Durante siglos casi nadie le rezaba porque se llamaba como el traidor. Hoy miles de personas hacen cola el 28 de cada mes para pedirle lo imposible, y hasta un hospital infantil famoso en todo el mundo nació de una promesa que le hizo un actor arruinado.

La fiesta de san Judas Tadeo se celebra cada año el 28 de octubre.
Hay santos para casi todo. Tradicionalmente se le suele pedir a san Antonio un buen marido o una buena mujer con la que formar un matrimonio, a santa Mónica por el camino seguro para los hijos, o a san Antón por los animales.
Sin embargo hay situaciones desesperadas: un hijo que no vuelve, un diagnóstico que no mejora, un trabajo que no llega después de cien entrevistas. Para estos casos límite suele recurrirse a la intercesión de san Judas Tadeo, que no Judas Iscariote, el que entregó a Jesús a su Pasión.
La Iglesia celebra su fiesta el 28 de octubre, junto a san Simón, y en buena parte de Hispanoamérica su devoción es una marea.
Judas Tadeo fue uno de los Doce, pariente del Señor según la tradición y autor de la breve carta que lleva su nombre en el Nuevo Testamento. Pero compartía nombre con Iscariote, y durante siglos muchos fieles prefirieron no invocarlo para no equivocarse de Judas.
La piedad popular le dio la vuelta a la confusión: si era el apóstol al que nadie acudía, sería el último recurso cuando todo lo demás hubiera fallado. Y el último recurso acabó siendo el primero.
Su imagen lo cuenta casi todo. En el pecho lleva un medallón con el rostro de Cristo y sobre la cabeza, una pequeña llama, recuerdo de Pentecostés. En la mano, el hacha o la alabarda con la que, según la tradición, fue martirizado. Sus reliquias, junto con las de san Simón, se veneran en la basílica de San Pedro, bajo el altar de san José.
Siete dólares y una promesa
La anécdota más famosa sobre su intercesión no tiene nada de medieval. En los años treinta, un joven cómico libanés-estadounidense llamado Danny Thomas malvivía en Detroit con su mujer embarazada y sin trabajo.
Según contó él mismo muchas veces, entró en una iglesia, dejó en el cepillo los últimos siete dólares que tenía y le hizo una promesa a san Judas: «Muéstrame mi camino en la vida y te construiré un santuario». Poco después le llegó un contrato. Con los años se convirtió en una estrella de la televisión estadounidense.
Cumplió su palabra. En 1962 abrió en Memphis el St. Jude Children's Research Hospital, hoy uno de los centros de referencia mundial contra el cáncer infantil. El santuario que prometió no fue de mármol: está lleno de niños que han sobrevivido.
La oración
Esta es una de las oraciones más extendidas para pedir su intercesión:
«Apóstol gloriosísimo de Nuestro Señor Jesucristo, aclamado por los fieles con el dulce título de abogado de los casos desesperados, hazme sentir tu poderosa intercesión aliviando la gravísima necesidad en que me encuentro. Por el estrecho parentesco que te une a Nuestro Señor Jesucristo, por las privaciones y fatigas que por Él sufriste, por el heroico martirio que aceptaste gustoso por su amor, obtenme del Dios de las misericordias y de su Madre santísima la gracia que con ilimitada confianza te pido (hágase aquí la petición), seguro de que me la obtendrás siempre que convenga a la gloria de Dios y al bien de mi alma. Amén».
Glorioso apóstol san Judas Tadeo, ruega por nosotros (tres veces).
Merece la pena fijarse en el final, que es la parte más honrada de la oración: «siempre que convenga a la gloria de Dios y al bien de mi alma». San Judas no es una máquina expendedora de milagros. Es un amigo de Jesús que acompaña al que está al borde del abismo, y a veces el milagro consiste en no caer.
En México, cada día 28 la iglesia de San Hipólito, en el centro de la capital, se llena de devotos con imágenes del santo bajo el brazo. Muchos vienen a pedir. Otros, a dar las gracias. Y esos suelen ser los que más tiempo se quedan.
ReL
Vea también Había pedido... y Dios no me esuchó pero me ha dado cosas mejores


No hay comentarios:
Publicar un comentario