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jueves, 9 de noviembre de 2023

Así consiguió una pionera de la transición de género en menores que Finlandia diese marcha atrás

La psiquiatra Riittakerttu Kaltiala comprobó los daños
y los denunció enseguida


La psiquiatra Riittakerttu Kaltiala fue de los primeros médicos en aplicar los protocolos de afirmación de género, y también de los primeros en ver sus efectos negativos y decirlo honestamente.


 

La doctora Riittakerttu Kaltiala, de 58 años, es una psiquiatra finlandesa jefa del departamento de Psiquiatría Adolescente en el hospital universitario de Tampere y autora de más de 230 artículos de su especialidad. Se introdujo en esa especialidad porque siempre le había “fascinado” el proceso de maduración de niño a adulto y la forma en que se define el papel que cada cual quiere jugar en el mundo.

Cuando empezó a trabajar, la disforia de género ya era bien conocida. La “medicina transgénero” nació en los años 50.

Durante todo el siglo XX y comienzos del siglo XXI, se aplicó en su mayoría a varones adultos que habían experimentado durante toda su vida una inadaptación a su sexo biológico, y a quienes se trataba con estrógenos y cirugía para ayudarles a vivir como mujeres. Los investigadores empezaron a considerar entonces si habría una forma de anticipar esa “transición” para evitar un tratamiento adulto, que en ocasiones suponía grandes dificultades.

En 2011, unos médicos holandeses publicaron un artículo donde sostenían que si los jóvenes con disforia de género bloqueaban farmacológicamente su pubertad natural, recibiendo las hormonas contrarias, empezarían antes a vivir antes su vida transgénero. El que se denominó “protocolo holandés” fue adoptado enseguida también a nivel internacional.

“Al mismo tiempo”, explica la psiquiatra en un reciente artículo en The Free Press, “surgió un movimiento activista que proclamaba la transición de género no como un simple procedimiento médico, sino como un derecho humano”. Este movimiento logró penetrar con fuerza en los medios y aprovechar las incipientes redes sociales, lo que decidió al ministerio finlandés de Asuntos Sociales y Salud Pública a establecer un programa nacional para la identidad de género en menores.

Se le encargó a dos hospitales que ya lo hacían con adultos. En uno de ellos trabajaba la doctora Kaltiala, a quien pusieron al frente del nuevo servicio.

Ella tenía sus reparos: “Se nos pedía intervenir en cuerpos sanos basándonos solamente en los cambiantes sentimientos de un joven sobre el género. La adolescencia es un periodo complejo en el cual los jóvenes consolidan su personalidad, exploran sus sentimientos sexuales y se van haciendo independientes de sus padres. La identidad es la conclusión de un correcto desarrollo adolescente, no su punto de partida”.

Tras un debate bioético en el que Riittakerttu expresó su opinión de que la transición de género “interrumpía y alteraba una etapa crucial de desarrollo psicológico y físico”, la directriz nacional se impuso y empezaron a aplicar el protocolo pedido.

La doctora Kaltiala conoció y evaluó personalmente a la mayoría de los pacientes tratados en ambas clínicas: más de 500. “En los primeros años, nuestro departamento psiquiátrico dio el visto bueno a la transición en el 50% de los casos. En años más recientes, esa aprobación ha caído al 20%”.

Las "sorpresas"

¿Qué pasó? Hubo “sorpresas”. Por ejemplo, en cuanto se abrió el servicio “no solo llegaron pacientes, sino que llegaron en manada: en todo el mundo occidental, el número de los niños con disforia de género se disparó”.

Casos de disforia de género en Suecia entre 2001 y 2021. En verde oscuro, las chicas entre 13 y 17 años. Se aprecia cómo los casos se disparan a partir de 2011.

Casos de disforia de género en Suecia entre 2001 y 2021. En verde oscuro, las chicas entre 13 y 17 años. Se aprecia cómo los casos se disparan a partir de 2011. Fuente: Society for Evidence Based Gender Medicine.

Una segunda sorpresa fue que los pacientes que llegaban no se parecían en nada a los descritos por el protocolo holandés, que eran varones mentalmente sanos que llevaban desde niños considerando la idea de ser niñas. “Esperábamos un pequeño número de chicos que persistentemente se declaraban niñas. Por el contrario, el 90% de nuestros pacientes eran chicas entre 15 y 17 años, la gran mayoría de las cuales presentaban problemas psiquiátricos graves”, recuerda.

Unos problemas básicamente de origen social: familias disfuncionales, soledad, problemas académicos, acoso… Tenían trastornos de depresión y ansiedad, alimentarios, de autolesión, episodios psicóticos, etc., y un 25% en el espectro autista.

Tercera sorpresa: casi todos habían experimentado la disforia de género de forma repentina en la adolescencia. “Venían ahora a nosotros porque o bien alguien de una organización LGBT le había dicho a sus padres -normalmente a las madres- que el problema real de su hijo era la identidad de género, o bien el niño había visto algo en internet sobre los beneficios de la transición”.

La realidad

La medicina de género “se politizó rápidamente”, tanto que no se reparó en lo que estaban afirmando los activistas: “Los activistas -incluidos profesionales médicos- afirmaban no solo que los sentimientos de estrés de género desaparecerían inmediatamente si los jóvenes empezaban la transición, sino que esas intervenciones aliviarían además todos sus problemas mentales”.

Kaltiala, al ver tanta disparidad entre la población analizada por el protocolo holandés y lo que ellos veían en su consulta, consultó a otros colegas europeos, por si hubiese algún sesgo en la población finesa que explicase la disparidad. Pero se encontró con que “todo el mundo se estaba encontrando con una similar avalancha de casos de niñas con múltiples problemas psiquiátricos, y también se sentían confusos con ello”.

El miedo

“Muchos dijeron que era un alivio saber que su experiencia no era única. Pero nadie lo decía públicamente”, comenta. Acababa de descubrir el verdadero problema: “Había una sensación de presión para aplicar lo que se suponía iba a ser un nuevo tratamiento maravilloso... Poco después de que nuestro hospital comenzase a ofrecer intervenciones hormonales para estos pacientes, empezamos a ver que el milagro que se nos había prometido no estaba teniendo lugar", lamenta.

Estaban viendo "justo lo contrario": "Los jóvenes a quienes tratábamos no mejoraban. Al revés, sus vidas se deterioraban. En ocasiones, ellos insistían en que sus vidas habían mejorado y eran más felices. Pero, como médico, yo podía ver que estaban yendo a peor. Se apartaban de toda actividad social. No hacían amigos. No iban a la escuela. Trabajando en red con colegas de varios países, ellos decían que veían lo mismo".

Riittakerttu y varios compañeros finlandeses categorizaron a sus pacientes y publicaron en 2015 un estudio que fue el primero donde un especialista de género planteaba serias dudas sobre este nuevo tratamiento.

Esperaba que surgiera debate, pero no lo hubo: “En vez de reconocer los problemas que describíamos, se empeñaron aún más en difundir estos tratamientos”.

Si antes la doctora Kaltiala había hecho mención a los “activistas”, sugiriendo un interés ideológico, ahora sugiere otro más sencillo y universal: el dinero.

El 28 de octubre de 2022, la doctora Kaltiala intervino en un encuentro conjunto del Florida Board of Medicine y del Florida Board of Osteopathic Medicine para aportar su punto de vista sobre la transición de género en menores. (La intervención tiene subtítulos en inglés.)

En Estados Unidos, la primera clínica de género pediátrica abrió en Boston en 2007. Quince años después hay más de cien. Los protocolos estadounidenses ponían aún menos límites que el protocolo holandés. Una investigación de la agencia Reuters descubrió que algunas clínicas aprobaban el tratamiento hormonal en la primera visita del menor: “Estados Unidos fue pionero en un nuevo tratamiento estándar, denominado ‘afirmación de género’, que apremiaba a los médicos a, simplemente, aceptar la afirmación del niño de su identidad trans y a dejar de ser un obstáculo que plantease dudas sobre la transición”.

El contagio social y las campañas mediáticas

También en torno a ese año de 2015, a la clínica de Tampere empezaron a llegar grupos de chicas procedentes de la misma localidad y el mismo colegio, contando historias similares, incluso las mismas anécdotas infantiles, y con una aparición repentina de la convicción de ser transgénero, sin que hubiese una historia previa de disforia: “Nos dimos cuenta de que actuaban de forma común e intercambiaban información sobre qué debían decirnos. Fue así como tuvimos nuestra primera experiencia de contagio de origen social de la disforia de género. Algo que estaba pasando en todas las clínicas de género pediátricas del mundo, aunque, de nuevo, nadie se atrevía a hablar de ello”.

“Comprendo ese silencio”, afirma Kaltiala: “Cualquiera -médicos, investigadores, profesores, escritores- que plantease su inquietud sobre el creciente poder de los activistas de género y sobre los efectos sobre los jóvenes de la transición médica era sometido a campañas organizadas de denigración y a amenazas sobre su carrera profesional”.

Pese a semejante presión, en 2016 las dos clínicas de género pediátricas finlandesas cambiaron su protocolo, privilegiando el abordaje de los problemas psiquiátricos de los pacientes antes que la afirmación de género. Fueron sometidas a una virulenta campaña política y mediática, culpabilizándoles con el habitual desfile de casos victimizados.

Los "detransicionadores"

Pero Riittakerttu afirma que fue formada en que los tratamientos médicos deben basarse en pruebas, y que si un tratamiento no funciona, “es tu deber investigar e informar a tus colegas y a la opinión pública, y dejar de aplicar ese tratamiento”. En 2015 ella pidió a un comité nacional de asesoramiento sanitario que estableciese directrices nacionales. En 2018 reiteró su petición, y esta vez fue atendida.

Poco después, a los ocho años de haber abierto el servicio, empezaron a llegar antiguos pacientes arrepentidos de su transición y pidiendo volver a su sexo biológico: “Eran pacientes que se suponía que no existían. Los autores del protocolo holandés afirmaban que la proporción de arrepentimiento era minúscula”. Y no era así: “Los fundamentos del protocolo holandés se estaban desmoronando”.

Se había dicho que solo el 1% de quienes transicionaban querían luego detransicionar. Pero un nuevo estudio, explica la doctor Kaltiala, muestra que cerca de un 30% de pacientes simplemente dejan de tomar las hormonas prescritas antes de los cuatro años de tratamiento.

Oli London.

Oli London empezó su proceso de 'detransición' a principios de este año, tras comprender el error que cometió.

Hay una explicación para esto. Los adolescentes que transicionaron no eran conscientes de lo que supone llegar a la edad adulta y ser estériles, sufrir disfunciones sexuales o no encontrar pareja: “Es devastador hablar con pacientes que dicen que fueron ingenuos y les aconsejaron mal sobre lo que supondría para ellos la transición, y que ahora sienten que fue un terrible error. Básicamente, estos pacientes me dicen que estaban tan convencidos de que necesitaban la transición que ocultaron información o mintieron durante el proceso de valoración”.

Entrando en razón

En 2018, Riittakerttu publicó otro estudio junto con varios colegas sobre el origen del gran número de nuevos casos de disforia de género en adolescentes. En él recordaban que el 80% de los niños con disforia de género la resuelven de forma espontánea si se les deja seguir su pubertad natural, y con frecuencia se identifican como homosexuales.

En junio de 2020, las autoridades sanitarias finlandesas publicaron nuevas recomendaciones, concluyendo que los estudios que pregonaban el éxito del modelo de “afirmación de género” eran parciales y poco fiables. Y planteaba que a los jóvenes que piden transición de género deben instruírseles sobre “la realidad de lo que implica involucrarse en un tratamiento médico para toda la vida, la permanencia de los efectos, los posibles efectos adversos físicos y mentales”, y que cualquier decisión que tomasen tendría consecuencias “el resto de su vida”. Y proponía directamente que, por todas estas razones, la transición de género debe posponerse “hasta la edad adulta”.

Tras Finlandia, Suecia y el Reino Unido han llegado a conclusiones similares. Por eso a la doctora Kaltiala le escandaliza que el sistema sanitario estadounidense siga ciego a esta realidad. “Se supone que las organizaciones médicas deben prescindir de la política para establecer estándares que protejan a los pacientes. Sin embargo, en Estados Unidos estos grupos -incluida la Academia Estadounidense de Pediatría- son activamente hostiles al mensaje apremiante que les dirigimos mis colegas y yo”.

De hecho, rechazaron dos contribuciones que enviaron al congreso anual de la Academia Estadounidense de Psiquiatría infantil y adolescente: “Esto es enormemente inquietante. La ciencia no progresa mediante el silenciamiento. Los médicos que rechazan considerar las pruebas presentadas por los críticos están poniendo en riesgo la seguridad de sus pacientes”.

El riesgo de suicidio

Como psiquiatra, Riittakerttu también lamenta que los médicos de género adviertan a los padres del elevado riesgo de suicidio de sus hijos si no les siguen la corriente de la transición: “La muerte de cualquier joven es una tragedia, pero la investigación muestra que el sucidio es muy raro. Es deshonesto y extremadamente antiético presionar a los padres a que aprueben la medicalización de género exagerando el riesgo de suicidio”.

En el mismo sentido, este año el presidente de la Sociedad Endocrina de Estados Unidos afirmó en The Wall Street Journal que la transición hormonal “salva vidas” y “reduce el riesgo de suicidio”. La doctora Kaltiala y otros veinte médicos de nueve países escribieron una carta de respuesta refutando esa afirmación: “Hasta la fecha, todas las revisiones sistemáticas de las pruebas, incluida una publicada en el Journal of the Endocrine Society, han encontrado que las pruebas de los beneficios para la salud mental de las intervenciones hormonales en menores tienen una certeza baja o muy baja”.

“La medicina, por desgracia”, concluye, “no es inmune a pensamientos de grupo peligrosos que resultan en detrimento del paciente… La transición de género se nos ha ido de las manos”.

Carmelo López-Arias, ReL

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y la ideología de género


















sábado, 15 de mayo de 2021

El aumento del consumo pornográfico provoca graves daños en la sexualidad

 

La búsqueda de contenido pornográfico aumentó durante el confinamiento

Según la revista británica The Economist, el consumo de videos de una de las principales páginas de contenido pornográfico del mundo aumentó en un 22% en el mes de abril respecto al mes de marzo debido al aislamiento social establecido por los gobiernos para hacer frente a la pandemia de Covid-19.

Negarse a hacer clic

También aumentaron los grupos de iniciativas que ayudan a las personas a superar la adicción a la pornografía, subrayando la consecuencias provocadas por este hábito en el bienestar de la persona y en la relación de pareja.

Un ejemplo es la página Se Recuse a Clicar (Negarse a hacer clic), que reúne grupos separados de hombres y mujeres y también grupos mixtos en donde los participantes comparten información, denuncian contenidos pornográficos y se ayudan mutuamente.

Algunas declaraciones:

“¡Veinticuatro días sin pornografía! El sueño ha mejorado mucho, la mente y la concentración también».

“Me enteré de los males de la pornografía solo hace poco. Antes la consumía regularmente. El mes pasado, algunos amigos y yo hablamos de esto y la dejamos».

Un mercado sexual

El diario O São Paulo, de la arquidiócesis brasileña de São Paulo, publicó un reportaje de Nayá Fernandes sobre la cuestión. Se le consultó sobre el tema a la psicóloga clínica Lívia Pires Guimarães, quien tiene un posgrado en Educación, Cultura y Organizaciones Sociales y manifestó:

“La relación con la pornografía es de consumo, y está vinculado a un mercado sexual. La mayor parte de las veces, este contenido presenta sexo explícito y, en muchos casos, sumisión femenina. El consumo se lleva a cabo a través de escenas, videos, música e imágenes. Cuando se vuelve una adicción tiene consecuencias graves y una falta de control compulsiva. Cualquier adicción es un exceso, y en el caso de la pornografía las consecuencias principales son la idealización y la disminución de la autoestima hasta comprometer el matrimonio. La sexualidad es autoconocimiento, es cura, mientras que la pornografía es todo lo contrario».

La pornografía hace un mal servicio a la sexualidad

El mismo reportaje de O São Paulo refuerza la idea de que la adicción a la pornografía provoca daños significativos a la verdadera vida sexual de las personas. El psicólogo Antonio Sena, del Programa de Educación Afectivo-Sexual (Peas) para la formación de profesores y profesionales de la salud de Minas Gerais, afirmó que «la pornografía hace un mal servicio a la sexualidad. Cuerpos perfectos, relaciones irreales… Ver películas de este tipo e intentar imitarlas comporta grandes frustraciones, e incluso daños físicos. Además de esto, puede provocar una adicción».

“A causa de la pandemia, las parejas, al convivir durante más tiempo, subrayan diferencias, muchas han tenido problemas económicos, lo que provoca estrés, depresión, preocupación, y puede interferir con la sexualidad. Todo esto tiene un impacto en la relación, y puede llevar a la pornografía. Las parejas se pueden aislar en su casa, aunque estén juntas, cuando uno de los dos empieza a consumir pornografía e intensifica su consumo, sobre todo durante el aislamiento social».

Aleteia

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martes, 2 de febrero de 2021

11 herramientas para luchar contra la pornografía

 


Advertimos cada vez más una toma de conciencia general, creciente y progresiva respecto de los daños que ocasiona la pornografía, y estos se dan a muchos niveles. Se puede hablar, por ejemplo, de la explotación sexual que se genera en torno a la industria pornográfica; pero últimamente se viene instalando también —y con mucha fuerza— la consciencia de lo dañina que llega a ser para quien la consume.

Uno de los grandes daños que produce en nosotros el consumo de pornografía es que anula nuestra capacidad de amar. Esto ha dejado ya de ser una hipótesis, y se puede verificar en innumerables matrimonios destruidos, en relaciones que terminan en decepciones, o en la frustración que se experimenta al verse imposibilitado de amar como uno quisiera.

Cuando la pornografía dejó de ser algo divertido o algo a lo que uno recurría por curiosidad, uno se da cuenta de que dejarla resulta en extremo complicado. Es como si cayéramos por un agujero: la facilidad con la que descendemos por él contrasta con la dificultad que experimentamos al tratar de salir. Por eso, dejar la pornografía se vive muchas veces como una lucha. Y una lucha que no siempre se gana.

Hace unas semanas me topé con una excelente conferencia de Mons. José Ignacio Munilla sobre la castidad. En un momento de dicha conferencia, presenta 11 herramienta prácticas para luchar contra la pornografía, que me parecieron muy buenas. Lo que hago a continuación es presentarlas tratando de hacer algunos aportes en la explicación.

1. Buscar medios sobrenaturales. Tal vez para algunos sea posible vencer a la pornografía apelando únicamente a sus fuerzas. Sin embargo, especialmente en esos momentos en los que se toca fondo, uno puede llegar a experimentar que sus solas fuerzas no bastan, que “esto es más fuerte que yo”, que “solo no puedo salir”. Para alguien que no sea creyente, esto puede llevarlo a perder la esperanza. Sin embargo, los creyentes sabemos que contamos con la ayuda de Dios. Esto no es poca cosa: es la soga que viene a nuestro rescate cuando estamos luchando en el pantano y nos damos cuenta de que solos no podemos. Esta ayuda la encontramos en la oración, en la confesión frecuente, en la Eucaristía, y en el amor a la Virgen expresado en el rezo del Rosario.

2. Formular un compromiso solemne. Es importante darle una cierta solemnidad a nuestro propósito de abandonar la pornografía, y también que esto sea puesto por escrito. Se trata de un propósito que podremos leer especialmente en aquellos momentos en los que nos sentimos más débiles, y que podremos renovar con cierta frecuencia. Este compromiso realmente debe contener nuestras razones. Es decir, no debe hablar de “por qué la pornografía está mal”, sino del daño que me viene haciendo, de aquello que me ha robado, de aquello que me impide alcanzar. Y debe contener también un objetivo, el propósito de lo que puedo y quiero llegar a ser si dejo la pornografía.

3. No dormir cerca de los dispositivos con los que accedemos a la pornografía. Seamos astutos: identifiquemos si hay situaciones que se repiten cada vez que accedemos a la pornografía, para evitarlas. Una de las más frecuentes es el hecho de tener nuestros dispositivos electrónicos al alcance de la mano al ir a dormir. Si somos conscientes de que, llegado el momento, la situación nos superará, no demos siquiera ocasión para ello.

4. Buscar hobbies sanos. Muchas veces se suele recurrir a la pornografía frente a situaciones de estrés. Si es que la pornografía se convierte en nuestro único escape, cada vez que estemos tensionados, nuestro cuerpo nos va a pedir recurrir a ella. Por este motivo, es muy importante buscar hobbies sanos: cosas que nos gusten, que nos apasionen, que nos relajen, que disfrutemos verdaderamente. Debe tratarse de actividades a las que podamos recurrir no sólo frente a situaciones de estrés, sino como un disfrute habitual. Eso sí: hay que acceder a ellas de manera medida, de forma tal que no terminemos reemplazando un vicio con otro.

5. Aprender a renunciar a ciertos gustos. Si estamos acostumbrados a satisfacer todos nuestros deseos apenas surgen, no encontraremos la fortaleza interior para hacer frente al deseo de ver pornografía cuando aparezca. Por este motivo, es muy importante que todos los días hagamos una pequeña mortificación. Podemos optar por levantarnos 15 minutos antes, por renunciar al postre o al chocolate que teníamos pensado comer, por lavar los platos o poner la mesa sin quejarnos, etcétera. De esa manera, iremos entrenando y fortaleciendo nuestra voluntad, para que nuestros deseos no tomen el control y terminen decidiendo por nosotros.

6. Discernir nuestro uso de la tecnología. A veces, uno entra a Internet con la decisión tomada de ver pornografía. Sin embargo, muchas veces uno termina llegando a ella sin querer: había empezado a navegar en Internet sin un rumbo fijo, y terminó yendo donde lo llevó la corriente. Por esto, es fundamental regular nuestro uso de la tecnología. Tengamos en cuenta cuánto tiempo le dedicamos, para qué la usamos, qué cosas vamos a buscar, y procuremos que este no sea nuestro único medio de distracción. Como dice Mons. Munilla, citando al P. Mendizaval: “Las nuevas tecnologías son un buen siervo, pero un malísimo amo”.

7. Realizar actos cotidianos de entrega a los demás. La pornografía constituye un acto de egoísmo. Por eso, ayuda a luchar contra ella realizar actividades que nos hagan salir de nosotros mismos, y que nos permitan poner nuestros talentos al servicio de los demás. Entregarse a otras personas poniendo nuestros dones a su servicio no es otra cosa que amar, y el amor se opone a la actitud egoísta de uso que genera en nosotros la pornografía. Instalando en nosotros el amor como un hábito, iremos haciendo que pierda fuerza el hábito opuesto de ver pornografía.

8. Buscar ayuda. No estamos obligados a pelear solos en esta lucha. De hecho, se hace mucho más sencilla cuando dejamos que otros luchen junto a nosotros. Por eso, es muy importante buscar un amigo, un confesor, un grupo de ayuda… Debe tratarse de alguien paciente, que nos escuche, que no nos juzgue por nuestras caídas, y sobretodo, que nos motive a no perder la esperanza, y a seguir adelante.

9. Ordenar nuestra vida. Una manera de empezar a ser dueños de nuestra propia vida y no dejar que el deseo de ver pornografía nos domine es hacernos un horario para cada día. Un horario que contemple no sólo nuestras responsabilidades, sino también nuestros momentos de ocio y diversión, de modo tal que sepamos qué hacer también en esos momentos. A veces se termina recurriendo a la pornografía porque no se sabe qué otra cosa hacer para distraerse.

10. Ser perseverantes. Esto reviste una vital importancia. La lucha contra la pornografía no es una única batalla, sino una guerra de largo aliento; y en una guerra, hay batallas que se ganan y batallas que se pierden. Especialmente en esos momentos de dificultad, tengamos presente que una batalla perdida no nos hace perder la guerra. Mientras conservemos la voluntad de levantarnos y seguir luchando, mientras no perdamos la esperanza, la guerra no está decidida. Frente a las caídas, busquemos el sacramento de la confesión, y sigamos adelante.

11. Vigilar nuestro corazón. Puede que haya ciertas situaciones que nos hagan más propensos a recurrir a la pornografía: un período en el que nuestros deseos estén más activos, alguna situación de estrés, alguna situación de tristeza o de frustración… Seamos conscientes de qué pasa por nuestro corazón, para poder elevar los niveles de alerta y estar más atentos en esas situaciones que pueden hacer que la lucha se torne más ardua.

Puedes acceder a más artículos como este entrando a AmaFuerte.com.

Daniel Torres Cox, ReL

Vea también    Imposiciones de los sexólogos y de los sondeos 


Yo te amaré






miércoles, 8 de mayo de 2019

12 daños que provoca en las escuelas la educación sexual hedonista, según una socióloga «ex-progre»

HEMEROTECA Gabriele Kuby, desengañada de Mayo del 68


En muchas escuelas se imparte a conciencia una sexualización precoz y daniña de los niños, sin valores y desequilibrada
En muchas escuelas se imparte a conciencia una sexualización precoz y dañina de los niños, sin valores y desequilibrada







La alemana Gabriele Kuby, nacida en 1944, socióloga formada en Constanza y Berlín, vivió un tiempo los "ideales de mayo del 68", fue abandonada por su marido con 3 hijos, buceó en el mundo de las espiritualidades alternativas y solo en 1997, a los 53 años, se hizo católica.

Hija de escritor izquierdista, había vivido en primera persona las supuestas "maravillas" de la revolución sexual y de las familias que se rompen. Fue discípula del sociólogo progresista Ralph Dahrendorf. Pero años después estudió la familia como socióloga, con conciencia crítica.

Ahora se traduce en español su libro La Revolución Sexual Global (Didaskalos), un manual de 490 páginas muy completo, que denuncia las actuales ideologías anti-vida y anti-familia, que son también anti-libertad y que se están implantando desde el poder político y mediático en contra de las familias, de los padres, las madres y, especialmente, de sus hijos. [El libro puede pedirse también en Ociohispano.es].



Gabriele Kuby, autora de Revolución Sexual Global (Didaskalos)

Una estragia del poder contra las familias
"Todos perciben los efectos del vuelco de los valores, como la destrucción de la familia, pero son pocos los que son conscientes que detrás de este vuelco se cela una estrategia de las élites de poder, desde la ONU a la Unión Europea, pasando por la alta finanza", explicaba en Tempi.it al presentar la edición italiana.

"La desregulación de las normas sexuales conduce a la destrucción de la cultura. La Declaración Universal de los Derechos del Hombre de 1948 establece que la familia es el núcleo de la sociedad y que necesita una reglamentación moral para existir. Con todo lo que agrede a los niños mediante los medios de comunicación social, internet y la educación sexual obligatoria que es impartida en los colegios, es difícil para los niños convertirse en adultos maduros, es decir, en grado de asumir la responsabilidad de ser madres y padres".

¿Jóvenes maduros para fundar familias?
En 1981 las mujeres residentes en España tenían su primer hijo a los 25,2 años de edad. Hoy las españolas se casan, de media, con 32 años (los varones con 35), y a esa edad tienen su primer hijo. Y aún así se casan pocos y tienen pocos hijos (España hace tres años que pierde población).



En La Revolución Sexual Global, Gabriele Kuby trata muchos temas que debilitan la familia, rastreando sus antecedentes históricos. Pero un tema al que da especial importancia es al de la sexualización de los niños. Es a menudo a espaldas de los padres: la escuela y los medios de comunicación quieren insistir en iniciar a los niños cuanto antes como consumidores de deseo sexual.

Es fácil que una pareja homosexual o un "monitor sexual" acuda al colegio de nuestros hijos a predicar las maravillas del sexo (que puede ser "con quien quieras o sin amor"). Es mucho más difícil, por no decir imposible, que vayan al colegio matrimonios veteranos, incluso ancianos, explicando cómo se han amado y mantenido fieles toda su vida. E incluso hay leyes -como las leyes LGTB autonómicas españolas- que pueden multar a quien, en la escuela, ose cuestionar o criticar las uniones no tradicionales.

Contra la sexualización precoz de los niños
Kuby dedica varias páginas a explicar "12 buenas razones para detener la sexualización de los niños por parte del Estado". Denuncia que se busque invitar a los niños a experimentar con el sexo, o al menos a interesarse en él, incluso antes de la pubertad, y que en muchos casos se les adoctrine con ideología de género o directamente hedonismo.

"La educación en la estimulación sexual, un entorno sexualizado (medios de comunicación) y la carencia espiritual son las condiciones previas para que los niños desarrollen necesidades sexuales", escribe. Podría añadirse que los "medios de comunicación" ya no son el televisor en el comedor de casa, ni siquiera el televisor en el cuarto del niño (algo que desaconsejan todos los educadores) sino la infinita oferta de Internet sin filtros (incluyendo pornografía) del i-Phone en el bolsillo del menor.

Con todo, un padre puede decidir que su hijo no tenga móvil, pero no puede dejar de enviarlo a la escuela. Por eso, Kuby señala esas 12 razones por las que la escuela debería dejar de hablar de sexo a los niños (más allá de la información biológica básica que todos conocen).



12 razones por las que la educación sexual liberal daña a los niños y la sociedad

1. La liberalización de la sexualidad lleva a la decadencia cultural
"La ruptura de la familia, la bajada de logros académicos, la generalización de trastornos psicológicos, la propagación de enfermedades de transmisión sexual y el asesinato de millones de niños por nacer son alarma que señalan que la sociedad está en declive", apunta Kuby. Se necesitan más controles, no menos, para fortalecer la sociedad.

2. Esta liberalización destruye la familia como mejor entorno para los niños
Un matrimonio monógamo, unido, que engendra y protege a sus hijos: eso es lo mejor. "Estudios científicos confirman lo que todos saben: los niños crecen mejor en una familia estable con padres biológicos que mantienen un matrimonio de bajos conflictos". Así se forja una generación de ciudadanos que "confía en sí misma y es independiente". Los hijos de familias rotas arrastran heridas. Kuby lo sabe como socióloga, y como madre de familia rota.

3. La sexualización priva a los niños de su infancia
Kuby cita el libro de 1982 The Disappearance of Childhood, del sociólogo Neil Postman (1931-2003), discípulo de Marshall McLuhan, que señala tres efectos de la desaparición de la etapa "niñez": peor alfabetización, peor educación, peor sentido del pudor. Incluso en esa era antes de Internet la TV ofrecía mucha gratificación rápida. "La civilización no puede existir sin el control de los impulsos, particularmente el impulso de agresión y el de gratificación inmediata. Estamos constantemente en peligro de ser poseídos por la barbarie, de ser invadidos por la violencia, la promiscuidad, el instinto, el egoísmo. El pudor es el mecanismo por el cual la barbarie se mantiene a raya", escribió.

4. La sexualización de niños y adolescentes socava la autoridad paterna
Kuby denuncia que en la actualidad, cuando muchas asociaciones hablan de "derechos de los niños" se refieren a disolver la autoridad paterna y familiar. "Los niños sexualizados se escabullen del abrazo de sus padres y amenazan no sólo a las buenas relaciones padre-hijo sino también a una vida familiar satisfactoria".


  En muchos sitios la educación sexual es un mero adiestramiento en utillajes anticonceptivos, junto con adoctrinamiento en mentalidad anticonceptiva

5. Sexualizar a los niños va contra su desarrollo hormonal natural 
La madurez sexual física es un proceso largo y paulatino, y la madurez sexual psicológica es más largo aún: y sin embargo en la "educación sexual infantil" de los colegios se viola este ritmo natural, creando en ellos unos deseos e inquietudes que no corresponden.

6. La masturbación habitual va ligada a más riesgo de sexualidad narcisista
En estos cursos de sexualidad liberal para niños se les anima a experimentar una y otra vez con la masturbación, sin avisar que el hábito puede llevar fácilmente a la adicción, enganchados también a la pornografía, con todos sus problemas relacionados.


  Un ejemplo de charla de ideología de género transexual para padres en un colegio de la región de Madrid en 2016; un rato antes impartieron otra para niños 

7. La "incertidumbre de género" puede llevar a trastornos de personalidad
Decirle a los niños y niñas que lo que sienten es "un estereotipo", que pueden ser otra cosa, que pueden incluso cambiar, o que cualquiera de sus amigos podría ser de otro género pero ocultarlo, es sembrar "incertidumbre de género", y eso genera identidades débiles titubeantes. Muchas veces llaman "educación en la diversidad" a lo que es mera deconstrucción del género.

8. Pedir a los niños puberescentes que "salgan del armario" ataca al desarrollo natural
Un estudio de 2007 (de R.C.Savin Williams y G.L.Ream) señalaba que el 70% de los chicos de 17 años que reconocían atracciones exclusivamente homosexuales, cuando llegaban a los 22 años ya se declaraban exclusivamente heterosexuales.

En la adolescencia hay una gran fluctuación de sentimientos, y los niños y adolescentes no deberían ser presionados ni animados a "salir del armario" (es decir, autodeclararse miembros de la identidad LGTB). Además, "un estudio realizado por el investigador abiertamente homosexual Gary Remafedi indica que cuanto antes 'sale del armario' una persona, mayor es el riesgo de intento de suicidio. Cada año que se retrasa esta 'salida' disminuye el riesgo" (fue publicado en Pediatrics, 87 en 1991).

9. Hablar de la homosexualidad a menores, sin explicar sus riesgos, los pone en peligro
La conducta homosexual va ligada a mayores tasas de depresión, trastornos de ansiedad, consumo de sustancias y adicciones, riesgo de suicidio y de enfermedades sexuales. Los activistas LGTB dicen que es "por la presión del ambiente anti-LGTB" pero no pueden demostrarlo. El periodista homosexual Michael Hobbes, en The Huffington Post, reconocía que incluso en ambientes amigables con lo LGTB se daban estos graves riesgos (léalo en español aquí). Si se da información a los jóvenes sobre homosexualidad, se han de dar estos datos científicos.

10. Enseñar que las familias rotas son "normales" dificulta que los niños superen sus heridas
Cuando se rompe una familia, el niño queda herido. Y para superar la herida, primero hay que reconocer que hay herida. Si los adultos le repiten que no hay herida, que es normal, que no tiene derecho a estar herido, solo se le consigue dañar más.

11. La destrucción de la familia lleva al control estatal de los hijos
Hay cosas que se aprenden bien en la familia, de niño, pero es muy difícil aprender de mayor, en hogares estatales, prisiones, terapeutas, consejeros, psicólogos, etc... "La confianza básica, el compromiso, los buenos modales, la voluntad de aprender, la productividad, la confianza en uno mismo..." son ese tipo de cosas. Los jóvenes violentos, conflictivos, etc... "rara vez provienen de familias intactas con una figura paterna presente". Cuanto menos deja el Estado actuar a las familias, más consigue "justificación para incrementar su intrusión".

12. La crisis demográfica es resultado de separar sexualidad y fertilidad
En Occidente, y más en España, cada vez hay menos jóvenes, que se casan cada vez más tarde, y apenas tienen hijos. El resultado es una población envejecida de dificil mantenimiento, a punto del colapso demográfico. "Considerando este desarrollo, ¿por qué el gobierno está educando niños y adolescentes para convertirse en expertos en anticoncepción y despejando el camino al aborto y la homosexualidad?"

Que circulen los hallazgos de la ciencia
Finalmente Kuby lanza una pregunta de tipo científico: "¿Dónde están los argumentos y la investigación científica que muestren que la sexualidad temprana, sin compromiso, promiscuo o con el mismo sexo hace que las personas sean sanas, competentes, capaces de compromiso, dispuestas a procrear y felices?" La ciencia sociológica muestra más bien lo contrario.

Este de la sexualización acelerada de los niños es solo uno de los muchos temas que trata Kuby en "La Revolución Sexual Global", un libro contundente y completo que vale la pena tener a mano para refutar los bulos de la ideología de género y del relativismo hedonista.

Publicado originariamente en Religión en Libertad el 31 de octubre de 2017




martes, 31 de octubre de 2017

Los 12 daños de la educación sexual hedonista en las escuelas: análisis de una socióloga «exprogre»

El tema de la sexualización acelerada de los niños es solo uno de los muchos temas que trata la sociólogar alemana Gabriele Kuby en "La Revolución Sexual Global. La destrucción de la libertad en nombre de la liberta", un libro contundente y completo que vale la pena tener a mano para refutar los bulos de la ideología de género y del relativismo hedonista. 


Los 12 daños de la educación sexual hedonista en las escuelas:  análisis de una socióloga «exprogre»
En muchas escuelas se imparte a conciencia una sexualización 
precoz y daniña de los niños, sin valores y desequilibrada


1. La liberalización de la sexualidad lleva a la decadencia cultural
"La ruptura de la familia, la bajada de logros académicos, la generalización de trastornos psicológicos, la propagación de enfermedades de transmisión sexual y el asesinato de millones de niños por nacer son alarma que señalan que la sociedad está en declive", apunta Kuby. Se necesitan más controles, no menos, para fortalecer la sociedad.

2. Esta liberalización destruye la familia como mejor entorno para los niños
Un matrimonio monógamo, unido, que engendra y protege a sus hijos: eso es lo mejor. "Estudios científicos confirman lo que todos saben: los niños crecen mejor en una familia estable con padres biológicos que mantienen un matrimonio de bajos conflictos". Así se forja una generación de ciudadanos que "confía en sí misma y es independiente". Los hijos de familias rotas arrastran heridas. Kuby lo sabe como socióloga, y como madre de familia rota.

3. La sexualización priva a los niños de su infancia
Kuby cita el libro de 1982 The Disappearance of Childhood, del sociólogo Neil Postman (1931-2003), discípulo de Marshall McLuhan, que señala tres efectos de la desaparición de la etapa "niñez": peor alfabetización, peor educación, peor sentido del pudor. Incluso en esa era antes de Internet la TV ofrecía mucha gratificación rápida. "La civilización no puede existir sin el control de los impulsos, particularmente el impulso de agresión y el de gratificación inmediata. Estamos constantemente en peligro de ser poseídos por la barbarie, de ser invadidos por la violencia, la promiscuidad, el instinto, el egoísmo. El pudor es el mecanismo por el cual la barbarie se mantiene a raya", escribió. 

4. La sexualización de niños y adolescentes socava la autoridad paterna
Kuby denuncia que en la actualidad, cuando muchas asociaciones hablan de "derechos de los niños" se refieren a disolver la autoridad paterna y familiar. "Los niños sexualizados se escabullen del abrazo de sus padres y amenazan no sólo a las buenas relaciones padre-hijo sino también a una vida familiar satisfactoria". 


  En muchos sitios la educación sexual es un mero adiestramiento en utillajes anticonceptivos, junto con adoctrinamiento en mentalidad anticonceptiva

5. Sexualizar a los niños va contra su desarrollo hormonal natural 
La madurez sexual física es un proceso largo y paulatino, y la madurez sexual psicológica es más largo aún: y sin embargo en la "educación sexual infantil" de los colegios se viola este ritmo natural, creando en ellos unos deseos e inquietudes que no corresponden. 

6. La masturbación habitual va ligada a más riesgo de sexualidad narcisista
En estos cursos de sexualidad liberal para niños se les anima a experimentar una y otra vez con la masturbación, sin avisar que el hábito puede llevar fácilmente a la adicción, enganchados también a la pornografía, con todos sus problemas relacionados. 



  Un ejemplo de charla de ideología de género transexual para padres en un colegio de la región de Madrid en 2016; un rato antes impartieron otra para niños 

7. La "incertidumbre de género" puede llevar a trastornos de personalidad
Decirle a los niños y niñas que lo que sienten es "un estereotipo", que pueden ser otra cosa, que pueden incluso cambiar, o que cualquiera de sus amigos podría ser de otro género pero ocultarlo, es sembrar "incertidumbre de género", y eso genera identidades débiles titubeantes. Muchas veces llaman "educación en la diversidad" a lo que es mera deconstrucción del género. 

8. Pedir a los niños puberescentes que "salgan del armario" ataca al desarrollo natural
Un estudio de 2007 (de R.C.Savin Williams y G.L.Ream) señalaba que el 70% de los chicos de 17 años que reconocían atracciones exclusivamente homosexuales, cuando llegaban a los 22 años ya se declaraban exclusivamente heterosexuales.

En la adolescencia hay una gran fluctuación de sentimientos, y los niños y adolescentes no deberían ser presionados ni animados a "salir del armario" (es decir, autodeclararse miembros de la identidad LGTB). Además, "un estudio realizado por el investigador abiertamente homosexual Gary Remafedi indica que cuanto antes 'sale del armario' una persona, mayor es el riesgo de intento de suicidio. Cada año que se retrasa esta 'salida' disminuye el riesgo" (fue publicado en Pediatrics, 87 en 1991). 

9. Hablar de la homosexualidad a menores, sin explicar sus riesgos, los pone en peligro
La conducta homosexual va ligada a mayores tasas de depresión, trastornos de ansiedad, consumo de sustancias y adicciones, riesgo de suicidio y de enfermedades sexuales. Los activistas LGTB dicen que es "por la presión del ambiente anti-LGTB" pero no pueden demostrarlo. El periodista homosexual Michael Hobbes, en The Huffington Post,reconocía que incluso en ambientes amigables con lo LGTB se daban estos graves riesgos (léalo en español aquí). Si se da información a los jóvenes sobre homosexualidad, se han de dar estos datos científicos. 

10. Enseñar que las familias rotas son "normales" dificulta que los niños superen sus heridas
Cuando se rompe una familia, el niño queda herido. Y para superar la herida, primero hay que reconocer que hay herida. Si los adultos le repiten que no hay herida, que es normal, que no tiene derecho a estar herido, solo se le consigue dañar más. 

11. La destrucción de la familia lleva al control estatal de los hijos
Hay cosas que se aprenden bien en la familia, de niño, pero es muy difícil aprender de mayor, en hogares estatales, prisiones, terapeutas, consejeros, psicólogos, etc... "La confianza básica, el compromiso, los buenos modales, la voluntad de aprender, la productividad, la confianza en uno mismo..." son ese tipo de cosas. Los jóvenes violentos, conflictivos, etc... "rara vez provienen de familias intactas con una figura paterna presente". Cuanto menos deja el Estado actuar a las familias, más consigue "justificación para incrementar su intrusión". 

12. La crisis demográfica es resultado de separar sexualidad y fertilidad
En Occidente, y más en España, cada vez hay menos jóvenes, que se casan cada vez más tarde, y apenas tienen hijos. El resultado es una población envejecida de dificil mantenimiento, a punto del colapso demográfico. "Considerando este desarrollo, ¿por qué el gobierno está educando niños y adolescentes para convertirse en expertos en anticoncepción y despejando el camino al aborto y la homosexualidad?"

Que circulen los hallazgos de la ciencia
Finalmente Kuby lanza una pregunta de tipo científico: "¿Dónde están los argumentos y la investigación científica que muestren que la sexualidad temprana, sin compromiso, promiscuo o con el mismo sexo hace que las personas sean sanas, competentes, capaces de compromiso, dispuestas a procrear y felices?" La ciencia sociológica muestra más bien lo contrario. 

 

Un ejemplo de 2016 de una clase de ideología de género transexual en un colegio público de Cienpozuelos (Madrid).


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