El papa León XIV llamó este miércoles a aumentar «los espacios de libertad» y a preservar «la dignidad» de los pobres y los reclusos, en su segundo día de visita a Guinea Ecuatorial, un país con desigualdades sociales colosales.
En su décimo día de su gira por África, el pontífice
estadounidense tiene una agenda frenética. Comenzó en Mongomo, bastión del clan
presidencial en la frontera con Gabón, con una misa ante unos 100.000 fieles.
Fue recibido en la basílica con un espectáculo de
fuegos artificiales y un lanzamiento de globos, seguido de un baño de
multitudes en papamóvil bajo los vítores de los fieles.
Ante el presidente Teodoro Obiang Nguema, quien a sus
83 años gobierna este país hispanohablante con mano de hierro desde 1979, el
papa hizo un llamamiento para «que crezcan los espacios de libertad y que se
salvaguarde siempre la dignidad de la persona humana».
– «Pienso en los más pobres» –
«Pienso en los más pobres, en las familias en
dificultad; pienso en los reclusos, a menudo obligados a vivir en condiciones
preocupantes de higiene y de sanidad», denunció horas antes de visitar una
prisión.
Un llamamiento en tono diplomático, pero aún así poco
habitual en este país criticado por sus ataques a la libertad de expresión y
por las condiciones miserables de los centros penitenciarios.
En un informe de 2023, el Departamento de Estado
estadounidense denunciaba casos de tortura, hacinamiento extremo y condiciones
sanitarias deplorables en las cárceles de Guinea Ecuatorial.
Por la tarde, el papa se reunirá con los reclusos de
la prisión de Bata, capital económica y ciudad más grande del país, situada a
orillas del golfo de Guinea.
También conversará con familiares y jóvenes en el
estadio de Bata y rendirá tributo a las víctimas de un accidente que sacudió
esa ciudad costera en 2021, cuando un incendio desató una serie de explosiones
en un depósito de municiones que dejó más de 100 muertos y 600 heridos.
– «Hambre de futuro» –
El martes el papa, también naturalizado peruano, urgió
en español a Guinea Ecuatorial a ponerse «al servicio de la ley y la justicia».
Y el miércoles insistió en que el país tiene «hambre
de futuro, pero de un futuro habitado por la esperanza, que pueda generar una
nueva justicia».
El tono es más mesurado que en sus escalas previas
en Argelia, Camerún y Angola, donde fustigó a los «tiranos» que saquean el
mundo, condenó la «explotación» por parte de los ricos y poderosos y se
enfrentó al presidente estadounidense Donald Trump después de que este último
criticara el llamado del pontífice a terminar la guerra en Oriente Medio.
León XIV ha buscado un delicado equilibrio en Guinea
Ecuatorial, apoyando a los fieles sin respaldar el gobierno del jefe de Estado
no monárquico que lleva más años en el poder.
Un 80% de los dos millones de habitantes de esta
antigua colonia española son católicos.
La producción de hidrocarburos representa el 46% de la
economía ecuatoguineana y más de 90% de sus exportaciones, según datos del
Banco Africano de Desarrollo.
Pero, según la oenegé Human Rights Watch, «los grandes
ingresos petroleros financian estilos de vida fastuosos de la pequeña élite
cercana al presidente, mientras gran parte de la población vive en la pobreza».
Desde el inicio de su gira de 11 días por cuatro
países africanos, el papa estadounidense encadena misas, discursos en francés,
inglés, portugués y español, vuelos en avión y helicóptero, encuentros,
ceremonias y saludos a la multitud, todo ello bajo un calor tropical
sofocante.
A sus 70 años, Robert Francis Prevost, relativamente
joven para un sumo pontífice, muestra un dinamismo que contrasta con la salud
en declive de su predecesor argentino, Francisco, fallecido hace un año a los
88 años.
«Está en plena forma, no sé cómo lo hace», declaró el
martes a la AFP un miembro de su delegación.
El papa concluirá el jueves la gira de 18.000
kilómetros con una misa al aire libre en la capital
ecuatoguineana, Malabo, antes de volver a Roma.
cmk-gge/jhb/gv/ane/mas-erl/dbh

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