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viernes, 22 de marzo de 2024

Evangelio del día


Libro de Génesis
 17,3-9.

Abrám cayó con el rostro en tierra, mientras Dios le seguía diciendo:
"Esta será mi alianza contigo: tú serás el padre de una multitud de naciones.
Y ya no te llamarás más Abrám: en adelante tu nombre será Abraham, para indicar que yo te he constituido padre de una multitud de naciones.
Te haré extraordinariamente fecundo: de ti suscitaré naciones, y de ti nacerán reyes.
Estableceré mi alianza contigo y con tu descendencia a través de las generaciones. Mi alianza será una alianza eterna, y así yo seré tu Dios y el de tus descendientes.
Yo te daré en posesión perpetua, a ti y a tus descendientes, toda la tierra de Canaán, esa tierra donde ahora resides como extranjero, y yo seré su Dios".
Después, Dios dijo a Abraham: "Tú, por tu parte, serás fiel a mi alianza; tú, y también tus descendientes, a lo largo de las generaciones."


Salmo 105(104),4-5.6-7.8-9.

¡Recurran al Señor y a su poder,
busquen constantemente su rostro;
recuerden las maravillas que él obró,
sus portentos y los juicios de su boca!

Descendientes de Abraham, su servidor,
hijos de Jacob, su elegido:
el Señor es nuestro Dios,
en toda la tierra rigen sus decretos.

El se acuerda eternamente de su alianza,
de la palabra que dio por mil generaciones,
del pacto que selló con Abraham,
del juramento que hizo a Isaac.


Evangelio según San Juan 8,51-59.

Jesús dijo a los judíos:
"Les aseguro que el que es fiel a mi palabra, no morirá jamás".
Los judíos le dijeron: "Ahora sí estamos seguros de que estás endemoniado. Abraham murió, los profetas también, y tú dices: 'El que es fiel a mi palabra, no morirá jamás'.
¿Acaso eres más grande que nuestro padre Abraham, el cual murió? Los profetas también murieron. ¿Quién pretendes ser tú?".
Jesús respondió: "Si yo me glorificara a mí mismo, mi gloria no valdría nada. Es mi Padre el que me glorifica, el mismo al que ustedes llaman 'nuestro Dios',
y al que, sin embargo, no conocen. Yo lo conozco y si dijera: 'No lo conozco', sería, como ustedes, un mentiroso. Pero yo lo conozco y soy fiel a su palabra.
Abraham, el padre de ustedes, se estremeció de gozo, esperando ver mi Día: lo vio y se llenó de alegría".
Los judíos le dijeron: "Todavía no tienes cincuenta años ¿y has visto a Abraham?".
Jesús respondió: "Les aseguro que desde antes que naciera Abraham, Yo Soy".
Entonces tomaron piedras para apedrearlo, pero Jesús se escondió y salió del Templo.

Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios.

Bulle

San Gregorio Magno (c. 540-604)
papa y doctor de la Iglesia
Homilías sobre el Evangelio, n° 18


Yo soy

"Abraham, vuestro padre, exultó ante el pensamiento de ver mi día; lo vio, y se regocijó". Abraham vio el día del Señor cuando recibió en su casa a los tres ángeles que representan la Santísima Trinidad: tres huéspedes a los cuales se dirigió como a uno sólo (Gn 18,2-3)... Pero el espíritu de los que escuchan al Señor, no se eleva por encima de la carne y le dicen: "¿Todavía no tienes cincuenta años, y has visto a Abraham?" Entonces, despacio, nuestro Redentor desvía su mirada de su cuerpo de carne para ascenderlo a la contemplación de su divinidad, declarando: " En verdad, en verdad, os digo, antes de que Abraham hubiera existido, existo yo". "Antes" indica el pasado, y "existo" el presente. Porque su divinidad no tiene ni pasado ni futuro, sino que existe siempre, el Señor no dice "antes de Abraham, existía", sino "antes de Abraham, existo". Por eso Dios le dijo a Moisés: "Yo soy el que soy... Les dirás a los hijos de Israel: ' El que es, me ha enviado a vosotros" (Ex 3,14).
Abraham tuvo un antes y un después; vino a este mundo... y lo dejó, llevado por el transcurso de su vida. Pero incumbe a la Verdad existir siempre (Jn 14,6), porque para ella nada comienza y se acaba por un tiempo determinado. Pero estos descreídos, que no podían soportar estas palabras de eternidad, corren a recoger piedras para lapidar a aquel al que no podían comprender...
"Jesús se ocultó y salió del Templo". Es asombroso que el Señor hubiera escapado de sus perseguidores escondiéndose, cuando hubiera podido ejercer el poder de su divinidad... ¿Por qué, pues, se escondió? Porque habiéndose hecho hombre entre los hombres, nuestro Redentor nos dice ciertas cosas a través de su palabra y otras por su ejemplo. ¿Y qué nos dice con este ejemplo, si no que hay que evitar con humildad la cólera de los orgullosos, siempre que podamos y resistir?... Que nadie, pues, se rebele cuando reciba afrentas, que nadie devuelva insulto por insulto. Porque es más glorioso, a ejemplo de un Dios, evitar un insulto callándose, que aventajar replicando. (EDD)

Oración

Mi bendito y amoroso Padre celestial, te doy las gracias por un día más de vida, por permitirme hablar contigo y expresarte mis deseos y anhelos más secretos, te agradezco por las cosas que me das, por las cosas que permites en mi vida y por aquellas que no, sé sin ninguna duda que todo lo que realizas en mi vida es para mi propio bienestar.

Este día Divino Dios, te ofrezco esta oración, sabiendo que darás respuesta a mis súplicas, y es que el diario vivir se ha vuelto cada vez más difícil, y las pruebas y los desafíos diarios me ponen triste y afligido, haciendo tambalear un poco mi fe, pero sé que tú mi Señor tienes la solución a todos mis pesares.

Es por eso Padre, que hoy vengo a Ti, con un corazón quebrantado para pedirte por mi fe, para que esta sea fortalecida, para que sea una fe inquebrantable, una fe capaz de consumar milagros, te lo pido mi Señor, has que mi fe sea fuerte.

Permite Sagrado Señor, que pueda quedarme a tu lado, que vaya siempre de tu mano por los caminos de mi vida, porque las pruebas sobreabundan, y solo de tu mano podré tener la fe suficiente para afrontar cada problema o desafío.

No permitas que los problemas, las dudas y el diario vivir, reduzcan mi fe en Ti mi Señor, ayúdame a ser paciente y a esperar tus obras en mi vida Divino Dios. Ayúdame a vivir a diario como Tú lo esperas, que mi vida sea un reflejo de tu amor incondicional.

Dame de tu sabiduría Dios mío, para poder entender el porqué de las cosas, el porqué de tantas pruebas, ayúdame a no olvidar que Tú lo tienes todo bajo control, que ni un solo cabello de mi cabeza te es indiferente y que por lo tanto solo Tú sabrás manejar mi vida por el camino correcto.

Aumenta mi fe, te lo pido por favor, Dios bendito, porque en estos tiempos, la vida se ha tornado muy dura, y es tan fácil perder la fe mi Señor, ayúdame a no perderme entre tantas tentaciones, problemas y adversidades del mundo de hoy.

Tú eres mi vida, Dios, y yo solo quiero agradarte, quiero tener la capacidad de manejar las situaciones difíciles, sin salir lastimado o lastimar a otros, ayúdame a ser justo con mis actos y mis pensamientos, ayúdame a ser digno de tu amor Bendito Señor.

Dame la fe que me ayude a caminar sobre senderos de oscuridad guiándome solo por el sonido de tu voz, por la intuición de tu espíritu, Amoroso Dios, dame la fe que me hace falta para ser un hombre de valor.

Dios Altísimo, permite que cada una de mis experiencias de vida, me sirvan para acrecentar mi fe, porque sé y sin ninguna duda, que todo lo que en mi vida acontece tiene un sagrado propósito, y es parte de tu gran plan, necesito tenerte siempre conmigo, para que puedas darme tu guía, tus consejos, para poder fortalecer mi fe mediante tu amor.

Quédate a mi lado y enséñame aquellas cosas que desconozco mi Señor, porque tengo fe en Ti y sé que quieres lo mejor para mí, por eso Dios mio, sé que podré contar con tus enseñanzas, con tus palabras de vida. 

Quiero tener una fe tan grande como las montañas, tan grande que pueda inspirar a otros a llegar a Ti, que pueda cambiar vidas, pero sobre todo que pueda cambiar pensamientos, aumenta mi fe Divino Dios, en el nombre de Jesucristo, Amén.

(unidosenoracion.org)


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