León XIV con la imagen de Nuestra Señora de Bisila en Malabo, al final de su viaje por África
El Papa León XIV ha terminado su periplo africano que durante 11 días le ha llevado por Argelia, Camerún, Angola y Guinea Ecuatorial. En este país, el único de África donde gran parte de la población habla español, ha predicado en esta lengua, en la que se siente cómodo, improvisando mensajes y bendiciones.
En Guinea gobierna desde 1979 Teodoro Obiang, considerado uno de los dictadores más veteranos del mundo, si no el que más. Pero con el descubrimiento de petróleo en sus aguas, el país tiene acceso a valiosos recursos. Con todo, la mitad de su población aún vive bajo la línea de pobreza nacional, según el Banco Mundial.
Por eso, muchos mensajes del Papa sobre que se "trabaje al servicio del bien común y no de intereses particulares, superando las desigualdades entre privilegiados y desfavorecidos" son entendidas como críticas a la corrupción y el nepotismo, y que cuando habla de "que crezcan los espacios de libertad y que se salvaguarde siempre la dignidad de la persona humana" se entiende como animar a dar pasos a más espacios de democracia y participación y libertad de expresión.
"Son muchas las riquezas naturales que el Creador les ha dado; los exhorto a cooperar para que puedan ser una bendición para todos", dijo el pontífice en otro momento de su homilía en Mongomo, la ciudad natal de Teodoro Obiang.
Vale la pena resumir el viaje a Guinea Ecuatorial en 5 vídeos breves que recogen el entusiasmo de los ecuatoguineanos y la especificidad del lugar.
1. El Papa León XIV es recibido con un rosario de globos en Guinea Ecuatorial [2 min.]
La alegría de los fieles al recibir al Papa León en Guinea, siempre jugando con el color y, en este caso, un homenaje a la oración mariana por excelencia, el Rosario.
2. En la Universidad, los anhelos de los jóvenes [2 min.]
En la Universidad Nacional de Guinea Ecuatorial los jóvenes se mostraban alegres pero explicaban a VaticanNews que tienen anhelos de trabajo, de "oportunidades", palabra que repetían.
3. En la cárcel, con cantos, pero hablando de libertad [2 min.]
En la cárcel de Bata hay unos 650 internos; recibieron al Papa con cánticos y coreografía ordenada, pero acabaron proclamando "libertad", incluso bajo la lluvia (la versión larga, de media hora, está aquí).
6. Despedida en el aeropuerto: soldados y uniformes [1 min 30s]
Guardia de honor para el Papa al subir al avión, con Obiang, autoridades y muchos militares de distintas unidades y uniformes. Y el avión que se eleva, tras 11 días de periplo africano.
En la misa celebrada en el estadio de Malabo, León XIV animó a la Iglesia
que peregrina en Guinea Ecuatorial a "continuar con alegría la misión de
los primeros discípulos" y a dar "testimonio con sus vidas de la fe
que salva". Cuando impera la "tristeza individualista", fruto de
un corazón avaro, observó, "es precisamente el amor del Señor el que
sostiene nuestro compromiso, sobre todo al servicio de la justicia y la
solidaridad".
“El anuncio de la salvación se hace gesto, se hace
servicio, se hace perdón, en una palabra, se hace Iglesia”. Fueron palabras del
Papa León en la Santa Misa que presidió en el Estadio de Malabo, en el
último día de viaje apostólico a Guinea Ecuatorial. Dirigiéndose a unos 30 mil
fieles presentes en la instalación deportiva, el Santo Padre inspiró su
reflexión en la lectura de la liturgia del día de los Hechos de los Apóstoles
que relata el encuentro de Felipe con un viajero que, desde Jerusalén, regresa
a África.
“Las Escrituras que acabamos de escuchar nos
interpelan, preguntándonos a cada uno de nosotros “si sabemos” y “cómo” leemos
las páginas bíblicas que hoy compartimos”, expresa el Pontífice abriendo su
reflexión. Se trata – puntualiza – de una invitación tan seria como
providencial, porque nos prepara para leer juntos el libro de la historia, es
decir, las páginas de nuestra vida, que Dios sigue inspirando con su sabiduría.
Felipe, relata el Papa, viendo que aquel peregrino, un
eunuco de la reina de Etiopía, leía las Escrituras, le pregunta si comprendía
lo que estaba leyendo. Y el viajero le responde: “¿Cómo lo puedo entender, si
nadie me lo explica?” Su pregunta - observa el Santo Padre - se convierte
así no sólo en una apelación a la verdad, sino en una expresión de curiosidad.
León nota que este hombre tiene inteligencia y cultura
y lo demuestra tanto en el trabajo como en la oración, “pero no es plenamente
libre”. Y esta condición está grabada dolorosamente en su cuerpo ya que “no
puede generar vida, todas sus energías están al servicio de un poder que lo
controla y lo domina”.
El escenario preparado en el estadio de Malabo
para la Misa del Papa (@Vatican Media)
Un acto
personal y eclesial, no solitario
Mientras este peregrino regresa a su patria, “el
anuncio del Evangelio lo libera” y cuando encuentra a Felipe, se convierte no
sólo en lector o espectador sino en “protagonista de un relato que lo involucra
porque se refiere precisamente a él” y el texto sagrado suscita “su pregunta
sobre la verdad”, afirma el Papa. “Entra en la historia de la salvación, que es
‘hospitalaria’ para con todo hombre y mujer, especialmente para con los
oprimidos, los marginados y los últimos” renaciendo así a una vida nueva.
Como él, también nosotros hemos sido hechos cristianos
por el Bautismo, heredando la misma luz, es decir, la misma fe, para leer la
Palabra de Dios. Para reflexionar sobre las profecías, para orar los salmos,
para estudiar la Ley y proclamar el Evangelio con nuestra vida. Todos los
textos bíblicos, en efecto, revelan en la fe su verdadero sentido, porque en la
fe fueron escritos y transmitidos hasta nosotros; por eso su lectura es siempre
un acto personal y también eclesial, no un ejercicio solitario o meramente
técnico.
El siervo
sufriente es Jesús que nos salva
Leemos juntos la Escritura "como un bien
común de la Iglesia, teniendo como guía al Espíritu
Santo", añade el Obispo de Roma, y como el eunuco, "también
nosotros podemos comprender la Palabra de Dios gracias a una guía que nos
acompaña en el camino de la fe".
El viajero africano estaba leyendo una profecía que se
cumplió para él en aquel entonces, como se cumple hoy para nosotros: el siervo
sufriente del que habla el profeta Isaías es Jesús, aquel que, mediante su
pasión, muerte y resurrección, nos redime del pecado y de la muerte. Él es el
Verbo hecho carne, en quien encuentra cumplimiento toda palabra de Dios: revela
su intención originaria, su sentido pleno y su fin último.
El homenaje de Papa a Nuestra Señora de Bisila
(@Vatican Media)
Cristo
plenitud de vida y de sentido
Como afirma Cristo, 'sólo el que viene de Dios ha
visto al Padre'. En el Hijo, el Padre mismo muestra su gloria: Dios se hace
ver, oír y tocar. A través de los gestos de Jesús - explica el Papa -
el Redentor, el Padre da plenitud a lo que hace desde siempre, esto es,
dar vida. Crea el mundo, lo salva y lo ama para siempre. Mientras
celebramos este acontecimiento de salvación - evidencia - el Señor nos llama a
una elección decisiva: 'El que cree, tiene Vida eterna'. El Papa plantea entonces
una interrogación: “¿Confío en que su amor es más fuerte que mi muerte? Al
decidir creerle, cada uno de nosotros elige entre una desesperación cierta y
una esperanza que Dios hace posible”. Y dirigiéndose a los fieles
ecuatoguineanos exclama:
“¡Cristo lo es todo para nosotros! En Él encontramos
plenitud de vida y de sentido: «Si estás oprimido por la injusticia, Él es la
justicia; si tienes necesidad de ayuda, Él es la fuerza; si tienes miedo de la
muerte, Él es la vida; si deseas el cielo, Él es el camino; si estás en las
tinieblas, Él es la luz. Con la compañía del Señor, nuestros problemas no
desaparecen, pero son iluminados: así como toda cruz encuentra redención en
Jesús, así en el Evangelio la historia de nuestra vida encuentra sentido.
Los fieles presentes en el estadio de Malabo
(@Vatican Media)
El anuncio de
la salvación se hace Iglesia
La palabra del Señor “es para nosotros Evangelio, y no
tenemos nada mejor para anunciar al mundo y a través de nuestro testimonio, el
anuncio de la salvación se hace gesto, se hace servicio, se hace perdón; en una
palabra, se hace Iglesia”. Como enseñaba el Papa Francisco,
“verdaderamente «la alegría del Evangelio llena el corazón y la vida entera de
los que se encuentran con Jesús»”, afirma León XIV citando la Evangelii
Gaudium. Y observa:
Al mismo tiempo, cuando compartimos esta
alegría, percibimos aún mejor el riesgo de «una tristeza individualista que
brota del corazón cómodo y avaro, de la búsqueda enfermiza de placeres
superficiales, de la conciencia aislada.Cuando la vida interior se clausura en los propios intereses, ya
no hay espacio para los demás, ya no entran los pobres, ya no se escucha la voz
de Dios, ya no se goza la dulce alegría de su amor» (Ibíd., 2). Ante tal
cerrazón, es precisamente el amor del Señor el que sostiene nuestro compromiso,
especialmente al servicio de la justicia y de la solidaridad.
Continuar la
misión de los primeros discípulos
Al finalizar su homilía el Santo Padre anima a la
Iglesia que peregrina en Guinea Ecuatorial, a continuar "con alegría la
misión de los primeros discípulos de Jesús”.
Leyendo juntos el Evangelio, sean anunciadores
apasionados, como lo fue el diácono Felipe. Celebrando juntos la Eucaristía,
den testimonio con sus vidas de la fe que salva, para que la Palabra de Dios se
convierta en pan bueno para todos.
El recuerdo
del vicario general de Malabo
Antes de su homilía, el Papa León recuerda a monseñor
Fortunato Nsue Esono, vicario general de la archidiócesis de Malabo, fallecido
repentinamente.
Invito a vivir con espíritu de fe este momento de
dolor y confío que, sin dejarse Ilevar por comentarios o conclusiones
apresuradas, se haga plena luz sobre las circunstancias de su muerte.
El estadio de Malabo repleto de fieles para la
misa del Papa (@Vatican Media)
"Llevo
conmigo un tesoro inestimable de fe, de esperanza y de caridad"
Al término de la celebración eucarística, el Papa se
despide de Guinea Ecuatorial y también de África, “al finalizar el viaje
apostólico que Dios me ha concedido realizar durante estos diez días”.
“Agradezco al Sr. Arzobispo, Monseñor Juan, y a los
demás obispos, a los sacerdotes y a todos vosotros, pueblo de Dios que
peregrina en esta tierra, Cristo la luz de Guinea Ecuatorial y vosotros sois
sal de la tierra y luz del mundo”, expresa el Santo Padre.
Su gratitud se extiende también “a las autoridades
civiles del país y a cuantos, de distintas maneras, han contribuido al éxito de
mi visita”.
Me voy de África llevando conmigo un tesoro
inestimable de fe, de esperanza y de caridad; es un tesoro grande hecho de
historias, de rostros, de testimonios, alegres y sufridos, que enriquecen
abundantemente mi vida y mi ministerio como sucesor de Pedro.
“Hoy África está llamada a contribuir
significativamente a la santidad y al carácter misionero del pueblo cristiano”,
afirma a continuación, destacando el papel del país en los primeros siglos de
la Iglesia.
El Pontífice concluye encomendando de corazón al
pueblo de Guinea Ecuatorial y a toda África a la Virgen María, “a vuestras
familias, a vuestras comunidades, a vuestra nación y a todos los pueblos
africanos”.
El Papa León durante la Misa en el estadio de
Malabo (@Vatican Media)
En Malabo viven tres familias del Camino Neocatecumenal.ReLcharla con una de ellas.
Juan Pablo y Matilde (justo en el centro de la imagen), junto al resto de familias en misión del Camino Neocatecumenal.
Los primeros misioneros católicos llegaron a Guinea Ecuatorial en 1850, y fueron los claretianos –en aquel momento era el vicariato de Fernando Poo-, entre los bubis, los fang y los criollos.
En circunstancias adversas –entorno geográfico hostil, problema de la lengua, enfermedades, excesiva vinculación inicial a los colonos…-, estos misioneros lograron poner los cimientos de la Iglesia católica, y de su labor educativa y sanitaria, que cuenta hoy con sus propias vocaciones nativas.
Dedicados a evangelizar
Juan Pablo es de Madrid y vive junto a su mujer, Matilde, en Malabo –la antigua capital de Guinea Ecuatorial, hasta este 2026– y son una familia en misión española enviada por el Papa y perteneciente al Camino Neocatecumenal. Este martes, como trabajador de la diócesis, se encontró con León XIV durante unos minutos y cuenta a Religión en Libertad cómo fue ese momento.
"He tenido una mezcla de emoción y otra de mirar todo este tiempo último que hemos vivido aquí, y como el Señor hace la historia. Nunca hemos sabido cuál es la razón concreta de estar en Guinea, pero Dios ha ido preparando una serie de circunstancias que me han llevado a estar trabajando en la administración de la diócesis y a encontrarme hoy con el Papa, que, realmente, siento que es el mismo Jesucristo que nos estaba esperando aquí, que viene a confirmarme que Él quiere hacer con mi vida algo especial, una misión y ponerla en función de ayudar a los demás", comenta Juan Pablo.
Juan Pablo y Matilde llevan cerca de dos años como misioneros en Guinea.MF
"El encuentro ha sido muy rápido, le he dicho que éramos de Madrid, que éramos del Camino Neocatecumenal y que estábamos aquí como misioneros. Él nos ha mirado y, poco más, pero ha sido suficiente", añade.
Matilde, por su parte, relata a ReL cómo es la vida de un misionero español en este país africano. "Nuestro día a día en Guinea es bastante sencillo. Mientras mi marido va a la administración de la diócesis todas las mañanas, donde lleva las cuentas, yo hago las labores de la casa, voy a la compra, preparo la comida, etc. Y, luego, por la tarde, durante algunas épocas, tenemos catequesis, y todos los miércoles y sábados nuestras celebraciones con las demás familias que están aquí con nosotros", comenta.
En Malabo hay dos familias españolas más, una con cinco niños y otra con siete. "Rezamos por la mañana y nos apoyamos en la oración. Hay momentos en que no es nada fácil, sobre todo por el calor y la humedad, que es muy intenso", relata esta madre de familia, que tiene a todos sus hijos y nietos en España.
Sobre lo que esperan de la visita del Papa, la misionera comenta: "Va a ser un gran acontecimiento para este país, que es católico en su mayoría, pero que necesita una confirmación en la fe. Porque también está muy mezclado con sus tradiciones", recuerda.
Emoción y alegría
"Aquí la familia está un poco desestructurada. Y se necesita recibir catequesis sobre el matrimonio, sobre la paternidad, sobre la maternidad. Los guineanos están viviendo la visita del Papa con emoción y con mucha alegría. Es un pueblo alegre. Esta visita será una ayuda y un empujón para afirmarse en que es importante la familia, formar matrimonios cristianos".
"Cuando eres misionero, a veces te sientes un poco como un pez fuera del agua. En el sentido de que no te sientes tan arropado como cuando vives en tu país. Y, supongo, que el Papa, en muchos momentos, se habrá sentido así", comenta sobre la emoción de recibir a un Papa que ha sido misionero como ellos.
De mayoría católica
Con una extensión un poco inferior a Galicia, la República de Guinea Ecuatorial tiene 1.558.000 habitantes, de los cuales 1.165.000 son católicos, el 74,8% de la población. Existen 5 circunscripciones eclesiásticas y 93 parroquias. Actualmente hay 6 obispos, 227 sacerdotes, 178 religiosas, y 675 catequistas. Los seminaristas menores son 58 y los mayores 89.
En la dictadura de Macías, en 1975, se cerraron todos los seminarios, y los que se estaban formando tuvieron que salir fuera del país.
"Aunque, ha sido un pueblo que nos ha acogido con los brazos abiertos. Nos ha apoyado en todo lo que hemos necesitado. Llegamos a una ciudad donde no conocíamos nada, bueno, gracias a Dios, sí conocíamos el idioma, pero donde no conoces la ciudad, y te pierdes, no sabes dónde venden nada", añade.
Matilde le pide al Papa algo en especial. "Que rece por este pueblo, por nosotros y por las familias que han venido con nosotros. Que rece por nuestra comunidad y por nuestra misión. Yo creo que va a dejar poso, la gente está muy contenta y muy expectante", concluye la misionera.
El papa León XIV llamó este miércoles a aumentar «los
espacios de libertad» y a preservar «la dignidad» de los pobres y los reclusos,
en su segundo día de visita a Guinea Ecuatorial, un país con desigualdades
sociales colosales.
En su décimo día de su gira por África, el pontífice
estadounidense tiene una agenda frenética. Comenzó en Mongomo, bastión del clan
presidencial en la frontera con Gabón, con una misa ante unos 100.000 fieles.
Fue recibido en la basílica con un espectáculo de
fuegos artificiales y un lanzamiento de globos, seguido de un baño de
multitudes en papamóvil bajo los vítores de los fieles.
Ante el presidente Teodoro Obiang Nguema, quien a sus
83 años gobierna este país hispanohablante con mano de hierro desde 1979, el
papa hizo un llamamiento para «que crezcan los espacios de libertad y que se
salvaguarde siempre la dignidad de la persona humana».
– «Pienso en los más pobres» –
«Pienso en los más pobres, en las familias en
dificultad; pienso en los reclusos, a menudo obligados a vivir en condiciones
preocupantes de higiene y de sanidad», denunció horas antes de visitar una
prisión.
Un llamamiento en tono diplomático, pero aún así poco
habitual en este país criticado por sus ataques a la libertad de expresión y
por las condiciones miserables de los centros penitenciarios.
En un informe de 2023, el Departamento de Estado
estadounidense denunciaba casos de tortura, hacinamiento extremo y condiciones
sanitarias deplorables en las cárceles de Guinea Ecuatorial.
Por la tarde, el papa se reunirá con los reclusos de
la prisión de Bata, capital económica y ciudad más grande del país, situada a
orillas del golfo de Guinea.
También conversará con familiares y jóvenes en el
estadio de Bata y rendirá tributo a las víctimas de un accidente que sacudió
esa ciudad costera en 2021, cuando un incendio desató una serie de explosiones
en un depósito de municiones que dejó más de 100 muertos y 600 heridos.
– «Hambre de futuro» –
El martes el papa, también naturalizado peruano, urgió
en español a Guinea Ecuatorial a ponerse «al servicio de la ley y la justicia».
Y el miércoles insistió en que el país tiene «hambre
de futuro, pero de un futuro habitado por la esperanza, que pueda generar una
nueva justicia».
El tono es más mesurado que en sus escalas previas
en Argelia, Camerún y Angola, donde fustigó a los «tiranos» que saquean el
mundo, condenó la «explotación» por parte de los ricos y poderosos y se
enfrentó al presidente estadounidense Donald Trump después de que este último
criticara el llamado del pontífice a terminar la guerra en Oriente Medio.
León XIV ha buscado un delicado equilibrio en Guinea
Ecuatorial, apoyando a los fieles sin respaldar el gobierno del jefe de Estado
no monárquico que lleva más años en el poder.
Un 80% de los dos millones de habitantes de esta
antigua colonia española son católicos.
La producción de hidrocarburos representa el 46% de la
economía ecuatoguineana y más de 90% de sus exportaciones, según datos del
Banco Africano de Desarrollo.
Pero, según la oenegé Human Rights Watch, «los grandes
ingresos petroleros financian estilos de vida fastuosos de la pequeña élite
cercana al presidente, mientras gran parte de la población vive en la pobreza».
Desde el inicio de su gira de 11 días por cuatro
países africanos, el papa estadounidense encadena misas, discursos en francés,
inglés, portugués y español, vuelos en avión y helicóptero, encuentros,
ceremonias y saludos a la multitud, todo ello bajo un calor tropical
sofocante.
A sus 70 años, Robert Francis Prevost, relativamente
joven para un sumo pontífice, muestra un dinamismo que contrasta con la salud
en declive de su predecesor argentino, Francisco, fallecido hace un año a los
88 años.
«Está en plena forma, no sé cómo lo hace», declaró el
martes a la AFP un miembro de su delegación.
El papa concluirá el jueves la gira de 18.000
kilómetros con una misa al aire libre en la capital
ecuatoguineana, Malabo, antes de volver a Roma.