El estrés por aislamiento sumado al miedo a perder la vida a causa del virus repercutió en una serie de efectos que se pueden observar en la salud
En su mensaje para la 28º Jornada Mundial del Enfermo, en febrero de 2020, el papa Francisco se dirigió a la clase médica:
“[…] Vuestra profesionalidad, animada por la caridad cristiana, será el mejor servicio al verdadero derecho humano, el derecho a la vida.
Aunque a veces no podáis curar al enfermo, sí que podéis siempre cuidar de él con gestos y procedimientos que le den alivio y consuelo».
Ni siquiera el Papa podría haber predicho cuán importantes serían los médicos en los próximos meses, con la proliferación de la pandemia de covid-19.
Un año y nueve meses después del inicio de los confinamientos y con el terror de ver el rápido aumento en el número de muertes e infecciones, las consecuencias de la pandemia continúan preocupando a la comunidad médica.
Además de los problemas pulmonares y los efectos secundarios de la infección por coronavirus, los expertos están comenzando a ver los efectos de menos de dos años de pandemia en el cuerpo y en la salud de las personas, según un informe del periódico británico The Guardian.
Muchos de los problemas son el resultado del estrés tanto por el riesgo de vida que representa el virus como por quedarse en casa.
Mira los cinco problemas principales a continuación: tanto del virus potencialmente mortal como de quedarse en casa.
Caída del pelo
El estrés libera en el organismo una hormona llamada cortisol, producida por las glándulas suprarrenales, y está asociada a la caída del pelo. Además de la propia infección por coronavirus, que provocaría la caída del cabello, lo que ocurriría en un 78% según una encuesta del Instituto de Tricologistas (IoT), en Inglaterra.
La caída del cabello en la pandemia, que afecta tanto a hombres como a mujeres, también puede consistir en una condición llamada efluvio telógeno. Es una interrupción temporal en la producción de cabello en ciertas áreas del cuero cabelludo.
Ojos secos y cansados
La pandemia nos ha obligado a muchos a pasar el día en casa con la cara centrada en una pantalla. Esto no tiene ningún efecto beneficioso en los ojos. Primero, cuando trabajamos frente a la computadora, parpadeamos cinco veces menos de lo que normalmente parpadeamos, y esos parpadeos son incompletos, por lo que nuestros ojos se secan más.
Y la llamada luz azul, que emana de los monitores, cansa los ojos. A la larga, puede provocar: degeneración macular asociada a la edad (DMAE), cataratas y fotoqueratitis (quemaduras en la córnea).
Dientes astillados
Los consultorios dentales comenzaron a sentir los efectos de la falta de consultas para la mayoría de sus pacientes durante la pandemia. Aplazar limpiezas, exámenes y otros tratamientos generaron problemas más profundos que los profesionales ahora luchan por revertir.
Otro problema que ha aparecido con frecuencia es el de los dientes astillados o rotos como consecuencia del bruxismo. Es el hábito de rechinar los dientes durante el sueño. Tuvo un incremento del 71% en Estados Unidos debido al estrés provocado por la pandemia, según un estudio de la Asociación Dental Americana.
Irritaciones y enfermedades de la piel
Otro órgano que sufre el estrés provocado por la pandemia es la piel. Empieza a desarrollar inflamaciones como rosácea, eczema y psoriasis, enfermedades que suelen consistir en condiciones psicosomáticas.
Lavarse las manos con frecuencia, lo que todos debemos hacer para prevenir la propagación del virus, también puede dejarlas secas, más propensas a agrietarse. Esto lo señalan los médicos de primera línea que se lavan las manos más de 100 veces al día.
Pies más grandes
Esto no está científicamente probado, pero muchos pacientes informan dificultades para ponerse los mismos zapatos que usaban antes de la pandemia. Como si, después de haber estado sin zapatos más ajustados durante tanto tiempo, sus pies se hubieran expandido durante la pandemia.
Los profesionales todavía trabajan con diferentes hipótesis. Por ejemplo, que los zapatos siempre serían ajustados, pero solo ahora, dada la falta de costumbre, la gente estaría notando el malestar. Los problemas articulares y los tendones desgarrados en la región del tobillo también se hicieron más frecuentes después de la pandemia.
Esta sociedad se fundó para fomentar la hermandad entre doctorados y futuros investigadores. ¡Conócelos!
“No, yo no creo en Dios. Soy un científico. Cuanto más sabes sobre ciencia, más dejas de lado el ‘opio del pueblo’ por ser un cuento de hadas de un pasado poco ilustrado”.
Eso es lo que piensan algunos científicos. Otros son más sensatos.
Y algunos de este segundo grupo se han reunido para fomentar la hermandad entre científicos católicos y para proporcionar mentores y referentes para jóvenes católicos que se adentren en las ciencias y las matemáticas. Esta sociedad de científicos da testimonio de la armonía entre ciencia y fe y celebran una conferencia anual.
El grupo, fundado en 2016, se llama Sociedad de Científicos Católicos (Society of Catholic Scientist ó SCS, según su nombre original en inglés). Todos los miembros —más de 1000 hasta ahora, pero el grupo crece con rapidez— tienen doctorados en alguna ciencia natural (incluyendo matemáticas y ciencia computacional) o son estudiantes de grado o de posgrado. Muchos de los miembros son científicos reconocidos mundialmente como líderes en sus ámbitos.
Los científicos han tomado un lema de san Buenaventura: “Conocimiento con devoción, investigación con fascinación”.
Y dialogan tanto con católicos teólogos, filósofos e historiadores de la ciencia (que pueden convertirse en “investigadores asociados de la SCS”) como con académicos de otros credos o de ninguno.
Destruyendo el mito
Hemos pedido al presidente de la sociedad, Stephen M. Barr, y a tres de sus colegas que nos cuenten qué debemos hacer para destruir la falsa impresión de que la fe es opuesta a la ciencia:
1APRENDE MÁS HISTORIA DE LA CIENCIA
Dr. Barr:
Es un mito que la ciencia y la fe no van de la mano. En parte, deriva de la ignorancia de la historia de la ciencia. La Revolución científica fue gracias a personas de fe, como Kepler, Galileo, Pascal, y Newton.
Ramas enteras de la ciencia fueron fundadas por sacerdotes católicos, incluyendo la geología (Nicolas Steno), la astrofísica (Angelo Secchi), la genética (Gregor Mendel) y la cosmología del Big Bang (Georges Lemaître).
La actitud de los científicos durante siglos queda reflejada en esta oración de Kepler: “Te doy las gracias a ti, Dios Señor y Creador nuestro, porque me dejas ver la belleza de tu creación y me regocijo con las obras de tus manos”. Esta sigue siendo la actitud de muchos científicos en la actualidad.
Más de mil de estos científicos de seis continentes se han unido a la nueva Sociedad de Científicos Católicos en menos de tres años. En sus conferencias anuales, se debaten cuestiones profundas desde las perspectivas de la ciencia más puntera y de la eterna sabiduría de la tradición filosófica y teológica de la Iglesia.
La primera conferencia de la SCS, por ejemplo, trató sobre los “Orígenes”, del universo, de planetas habitables, de la vida, de las especies y del lenguaje humano. La temática de la conferencia de junio de 2019 fue “¿Qué significa ser humano?”. Hubo charlas sobre temas que fueron desde los neandertales hasta la ingeniería genética.
El ejemplo de hombres y mujeres que son rigurosos en la búsqueda de la verdad científica y fieles en su abrazo a la verdad revelada es, quizás, el mejor antídoto contra el mito del conflicto entre ciencia y fe.
2NO APLANES LAS COSAS
Michael B. Dennin:
La impresión de que la fe es opuesta a la ciencia viene de dos errores opuestos. Uno es que solamente existe la realidad física. El otro es que Dios es una cosa como las demás, excepto que mucho más poderoso, un ser mágico, de hecho.
Una visión aplana el mundo, la otra aplana a Dios. Ninguna hace justicia a la profundidad y la riqueza de la realidad como la experimentamos, que va más allá de la sola realidad física y más allá de las meras cosas, por poderosas que sean. Dios no es solo una parte de la realidad, sino la completitud de la realidad, su profundidad definitiva.
El objetivo de la humanidad ha sido el de entender la realidad en toda su gloria, y la ciencia es una parte maravillosa de ese objetivo, pero no el objetivo completo. Entender la realidad física nos da un entendimiento sobre la Naturaleza y también sobre Dios. Y aun así, Dios, aunque inmanente en la Naturaleza, la trasciende infinitamente.
Somos capaces de acercarnos a Dios más profundamente a través de la revelación, lo cual implica a través de Cristo, que es la “plenitud de la revelación”, como nos recuerda el Catecismo de la Iglesia Católica.
Cuando la ciencia y la fe parecen contradecirse, estamos comprendiendo mal una de ellas o ambas.
Pero nuestro entendimiento de la revelación no es completo, porque Dios también trasciende infinitamente nuestra mente. Aun así, cuando se entienden apropiadamente, los descubrimientos científicos combinados con nuestras propias experiencias y las experiencias de la comunidad de fe ofrecen conocimientos profundos sobre realidades centrales. Entre ellas se incluyen los hechos de que Dios existe, que Dios nos ama y que Dios quiere tener una relación con nosotros.
Deberíamos tener en mente las palabras del papa Benedicto XVI, que dijo que cuando la ciencia y la fe parecen contradecirse, estamos comprendiendo mal una de ellas o ambas.
3LEE LIBROS MEJORES
Jonathan I. Lunine:
No es probable que convenzamos a todo el mundo que cree que la ciencia y la religión están en conflicto… Después de todo, ¡san Pablo no pudo convencer completamente a los atenienses! Pero podemos hacer mella en sus argumentos.
Primero, debemos convencer a esos hermanos y hermanas cristianos que rechazan ciertos descubrimientos clave en la ciencia —la antigüedad de la Tierra y el cosmos y la selección natural como fuerza impulsora de la evolución de las especies— que están sólidamente establecidos y que no están en conflicto con la fe. Los libros de Kenneth Miller y el grupo Thomistic Evolution son útiles a este respecto.
Segundo, mujeres y hombres de fe deben escribir mejores libros para contraargumentar a Richard Dawkins, Daniel Dennett, Jerry Coyne, y otros. Sus libros tienen una gran difusión y, para el lector típico que tiene poco tiempo para indagar hondo en estas cuestiones, son persuasivos. Muchos de los libros que pretenden argumentar a favor de la ciencia y la fe están a la defensiva; bien desperdician el tiempo en críticas ad hominem o bien suenan apologéticos y poco convincentes.
Francamente, los mejores argumentos a favor de la compatibilidad de ciencia y fe vienen de autores que también son científicos. Citaría Modern Physics and Ancient Faith (“física moderna y fe antigua”) de Stephen Barr y God’s Mechanics (“la mecánica de Dios”) de Guy Consolmagno entre los más convincentes. Pero tiene que haber muchos más libros así y mejor publicitados.
Por último, las vidas de destacados científicos recientes que también fueron personas de fe ofrecen algunos de los argumentos más poderosos de todos; un ejemplo es el caso del cosmólogo y sacerdote católico Georges Lemaitre.
4HAZ BUENA CIENCIA Y BUENA TEOLOGÍA
Fray Joachim Ostermann, O.F.M.:
Existe la impresión de que ciencia y fe son contrarias, pero, por supuesto, no lo son. El orden y la racionalidad de la naturaleza, entendidos científicamente, son poderosos argumentos para la fe. Los médicos se maravillan ante la profundidad de este orden, bajando hasta niveles de estructuras subatómicas de pura matemática y racionalidad. Los biólogos se fascinan al ver cómo, a partir de esto, ¡emergen la complejidad de la vida y de la existencia personal! No hay posibilidad de que la ciencia pueda conducirme lejos de la fe.
¿Por qué vería nadie una oposición? Porque la ciencia puede hacerte pensar que Dios es descuidado. La ciencia explica también lo que parece sin sentido: el sufrimiento y la muerte. Los biólogos saben que el control del ciclo celular puede fallar, ya que los elementos de control no son perfectos. Por tanto, podemos desarrollar cáncer. Incluso un niño pequeño. Incluso una persona que no ha hecho nada mal. Esto sucede. Es aterrador, misterioso y sin sentido, pero la ciencia lo explica con un detalle despiadado. Esto no deja en muy buen lugar al Creador.
Para entender la fe y la ciencia juntas, debemos saber qué da sentido y cuánto importamos a Dios. A veces, el conocimiento científico ayuda a curar al enfermo. A veces, estamos impotentes y aterrados frente al sufrimiento y la muerte. Pero entendemos una cosa: que la persona que sufre es como nosotros, aunque esté sufriendo, y Dios la sostiene y ama como a nosotros. Como cristianos, vemos el sufrimiento de Cristo, que es el Logos divino y la racionalidad definitiva de Dios, que comparte nuestra experiencia de sufrimiento y muerte para que no nos perdamos en ella.
¿Qué hace falta para corregir esa falsa impresión? Buena ciencia, buena teología y hablar de ambas sin hacer un desastre de ninguna.
Perfiles
Stephen M. Barr (Presidente, SCS) es profesor en el Departamento de Física y Astronomía de la Universidad de Delaware y director de su Instituto de Investigación Bartol. Se doctoró en Física por la Universidad de Princeton en 1978. El profesor Barr hace investigación en física de partículas teórica, especialmente en teorías de la gran unificación, en teorías de violación CP, oscilaciones de neutrinos y cosmología de partículas. Es socio de la Sociedad Americana de Física (2011). Es autor de Modern Physics and Ancient Faith (Univ. of Notre Dame Press, 2003) y de The Believing Scientist (Eerdmans, 2016). Más información en https://en.wikipedia.org/wiki/Stephen_Barr
Jonathan I. Lunine (vicepresidente, SCS) es profesor David C. Duncan de Ciencias Físicas en la Universidad de Cornell y director del Centro Cornell de Astrofísica y Ciencias planetarias. Se doctoró en Ciencias planetarias en Caltech en 1985. El profesor Lunine hace investigación en astrofísica, ciencias planetarias y astrobiología. Es miembro de la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos y, entre otros premios, fue galardonado con la medalla Jean Dominique Cassini de la Unión Europea de Geociencias (2015) y el Premio de Ciencia Básica de la Academia Internacional de Astronáutica (2009). Es autor de Earth: Astrobiology, A Multidisciplinary Approach (Pearson Addison-Wesley, 2005) y de Earth: Evolution of a Habitable World (segunda edición, Cambridge Univ. Press, 2013).
Fray Joachim Ostermann, OFM. Se doctoró en Química en la Universidad Ludwig Maximilian de Múnich en 1990. Antes de hacerse fraile franciscano, el padre Ostermann pasó 20 años como científico trabajando en diversos ámbitos de bioquímica, biología celular y medicina. Escribe frecuentemente sobre ciencia y fe. Mira su página web y sus escritos aquí:
Michael B. Dennin se doctoró en Física en la UC Santa Barbara en 1995. Michael Dennin es profesor de Física en la Universidad de California en Irvine, donde también es decano de la División de educación de pregrado y vicepreboste de Enseñanza y aprendizaje. Su campo de investigación es física experimental de materia condensada. El profesor Dennin ha escrito un libro sobre ciencia y religión titulado Divine Science. Su página web es esta: https://www.physics.uci.edu/people/michael-b-dennin
La neuropsiquiatra infantil Mariolina Ceriotti alerta de las consecuencias
La ideología de género se está llevando a las escuelas cada vez más pronto, con un efecto aún más perturbador para los niños.
Recientemente, Ann Farmer, autora de varios libros sobre aborto, eugenesia y control de población, sugería en un artículo publicado en MercatorNet que las "tendencias trans" estaban volviendo loca a Escocia, con medidas delirantes de imposición y aplicación de la ideología de género.
Los padres, personajes secundarios para sus hijos
Entre otras citaba que, cara al inicio del nuevo curso, el gobierno escocés dio a conocer sus directrices de apoyo a los alumnos trans, obligatorias para las escuelas. Del tenor de las mismas da idea el papel que conceden al colegio respecto a los padres o tutores legales. El apartado que aborda la cuestión se abre con una frase de "un joven trans" que afirma que tuvo que "escapar de sus padres porque no les gustaba lo que era".
El texto se pronuncia con tono condescendiente respecto al papel de la familia. No se concibe la existencia de puntos de vista distintos: en la relación con los padres, el profesor debe "escuchar las preocupaciones de los padres sin juzgarles, responder con tranquilidad a esas preocupaciones y corregir cualquier idea equivocada".
La prepotencia llega al extremo de afirmar que "es importante reconocer la contribución que pueden hacer los padres a encontrar soluciones actuando colaborativamente con los jóvenes".
La escuela, pues, ante la afirmación de un alumno de que es trans, adquiere un papel activo de reafirmación y permite amablemente que los padres coadyuven a ella, si es preciso corrigiendo sus "ideas equivocadas". Y puede remitir al alumno "y a sus familiares" a "grupos de apoyo", esto es, organizaciones del lobby LGTBIQ+.
Adoctrinamiento de menores
Esta mentalidad de imposición dogmática de la ideología de género y de subordinación del criterio de los padres al criterio de la escuela (en última instancia, al criterio del gobierno, que es quien impone estas directrices) se encuentra en todas las legislaciones europeas similares.
Entre ellas, la denominada ley Zan (impulsada por el diputado Alessandro Zan, activista gay), que se tramita en Italia con el mismo objetivo que las leyes españolas de privilegios y multas LGTBI.
Una de las características de la norma italiana es la pretensión totalitaria, como en el caso escocés, de establecer por ley un modelo antropológico de obligado seguimiento. El artículo 1 define conceptos como sexo, género, orientación sexual o identidad de género según patrones ideológicos no compartidos socialmente, y por tanto convierte su aplicación en un adoctrinamiento. Como consecuencia, en los artículos 7 y 8 establece que esos conceptos serán introducidos en la escuela como parte de la formación de los alumnos.
Desde infantil y primaria
¿Qué impacto puede tener sobre los más pequeños esa "formación"? Hay que tener en cuenta que, como en el caso español, no hay un límite inferior de edad en el adoctrinamiento. Desde la educación infantil y primaria, se obligará a los niños a cuestionar su sexo y se les sugerirán prácticas sexuales con ellos mismos o con otros niños que pueden perjudicarles gravemente en su estabilidad emocional, aparte de violentar la formación moral recibida en su hogar.
Así lo denunció la neuropsiquiatra y psicoterapeuta infantil Mariolina Ceriotti en un artículo en Avveniredonde lamenta que no se tenga en cuenta, al adoctrinar a los niños, las características de su mentalidad.
Mariolina Ceriotti denuncia el daño de trasladar a los niños conceptos y teorías que no pueden comprender pero perturban su comprensión del mundo y de las relaciones personales.
"Como neuropsiquiatra infantil", explica, "he estudiado durante mucho tiempo la dinámica de la edad evolutiva y conozco su delicadeza y complejidad. Por tanto sé, porque lo he estudiado pero también por experiencia, que hablar de sexo con niños exige un conocimiento profundo de las diferencias que existen entre el adulto y el niño. Como ya subrayaba en sus textos Anna Freud [1895-1982, hija de Sigmund Freud, especializada en psicología infantil], entre niño y adulto hay diferencias cualitativas cruciales, que se hacen particularmente evidentes precisamente en la forma en la que los niños entienden la diferencia sexual y todo cuanto conciere a la vida sexual en general".
Tres razones
La doctora Ceriotii concreta tres razones por las cuales el adoctrinamiento de género que se pretende universalizar en menores puede ser gravemente dañino para ellos.
1. El niño no puede comprender el significado de la sexualidad adulta.
"El pensamiento infantil es un pensamiento concreto, realista, basado sobre la experiencia. Es un pensamiento egocéntrico, que no es capaz de imaginar lo que no puede experimentar, y por tanto construye sus propias teorías sobre la sexualidad, fuertemente resistentes a explicaciones y a la lógica adulta".
2. La sexualidad del niño es pre-genital.
"El deseo sexual tal como lo conocemos les resulta totalmente desconocido, y para él los órganos sexuales está ligados inseparablemente con las funciones excretoras. Justo por ello, el contacto precoz con la sexualidad de los adultos es para el niño una experimencia muy perturbadora: el sexo adulto le descoloca y al mismo tiempo le asusta y le confunde, creando a menudo experiencias de tipo traumático, como sabe por ejemplo cualquiera que trabaje con niños expuestos a la pornografía".
3. La mente del niño necesita orden.
"Orientarse en la complejidad es tarea de los adultos, que puede hacerse más fácilmente cuando se parte de bases seguras. Pero justo por la concreción de su pensamiento, nada es para el niño más seguro y verificable que la experiencia de su propio cuerpo tal como se presenta, que es solo como masculino o femenino, fácilmente distinguibiles por los atributos genitales. Hombres y mujeres que son diferentes, y cuya diferencia tiene como finalidad la posibilidad de engendrar. Por ello, presentar la sexualidad como una experiencia subjetiva y como un continuum fluido que escapa a toda definición corre el riesgo de ser para él solo una fuente de ansiedad y preocupación: si no puede aferrarse a la realidad de lo que percibe, el mundo se convierte en un lugar donde orientarse con seguridad es mucho más difícil".
Por estos tres motivos, la doctora Ceriotti considera que antes de introducir protocolos educativos sobre la identidad de género habría que escuchar a quienes "no se resignan a seguir atajos apresurados y peligrosos".
"Baby Olivia" es la representación animada más realista hasta hoy de un bebé desarrollándose dentro del útero
Los padres lo saben bien: pocos sentimientos pueden compararse con la magia de ver a un bebé por nacer pateando y moviéndose en el útero durante un ultrasonido. Pero lo que era hasta cierto punto «invisible» está de alguna manera ante nuestros ojos, en toda su maravilla viva y sorprendente. Un nuevo video le permite a cualquier persona, en cualquier lugar, ser testigo y apreciar este milagro de la vida en el útero.
Live Action, una organización dedicada a la construcción de una cultura por la vida y el avance de los derechos humanos, reunió a artistas visuales y especialista médicos, incluyendo a ginecólogos y obstetras para crear el video lanzado recientemente, “Baby Olivia”.
Se trata, de hecho de la representación animada más realista y clínicamente exacta hasta el día de hoy de un bebé desarrollándose en el útero de la madre.
La evolución de la vida en el útero
El video muestra el progreso de un bebé durante la gestación, destacando el corazón que late, las ondas cerebrales, los dedos de manos y pies. La animación en 3D utiliza alta tecnología para capturar los movimientos del bebé dentro del útero. Es un testimonio increíble de la humanidad de los bebés que no han nacido. Live Action explica en su página:
“Estamos muy felices de anunciar la llegada de Baby Olivia! Y ella está cambiando el corazón y la mente sobre el aborto. Habiendo conocido a cientos de miles de mujeres a través de mi trabajo con Live Action, siempre me ha frustrado la falta de educación real sobre el desarrollo prenatal. Como mujer embarazada, conozco la fuerza de ver a un niño en una ecografía, ¡y quería darle vida a esta personita que se desarrolla rápidamente cada semana!
Baby Olivia le garantiza al mundo un vistazo dentro del útero nunca antes visto. Trabajamos con un equipo de increíbles animadores para documentar a la perfección los detalles de la vida intrauterina, incluidos los latidos del corazón, las uñas, las pestañas e incluso el hipo».
Para compartir
El video es ideal para compartir con los niños, incluso en el salón de clases. Además de mostrar la humanidad de un bebé por nacer, el video explica delicadamente la ciencia del desarrollo prenatal y de dónde venimos todos.
Comparte con tus amigos y familiares. ¡Nunca se sabe a quién puede cambiar el corazón “Baby Olivia”!
Seguramente en algún momento te has preguntado si la existencia de la vida extraterrestre es posible, y de ser así si es compatible con la fe católica.
En un programa del ciclo televisivo español Lágrimas en la Lluvia -conducido por el escritor Juan Manuel de Prada- el sacerdote jesuita astrofísico Manuel Carreira, contestó a esta pregunta de una manera categórica y bien fundamentada.
El padre Carreira, fallecido en febrero de 2020, fue licenciado en Filosofía y Teología, y era doctor en Astrofísica. Además, integró durante 15 años la junta directiva del Observatorio Vaticano. Asesoró y colaboró en varios proyectos de la NASA y fue profesor en universidades de los Estados Unidos y de España.
¿Existe la vida extraterrestre? La contundente respuesta de un sacerdote astrofísico
En el programa de televisión, el padre Manuel Carreira problematiza sobre la cuestión de la existencia de la vida extraterrestre. Allí dice:
“Hay el peligro de querer decir de una manera que es totalmente acientífica, que lo que vemos es un universo de una infinitud de universos porque se toma como base lógica algo que es totalmente absurdo y es que todo aquello que matemáticamente puede ocurrir, tiene que ocurrir de hecho.
Yo veo esto mucho en las discusiones acerca de la vida fuera de la Tierra. Me preguntan: ‘¿Es posible que haya otro planeta con vida inteligente?’, según las leyes físicas sí, es posible. ‘Entonces es probable que lo haya, porque hay tantísimos astros por ahí… y si es probable, entonces lo hay'”.
Ahora bien, dicho esto, el sacerdote propone un ejercicio de pensamiento que pone seriamente en entredicho las afirmaciones sobre la certeza de la vida extraterrestre.
“Yo digo, ‘bueno, vamos a hacer un experimento muy sencillo: ¿Es posible según las leyes de la física que si yo dejo caer este bolígrafo sobre la mesa, se quede sobre la puntita derecho? Sí, es posible según las leyes de la física.
¿Es probable aunque usted lo deje caer un millón de veces que ocurra por lo menos una vez? No. ¿Es cierto que va a ocurrir? No, no y no. De modo que no me mezclen el posible, con probable y con cierto”.
Para el padre Manuel Carreira, la afirmación de que existe la vida extraterrestre: “A veces esto se hace de una manera que es o bien inconsciente o muy conscientemente un deseo de rebajar la dignidad humana”.
¿El universo existe para el ser humano?
Luego, este sacerdote añade: “todo aquello que puede existir de diversas maneras tiene que ser ajustado extrínsecamente para que exista de una manera concreta y no de otra de las posibles”.
“Por lo tanto el universo tuvo que ser ajustado ya en su primer momento y ese ajuste tiene que tener un fin. Y el fin que se descubre es ajustarlo para que pueda existir la vida humana“.
“El universo está hecho para que haya quienes pueden tener relaciones personales con el Creador personal“, concluye.
Aquí puedes escuchar la entrevista completa al padre Manuel Carreira
¿Qué piensas sobre sus argumentos sobre la posibilidad de la vida extraterrestre? ¡Cuéntanos!
Investigación De La COVID-19 (C) Pxhere. Tmaximumge
Observatorio de Bioética – Universidad Católica de Valencia
A continuación ofrecemos un artículo del Observatorio de Bioética de la Universidad Católica de Valencia, en el que Justo Aznar y Julio Tudela hablan de los datos recogidos sobre el contagio de la COVID-19.
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La transmisión aérea del coronavirus en forma de aerosoles, microgotas de menos de 100 micras de tamaño, parece ser la vía fundamental de contagio de la Covid-19, tal como ya hemos documentado previamente desde nuestro Observatorio. El consenso científico al respecto es cada vez mayor, con la escandalosa excepción de la OMS, que, a fecha de hoy, sigue sin recoger en su información oficial, la evidencia de la transmisión por aerosoles como la principal fuente de contagio de la enfermedad.
La falta de agilidad de este organismo para incorporar las evidencias científicas en los protocolos en informes relacionados con la Covid-19 resulta muy preocupante, máxime cuando se supone que sus decisiones y comunicados constituyen un referente para epidemiólogos y organismos reguladores a la hora de establecer criterios de prevención y abordaje de las cadenas de contagio.
Se hace urgente una rectificación de las posiciones mantenidas hasta ahora, que sostienen la transmisión por gotículas, con alcance de hasta 2 metros, junto al contacto, como las vías fundamentales de contagio. Fruto de esta posición, surgen errores incomprensibles en las estrategias de prevención adoptadas por las autoridades, como la limitación al acceso a jardines o parques públicos y la posibilidad de confluencia de grupos de personas en espacios cerrados sin la debida ventilación ni protección individual, como fiestas, banquetes o celebraciones de otro tipo.
La confirmación de la transmisión por aerosoles explica la alta transmisibilidad de este virus y las altas tasas de contagio entre personas que guardan la consabida distancia de seguridad, prácticamente inútil si el virus viaja en microgotas que quedan suspendidas en el aire durante horas, desplazándose mucho más de dos metros. La falsa sensación de seguridad que otorga situarse a 2 metros de otra persona ha propiciado la relajación en la adopción de otras medidas de protección, como el uso de mascarillas eficaces (no todas lo son) para evitar el contagio o la ventilación de los espacios cerrados.
Durante meses hemos contemplado colas de personas en las aceras esperando entrar en un supermercado, manteniendo escrupulosamente los dos metros de seguridad, cuando hoy sabemos que es en los espacios abiertos donde la probabilidad de contagio es menor, porque es allí donde los aerosoles se dispersan con rapidez. Lo mismo puede afirmarse de parques y jardines, que han sido rigurosamente clausurados en muchas ocasiones durante este tiempo para evitar que los niños o adultos pudieran contagiarse por tocar objetos contaminados o ser alcanzados por la gotículas de metro y medio de alcance. Nada más alejado de la evidencia. Son los espacios abiertos los lugares más seguros, y el contagio exclusivo por contacto con superficies contaminadas no ha podido ser demostrado hasta hoy ni en un solo caso en todo el mundo.
Por el contrario, los espacios cerrados con pobre ventilación son los sitios con mayor riesgo de contagio, porque es allí donde un supuesto contagiador va emitiendo sus aerosoles conteniendo el virus, mientras respira, habla, canta o grita. Estos aerosoles se irán concentrando más cuanto más tiempo se permanezca en este espacio cerrado, cuanto más reducido sea su volumen y cuanto menos se renueve su atmósfera. Por tanto, a mayor tamaño de la estancia, a menor tiempo de permanencia, y a mayor renovación del aire, menor riesgo de contagio.
En un reciente artículo publicado en Science, el pasado 23 de octubre, se puntualizan algunos aspectos sobre cómo se difunde el virus y lo poco que aún se sabe sobre ello, especialmente en lo que hace referencia a las diversas rutas de transmisión, al papel que juegan los infectados asintomáticos o presintomáticos y a como se puede transmitir el virus en lugares específicos.
Entre las cosas que en él se comentan, a nuestro juicio, la de mayor de interés es lo que hace referencia a un amplio estudio, que incluye 59.000 casos, realizado en Corea del Sur, en el que se determina que los contagios que se producen en los hogares son seis veces mayores que los que se dan en cualquier otro sitio, pues en ese país los contagios en los hogares suponen el 57% de todos los casos.
Otro aspecto importante a destacar es la existencia de lo que los autores denominan “superdispersión (overdispersion)” en la transmisión del virus. La “superdispersión” indica que hay más variación de la que se creía en la homogeneidad de la transmisión del virus, y que, en los contagios, y esto nos parece importante, un pequeño número de contagiadores son responsables de la mayoría de las infecciones, sugiriéndose que menos del 10% de los contagiadores causan más del 80% de dichas infecciones.
Otro hecho a comentar, es que la “superdispersión” implica que la mayoría de los individuos infectados no son, o son poco contagiadores, por lo que en las pautas que se siguen para evitar o reducir las infecciones habrá que tener en consideración especialmente los dos aspectos referidos: la trasmisión en los hogares y la existencia de personas supercontagiadoras.
En otro trabajo, liderado por un equipo de la Universidad de Stanford, se comenta que los autores han puesto a punto un modelo informatizado para estudiar la propagación del virus en diez ciudades importantes de EEUU. En él, determinan que la mayoría de las infecciones ocurren en lugares cerrados, como pueden ser restaurantes, gimnasios y cafeterías, en los que las personas permanecen durante periodos prolongados de tiempo.
El estudio también afirma que los patrones de movilidad condicionan las tasas de infecciones y así mismo que éstas son mayores en los grupos poblacionales minoritarios y de menos ingresos económicos.
Por tanto, mientras que organismos internacionales de referencia en salud pública como la OMS, se muestren titubeantes a reconocer las evidencias científicas y a lamentar sus numerosos y repetidos errores en la gestión de la información sobre esta pandemia, no llegará información verazmente a la población mundial, lo que dificultará promover medidas preventivas eficaces como son: reunirse con otras personas en espacios abiertos, si es posible, ventilar adecuadamente si se hace en espacios cerrados, usar siempre una mascarilla eficaz, y restar importancia -aunque no pueda excluirse como vía de contagio- al contacto y a la obsesión por la desinfección de superficies, dada la escasa o nula evidencia de contagios por contacto.
Con relativa frecuencia me encuentro con gente cristiana que me dice: “Cuando me encuentro en un ambiente no favorable a la Iglesia, me gustaría acudir en su defensa, pero no me atrevo, porque no estoy preparada”.
¿Qué tiene que hacer esta persona? Pues muy sencillo: prepararse. Pero prepararse ¿cómo? Aprendiendo y estudiando. Para muchos, su formación religiosa termina cuando hacen la confirmación, en plena adolescencia, y se da a partir de ese momento una diferencia cada vez mayor entre mi formación humana, que prosigue, y mi formación religiosa, que al permanecer estancada, no sólo no avanza, sino que con frecuencia retrocede.
Y como esto es una verdad en la Iglesia universal, y mucho más verdad en la Iglesia española, el Papa Francisco ha pedido que el tercer domingo del Tiempo Ordinario, es decir el domingo pasado, sea el domingo especialmente dedicado a la Palabra de Dios.
Creo no equivocarme si pienso que lo que el Papa pretende al establecer este día dedicado a la Palabra de Dios es convencernos de la necesidad que los católicos tenemos de conocerla. La Sagrada Escritura no es algo que pertenezca al pasado, sino que es una Palabra que se dirige hoy a nosotros, que vale para todos los tiempos, que nos enseña el sentido de la vida y nos ilumina con su luz, de tal modo que, siguiéndola, sabemos que vamos por el buen camino.
El fin principal del Antiguo Testamento fue preparar la venida de Cristo, y aunque contienen elementos imperfectos y pasajeros, hemos de recibir sus libros con devoción, porque contienen enseñanzas sublimes sobre Dios y su sabiduría salvadora acerca del hombre (cf. Concilio Vaticano II, constitución dogmática Dei Verbum, nº 15).
En cuanto al Nuevo Testamento, los Evangelios ocupan, con razón, el lugar preeminente, puesto que son el testimonio principal de la vida y doctrina del Verbo Encarnado, nuestro Salvador. La Iglesia siempre ha defendido y defiende que los cuatro Evangelios tienen origen apostólico. Los otros libros del Nuevo Testamento están también inspirados por el Espíritu Santo y en ellos resuena, como en el resto de la Sagrada Escritura, la voz del Espíritu. Toda la Escritura, y en especial el Nuevo Testamento es una guía luminosa sobre cómo hemos de vivir nuestra vida. Siempre he pensado que no tengo ni idea de cómo será el mundo dentro de diez mil años, pero si sigue existiendo, desde luego habrá personas que inspiren su vida en la meditación de la Sagrada Escritura.
Por eso, porque nos apoyamos en Dios y en la Iglesia fundada por Cristo, tenemos la certeza que estamos en el camino recto. Pero ello no obsta para que cada uno de nosotros tenga que preguntarse hasta qué punto conozco la Sagrada Escritura y qué es lo que hago para formarme en ella. Con demasiada frecuencia tenemos una ignorancia supina que abarca a casi todos sus aspectos de la religión que profesamos.
Recuerdo en este punto lo que un padre no creyente, Jean Jaurés, uno de los prohombres del socialismo francés, fundador del periódico L´Humanité, decía a su hijo, que le pedía no ir a clase de Religión: “Cuando tengas la edad suficiente para juzgar, serás completamente libre; pero tengo empeño decidido en que tu instrucción y tu educación sean completas, y eso no lo serían sin un estudio serio de la religión… ¿Cómo sería completa tu instrucción sin un conocimiento suficiente de las cuestiones religiosas sobre las cuales todo el mundo discute? ¿Quisieras tú, por ignorancia voluntaria, no poder decir una palabra sobre estos asuntos sin exponerte a soltar un disparate?... Hay que confesarlo: la religión está Íntimamente unida a todas las manifestaciones de la inteligencia humana; es la base de la civilización y es ponerse fuera del mundo intelectual y condenarse a una manifiesta inferioridad el no querer conocer una ciencia que han estudiado y que poseen en nuestros días tantas inteligencias preclaras. Ya que hablo de educación: ¿para ser un joven bien educado es preciso conocer y practicar las leyes de la Iglesia? Sólo te diré lo siguiente: nada hay que reprochar a los que las practican fielmente, y con mucha frecuencia hay que llorar por los que no las toman en cuenta”.
Creo firmemente que tener fe es una gracia, pero también una enorme suerte, pero hagamos lo que hay que hacer, es decir rezar y formarse para que nuestra fe cada día se acreciente, y en lo cultural, cuando oigo idioteces como “las únicas iglesias que iluminan son las que arden”, no puedo por menos de pensar la cantidad de obras artísticas destruidas por los salvajes sin fe.