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lunes, 3 de octubre de 2022

«Quien adora a Dios ya no es esclavo de nadie»: Francisco clausura el congreso eucarístico en Matera


Francisco preside la misa de clausura del Congreso Eucarístico
en la ciudad italiana de Matera

 

El Papa ha acudido a la ciudad italiana de Matera este domingo donde ha celebrado la Eucaristía de clausura del Congreso Eucarístico Nacional, una jornada en la que durante varios días cientos de personas han participado en actos de adoración y culto, culturales y solidarios, organizados por movimientos católicos, la Conferencia Episcopal Italiana (CEI) y la diócesis anfitriona, de Matera-Irsina.

Del 22 al 24 de septiembre, la Jornada ha reunido oficialmente a unos 80 obispos y unos 800 delegados diocesanos bajo el lema “Volver al gusto del pan. Por una Iglesia eucarística y sinodal”.

La misa con el Papa se celebró en un estadio donde le esperaban unas 12.000 personas. El viaje del Papa fue distinto al previsto. En teoría, tendría que haber ido en helicóptero desde el helipuerto vaticano, pero debido al mal tiempo en Roma el itinerario cambió. Primero se trasladó en coche a Ciampino, desde allí, con un Air Force Falcon 900 al aeropuerto de Gioia del Colle (en Bari, el sur de Italia) y de allí a Matera en automóvil.

Matera es una ciudad famosa por sus panes, que tienen una denominación de origen especial reconocida por la Unión Europea. Ya en el siglo I, el poeta Horacio, que era de la región, decía que los panes de su infancia eran "los mejores del mundo". Por todo esto, la simbología eucarística del pan y la cultura del pan han estado muy presentes en estas jornadas eucarísticas de Matera.

Vídeo breve: el Papa saluda a las autoridad municipales de Matera.

Los fieles que esperaban al Papa han participado estos días en procesiones y encuentros por toda la ciudad. Muchos recordaron que Juan Pablo II vino a la ciudad hace 31 años. El sábado tuvo lugar una gran procesión eucarística por las calles de Matera, con Francesco Savino y Erio Castellucci, Vicepresidentes de la CEI, Giuseppe Baturi, Secretario General de la CEI, y Gianmarco Busca, Presidente de la Comisión Episcopal para la liturgia. También estuvo presente el cardenal Matteo Zuppi. Los fieles caminaron con ellos hasta la Plaza San Francesco d'Assisi y escucharon unas enseñanzas del obispo Pino Caiazzo.

La Eucaristía es para adorar a Dios, no al yo

Ante un público que llevaba ya varios días reflexionando sobre el misterio de la Eucaristía, el Papa insistió en que "la Eucaristía nos recuerda la primacía de Dios" y "nos llama al amor a nuestros hermanos". Además, apuntó, "el que adora a Dios no se convierte en esclavo de nadie".

El Papa analizó el Evangelio del Día: el rico Epulón que alardea de sus posesiones y el pobre Lázaro que sólo espera las migajas. “El pan no siempre se comparte en la mesa del mundo; no siempre emana la fragancia de la comunión; no siempre se parte en justicia”, denunció el Pontífice.

El rico solo se adora a sí mismo, a su bienestar. De hecho, la Biblia no da nombre a este rico (Epulón es un nombre que le asigna la tradición). El rico es sus bienes, no tiene identidad propia. Por el contrario, la Eucaristía recuerda "la primacía de Dios", la necesidad de alimentarse de Dios.

"Qué triste es esta realidad aún hoy, cuando confundimos lo que somos con lo que tenemos, cuando juzgamos a las personas por la riqueza que tienen, los títulos que ostentan, los papeles que desempeñan o la marca de ropa que llevan. Es la religión del tener y del parecer, que a menudo domina la escena de este mundo, pero que al final nos deja con las manos vacías", ha advertido el Papa.

Lázaro es el nombre que Jesús da al pobre y significa "Dios ayuda". “A pesar de su condición de pobreza y marginación, puede mantener su dignidad intacta porque vive en relación con Dios”, señaló el Papa.

"He aquí, pues, el desafío permanente que la Eucaristía ofrece a nuestra vida: adorar a Dios y no al yo. Ponerlo a Él en el centro y no a la vanidad del yo. Para recordar que sólo el Señor es Dios y que todo lo demás es un regalo de su amor. Porque si nos adoramos a nosotros mismos, morimos en la asfixia de nuestro pequeño yo; si adoramos las riquezas de este mundo, se apoderan de nosotros y nos hacen esclavos; si adoramos al dios de la apariencia y nos embriagamos en el despilfarro, tarde o temprano la vida misma nos pedirá la cuenta".

Papa Francisco en la misa del Congreso Eucarístico de Matera

Papa Francisco en la misa del Congreso Eucarístico Italiano, en Matera.

El que adora a Dios no es esclavo de nadie

El Papa señaló que adorando al Señor en la Eucaristía recibimos "una nueva mirada sobre nuestra vida".

"Yo no soy las cosas que poseo y los éxitos que consigo alcanzar; el valor de mi vida no depende de lo mucho que pueda presumir, ni disminuye cuando fracasé y fallé. Soy un hijo amado; estoy bendecido por Dios; Él ha querido revestirme de belleza y me quiere libre de toda esclavitud. Recordemos esto: el que adora a Dios no se convierte en esclavo de nadie. Redescubramos la oración de adoración: nos libera y nos devuelve nuestra dignidad de hijos".

Además, la Eucaristía llama a amar al hermano. Abraham dice al rico: "Entre nosotros y tú se abre un gran abismo". El Papa comenta: "Fue el hombre rico quien cavó un abismo entre él y Lázaro durante su vida terrenal y ahora, en la vida eterna, ese abismo permanece”.

De hecho, nuestro futuro eterno depende de esta vida presente: “Si cavamos un abismo con nuestros hermanos ahora, ‘cavamos nuestra propia tumba’ para después; si levantamos muros contra nuestros hermanos ahora, quedamos presos en la soledad y la muerte incluso después”.

El Papa enumeró ejemplos de este abismo hoy: "Las injusticias, las desigualdades, los recursos de la tierra injustamente repartidos, los abusos de los poderosos contra los débiles, la indiferencia ante el grito de los pobres, el abismo que cavamos cada día generando marginación, no pueden dejarnos indiferentes. Por eso, hoy, juntos, reconozcamos que la Eucaristía es una profecía de un mundo nuevo, es la presencia de Jesús que nos pide que nos comprometamos para que se produzca una conversión efectiva: de la indiferencia a la compasión, del derroche al reparto, del egoísmo al amor, del individualismo a la fraternidad".

Volvamos al sabor del pan

El Pontífice invitó a soñar una “Iglesia eucarística”, “una Iglesia que se arrodilla ante la Eucaristía y adora con admiración al Señor presente en el pan; pero que también sabe inclinarse con compasión ante las heridas de los que sufren, levantando a los pobres, enjugando las lágrimas de los que padecen, haciéndose pan de esperanza y alegría para todos”.

"Volvamos al sabor del pan, porque mientras tenemos hambre de amor y de esperanza, o estamos rotos por las fatigas y los sufrimientos de la vida, Jesús se convierte en alimento que nos alimenta y nos sana. Volvamos al gusto por el pan, porque mientras la injusticia y la discriminación de los pobres siguen produciéndose en el mundo, Jesús nos da el Pan de Compartir y nos envía cada día como apóstoles de la fraternidad, la justicia y la paz".

Papa Francisco en Matera - sigue realizando actividades en silla de ruedas

Los migrantes, los secuestrados en Camerún y Myanmar

Al final de la misa, el Papa ofreció la oración del Ángelus recordando varias situaciones dramáticas en el mundo: Italia, donde nacen pocos niños; Myanmar, donde hay violencia y 11 niños murieron en el ataque a una escuela; Ucrania, donde los líderes mundiales deben ser capaces de detener la guerra; Camerún, donde sacerdotes y laicos están secuestrados, y los migrantes y refugiados, cuya jornada celebra la Iglesia este domingo.

Sobre Myanmar, país asiático azotado "desde hace más de dos años por graves enfrentamientos armados y violencia", recordó "el grito de dolor por la muerte de los niños en una escuela bombardeada" esta semana. Después, el Papa improvisó unos comentarios: "¡Vemos que es moda, bombardear escuelas, hoy, en el mundo! ¡Que el clamor de estos pequeños no pase desapercibido! ¡Estas tragedias no tienen que suceder!" (El dramático ataque de helicópteros, que según testigos eran gubernamentales, tuvo lugar el 16 de septiembre en la región de Sagaing).

Sobre la Jornada del Migrante, el Papa afirmó: “Renovamos nuestro compromiso de construir el futuro según el plan de Dios: un futuro en el que cada persona encuentre su lugar y sea respetada; donde las personas migrantes, refugiadas, desplazadas y víctimas de la trata puedan vivir en paz y con dignidad”. Y añadió: "el Reino de Dios se realiza con ellos, sin ser excluidos".

Sobre los migrantes, recordó las 4 palabras o fases que siempre cita y exige: "acogidos, acompañados, promovidos e integrados”.

En el vídeo, un Via Lucis eucarístico en Matera.

P.J.G., ReL

Vea también   Adoración del Santísimo Sacramento y Sacralidad de la Eucaristía - Benedicto XVI






















domingo, 12 de septiembre de 2021

Ante 100.000 fieles en Budapest, el Papa anima a la Adoración y señala 3 pasos para seguir a Cristo

Misa de clausura del Congreso Eucarístico Internacional: la Eucaristía como confianza en Cristo

Misa en Budapest del Papa Francisco para clausurar el Congreso Eucarístico Internacional

El sol ha acompañado a los cien mil fieles que en Budapest han acudido con el Papa a la misa de clausura del 52º Congreso Eucarístico Internacional en Budapest. Muchos de ellos llegaron los días anteriores de países cercanos para participar en las conferencias, conciertos, liturgias y actos culturales y devocionales de esta cita. 

Hungría tiene 9,8 millones de habitantes, de los que la mitad declaran ser católicos, pero las restricciones por el coronavirus y el ambiente de la pandemia siguen manteniendo a muchas personas precavidas respecto a desplazarse.

Con todo, muchos húngaros saludaron por las calles de Budapest al Pontífice en Papamóvil Después, el Pontífice llegó a la Plaza de los Héroes de Budapest, vigilada por las estatuas de los reyes y caudillos de la antigüedad, incluyendo el rey San Esteban, que cristianizó el país definitivamente, y el rey caballero San Ladislao, que en el s.XI frenó invasiones paganas.

Esta Hungría que habla una lengua extraña, sin ninguna relación con las de sus vecinos latinos, eslavos ni germánicos, celebró casi toda la Eucaristía en latín, la lengua imperecedera de la Iglesia universal.

En la enorme plaza donde hace apenas 30 años un régimen comunista aún impedía las expresiones religiosas, el Papa Francisco predicó en italiano y recordó que el camino cristiano no es una búsqueda del éxito, sino “ir adelante por la vida con su misma confianza, la de ser hijos amados de Dios”.

Resumen de la misa de clausura en un vídeo de menos de 2 minutos

3 pasos para ser discípulo de Jesús

La liturgia del día planteaba la pregunta que Jesús formuló a sus discípulos: “Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?”.

“Ellos conocían bien a Jesús, ya no eran principiantes. Tenían familiaridad con Él, habían sido testigos de muchos de sus milagros, se maravillaban de su enseñanza, lo seguían adonde quiera que fuese”, señaló el Pontífice. Y, sin embargo, “aún no pensaban como Él. Faltaba el paso decisivo, ese que va de la admiración por Jesús a la imitación de Jesús”.

El Papa animó a dejar de ser meros admiradores de Jesús para ser discípulos de Jesús, y el discípulo, dijo, ha de dar tres pasos:

- anunciar a Jesús
- discernir con Jesús
- caminar siguiendo a Jesús

Sobre el anuncio, dijo que “la Eucaristía está ante nosotros para recordarnos quién es Dios. No lo hace con palabras, sino de forma concreta, mostrándonos a Dios como Pan partido, como Amor crucificado y entregado. Podemos añadir mucha ceremonia, pero el Señor permanece allí, en la sencillez de un Pan que se deja partir, distribuir y comer”, proclamó el Papa. Jesús, recordó, "se hace siervo; para darnos vida, muere. Nos hace bien dejarnos desconcertar por el anuncio de Jesús”.

Sobre el discernir con Jesús, animó a "estar en adoración ante la Eucaristía para contemplar la fragilidad de Dios”. “Dediquémosle tiempo a la adoración. Dejemos que Jesús, Pan vivo, sane nuestras cerrazones y nos abra al compartir, nos cure de las rigideces y del encerrarnos en nosotros mismos, nos libere de las esclavitudes paralizantes de defender nuestra imagen, nos inspire a seguirlo adonde Él quiera conducirnos”.

Sobre caminar siguiendo a Jesús, detalló que es "ir adelante por la vida con su misma confianza, la de ser hijos amados de Dios. Es recorrer el mismo camino del Maestro, que vino a servir y no a ser servido. Es dirigir cada día nuestros pasos al encuentro del hermano. Hacia allí nos lleva la Eucaristía, a sentirnos un solo Cuerpo, a partirnos por los demás”.

El Papa Francisco animó a dejar “que el encuentro con Jesús en la Eucaristía nos transforme, como transformó a los grandes y valientes santos que ustedes veneran, pienso en san Esteban y santa Isabel [refiriéndose a la princesa húngara del siglo XIII, cuidadora de enfermos y patrona de enfermeras]. Como ellos, no nos contentemos con poco, no nos resignemos a una fe que vive de ritos y de repeticiones, abrámonos a la novedad escandalosa de Dios crucificado y resucitado, Pan partido para dar vida al mundo. Entonces viviremos en la alegría; y llevaremos alegría”.

Así, insistió, "el camino en pos de Jesús invita a mirar hacia adelante, a acoger la novedad de la gracia, a hacer revivir cada día dentro de nosotros ese interrogante que, como en Cesarea de Filipo, el Señor dirige a sus discípulos: Y ustedes, ¿quién dicen que soy yo?”.

Obispos en la misa de clausura en Budapest del 52 Encuentro Eucarístico Mundial

Obispos en la misa de clausura en Budapest del 52 Congreso Eucarístico Mundial

Recordó los dos nuevos beatos polacos

Al finalizar la misa, en el rezo del Ángelus, el Papa mencionó que "no muy lejos de aquí, en Varsovia, dos testigos del Evangelio son proclamados beatos: el Cardenal Esteban Wyszyński e Isabel Czacka, fundadora de las Hermanas Franciscanas Siervas de la Cruz. Conocieron de cerca la cruz: el Primado de Polonia, arrestado y segregado, fue siempre un pastor valiente según el corazón de Cristo, heraldo de la libertad y de la dignidad del hombre; sor Isabel, que perdió la vista muy joven, dedicó toda su vida a ayudar a los ciegos. Que el ejemplo de los nuevos beatos nos estimule a transformar las tinieblas en luz con la fuerza del amor”, rezó el Papa.  (Lea la crónica y vea el vídeo de esta beatificación aquí en ReL)

Y despegó hacia Eslovaquia: viaje relámpago

Tras la misa, el Papa se trasladó rápidamente al aeropuerto de Budapest, donde después de una breve ceremonia de despedida él y su séquito (incluyendo numerosos periodistas) despegaron hacia Bratislava, la capital eslovaca, cuando casi eran las 3 de la tarde.

Así, su paso por Hungría cubrió menos de 8 horas, desde su llegada a las 8 de la mañana al país magiar. Francisco es el segundo Pontífice que visita Hungría y Eslovaquia; Juan Pablo II estuvo en Hungría en 1991 y 1996, y en Eslovaquia en 1990, 1995 y 2003.

P.J.G./ReL

Vea también      Oración Eucaristía - P. J. Loring sj