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miércoles, 1 de junio de 2022

¿Por qué es importante la castidad en el noviazgo?


 

Muchos jóvenes hoy en día, se preguntan el por qué la iglesia enseña que se deba vivir la virtud de la castidad en el noviazgo, pues consideran es sólo una estricta limitación a la libertad para mostrar afecto entre dos personas que se aman y que la práctica del sexo también forma parte de estas demostraciones, por lo que no habría que esperar hasta el matrimonio.

Sin embargo, la realidad demuestra otra cara, pues cada vez son más las parejas que practican sexo extramatrimonial y suelen ser menos duraderas en sus relaciones y otras ni siquiera llegan a consolidar el compromiso del matrimonio, debido a que los sentimientos son dejados de lado y el centro de sus vivencias se reduce solo al acto carnal, tendiendo muchas veces a la falta de amor y a la infidelidad.

¿Qué nos dice la iglesia sobre la castidad?

El Catecismo de la Iglesia Católica en varios numerales nos habla y profundiza sobre esta virtud, de los cuales solo mencionare algunos:

2341 La virtud de la castidad forma parte de la virtud cardinal de la templanza, que tiende a impregnar de racionalidad las pasiones y los apetitos de la sensibilidad humana.

2345 La castidad es una virtud moral. Es también un don de Dios, una gracia, un fruto del trabajo espiritual (cf Ga 5, 22). El Espíritu Santo concede, al que ha sido regenerado por el agua del bautismo, imitar la pureza de Cristo (cf 1 Jn 3, 3).

2348 Todo bautizado es llamado a la castidad. El cristiano se ha “revestido de Cristo” (Ga 3, 27), modelo de toda castidad. Todos los fieles de Cristo son llamados a una vida casta según su estado de vida particular. En el momento de su Bautismo, el cristiano se compromete a dirigir su afectividad en la castidad.

2350 Los novios están llamados a vivir la castidad en la continencia. En esta prueba han de ver un descubrimiento del mutuo respeto, un aprendizaje de la fidelidad y de la esperanza de recibirse el uno y el otro de Dios. Reservarán para el tiempo del matrimonio las manifestaciones de ternura específicas del amor conyugal. Deben ayudarse mutuamente a crecer en la castidad.

Los Santos también nos dan algunas orientaciones sobre ella:

"Si queremos guardar la más bella de todas las virtudes, que es la castidad, hemos de saber que ella es una rosa que solamente florece entre espinas; y, por consiguiente, solo la hallaremos, como todas las demás virtudes, en una persona mortificada" (SANTO CURA DE ARS, Sermón sobre la penitencia).

"Hace falta una cruzada de virilidad y de pureza que contrarreste y anule la labor salvaje de quienes creen que el hombre es una bestia."(SAN JOSEMARÍA ESCRIVÁ, Camino 121).

"Solo el hombre y la mujer casta son capaces del verdadero amor ". (SAN JUAN PABLO II)

¿Qué consecuencias puede traer el faltar a esta virtud en el noviazgo?

El faltar a la virtud de la castidad en el noviazgo, puede traer penosas consecuencias no solo en el aspecto espiritual, sino también biológico, psicológico y hasta social. Entre algunas de ellas tenemos:

En lo espiritual, se produce un alejamiento de Dios y de la vida sacramental-eclesial, ya que la persona es consciente que ha vulnerado este mandamiento y ha cometido el pecado de fornicación (sin deseos de arrepentimiento), abandona la práctica de la misa dominical, la confesión y cualquier tipo de participación en la comunidad parroquial. Este es el caso más común de muchos jóvenes, que una vez iniciada su vida sexual fuera del matrimonio ya no se consideran católicos o viven la fe a su propia manera.

En lo biológico, algunas jovencitas debido a la práctica sexual temprana, pueden desarrollar frigidez en épocas posteriores. También se producen los embarazos no deseados, pues, aunque la mayoría de los novios recurren a la anticoncepción (añadiendo una mayor gravedad a su pecado de fornicación), y ya sea por descuido o falla de los mismos métodos anticonceptivos, en muchos casos el embarazo es inevitable. Otras en cambio, a causa de la inestabilidad amorosa o promiscuidad, son foco seguro de enfermedades venéreas al quedar contagiadas por sus parejas.

En lo sicológico, se da una centralidad al goce sexual que se deja de lado el plano afectivo y espiritual de la relación. También provoca una especie de esclavitud o desigualdad entre la mujer y el varón, pues nadie puede negar que en las relaciones prematrimoniales quien lleva la peor parte es la mujer. Esta al perder la virginidad, se siente subordinada al novio que busca tener relaciones cada vez con mayor frecuencia; no puede decirle que no, porque tiene miedo que él la deje, reprochándole que ella ya no lo quiere. En otros casos, surgen temores de infidelidad o miedo a que la pareja pueda encontrar mejores satisfacciones sexuales con otras mujeres, temor al embarazo no deseado, promiscuidad en ambos, baja autoestima, inclinaciones homosexuales, etc.

En lo social, se producen los casamientos precipitados que en algunos casos pueden decaer en ruptura, por carecer de la debida madurez para enfrentar esta nueva etapa. También a causa de los embarazos no deseados y abandono de la pareja que no asume la responsabilidad, surgen las familias monoparentales (madres solteras).  En casos peores, debido a la presión social, familiar e incluso de la misma pareja, muchas recurren al aborto tras producirse un embarazo no deseado, el cual como sabemos, sería la más grave y espantosa consecuencia.

Vivir la castidad es un acto de amor más que una obligación

Por consiguiente, como podemos darnos cuenta, la castidad es un elemento esencial dentro de la etapa del noviazgo que busca caminar en santidad y sirve como tiempo preparatorio para el sacramento del matrimonio, el en cual también se está llamado a vivir esta virtud, pero bajo la figura de la fidelidad en la pareja.

Guardar la castidad en el noviazgo, debe ser visto como un acto de amor a Dios y a nuestra pareja, a quien nos entregaremos total e incondicionalmente al casarnos. No debemos verla por ello como una carga pesada, una norma rigurosa, sino como decía San Josemaría Escrivá, que, si decidimos vivirla con firmeza, esta será nuestra corona triunfal.

Yasmín Oré. ReL

 Vea también       El Noviazgo de los que creemos en Cristo y su Iglesia   (escoja lo que necesita en este momento





























































martes, 29 de agosto de 2017

¿Quieres tener éxito en el noviazgo? Cultiva estos valores

Descubre qué actitudes llevan a una relación profunda, sincera y llena de respeto

En algún momento de nuestra vida nos descubrimos ilusionados y cautivados por una persona en especial. Podemos afirmar que nada se compara con la presencia de “ese alguien” y nuestro cariño se fortalece en la medida que encontramos correspondencia a las atenciones y detalles que mutuamente se procuran en pareja.

Lamentablemente, pocas son las parejas que pudieran servir de modelo para ilustrar como debe vivirse el noviazgo. Los más nobles sentimientos parecen estar sometidos a unos cuantos encuentros casuales, al placer sensual, a rendir nuestro juicio y voluntad a las exigencias de la otra persona. Tal vez la modernidad propone una vida sin compromisos, donde a final de cuentas lo importante es “pasar un buen rato”…
El noviazgo es sinónimo de correspondencia y afinidad, ¿pero en qué? Primeramente en valores, sentimientos, intereses, gustos, aficiones… Eso es lo importante. La atracción física y la diversión son los elementos decorativos de una relación profunda, pero nunca el motivo de unión y de entrega absoluta.
Si deseamos que el noviazgo sea un medio para el desarrollo individual y el crecimiento como pareja, es necesario poner en práctica algunos valores necesarios e importantes para lograr este objetivo:

Respeto

Siempre se habla de respetar ideas, gustos, hábitos y costumbres, pero eso no significa estar de acuerdo con todo, o permanecer indiferentes. Muchos de estos aspectos pueden no parecernos e incluso disgustarnos y lo correcto será ayudarse mutuamente a corregirlos. Recordemos que cuando existe un interés y cariño auténticos, siempre se buscará el bien de la otra persona.
El respeto en pareja también debe vivirse en las manifestaciones de cariño: caricias, abrazos, besos e incluso palabras. ¿Cómo saber que estamos actuando correctamente? Alguien decía a una joven pareja: “Cuando estén a solas, compórtense de la misma manera que si estuvieran delante de sus padres o de otras personas; así no se equivocarán, ni cometerán una imprudencia”.
Con nuestro digno comportamiento, también demostramos respeto por nuestros padres, la familia y todos los principios morales recibidos en casa, la escuela y la religión.

Decencia

En el noviazgo siempre es necesario evitar todo aquello que sea provocativo: ropa, posturas, caricias, palabras y hasta algunos tipos de baile. Estos son recursos que utilizan las personas para aprovecharse de la situación y lo único que buscan es una relación pasajera. Si deseas que te tomen en serio y te aprecien de verdad, evítalas; así no darás la impresión de ser una “persona fácil”. También es conveniente tener un horario adecuado para salir, pues siempre habrá murmuraciones respecto a las parejas trasnochadoras.
Después de todo, cualquier persona prefiere entablar una relación seria con alguien que viva este valor, pues no existe nada en su conducta que sea reprochable, ni rumores ni calumnias, solo comentarios positivos. El comportarse decentemente garantiza tu buena fama.

Sana Diversión

Uno de los más grandes peligros que existen en los noviazgos es la búsqueda constante de nuevas diversiones. Lo más difícil es encontrar actividades que nos permitan vivir los valores y conducirnos con respeto.
La ociosidad y la falta de prudencia en pareja constituyen la causa de todos los desaciertos que se cometen. Por eso ayuda mucho el asistir a lugares públicos con adecuada iluminación; participar en actividades de conjunto; platicar en casa o ver películas a puertas abiertas, además de cerciorarse que alguna otra persona se encuentra en el lugar; tener alguna afición: deportes, música, pintura, colecciones; utilizar el auto para transportarse y no como “refugio” para tener cierta intimidad.
Conviene recordar que los lugares y actividades donde circula el alcohol, drogas o prevalece un ambiente sensualdisminuye nuestra capacidad de autodominio; por lo tanto, no deben considerarse como la mejor opción para divertirse.

Autoestima

En apariencia la autoestima en un valor egoísta, donde proteger nuestro yo íntimo es lo más importante para no salir lastimados. Pero la realidad es que la autoestima nos permitedescubrir todo lo bueno que tenemos(cualidades, habilidades, hábitos), así como nuestros defectos. Esto nos permite desarrollar nuestras cualidades y buscar la manera de superar nuestras fallas. El conocimiento propio nos brinda seguridad y confianza, tomando conciencia del valor que como personas tenemos.
Cuando la autoestima está bien fundamentada, se aprende a aceptar los consejos y críticas para mejorar nuestra persona: modales, vocabulario, forma de vestir, disposición al trabajo o al estudio, relación familiar, etc. Pero también nos ayuda a defender nuestros principios moralesrechazar la manipulación de nuestras ideas y sentimientos para ceder a los caprichos de otra persona, sea cambiando nuestra conducta, creencias, amistades o donar nuestro cuerpo por temor a perder “ese cariño”.
A pesar del dictado de nuestros sentimientos, la autoestima nos permite abandonar una relación que no prospera por las discusiones, la falta de entendimiento y de respeto, o que definitivamente nos impide comportarnos con dignidad.

Compromiso

¿Compromiso en el noviazgo? Esto sí que es novedad. Aunque parezca exagerado y fuera de contexto, no debería extrañarnos hablar de este valor si lo consideramos como elemento indispensable para desarrollar nuestra personalidad.
La formalidad en nuestra conducta nos lleva a cumplir lo mejor posible los compromisos adquiridos, esto es, corresponder a la confianza depositada, demostrar que nuestra palabra empeñada vale tanto o más que un contrato escrito, vivir la sinceridadevitando la mentira y la doble personalidad, discretos para no revelar las confidencias recibidas… ¡Lo mismo que en un trabajo profesional, con los amigos o en familia! Ese es el primer compromiso que tenemos: ser honestos con nosotros mismos para poder cumplir íntegramente con los demás..
En todas las relaciones humanas hace falta comportarse con madurez y seriedad; el noviazgo no es una relación de segunda categoría por ser una “relación informal”. Esto significa evitar jugar con los sentimientos de la otra persona, engañar a varias a la vez o buscar la compañía para cuando no haya algo mejor que hacer.
De alguna manera, al vivir lo mejor posible nuestro noviazgo nos estamos preparando para adquirir mayores compromisos, como puede ser el matrimonio. Lo cierto es que la falta de compromiso en cualquier actividad o relación, termina por llevarnos a la superficialidad, la apatía y la trampa… ¿Se puede confiar en alguien así?
Esto no quiere decir que al tener una pareja debemos permanecer “atados” indefinidamente. Se trata de poner en orden nuestros intereses, planes, actividades y sentimientos, para encontrar el momento justo y la persona adecuada para emprender una relación. Comportarse de esta manera nos da personalidad, madurez y calidad humana.
Devolver el encanto al noviazgo es algo más que ver la vida color de rosa, es recuperar el respeto y la dignidad de hombres y mujeres, convirtiéndose en personas con la capacidad de formar una familia que vive y transmite valores humanos a la sociedad.
Artículo originalmente publicado porencuentra.com

Vea también: El Noviazgo católico de los que creemos en Cristo y en su Iglesia