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lunes, 18 de mayo de 2026

Especialmente para los que NO van a Misa los Domingos

 Aquí podemos ofrecerle sólo unos cuantos aspectos
de las mil maravillas de la Santa Misa.

La Misa es infinita como Jesús.

Sería más fácil que el mundo sobreviviera sin el sol, que sin la Santa Misa.

La Misa es infinita como Jesús... pregúntenle a un Angel lo que es la misa, y El les contestará, en verdad yo entiendo lo que es y por qué se ofrece, mas sin embargo, no puedo entender cuánto valor tiene. Un Angel, mil Angeles, todo el Cielo, saben esto y piensan así.

San Pío de Pieltrecina

La Santa Misa a cualquier costo.

Desde que Santa Catalina de Génova se enteró de la prohibición que pesaba sobre la ciudad de celebrar la Santa Misa y distribuir la Comunión, se iba todas las mañanas a pie a un santuario lejano fuera de Génova para poder comulgar.

Se le dijo que era una exagerada y la Santa respondió:

"Si tuviera que recorrer una milla y otra por encima de carbones encendidos sólo para llegar a recibir a Jesús, diría que aquel camino era fácil como una alfombra de rosas."


La Santa Misa es el acto de desagravio más poderoso.

A la hora de la muerte, el consuelo más grande del alma consistirá en las Santas Misas oídas en vida.

La Santa Misa es el acto de desagravio más poderoso para expiar los pecados.

Cada Santa Misa bien oída nos acompañará hasta el Tribunal Divino, suplicando perdón.

Santa Gertrudis

Es la carne y la sangre de Jesús.

Porque el pan y la bebida que tomamos no los recibimos como pan y bebida corrientes, sino que así como Jesucristo, nuestro salvador, se encarnó por la acción del Verbo de Dios y tuvo carne y sangre por nuestra salvación, así también se nos ha enseñado que aquel alimento sobre el cual se ha pronunciado la acción de gracias, usando de la plegaria que contiene sus mismas palabras, y del cual, después de transformado, se nutre nuestra sangre y nuestra carne, es la carne y la sangre de Jesús, el Hijo de Dios encarnado.

San Justino Mártir


Asistir a la Santa Misa es unirse a Jesucristo.

Asistir a la Santa Misa es unirse a Jesucristo; es, por tanto, para nosotros el acto más saludable.

En ella recibimos las gracias del arrepentimiento y de la justificación, así como ayuda para evitar las recaídas.

En ella encontramos el soberano medio de practicar la caridad para con los demás, aplicándoles, no ya nuestros escasos méritos, sino los infinitos de Jesucristo, las inmensas riquezas que a nuestra disposición pone. En ella defendemos eficazmente la causa de las almas del purgatorio y alcanzamos la conversión de los pecadores.

La misa es para el cielo entero un motivo de gozo y produce a los santos un aumento de gloria exterior.

San Pedro Julián Eymard

Nos transformarnos en Quién recibimos.

Nuestra participación en el cuerpo y en la sangre de Cristo no tiene otro objetivo que el de transformarnos en Aquél a quien recibimos: a hacernos revestir, en todo, en el cuerpo, en el alma, de aquél en el cual morimos, somos sepultados y resucitamos.

San León Magno


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