cuál es la vocación específica para la que fue llamado por Dios,
aquí te decimos cómo puedes descubrirla
Hay personas que desde pequeñas tienen claro qué van a hacer con su vida, pero a algunos puede costarles más, por eso es importante estar alerta a la voz del Espíritu Santo y pedir su ayuda.
Además, estos son algunos consejos que puedes poner en práctica, si aún no sabes para qué fuiste llamado por Dios.
“La vocación es el misterio de la elección divina” San Juan Pablo II
1ALIMENTA TU FE
Dice el Catecismo de la Iglesia católica:
En todos los bautizados, niños o adultos, la fe debe crecer después del Bautismo [...] El Bautismo es la fuente de la vida nueva en Cristo, de la cual brota toda la vida cristiana.
La catequesis infantil es un comienzo para que la fe se fortalezca, pero los jóvenes y adultos deben frecuentar algún grupo, acudir a retiros y tener cursos de formación continua que les ayuden a conocer a fondo la religión católica.
2BUSCA ACOMPAÑAMIENTO ESPIRITUAL
Siempre será muy enriquecedor tener a alguien que nos aconseje, ya sea sacerdote, religiosa o laico más experimentado que nosotros, para que nos ayude en el camino de la búsqueda de la vocación.
3LEE VIDA DE SANTOS
Hay santos de todas las vocaciones, ellos pueden inspirarnos a seguir su ejemplo, sobre todo adentrándonos en su estilo de vida y cómo fue que encontraron el camino que Dios les indicaba.
4ESCUCHA LAS PERSONAS
A veces Dios habla a través de las personas. San Juan Pablo II, en su libro Don y misterio 1996, escribió lo siguiente, de su juventud y vocación:
Los responsables de la cantera, que eran polacos, trataban de evitarnos a los estudiantes los trabajos más pesados. A mí, por ejemplo, me asignaron el encargo de ayudante del llamado barrenero, de nombre Franciszek Labus. Lo recuerdo porque, algunas veces, se dirigía a mí con palabras de este tipo: "Karol, tu deberías ser sacerdote. Cantarás bien, porque tienes una voz bonita y estarás bien..." Lo decía con toda sencillez, expresando de ese modo un convencimiento muy difundido en la sociedad sobre la condición del sacerdote. Las palabras del viejo obrero se me han quedado grabadas en la memoria.
5DEDICA UN TIEMPO AL DISCERNIMIENTO
Dice el documento preparatorio "Los jóvenes, la fe y el discernimiento vocacional" del Sínodo de los Obispos de la XV Asamblea General Ordinaria:
"Tomar decisiones y orientar las propias acciones en situaciones de incertidumbre y frente a impulsos internos contradictorios es el ámbito del ejercicio del discernimiento.
Hay que tomarse un tiempo para reflexionar y entender en dónde seremos felices: ¿quiero un esposo (a) e hijos y una vida familiar?, ¿me gusta orar, ir a Misa, me llama la atención cómo viven los sacerdotes o los consagrados?, ¿cómo viviría siendo soltero (a)?
6ACUDE A RETIROS VOCACIONALES
Un excelente recurso es acudir a los retiros organizados por los seminarios y conventos, llamados "pre-seminarios" y "pre-vida consagrada", donde tendrás la oportunidad de conocer cómo viven los hombres y mujeres que se han dedicado a servir a Dios.
7REZA A MARÍA SANTÍSIMA
La compañera y guía infalible de todos los santos es María santísima. Pídele a diario que te ayude a descubrir qué quiere Dios de ti, conságrate a Ella con plena confianza porque su consejo perfecto será siempre:
Durante el Ángelus del 18 de febrero, el Papa Francisco señaló la necesidad de tomar conciencia y enfrentarse a los vicios y pasiones que destruyen el corazón y dio cuatro elementos claves para el discernimiento necesario en esta Cuaresma
Las «pasiones desordenadas» son como «fieras salvajes» que «hay que domar y combatir», dijo el Papa Francisco en el Ángelus del 18 de febrero de 2024, primer domingo de Cuaresma. Mientras él y la Curia Romana emprenden un tiempo de retiro, invitó a todos a regalarse un momento de «desierto», es decir, a dedicar un espacio al silencio, la oración y la adoración.
Esta tarde, el Pontífice y la Curia Romana inician un tiempo de retiro para realizar los ejercicios espirituales hasta el 23 de febrero. Durante estos seis días, se suspenden todos los compromisos del Papa, incluida la audiencia general del 21 de febrero. El Papa animó a los católicos a encontrar tiempo para reflexionar, recordando que ha dedicado el año 2024 a la oración, antes del Año Jubilar de 2025.
El tiempo de Cuaresma, dijo el Papa ante un auditorio casi lleno en la Plaza de San Pedro, debe permitir seguir el ejemplo de Cristo, que pasó cuarenta días en el desierto, durante los cuales fue tentado por el diablo. El Pontífice recordó que, en el Evangelio de Marcos, Jesús «vivía entre fieras y los ángeles le servían», y propuso una lectura simbólica de esta presencia.
Tomar conciencia y enfrentarse a las fieras
En el «desierto interior» de la Cuaresma, los cristianos deben enfrentarse primero a las fieras, esas «pasiones desordenadas» que pueden ser «seductoras», pero también «desgarrar el corazón» de quien no tiene cuidado y «devorar» su libertad, insistió el Obispo de Roma. Entre ellas están los «vicios», a los que el Papa dedica una catequesis semanal desde hace unas semanas, pero también la «vanidad del placer» y la «avidez de fama».
La Cuaresma es el tiempo en el que los cristianos deben «tomar conciencia» de la presencia en sus corazones de estas «fieras», insistió el Pontífice, para comprender sus «tácticas» y así poder domarlas y combatirlas. Y para ello, declaró, puede contar con el «servicio» de los ángeles, otra presencia con Cristo en el desierto, que se oponen al deseo de las fieras de «poseerlo».
Desde un punto de vista simbólico, estos ángeles pueden ser todas las «buenas inspiraciones divinas» que «unifican en armonía», dijo el Papa Francisco. Estos pensamientos y sentimientos, en contraste con los vicios, «apagan el corazón, infunden el sabor de Cristo, ‘el sabor del Cielo'», subrayó.
Cuatro elementos para aprender a discernir:
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Por ello, para aprender a discernir entre estos ángeles y bestias -en especial durante Cuaresma- el Papa invitó a dedicar un tiempo al silencio, a la oración, a la adoración y a la escucha de la Palabra de Dios. E imploró la bendición de la Virgen María, que «no se dejó tocar por las tentaciones del maligno».
Te presentamos un método infalible y práctico para los momentos en los que tengas que tomar decisiones compartidas con tu cónyuge
La toma de decisión en pareja es algo importante en las primeras etapas del noviazgo, pero también lo es en el matrimonio, donde cada vez aparecen más temas importantes sobre los cuales hay que decidir juntos.
Tomar una decisión puede requerir de una gran cantidad de energía y hasta puede producir agotamiento o ansiedad si ese proceso decisorio no se vive bien.
La carga de tener que decidir sobre un asunto puede recaer o sentirse más en uno que en otro hasta el punto de convertirse en una decisión unilateral, generar conflictos por tener diferentes puntos de vista, dejarse llevar por las circunstancias o paralizarse por temores a las consecuencias.
Aquí algunos pasos que pueden ayudarnos a encaminarnos junto a otro en la toma de una buena decisión compartida: construir un plan de discernimiento, fijar un tiempo límite, rezar juntos, aceptar la responsabilidad mutua y hacer una evaluación sincera.
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1 HACER UN DISCERNIMIENTO
Primero, reúnan todos los hechos sobre su decisión. Lean la información disponible, investiguen, hagan preguntas o consulten con otros.
A veces las experiencias de los demás pueden brindarnos información que quizás no hemos considerado antes.
Procuren no hablar solo con aquellos que apoyan su punto de vista y elijan a personas que conozcan sobre el tema en cuestión o que pueden darles un punto de vista objetivo.
Pongan la información por escrito y formen una lista utilizando una hoja de papel o una pizarra que esté a la vista para los dos. Aunque al principio les parezca que es demasiada información, al plasmar las ideas, éstas se irán aclarando y dejando al descubierto las más relevantes, relegando las que no lo son tanto.
Una vez que la información esté visible, escuchen cada uno sus sentimientos mientras consideran los pros y los contras de cada opción. Las emociones actúan como puntos de brújula hacia los deseos más profundos.
¿Las opciones que se destacan les brindan una sensación de paz y esperanza? ¿Hay sentimientos de ansiedad o desesperación?
Sondeen juntos el origen de esos sentimientos para averiguar si provienen de deseos egoístas, miedo a lo que otros puedan pensar o un deseo genuino de hacer el bien.
Es muy probable que la decisión no se tome en ese mismo momento, pero será un buen comienzo como ejercicio tanto personal como compartido.
En un mundo apresurado como el de hoy, hay mucho valor no solo en recoger la información, sino también en ser capaces de aplicar esta práctica reflexiva.
Y si, luego de darle varias vueltas, no surge una opción clara, pueden recurrir a unos ejercicios imaginativos como apoyo que ha propuesto el santo san Ignacio de Loyola y que aún hoy en día siguen vigentes.
Imaginen que unos amigo se les acerca con la misma situación, ¿qué les aconsejarían?
Y si pudieran hablar con alguien en quien confiaban pero que ya ha fallecido, ¿qué les diría sobre sus opciones? ¿Estaría complacido, decepcionado o neutral con su decisión?
Por último y más importante, discutan la decisión juntos. Compartan sus deliberaciones.
El proceso de compartir emociones les ayudará a dar sentido a sus pensamientos y sentimientos.
Y tengan en cuenta que emociones tales como la paz, la libertad y la alegría son indicadores que nos acercan a una elección correcta.
2 ESTABLECER UN LÍMITE DE TIEMPO
Establezcan un marco de tiempo en el que tomarán su decisión. No apresuren las decisiones importantes, pero tampoco las posterguen. Es fundamental poner un tiempo fijo y un día concreto para la decisión.
A veces no podemos tenerlo todo claro o cubierto. Siempre podremos ir un poco más allá o pensar en algo más, pero no podemos controlarlo todo.
Si las opciones se han puesto sobre la mesa y se han examinado razonablemente y todas son igualmente atractivas o todavía no hay una respuesta clara, simplemente decidan.
No tengan miedo de tomar la mejor decisión que puedan tomar en ese momento. Cuando la fecha estipulada se presente, decidan a conciencia con lo que saben y sigan adelante.
3 REZAR JUNTOS
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Para aquellas parejas que han recibido el sacramento del matrimonio, eso significa que han invitado a Dios a ser el punto focal de su relación conyugal.
Pedir ayuda a Dios en el proceso de toma de decisiones puede darles claridad y fortaleza como pareja. La fe es fundamental.
Tomar decisiones con la presencia divina nos ayuda a que podamos intentar no buscar una opción a la otra según nuestros gustos, sino buscar hacer la voluntad de Dios.
Esto nos ayuda a mantener el enfoque y la perspectiva del fin último y la meta de nuestra existencia para que cada decisión sea congruente a ella.
Recen para que Dios los ilumine y los mueva a buscar lo que es mejor. Y que a través de ese proceso puedan aprender a confiar en que Dios, al querer nuestra felicidad, quiere llevarnos a un buen lugar donde encontraremos gozo y plenitud.
Volverse a Dios en oración es abrirse y buscar ser guiado por Él hacia lo que mejor nos conviene.
Dios está continuamente ‘trabajando’ en nosotros y con nosotros en los eventos ordinarios de nuestra vida.
Inviten también a Dios en su reflexión: Con esta decisión, ¿hay algo que quiere mostrarnos? ¿Qué respuesta espera de nosotros? ¿Nuestra decisión le agrada? ¿Cómo afecta a los demás, especialmente a los más vulnerables?
4 ACEPTAR LA RESPONSABILIDAD MUTUA
Acepten la corresponsabilidad de las decisiones que tomen como pareja. De lo contrario, puede haber tensión o resentimiento y eso puede afectar negativamente su relación.
Ustedes son individuos únicos con diferentes necesidades y deseos, por lo que no siempre estarán de acuerdo en todas las decisiones. Esto significa que de vez en cuando tendrán que comprometerse y confiar el uno en el otro.
Cada uno debe hacerse la pregunta: ¿es esta decisión la mejor para nosotros o solo para mí?
Si la respuesta es «solo yo», es posible que su decisión no sea vital para su relación. Es importante buscar centrarse en el entendimiento mutuo y la unidad en su relación durante el proceso.
Independientemente del resultado, la toma de decisión debería conducirnos al final a construir una relación más solidaria y amorosa.
5 REEVALUAR LO DECIDIDO
Evalúen las decisiones importantes de vez en cuando y no tengan miedo de admitir que tomaron una decisión que no ha funcionado bien para uno o para ambos.
También tengan en cuenta procesos de decisión pasados. Así es como sabrán qué funciona y qué no, cuáles han sido sus fortalezas y debilidades durante el proceso y qué han aprendido de ellas.
Muchas parejas quedan atrapadas por un sentimiento de orgullo o miedo a equivocarse. De ese modo, no admiten que una decisión puede no ser la mejor y debe ser examinada nuevamente. Eso no les permitirá avanzar.
Piensen que si una decisión se ha tomado con franqueza, honestidad y confianza, las cosas se podrán arreglar.