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domingo, 15 de febrero de 2026

Angelus del Papa León XIV - 15 de febrero 2026

 

PAPA LEÓN XIV

ÁNGELUS

Plaza de San Pedro
Domingo, 15 de febrero de 2026

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Queridos hermanos y hermanas, ¡feliz domingo!

También hoy escuchamos en el Evangelio una parte del “sermón de la montaña” (cf. Mt 5,17-37). Después de haber proclamado las Bienaventuranzas, Jesús nos invita a entrar en la novedad del Reino de Dios y, para guiarnos en este camino, revela el verdadero significado de los preceptos de la Ley de Moisés, que no sirven para satisfacer una necesidad religiosa exterior y sentirse bien ante Dios, sino para hacernos entrar en la relación de amor con Dios y con los hermanos. Por eso, Jesús dice que no ha venido a abolir la Ley, «sino a dar cumplimiento» (v. 17).

El cumplimiento de la Ley es precisamente el amor, que realiza su significado profundo y su fin último. Se trata de adquirir una “justicia superior” (cf. v. 20) a la de los escribas y fariseos, una justicia que no se limita a observar los mandamientos, sino que nos abre al amor y nos compromete en el amor. Jesús, en efecto, examina algunos preceptos de la Ley que se refieren a casos concretos de la vida, y utiliza una forma lingüística —las antinomias— para hacer ver la diferencia entra una justicia religiosa formal y la justicia del Reino de Dios. Por una parte, Jesús afirma: «Ustedes han oído que se dijo a los antepasados», y, por otra: «Pero yo les digo» (cf. vv. 21-37).

Este planteamiento es muy importante. Nos dice que la Ley ha sido dada a Moisés y a los profetas como un camino para empezar a conocer a Dios y su proyecto sobre nosotros y sobre la historia o, para usar una frase de san Pablo, como un preceptor que nos ha guiado hacia Él (cf. Ga 3,23-25). Pero ahora, Él mismo, en la persona de Jesús, ha venido entre nosotros llevando la Ley a cumplimiento, haciéndonos hijos del Padre y dándonos la gracia de entrar en relación con Él como hijos y hermanos entre nosotros.

Hermanos y hermanas, Jesús nos enseña que la verdadera justicia es el amor y que, en cada precepto de la Ley, debemos percibir una exigencia de amor. No es suficiente con no matar físicamente a una persona, si después la mato con las palabras o no respeto su dignidad (cf. vv. 21-22). Del mismo modo, no basta con ser fiel al cónyuge formalmente y no cometer adulterio, si en esa relación faltan la ternura recíproca, la escucha, el respeto, el cuidado mutuo y el caminar juntos en un proyecto común (cf. vv. 27-28.31-32). A estos ejemplos, que Jesús mismo nos ofrece, podríamos agregar otros más. El Evangelio nos ofrece esta preciosa enseñanza: no se necesita una justicia mínima, se necesita un amor grande, que es posible gracias a la fuerza de Dios.

Invoquemos juntos a la Virgen María, que ha dado al mundo a Cristo, Aquel que lleva a cumplimiento la Ley y el plan de salvación. Que Ella interceda por nosotros, ayudándonos a entrar en la lógica del Reino de Dios y a vivir en su justicia.

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Después del Ángelus

Queridos hermanos y hermanas:

Expreso mi cercanía a la población de Madagascar, afectada en tan poco tiempo por dos ciclones que han provocado inundaciones y deslizamientos de tierra. Rezo por las víctimas y sus familiares, así como por todas las personas que han sufrido graves daños.

En los próximos días se celebrará el año nuevo lunar, una festividad que celebrarán miles de millones de personas en Asia oriental y otras partes del mundo. Que esta alegre celebración sirva para reforzar los lazos familiares y de amistad, lleve serenidad a los hogares y a la sociedad, y sea una ocasión para mirar juntos hacia el futuro construyendo la paz y la prosperidad para todos los pueblos. Con mis mejores deseos para el nuevo año, expreso a todos mi afecto e invoco sobre cada uno la bendición del Señor.

Me complace saludar a todos ustedes, romanos y peregrinos, en particular a los fieles de la parroquia de San Lorenzo en Cádiz, España, y a los que han venido desde Le Marche.

Doy la bienvenida a los estudiantes y profesores de la Escuela Católica All Saints de Sheffield y del Colegio Salesiano Thornleigh de Bolton, en Inglaterra; de la Escuela de Vila Pouca de Aguiar, en Portugal; del Colegio Altasierra, de Sevilla; y de la Escuela Edith Stein de Schillingfürst, en Alemania.

Saludo a los participantes en el Encuentro Nacional del Movimiento de Estudiantes Católicos (FIDAE); a los confirmandos de Almenno San Salvatore y a los de LugoRosaroStallavena y Alcenago; a los niños de la Escuela San Giuseppe de Bassano del Grappa y a los del Instituto Salesiano Sant’Ambrogio, de Milán; a los jóvenes de Petosino y a los de Solbiate y Cagno. ¡Les deseo un buen domingo a todos!

(vatican.va)


Evangelio del día - ¿No sería muchísimo mejor escucharlo con la familia proclamado en la Santa Misa Dominical presencial?


 

Primera lectura

Lectura del libro del Eclesiástico 15, 15-20

Sirácides 15, 16-21

Si tú lo quieres, puedes guardar los mandamientos;
permanecer fiel a ellos es cosa tuya.
El Señor ha puesto delante de ti fuego y agua;
extiende la mano a lo que quieras.
Delante del hombre están la muerte y la vida;
le será dado lo que él escoja.

Es infinita la sabiduría del Señor;
es inmenso su poder y él lo ve todo.
Los ojos del Señor ven con agrado
a quienes lo temen;
el Señor conoce todas las obras del hombre.
A nadie le ha mandado ser impío
y a nadie le ha dado permiso de pecar.
 

Segunda lectura

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios 

1 Corintios 2, 6-10

Hermanos: Es cierto que a los adultos en la fe les predicamos la sabiduría, pero no la sabiduría de este mundo ni la de aquellos que dominan al mundo, los cuales van a quedar aniquilados. Por el contrario, predicamos una sabiduría divina, misteriosa, que ha permanecido oculta y que fue prevista por Dios desde antes de los siglos, para conducirnos a la gloria. Ninguno de los que dominan este mundo la conoció, porque, de haberla conocido, nunca hubieran crucificado al Señor de la gloria.

Pero lo que nosotros predicamos es, como dice la Escritura, que lo que Dios ha preparado para los que lo aman, ni el ojo lo ha visto, ni el oído lo ha escuchado, ni la mente del hombre pudo siquiera haberlo imaginado. A nosotros, en cambio, Dios nos lo ha revelado por el Espíritu que conoce perfectamente todo, hasta lo más profundo de Dios.

Evangelio del Día

Lectura del santo evangelio según san Mateo 

Mateo 5, 20-22. 27-28. 33-37


En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: "Les aseguro que si su justicia no es mayor que la de los escribas y fariseos, ciertamente no entrarán ustedes en el Reino de los cielos.

Han oído que se dijo a los antiguos: No matarás y el que mate será llevado ante el tribunal. Pero yo les digo: Todo el que se enoje con su hermano, será llevado también ante el tribunal.

También han oído que se dijo a los antiguos: No cometerás adulterio. Pero yo les digo que quien mire con malos deseos a una mujer, ya cometió adulterio con ella en su corazón.

Han oído que se dijo a los antiguos: No jurarás en falso y le cumplirás al Señor lo que le hayas prometido con juramento. Pero yo les digo: No juren de ninguna manera, ni por el cielo, que es el trono de Dios; ni por la tierra, porque es donde él pone los pies; ni por Jerusalén, que es la ciudad del gran Rey.

Tampoco jures por tu cabeza, porque no puedes hacer blanco o negro uno solo de tus cabellos. Digan simplemente sí, cuando es sí; y no, cuando es no. Lo que se diga de más, viene del maligno''.

Las palabras de los Papas

«Si vuestra justicia no es mayor que la de los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos» (Mt 5, 17.20). Pero ¿en qué consiste esta «plenitud» de la Ley de Cristo, y esta «mayor» justicia que él exige? Jesús lo explica mediante una serie de antítesis entre los mandamientos antiguos y su modo proponerlos de nuevo. Cada vez comienza diciendo: «Habéis oído que se dijo a los antiguos...», y luego afirma: «Pero yo os digo...».  (…) Y así seis veces. Este modo de hablar suscitaba gran impresión en la gente, que se asustaba, porque ese «yo os digo» equivalía a reivindicar para sí la misma autoridad de Dios, fuente de la Ley. La novedad de Jesús consiste, esencialmente, en el hecho que él mismo «llena» los mandamientos con el amor de Dios, con la fuerza del Espíritu Santo que habita en él. Y nosotros, a través de la fe en Cristo, podemos abrirnos a la acción del Espíritu Santo, que nos hace capaces de vivir el amor divino. Por eso todo precepto se convierte en verdadero como exigencia de amor, y todos se reúnen en un único mandamiento: ama a Dios con todo el corazón y ama al prójimo como a ti mismo. (Benedicto XVI - Angelus, 13 de febrero de 2011)

(vatican.va)

Reflexión sobre el icono contemporáneo

Jesús fue un gran innovador. Hablaba de su ministerio como de vino nuevo, insistiendo en que el vino nuevo necesita odres nuevos. Con esa impactante imagen, dejaba claro que los viejos hábitos y las rígidas formas de pensar no serían suficientes para lo que Dios estaba haciendo a través de Él. Sin embargo, Jesús nunca desdeñó el pasado. Estaba profundamente arraigado en la tradición judía que lo había formado. Las Escrituras judías alimentaron su oración y guiaron su misión. Por eso, en el Evangelio de hoy, puede decir con confianza que no ha venido a abolir la Ley y los Profetas, sino a darles cumplimiento. No partía de la nada ni se deshacía de lo antiguo. No, él estaba llevando la tradición de Israel a su siguiente etapa.

Este equilibrio en el planteamiento de Jesús habla con fuerza a la Iglesia de hoy. No estamos llamados a abandonar nuestra tradición, pero tampoco a congelarla en el tiempo. La Iglesia siempre necesita renovarse, porque el vino nuevo del Espíritu Santo sigue derramándose en cada época. Al mismo tiempo, la auténtica renovación honra la tradición y permite que la riqueza de la tradición salga a la luz de nuevas maneras. Lo mismo ocurre en nuestra vida personal: el Espíritu Santo no borra nuestro pasado, sino que trabaja a través de él, construyendo sobre lo que es bueno, sanando lo que está roto y conduciéndonos suavemente hacia nuevos horizontes.

La pintura moderna de iconos es un buen ejemplo de cómo lo antiguo y lo nuevo pueden trabajar juntos en armonía. Los iconógrafos actuales siguen siendo muy fieles a las técnicas antiguas: pintan sobre madera, trabajan por capas, utilizan materiales tradicionales y enfocan la imagen como una oración y no como mera decoración. Al mismo tiempo, los pintores de iconos contemporáneos no se limitan a copiar el pasado. Hablan al mundo de hoy, utilizando un nuevo lenguaje visual, materiales modernos e imágenes que resuenan con nosotros en 2026. La Resurrección de Ivanka Demchuk, pintada en 2021, es un bello ejemplo de ello. Pintada en técnica mixta sobre madera, la obra se inspira en el antiguo icono de la Anástasis, donde Cristo desciende a la muerte para resucitar a la humanidad. En el centro vemos a Cristo y a su madre, que son elevados por Dios. Las figuras están estilizadas y aplanadas, como en los iconos tradicionales, pero la composición resulta muy fresca.

by Padre Patrick van der Vorst

 

Oración

Dios nuestro, que te complaces en habitar en los corazones rectos y sencillos, concédenos la gracia de vivir de tal manera que encuentres en nosotros una morada digna de tu agrado. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.


sábado, 14 de febrero de 2026

El matrimonio, como un videojuego: ¡subida de nivel! en la campaña eclesial de San Valentín

Campaña de la Semana del Matrimonio de los obispos españoles: un videojuego para perseverar y subir a un nivel mayor.

Una pareja sube a otro nivel cuando se casa; esta foto de Jessica Rockowitz en Unsplash recoge a unos recién casados de cierta veteranía

Una pareja sube a otro nivel cuando se casa; esta foto de Jessica Rockowitz en Unsplash recoge a unos recién casados de cierta veteranía

Cuando se acerca la fiesta de San Valentín (14 de febrero), santo patrono de los enamorados, la Subcomisión Episcopal de Familia organiza una campaña de promoción del matrimonio, mientras las diócesis españolas celebran la Semana del Matrimonio con distintas actividades.

En la campaña de este año (es ya la quinta campaña) se compara el matrimonio a un videojuego: se desbloquean niveles y capacidades al perseverar juntos.

El título de la campaña es “Level up! El juego de dos”, y su eslogan dice: “El amor, la aventura más épica”.

Incluso es posible descargarse un videojuego profesional con el que reflexionar sobre "un amor definitivo, para un compromiso completo" (estará disponible en matrimonioesmas.orgy ya se puede descargar aquí, aunque tarda un rato en descargarse, pero es jugable y simpático).

Una escena del videojuego de Conferencia Episcopal sobre una pareja que ha de crecer en virtudes para casarse

Una escena del videojuego de Conferencia Episcopal sobre una pareja que ha de crecer en virtudes para casarsecee / artax games

La campaña recuerda también que también Dios participa en el matrimonio, y que los enamorados pueden preguntarle por su vocación matrimonial.

Esta campaña es bastante ambiciosa, en el sentido de intentar llegar a parejas que están dispuestas a un compromiso estable, para que den un paso más, un "level up" (una subida de nivel) y se planteen el matrimonio cristiano, con sus gozos y sus exigencias.

Como en 2025, la Facultad de Comunicación de la Universidad Pontificia de Salamanca (UPSA) ha colaborado en esta campaña: sus alumnos de Publicidad dieron ideas para la campaña y se eligió el trabajo presentado por el grupo formado por las alumnas Lía Jurado, Eva Gangoso, Dana Sierra y Carolina González. Carmen María Alonso, profesora de la asignatura en la UPSA, estuvo al cargo de la realización de este concurso de ideas.

El videojuego fue diseñado por Federico Peinado, diseñador de Videojuegos en Narratech Laboratories y desarrollado por Artax Games para la CEE. 

ReL

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Test de San Valentín: 10 preguntas para saber si tu relación te acerca a Dios… atrévete a responder

La fiesta de San Valentín es una ocasión para celebrar el amor en pareja. Como católicos, sabemos que el noviazgo no se trata solo de corazones y flores, sino de aprender a amar mejor a Dios y a la otra persona.

Te proponemos 10 preguntas que te ayudarán a ver si tu relación te acerca al Amor que no tiene fin, es decir a Nuestro Señor.

1. ¿Tu relación de pareja te ayuda a ser mejor persona?

¿Te anima a estudiar, trabajar, ser más responsable y ordenado en tu vida diaria?

Si tu relación te impulsa a crecer, es una buena señal; si te estanca o te distrae de todo, ojo.

2. ¿Crecen juntos en virtudes o en malas costumbres?

¿Esta persona te ayuda a ser más puro, honesto y paciente, o te lleva a mentiras, vicios y pecados? El verdadero amor te hace querer ser santo, no justificar el pecado.

3. Cuando discuten, ¿quieren ganar o amar?

Cuando no están de acuerdo, ¿buscan escucharse, comprenderse y perdonarse, o solo demostrar quién tiene la razón? Las crisis pueden ayudar a madurar, si se viven con humildad y amor.

4. Si se casaran mañana, ¿aceptarías su cruz y dejarías que cargue la tuya?

Amar no es solo sentir bonito, es estar dispuesto a cargar juntos el yugo de la vida. ¿Te ves caminando con esta persona en la enfermedad, las dificultades económicas y los momentos duros?

5. ¿Esta relación te ayuda a amar más a Jesús?

¿Rezas más, vas más a Misa, buscas más a Dios desde que estás con esta persona? ¿O están tan centrados el uno en el otro que se olvidan de que el centro de la relación debe ser el Señor y que juntos deben ayudarse uno al otro a ser más como Cristo?

6. ¿Pueden rezar juntos sin que se sienta raro?

¿Han intentado rezar un Padrenuestro, un Rosario o dar gracias juntos después de una cita? Si la oración compartida se siente imposible o siempre “incómoda”, de repente algo falta en el centro de la relación.

7. ¿Sueñan con un matrimonio y una familia con Cristo en el centro?

¿Hablan (aunque sea a futuro) de matrimonio, familia, apertura a la vida, vida de fe en común? Si solo buscan “pasarla bien” y cuesta mucho dar el paso a un mayor compromiso, quizá no van en la misma dirección.

8. ¿Esta relación te acerca más a los sacramentos?

¿Te confiesas más, vas más seguido a Misa y comulgas con más conciencia desde que estás con esa persona? O, por el contrario, ¿cada vez tienes más excusas para no ir a Misa ni confesarte?

9. Después de ver a tu pareja, ¿sientes paz o confusión?

Cuando vuelves a casa, ¿te sientes en paz, agradecido y más libre, o lleno de ansiedad, culpa y dudas? El amor verdadero trae serenidad, incluso cuando hay problemas.

10. ¿Tu sacerdote, director espiritual y amigos católicos apoyarían esta relación?

Si tus papás, tu confesor o tus amigos católicos de confianza supieran todo sobre la relación, ¿la verían como algo bueno para tu alma? El amor que viene de Dios no necesita esconderse.

San Valentín es una gran ocasión para mirar tu relación a la luz de Cristo.

Si estas preguntas te incomodan un poco, no es para asustarte, sino para ayudarte a amar mejor. La vida cristiana es un camino de aprendizaje continuo, nunca de miedo o justificaciones.

Un amor verdaderamente católico no es perfecto, pero siempre apunta a Dios, busca la santidad y se abre al sacramento del matrimonio como camino hacia la plena felicidad.

Pablo Perazzo, churchpop

Vea también    El Matrimonio en el plan de Dios

¿Quién fue San Valentín? ¿Qué pasó con su fiesta religiosa? ¿Qué tiene que ver con los enamorados?

San Valentín, ricamente vestido de obispo renacentista, pintado por Leonhard Beck en 1510

San Valentín, ricamente vestido de obispo renacentista, pintado por Leonhard Beck en 1510

San Valentín es un santo universal, pero hoy es mucho más conocido por el aspecto comercial que ha acaparado esta fiesta y absorbido su nombre, que por las certezas que hay sobre la vida de este mártir cristiano de los primeros siglos. En este artículo intentamos ofrecer los datos que existen y la evolución de esta fiesta que se celebra el 14 de febrero y que está repleta de historias y leyendas.

Índice para conocer la historia de San Valentín

¿Quién fue San Valentín?

¿Por qué San Valentín es considerado el patrono de los enamorados?

¿Por qué San Valentín no aparece ya en el calendario litúrgico?

¿Por qué se asocia a San Valentín con Cupido?

¿Por qué el día de San Valentín se ha convertido en una fiesta tan comercial?

¿Qué dice la Iglesia el día de San Valentín a los novios?

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¿Quién fue San Valentín?

Pocas certezas hay acerca de este santo del siglo III, del que han llegado a nuestros días más tradiciones y leyendas que hechos contrastados. De hecho, en el Martirologio Romano el 14 de febrero no hay uno sino dos Valentines, por lo que en realidad el santo del que se celebra la fiesta puede ser una mezcla de los dos mártires, que en realidad pudieron ser solo uno. 

Del primero se dice: "14 de febrero, en Roma, en la Via Flaminia, día de San Valentín, sacerdote y mártir, que después de haber realizado varias curaciones significativas, fue asesinado y degollado bajo la orden del emperador Claudio César. 

Del segundo se dice: "14 de febrero, en Terni, festividad de San Valentín, obispo que después de haber sido golpeado durante un largo período fue encarcelado y, al no poder vencer su resistencia, fue arrastrado secretamente a medianoche y degollado por el prefecto de Roma, llamado Plácido".

La historia del Valentín romano se desarrolló cerca del año 270 durante la persecución del emperador Claudio que ante la fama de santidad que acompañaba a Valentín, lo llevó al palacio y le pidió que fueran amigos para adorar juntos a los dioses. Sin embargo, Valentín con valor y firmeza declaró que el culto a los dioses era inútil y que sólo Cristo había traído al mundo la esperanza de un mundo mejor. 

El emperador, impresionado por su devoción, le encargó a un noble romano llamado Asterio la tarea de disuadirlo mediante discursos suaves y amables. Asterio tenía una hija ciega de dos años. Sucedió que Valentín se arrodilló ante ella y se puso a rezar y la pequeña recuperó la vista. Ante este milagro, Asterio se convirtió al cristianismo junto con toda su familia. Cuando el emperador Claudio se enteró de esta conversión, condenó a Valentín a ser decapitado en la vía Flaminia donde fue enterrado y donde se construyó una iglesia dedicada a él.

Tal y como recoge Vatican News, con respecto a la historia del obispo de Terni, habría tenido lugar algo después: Valentín fue invitado a Roma por el retórico y filósofo Cratón, un maestro de lengua griega y latina que tenía un hijo llamado Queremón, que sufría de una deformidad física que lo obligaba a mantener la cabeza entre las rodillas y ningún médico había logrado curarlo.

Cratón le prometió a Valentín la mitad de sus posesiones si sanaba a su hijo, pero Valentín, en una larga charla nocturna, le explicó que no serían sus inútiles riquezas las que salvarían al joven, sino la fe en el único Dios verdadero. A continuación, se puso a orar y el niño recuperó su salud. Ante el milagro, Cratón y toda la familia pidieron ser bautizados por el obispo, junto con tres estudiantes griegos: Próculus, Efebo y Apolonio. Con ellos también abrazó al cristianismo Abondio, otro estudiante, hijo del prefecto de Roma, llamado Furioso Plácido, del cual sabemos que ocupó este cargo entre los años 346-347: esta fue posteriormente la fecha histórica atribuida al martirio de Valentín. 

Plácido, dolido por la conversión de su hijo, hizo detener a Valentín y lo decapitó en la Vía Flaminia, pero en secreto, durante la noche, para evitar la reacción de la ahora numerosa comunidad cristiana de la ciudad. Después de llevarse a cabo una primera sepultura en el lugar del martirio, Próculus, Efebo y Apolonio llevaron el cuerpo del mártir a Terni y lo enterraron a las afueras de la ciudad.

Son, por tanto, demasiadas similitudes, en especial el lugar de la tortura y el entierro, las que unen la historia del Valentín romano con la del Valentín terniano, como para no sospechar que en realidad se trata de un solo mártir.

Los restos del santo se encuentran en la basílica de San Valentín, en Terni, lugar al que tradicionalmente acuden parejas de novios y matrimonios.

¿Por qué San Valentín es considerado el patrono de los enamorados?

Muy poco se conoce en realidad de San Valentín, por lo que son muchas las leyendas y tradiciones relacionadas con su papel histórico con los enamorados, y que se han ido multiplicando durante siglos. De este modo, podemos escuchar a monseñor Reig Pla, como en 2019 en una carta pastoral destinada a los novios decía: “Su nombre está siempre unido al amor por un episodio que en aquel tiempo fue muy clamoroso: cuenta la tradición que San Valentín fue el primer religioso que celebró la unión entre un legionario pagano y una joven cristiana”.

Otra leyenda, igualmente imposible de comprobar, sobre el origen de la celebración actual de San Valentín se remontaría a tiempos del emperador Claudio prohibió a los jóvenes solteros casarse y vivir en matrimonio, ya que pensaba que así, los jóvenes solteros y sin familia, eran mejores soldados. Fue entonces, cuando el sacerdote cristiano Valentín, se habría rebelado contra el decreto y comenzaría a casar a las parejas jóvenes en secreto, ya que el culto cristiano estaba prohibido.

Sin embargo, el divulgador católico Luis Antequera, explicaba en su blog de ReL que “probablemente la vinculación de San Valentín con los enamorados tenga más que ver con cuestiones estacionales que con cuestiones puramente religiosas. Estaríamos, como ocurre en tantas otras ocasiones, ante un caso claro de sincretismo, en el que la Iglesia cristianiza lugares, fechas y costumbres que son en realidad precristianas. Y tendría que ver con la creencia medieval, incluso bastante tardía en este caso, de que en torno al 14 de febrero se produce el apareamiento de las aves. Así, y de acuerdo con lo dicho, en el Parlamento de las aves (“Parlement of Foules”) de Geoffrey Chaucer (h. 1343-1400), escrito hacia principios del último cuarto del s. XIV, el autor de los Cuentos de Canterbury escribe: “Por esto que fue enviado el día de San Valentín cuando cada ave su pareja ha de elegir”.

Vatican News añade además que fue gracias a los monjes benedictinos, que en la Edad Media custodiaban la basílica de Terni (donde están los restos del santo), que se produjo la difusión del culto de San Valentín en sus monasterios en Francia e Inglaterra, donde se originó su patronato sobre los novios, basado en un antiguo escrito del inglés Geoffrey Chaucer, quien contaba cómo en el día de San Valentín, los pájaros comenzaban sus danzas de amor. 

A mediados de febrero, de hecho, la naturaleza comienza a despertar de la hibernación del invierno, por lo que San Valentín se convirtió en el santo que anunciaba la inminente primavera, y no por casualidad a veces se representa con el sol en la mano.

El obispo Nulty, de Kildare, Irlanda, bendice parejas comprometidas a casarse en el santuario de San Valentín, en Dublín

El obispo Nulty, de Kildare, Irlanda, bendice parejas comprometidas a casarse en el santuario de San Valentín, en DublínDIOCESE KILDARE

¿Por qué San Valentín no aparece ya en el calendario litúrgico?

La fiesta de San Valentín se celebra el 14 de febrero desde que fuera establecida por el papa Gelasio en una fecha que oscila entre el año 496 y 498 después de Cristo. Sin embargo, a partir de 1969 dejó de celebrarse como fiesta, pasando así a ser una fecha con santo pero sin la celebración. Esto fue así por la dificultad de encontrar detalles fiables sobre la vida y la santidad de Valentín, que venía más bien apoyado por tradiciones y devociones antiguas.

No fue Valentín el único santo cuya fiesta dejó de celebrarse. Pablo VI, con el motu proprio Mysterii Paschalis, reorganizó el año litúrgico del rito romano siguiendo así las disposiciones del Concilio Vaticano II para modificar el Calendario Romano. Así se reubicaron fiestas y solemnidades y otras se vieron removidas, como fue el caso de la de San Valentín.

¿Por qué se asocia a San Valentín con Cupido?

San Valentín es en numerosas ocasiones asociado a la imagen de un ángel con forma de niño que dispara flechas a los enamorados. Pero esto es consecuencia de la deformación de la fiesta cristiana una vez que empezó a ser utilizada para otros fines diferentes al puramente religioso. De hecho, este ángel no representa San Valentín sino a Cupido, que en la mitología romana era considerado el dios del amor. 

En el arte se empezó a representar a Cupido como un niño alado que también lanzaba flechas de amor. Y debido al nexo del amor y el enamoramiento empezó a usarse la imagen de Cupido en las populares tarjetas de San Valentín que se hicieron enormemente populares en el mundo anglosajón. Fue entonces cuando Cupido se hizo un icono romántico en el día de San Valentín, aunque en realidad no tengan nada que ver.

¿Por qué el día de San Valentín se ha convertido en una fiesta tan comercial?

San Valentín ha estado rodeado de tradiciones desde hace siglos. Y una de ellas comenzó al entregar tarjetas con declaraciones de amor en este día. Del siglo XV se conserva una del duque Carlos de Orleans en la que escribió un poema a su esposa y a la que se refería como “Mi Valentín”. Esta tradición se pondría de moda en Gran Bretaña y Francia en el siglo XVIII. Pero fue su expansión a Estados Unidos lo que provocó el inicio de lo que es hoy una fiesta comercial universal.

Esther Howland estableció una fábrica para la producción de tarjetas de San Valentín en 1849, que se convertiría en un auténtico fenómeno social y económico, a la que se unieron otros regalos, siendo ahora los más populares las flores o los bombones.

A España el boom comercial llegó a mediados del siglo XX gracias a Pepín Fernández, fundador de Galerías Preciados (comprado hace algunas décadas por El Corte Inglés), con un anuncio en el diario ABC en el que animaba regalar el 14 de febrero, el “día de los enamorados”.

¿Qué dice la Iglesia el día de San Valentín a los novios?

Pese a que lo comercial ha diluido mucho el sentido de la fiesta religiosa de San Valentín, la realidad es que la Iglesia no ha olvidado a este santo mártir de los primeros siglos, cuyo ejemplo de vida que ha llegado hoy a través de tradiciones populares sigue sirviendo de mucho a los enamorados que algún día quieren recibir juntos el sacramento del matrimonio. Así, por ejemplo, en 2019 el entonces obispo de Alcalá, monseñor Reig Pla, escribió una “Carta a los novios” el 14 de febrero dotándole de un sentido sobrenatural a la fiesta.

“San Valentín, obispo y mártir, nació en Terni en el 175 d.C. Valentín dedicó toda su vida a la comunidad cristiana que se había formado en la ciudad a cien kilómetros de Roma, donde arreciaba la persecución contra los seguidores de Jesús. El eco de los clamorosos milagros realizados por el santo llegó hasta Roma y se difundió pronto por todo el imperio. El Papa San Feliciano lo consagró primer obispo de la ciudad de Terni, y todavía hoy conserva los restos mortales. Su nombre está siempre unido al amor por un episodio que en aquel tiempo fue muy clamoroso: cuenta la tradición que San Valentín fue el primer religioso que celebró la unión entre un legionario pagano y una joven cristiana. Hoy, cuando se utiliza la figura de San Valentín como referencia al día de los enamorados, conviene, queridos novios, distinguir bien qué es el amor para que no sea distorsionado por el reclamo del consumismo. Amar no es sólo ni fundamentalmente un ‘sentimiento’ como se afirma con frecuencia en la cultura ‘emotivista’ en la que vivimos. ‘Amar es desear el bien a alguien’ es, por tanto, ‘un acto de voluntad que consiste en preferir de manera constante, por encima del propio el bien, el bien de los demás’ (Papa San Juan Pablo II, XIX Jornada Mundial de la Juventud, 2004, n. 5). Los sentimientos, que como todo lo humano son importantísimos, están llamados a integrarse con la voluntad para hacer el bien al otro. La voluntad, que es un dinamismo inteligente, no debe seguir a los sentimientos que no estén ordenados al bien objetivo”, señalaba el obispo.

Y además, concluía así su carta: “Os invito a aprender a amar y a crecer en el amor -que, como sabéis, siempre es concreto y desciende al detalle de la vida cotidiana- yendo ‘a la escuela de la Virgen de Nazaret para aprender a amar a Dios y al prójimo, y a estar siempre disponibles para realizar la voluntad de Dios’ (Papa San Juan Pablo II, Audiencia general, 16-5-2001). Os recuerdo que el noviazgo es un tiempo de discernimiento que debéis vivir con la gracia de Dios y guiados por la virtud de la castidad; de otro modo perderéis objetividad y libertad respecto a vuestro novio o novia y lo más importante: ofenderéis a Dios y al bello proyecto que tiene sobre vosotros. Por ello es necesario acudir a los sacramentos, escuchar la Palabra de Dios y dejarse ayudar por la comunidad cristiana: padres, pastores y catequistas". 

"Cuando contraigáis legítimo matrimonio, amaros implicará, como grave obligación de justicia, entregaros totalmente el uno al otro al modo humano con el lenguaje del cuerpo y abiertos generosamente al don de la vida. Si no estáis dispuestos a donaros incondicionalmente, en cuerpo y alma y siempre según la voluntad de Dios, el matrimonio se verá privado de su razón de ser. Vuestro futuro matrimonio no es sólo para vosotros, está inserto en el plan de Dios y en la misión de amor universal de Cristo y de su Iglesia. Todas las personas han sido creadas por Dios con la vocación original al amor. Por eso conviene recordar que el amor al que estáis llamados “es la esencia de Dios mismo, es el sentido de la creación y de la historia, es la luz que da bondad y belleza a la existencia de cada hombre.” (Papa Benedicto XVI, Ángelus, 31-1-2010). Que San Valentín os conceda la gracia de descubrir el verdadero amor que dé sentido a vuestra vida. Como nos enseña San Pablo, el amor, participado de Dios, ‘es paciente, es servicial; el amor no es envidioso, no es jactancioso, no se engríe; es decoroso; no busca su interés; no se irrita; no toma en cuenta el mal; no se alegra de la injusticia; se alegra con la verdad. Todo lo excusa. Todo lo cree. Todo lo espera. Todo lo soporta".

ReL

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Especialmente para los que NO suelen ir a Misa los Domingos: Para que descubran lo que está perdiendo

 Aquí podemos ofrecerle sólo unos cuantos aspectos
de las mil maravillas de la Santa Misa

No hay ningún sacramento más saludable que éste.

No hay ningún sacramento más saludable que éste, pues por él se borran los pecados, se aumentan las virtudes y se nutre el alma con la abundancia de todos los dones espirituales.

Santo Tomás de Aquino
Opúsculo 57, En la fiesta del Cuerpo de Cristo, lect. 1-4

¡Oh banquete precioso y admirable!

¡Oh banquete precioso y admirable, banquete saludable y lleno de toda suavidad! ¿Qué puede haber, en efecto, de más precioso que este banquete en el cual no se nos ofrece, para comer, la carne de becerros o de machos cabríos, como se hacía antiguamente, bajo la ley, sino al mismo Cristo, verdadero Dios?

Santo Tomás de Aquino
Opúsculo 57, En la fiesta del Cuerpo de Cristo, lect. 1-4

La deuda de amor que hemos contraído con Jesús.

Jesucristo quiere vivir entre nosotros y atestiguarnos en la Eucaristía su ardiente caridad, porque ve el amor infinito de su Padre celestial hacia los hombres y siente la necesidad de pagarle por nosotros la deuda de amor que hemos contraído con Él.

San Pedro Julián Eymard
Necesidad del Corazón de Jesús
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¡Llega Jesús hasta mendigar la compasión y la correspondencia a su amor!

¡Cuánto le agrada ver que nos acercamos a Él para darle gracias por los beneficios que nos concedió y por los sufrimientos qué por nosotros se impuso! Puede decirse que en gran parte instituyó la Eucaristía para que los fieles acudiesen a su lado con el fin de consolarle de sus dolores, de su pobreza, de su cruz. ¡Llega Jesús hasta mendigar la compasión y la correspondencia a su amor!

San Pedro Julián Eymard
Necesidad del Corazón de Jesús
!

Las señales de sus heridas.

Jesucristo conserva en la Eucaristía las señales de sus heridas. Las ha querido conservar como trofeo de gloria y para su consuelo, porque ellas le recuerdan el amor que nos tuvo.

San Pedro Julián Eymard
Necesidad del Corazón de Jesús
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Se ha de procurar alabar y reverenciar humildemente a Dios.

En la Comunión más se ha de procurar alabar y reverenciar humildemente a Dios que los gustos sensibles.

San Juan de la Cruz
Doctor de la Iglesia*



¡Qué dulce purgatorio puede ser para el alma la Santa Misa!

Ninguna otra penitencia sacramental pueden imponer los confesores a sus penitentes cuyo valor satisfactorio pueda compararse de suyo al de una sola Misa ofrecida a Dios. ¡Qué dulce purgatorio puede ser para el alma la Santa Misa!

P. Antonio Royo Marín O.P.

Mensaje del Santo Padre León XIV para la Cuaresma de 2026


 


Escuchar y ayunar.

La Cuaresma como tiempo de conversión

Queridos hermanos y hermanas:

La Cuaresma es el tiempo en el que la Iglesia, con solicitud maternal, nos invita a poner de nuevo el misterio de Dios en el centro de nuestra vida, para que nuestra fe recobre su impulso y el corazón no se disperse entre las inquietudes y distracciones cotidianas.

Todo camino de conversión comienza cuando nos dejamos alcanzar por la Palabra y la acogemos con docilidad de espíritu. Existe, por tanto, un vínculo entre el don de la Palabra de Dios, el espacio de hospitalidad que le ofrecemos y la transformación que ella realiza. Por eso, el itinerario cuaresmal se convierte en una ocasión propicia para escuchar la voz del Señor y renovar la decisión de seguir a Cristo, recorriendo con Él el camino que sube a Jerusalén, donde se cumple el misterio de su pasión, muerte y resurrección.

 

Escuchar

Este año me gustaría llamar la atención, en primer lugar, sobre la importancia de dar espacio a la Palabra a través de la escucha, ya que la disposición a escuchar es el primer signo con el que se manifiesta el deseo de entrar en relación con el otro.

Dios mismo, al revelarse a Moisés desde la zarza ardiente, muestra que la escucha es un rasgo distintivo de su ser: «Yo he visto la opresión de mi pueblo, que está en Egipto, y he oído los gritos de dolor» (Ex 3,7). La escucha del clamor de los oprimidos es el comienzo de una historia de liberación, en la que el Señor involucra también a Moisés, enviándolo a abrir un camino de salvación para sus hijos reducidos a la esclavitud.

Es un Dios que nos atrae, que hoy también nos conmueve con los pensamientos que hacen vibrar su corazón. Por eso, la escucha de la Palabra en la liturgia nos educa para una escucha más verdadera de la realidad.

Entre las muchas voces que atraviesan nuestra vida personal y social, las Sagradas Escrituras nos hacen capaces de reconocer la voz que clama desde el sufrimiento y la injusticia, para que no quede sin respuesta. Entrar en esta disposición interior de receptividad significa dejarnos instruir hoy por Dios para escuchar como Él, hasta reconocer que «la condición de los pobres representa un grito que, en la historia de la humanidad, interpela constantemente nuestra vida, nuestras sociedades, los sistemas políticos y económicos, y especialmente a la Iglesia».[1]

Ayunar

Si la Cuaresma es tiempo de escucha, el ayuno constituye una práctica concreta que dispone a la acogida de la Palabra de Dios. La abstinencia de alimento, en efecto, es un ejercicio ascético antiquísimo e insustituible en el camino de la conversión. Precisamente porque implica al cuerpo, hace más evidente aquello de lo que tenemos “hambre” y lo que consideramos esencial para nuestro sustento. Sirve, por tanto, para discernir y ordenar los “apetitos”, para mantener despierta el hambre y la sed de justicia, sustrayéndola de la resignación, educarla para que se convierta en oración y responsabilidad hacia el prójimo.

San Agustín, con sutileza espiritual, deja entrever la tensión entre el tiempo presente y la realización futura que atraviesa este cuidado del corazón, cuando observa que: «es propio de los hombres mortales tener hambre y sed de la justicia, así como estar repletos de la justicia es propio de la otra vida. De este pan, de este alimento, están repletos los ángeles; en cambio, los hombres, mientras tienen hambre, se ensanchan; mientras se ensanchan, son dilatados; mientras son dilatados, se hacen capaces; y, hechos capaces, en su momento serán repletos».[2] El ayuno, entendido en este sentido, nos permite no sólo disciplinar el deseo, purificarlo y hacerlo más libre, sino también expandirlo, de modo que se dirija a Dios y se oriente hacia el bien.

Sin embargo, para que el ayuno conserve su verdad evangélica y evite la tentación de enorgullecer el corazón, debe vivirse siempre con fe y humildad. Exige permanecer arraigado en la comunión con el Señor, porque «no ayuna de verdad quien no sabe alimentarse de la Palabra de Dios».[3] En cuanto signo visible de nuestro compromiso interior de alejarnos, con la ayuda de la gracia, del pecado y del mal, el ayuno debe incluir también otras formas de privación destinadas a hacernos adquirir un estilo de vida más sobrio, ya que « sólo la austeridad hace fuerte y auténtica la vida cristiana».[4]

Por eso, me gustaría invitarles a una forma de abstinencia muy concreta y a menudo poco apreciada, es decir, la de abstenerse de utilizar palabras que afectan y lastiman a nuestro prójimo. Empecemos a desarmar el lenguaje, renunciando a las palabras hirientes, al juicio inmediato, a hablar mal de quienes están ausentes y no pueden defenderse, a las calumnias. Esforcémonos, en cambio, por aprender a medir las palabras y a cultivar la amabilidad: en la familia, entre amigos, en el lugar de trabajo, en las redes sociales, en los debates políticos, en los medios de comunicación y en las comunidades cristianas. Entonces, muchas palabras de odio darán paso a palabras de esperanza y paz.  

Juntos

Por último, la Cuaresma pone de relieve la dimensión comunitaria de la escucha de la Palabra y de la práctica del ayuno. También la Escritura subraya este aspecto de muchas maneras. Por ejemplo, cuando narra en el libro de Nehemías que el pueblo se reunió para escuchar la lectura pública del libro de la Ley y, practicando el ayuno, se dispuso a la confesión de fe y a la adoración, con el fin de renovar la alianza con Dios (cf. Ne 9,1-3).

Del mismo modo, nuestras parroquias, familias, grupos eclesiales y comunidades religiosas están llamados a realizar en Cuaresma un camino compartido, en el que la escucha de la Palabra de Dios, así como del clamor de los pobres y de la tierra, se convierta en forma de vida común, y el ayuno sostenga un arrepentimiento real. En este horizonte, la conversión no sólo concierne a la conciencia del individuo, sino también al estilo de las relaciones, a la calidad del diálogo, a la capacidad de dejarse interpelar por la realidad y de reconocer lo que realmente orienta el deseo, tanto en nuestras comunidades eclesiales como en la humanidad sedienta de justicia y reconciliación.

Queridos hermanos, pidamos la gracia de vivir una Cuaresma que haga más atento nuestro oído a Dios y a los más necesitados. Pidamos la fuerza de un ayuno que alcance también a la lengua, para que disminuyan las palabras que hieren y crezca el espacio para la voz de los demás. Y comprometámonos para que nuestras comunidades se conviertan en lugares donde el grito de los que sufren encuentre acogida y la escucha genere caminos de liberación, haciéndonos más dispuestos y diligentes para contribuir a edificar la civilización del amor.

Los bendigo de corazón a todos ustedes, y a su camino cuaresmal.

 

Vaticano, 5 de febrero de 2026, memoria de santa Águeda, virgen y mártir.

 

LEÓN XIV PP.

 

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