y que está resumido en Antígona, la tragedia de Sófocles, en la que el rey Creonte declara que los derechos del Estado han suplantado los derechos de la religión. Enrique VIII fue un rey Creonte verdadero, que proclamó que los derechos del rey habían sustituido a la libertad religiosa. Efectivamente, estableció una religión de Estado, que le ha dado al gobierno secular la responsabilidad de la práctica religiosa, convirtiendo en un delito punible con la muerte seguir practicando la fe católica como el pueblo inglés había hecho durante siglos. Ampliando el poder del Estado y castigando a los disidentes religiosos y políticos, se estaba afirmando un modelo que seguirían los futuros totalitarismos seculares, ya fuera el Reino del Terror después de la Revolución francesa, o los otros reinos del terror bajo los soviéticos o los nazis.

Raymond Arroyo entrevistó a Joseph Pearce en EWTN sobre su último libro.

-Con el Catholic Relief Act de 1820, empezó para los católicos ingleses una nueva época, sin persecuciones externas pero con peligros procedentes del interior. El modernismo de los católicos cisalpinos fue el precursor del modernismo actual, que está amenazando, según sus mismas palabras, "la enseñanza inmortal de la Iglesia y desacralizando la belleza y el misterio de su liturgia". ¿Qué opina?

-Es paradójico que los periodos de persecución sean tiempos de purificación de la Iglesia, mientras que los de tranquilidad son periodos de decadencia moral y teológica, conocida como modernismo. Cuando los cristianos se acomodan demasiado al mundo, se convierten en mundanos. Y quieren que también la Iglesia se vuelva mundana, que sea seducida por las tendencias y las modas profanas y que se rinda a ellas. La mejor respuesta a esta decadencia la da Chesterton, que decía que no queremos una Iglesia que se mueva con el mundo, sino una Iglesia que mueva al mundo.

-¿Cuál ha sido el poder de atracción de la que Newman definió "la segunda primavera" del catolicismo inglés, con sus tres pilares: el propio Newman, Chesterton y Tolkien?

-Las tres columnas de la recuperación cultural católica que usted menciona son hombres de una gran fe, capaz de mover al mundo. La conversión de John Henry Newman, y el ejemplo y la enseñanza que la siguieron, preanunciaron esta recuperación católica. Después de su muerte surgió Chesterton como gran defensor de la fe, cuyos escritos y testimonio catalizaron la conversión de miles de personas, incluidas grandes figuras literarias. Por último, J. R. R. Tolkien, católico practicante toda su vida, escribió una de las obras literarias más grandiosas y famosas de todos los tiempos, El Señor de los anillos. Sobre el libro escribió: "Es, ciertamente, una obra fundamentalmente religiosa y católica". Estos hombres no se movieron con el mundo, sino que movieron al mundo. Los católicos de hoy en día deberían intentar seguir su ejemplo e imitar su impacto en la cultura contemporánea.

ReL, Traducido por Verbum Caro.

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7 ideas del Papa sobre la secularidad en discurso a Conferencia de Institutos seculares

El discurso giró en torno a la singularidad de la vocación secular
para una mayor incisividad del carisma en los tiempos 

(ZENIT Noticias / Ciudad del Vaticano, 25.08.2022).- En ocasión de un encuentro promovido por la Conferencia Mundial de Institutos Seculares, el Papa recibió en audiencia a los participantes la mañana del jueves 25 de agosto.

La CMIS (Conferencia Mundial de Institutos Seculares) fue fundada en 1972 y recibió la aprobación de la Santa Sede en 1974. La CMIS tiene la finalidad de organizar la colaboración entre los Institutos Seculares, de modo que éstos “sean más eficazmente en el mundo un fermento para consolidar y desarrollar el Cuerpo de Cristo” que es la Iglesia (Perfectae Caritatis, 11). Con ello, la CMIS ayuda a cada Instituto a realizar mejor su propio fin.

Ofrecemos a continuación el discurso del Papa traducido al castellano, con encabezados y negrita agregados por ZENIT:

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Queridos hermanos y hermanas

La singularidad de la vocación secular para una mayor incisividad del carisma en los tiempos modernos

Me complace darles la bienvenida a la Asamblea General de la Conferencia Mundial de Institutos Seculares (CMSI). Les saludo con afecto y agradezco a la Presidenta sus palabras. Quisiera ofreceros algunas reflexiones que os ayuden a considerar la singularidad de la vocación que se os ha dado, para que vuestro carisma sea más incisivo en los tiempos que vivimos.

1) Secularidad: el estilo de la cercanía

El término secularidad, que no es totalmente equivalente a laicismo, es el corazón de vuestra vocación que manifiesta la secularidad de la Iglesia, el Pueblo de Dios, en camino entre los pueblos y con los pueblos. Es la Iglesia en salida, no distante, no separada del mundo, sino inmersa en el mundo y en la historia para ser su sal y su luz, semilla de unidad, esperanza y salvación. Su misión particular les lleva a estar en medio de la gente, a conocer y comprender lo que pasa en el corazón de los hombres y mujeres de hoy, a alegrarse juntos y a sufrir juntos, con el estilo de la cercanía, que es el estilo de Dios: la cercanía.

Este es también el estilo de Dios, que mostró su cercanía y amor a la humanidad naciendo de una mujer. Es el misterio de la Encarnación, el origen de esa relación que nos hermana con toda criatura, y que continuamente pide ser contemplada, para discernir y promover esa bondad que Dios ha pronunciado sobre las distintas realidades y que ni siquiera el pecado, aunque la empañe, ha podido destruir del todo.

2) Combinar contemplación con participación

El carisma que habéis recibido os compromete, individualmente y como comunidad, a combinar la contemplación con esa participación que os permite compartir las angustias y expectativas de la humanidad, captando sus interrogantes para iluminarlos con la luz del Evangelio. Estáis llamados a experimentar toda la precariedad de lo provisional y toda la belleza de lo absoluto en la vida ordinaria, en las calles por las que camina la gente, donde el cansancio y el dolor son mayores, donde se ignoran los derechos, donde la guerra divide a los pueblos, donde se niega la dignidad. Es ahí, como nos mostró Jesús, donde Dios sigue dándonos el don de su salvación. Y tú estás ahí, estás llamado a estar ahí, a ser testigo de la bondad y la ternura de Dios con gestos cotidianos de amor.

3) ¿Dónde encontrar la fuerza para el servicio?

Pero, ¿dónde encontrar la fuerza para ponerse generosamente al servicio de los demás? ¿Dónde se puede encontrar el valor para tomar incluso decisiones audaces que nos lleven a ser testigos? Esta fuerza y este coraje los encuentras en la oración y en la contemplación silenciosa de Cristo. El encuentro con Jesús en la oración llena tu corazón de su paz y su amor, que puedes dar a los demás. La búsqueda asidua de Dios, la familiaridad con la Sagrada Escritura y la participación en los sacramentos son la clave de la fecundidad de su trabajo.

4) Una vocación fronteriza

La suya es una vocación fronteriza, a veces guardada en la discreción de la reserva. En varias ocasiones han comentado que no siempre son conocidos y reconocidos por los pastores y esta falta de estima quizás les ha llevado a retraerse, a rehuir el diálogo, y esto no es bueno. Sin embargo, la suya es una vocación que abre caminos, caminos de frontera, para no quedarse quieto. Pienso en los contextos eclesiales bloqueados por el clericalismo -que es una perversión-, en los que vuestra vocación habla de la belleza de una bendita secularidad abriendo la Iglesia a la cercanía con cada hombre y mujer. Pienso en las sociedades en las que se niegan los derechos de las mujeres y en las que ustedes, como ocurrió también en Italia con la beata Armida Barelli, tienen la fuerza de cambiar las cosas promoviendo su dignidad. Pienso en esos lugares, que son muchos, en la política, en la sociedad, en la cultura, donde se renuncia a pensar, se conforma a la corriente dominante o a la propia conveniencia, mientras se está llamado a recordar que el destino de cada hombre está ligado al de los demás. No hay un destino solitario.

5) Mostrar el rostro de la Iglesia que necesita redescubrirse

Queridos amigos, no os canséis de mostrar el rostro de una Iglesia que necesita redescubrirse a sí misma en un viaje con todos, para acoger al mundo con todas sus luchas y bellezas. La Iglesia no es un taller para calmarse y descansar. La Iglesia es una misión. Sólo juntos podemos caminar como pueblo de Dios, como buscadores de sentido con todos los hombres y mujeres de este tiempo, custodios de la alegría de una misericordia hecha carne en nuestras vidas. Este viaje requiere desatar costumbres que ya no hablan a nadie, romper esquemas que frenan la proclamación, sugerir palabras encarnadas, capaces de llegar a la vida de las personas porque se nutren de sus vidas y no de ideas abstractas. Nadie da testimonio con ideas abstractas. No. O evangelizas con tu vida, y eso es testimonio, o eres incapaz de evangelizar.

 

6) Hacer presente la laicidad de la Iglesia con mansedumbre y sin pretensiones

Os animo a hacer presente la laicidad en la Iglesia con mansedumbre, sin pretensiones pero con determinación y con esa autoridad que da el servicio. Que el vuestro sea el servicio de la semilla, el servicio de la levadura, el servicio oculto y, al mismo tiempo, evidente que sabe morir dentro de los acontecimientos -incluso eclesiales- para que cambien desde dentro y den frutos de bien. Escuchad dócilmente al Espíritu Santo para comprender cómo hacer que vuestro trabajo sea cada vez más eficaz, también recorriendo nuevos caminos que hagan visible la riqueza de la que sois portadores.

7) Que los pastores se impliquen

En este sentido, es fundamental que los Pastores de la Iglesia estén a su lado para escucharles e implicarse en ese discernimiento de los signos de los tiempos que marca el ritmo de la misión. Por mi parte, renuevo mi cercanía a vosotros y mi aprecio por la contribución y el aliento del mundo que aportáis a la Iglesia, con toda la pasión que os habita. No os canséis de llevar al mundo el anuncio de la vida nueva, de la fraternidad universal y de la paz duradera, espléndidos dones del Señor resucitado.

Invoco sobre ustedes y sobre sus actividades la protección maternal de la Virgen María y, al tiempo que les doy mi bendición, les pido que recen por mí. ¡Háganlo de corazón! Gracias.

Traducción del original en lengua italiana realizado por el director editorial de ZENIT.

























Evangelio del día

 


Evangelio según San Marcos 6,17-29.

Herodes, en efecto, había hecho arrestar y encarcelar a Juan a causa de Herodías, la mujer de su hermano Felipe, con la que se había casado.
Porque Juan decía a Herodes: "No te es lícito tener a la mujer de tu hermano".
Herodías odiaba a Juan e intentaba matarlo, pero no podía,
porque Herodes lo respetaba, sabiendo que era un hombre justo y santo, y lo protegía. Cuando lo oía quedaba perplejo, pero lo escuchaba con gusto.
Un día se presentó la ocasión favorable. Herodes festejaba su cumpleaños, ofreciendo un banquete a sus dignatarios, a sus oficiales y a los notables de Galilea.
La hija de Herodías salió a bailar, y agradó tanto a Herodes y a sus convidados, que el rey dijo a la joven: "Pídeme lo que quieras y te lo daré".
Y le aseguró bajo juramento: "Te daré cualquier cosa que me pidas, aunque sea la mitad de mi reino".
Ella fue a preguntar a su madre: "¿Qué debo pedirle?". "La cabeza de Juan el Bautista", respondió esta.
La joven volvió rápidamente adonde estaba el rey y le hizo este pedido: "Quiero que me traigas ahora mismo, sobre una bandeja, la cabeza de Juan el Bautista".
El rey se entristeció mucho, pero a causa de su juramento, y por los convidados, no quiso contrariarla.
En seguida mandó a un guardia que trajera la cabeza de Juan.
El guardia fue a la cárcel y le cortó la cabeza. Después la trajo sobre una bandeja, la entregó a la joven y esta se la dio a su madre.
Cuando los discípulos de Juan lo supieron, fueron a recoger el cadáver y lo sepultaron.


Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios.


Bulle

Liturgia bizantina
Troparios y kondakion de San Juan Bautista


Precursor del Señor tanto en su vida como en su muerte

    El Jordán, aterrorizado por tu venida en la carne, oh Cristo, temblando remonta su curso; Juan, cumpliendo su oficio espiritual, se hace pequeño en su temor. El ejército de los ángeles estaba sobrecogido de estupor viéndote en el río, bautizado según la carne; en cuanto a los de las tinieblas han sido alumbrados, y nosotros te cantamos, Señor, a ti que te manifiestas e iluminas el universo.
    La memoria del justo debe ser exaltada, pero a ti, Juan el Precursor, te basta con el testimonio del Señor. En verdad, tú eres el más venerable de los profetas, porque has sido digno de bautizar en las aguas aquel que los demás profetas tan sólo habían anunciado. Por eso, después de haber luchado por la verdad, te has ido al dominio de los muertos a anunciar a Dios aparecido en la carne, aquel que quita el pecado del mundo (Jn 1,29) y nos da su gran compasión.
    El glorioso martirio del Precursor ha sido una etapa en la obra de la salvación, porque incluso en la estancia de los muertos ha anunciado la venida del Salvador. Que gima hoy Herodías ella que pide este asesinato impío, porque no es la ley de Dios ni la vida eterna lo que ama, sino las ilusiones que duran un momento. (EDD)

Oración

¡Gloria a ti, san Juan Bautista, mártir invencible!,
ángel de pureza antes de tu nacimiento 
y el Profeta mas grande nacido de mujer; 
amigo especial y favorito de Cristo y predicador de la Verdad
precursor glorioso del Sol de Justicia, voz del Verbo Eterno, 
por tus virtudes y por los privilegios con que Dios te enriqueció 
danos fuerza y valor para vencer todo temor y enemigo 
y danos sabiduría para alcanzar nuestras objetivos.
 
Oh, Glorioso San Juan Bautista,
que durante toda tu vida con humildad y fidelidad
cumpliste la voluntad del Padre Celestial,
y como verdadero Precursor del Mesías
poco a poco, con la sencillez del deber cumplido,
fuiste desapareciendo para que Cristo Salvador
inaugurara el Reino de Dios entre los hombres:
ayúdanos a salir de problemas y adversas situaciones,
aleja todo peligro y enemigo de nuestro lado,
quita toda maldad, tropiezo y oscuridad en nuestra vida
para que nuestros caminos se encuentren despejados
y estén abiertos al amor, el trabajo y la salud
que tanto ansiamos y necesitamos,
haz que la providencia, la prosperidad y la fortuna nos favorezcan
y la paz, la armonía y la felicidad
nos acompañen en todo momento.
 
Protégenos, alivia nuestras cargas 
y ayúdanos a conseguir la tranquilidad, 
la ventura y el bienestar en nuestro hogar, 
en especial alcánzanos del Señor:
 
(pedir ahora lo que se quiere conseguir).
 
Bendito san Juan el Bautista, 
purifícanos y convierte en gozo nuestras penas y desdichas, 
pide para nosotros al Señor misericordia y perdón, 
y que guie nuestros pasos por el camino de la paz, 
para que un día podamos cantar contigo
en las Mansiones Celestiales
las glorias y alabanzas de nuestro Creador. 
 
Por nuestro señor Jesucristo. 
 
Amén. 

(ACIPrensa)






















domingo, 28 de agosto de 2022

¿Cuánto sabes de las enseñanzas de la Iglesia? Intenta resolver esta prueba de catequesis

 

prueba de catequesis
Créditos: Shutterstock vía CNA.

Una encuesta en Estados Unidos reveló que el grave problema de católicos mal catequizados. Para intentar resolver esto, una escuela decidió comenzar su jornada todos los días con con una Misa y evaluar los conocimientos de catequesis.

El estudio realizado por EWTN/Real Clear Opinion Research en julio, por ejemplo, mostró que el 38% de los probables votantes católicos estadounidense no creen en la Presencia Real de la Eucaristía. La misma encuesta también encontró que el 35% nunca se confiesa, un sacramento requerido por la ley de la Iglesia al menos una vez al año.

En general, la encuesta encontró que solo el 20% de los católicos aceptan todas las enseñanzas de la Iglesia.

Problemas como este llevaron a algunas escuelas a ser más estrictas en la formación catequética e introdujeron una Evaluación del Conocimiento Religioso.

Cada prueba incluye preguntas sobre conocimientos, creencias y comportamientos que cubren seis categorías: Sacramentos y Liturgia; El Credo y la Historia de la Salvación; Moralidad; Oración; Virtud; y Discipulado Viviente.

La evaluación fue diseñada por el Instituto Sophia , una organización católica sin fines de lucro dedicada a servir a la educación y los maestros católicos.

¿Quieres intentar resolverla? (Las respuestas a cada pregunta se encuentran al final del artículo).

¿Cuánto sabes de las enseñanzas de la Iglesia? Intenta resolver esta prueba de catequesis

1. ¿Qué es la conciencia?

  • La voz de Dios en nuestros corazones.
  • Sentimientos morales que se forman para apoyar las costumbres culturales.
  • La fuente de la ley moral para cada individuo.
  • El impulso de la autoconservación

2. ¿Cuál es una razón por la que una persona no debe recibir la Comunión en la Misa?

  • Han cometido pecados veniales.
  • Tienen pecados mortales no confesados.
  • Ha ayunado una hora antes.
  • Se distrajo durante la homilía.

3. ¿Quién sabe cuándo ocurrirá el Juicio Final?

  • El Papa.
  • Los Ángeles.
  • Dios Padre.
  • Ninguno de las anteriores.

4. ¿Cuál de las siguientes personas debe recibir la Unción de los Enfermos?

  • Una persona que ha estado enferma con una infección sinusal durante más de un mes.
  • Una persona mayor que enfrenta una enfermedad grave.
  • Un estudiante universitario que siente nostalgia.
  • Una persona que se ha recuperado de un virus potencialmente mortal.

5. San Pablo escribió una epístola a las iglesias en todos los lugares siguientes EXCEPTO:

  • Éfeso.
  • Tesalónica.
  • Samaria.
  • Roma.

6. ¿Cuál de los siguientes es un pecado capital?

  • Envidia.
  • Desobediencia.
  • Presunción.
  • Curiosidad.

7. ¿Cuál de los siguientes es un sacramento de sanación?

  • Penitencia.
  • Bautismo.
  • Orden Sagrado.
  • Eucaristía.

8. ¿Quién está llamado a la castidad?

  • Sacerdotes y religiosos.
  • Personas casadas.
  • Personas solteras.
  • Todos estos.

Respuestas correctas:

1. La voz de Dios en nuestros corazones; 2. Tienen pecados mortales no confesados; 3. Dios Padre; 4. Una persona mayor que enfrenta una enfermedad grave; 5. Samaria; 6. Envidia; 7. Penitencia; 8. Todos estos.

¿Qué piensas de esta prueba de catequesis?

ChurchPOP
Este artículo fue traducido y adaptado de Catholic News Agency.

Vea también       Catecismo de la Iglesia Católica - Índice

                         Youcat - Catecismo para los jóvenes - Índice

                         Resumen del Catecismo de la Iglesia Católica (descargar)



















Evangelio del día


 

Evangelio según San Lucas 14,1.7-14.

Un sábado, Jesús entró a comer en casa de uno de los principales fariseos. Ellos lo observaban atentamente.
Y al notar cómo los invitados buscaban los primeros puestos, les dijo esta parábola:
"Si te invitan a un banquete de bodas, no te coloques en el primer lugar, porque puede suceder que haya sido invitada otra persona más importante que tú,
y cuando llegue el que los invitó a los dos, tenga que decirte: 'Déjale el sitio', y así, lleno de vergüenza, tengas que ponerte en el último lugar.
Al contrario, cuando te inviten, ve a colocarte en el último sitio, de manera que cuando llegue el que te invitó, te diga: 'Amigo, acércate más', y así quedarás bien delante de todos los invitados.
Porque todo el que ensalza será humillado, y el que se humilla será ensalzado".
Después dijo al que lo había invitado: "Cuando des un almuerzo o una cena, no invites a tus amigos, ni a tus hermanos, ni a tus parientes, ni a los vecinos ricos, no sea que ellos te inviten a su vez, y así tengas tu recompensa.
Al contrario, cuando des un banquete, invita a los pobres, a los lisiados, a los paralíticos, a los ciegos.
¡Feliz de ti, porque ellos no tienen cómo retribuirte, y así tendrás tu recompensa en la resurrección de los justos!".


Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios.



Bulle

San Bruno de Segni (c. 1045-1123)
obispo
Comentario sobre el evangelio de Lucas 1,14; PL 165, 406-407


“Mi banquete está preparado,...venid a la boda.” (Mt 22,4)

El Señor fue invitado a un banquete de boda. Observando a los invitados...les contó esta parábola, que incluso tomada en su sentido literal, es muy útil y necesaria a todos los que desean ser tenidos en consideración por los demás o tienen miedo de ser tenidos en poco...
Pero, como esta historia es una parábola, encierra en si un significado que rebasa su sentido literal. Miremos, pues, de qué boda se trata y quiénes son los invitados a la boda. Esta boda se realiza cada día en la Iglesia. Cada día el Señor celebra sus bodas, porque cada día él se une a las almas fieles en su bautismo o en su traspaso de este mundo al reino de los cielos. Y nosotros, los que hemos recibido la fe en Jesucristo y el sello del bautismo, estamos invitados a sus bodas. Una mes está preparada para nosotros, de la cual dice la Escritura: “Preparas una mesa ante mí enfrente de mis enemigos.” (Sal 22,5) Encontramos en la mesa los panes de la propiciación, el ternero cebado, el Cordero que quita los pecados del mundo. En esta mesa se nos ofrece el pan vivo bajado del cielo y el cáliz de la Alianza Nueva. Aquí se nos presentan los evangelios y las cartas de los apóstoles, los libros de Moisés y de los profetas que son como manjares llenos de todas las delicias.
¿Qué más podríamos desear? ¿Por qué escogeríamos los primeros sitios? Sea cual fuera el sitio que ocupemos, tenemos de todo en abundancia y no nos falta nada. (EDD)

Oración

Oración de la humildad


“Toma mi Señor, y recibe mi libertad, mi memoria, mi entendimiento y toda mi voluntad, todo mi haber y mi poseer. Tú me lo diste, a Tí, Señor, lo torno; todo es tuyo; dispón de ello conforme a tu voluntad. Dame tu amor y gracia, que esto me basta.

Espíritu Santo

inspírame lo que debo pensar, lo que debo decir, lo que debo callar, lo que debo escribir,lo que debo hacer. 

Cómo debo obrar para procurar el bien de los hombres, el cumplimiento de mi misión y el triunfo del Reino de Cristo.

Señor Jesús…
Te entrego mis manos para hacer tu trabajo.
Te entrego mis pies para seguir tu camino.
Te entrego mis ojos para ver como tú ves.
Te entrego mi lengua para hablar tus palabras.
Te entrego mi mente para q
ue tú pienses en mí.
Te entrego mi espíritu para que tú ores en mí.


Sobre todo te entrego mi corazón para que en mí ames a tu Padre y a todos los hombres.
Te entrego todo mi ser para que crezcas tú en mí, para que seas tú, Cristo, quien viva, trabaje y ore en mí”

(Oraciones-cristianas)