Entradas populares

Mostrando entradas con la etiqueta Hijo de Dios. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Hijo de Dios. Mostrar todas las entradas

viernes, 22 de marzo de 2024

Evangelio del día


Libro de Génesis
 17,3-9.

Abrám cayó con el rostro en tierra, mientras Dios le seguía diciendo:
"Esta será mi alianza contigo: tú serás el padre de una multitud de naciones.
Y ya no te llamarás más Abrám: en adelante tu nombre será Abraham, para indicar que yo te he constituido padre de una multitud de naciones.
Te haré extraordinariamente fecundo: de ti suscitaré naciones, y de ti nacerán reyes.
Estableceré mi alianza contigo y con tu descendencia a través de las generaciones. Mi alianza será una alianza eterna, y así yo seré tu Dios y el de tus descendientes.
Yo te daré en posesión perpetua, a ti y a tus descendientes, toda la tierra de Canaán, esa tierra donde ahora resides como extranjero, y yo seré su Dios".
Después, Dios dijo a Abraham: "Tú, por tu parte, serás fiel a mi alianza; tú, y también tus descendientes, a lo largo de las generaciones."


Salmo 105(104),4-5.6-7.8-9.

¡Recurran al Señor y a su poder,
busquen constantemente su rostro;
recuerden las maravillas que él obró,
sus portentos y los juicios de su boca!

Descendientes de Abraham, su servidor,
hijos de Jacob, su elegido:
el Señor es nuestro Dios,
en toda la tierra rigen sus decretos.

El se acuerda eternamente de su alianza,
de la palabra que dio por mil generaciones,
del pacto que selló con Abraham,
del juramento que hizo a Isaac.


Evangelio según San Juan 8,51-59.

Jesús dijo a los judíos:
"Les aseguro que el que es fiel a mi palabra, no morirá jamás".
Los judíos le dijeron: "Ahora sí estamos seguros de que estás endemoniado. Abraham murió, los profetas también, y tú dices: 'El que es fiel a mi palabra, no morirá jamás'.
¿Acaso eres más grande que nuestro padre Abraham, el cual murió? Los profetas también murieron. ¿Quién pretendes ser tú?".
Jesús respondió: "Si yo me glorificara a mí mismo, mi gloria no valdría nada. Es mi Padre el que me glorifica, el mismo al que ustedes llaman 'nuestro Dios',
y al que, sin embargo, no conocen. Yo lo conozco y si dijera: 'No lo conozco', sería, como ustedes, un mentiroso. Pero yo lo conozco y soy fiel a su palabra.
Abraham, el padre de ustedes, se estremeció de gozo, esperando ver mi Día: lo vio y se llenó de alegría".
Los judíos le dijeron: "Todavía no tienes cincuenta años ¿y has visto a Abraham?".
Jesús respondió: "Les aseguro que desde antes que naciera Abraham, Yo Soy".
Entonces tomaron piedras para apedrearlo, pero Jesús se escondió y salió del Templo.

Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios.

Bulle

San Gregorio Magno (c. 540-604)
papa y doctor de la Iglesia
Homilías sobre el Evangelio, n° 18


Yo soy

"Abraham, vuestro padre, exultó ante el pensamiento de ver mi día; lo vio, y se regocijó". Abraham vio el día del Señor cuando recibió en su casa a los tres ángeles que representan la Santísima Trinidad: tres huéspedes a los cuales se dirigió como a uno sólo (Gn 18,2-3)... Pero el espíritu de los que escuchan al Señor, no se eleva por encima de la carne y le dicen: "¿Todavía no tienes cincuenta años, y has visto a Abraham?" Entonces, despacio, nuestro Redentor desvía su mirada de su cuerpo de carne para ascenderlo a la contemplación de su divinidad, declarando: " En verdad, en verdad, os digo, antes de que Abraham hubiera existido, existo yo". "Antes" indica el pasado, y "existo" el presente. Porque su divinidad no tiene ni pasado ni futuro, sino que existe siempre, el Señor no dice "antes de Abraham, existía", sino "antes de Abraham, existo". Por eso Dios le dijo a Moisés: "Yo soy el que soy... Les dirás a los hijos de Israel: ' El que es, me ha enviado a vosotros" (Ex 3,14).
Abraham tuvo un antes y un después; vino a este mundo... y lo dejó, llevado por el transcurso de su vida. Pero incumbe a la Verdad existir siempre (Jn 14,6), porque para ella nada comienza y se acaba por un tiempo determinado. Pero estos descreídos, que no podían soportar estas palabras de eternidad, corren a recoger piedras para lapidar a aquel al que no podían comprender...
"Jesús se ocultó y salió del Templo". Es asombroso que el Señor hubiera escapado de sus perseguidores escondiéndose, cuando hubiera podido ejercer el poder de su divinidad... ¿Por qué, pues, se escondió? Porque habiéndose hecho hombre entre los hombres, nuestro Redentor nos dice ciertas cosas a través de su palabra y otras por su ejemplo. ¿Y qué nos dice con este ejemplo, si no que hay que evitar con humildad la cólera de los orgullosos, siempre que podamos y resistir?... Que nadie, pues, se rebele cuando reciba afrentas, que nadie devuelva insulto por insulto. Porque es más glorioso, a ejemplo de un Dios, evitar un insulto callándose, que aventajar replicando. (EDD)

Oración

Mi bendito y amoroso Padre celestial, te doy las gracias por un día más de vida, por permitirme hablar contigo y expresarte mis deseos y anhelos más secretos, te agradezco por las cosas que me das, por las cosas que permites en mi vida y por aquellas que no, sé sin ninguna duda que todo lo que realizas en mi vida es para mi propio bienestar.

Este día Divino Dios, te ofrezco esta oración, sabiendo que darás respuesta a mis súplicas, y es que el diario vivir se ha vuelto cada vez más difícil, y las pruebas y los desafíos diarios me ponen triste y afligido, haciendo tambalear un poco mi fe, pero sé que tú mi Señor tienes la solución a todos mis pesares.

Es por eso Padre, que hoy vengo a Ti, con un corazón quebrantado para pedirte por mi fe, para que esta sea fortalecida, para que sea una fe inquebrantable, una fe capaz de consumar milagros, te lo pido mi Señor, has que mi fe sea fuerte.

Permite Sagrado Señor, que pueda quedarme a tu lado, que vaya siempre de tu mano por los caminos de mi vida, porque las pruebas sobreabundan, y solo de tu mano podré tener la fe suficiente para afrontar cada problema o desafío.

No permitas que los problemas, las dudas y el diario vivir, reduzcan mi fe en Ti mi Señor, ayúdame a ser paciente y a esperar tus obras en mi vida Divino Dios. Ayúdame a vivir a diario como Tú lo esperas, que mi vida sea un reflejo de tu amor incondicional.

Dame de tu sabiduría Dios mío, para poder entender el porqué de las cosas, el porqué de tantas pruebas, ayúdame a no olvidar que Tú lo tienes todo bajo control, que ni un solo cabello de mi cabeza te es indiferente y que por lo tanto solo Tú sabrás manejar mi vida por el camino correcto.

Aumenta mi fe, te lo pido por favor, Dios bendito, porque en estos tiempos, la vida se ha tornado muy dura, y es tan fácil perder la fe mi Señor, ayúdame a no perderme entre tantas tentaciones, problemas y adversidades del mundo de hoy.

Tú eres mi vida, Dios, y yo solo quiero agradarte, quiero tener la capacidad de manejar las situaciones difíciles, sin salir lastimado o lastimar a otros, ayúdame a ser justo con mis actos y mis pensamientos, ayúdame a ser digno de tu amor Bendito Señor.

Dame la fe que me ayude a caminar sobre senderos de oscuridad guiándome solo por el sonido de tu voz, por la intuición de tu espíritu, Amoroso Dios, dame la fe que me hace falta para ser un hombre de valor.

Dios Altísimo, permite que cada una de mis experiencias de vida, me sirvan para acrecentar mi fe, porque sé y sin ninguna duda, que todo lo que en mi vida acontece tiene un sagrado propósito, y es parte de tu gran plan, necesito tenerte siempre conmigo, para que puedas darme tu guía, tus consejos, para poder fortalecer mi fe mediante tu amor.

Quédate a mi lado y enséñame aquellas cosas que desconozco mi Señor, porque tengo fe en Ti y sé que quieres lo mejor para mí, por eso Dios mio, sé que podré contar con tus enseñanzas, con tus palabras de vida. 

Quiero tener una fe tan grande como las montañas, tan grande que pueda inspirar a otros a llegar a Ti, que pueda cambiar vidas, pero sobre todo que pueda cambiar pensamientos, aumenta mi fe Divino Dios, en el nombre de Jesucristo, Amén.

(unidosenoracion.org)


lunes, 3 de octubre de 2022

3 ocasiones en las que nos perdemos y necesitamos ser encontrados

 

Volodymyr-Maksymchuk.jpg



En la vida nos solemos perder, a veces porque otros nos olvidan, a veces porque queremos hacerlo. Una interesante reflexión de Luisa Restrepo

La vida pasa por perderse. Nos perdemos porque estamos cansados, nos perdemos porque nos sentimos débiles. Nos gustaría parar, escondernos, ponernos detrás de un matorral, como una oveja que ha perdido de vista a su pastor.

A veces nos perdemos porque los demás nos han olvidado, nos perdemos porque la vida nos ha hecho a un lado, y no podemos evitarlo; no podemos ni balar como una oveja, estamos perdidos, escondidos.

dog
Perderse

A veces nos perdemos y nadie viene a buscarnos. Nos cuesta reconocerlo, pero necesitamos ser encontrados.

En la parábola de la oveja perdida (Lc 15), nos damos cuenta que, no está solo el que se pierde. Siempre hay alguien que busca o que espera, cuando no puede hacerlo otro. Este es Dios, el que no se da a sí mismo la paz hasta que nos ha vuelto a encontrar.

1CUANDO TENEMOS HAMBRE

Nos perdemos en la vida porque a veces nos engañamos en poder amar sin ataduras. Queremos recuperar nuestra vida y al final nos damos cuenta de que la hemos desperdiciado. Queremos la vida toda para nosotros y al final nos morimos de hambre, de hambre de cariño.

Es la aventura del hijo menor que decide tomar lo que se merece, se pone en el centro y ya no ve a nadie. Es el niño caprichoso que vive solo para sí mismo y que no entra en razón. No le importa si el otro muere: el padre muere por su hijo porque es la única manera de darle la herencia que se merece. Hay mucho egoísmo en la vida, pero también hay muchos padres y madres, amigos, personas, que son capaces de morir por dejar ir al otro.

2CUANDO PENSAMOS QUE NO LO MERECEMOS

El hijo menor tiene la ilusión de encontrar vida fuera de la relación y, en cambio, encuentra hambre. Ese amor que buscaba no está allí. Nadie le da nada. Todo fue una ilusión. Cuando tienes hambre de amor te apegas a lo primero que encuentras.

Teme que nadie lo ame si no se convierte en el sirviente de un amo. Ya no es capaz de reconocer el amor verdadero. Todo le parece moneda de cambio, ya nada puede ser gratis.

Si la única manera de vivir es ser un sirviente, mejor hacerlo en la casa de ese padre que todavía se siente un poco suyo.

Trata de decirle que lo trate como un sirviente porque no es digno de ser un hijo. Pero si alguien te ama, no puede tratarte como un sirviente. El Padre no permite que el hijo pronuncie esa segunda parte del discurso que ha preparado.

3CUANDO NOS QUEDAMOS, PERO NUESTRO CORAZÓN ESTÁ EN OTRA PARTE

Podemos permanecer en una relación pero tener nuestro corazón en otra parte. Nos adaptamos a estar en una relación a la fuerza, tratamos de complacer, pero por dentro alimentamos la ira y la frustración.

Nos hubiera gustado irnos, pero tal vez no tuvimos el coraje. Nos quedamos porque somos despistados o perezosos, o porque tenemos miedo del juicio y de las consecuencias. Nos quedamos, pero sentimos que el amor ya no está.

El hijo mayor es un niño adaptado que no puede hacer berrinches ni patalear, por lo que elige el papel de niño bueno que hace todo lo que su padre le pide. Pero ese niño en realidad ya se ha ido. El hijo mayor de esta parábola siempre está fuera de la casa, fuera de la relación con su padre. Su amor es solo deber.

Ser encontrados

Hay una relación a la que siempre podemos volver a entrar de una forma nueva después de la crisis.

En realidad, la parábola queda abierta, no sabemos si el hijo mayor ha entrado o no. Queda abierta para el lector de todos los tiempos: somos nosotros quienes debemos decidir si retomamos la relación para vivirla de una manera nueva, honesta, encontrándonos ante todo a nosotros mismos que nos habíamos perdido.

Luisa Restrepo, Aleteia 

Vea también     Convivencia familiar - Papa Francisco




























domingo, 15 de diciembre de 2019

La verdadera Navidad (nada que ver con la consumista)

Dios era todopoderoso, el niño todo desvalido,
había cubierto de hierba los campos, pero estaba desnudo
DZIECIĄTKO JEZUS, WARSZAWA SŁUŻEW

Hoy quisiera escribir sobre Belén y tomar unas palabras de Martín Descalzo como introducción:
Es difícil, casi imposible, escribir sobre Belén. Porque ante esta historia de un Dios que se hace niño en un portal los incrédulos dicen que es una bella fábula; y los creyentes lo viven como si lo fuera. Frente a este comienzo de la gran locura unos se defienden con su incredulidad, otros con toneladas de azúcar. Porque de eso se trata: de defenderse. Por un lado, sucede que —como señaló Van der Meersch— «todas las cosas de Dios son vertiginosas». Por otro, ocurre que el hombre no es capaz de soportar mucha realidad. Y, ante las cosas grandes, se defiende: negándolas o empequeñeciéndolas. Dios es como el sol: agradable mientras estamos lo suficientemente lejos de él para aprovechar su calorcillo y huir su quemadura. Pero ¿quién soportaría la proximidad del sol? ¿Quién podría resistir a este Dios que «sale de sus casillas» y se mete en la vida de los hombres?”.
Casi nunca nos ponemos a pensar en lo que sucedió después de que se fueron los pastores y los ángeles aquella noche de Navidad. Todo volvió a la normalidad.
Jesús, el Hijo de Dios, volvió a ser un niño casi desnudo como cualquier otro niño que nace pobre. La incertidumbre y la fe se apretujaban en el corazón de José y de María casi como dos remolinos con la misma fuerza.

GROTA MLECZNA W BETLEJEM
Ralf Roletschek/Wikipedia | GFDL

Debieron haber pasado varias noches en vela tratando de dormir al niño, cubriéndolo del frío, alimentándolo y pensando qué harían después con aquella criatura; dónde vivirían, qué pasaría cuando todo el mundo se enterase que era el hijo de Dios, cómo sería su vida sabiendo que estaba con ellos el Altísimo en persona y que ellos eran una adolescente y un sencillo carpintero de un pueblo perdido de Palestina.

FATHERHOOD
Imagen Viral-Internet

Y para completar, el bebé Jesús no tenía ningún rasgo de divinidad. Era un crío como todos los demás. ¿Cómo acostumbrase a la idea de que Él no era un niño cualquiera, que Él era Dios?
María y José solo podían adorar porque no entendían nada.
¿Aquel bebé era el enviado para salvar el mundo? Dios era todopoderoso, el niño todo desvalido. El Hijo esperado era la Palabra; aquel bebé no sabía hablar. El Mesías sería “el camino”, pero éste no sabía andar. Sería la verdad omnisciente, mas esta criatura no sabía ni siquiera encontrar el seno de su madre para mamar. Iba a ser la vida; aunque se moriría si ella no lo alimentase. Era el creador del sol, pero tiritaba de frío y precisaba del aliento de un buey y una mula. Había cubierto de hierba los campos, pero estaba desnudo” (Martín Descalzo).
No entendían. Y, ¿cómo podían entenderlo? lo miraban y veían a un bebé lleno de fragilidad. Sus cabezas se llenaban de preguntas: si Dios quería venir al mundo, ¿por qué venir por la puerta trasera de la pobreza? Si venía a salvar a todos, ¿por qué nacía en esta terrible soledad?
Y sobre todo María se preguntaba, ¿por qué Dios la había elegido a ella, la más débil, la menos importante de las mujeres del país?
No entendía nada, pero creía, sí. ¿Cómo iba a saber ella más que Dios? ¿Quién era ella para juzgar sus misteriosos caminos? Además, el niño estaba allí, como un torrente de alegría, infinitamente más verdadero que cualquier otra respuesta”. (Martín Descalzo).
Y si el misterio de la Navidad está tan lleno de una humanidad llena de ternura, ¿por qué nos da miedo vivirlo tal cual se nos muestra?
Porque vivir una Navidad frivolizada basada en los buenos deseos nos evita el riesgo de creer que ese bebé sea Dios y que al hacerse hombre nos pone la varilla alta de lo que significa para nosotros serlo.
Por eso la Navidad despierta en nosotros una gran alegría, pero también una profunda nostalgia. Porque su belleza esta alimentada por los límites de la desproporción entre nuestra vida y la de ese pequeño niño.
Porque ese bebé nos recuerda que en la fragilidad puede brillar una luz que dura eternamente, y porque nos recuerda que, ese tiernísimo niño se ha abajado por cada uno de nosotros y ha mostrado un gesto tan grande que nos hace temblar: lo ha hecho para que nosotros seamos felices.
Luisa Restrepo, Aleteia

sábado, 3 de septiembre de 2016

? ¿Sabría responder a preguntas acerca de su fe?



Resultado de imagen


71. ¿Por qué se llaman «evangelio», es decir, «buena nueva» los relatos sobre Jesús?
Sin los evangelios no sabríamos que Dios nos envía a su Hijo por su amor eterno, para que, a pesar de nuestros pecados, podamos retornar a la comunión eterna con Dios. [422-429]


Los relatos acerca de la vida, muerte y resurrección de Jesús son la mejor noticia del mundo. Testimonian que el judío Jesús de Nazaret, nacido en Belén, es «el Hijo de Dios vivo» (Mt 16,16) hecho hombre. Fue enviado por el Padre para que «todos se salven y lleguen al conocimiento de la verdad» (1 Tim 2,4).




Resultado de imagen



72. ¿Qué significa el nombre «Jesús»?
Jesús en hebreo significa «Dios salva». [430­-435, 452]

En los Hechos de los Apóstoles dice san Pedro: «Bajo el cielo no se ha dado a los hombres otro nombre por el que debamos salvarnos» (Hch 4,12).  Todos los misioneros, en el fondo, llevaron a los  hombres esta noticia.


 Resultado de imagen
73. ¿Por qué se le da a Jesús el titulo de «Cristo»?
En la fórmula «Jesús es el Cristo» se expresa el núcleo de la fe cristiana: Jesús, el sencillo hijo del carpintero de Nazaret, es el Mesías esperado y el Salvador. [436-­440, 453]


Tanto la palabra griega «Christos» como la   hebrea «Messias» significan «ungido». En Israel eran ungidos reyes, sacerdotes y profetas. Los APÓSTOLES experimentaron que Jesús está  ungido «con la fuerza del Espíritu Santo» (Hch 10,38). Por Cristo nos llamamos cristianos, como   expresión de nuestra alta vocación.



 Resultado de imagen
74 ¿Qué quiere decir «Jesús es el Hijo único de Dios»?
Cuando Jesús se denomina a sí mismo «Hijo único de Dios» (Hijo único o Unigénito, Jn 3,16) y así es testimoniado por Pedro y otros, se expresa con ello que entre todos los hombres sólo Jesús es más que un hombre. [441-­445, 454]

En muchos lugares del  NUEVO TESTAMENTO (Jn 1.14.18; 1 Jn 4,9; Heb 11,7 entre otros) se llama «Hijo» a Jesús. En el Bautismo y en la Transfiguración una voz celestial designa a Jesús como «el Hijo amado». Jesús comunica a sus discípulos su relación única con el Padre del cielo: «Todo me ha sido entregado por mi Padre, y nadie conoce al Hijo más que el Padre, y nadie conoce al Padre sino el Hijo y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar» (Mt 11,27). Que Jesús es verdaderamente el Hijo de Dios se manifiesta en la Resurrección, aunque ya lo era eternamente junto al Padre.
* El texto (pregunta y respuesta) proviene del Youcat = Catecismo para Jóvenes. Los números que aparecen después de la respuesta hacen referencia al pasaje correspondiente del Catecismo de la Iglesia Católica que desarrolla el tema aún más. Basta un clic en el número y será transferido. 

viernes, 2 de septiembre de 2016

¿Conoce su fe? ¿Conoce a Jesucristo?


Resultado de imagen

75. ¿Por qué los cristianos llaman «Señor» a Jesús?
«Vosotros me llamáis 'el Maestro' y 'el Señor' y decís bien, porque lo soy» (Jn 13,13) [446­-451, 455]


Los primeros cristianos hablaban con naturalidad de Jesús como el «Señor», sabiendo que en el ANTIGUO TESTAMENTO esta denominación estaba reservada para dirigirse a Dios. Mediante numerosos signos Jesús les había demostrado que él tiene poder divino sobre la naturaleza, los demonios, el pecado y la muerte. El origen divino de la misión de Jesús se reveló en la Resurrección de los muertos. Santo Tomás confiesa: «Señor mío y Dios mío» (Jn 20,28). Esto quiere decir para nosotros: si Jesús es el Señor, un cristiano no debe doblar su rodilla ante ningún otro poder.

Resultado de imagen de Jesus resucitado

76. ¿Por qué se hizo Dios hombre en Jesús?
«Por nosotros, los hombres, y por nuestra salvación, bajó del cielo» (CREDO de Nicea-Constantinopla). [456-460]


En Jesucristo, Dios ha reconciliado al mundo consigo y ha liberado a los hombres de la cautividad del pecado. «Porque tanto amó Dios al mundo, que entregó a su Unigénito» (Jn 3,16). En  Jesús Dios asumió nuestra carne humana mortal (ENCARNACIÓN), compartió nuestro destino terreno, nuestros sufrimientos y muerte y se hizo en todo igual a nosotros, excepto en el pecado.

 Resultado de imagen

77 ¿Qué significa que Jesucristo es a la vez verdadero Dios y verdadero hombre?
En Jesús Dios se ha hecho realmente uno de nosotros con ello nuestro hermano; pero no por ello dejó de ser a la vez Dios y por tanto nuestro Señor. El concilio de Calcedonia, del año 451, declaró que la divinidad y la humanidad están unidas entre sí en la única persona de Jesucristo "sin confusión ni división". [464-­467, 469]

La Iglesia se ha esforzado durante largo tiempo para poder expresar la relación entre divinidad y humanidad en Jesús. La divinidad y la humanidad no están enfrentadas, de modo que Jesús sólo fuera parcialmente Dios y parcialmente hombre. Como no es cierto que la naturaleza divina y la naturaleza humana se mezclen en Jesús. En Jesús Dios no ha tomado sólo en apariencia un cuerpo humano (docetismo), sino que se hizo realmente hombre. Tampoco se trata en la humanidad y en la divinidad de dos personas diferentes (nestorianismo). Finalmente, tampoco es cierto que en Jesucristo la naturaleza humana desaparezca al ser asumida en la naturaleza divina (monofisismo). Contra todas estas herejías la Iglesia ha mantenido firme la fe en que Jesucristo es, en una persona, a la vez verdadero Dios y verdadero hombre. La conocida fórmula "sin separación y sin confusión" (Concilio de Calcedonia) no pretende explicar lo que es inalcanzable a la inteligencia humana, sino que, por así decir, fija los pilares de la fe. Designa la "dirección" en la que se puede buscar el misterio de la persona de Jesús.



Resultado de imagen de Jesus resucitado
78. ¿Por qué sólo podemos comprender a Jesús como misterio?
Puesto que Jesús se adentra en el misterio
de Dios, no se le puede comprender si excluimos la realidad divina invisible. [525-530,  536]


El lado visible de Jesús nos remite al invisible. En la vida de Jesús vemos numerosas realidades que están poderosamente presentes, pero que sólo podemos comprender como misterio. Estos  misterios (Misterio) son por ejemplo la filiación divina, la Encarnación y la Resurrección de Cristo.


* El texto (pregunta y respuesta) proviene del Youcat = Catecismo para Jóvenes. Los números que aparecen después de la respuesta hacen referencia al pasaje correspondiente del Catecismo de la Iglesia Católica que desarrolla el tema aún más. Basta un clic en el número y será transferido. 

jueves, 30 de junio de 2016

El Nuevo Testamento: Jesús y su salvación vienen a tu encuentro





18. ¿Qué importancia tiene el Nuevo Testamento para los cristianos?
En el  NUEVO TESTAMENTO  se completa la  REVELACIÓN de Dios.
Los cuatro evangelios de Mateo, Marcos, Lucas y Juan son el corazón de la Sagrada Escritura y el tesoro más preciado de la Iglesia. En ellos se muestra el Hijo de Dios tal como es y nos sale al encuentro.
En los Hechos de los Apóstoles aprendemos acerca de los inicios de la Iglesia y de la acción del Espíritu Santo.
En las cartas apostólicas se pone la vida de los hombres en todos sus aspectos ante la luz de Cristo.
En el Apocalipsis vemos anticipadamente el fin de los tiempos. [124­-127, 128­-130, 140]

Jesús es todo lo que Dios nos quiere decir. Todo el ANTIGUO TESTAMENTO prepara la Encarnación del Hijo de Dios. Todas las promesas de Dios encuentran su cumplimiento en Jesús. Ser cristiano quiere decir unirse cada vez más profundamente con la vida de Cristo. Para ello hay que leer y vivir los evangelios. Madeleine Delbrêl dice: «A través de su Palabra Dios nos dice quién es y lo que quiere; nos lo dice de manera definitiva y para cada día. Cuando tenemos en las manos el Evangelio deberíamos considerar que allí habita la Palabra que quiere hacerse carne en nosotros, apoderarse de nosotros para que comencemos de nuevo su vida en un lugar nuevo, en un tiempo nuevo, en un nuevo entorno humano».






19. ¿Qué función tiene la Sagrada Escritura en la    Iglesia?
La  IGLESIA saca su vida y su fuerza de la
Sagrada Escritura. [103-104, 131-133, 141]  
Con la excepción de la presencia de Cristo en la sagrada EUCARISTÍA, no hay nada que la IGLESIA venere más reverentemente que la presencia de Cristo en la Sagrada Escritura. En la Santa Misa acogemos en pie el Evangelio, porque en las palabras humanas que escuchamos es Dios  mismo quien nos habla. 



* El texto (pregunta y respuesta) proviene del Youcat = Catecismo para Jóvenes. Los números que aparecen después de la respuesta hacen referencia al pasaje correspondiente del Catecismo de la Iglesia Católica que desarrolla el tema aún más. Basta un clic en el número y será transferido.
r