
"Todo el dolor que ha abrumado a vuestra comunidad refuerza hoy aún más esta certeza: ¡Dios nunca nos ha abandonado!" Los habitantes de Bamenda esperaban al Papa con fervor, y desde sus primeras palabras, las ovaciones estallaron en la catedral. Hay que decir que el pontífice estadounidense-peruano marcó el tono: pronunciando cada sílaba en inglés, transmitió su mensaje con determinación.
"Estoy aquí para anunciar la paz, pero constato de inmediato que son ustedes quienes la anuncian al mundo entero y a mí", asegura el Papa, continuando con su vibrante discurso, mientras la atención de los bancos de la catedral se centra en él. Improvisando algunas exhortaciones con un ímpeto decidido, busca animar a los cameruneses: "Que todos sigamos por el camino del bien que conduce a la paz", desea el pontífice, asegurando que el testimonio de diálogo interreligioso de Bamenda puede ser "un modelo" para todo el planeta.
En esta región de tierra ocre y colinas cubiertas de bosques verdes, el jefe de la Iglesia católica transmite a este pueblo toda su convicción, pronunciando su discurso con un vigor sin precedentes desde su elección. Y Bamenda se lo devuelve con creces: en las calles, desde el aeropuerto y a lo largo de los 13 kilómetros que lo separan de la catedral, una multitud ininterrumpida lo esperó bajo el sol y el calor, aclamando con alegría al paso de su automóvil. Con una generosidad conmovedora, aún se barría apresuradamente el umbral de la catedral unos instantes antes de que el Papa subiera a la alfombra roja.

Dondequiera que se acercaba la sombra del Papa, gritos de alegría lo recibían. "¡Bamenda, hoy eres la ciudad sobre la montaña, resplandeciente a los ojos de todos!", responde el Papa a esta euforia, como para elevar las almas que lo escuchan. De pie ante el altar, el sucesor de Pedro tampoco se anda con rodeos para condenar a "los señores de la guerra" y denunciar "un mundo al revés, una perversión de la creación de Dios que toda conciencia honesta debe denunciar y rechazar".
A lo largo de su discurso, León XIV prepara el futuro: "No pierdan su esencia en los años venideros", advierte ya, animando a la "miríada" de sedientos de paz a llevar a cabo una "revolución silenciosa" para desconcertar a los "pocos dominadores" que destruyen el mundo. Y remacha el clavo unas horas más tarde durante una misa, antes de volver a tomar el avión para regresar a Yaundé: "Es el momento de cambiar, de transformar la historia de este país. Hoy y no mañana, ahora y no en el futuro". Como eco, se alzan entonces los aplausos de todo un pueblo que lo esperaba con esperanza, al igual que Jeannette, quien confiaba entre la multitud que "si las cosas no cambian en Bamenda, no hay futuro para nuestros hijos".
Anna Kurian, Aleteia
No hay comentarios:
Publicar un comentario