Una investigación encargada por la Conferencia Episcopal Española revela el profundo impacto espiritual que tuvo el viaje del Papa a España. ¿Puede esto esperarse en otros países?
Tan solo unas semanas después del viaje de León XIV a España, una encuesta encargada por la Conferencia Episcopal Española arroja luz sobre los efectos duraderos de su viaje apostólico. Realizada por el Instituto GAD3, con más de 5000 participantes y voluntarios, la encuesta revela que, un mes después de la visita del Papa, que tuvo lugar del 6 al 12 de junio de 2026, la gran mayoría conserva un recuerdo vívido de ella. Según los datos recogidos, el 97 % tiene una opinión positiva o muy positiva del viaje, mientras que el 98 % afirma mantener una imagen positiva o muy positiva del pontífice en la actualidad.
A lo largo de este viaje, que lo llevó de Roma a Madrid, Barcelona y las Islas Canarias, León XIV también aprendió a darse a conocer mejor. Antes de su llegada, el 57% de los encuestados admitió tener un conocimiento limitado de él, su vida y su mensaje apostólico. Tras su visita, solo el 14% afirmó lo mismo, según los resultados de la encuesta.
Sin embargo, es principalmente a nivel espiritual donde la encuesta revela un impacto real. El 92% de los participantes afirmó que la presencia del sucesor de Pedro fortaleció su deseo de contribuir a un mundo mejor. El 91% también indicó que esta visita fortaleció su relación personal con Dios, mientras que el 87% sintió que reforzó su compromiso con la Iglesia. Finalmente, el 82% manifestó una mejor comprensión de Jesucristo y el 79% del papel de la Iglesia.
Una visita que sigue dando frutos
Más allá del impacto espiritual medido un mes después del viaje, la encuesta también exploró las experiencias de los participantes durante la visita de León XIV. Las emociones más frecuentes fueron alegría, entusiasmo, esperanza, paz, un sentimiento de unidad con los demás, conexión espiritual y orgullo.
Esta experiencia positiva también estuvo acompañada de mensajes que resonaron profundamente entre los fieles. Entre las enseñanzas que tuvieron un fuerte impacto se encuentran "la importancia de la oración y el encuentro personal con Dios" (19%), "la importancia de vivir la fe con alegría y esperanza" (17%), "el llamado a servir y ayudar a los demás" (13%) y "la construcción de la paz a través del diálogo, la escucha y la reconciliación" (12%).
Estas palabras se han materializado en la vida de los fieles. El 45% afirmó que ahora "intenta vivir con más esperanza o alegría", el 41% "cuida mejor su vida espiritual", el 30% "intenta ayudar más a los demás" y el 28% "habla más de su fe con los demás". Más de una cuarta parte (27%) también tiene la intención de "dedicar más tiempo a la oración", mientras que el 11% está considerando "una decisión importante", desea "participar en su parroquia o comunidad" o "involucrarse más en la Iglesia".
El evento también tuvo repercusión en las redes sociales. Tras la visita, el 91 % de los encuestados consultó contenido en línea sobre el Papa, y el 89 % compartió fotos o videos por WhatsApp. Siete de cada diez también reenviaron mensajes, citas o vídeos de León XIV a través de WhatsApp o Telegram, mientras que más de la mitad siguieron nuevas cuentas vinculadas al Pontífice o compartieron contenido en sus parroquias o grupos de voluntariado.
Esta encuesta es una señal alentadora para las diócesis del mundo que esperan con ilusión la visita del pontífice; por ejemplo, Francia, que recibirá a León XIV del 25 al 28 de septiembre, y el Perú.
Los divorciados suelen ser más jóvenes; la media de edad está alrededor de los 35 años, mientras que en las familias que no se rompe se encuentra en los 38 años.
Han pasado más de cuarenta años desde que se aprobara el divorcio en España y son ya millones los hijos y padres que han pasado por ese fracaso. Se desconoce todavía mucho de los efectos que causa este drama, aunque poco a poco se va conociendo la magnitud.
Muchos son los pequeños que a menudo se ven inmersos en problemas de mayores; como tener que cambiarse de casa, de colegio o pasar dificultades económicas de un día para otro. Como recoge el diario ABC, una investigación concluye, entre otras cosas, que los hijos de divorciados tienen menos posibilidades de obtener un título universitario que el resto de jóvenes.
A menor edad y más dinero, mayor desventaja
Puedes leer aquí el estudio Divorcio de los padres y logro educativo de los niños a largo plazo en España: heterogeneidad según la educación de los padres, del departamento de Sociología de la Universidad de Valladolid, y publicado en la Revista Española de Investigaciones Sociológicas.
En la investigación se dice que el divorcio no afecta a todos los niños por igual. Esta desventaja es más pronunciada cuando el divorcio ocurre en la primera infancia (0-5 años) o durante la adolescencia (12-16 años). Para los autores, la separación de los padres puede tener efectos adversos porque en la infancia "se producen desarrollos emocionales, sociales y cognitivos fundamentales".
Aquí puedes ver una de las comparativas del estudio entre divorciados y no divorciados.
También se recuerda que la principal brecha educativa se da en el paso de primaria a secundaria, "una etapa donde las exigencias educativas aumentan", por lo que un divorcio de los padres "puede ser un factor relevante en la transición de los hijos a la educación postobligatoria", indica el informe.
La investigación ha demostrado que la desventaja asociada a la separación es más pronunciada en los hijos de padres con un alto nivel socioeconómico. Tras la separación, los hijos de familias acomodadas pueden perder algunos de los recursos que contribuyen a su mejor posición en términos socioeconómicos.
Por ejemplo, las madres con alto nivel socioeconómico que se divorcian tienen menos probabilidades de transferir sus ventajas educativas a su hijos que el resto de madres no divorciadas.
También hay que sumar que la proporción de divorcios en la muestra es más alta entre los padres con un nivel educativo alto. Alrededor del 10% de los niños con padres con educación universitaria se separaron, frente al 3,6% de los niños con padres de educación inferior.
Además, los divorciados suelen ser más jóvenes; la media de edad está alrededor de los 35 años, mientras que en las familias que no se rompe se encuentra en los 38 años. En las familias con alto nivel adquisitivo se da el caso de que la presencia de hermanos es significativamente menor. En el 67% hay más de un hijo, en comparación del 90% en las familias donde los padres se mantienen casados.
Puedes ver aquí un vídeo sobre las consecuencias del divorcio.
Los investigadores han estudiado un conjunto de padres nacidos entre 1965 y1992 -adultos que entre 2013 y 2017 tenían edades comprendidas entre 25 y 52 años-, lo que les ha permitido "evaluar el nivel educativo logrado por los participantes, asumiendo que ya finalizaron sus carreras educativas", comenta Mejías-Leiva.
La prensa generalista casi no trata este evento masivo;
la católica hace poco análisis
obispo Barron, de Winona, con jóvenes en la JMJ de Lisboa
Cuando han pasado casi 3 días desde la misa final de la JMJ de Lisboa, las reacciones de analistas y opinadores en la prensa fuera de Portugal son pocas.
La prensa de izquierda radical en España (como estudiamos aquí) ni se enteró de que un millón y medio de jóvenes católicos se reunió con el Papa en Lisboa. Tampoco abundan los columnistas interesados en el tema en la prensa "conservadora" (por ejemplo, en La Razón, sólo encontramos una breve columna del ex-ministro Jorge Fernández Diaz, alabándola sin entrar en muchos detalles). A la prensa española le interesan los pactos postelectorales, cambios en partidos políticos y descuartizadores en Asia.
La prensa local y regional ha cubierto el paso de los peregrinos por sus ciudades (llenando El Pilar en Zaragoza, la mezquita-catedral en Córdoba, Santa Eulalia en Mérida, la Sagrada Familia en Barcelona) pero nada o casi nada de lo que pasó en Lisboa.
Tampoco la prensa católica en español (ni española ni hispanoamericana) se ha volcado en analizar la JMJ en los días posteriores, quizá por agotamiento o por vacaciones. Los católicos han hecho un gran esfuerzo en las Jornadas pero no en difundirlas y analizarlas en la post-Jornada, al menos por ahora.
El poco interés en la prensa y articulistas contrasta con lo que viven los jóvenes: llevan tres días sin parar de recibir reenvíos y notificaciones con sus aventuras de la JMJ en Instagram o Tik Tok. Se lo reenvían a sus amigos de su parroquia, movimiento o grupo.
Con todo, en ReL hemos recogido 10 reacciones o análisis post-JMJ que creemos ayudan a tener una visión de conjunto de lo que pasó... y de lo que debería pasar ahora.
1. Carlos Escribano, arzobispo de Zaragoza (preguntado por Europa Press):
"La valoración de la JMJ la tienen que hacer los jóvenes, que han vivido esto con intensidad. Veo que para ellos ha sido muy estimulante y en el corazón de muchos Cristo se ha puesto en el centro, que es la idea con la que fundó estas jornadas Juan Pablo II".
Pero también hace notar una realidad: "La mayoría de los jóvenes de aquí nunca habían participado en JMJs. Son de una generación nueva. Venían con el corazón para dejarse sorprender y me parece que las enseñanzas del Papa, y las catequesis, les han tocado". [Según un sondeo de Gad3 entre los peregrinos mayores de edad un tercio había estado en otras JMJs].
2. Jesús Sanz, arzobispo de Oviedo (preguntado por Europa Press):
"Tenemos que ser santos, que es lo que el Papa ha dicho: '¡Todos, todos, todos!' Pero en ese 'todos' quien elige es la persona, y por tanto, su libertad. Todos tenemos sitio en la Iglesia, ha dicho el Papa, pero luego es cada uno quien, con su libertad, decide si, teniendo sitio, quiere quedarse. Es su vida la que decide, ayudado por la gracia de Dios. Pero es lo que pedimos a los jóvenes: que decidan bien, y se dejen ayudar por esa gracia". [...]
"La experiencia de la universalidad católica que se vive en la JMJ es algo que toca el corazón de tantos chicos y chicas porque a veces tienen que vivir su fe en ambientes hostiles, en los institutos, en sus ambientes, y "tener esta experiencia de verdadera comunión fraterna cristiano en torno a Jesús, en torno a María, llena el alma".
3. Cadena Cope: línea editorial del 6 de agosto
"La Jornada no se celebraba en España y, por lo tanto, no había lugar a una cobertura casi monográfica de los informativos, pero de ahí al tratamiento residual e ideologizado media un abismo. La televisión pública en España, en lugar de dar voz a los jóvenes españoles, más de 75.000 solo entre los inscritos oficialmente, ha aprovechado la ocasión para hablar de abusos en la Iglesia; una Iglesia que, como ha repetido el Papa estos días en Lisboa, es una iglesia de todos, que abre sus puertas a todos, y que tiene mucha tarea por delante, también en una España, que es en buena parte tierra de misión".
"Estas inmensas minorías creativas, esta generación pujante de jóvenes que ya está aquí, va a tener el desafío de ser verdadera luz y sal en medio de una sociedad mayoritariamente indiferente y hostil, que anhela, incluso en muchas ocasiones sin saberlo, una esperanza mayor sobre la que sostener sus días".
4. Austen Ivereigh, periodista, biógrafo de Francisco, en Celam TV
"Hay varios elementos de esta JMJ que otras no han tenido, con rasgos de este pontificado. Por ejemplo, la ecología integral, que formaba parte de la catequesis. También el método sinodal en las catequesis previas a las Jornadas. Antes era más 'el obispo a los jóvenes'. Ahora empezaba con los jóvenes dialogando y escuchando el Espíritu Santo y luego el obispo respondía a lo que surgía de esos diálogos. Un tercer elemento es el ecuménico. Por ejemplo, el evento de la noche del viernes, reuniendo por primera vez en una JMJ pentecostales, evangélicos y católicos carismáticos. Todo refleja el gran mensaje del Papa de que la Iglesia es de todos. [...] Me llama la atención la presencia en Lisboa de jóvenes que no saben a qué iglesia pertenecen, que están buscando, que tienen un montón de preguntas. Es una JMJ que acoge al buscador, y creo que eso hará feliz al Papa".
Celam TV es de los pocos espacios hispanoamericanos que han recogido un análisis rápido de la JMJ al poco de finalizar:
5. Toni Gallemí, columnista en JovenesCatolicos.es: el milagro de Jimena es de todos
"El milagro de Jimena no es propiamente el milagro de Jimena, es el milagro de todos. En primer lugar, porque ella es la que ha recibido el bien, pero otros han sido privilegiados con el testimonio ocular y, por tanto, el bien es semejante. En mi caso he sido testimonio referencial, pues lo he recibido por terceros. Mas la alegría es la misma. Es el testimonio por antonomasia del cristiano que ha recibido la Buena Nueva: no ha estado presente y, sin embargo, ha creído. Sabemos que esto no es un burdo acto de magia, mucho menos una actuación. En boca del Padre Brown, Chesterton decía que «lo más increíble de los milagros es que ocurren» y así lo creo yo firmemente, sin la egoísta necesidad de considerar que debe sucederme a mí para tener que creer". [...]
"El caso extraordinario de Jimena no es otra cosa que dos vertientes igualmente perfectas y divinas: por un lado, es la situación en la que se encuentra el hombre que sigue fielmente a Cristo y que, en consecuencia, nunca se pierde, incluso cuando no ve; por otro lado, es la clara manifestación, pese a todas las críticas, de que Dios está siempre con nosotros y jamás nos abandona. ¿Acaso no preferirá Cristo a todas las críticas la fe del niño que nunca perece y cree vivamente en los milagros?"
6. José Francisco Serrano, columnista en ABC: "Un chute de adrenalina"
"Es muy sintomático el efecto psicosocial que están produciendo las JMJ de la autoestima en la Iglesia. Cada encuentro del Papa y de los obispos con los jóvenes es una especie de chute de adrenalina, una necesaria catarsis de una Iglesia que, en demasiadas ocasiones, parece tocada y hundida bajo el peso de la culpa- véase casos de pederastia-, la desafección generalizada de la sociedad o, incluso, cierta desorientación interna. [...] ¿Cuál es la solución? «Dejar la orilla de las desilusiones y del inmovilismo y tomar distancia de esa tristeza dulzona y de ese cinismo irónico» [cita del Papa en Lisboa, de su discurso al clero].
7. Luis Ventoso, columnista en El Debate: "Lo de un catolicismo en ruinas es mendaz"
"Si un paisano asiático en la inopia y ajeno al catolicismo llegase a nuestro país y se informase de la realidad de la Iglesia y sus fieles solo por nuestros medios de izquierdas, su conclusión sería que se trata de una fe en sus estertores, asfixiada por sus problemas y que ya no vende un peine, sobre todo entre los jóvenes. Sirva como ejemplo de esa visión sesgada la penosa cobertura de la JMJ que ha hecho TVE en sus telediarios, donde en lugar de resaltar los mensajes positivos y el éxito asombroso de la cita nunca faltaban cuñas negativas cebadas por las obsesiones anticlericales de nuestro 'progresismo'".
"El trampantojo de un catolicismo en ruinas es mendaz, y la JMJ de Lisboa lo ha vuelto a mostrar por todo lo alto y de la manera más cordial, abierta, satisfactoria y hasta divertida. No se me ocurre nada, que no sea la fe católica, capaz de reunir a las ocho y media de la mañana, en un domingo soporífero de agosto, a un millón y medio de chavales en un campo de Lisboa. Y lo hicieron para asistir a la Misa oficiada por un líder espiritual de 86 años, relegado a una silla de ruedas. O mejor dicho: lo hicieron porque creen en Jesucristo".
"La Jornada Mundial de la Juventud portuguesa ha dejado varias lecciones, que desmontan muchos topicazos. La primera es la demostración de que el catolicismo sigue moviendo la mente y el corazón de los chavales, muy especialmente de los españoles, que eran los más numerosos y joviales de la cita. La segunda es una simple lección de civismo, de saber estar: ni un solo incidente reseñable en un acto mega masivo".
"La tercera, y más importante, es la lección moral que les dejó el Papa. Parafraseando al gigante Juan Pablo II, les pidió que «no tengan miedo». Les recordó que la vida debe ser respetada siempre y en todas sus etapas (mensaje perfectamente censurado por nuestros medios zurdos). Clamó por la paz y los animó a conservar la naturaleza y a hacer el bien, escuchar y querer a los demás. ¿Algún problema? ¿Es un mal ideario?"
"La cuarta lección la ofrece el ejemplo del propio Francisco frente a lo que él denomina la subcultura del «descarte». Un anciano que en junio sufrió una operación delicada, que lo mantuvo hospitalizado nueve días, un hombre que padece ciática y limitaciones para moverse por sus rodillas, era escuchado por un millón de veinteañeros y treintañeros con un silencio tal que se podía escuchar el paso de los aviones rasgando el cielo azul de la mañana lisboeta".
8. Julio Llorente, columnista en VozPopuli.com: "Es la Iglesia Católica, no la iglesia esotérica"
"Las Jornadas Mundiales de la Juventud, que vienen a desmentir la extendidísima e infeliz idea de que la fe católica es hoy apenas un consuelo para octogenarias. La más reciente, la de este fin de semana en Lisboa, congregó a un millón y medio de jóvenes. ¡Un millón y medio! Es preciso que la frialdad de la estadística no opaque el milagro. Un millón y medio de jóvenes que, pudiendo haber elegido este o aquel festival, este o aquel destino paradisíaco, esta o aquella distracción de entre las muchísimas que nuestro mundo hecho supermercado ofrece, ha optado en cambio por reunirse para celebrar ―sí, celebrar― esa abrumadora gracia que llamamos existencia, arropar al Papa y glorificar a Dios en el mismísimo centro de una sociedad descreída". [...]
"«Todos, todos, todos», hizo repetir a la multitud. Algunos comentaristas en Twitter entrevieron tras aquellas palabras un coqueteo con el relativismo. A mí, en cambio, me parecieron inimputables por tautológicas. Decir que la Iglesia católica es para todos es simplemente decir que la Iglesia católica es la Iglesia católica y no la iglesia esotérica. El Papa recordó con su habitual llaneza la vocación universal del cristianismo. Al encuentro con Dios a través de los sacramentos están llamados los pecadores de soberbia y los pecadores de lujuria, los cultos y los analfabetos, los huérfanos y los viudos, los padres y los hijos. [...]"
"Nótese que el Papa dijo «todos» y no «todo». Subyace a sus palabras la clásica distinción entre el pecador, que merece misericordia, y el pecado, que merece intransigencia. Francisco no acaricia el relativismo porque dice una verdad tan antigua como nuestra fe: aunque en la Iglesia no quepan, naturalmente, todos los actos, sí caben, por supuesto, todas las personas, sean cuales sean sus orígenes, sus cruces y sus vicios. El mejor modo de neutralizar la fuerza del pecado es amar incondicionalmente al pecador".
"La relación entre Dios y el mundo no es dilemática y que, en consecuencia, no es preciso elegir. Cuanto más intensamente ame uno a Dios, mejor amará también al mundo, que es creación suya. Cuanto más intensamente ame al mundo, mejor amará a Dios, su autor. Que el Papa reflexione sobre la ecología y la dignidad humana no implica que esté desaprovechando la oportunidad de hablar sobre Cristo; sólo implica que está hablando de Él de otra manera".
9. Mimmo Muolo, columnista en Avvenire: "Tras el COVID, es la JMJ del no tengáis miedo"
"El Papa cree firmemente que hacer que los jóvenes encuentren a Cristo, hacerles oír su "No tengáis miedo", es la piedra angular sobre la que construir el futuro superando angustias, incertidumbres y desalientos paralizantes. Desde este punto de vista, la JMJ “no tengáis miedo”, la JMJ pospandemia, la JMJ llamada a mostrar el camino de la paz, es, podríamos decir, hermana gemela de aquella de Roma 2000 en la que dijo San Juan Pablo II a los jóvenes: “Es a Jesús a quien buscas cuando sueñas con la felicidad; es Él quien os espera cuando nada os satisface con lo que halláis; Él es la belleza que tanto te atrae; es Él quien os provoca esa sed de radicalismo que no os permite adaptaros al compromiso (…). No tengas miedo de confiar en él". Palabras que parecen escritas también para Lisboa 2023. El Día Mundial del 'No Temas'".
10. Francesco Ognibene, columnista de Avvenire: "Cuando estos jóvenes vengan a la parroquia..."
"Los jóvenes que han estado en Lisboa realmente creen que pueden cambiar el mundo cambiando sus corazones, mejorando las relaciones. No es casualidad que a la invitación de hacer la ruta de Lisboa para la JMJ - de un amigo, del boca en boca- se hayan sumado en muchas diócesis el doble de jóvenes de lo esperado, incluidos los que ya no iban a Misa después del Covid, que nunca se habían visto en la parroquia, los que echan una mano pero sin compromiso". [...]
"Estos jóvenes quieren con todas sus fuerzas tomar su vida entre manos y decirnos que no estamos hechos para las cuatro certezas que anestesian los deseos. Han soñado en grande, no deben defraudarse colocándolos en esquemas que los desalienten, o relegándolos al gregario existencial. Atención, pues, porque a la puerta de la casa o de la parroquia ya no encontramos a los veteranos de una “hermosa experiencia”, folclore juvenil con trasfondo religioso, como nos gustaría creer para no ver u olvidar rápidamente, sino los buscadores del futuro de todos".
El padre Julián Lozano, después de acompañar muchos jóvenes de la diócesis de Getafe a Lisboa, les propone 5 cosas de vuelta de la JMJ para aprovecharla bien: "Ora; lee; escribe; comparte; comprométete".
Hay pocos estudios sobre cómo afecta a la psique de un sanitario hacer eutanasias, pero ninguno dice que le haga bien
“No es acabar con la vida de alguien, sino con su sufrimiento”. Así hablan unos sanitarios españoles que ya han hecho eutanasias.
ElDiario.es, publicación muy pro-eutanasia, lo pone en titular. Si se lo repiten mucho, quizá se autoconvenzan. Pero parece que hay algo en su interior, algo profundo, que no se convence. Cuando acabas con la vida de alguien, acabas con su sufrimiento terrenal... y con muchas más cosas, todas las cosas que implica la vida. ¿Eso es ser médico?
Hacer eutanasias afecta a la psicología del eutanasiador. Ellos mismos lo admiten y señalan. Es útil escuchar a los eutanasiadores novatos, médicos o enfermeras. Entienden, siente, que lo que hacen no es como cuidar ni curar. Es otra cosa. Intentan repetirse que es acompañar, pero ellos mismos ven que no se parece a otros acompañamientos: acompañan al mismo al que van a quitar la vida.
Los eutanasiadores admiten su desconcierto emocional en ElDiario.es y éste lo lleva al titular: "[Los eutanasiadores] Denuncian falta de acompañamiento emocional en una experiencia difícil, aunque aseguran que volverían a hacerlo".
Habla el eutanasiador
Andreu Pallars (no es su nombre real) firmó en Médicos por la Eutanasia. Doctor de cabecera en un población catalana pequeña, ha empezado a hacer eutanasias cuando estaba a punto de jubilarse.
Su víctima (antes paciente) "tenía una enfermedad terminal, pero todavía le quedaban unos años de vida", explica. "Siempre es triste ver morir a un paciente que conoces pero, en este caso, se le suma el hecho de que lo has ayudado tú", admite. Es algo distinto.
ElDiario.es es muy pro-eutanasia pero no duda en calificar la experiencia de eutanasiar de "abrumadora y dura". “Yo me sentí muy solo. Era al principio de la ley y nadie tenía experiencia”, explica el eutanasiador.
Lo del "dolor incapacitante" como causa para eutanasiar, el mismo eutanasiador ve que no hay forma de medirlo, así que se limita a eutanasiar a quien se lo pide si se convence de que eso es "ayuda" o "acompañamiento". Pero, ¿y si pasado el tiempo el eutanasiador se arrepiente?
La enfermera: "Tenía la sensación de que lo había matado yo"
Habla también la enfermera eutanasiadora que ayudó a este doctor. Lo que dice es revelador: "La noche anterior me costó muchísimo dormir: he puesto muchas bombas para que mis pacientes mueran sin dolor, pero esto es distinto. Tenía la sensación de que lo había matado yo”. Quizá porque eso era lo que hizo.
"Tenía la sensación de que lo había matado yo", admite la enfermera eutanasiadora.
Ella repite al periódico que tiene claro que no hizo nada malo, pero eso no le quita el sentimiento de culpa. “El momento de la muerte fue muy difícil, pero luego llamamos a la familia, que esperaba en otra habitación”, recuerda. “Se dio una situación muy fría y extraña, que nadie sabía muy bien cómo afrontar”, cuenta.
¿Qué lo hace tan distinto a otros momentos en que mueren pacientes? Quizá el hecho de que lo han matado personas que están en la sala, ¡en la casa!, y los parientes siempre lo sabrán, y lo recordarán al ver esa habitación.
El eutanasiador añade: "Es una muerte especial, rara, y muchas veces es el enfermo quien mantiene la serenidad, pero cuando él ya no está, no se sabe nunca qué va a pasar”.
Y la enfermera eutanasiadora: "Yo aguanté el tipo hasta que salimos de la casa, luego me puse a llorar. Fue un día muy duro, porque a los pocos minutos ya estaba en el centro médico y se suponía que tenía que llevar a cabo mi jornada laboral como si nada hubiera pasado”.
Es una clave de la eutanasia: no es 'normal', no es parte de la vida, no es muerte natural, no es lo mismo morirse a que te maten... y hay que fingir que sí lo es.
Acallar la voz profunda, "prepararse" para matar
Algo profundo y humano dice al eutanasiador que lo que ha hecho no está bien, no es normal. Hay que acallar esa voz. Pallars, el eutanasiador de este artículo, se ofrece a ayudar a acallar esas voces. Es lo que él intenta.
En Cataluña, la Generalitat pide que los psicólogos de Fundación Galatea, especializados en atender a sanitarios, apoyen a los eutanasiadores. Toni Calvo, presidente de Galatea, explica que lo que pasa en la psique de un eutanasiador es algo absolutamente extraño.
“La muerte siempre está presente en este oficio, pero esto es distinto. Hace aflorar miedo, ansiedad, culpa e incluso dudas", plantea Calvo.
¿Y si después de las dudas llega el arrepentimiento? ¿Y si el eutanasiador llega al convencimiento de que lo que hizo estuvo completamente mal? ¿Cómo reparar ese mal causado?
Toni Calvo anima a "preparar" a los eutanasiadores antes de que hagan las eutanasias. Dice que es algo "más relacional que médico".
¿Cómo autoconvencerse de que lo que hacen está bien, pese a que les queme por dentro? "Si no lo hiciéramos nosotros, muchos acabarían abocados a un suicidio terrible y con muchos números de salir mal”, se dice el eutanasiador.
Entiende que sean objetores los sanitarios que creen en un "ser superior", pero no los demás: no entiende la ética provida en los no creyentes, pese al Juramento Hipocrático y los pronunciamientos contrarios a la eutanasia de la Asociación Médica Mundial. Él cree que eutanasiando está mejorando la vida de la gente (hasta que se la quita): "Mejor una vida corta, pero buena, que una larga e indigna”, se repite. Pero ¿qué es una vida buena?
¿Hacia una casta de eutanasiadores?
No hace ni un año que se aplican eutanasias en España, pero ya parece que, como con el aborto, van a concentrarse en unos cuantos médicos. Derivarán más y más casos a los que ya hayan roto el tabú del "no matarás". Y al acumular casos, tendrán que romper nuevos tabús.
Por ejemplo, ¿puede suceder que un médico ofrezca la eutanasia para así sentirse útil, sentir que tiene algo que ofrecer? Quizá no sabe mucho de cuidados paliativos, o quizá se siente culpable por no poder ofrecer ayuda en problemas familiares, de soledad, pobreza... ¡pero puede ofrecer eutanasia! Es lo que dice Pallars: "he mejorado vidas".
Más preguntas. ¿Puede suceder que el efecto mental de haber realizado ya alguna eutanasia insensibilice al médico para disponerse a muchas más, los más dudosas?
Por ejemplo, un médico puede empezar diciendo que sólo hará eutanasias de enfermos con mucho dolor físico "irremediable" (aunque es un caso difícil de imaginar con el arsenal actual de opiáceos). Tras realizar algunas, corre la voz de que el doctor Tal hace eutanasias y le piden que las haga a enfermos no terminales, con enfermedades mentales, por "sufrimiento psicosocial" (enfermos no terminales, pero en pobreza y soledad)... Puede ser que baje el listón, ya roto el tabú y también procure la muerte a estos.
Arrepentirse: "pude haber hecho algo distinto por él"
Está también el efecto mental que puede producir el arrepentimiento. Ni siquiera hace falta que el médico se haga realmente provida. Quizá siga declarándose a favor de ciertas eutanasias, pero un día descubre -puede que al terminar un curso de cuidados paliativos- que eutanasió a un enfermo para el que había otras muchas opciones. O quizá realiza un curso de prevención contra el suicidio y llega al convencimiento de que muchos, quizá todos, los enfermos que eutanasió, en realidad necesitaban atención de prevención al suicidio.
Quizá descubre que la familia hizo gaslighting (manipulación) al enfermo para hacerle pedir la eutanasia.
"Pude salvar sus vidas, o acompañarles sin matarles, pero les maté". ¿Qué efecto tiene eso en la psique de un médico?
Buena parte de las eutanasias se basan en predicciones sobre el futuro del enfermo y su enfermedad, pero ¿hasta qué punto algo tan irremediable como el matar -el haber matado- puede basarse en predecir el futuro? Quizá el enfermo se sentía sobre todo solo: enamorarse, amistad verdadera o descubrir la fe es algo que podría haber sucedido y haberlo cambiado todo para el enfermo.
Quizá un médico ve que así sucede con un enfermo y recuerda que eutanasió a otro con un cuadro similar. "Si no lo hubiera matado, aquel también podría haberse enamorado, y morir de forma natural bien acompañado... pero no sucedió porque yo le administré la dosis letal", puede pensar.
Un repaso a 9 estudios
A la pregunta "cómo afecta hacer eutanasias a la psique de un sanitario" le responden pocos estudios, por ahora. Un estudio publicado en 2020 (“An indelible mark”, Kelly, B., Handley, T., Kissane, D., Vamos, M., & Attia, J.; 2020) repasa otros 9 estudios publicados sobre el asunto.
Entre el 30 y el 50% de los médicos describen una gran carga emocional e incomodidad por participar, pero tratan de confortarse repitiendo que así cumplían la petición del paciente (o víctima). Entre el 15 y 20% de eutanasiadores admiten un impacto personal negativo que perdura con el tiempo. Son muy pocos los que entonces buscan ayuda o apoyo, y no en otros colegas, sino en amigos o parientes.
"Pese a la importancia de este asunto [el efecto psicológico de realizar eutanasias] en la práctica médica, este es un tema desatendido por la investigación empírica", lamenta el estudio de Kelly, Handley y sus compañeros.
Casi 1 de cada 4 se arrepiente de haber eutanasiado
Sobre los efectos en eutanasiadores hay un estudio muy citado de 2006: Emotional and Psychological Effects of Physician-Assisted Suicide and Euthanasia on Participating Physicians, de Kenneth R. Stevens, Jr.
Tras repasar datos de Europa y de Oregón (EEUU), los investigadores hablaron con 38 oncólogos que habían participado en estas prácticas: casi 1 de cada 4 se arrepentía de haberlo hecho, y otro 16% declaraba que la carga emocional de hacerlo perjudicó a su práctica médica.
Según este estudio "los doctores describen que les afecta de forma adversa profundamente, les impacta lo repentino de la muerte, quedar atrapados en la exigencia de suicidio asistido del paciente, tener la sensación de impotencia y sentirse aislado. Hay evidencia de que algunos pacientes presionan e intimidan a los doctores para que les asistan en el suicidio. El efecto de contratransferencia en la relación médico-paciente puede influir. Conclusión: muchos médicos que participan quedan afectados de forma negativa, emocional y psicológicamente, por esta experiencia".
"Nunca te acostumbras a ella"
Otra fuente de estudios son los interrogatorios a eutanasiadores holandeses de la Baronesa Finlay en la Cámara británica de los Lores en 2005.
El doctor Mensingh van Charente admitía: "No es un tratamiento médico, nunca te acostumbras a ella".
El doctor Zylicz explicó que un paciente tenía problemas de vómitos y su médico le ofrecía la eutanasia, pero el paciente se negaba y ahora no sabían qué hacer con él, la eutanasia era su única destreza. "Esa es mi mayor preocupación de establecer la eutanasia como norma: que inhiba el desarrollo de aprender de los pacientes, porque lo solucionemos todo con eutanasia", concluyó Zylicz.
El doctor De Graas, interrogada por la baronesa Finlay, declaró que "para el médico individual nunca se hace menos estresante. Es absolutamente imposible. Lo que aprendemos como grupo es que antes de hundirnos emocionalmente, hay muchas posibilidades de mantenerte en buen estado emocional".
Es decir, hacer eutanasias daña la psique, pero en un entorno de apoyo (quizá otros eutanasiadores que se animan mutuamente) y con ayuda psicológica, pueden seguir adelante.
Los que sueñan con sus víctimas
En el libro Eutanasia, lo que el decorado esconde el enfermero especializado en paliativos François Trufin, de Bélgica cuenta más casos de médicos dañados por eutanasiar.
"Un médico experimentado me dijo que ya había practicado demasiadas eutanasias. Con los ojos bañados en lágrimas, me confía que ciertas noches se despierta entre sudores teniendo delante de sí el rostro de personas que eutanasió", recoge Trufin.
"Otro médico, en una reunión del consejo de ética del hospital, deja escapar como un grito del corazón esta frase estremecedora: 'esta vez acepto volver a practicar la eutanasia por este paciente; pero después se habrá acabado por este año. He practicado otras dos ¡y ya está bien!'"
¿Eutanasiar atrae a narcisistas fríos?
Queda la pregunta por el perfil psicológico que han de tener los eutanasiadores de España, los que tengan que acumular muchos casos y los pioneros.
¿Puede ser una actividad que atraiga a personas de espectro narcisista, sin empatía, atraídas por la sensación de poder sobre la vida y la muerte?
¿Tienen los protocolos de eutanasia alguna capacidad para detectar que los eutanasiadores no tienen este inquietante perfil, incompatible con la empatía que exige la medicina?
Comentarios de 7 minutos de Eric Vermeer sobre lo que ha visto acerca de la eutanasia en Bélgica; se pueden activar subtítulos buenos en español.
La alternativa ética y correcta ante el dolor y la vulnerabilidad al final de la vida no es la eutanasia, sino los cuidados paliativos, el documental "Morir en paz" los explica bien