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lunes, 25 de julio de 2022

«Millennial» y también monja de clausura: quinta hija de una familia repleta de diversas vocaciones

El padre de Clare es diácono; tiene una hermana monja
y otra laica consagrada


Grace, en el monasterio recibiendo la visita de algunos de sus sobrinos

 

La familia Van de Voorde es una familia especial y agradecida. Quedó patente tras la profesión perpetua de Mary Grace como monja dominica  en el Monasterio de Santo Domingo de Linden, en Estados Unidos. Y no fue una ceremonia cualquiera puesto que en el servicio religioso participó su padre, Jim Van de Voorde, que es diacono permanente y al que sus llaman cariñosamente “papá diácono”.

El matrimonio que conforman Jim y Frances tiene siete hijos pero la del esposo y la de Mary Grace no son las únicas vocaciones de la familia, pues otras dos de las hermanas han sido llamadas para una vida entregada totalmente a Cristo. Una como sierva del Hogar de la Madre que vive actualmente en España, y otra como laica consagrada del Regnum Christi que desempeña su labor en un campus universitario de Atlanta.

Una ceremonia emocionante

La última precisamente ha sido Mary Grace, la quinta de siete hermanos, y que con 25 años realizó sus votos perpetuos como dominica. Ya es una de las 10 monjas del convento y está exultante con su vida como esposa de Cristo.

Profesión perpetua de Mary Grace

“Ahora que estoy aquí me ha sorprendido lo liberador que es estar atado a Dios. Si la gente supiera lo feliz que nos quiere hacer Dios no tendrían tanto miedo”, afirma esta joven al Arlington Catholic Herald.

Proveniente de una familia muy religiosa donde la llamada de Dios a distintas vocaciones se ha visto como algo natural, Grace Van de Voorde afirma que la primera vez que se sintió llamada a ser monja fue cuando tenía 5 o 6 años.  Ya en secundaria fue profundizando con la dirección espiritual de un sacerdote de su parroquia en Manassas.

Una llamada temprana

Según recuerda la ya religiosa dominica, este sacerdote le pidió que “escribiera la lista de sus sueños para la vida religiosa, qué buscaría si pudiera elegir. ‘¿Quieres cuidar, quieres enseñar?’, y pensé: ‘podría hacerlo si tuviera que hacerlo, pero no es realmente lo que quiero’. Sólo quería pertenecer a Dios y eso era lo central para mí. Entonces me dijo: ‘¿por qué no miramos la vida contemplativa?’”.

Familia Van de Voorde

En aquel momento Grace tenía tan sólo 17 años y muchas de las órdenes a las que visitó querían que esperara unos años para discernir seriamente. Sin embargo, la priora del Monasterio de Santo Domingo en Linden la animó a visitarlas. A a esta joven le gustó mucho lo que vio. “Me sorprendió –señala ella- lo normal que me sentía estando en el monasterio así que pregunté si podía regresar”. Volvió en varias ocasiones y tras graduarse en Secundaria decidió que quería ser dominica y empezar el postulantado.

Durante sus votos perpetuos, Mary Grace se sintió especialmente bendecida de que su padre sirviera en la misa como diacono. Afirma que “fue muy especial tenerlo tan cerca”. Además, explica que “hará falta mucho tiempo, probablemente el resto de mi vida, para absorberlo todo. La única emoción que pude expresar fue este inmenso alivio, no tanto por haber llegado aquí sino por finalmente comenzar. Estoy muy agradecida por el regalo de Dios, el regalo de mi comunidad, el regalo de mi familia y el de nuestra diócesis”.

Familia Van de Voorde

Una familia muy particular

Estas celebraciones se están convirtiendo casi en una costumbre entre los Van de Voorde. Jim fue ordenado diácono permanente en enero de 2015 donde sirve en la parroquia de Todos los Santos en Manassas. “Es una oportunidad maravillosa poder servir a la parroquia y a la diócesis”, afirmaba este padre de siete hijos.

Desde su ordenación ha ayudado en la parroquia bautizando, realizando homilías, catequesis, trabajo administrativo y atendiendo pastoralmente en la cárcel. Todo ello mientras lo combina con su trabajo como consultor y con su familia. Sobre esta vida, Jim cuenta que “el obispo nos dijo que mi primera responsabilidad es con respecto a mi matrimonio, la segunda mantener a mi familia y la tercera para el diaconado”.

Las diferentes vocaciones de sus hermanas

Otra de las vocaciones de la familia es la de Alisson, tercera hija de la familia y actualmente sierva del Hogar de la Madre en Valencia, en España. Esta fue la vocación más inesperada de la familia.

Su hermana Beth, un año menor, recuerda que “éramos casi como gemelas” y mientras Beth “hablaba de ser monja” Allison siempre “hablaba de ser madre”. Pero durante su tercer curso en la Universidad Ave María de Florida realizó una pequeña experiencia misionera en Ecuador que cambiaría su vida.

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Era 2008 y pasó ese tiempo en Ecuador con las Siervas del Hogar de la Madre. Hasta entonces ella quería formar una familia y ser madre, pero según relata Beth, su hermana “en ese viaje misionero se dio cuenta de cómo estas hermanas son madres”. Así, tras graduarse en la universidad, Allison viajó a España y se unió a esta orden religiosa que tantas jóvenes está recibiendo.

También entregada a Dios acabó Beth, actualmente de 32 años, pero en este caso como laica consagrada del Regnum Christi.  Confiesa que desde muy pequeña sentía atracción por la vida religiosa, conoció a varias monjas e incluso visitó diferentes conventos. Pero se dio cuenta de que las órdenes religiosas no eran lo que ella buscaba y a lo que se sentía llamada.

Fue en 2004 cuando iba a salir de fiesta cuando unos amigos la invitaron a un retiro silencioso de tres días, al que decidió unirse. Allí conoció a las mujeres consagradas del Regnum Christi, que le ayudaron a madurar su relación con Cristo.  Tras graduarse en la universidad en 2006 se unió a esta realidad vinculada a los Legionarios de Cristo.

Javier Lozano / ReL

Vea también       Vocación cristiana, Vocación a la Santidad

























domingo, 17 de julio de 2022

Vivir con ambos padres biológicos e ir a la iglesia regularmente: los 2 factores de éxito juvenil


La ciencia social ha demostrado que crecer con ambos padres
 e ir a la iglesia regularmente ayuda al éxito estudiantil

Durante más de 55 años, las administraciones en EEUU han detectado que los hijos de minorías latinas y negras, otros migrantes y la población de menor nivel cultural y económico tienen mayores índices de fracaso escolar, y por lo tanto, social.

Para reducir este fracaso, se ha buscado reducir la llamada "diferencia de oportunidades" [opportunity gap], que se centra en factores "externos" a la familia y la persona: mejorar la nutrición, conocer el idioma inglés, tener más acceso a ordenadores, invertir más dinero en las escuelas...

Pero a inicios de 2020, William Jeynes, Profesor de Educación en la Universidad Estatal de California, Long Beach, que ha sido asesor en 3 administraciones presidenciales, después de un metaestudio repasando 30 estudios previos, llega a la conclusión de que lo que de verdad logra éxitos en la escuela para los chavales son 2 cosas muy concretas que son previas y anteriores a la escuela:

que los niños crezcan con su padre y su madre naturales en casa (con ambos juntos)

- que ellos y sus familias se declaren religiosos, y lo demuestren acudiendo regularmente a la iglesia o a otro lugar de culto

William Jeynes explica los resultados de su metaestudio en un artículo de divulgación en The Public Discourse.

William Jeynes es un experto investigador sobre fracaso educativo y políticas educativas

William Jeynes es un experto investigador sobre fracaso educativo y políticas educativas, asesor en tres administraciones presidenciales en EEUU.

Lo mejor para un niño: familia unida y práctica religiosa

"Realicé recientemente un meta-análisis de 30 estudios que examinan intentos por reducir la "diferencia de logros" ["achievement gap"]. Un meta-análisis combina estadísticamente todos los estudios relevantes sobre un tema particular para determinar los resultados sumados de la investigación. Mi meta-análisis es el primero que se publica que examina los factores que más reducen esta "diferencia de logros". El meta-análisis da resultados que sorprenderán a muchos: las variables que más reducen la 'diferencia de logros' son la familia y la fe", escribe Jeynes.

Un primer factor es que un niño crezca con su padre y su madre, ambos, en casa. "Aún es bastante inusual que un niño blanco nazca fuera del matrimonio -un 28% de posibilidades- pero es común que un estudiante afroamericano venga de una familia de un solo progenitor -un 69% de posibilidades", escribe Jeynes.

"Las investigaciones de Dick Carpenter, Al Ramírez y Laura Severn encontraron que las diferencias causadas por factores familiares eran a menudo más grandes que los causados por la raza. Hay una frase vieja ya entre los que se dedican a las Ciencias de la Familia que dicen que cuando un caucasiano [blanco, de origen europeo] viene de una estructura familiar con un único progenitor, o de una familia reconstituida, pierde las ventajas de ser blanco", escribe Jeynes.

Portada del libro Eliminating the achievement gap de William Jeynes

Cuando los dos padres conviven ambos, juntos, con sus hijos, también les prestan más atención y se implican más. "Son cosas interrelacionadas: cuando los dos están presentes, se maximiza la frecuencia y calidad de la implicación de los padres. Por supuesto, hay muchos padres solos muy dedicados".

"Sin embargo, la realidad es que cuando un padre tiene que realizar los roles y funciones de dos, es simplemente más difícil que cuando los dos están presentes. A menos que mejoremos la estabilidad familiar, y con ello la implicación de los padres, la diferencia de logros se mantendrá en las próximas décadas", escribe el estudioso.

Ir regularmente a la iglesia y declararse muy religioso

El otro gran tema que influye de verdad en el éxito estudiantil es tener una alta religiosidad. "Acudir regularmente a la iglesia, o a otro lugar de culto, y definirse a uno mismo como muy religioso, aporta la reducción más significativa en la diferencia de logros", escribe. ¿Por qué es así? Jeynes sospecha que, simplemente, "la fe puede dar a una persona un sentido de propósito en la vida y un estilo de vida disciplinado que apoya el éxito académico".

"Quizá lo más significativo que reveló el meta-análisis es que si un estudiante latino o afroamericano era una persona de fe y venía de una familia con sus dos padres biológicos, la diferencia de logros desaparecía totalmente, incluso si se tenía en cuenta el estatus socioeconómico. Otros estudios han confirmado que la gente de fe lo hace mejor en la escuela por un margen bastante considerable", escribe Jeynes, recomendando, por ejemplo, el estudio de Ilana Horowitz de la Universidad de Stanford.

"Numerosos estudios de investigación han concluido que los factores familiares son mucho más importantes que los escolares en los logros", añade el autor.

"Con todos los miles de millones de dólares que se han vertido en reducir la diferencia de logros con éxitos apenas marginales, reconocer -y trabajar para mejorar- los factores de familia y de fe sería mucho más efectivo", insiste.

Hijos que crecen con sus padres y van a la iglesia... una fórmula ganadora, dice la sociología.

Hijos que crecen con sus padres y van a la iglesia... una fórmula ganadora, dice la sociología.

Apoyar las iniciativas escolares favorables a la fe

El investigador propone que el Departamento de Educación de Estados Unidos adopte más iniciativas "faith friendly" (favorables a la fe).

"Primero, debe considerar políticas más contundentes para promover un programa de elección de escuela que incluya a las escuelas privadas. Esto animaría el crecimiento de escuelas privadas religiosas. Segundo, debería clarificar y ampliar las líneas de libertad religiosa en la escuela pública ya lanzadas por la administración Clinton en 1995 y actualizadas por la administración G.W.Bush en 2003", especifica.

Durante 55 años, protesta, se ha empleado otra estrategia sin eficacia.

"Hay una tendencia entre muchos académicos a intentar de nuevo una iniciativa antigua que no ha funcionado especialmente bien y fingir que es un nuevo esfuerzo, simplemente por ponerle un nuevo nombre", denuncia Jeynes.

Al final, recuerda, lo que importa de verdad para ayudara los niños es la decisión de sus padres de permanecer juntos para criarlos, implicarse en ello y mantenerse disciplinados y comprometidos también en una vida de fe.

Todo lo que favorezca esta línea, ayudará a los niños de cualquier país.

P.J.Ginés, ReL

Vea también     El Trabajo y la Fiesta en la Familia



















domingo, 18 de septiembre de 2016

El padre murió el 11-S y la madre de cáncer: la progre CNN se emociona con la fe de los 10 hijos


El padre murió el 11-S y la madre de cáncer: la progre CNN se emociona con la fe de los 10 hijos
Jean Palombo y sus hijos tras el funeral de Frank, bombero que murió el 11-S


No es muy común ver en la CNN testimonios de familias católicas en el que además no se hable mal de la Iglesia. Es más, esta televisión estadounidense hace un reportaje emotivosobre una familia que a pesar de los reveses de la vida se ha agarrado a la fe.


Para recordar el aniversario del 11-S contaron la historia de los Palombo, familia católica, cuyo padre fue uno de los bomberos sepultados en el 11-S y cuya madre murió años después de cáncer dejando diez huérfanos, tal y como recuerda Aciprensa. Sin embargo, todos ellos siguen teniendo muy presente una frase que sus padres le repetían, que “Dios provee siempre”:
Los Palombo son una familia católica del Camino Neocatecumenal que viven en Estados Unidos y que permanece unida por su fe en Cristo, a pesar de que su padre perdió la vida durante el atentado de las Torres Gemelas en 2001, y ocho años más tarde su madre partió debido a un cáncer. Esta es su historia.

La cadena televisiva CNN presentó este edificante caso en el que se ve que Dios es muy importante en la vida de los Palombo, quienes aún viven juntos, mantienen viva la fe y sobrellevan con esperanza las duras pruebas gracias a los transmitido por sus padres.

Han transcurrido 15 años del ataque terrorista en el World Trade Center de Nueva York.Aquel fatídico 11 de septiembre en el que Frank Palombo dio su vida para salvar otras, no solo como uno de los 343 valientes bomberos que murieron ese día, sino como un fervoroso católico que marcó la vida de toda su familia y su comunidad.


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El peor temor de Jean era que el Estado pusiera en duda su capacidad para criar a sus hijos, y por lo tanto, los separaran de ella. Sin embargo, esta madre mantuvo su fe en Dios, pensó en el amor que compartió con Frank durante 19 años y las lecciones aprendidas.

"Dios provee", repetía siempre.

A pesar de las dificultades, Jean y sus 10 hijos siguieron adelante. Si bien recibió ayuda de parientes, bomberos y miembros de la iglesia, la gente decía que fue la firme determinación de Jean lo que mantuvo a sus hijos por el buen camino.

En 2009, 8 años después de la muerte de Frank, la familia recibió otro duro golpe: Jean fue diagnosticada con cáncer de colon, por lo que tuvo que recibir un tratamiento de quimioterapia y someterse a múltiples cirugías.

"Miren lo que hemos pasado juntos. Van a estar bien. Sean agradecidos. A veces las cosas van mal. Amen la vida, y hagan lo mejor que puedan”, les dijo Jean a sus hijos el 8 de agosto de 2013, día en que dejó este mundo, a los 53 años.

Jean murió en su casa rodeada de sus hijos y hermanos, quienes rezaron la oración del Credo durante sus últimos minutos.

Una de sus hijas, Maggie, de 13 años, dijo que experimentó una profunda paz: “mi mamá está en el cielo, yo sé que ella tiene la alegría completa, ¿qué más puedo desear para ella?”.

Daniel, su hijo de 16, dijo sentirse muy afortunado de ser parte de esta familia, porque vio todo el bien en medio del sufrimiento y la partida de su madre, “en la forma en que ella ayudaba a otros a ver las cosas con fe”.

Hoy en día los 10 hermanos viven en una casa de dos pisos en Ridgewood, Nueva Jersey.

They lost their fathers but are "still here," resilient and successful. Ten 9/11 "children" -- now ages 14 to 29 -- join CNN's Brooke Baldwin in a Town Hall about coming of age in the age of terror. Click through the gallery to meet them, and follow the links to <a href="http://www.cnn.com/interactive/2016/09/us/911-children-age-of-terror/index.html" target="_blank">read their stories. </a>

Patrick, de 21, explicó que Frank y Jean les “inculcaron la importancia de estar juntos, comer juntos, rezar juntos. Esas tres cosas en particular."

Los domingos, todos se reúnen para realizar la oración de la mañana. Narran también que su padre solía orar en la mesa de comedor y darle gracias a Dios por haberlo bendecido con tantos niños.
La fe de Frank y Jean
Frank se enamoró de Jean cuando se preparaba en el seminario para ser sacerdote, pero descubrió que su vocación era el matrimonio. En 1979 se unió al cuerpo de bomberos de Nueva York y tres años más tarde se casó con Jean.

Frank and Jean Palombo wed in 1982. The first of their 10 children was born in 1986.

Él era un católico devoto y ella no quería tener nada que ver con la Iglesia. Sin embargo, fue a través de un retiro que Dios tocó el corazón de esta joven mujer. "Abrió mi vida", dijo Jean en ese momento.

"Descubrir que Dios la amaba le dio las fuerzas para seguir adelante, la hizo libre, le arrebató el miedo del sufrimiento", dijo su cuarta hija de nombre María.

Frank (¿catequista?) era tan activo en la iglesia que solía llevar al extranjero a grupos de jóvenes misioneros. Si bien se dedicaba a entrar a los edificios en llamas para salvar vidas, dijo que era “aún más satisfactorio salvar el alma de una persona joven de las llamas eternas”.

Los diez hermanos Palombo, juntos



En una ocasión, en la estación de bomberos de la calle Dean, Frank leía la Biblia y la oraba mientras el resto de sus compañeros se preparaban para un examen. Uno de los compañeros le dijo a Frank que “nunca iba a ser promovido si seguía leyendo la Biblia", pero él respondió: “nunca vamos a llegar al cielo leyendo el libro para ser promovido a teniente”. 

La muerte de Frank
En septiembre de 2001, Frank tenía planeado retirarse para el inicio del siguiente año. Sin embargo, en la mañana del 11 de septiembre de aquel año ocurrió el ataque terrorista a la Torres Gemelas, donde perdió la vida.

Frank estaba en algún lugar en la torre sur del One World Trade Center, cuando el edificio de 110 pisos se derrumbó cerca de las 9:59 a.m. Otras 6 personas de su estación de bomberos también murieron.

En medio de la devastación su familia recibió muchos mensajes de cariño. Los jóvenes con los que Frank trabajaba en la iglesia llamaron para decir que su padre le cambió las vidas.Desconocidos escribieron cartas, les enviaron edredones cosidos a mano y sobres con dinero.

Después de la tragedia, Jean se aseguró de esclarecerles a sus hijos, en todo momento, cualquier duda sobre el amor infinito y misericordioso que Dios tenía con ellos. Ella incluso perdonó a los terroristas. "El amor de Dios superó este mal", expresó.

El nombre de Frank Palombo se encuentra en el panel 21S, frente a la nueva Torre de la Libertad. A 19 kilómetros, Jean Palombo descansa en el cementerio de San Pedro en Belleville, Nueva Jersey. La lápida lleva los nombres y las imágenes de ambos cónyuges.

Tommy Palombo is assigned to Engine 69 in Harlem. His fellow firefighters say he's one of the best newcomers they've had.

Su hija María encuentra consuelo sabiendo que su madre, quien temía que sus hijos sufrieran en este mundo, les dio un amor duradero y el conocimiento de que el sufrimiento los haría más fuertes.

"Eso es algo que nuestros padres nos transmitieron. Cuando hay sufrimiento, hay también alegría al final”, concluyó la hija.