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viernes, 27 de julio de 2018

197 años de la Independencia: Declaración, Proclamación y Jura. Escarapela y poema

Amigos:
Les comparto un artículo bien patriota e ilustrado del Dr. César Gutiérrez, ampliando nuestro panorama celebratorio en las fechas y los lugares.
El Dr. Víctor Hugo Chanduví nos aclara por qué no usar la escarapela como símbolo patrio
En tercer lugar el poeta Marco Martos sintetiza el amor patrio en un sencillo y entrañable poema
¡Muy felices fiestas patrias!  (José Antonio Benito)




197 aniversario de la Declaración de la Independencia del Perú: Declaración,Proclamación y Jura 

A don José Agustín de la Puente Candamo 

El domingo 15 de julio de 2018 se conmemorará el 197 aniversario de la redacción y del inicio de la suscripción del Acta de la Declaración de la Independencia del Perú.  Por eso, ese día comienzan nuestras fiestas patrias, que continuarán el sábado 28 (Proclamación) y el domingo 29 (inicio de la Jura). 
Los peruanos solo nos acordamos de las dos últimas fechas porque son feriados no laborables.  Muy pocas personas saben dónde se conserva este valiosísimo, único e irreemplazable documento de importancia nacional: está en el Archivo Histórico de la Municipalidad Metropolitana de Lima (Jirón de la Unión 300 – Plaza de Armas).

La Declaración, la Proclamación y la Jura son tres actos jurídicos consecutivos que forman un todo para concretar, formalmente y luego de una larga trayectoria de opiniones y sucesos, nuestra emancipación política.  Si falta uno de ellos, no se perfecciona el proceso.  La Declaración, redactada el domingo 15 de julio de 1821 por los abogados José de Arriz y Manuel Pérez de Tudela, fue firmada en cabildo abierto por 3 502 varones (según el uso de la época) –todos vecinos de "reconocida probidad, luces y patriotismo– y su texto de trece renglones sigue teniendo plena vigencia pese al tiempo transcurrido; expresa: Que la voluntad general está decidida por la independencia del Perú de la dominación española y de cualquiera otra extranjera...  La Proclamación (es decir, la publicidad de la Declaración) la hizo José de San Martín el sábado 28 de julio de 1821 en cuatro lugares públicos de la Lima de entonces: Plaza de Armas, Plazuela de la Merced, Plaza de Santa Ana (hoy Plaza Italia) y Plaza de la Inquisición (hoy Plaza Bolívar).  La Jura se realizó en las instituciones civiles, militares y eclesiásticas, prometiendo ante Dios defender la conseguida Independencia con la opinión, la vida y los bienes.

Respecto de las palabras pronunciadas por San Martín, que conocemos y repetimos desde niños, hay hasta dieciséis versiones, más o menos parecidas. Acerca de este caso, el maestro Gustavo Pons Muzzo ha publicado en Documenta (Lima: 1965, N° 4, p. 382-390), revista de la Sociedad Peruana de Historia, un importante estudio. Don Gustavo señala que las más fidedignas son: El Perú es desde este momento libre e independiente por la voluntad general de los pueblos y por la justicia de su causa que Dios defiende.

Existe interesante información sobre estos tres actos de julio de 1821.  Un libro clave es el de don Fernando Gamio Palacio: La Municipalidad de Lima y la emancipación 1821, lamentablemente agotado.

Hay que aclarar que en estos días recordamos la Independencia del Perú (el país total de esos tiempos), no solo la de una de sus ciudades o la de una de sus regiones, que tienen sus fechas, sus circunstancias propias y sus celebraciones. Todas contribuyeron en aquel momento a fortalecer ese propósito y todas deben estudiarse a fondo para obtener nuestra deseada integración nacional. El inolvidable historiador y académico Percy Cayo Córdova ha recordado que el 28 de julio es nuestra principal fiesta cívica por decreto del Congreso de 16 de noviembre de 1827 y el primer festejo fue a partir de 1828 (de eso hace 190 años).

El nombre oficial es República del Perú. Por eso, en el habla diaria se debe decir con corrección: el Perú, del  Perú, al Perú. No Perú a secas, aunque esta expresión se está extendiendo entre los peruanos y  más entre los extranjeros; por ejemplo, la repiten una y otra vez el Presidente de la República y las altas autoridades. ¿Qué esperar de los demás compatriotas? Como sospecha la eminente lingüista liberteña Martha Hildebrandt, "lo histórico, lo tradicional y lo mayoritario" de llamar a nuestro país, el Perú, se va diluyendo.

La bandera nacional debiera exhibirse adecuada y voluntariamente, con el blanco y el rojo bien definidos, entre el 15 de julio y el 6 de agosto (batalla de Junín) para evitar que se olviden de ella hasta octubre o más allá, convirtiéndose en un irrespetuoso trapo raído y sucio. Nuestra bandera es un símbolo patrio desde que en Pisco, el 21 de octubre de 1820, fuera imaginada y creada por San Martín. Debe flamear, no estar colgada ni sujetada de otra manera.

Nos acercamos al bicentenario todavía tembleques, sin habernos asentado bien como país. Somos, en palabras del gran intelectual Luis Alberto Sánchez, un país adolescente, que en el decir del ingeniero y empresario limeño Roque Benavides Ganoza tiene tres graves problemas por resolver: la centralización, la informalidad y la corrupción. También es tiempo de erradicar esa inexacta división capitalina entre Lima y "el interior del país". El gran polígrafo limeño José de la Riva Agüero y Osma señaló con claridad y contundencia: El Cuzco es el corazón y el símbolo del Perú.

¡Felices fiestas patrias!
                              
Cuzco, 9 de julio de 2018


César Gutiérrez Muñoz

LA ESCARAPELA NO ES SÍMBOLO DE LA PATRIA
Estimados amigos
Por la presente me es grato saludarlos y estando en el mes de julio en la cual celebramos la fecha nacional de nuestra  Independencia, me permito recordar que no se debe usar la escarapela como símbolo patrio ya que de conformidad con nuestra Constitución Política del Perú de 1993, ya no lo es, por tal motivo manifiesto a usted lo siguiente.
De conformidad con el  Artículo 38 de nuestra Constitución, "Todos los peruanos tienen el deber de honrar al Perú y de proteger los intereses nacionales, así como de respetar, cumplir y defender la Constitución y el ordenamiento jurídico de la Nación."
Dentro de ese contexto debo indicar a usted que la Escarapela no es símbolo de la Patria, ya que de conformidad con el Artículo 49 de la Constitución en comento en su segunda parte dice: "Son símbolos de la Patria la bandera de tres franjas verticales con los colores rojo, blanco y rojo, y el escudo y el himno nacional establecidos por ley."
Atentamente
Víctor Hugo Chanduví

En mi visita al Museo de Pueblo Libre, me encontré con este sencillo y
espléndido poema de Marco Martos:
No es este tu país
Porque conozcas sus linderos,
Ni por el idioma común,
Ni por los nombres
De los muertos.
Es este tu país, porque si tuvieras que hacerlo,
Lo elegirías de nuevo
Para construir aquí
Todos tus sueños
 José Antonio Benito 

(http://jabenito.blogspot.com)








viernes, 28 de julio de 2017

Oremos por el Perú

Señor de los Milagros


ORACIÓN POR  LA REGENERACIÓN MORAL DEL PERÚ



Oh Dios, Padre Nuestro,
que con admirable providencia
gobiernas y diriges todas las cosas,
mira con amor y misericordia
a tu querido pueblo peruano
[...]
Bendice a nuestro pueblo
y haz que 
[con ocasión de estas Fiestas Patrias]
iniciemos una nueva etapa
preocupándonos por regenerar nuestra Patria
en la institucionalidad y el estado de derecho;
promoviendo los valores cívicos,
morales y religiosos,
la democracia y participación de todos
y buscando el bien común
especialmente de los más pobres y necesitados.

Señor de los Milagros – Ten piedad de nosotros
Santa María Madre Nuestra – Ruega por nosotros
Santo Toribio de Mogrovejo - Ruega por nosotros
Santa Rosa de Lima – Ruega por nosotros
San Martín de Porres – Ruega por nosotros
San Francisco Solano - Ruega por nosotros.

Los Obispos del Perú.


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miércoles, 27 de julio de 2016

Los obispos de Perú piden seguridad, combate a la corrupción, defensa de la vida y de la familia


Los obispos de Perú piden seguridad, combate a la corrupción, defensa de la vida y de la familia


 Los obispos de Perú, con motivo de las fiestas patrias que se celebran cada 28 de julio, han enviado un mensaje a los los ciudadanos del país con el título: “Los peruanos podemos construir la unidad”. Señalan que desde esta fecha se inicia con un nuevo gobierno democrático y Congreso de la República que conducirá al país en los próximos cinco años.
En el mensaje publicado en la web de la Conferencia Episcopal señalan que “el pueblo peruano, que participó democráticamente en las elecciones generales de este año, tiene grandes esperanzas en el nuevo mandatario del país y en el nuevo Congreso de la República”, de quienes esperan respondan a los grandes males: la inseguridad, la pobreza y la corrupción.
Señalan también la importancia del bien común, del respeto y de la solidaridad, que a través de la debida legislación cambia a los pueblos. Recuerdan la importancia del respeto a la vida, desde la concepción hasta la muerte natural; el respeto a la familia, como base de la sociedad, al matrimonio entre hombre y mujer; la justicia y el respeto a los derechos de los más vulnerables, la honestidad y el cuidado de la creación, “de nuestra casa común”.
Los obispos piden, por lo tanto, a los líderes políticos que “trabajen unidos y en armonía por el bien del Perú”, y recuerdan la invitación del papa Francisco “a construir y reconstruir, sin desfallecer, caminos de comunión; a construir puentes de unión y superar las barreras que separan”.
Finalmente invitan así a todos los peruanos “a elevar nuestras oraciones a Dios, el Señor de la historia, por todos los que han de dirigir los destinos del Perú”.

miércoles, 29 de julio de 2015

Homilía del Eminentísimo Señor Cardenal Juan Luis Cipriani Thorne en el 194° Aniversario




Homilía del Eminentísimo Señor
Cardenal Juan Luis Cipriani Thorne
Arzobispo de Lima y Primado del Perú
Misa y Te Deum
194° Aniversario de la Independencia del Perú
Martes, 28 de julio del 2015
Basílica Catedral de Lima


Hermanos todos en Cristo Jesús.
Hoy nos hemos reunido en esta celebración Eucarística para elevar nuestra oración a Jesucristo Nuestro Señor por el don de la libertad, una oportunidad maravillosa para darle gracias a Dios por todos los beneficios recibidos. Estas palabras a la luz de la Doctrina Social de la Iglesia son una reflexión con el cariño que todos tenemos a nuestra patria.
Quienes vivimos en el Perú tenemos una deuda muy grande con Dios, por todo lo que nos ha concedido, a través de esta hermosa realidad que es nuestra patria. Los pueblos suelen volver la mirada a los acontecimientos significativos y fundantes de su historia para comprender su identidad. Nosotros somos herederos de la grandeza cultural del Imperio Incaico y de una civilización que hundía sus raíces en lo que fuera la Europa cristiana, principalmente de España. El mestizaje define cabalmente nuestra identidad en el encuentro de estas dos realidades culturales, cada una de ellas expresión de una pluralidad de ricas expresiones.
“Del encuentro de la fe con estas etnias originarias ha nacido la rica cultura cristiana en este continente que se expresa en el arte, la música, en la literatura y, sobre todo, en las tradiciones religiosas y en la idiosincrasia de sus gentes, unidos todos por una misma historia y un mismo credo, y formando una gran sintonía en la diversidad de culturas y de lenguas”1.
En la historia de nuestra Patria encontramos figuras egregias entre sus pastores, como mi antecesor Santo Toribio de Mogrovejo. Asimismo, reluce la grandeza de nuestro pueblo humilde y sencillo, no sólo dentro de nuestras fronteras, sino que se proyecta al mundo entero. Hablar de Santa Rosa de Lima y de San Martín de Porres despierta la admiración en los corazones de los pueblos de muchos países de América, Europa, Filipinas y otros del mundo entero. La fe de mujeres y hombres peruanos irradiaron con su ejemplo de bondad y amor al prójimo los primeros tiempos de la evangelización en el nuevo Continente.
Reafirmamos ese sentido humano y cristiano de la vida tan nuestro, entendemos en profundidad lo que se ha llamado la peruanidad: la esencia del ser peruanos, que es mucho más grande que la suma de ideologías o de situaciones coyunturales. El patriotismo que se alimenta del ser peruanos es “una síntesis comenzada, pero no concluida”2. Un patriotismo militante, que desde nuestra propia realidad convive fraternalmente con aquellas otras naciones que respetan la libertad de sus pueblos y saben reconocer en el ejercicio de la democracia nuestra realidad americana, la patria grande por su origen, por su cultura y por su fe cristiana. El destino del Perú es continuar realizando esa síntesis, buscando tercamente el bien común dentro de un Estado de Derecho, al interior de nuestro país y en las relaciones con nuestros hermanos del Continente. Por eso, en un día como hoy demos ese sentido primaveral de nuestra historia. Esa gran fuerza que aglutina la peruanidad y que tantas veces la encontramos en nuestro pueblo, basta pasear la geografía. Esa presencia de esos valores espirituales3.
En efecto, así ha sido. Hombres como Honorio Delgado, que desarrolló una concepción cristiana de la salud física y mental que fue reconocida en el mundo entero; como el ilustre jurista, el Dr. Domingo García Rada, que escribió esas palabras tan alentadoras: “debemos tener esperanza en el Perú y en los peruanos”4. Así también héroes que con la entrega de sus vidas plasmaron esa esperanza en el servicio heroico a la Patria, el Gran Almirante [Miguel] Grau, el Coronel Francisco Bolognesi y el Teniente José Abelardo Quiñones. Todos ellos, y muchos más compatriotas, han contribuido a configurar lo mejor de la Peruanidad. De ahí la frase universalmente conocida: ¡Vale un Perú! Vale la pena hoy contemplar la historia con gratitud, somos herederos de algo muy grande.
Reflexionemos en este aniversario patrio a la luz de la Doctrina Social de la Iglesia, en la necesidad de fortalecer la autoestima como un valor nuclear en todo proceso educativo desde la niñez y juventud, especialmente en la familia.
Nuestro Perú, tan querido y provisor, nos ofrece un panorama alentador y, al mismo tiempo, inquietante. Verificamos que el cristianismo es la fe del 94 por ciento de los peruanos, del cual el 80 por ciento es católico: esta realidad que campea de manera soberana en la gente más humilde y sencilla es clave para una correcta lectura del destino del país, respetando permanentemente esa laicidad del estado pero sin desconocer de dónde venimos y quiénes somos.
Un porcentaje muy alto de la población piensa que los valores religiosos colaboran y ayudan a realizar una tarea honesta, positivo en el desarrollo del Perú. Por ello con todo el respeto y con toda la verdad. ¿Cómo no llamar la atención en la trascendencia de la moral cristiana -de la honradez, de la veracidad, de la justicia, de la dignidad de toda vida humana, del respeto a la honra, etc.? ¿Cómo no darnos cuenta que estos valores iluminan nuestros pueblos? En especial, la protección y promoción de la familia, saludo la presencia del señor Presidente y la señora Primera Dama, da gusto ver que nuestro país sigue teniendo un respeto a esa célula fundamental para el desarrollo, para la inclusión y para todo proyecto social. La inmensa mayoría de la población es lo que más valora, la familia.
Por eso, todo lo que fortalezca la familia tiene la aprobación del pueblo. Todo lo que dañe a la familia tiene la desaprobación del pueblo. No aceptemos que el neocolonialismo promovido por algunas instituciones y organismos de países, poderosos materialmente hablando pero enfermos espiritualmente, el Perú tiene su propio camino, no debemos esperar iluminaciones de países que han renegado de su historia y origen y hoy caminan en la oscuridad de lo que ellos llaman prácticas modernas todas ellas en contra de la familia, el matrimonio y la vida.
Nos inquieta, con enorme respeto a todos los peruanos y sin señalar a ninguno, en muchos ámbitos se quiere introducir la mentira, la falsedad y el engaño, y se comenta con un aire de cinismo: “si todos también lo hacen”. Brotan de ahí las diversas formas de descomposición social, la falta de cumplimiento de la palabra empeñada, las variadas especies de fraude y la injusticia. Por ello, la población tiene un sentimiento de inseguridad; y de corrupción política alarmantes5.
El Santo Padre recientemente afirmaba: “El corrupto atraviesa la vida con los atajos del oportunismo, con el aire de quien dice: «No he sido yo». (…) El corrupto no puede aceptar la crítica, descalifica a quien lo hace, trata de disminuir cualquier autoridad moral que pueda ponerlo en tela de juicio, no valora a los demás y ataca con el insulto a quien piensa de modo diverso. Esa corrupción se expresa tantas veces en una atmósfera de triunfalismo. El corrupto cree que es un vencedor, no conoce la fraternidad o la amistad, vive en la complicidad y la enemistad. Es difícil corregir este estado”6. Y es una responsabilidad de todos.
El alma de nuestra Patria nos reclama a todos una mayor responsabilidad, para recuperar los valores que hicieron grande nuestra historia. No vivamos de nostalgias y sueños inútiles. Nuestra Iglesia goza, no obstante de las debilidades y miserias humanas, de una confianza y credibilidad, tal vez por aquellas palabras del Papa Benedicto XVI que afirmaba que la Iglesia “es morada de pueblos hermanos y casa de los pobres. (…) Amados hermanos: el gran misterio de nuestra salvación está en Cristo; es decir, de nuestra vida como miembros de Cristo, como parte del Cuerpo de Cristo que es la Iglesia, no podemos adulterarla ni reducirla. Debemos anunciar en toda su integridad y profundidad su doctrina. Muchas veces son precisamente los pobres, la gente sencilla, quien mejor lo puede acoger, aun sin comprenderlo”7. Los pobres, no la ideología de los pobres.
Finalmente, permítanme entrar con mucha delicadeza en este tema. Los próximos meses entraremos en un período electoral, que exige de un suplemento de respeto en todos los peruanos, y de manera especial en quienes de alguna manera somos autoridad frente a un grupo humano. Debemos realizar un compromiso con la honradez y la transparencia del proceso en que se elegirá a nuestros gobernantes. Una llamada muy especial de prudencia a los medios de comunicación se hace imprescindible para ayudar y orientar a nuestros compatriotas. La lícita variedad de opciones no significa ni otorga derechos para descalificar, insultar, dañar la honra de las personas en campañas destructivas de quienes no piensan como uno.
El mundo nos contempla, hemos pasado a ser de esas naciones que se contemplan como referentes. América Latina nos contempla con el deseo de ver que nuestra democracia se consolide y que el talante de solidaridad con los más pobres sea la bandera del Estado de Derecho y no la bandera de la violencia y agitación ideológica que tanto daño causó a nuestra patria. Vuelva el Perú a ocupar el lugar que tuvo en la historia de Sudamérica. Está el camino, está en nuestras manos y es un deber no faltar a esta hora en que la historia nos pone, a pocos años de celebrar el Bicentenario de nuestra independencia.
Queridos hermanos, que resuene en nuestros corazones el latir del reconocimiento que la historia nos reserva esa expresión ¡“Vale un Perú”! que resuene en el corazón y que el Señor de los Milagros y su Madre Bendita Reina de la Paz nos bendiga y a todos les deseo unas muy Felices Fiestas Patrias.
Así sea.
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1. Benedicto XVI, Discurso inaugural de la V Conferencia de Aparecida del CELAM.
2. Víctor Andrés Belaúnde, Peruanidad.
3. Cf. Víctor Andrés Belaunde, Peruanidad.
4. Memorias de un Juez.
5. Cf. Ipsos, 27.07.15.
6. Papa Francisco. Discurso en Roma, 23.X.2014.
7. Cardenal Joseph Ratzinger, Homilía en “Pueblo joven” de Lima, 20 de julio de 1986.