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sábado, 7 de febrero de 2026

Las 8 advocaciones marianas del nuevo mosaico que el Papa León XIV bendijo en el Vaticano



El 31 de enero, el Papa León XIV inauguró una imagen de Santa Rosa de Lima y un mosaico mariano dedicado a las principales advocaciones de la Virgen María veneradas en el Perú. ¿Sabes cuáles son? Aquí te contamos más sobre las ocho que hoy embellecen los Jardines Vaticanos.

En una emotiva ceremonia, el Santo Padre bendijo una imagen de la primera santa de América y un amplio mosaico mariano que reúne algunas de las advocaciones más queridas de la Virgen María en el Perú.Las obras, donadas por la Conferencia Episcopal Peruana, son un signo de la fe del pueblo peruano y del profundo vínculo del Pontífice con el país donde sirvió durante años como misionero y obispo.


“Esta decisión renueva los profundos lazos de fe y amistad que unen al Perú, un país tan querido para mí, con la Santa Sede”, afirmó el Pontífice durante la ceremonia.

El mosaico mariano fue diseñado por el artista peruano Lenin Álvarez y elaborado por jóvenes de la Familia de Artesanos Don Bosco. El proyecto iconográfico busca reflejar la riqueza y diversidad de la devoción mariana en el Perú. La obra está organizada de la siguiente manera:

  • Parte superior: Virgen de la Puerta
  • Centro: Inmaculada Concepción
  • Lado izquierdo: Virgen de la Candelaria, Virgen de Chapi y Virgen de Cocharcas
  • Lado derecho: Virgen de la Merced, Virgen del Carmen y Virgen de la Evangelización

Crédito: Vatican Media.

A continuación, conoce un poco más sobre cada una de estas advocaciones:

1. Virgen de la Puerta

En 1674, ante la amenaza de una flota de piratas holandeses que había devastado varias ciudades de la región, los pobladores de Otuzco (Perú) colocaron una imagen de la Virgen de la Inmaculada Concepción en la entrada de la ciudad y rezaron durante tres días pidiendo su protección. Los piratas nunca desembarcaron, hecho considerado milagroso. Desde entonces, la imagen fue venerada como la Virgen de la Puerta y se levantó un santuario en su honor.

Con el paso del tiempo, esta advocación recibió importantes títulos: Reina de la Paz Universal, otorgado por el Papa Pío XII en 1942; Reina de la Paz Mundial, concedido por San Juan Pablo II en 1985; y Madre de la Misericordia y de la Esperanza, proclamado por el Papa Francisco en 2018.

2. Inmaculada Concepción

En el centro del mosaico se encuentra la Inmaculada Concepción, subrayando la centralidad de este dogma mariano en la fe católica. María, preservada del pecado original desde el primer instante de su concepción, es presentada como modelo de santidad, obediencia y total entrega a la voluntad de Dios.

En el Perú, su solemnidad, celebrada cada 8 de diciembre, es feriado nacional, y su imagen ha sido una de las más representadas en el arte religioso de la época colonial.

3. Virgen de la Candelaria

Esta advocación tiene su origen en Tenerife (Islas Canarias), donde en 1392 unos pastores encontraron  junto al mar una imagen de la Virgen María portando una vela y al Niño Jesús en brazos. Desde allí, la devoción se difundió ampliamente por España y América.

En el Perú, la Virgen de la Candelaria ocupa un lugar central en la religiosidad popular, especialmente en Puno, donde su fiesta es una de las celebraciones religiosas y culturales más importantes del país.

4. Virgen de Chapi

En 1798, cuando se intentó trasladar una imagen de la Virgen de la Candelaria desde su humilde capilla, su peso aumentó de manera inexplicable y no hubo fuerza humana capaz de moverla más allá de la primera cuesta del camino. Según la tradición, las mujeres escucharon una voz que decía en quechua: “Chaypi, chaypi” (“Aquí, aquí”). El hecho fue interpretado como el deseo de la Virgen de permanecer en ese lugar.

Así nació la devoción a Nuestra Señora de Chapi, cuyo santuario, reconstruido tras incendios y terremotos, sigue siendo hoy un importante centro de peregrinación.

5. Virgen de Cocharcas

Sebastián Martín Astowaraca perdió la movilidad de una mano tras un grave accidente. Animado por su confesor, emprendió una peregrinación para pedir la intercesión de la Virgen de la Candelaria. Durante el camino, despertó con la mano completamente sana. Agradecido, llevó una copia de la imagen a su pueblo, introduciendo en 1598 la devoción mariana en Cocharcas, y con ayuda de su primo, impulsó la construcción del santuario.

Tras su muerte fue recordado como el “Quimichi”, que en quechua significa “portador”, por haber llevado la fe mariana a su región. Hoy, el Santuario de Nuestra Señora de Cocharcas continúa siendo centro de peregrinación y fe. 

6. Virgen de la Merced

Su origen se remonta al siglo XIII, cuando la Virgen se apareció a San Pedro Nolasco para pedirle fundar una orden dedicada a liberar a los cristianos cautivos. Así nació en 1218, en Barcelona, la Orden de Nuestra Señora de la Merced, cuyos miembros incluso ofrecían su propia vida por la libertad de los prisioneros.

Con la llegada de la congregación a América, la advocación se difundió ampliamente en el continente. Hoy, la Virgen de las Mercedes es patrona de los cautivos, cárceles e instituciones penitenciarias, así como Patrona de las Fuerzas Armadas y Policiales del Perú y de varios países y ciudades.

7. Virgen del Carmen

La Virgen del Carmen es una de las advocaciones marianas más antiguas. Su devoción se fortaleció en 1251, cuando la Virgen se apareció a San Simón Stock, superior de los carmelitas, y le entregó el escapulario, prometiendo su protección y la vida eterna a quienes lo llevaran con fe y en gracia de Dios.

La advocación tiene su origen en el Monte Carmelo, en Tierra Santa, lugar de oración de los profetas Elías y Eliseo, y cuna de la Orden de Nuestra Señora del Monte Carmelo, aprobada en el siglo XIII y renovada siglos después por Santa Teresa de Jesús y San Juan de la Cruz.

A lo largo de los siglos, la devoción a la Virgen del Carmen se difundió por todo el mundo, especialmente en España y América, donde es patrona de marineros, pescadores y numerosas ciudades.

8. Virgen de la Evangelización

Nuestra Señora de la Evangelización es una imagen de la Virgen de la Asunción encargada hacia 1551 por la hija de Francisco Pizarro, Francisca, al escultor flamenco Roque Balduque. La Virgen presidió la vida de la Iglesia y los Concilios Limenses, y fue testigo del Te Deum por la Independencia del Perú en 1821.

Fue coronada por San Juan Pablo II en 1985, recibió la Rosa de Oro en 1988 y fue proclamada Patrona de la Arquidiócesis de Lima en 1990, celebrándose su solemnidad cada 14 de mayo.

 Harumi Suzuki, churchpop



martes, 2 de septiembre de 2025

La historia de Santa Rosa de Lima en vídeo

 Fray Julián de Cos OP explica en estos vídeos de forma cercana y visual la vida y la espiritualidad de Santa Rosa de Lima a través de su vida de fe y teniendo en cuenta los usos y costumbres de su tiempo en Lima.

Niñez, primera oración y traslado

En esta primera parte se abordan las etapas determinantes de su niñez y primera oración, así como su pubertad y lo que implicó el traslado de residencia. Santa Rosa de Lima nació en 1586 en la ciudad de Lima y fue la cuarta de catorce hijos. Su padre era arcabucero y pequeño propietario y su madre costurera.

Consagración a Dios, tubercolosis y muerte

En esta segunda parte se aborda su consagración a Dios, la tubercolosis que sufrió y el desposorio místico que experimenta junto con el importante acompañamiento espiritual por parte de destacados cristianos de Lima. Para finalmente abordar su muerte y la posterior canonización.

viernes, 29 de agosto de 2025

Santa Rosa de Lima: Arzobispo en Perú hace 3 preguntas desafiantes a partir de la vida de la santa


 

Un arzobispo peruano ofrece una interesante reflexión sobre Santa Rosa de Lima, a quien la Iglesia Católica —fuera del Perú— celebra este 23 de agosto, y hace tres preguntas desafiantes a partir de la vida de la santa, cuyo ejemplo los fieles pueden seguir en el mundo de hoy.

Tras recordar que en el Perú la fiesta de la santa se celebra el 30 de agosto, el Arzobispo de Arequipa, Mons. Javier Del Río Alba, resalta que Santa Rosa de Lima no fue religiosa sino una laica “que se consagró como terciaria de la Orden Dominica y siguió viviendo en casa de sus padres, en cuyo huerto ocupó una pequeña habitación en la que pasaba largo tiempo en oración y penitencia”.

“Si bien tuvo no pocas experiencias místicas, eso no la alejó de este mundo sino que, por el contrario, se dedicó también a ayudar a los pobres y enfermos. Conocedora del amor de Dios, tuvo un gran celo por la salvación de las almas y por el anuncio del Evangelio”, subraya el prelado peruano en un artículo enviado a ACI Prensa este sábado.

“A través de la negación de sí misma y de una vida de oración y servicio a los más pobres y necesitados, en ella se cumplieron las palabras de Jesús: ‘Quien pierda su vida por mí y por el Evangelio, la encontrará’. Ella encontró esa vida eterna para la que todos hemos sido creados pero tan pocos la comienzan a experimentar en esta tierra”, destaca el arzobispo.

3 preguntas desafiantes

El arzobispo plantea, a partir de Santa Rosa de Lima, tres preguntas para que cada uno mire cómo está llevando su propia vida:

  1. ¿Hemos descubierto el gozo de vivir en comunión con Dios o hemos reducido el cristianismo al mero esfuerzo humano de cumplir con unas normas morales que, al final, no nos satisfacen?

  2. ¿Dedicamos al menos un poquito de tiempo cada día a la oración o a leer algo de la Biblia, o vivimos nuestras jornadas apoyados únicamente en nuestras fuerzas, como si Dios no existiera para nosotros?

  3. ¿Somos sensibles al sufrimiento de las personas que nos rodean y a las necesidades de los pobres, o tal vez sin darnos cuenta hemos terminado encarcelados en nuestro egoísmo y nuestros propios intereses? 

Mons. Del Río precisa que estas preguntas pueden llevar a constatar que las personas se han “alejado de Dios” o que se está “buscando la felicidad en los ídolos de este mundo” que no satisfacen del todo.

Una invitación

Entonces, el arzobispo de Arequipa anima a cualquier persona que se encuentre en alguna de estas situaciones, o en cualquier otra que no lo haga feliz, a “volver a Dios que tiene siempre los brazos abiertos para acogernos, para perdonarnos y para introducirnos en ese Reino de los Cielos que Jesús trajo a la tierra y cuyas primicias se encuentran en la Iglesia”.

“En síntesis, lo invito a dejarse amar gratuitamente por Dios y a experimentar ese amor a través de los sacramentos de la Reconciliación y la Eucaristía, mediante los cuales podrá recibir la vida divina y experimentar la alegría de vivir en comunión con Dios y los hermanos”, concluye. 

¿Quién es Santa Rosa de Lima?

Santa Rosa de Lima (1586-1617) es la primera santa de América, patrona de este continente y las Filipinas. Es contemporánea con San Martín de Porres (1579-1639) y recibió la Confirmación de Santo Toribio de Mogrovejo (1538-1606), que era entonces Arzobispo de Lima y que fue declarado Patrono del Episcopado latinoamericano.

Cada 23 de agosto la Iglesia Católica de Lima celebra a Santa Rosa de Lima, pero en Perú esta fiesta se celebra el 30 de agosto y tiene rango de solemnidad, es día de precepto y también feriado civil.

En su fiesta, una multitud de fieles realizan procesiones, misas votivas, liturgias, oraciones y cantos en su honor.

En Lima, capital del Perú, multitudes peregrinan a su santuario —el antiguo hogar de la santa, ubicado al lado del templo que hoy lleva su nombre— para dejar sus cartas en el pozo donde ella sacaba agua para su hogar, ubicado en el jardín central del recinto.

 Walter Sánchez Silva, aciprensa

Vea también     Santa Rosa de Lima Biografía


Evangelio del día - Solemnidad Santa Rosa de Lima.

 Celebremos a la Santa Patrona de Lima, América Latina y otros más

Las Lecturas de la Santa Misa

¿No sería muchísimo mejor escuchar con la familia el Evangelio proclamado en la Santa Misa presencial porque es fiesta de guardar.




miércoles, 30 de agosto de 2023

Evangelio del día - Santa Rosa de Lima


 

Carta II de San Pablo a los Corintios 10,17-18.11,1-2.

Hermanos:
El que se gloría, que se gloríe en el Señor.
Porque el que vale no es el que se recomienda a sí mismo, sino aquel a quien Dios recomienda.
¡Ojalá quisieran tolerar un poco de locura de mi parte! De hecho, ya me toleran.
Yo estoy celoso de ustedes con el celo de Dios, porque los he unido al único Esposo, Cristo, para presentarlos a él como una virgen pura.


Salmo 148(147),1-2.11-13a.13c-14.

Alaben al Señor desde el cielo,
alábenlo en las alturas;
alábenlo, todos sus ángeles,
alábenlo, todos sus ejércitos.

Los reyes de la tierra y todas las naciones,
los príncipes y los gobernantes de la tierra;
los ancianos, los jóvenes y los niños.
alaben el nombre del Señor.

Su majestad está sobre el cielo y la tierra,
y él exalta la fuerza de su pueblo.
¡A él, la alabanza de todos sus fieles,
y de Israel, el pueblo de sus amigos!

¡Aleluya!


Evangelio según San Mateo 13,44-46.

Jesús dijo a la multitud:
"El Reino de los Cielos se parece a un tesoro escondido en un campo; un hombre lo encuentra, lo vuelve a esconder, y lleno de alegría, vende todo lo que posee y compra el campo.
El Reino de los Cielos se parece también a un negociante que se dedicaba a buscar perlas finas;
y al encontrar una de gran valor, fue a vender todo lo que tenía y la compró."


Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios.


Bulle

Santa Teresa del Niño Jesús (1873-1897)
carmelita descalza, doctora de la Iglesia
Carta 145


Un tesoro escondido

    La esposa [del Cantar] de los Cantares dice que, al no encontrar a su Amado en el lecho, se levantó para buscarle por la ciudad, pero en vano; y que en cuanto salió de la ciudad, encontró al que amaba su alma... (Ct 3,1-4). Jesús no quiere que encontremos en el reposo su presencia adorable; él se esconde... ¡Y qué melodía  para mi corazón ese silencio de Jesús...! Él se hace pobre para que nosotras podamos darle limosna, nos tiende la mano como un mendigo, para que cuando aparezca en su gloria el día del juicio, pueda hacernos oír aquellas dulces palabras: «Venid vosotros, benditos de mi Padre, porque tuve hambre y me disteis de comer, tuve sed y me disteis de beber, fui forastero y me hospedasteis, estuve enfermo y en la cárcel y me socorristeis» (Mt 25, 34-36). El mismo Jesús que pronunció estas palabras es quien busca nuestro amor, quien lo mendiga... Se pone, por así decirlo, a nuestra merced. No quiere tomar nada sin que se lo demos.
     Jesús es un tesoro escondido, un bien inestimable que pocas almas saben encontrar porque está escondido, y el mundo ama lo que brilla. ¡Ah!, si Jesús quisiera mostrarse a todas las almas con sus dones inefables, ciertamente ni una sola alma los desdeñaría. Pero él no quiere que le amemos por sus dones: él mismo quiere ser nuestra recompensa.
     Para encontrar una cosa escondida, hay que esconderse también uno mismo. Nuestra vida ha de ser, pues, un misterio. Tenemos que parecernos a Jesús, al Jesús cuyo rostro estaba escondido (Is 53,3)... Jesús te ama con un amor tan grande, que, si lo vieras, caerías en un éxtasis de felicidad..., pero no lo ves y sufres. ¡Pronto Jesús se levantará para salvar a todos los mansos y humildes de la tierra»...! (Sl 75,10). (EDD)

Oración

Oración a Santa Rosa de Lima: Padre Misericordioso, te damos gracias por la vida ejemplar de Santa Rosa de Lima, cuyo perfume de santidad irradia desde el Perú al mundo entero. Tú, que la elegiste para consagrarse totalmente a Ti, sin dejar el mundo, siguiendo a Cristo en su Pasión; concédenos, por su intercesión, la fuerza del Espíritu Santo para desapegarnos de las vanidades del mundo y así llegar al cielo subiendo por la escalera de la Cruz. Santa Rosa, hermana nuestra, ruega a Nuestra Madre, María Santísima, para que los peruanos nunca nos apartemos de Jesús y seamos discípulos y misioneros en el anuncio del Evangelio y en el servicio al prójimo. Amén.





















martes, 29 de agosto de 2023

Santa Rosa de Lima


30 DE AGOSTO
Rosa de Lima, Guía de Santidad (Monseñor Timoteo)

Nuestra santa nació el 20 de abril de 1586, hija de una familia numerosa. Fue bautizada con el nombre de Isabel, pero apenas tenía tres meses cuando su madre vio transfigurado el pequeño rostro de su hija en una rosa, desde entonces la llamaron así: Rosa. Desde pequeña sobresalió en la práctica de las virtudes cristianas. De joven, leyendo a santa Catalina de Siena la tomó como ejemplo de vida y aspiraba a seguir sus pasos vistiendo con el hábito de la Tercera Orden de santo Domingo. Santa Rosa era una mujer de oración, amante de la eucaristía, a partir del encuentro personal con Jesucristo ella salía al paso de los más necesitados, no siendo indiferente, no dedicándose sólo a decir palabras bonitas sino a poner en práctica lo que el amor, la esperanza y la fe le inspiraban. El deseo de santa Rosa por la salvación de sus hermanos crecía en proporción a su amor de Dios.
Los santos son las personas que han realizado el ideal del Evangelio en los tiempos y en las circunstancias que les tocó vivir. Las razones que han movido a la Iglesia a venerarlos –lo cual ha hecho desde sus comienzos– han sido éstas: una es presentarnos personas, hombres y mujeres como nosotros, que han vivido en esta tierra, que no han sido ángeles ni han tenido cualidades y posibilidades casi sobrehumanas, sino personas cualesquiera, que han ocupado en el mundo y en la Iglesia los puestos más diversos, altos y bajos, sabios e ignorantes, fuertes y enfermizos, de mucha y poca cultura, niños, jóvenes y viejos, entre los cuales podemos encontrar personas como nosotros y aun inferiores en dotes y humanas, que han alcanzado la santidad, es decir las más altas cotas de virtudes y de parecido con Jesucristo. Hablando con rigor teológico, a los santos la Iglesia los canoniza –y esto es lo que significa la palabra “canonizar” – haciéndoles norma y regla de aplicación del Evangelio en el mundo que vivieron. Son ejemplo y estímulo para todos nosotros: Si ellos llegaron, también nosotros lo podemos.
En segundo lugar la Iglesia nos los propone también como intercesores. Estando ya en la presencia del Señor, a los que fueron sus “buenos” servidores Dios los escucha con especial complacencia y tiene a gala mostrar el mérito, que tuvieron en su vida mortal, otorgando gracias y favores a los fieles que piden su mediación. Pienso que esta razón tiene menos importancia que la anterior, pero está en unión con ella. Al concedernos hasta milagros por medio de los santos, Dios muestra que realizaron el ideal del Evangelio, nos anima a ello y demuestra a todo el que quiera honestamente mirar los hechos que Él ha estado y está presente en el mundo de una manera particularmente activa por medio de los santos.
Voy a seguir los textos de la lectura de la liturgia de la misa para aplicarlos de alguna manera al itinerario de Santa Rosa y nos estimulen a nosotros a mantener y aun forzar nuestra marcha hacia santidad. En el caso de Santa Rosa tuvo comienzo muy temprano. Se verificó palpablemente en ella la predilección de Jesús por los niños. A los cinco años de edad, hace el voto de virginidad perpetua, entregándose a Jesús libre, consciente y responsablemente. Ya a esa edad tuvo la inmensa gracia del encuentro vivo con Jesús. “El Señor es el lote de mi heredad. Bendeciré al Señor que me aconseja, hasta de noche me instruye internamente. Me enseñarás el sendero de la vida, me saciarás de gozo en tu presencia, de alegría perpetua a tu derecha”. Padres y madres, educadores de los pequeños, tengan en cuenta el caso de Santa Rosa. Son muchos los niños, hijos de familias cristianas que son objeto de gracias importantes; porque los niños son los predilectos del Señor. De modo análogo al caso de la Virgen María que fue liberada del pecado ya en su concepción y además fue entonces llena de la gracia de Dios, también vuestros hijos en el bautismo no sólo han sido liberados del pecado, sino que además han recibido la vida de Jesús resucitado –es decir la gracia santificante– y tal vez la sigan recibiendo luego con abundancia. Es un error que los padres cristianos retrasen la formación en la piedad y en la fe hasta los ocho o diez años. Deben estar atentos a lo que ocurre en sus hijos en el orden de la fe.
El camino de la santidad no puede ser otro que el camino de la cruz. Por no comprenderlo son pocos los que la alcanzan. Simplemente se entretienen con rezos, obras piadosas y ayudas caritativas; pero no hacen de la cruz su profesión; y sin la cruz no hay santidad. Si en algo hay que imitar a Cristo, hay que hacerlo lo primero en la cruz. Santa Rosa lo comprendió perfectamente. Era físicamente hermosa, pero incluso llegó a afearse el rostro en una ocasión en que lo oyó y las mortificaciones para incurrir en soberbia fueron a veces crueles; como cuando su mamá le colocó como adorno una especie de corona, cuyas púas se apretó tanto en la cabeza para que le dolieran que luego no se pudieron quitar sino con gran dolor.
Se propuso seguir como modelo a Santa Catalina de Siena; los ejemplos de los santos son muy buenos para la santidad. Pero sobre todo el Espíritu le fue enseñando el camino. Así comprendió pronto la necesidad de la humildad. Y se dio cuenta de que la obediencia es el primer ejercicio de la humildad: obediencia a sus padres y obediencia a la Iglesia, representada en sus confesores.
“Cuanto más grande seas –hemos escuchado en la lectura del Eclesiástico– más debes humillarte y ante Dios hallarás gracia. Pues grande es el poderío del Señor y por los humildes es glorificado. Más de lo que alcanza la inteligencia humana se te ha mostrado ya. Que a muchos descaminó su presunción; una falsa ilusión extravió sus pensamientos”.
Y como “el Señor a los humildes da su gracia”, Santa Rosa fue agraciada con una oración extraordinaria y grandes favores divinos. La oración y el ejercicio de la caridad son lugares comunes en todos los santos. La oración es el encuentro íntimo con Jesús, es la experiencia de su amor, es el alimento de la caridad. En la oración se experimenta el amor de Dios y se le responde con amor. En la oración la fe se ejercita y aguza para ver en el prójimo a Dios. En la oración se cambian los valores y se apropian los de Dios. Gracias a la oración se puede llegar a realizar, como en Santa Rosa, lo escuchado en la carta a los Filipenses: “Todo lo estimo pérdida, comparado con la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor. Por él lo perdí todo, y todo lo estimo basura con tal de ganar a Cristo y existir en él, no con una justicia mía –la de la ley– sino con la que viene de la fe”.
Rosa vivió la mayor parte de su tiempo encerrada en su casa. Sin embargo, el testimonio de su virtud se conoció por toda Lima. A su muerte los fieles acudieron en masa a venerarla. Dios hizo realidad en ella –y lo sigue haciendo –las parábolas de la mostaza y la levadura y cumple la palabra de Jesús: “Abriré en parábolas mi boca, publicaré lo que estaba oculto desde la creación del mundo”.
Oración a Santa Rosa de Lima Padre Misericordioso, te damos gracias por la vida ejemplar de Santa Rosa de Lima, cuyo perfume de santidad irradia desde el Perú al mundo entero. Tú, que la elegiste para consagrarse totalmente a Ti, sin dejar el mundo, siguiendo a Cristo en su Pasión; concédenos, por su intercesión, la fuerza del Espíritu Santo para desapegarnos de las vanidades del mundo y así llegar al cielo subiendo por la escalera de la Cruz. Santa Rosa, hermana nuestra, ruega a Nuestra Madre, María Santísima, para que los peruanos nunca nos apartemos de Jesús y seamos discípulos y misioneros en el anuncio del Evangelio y en el servicio al prójimo. Amén.


 

miércoles, 31 de agosto de 2022

Regresó una famosa tradición: Ir al «pozo de los deseos» de Santa Rosa de Lima

PERU

Cada 30 de agosto los fieles suelen acudir al «pozo de los deseos» ubicado en Lima, gesto que se había visto truncado por la pandemia del coronavirus. En 2022 se retomó la tradición de llevarle a la santa cartas con intenciones de súplicas


EL 30 de agosto es sinónimo de Santa Rosa de Lima en Perú, la famosa primera santa americana canonizada (1671 por el papa Clemente X). Nacida en Lima en 1586, de niña fue bautizada como Isabel, se la llamaba Rosa.

Inspirada en santa Catalina de Siena, Rosa se caracterizó por haber hecho grandes progresos en el camino de la penitencia y la contemplación mística.  Murió el 24 de agosto de 1617. 

La fecha litúrgica de Santa Rosa, que cada año suele generar curiosidad por haber dos fechas de relevancia, suele celebrarse, de acuerdo al calendario general romano, cada 23 de agosto. Sin embargo, en países como Perú la gran fiesta se celebra el 30 de agosto (fecha original antes de una revisión general).

Más allá de estas curiosidades, o también la extendida vinculada al famoso temporal de fines de agosto en varios países de la región, lo cierto es que Isabel Flores de Oliva es sinónimo de amor y devoción, siendo patrona de Perú, además de América y Filipinas. También con un patronazgo sobre instituciones educativas, policiales y hasta de Fuerzas Armadas.

«El pozo de los deseos»

Es en medio de esta devoción que despierta Santa Rosa de Lima donde también se destaca una famosa tradición: ir de manera presencial hasta el santuario de Santa Rosa de Lima (Cercado de Lima, Jirón Chancay 223) para hacerle una petición a través del depósito de cartas en el denominado «pozo de los deseos».

PERU
Una imagen del «pozo de los deseos»

En efecto, durante la pandemia del coronavirus, este lugar estuvo cerrado al público, por lo cual hubo que apelar a otras alternativas para llevarle las súplicas a la santa como alcanzarla de manera virtual.

No obstante, en 2022, esa costumbre de volver al pozo se retomó y los fieles volvieron a experimentar esa cercanía con una santa que genera admiración en todo el continente, cuyas virtudes han sido destacadas por diversos papas, entre ellos el propio papa Francisco.

«La gloriosísima santa Rosa de Lima, que creció como lirio entre las espinas, se hizo amiga del Señor desde la infancia, a tal punto que ya desde pequeña le consagró su virginidad y empezó a cultivar las virtudes», expresó Francisco en agosto de 2017 a través de una carta al cardenal Raúl Eduardo Vela Chiriboga, arzobispo emérito de Quito (enviado papal), con motivo de la clausura del Año Jubilar por los 400 años de la muerte de la santa peruana.

PERU
Fieles y el «pozo de los deseos» de Santa Rosa de Lima

El origen de la tradición

Con respecto al origen de la tradición del pozo, tal cual explicó la colaboradora de Aleteia Cecilia Zinicola en un artículo, «de vida de santa Rosa siempre se ha destacado su determinación por hacer penitencia acercándose a los dolores de Jesús en la cruz».

«Se cuenta que un día la santa arrojó al pozo la llave del candado de una cadena que usaba como silicio en la cintura en penitencia por los pecadores y cuando sus allegados le pidieron que se quitara el cinturón, Rosa confesó la imposibilidad de hacerlo», prosiguió.

«Ante este hecho la santa se dirigió al pozo de los favores y tras sus súplicas, fue allí donde Dios abrió su cadena milagrosamente»,agregó.

Con el paso del tiempo, los milagros y gracias por la intercesión de Santa Rosa de Lima fueron creciendo y hasta lo fieles empezaron a dejar peticiones en el pozo.  

Así pues, añade Zinicola, «con el transcurso de los siglos, millones de personas han dado fe de las gracias recibidas allí por su intercesión, tanto espirituales como materiales».

Pablo Cesio - Aleteia Perú -

Vea también     Santa Rosa de Lima - Biografía II




































martes, 30 de agosto de 2022

Santa Rosa de Lima

(Isabel Flores de Oliva; Lima, 1586 - 1617) Religiosa peruana de la orden de los dominicos que fue la primera santa de América. Tras haber dado signos de una intensa precocidad espiritual, a los veinte años tomó el hábito de terciaria dominica, y consagró su vida a la atención de los enfermos y niños y a las prácticas ascéticas, extendiéndose pronto la fama de su santidad.


Santa Rosa de Lima (óleo de Murillo, c. 1670)

Venerada ya en vida por sus visiones místicas y por los milagros que se le atribuyeron, en poco más de medio siglo fue canonizada por la Iglesia católica, que la declaró patrona de Lima y Perú, y poco después de América, Filipinas e Indias Orientales.

Biografía

Santa Rosa de Lima nació el 20 de abril de 1586 en la vecindad del hospital del Espíritu Santo de la ciudad de Lima, entonces capital del virreinato del Perú. Era hija de Gaspar Flores (un arcabucero de la guardia virreinal natural de San Juan de Puerto Rico) y de la limeña María de Oliva, que en el curso de su matrimonio dio a su marido otros doce hijos. Recibió bautismo en la parroquia de San Sebastián de Lima, siendo sus padrinos Hernando de Valdés y María Orozco.

En compañía de sus numerosos hermanos, la niña Rosa se trasladó al pueblo serrano de Quives (localidad andina de la cuenca del Chillón, cercana a Lima) cuando su padre asumió el empleo de administrador de un obraje donde se refinaba mineral de plata. Las biografías de Santa Rosa de Lima han retenido vivamente el hecho de que en Quives, que era doctrina de frailes mercedarios, la futura santa recibió en 1597 el sacramento de la confirmación de manos del arzobispo de Lima, Santo Toribio Alfonso de Mogrovejo, quien efectuaba una visita pastoral en la jurisdicción.

Aunque había sido bautizada como Isabel Flores de Oliva, en la confirmación recibió el nombre de Rosa, apelativo que sus familiares empleaban prácticamente desde su nacimiento por su belleza y por una visión que tuvo su madre, en la que el rostro de la niña se convirtió en una rosa. Santa Rosa asumiría definitivamente tal nombre más tarde, cuando entendió que era "rosa del jardín de Cristo" y adoptó la denominación religiosa de Rosa de Santa María.

Ocupándose de la "etapa oscura" en la biografía de Santa Rosa de Lima, que corresponde precisamente a sus años de infancia y primera adolescencia en Quives, Luis Millones ha procurado arrojar nueva luz mediante la interpretación de algunos sueños que recogen los biógrafos de la santa. Opina Millones que ésa pudo ser la etapa más importante para la formación de su personalidad, no obstante el hecho de que los autores han preferido hacer abstracción del entorno económico y de las experiencias culturales que condicionaron la vida de la familia Flores-Oliva en la sierra, en un asiento minero vinculado al meollo de la producción colonial. Probablemente esa vivencia (la visión cotidiana de los sufrimientos que padecían los trabajadores indios) pudo ser la que dio a Rosa la preocupación por remediar las enfermedades y miserias de quienes creerían luego en su virtud.

En Lima

Ya desde su infancia se había manifestado en la futura santa su vocación religiosa y una singular elevación espiritual. Había aprendido música, canto y poesía de la mano de su madre, que se dedicaba a instruir a las hijas de la nobleza. Se afirma que estaba bien dotada para las labores de costura, con las cuales ayudaría a sostener el presupuesto familiar. Con el regreso de la familia a la capital peruana, pronto destacaría por su abnegada entrega a los demás y por sus extraordinarios dones místicos.

Por aquel entonces, Lima vivía un ambiente de efervescencia religiosa al que no fue ajeno Santa Rosa: era una época en que abundaban las atribuciones de milagros, curaciones y todo tipo de maravillas por parte de una población que ponía gran énfasis en las virtudes y el ideal de vida cristiano. Alrededor de sesenta personas fallecieron en "olor de santidad" en la capital peruana entre finales del siglo XVI y mediados del XVIII. Ello originó una larga serie de biografías de santos, beatos y siervos de Dios, obras muy parecidas en su contenido, regidas por las mismas estructuras formales y por análogas categorías de pensamiento.


Santa Rosa de Lima (detalle de un óleo de Claudio Coello, 1683)

En la adolescencia, Santa Rosa se sintió atraída con singular fuerza por el modelo de la dominica Santa Catalina de Siena (mística toscana del siglo XIV); siguiendo su ejemplo, se despojó de su atractiva cabellera e hizo voto de castidad perpetua, contrariando los planes de su padres, cuya idea era casarla. Tras mucha insistencia, los padres desistieron de sus propósitos y le permitieron seguir su vida espiritual. Quiso ingresar en la orden dominica, pero al no haber ningún convento de la orden en la ciudad, en 1606 tomó el hábito de terciaria dominica en la iglesia limeña de Santo Domingo.

Nunca llegaría a recluirse en un convento; Rosa siguió viviendo con sus familiares, ayudando en las tareas de la casa y preocupándose por las personas necesitadas. Bien pronto tuvo gran fama por sus virtudes, que explayó a lo largo de una vida dedicada a la educación cristiana de los niños y al cuidado de los enfermos; llegó a instalar cerca de su casa un hospital para poder asistirlos mejor. En estos menesteres ayudó al parecer a un fraile mulato que, como ella, estaba destinado a ser elevado a los altares: San Martín de Porres.

Fueron muy contadas las personas con quienes Rosa llegó a tener alguna intimidad. En su círculo más estrecho se hallaban mujeres virtuosas como doña Luisa Melgarejo y su grupo de "beatas", junto con amigos de la casa paterna y allegados al hogar del contador Gonzalo de la Maza. Los confesores de Santa Rosa de Lima fueron mayormente sacerdotes de la congregación dominica. También tuvo trato espiritual con religiosos de la Compañía de Jesús. Es asimismo importante el contacto que desarrolló con el doctor Juan del Castillo, médico extremeño muy versado en asuntos de espiritualidad, con quien compartió las más secretas minucias de su relación con Dios. Dichos consejeros espirituales ejercieron profunda influencia sobre Rosa.

No sorprende desde luego que su madre, María de Oliva, abominase de la cohorte de sacerdotes que rodeaban a su piadosa hija, porque estaba segura de que los rigores ascéticos que ella misma se imponía eran "por ser de este parecer, ignorante credulidad y juicio de algunos confesores", según recuerda un contemporáneo. La conducta estereotipada de Santa Rosa de Lima se hace más evidente aún cuando se repara en que, por orden de sus confesores, anotó las diversas mercedes que había recibido del Cielo, componiendo así el panel titulado Escala espiritual. No se conoce mucho acerca de las lecturas de Santa Rosa, aunque es sabido que encontró inspiración en las obras teológicas de Fray Luis de Granada.

Últimos años

Hacia 1615, y con la ayuda de su hermano favorito, Hernando Flores de Herrera, construyó una pequeña celda o ermita en el jardín de la casa de sus padres. Allí, en un espacio de poco más de dos metros cuadrados (que todavía hoy es posible apreciar), Santa Rosa de Lima se recogía con fruición a orar y a hacer penitencia, practicando un severísimo ascetismo, con corona de espinas bajo el velo, cabellos clavados a la pared para no quedarse dormida, hiel como bebida, ayunos rigurosos y disciplinas constantes.


Los desposorios místicos de Santa Rosa de Lima (1691), de Nicolás Correa

Sus biógrafos cuentan que sus experiencias místicas y estados de éxtasis eran muy frecuentes. Según parece, semanalmente experimentaba un éxtasis parecido al de Santa Catalina de Ricci, su coetánea y hermana de hábito; se dice que cada jueves por la mañana se encerraba en su oratorio y no volvía en sí hasta el sábado por la mañana. Se le atribuyeron asimismo varios dones, como el de la profecía (según la tradición, profetizó su muerte un año antes); la leyenda sostiene que incluso salvó a la capital peruana de una incursión de los piratas.

Santa Rosa de Lima sufrió en ese tiempo la incomprensión de familiares y amigos y padeció etapas de hondo vacío, pero todo ello fructificó en una intensa experiencia espiritual, llena de éxtasis y prodigios, como la comunicación con plantas y animales, sin perder jamás la alegría de su espíritu (aficionado a componer canciones de amor con simbolismo místico) y la belleza de su rostro. Llegó así a alcanzar el grado más alto de la escala mística, el matrimonio espiritual: la tradición cuenta que, en la iglesia de Santo Domingo, vio a Jesucristo, y éste le pidió que fuera su esposa. El 26 de marzo de 1617 se celebró en la iglesia de Santo Domingo de Lima su místico desposorio con Cristo, siendo Fray Alonso Velásquez (uno de sus confesores) quien puso en sus dedos el anillo simbólico en señal de unión perpetua.

Con todo acierto, Rosa había predicho que su vida terminaría en la casa de su bienhechor y confidente Gonzalo de la Maza (contador del tribunal de la Santa Cruzada), en la que residió en estos últimos años. Pocos meses después de aquel místico desposorio, Santa Rosa de Lima cayó gravemente enferma y quedó afectada por una aguda hemiplejía. Doña María de Uzátegui, la madrileña esposa del contador, la admiraba; antes de morir, Santa Rosa solicitó que fuese ella quien la amortajase. En torno a su lecho de agonía se hallaba el matrimonio de la Maza-Uzátegui con sus dos hijas, doña Micaela y doña Andrea, y una de sus discípulas más próximas, Luisa Daza, a quien Santa Rosa de Lima pidió que entonase una canción con acompañamiento de vihuela. La virgen limeña entregó así su alma a Dios, el 24 de agosto de 1617, en las primeras horas de la madrugada; tenía sólo 31 años.

(biografiasyvidas.com)



































miércoles, 12 de agosto de 2020

La película sobre Santa Rosa de Lima ya tiene tráiler: el filme se estrena digitalmente este mes

Santa Rosa de Lima, película
En el marco del Festival Internacional de Cine Católico este mes de agosto, en formato digital, se lanzó el tráiler de la cinta “Santa Rosa de Lima”, sobre la que es considerada la  primera mujer santa nacida en América.
Esta producción ha sido realizada por la productora peruana Azul Corporación y la cadena de televisión EWTN. Fue escrita y dirigida por Rubén Enzian, quien tuvo acceso exclusivo a los archivos del siglo XVII del proceso de canonización de la santa. 
“Santa Rosa de Lima” se estrenará digitalmente a nivel mundial el próximo 23 de agosto, día en que la Iglesia universal celebra su fiesta. En el Perú, la tierra de la santa, la fiesta se celebra el día 30.
“Isabel Flores de Oliva, una joven profundamente religiosa vivió en el siglo XVII en el virreinato del Perú. Completamente convencida de su amor a Dios y al prójimo, entregó su vida a los más necesitados, luchó contra la injusticia y las acusaciones del Santo Oficio, que buscaba hacerla pasar como una alumbrada”, señala la síntesis de la cinta.
“Tras su muerte, sus amigos más cercanos como los esposos Gonzalo de la Maza y María de Uzátegui y el doctor Juan del Castillo, iniciaron el difícil camino del proceso de canonización de quien se convertiría décadas después en la primera santa de América”, agrega la nota.
Isabel Flores de Oliva nació en Lima (Perú) el 20 de abril de 1586 y fue bautizada el 25 de mayo de ese mismo año. Aunque su nombre verdadero era Isabel, en honor a su abuela materna, una india que servía a la familia la llamaba Rosa debido a su gran belleza.
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En 1597, Santo Toribio de Mogrovejo, el entonces Arzobispo de Lima, la confirmó y la llamó Rosa. Su intenso amor por el Crucificado la llevó a hacer un voto de virginidad. Consciente de su belleza, la Santa se restregaba la piel con pimienta para desfigurarse.
Se mortificaba con una cinta de plata alrededor de su cabeza, cuyo interior estaba lleno de puntas, para compartir los sufrimientos de Cristo con la corona de espinas.
Sus padre intentaron casarla pero ella defendió su vocación. El 10 de agosto de 1606 ingresó como Terciaria en la Orden de Santo Domingo, imitando a Santa Catalina de Siena, su maestra espiritual. Por sugerencia de un sacerdote, aceptó que la llamaran Rosa de Santa María.
Con la ayuda de su hermano Fernando construyó una ermita en un rincón del huerto de su casa donde oraba y realizaba sus mortificaciones. Ahí de jueves a sábado tenía experiencias místicas y experimentaba los sufrimientos de la Pasión.
Santa Rosa salía de su ermita para ir a la iglesia de la Virgen del Rosario y para atender a los enfermos y esclavos. En estas labores era acompañada por San Martín de Porres.
Santa Rosa sufrió la persecución y burla de sus amigos y familiares durante muchos años. Esta situación le causaba una profunda desolación espiritual. También era tentada constantemente por el demonio.
En el año 1617, durante el Domingo de Ramos ocurrió su “desposorio místico”. En la Iglesia de Santo Domingo en el centro de Lima se conserva la loseta sobre la cual estaba de pie la Santa cuando sucedió el desposorio.
Santa Rosa de Lima murió el 24 de agosto de 1617 a los 31 años. Fue sepultada en el claustro del Convento de los Dominicos y en 1619 en la capilla Santa Catalina de Siena. Fue canonizada por el Papa Clemente X en 1671. El mismo Pontífice la declaró patrona principal del Nuevo Mundo (América), Filipinas e Indias Occidentales.
 ReL


jueves, 30 de agosto de 2018

Hoy se celebra a Santa Rosa de Lima, Patrona de América y Filipinas


Hoy se celebra a Santa Rosa de Lima, Patrona de América y Filipinas

Aunque su fiesta universal se celebra el día 23, hoy 30 de agosto se celebra a Santa Rosa de Lima en el Perú y otros países. Patrona de Perú, América y las Filipinas, la primera Santa de América solía decir: “Cuando servimos a los pobres y a los enfermos, servimos a Jesús”.

Isabel Flores de Oliva nació en Lima (Perú) el 20 de abril de 1586 y fue bautizada el 25 de mayo de ese mismo año. Aunque su nombre verdadero era Isabel, en honor a su abuela materna, una india que servía a la familia la llamaba Rosa debido a que la niña tenía una extraordinaria belleza. Solamente sus parientes se dirigían a ella con ese nombre.

Junto a su hermano Fernando recibió una esmerada educación, algo excepcional para su época, y tuvo una profunda formación espiritual.

Cuando tenía once años, su padre fracasó en la explotación de una mina y la familia enfrentó problemas económicos. Se mudaron a Quives, un pueblo cerca de Lima.

En 1597, Santo Toribio de Mogrovejo, el entonces Arzobispo de Lima, le administró el sacramento de la Confirmación y la llamó Rosa.

Al cumplir 20 años, la familia volvió a la capital. Isabel trabajaba todo el día en el huerto y durante la noche cosía ropa de familias pudientes para colaborar con el sostenimiento de su casa. A pesar de las dificultades, era una mujer feliz.

Su intenso amor por el Crucificado la llevó a hacer un voto de virginidad. Consciente de su belleza, la Santa se restregaba la piel con pimienta para desfigurarse.

En una ocasión, su madre le puso una corona de flores en la cabeza para lucirla ante unas visitas. Rosa se clavó una de las horquillas para hacer penitencia por esa vanidad.

Otro día una mujer destacó la suavidad de sus manos y la finura de sus dedos. Inmediatamente la joven se talló las manos con barro. Santa Rosa de Lima luchó para arrancar el amor propio y la vanidad de su corazón. Realizaba intensos ayunos y pasaba las noches en vela haciendo oración.

Se mortificaba con una cinta de plata alrededor de su cabeza, cuyo interior estaba lleno de puntas, para compartir los sufrimientos de Cristo con la corona de espinas.

Sus padre intentaron casarla pero ella defendió su vocación. El 10 de agosto de 1606 ingresó como Terciaria en la Orden de Santo Domingo, imitando a Santa Catalina de Siena, su maestra espiritual. Por sugerencia de un sacerdote, aceptó que la llamaran Rosa de Santa María.

Con la ayuda de su hermano Fernando construyó una ermita en un rincón del huerto de su casa donde oraba y realizaba sus mortificaciones. Ahí de jueves a sábado tenía experiencias místicas y experimentaba los sufrimientos de la Pasión.

Santa Rosa salía de su ermita para ir a la iglesia de la Virgen del Rosario y para atender a los enfermos y esclavos. En estas labores era acompañada por San Martín de Porres. Ambos santos fueron amigos y los enfermos acudían a ellos para buscar la sanación.

Su amor a Dios era tan ardiente que su tono de voz cambiaba y su rostro se encendía cuando hablaba de Él, lo que reflejaba el sentimiento que embargaba su alma. Lo mismo sucedía al estar en presencia del Santísimo Sacramento y cuando comulgaba.

Santa Rosa sufrió la persecución y burla de sus amigos y familiares durante muchos años. Esta situación le causaba una profunda desolación espiritual. También era tentada constantemente por el demonio.

En 1615, un grupo de piratas quiso atacar la ciudad de Lima. Cuando ya estaban en el puerto del Callao, Santa Rosa y otras mujeres fueron a la iglesia de la Virgen del Rosario para rezar ante el Santísimo Sacramento. Incluso la Santa puso su cuerpo delante del sagrario para protegerlo.

Días después murió el capitán de los piratas y estos se alejaron de la ciudad. Todos los limeños atribuyeron este “milagro” a Rosa.

La salud de la Santa decayó y fue a vivir con un matrimonio muy piadoso, Don Gonzalo de Massa y su mujer Doña María Uzategui. La pareja la consideraba como una hija y la cuidaron durante tres años hasta su muerte.

En medio de los sufrimientos, la joven oraba: “Señor, auméntame los sufrimientos, pero auméntame en la misma medida tu amor”.

 santa rosa de lima

En el año 1617, durante el Domingo de Ramos ocurrió su “desposorio místico”. Mientras oraba delante de la Virgen del Rosario, el Niño Jesús le dijo: “Rosa de mi Corazón, yo te quiero por esposa”. Ella le respondió: “Señor, aquí tienes a tu inútil esclava; tuya soy y tuya seré para siempre".

En la Iglesia de Santo Domingo en el centro de Lima se conserva la loseta sobre la cual estaba de pie la Santa cuando sucedió el desposorio.

Santa Rosa de Lima murió el 24 de agosto de 1617 a los 31 años. Durante su entierro, toda la ciudad se despidió de ella. Entre los asistentes se encontraban altas autoridades eclesiásticas, políticas y el virrey.

Muchas personas se acercaban al cadáver para arrancar un trocito de su hábito y tenerlo como reliquia. Al final los guardias tuvieron que dispersar a la gente porque llegaron incluso a arrancarle un dedo del pie.

Fue sepultada en el claustro del Convento de los Dominicos y en 1619 en la capilla Santa Catalina de Siena. Su cráneo se encuentra en la iglesia de Santo Domingo junto a los cráneos de San Martín de Porres y San Juan Macías.

 pozo de santa rosa


Fue canonizada por el Papa Clemente X en 1671 y se convirtió en la primera Santa de América. El mismo Pontífice la declaró patrona principal del Nuevo Mundo (América), Filipinas e Indias Occidentales.

"Probablemente no ha habido en América un misionero que con sus predicaciones haya logrado más conversiones que las que Rosa de Lima obtuvo con su oración y sus mortificaciones", dijo el Papa Inocencio IX al referirse a ella.

En 1992 San Juan Pablo II expresó que la vida sencilla y austera de Santa Rosa de Lima era “testimonio elocuente del papel decisivo que la mujer ha tenido y sigue teniendo en el anuncio del Evangelio”.

AciPrensa

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