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domingo, 14 de abril de 2024

El único museo del mundo dedicado a las almas del purgatorio

RS20177_Museo delle Anime del Purgatorio – Church Sacro Cuore del Suffragio © Antoine Mekary – ALETEIA DSC5706-lpr


Desde hace más de un siglo, a orillas del Tíber, a tiro de piedra del Vaticano, se alza una curiosidad romana única en el mundo: un museo dedicado a... probar la existencia del purgatorio. Huellas de manos, señales de quemaduras por el fuego, se conservan bajo cristal y se presentan como irrupciones de los muertos en nuestra dimensión terrenal para implorar oraciones

En un recodo del río de la Ciudad Eterna, se alza la iglesia del Sacro Cuore del Sufragio, cuya fachada neogótica -construida entre 1910 y 1917- es todo un reclamo. Apodado el “piccolo Duomo” -por su parecido con la cúpula de Milán-, el edificio, situado en el barrio de Prati, fue concebido por un francés de Marsella, el padre Victor Jouët, como sede de la asociación “Sagrado Corazón del Sufragio de las Almas del Purgatorio”, fundada por él.

Aún hoy, el lugar sigue dedicado a la intercesión por los difuntos. En una pequeña mesa situada en la parte trasera de la iglesia, con sus arcadas estilizadas, hay folletos que proponen la “oración de Santa Gertrudis para liberar a muchas almas del purgatorio“. En el retablo, un cuadro representa el Sagrado Corazón y las almas del purgatorio.

Si prosigue su visita, en una discreta sala, casi discreta, contigua a la sacristía, los escasos visitantes de este museo poco conocido, donde el silencio flota en el aire, podrán observar una quincena de objetos incómodamente extraños. Se recomienda a los visitantes impresionables que se abstengan. Detrás de las vitrinas hay breviarios, telas o tablas de madera con huellas dactilares o marcas de fuego dejadas por los muertos.

Signos inquietantes

museo del purgatorio en roma

Las páginas quemadas de viejos manuscritos dejan a uno perplejo, como suspendido en una dimensión sobrenatural donde se encuentran los muertos y los vivos. Según el Catecismo de la Iglesia Católica, el purgatorio es un “fuego purificador” reservado a las almas que, aunque salvadas del infierno, aún no están suficientemente preparadas para entrar en el cielo y necesitan purgar ciertos pecados de su vida terrenal.

Cada uno de estos objetos va acompañado de la historia de una aparición de un alma difunta, implorando, a veces amenazando. Una rápida mirada en Internet revela la curiosidad que rodea al lugar, calificado de intrigante, insólito o incluso “extraño e inquietante”…

Se dé o no crédito a estos elementos, el Museo del Sacro Cuore del Suffragio -parroquia que el Papa Juan Pablo II visitó en persona en 1998- tiene el mérito de poner de relieve la tradición popular de rezar por los difuntos. Todos los “signos” que deja el más allá invitan a oficiar Misas y a interceder por esas almas que esperan la paz eterna.

La iglesia y su museo

El único museo del mundo dedicado al purgatorio

Emma Gatti, Aleteia

Vea también    El Purgatorio según la enseñanza de Benedicto XVI


Salva almas del purgatorio rezando esta oración

Jezus Chrystus


Una preocupación del cristiano es la certeza de que existe el purgatorio y que algún día irá a él, ¿cómo podemos acortar ese tiempo purificación?

El Catecismo de la Iglesia Católica habla de las realidades que vivirá el alma inmortal del ser humano al concluir su paso por este mundo, mencionando que «La muerte pone fin a la vida del hombre como tiempo abierto a la aceptación o rechazo de la gracia divina manifestada en Cristo» (no. 1021) y agrega que inmediatamente será enjuiciado y sabrá cual será su retribución eterna: el cielo o el infierno o, temporalmente, el purgatorio.

Al respecto, el mismo documento nos dice que «los que mueren en la gracia y en la amistad de Dios, pero imperfectamente purificados, aunque están seguros de su eterna salvación, sufren después de su muerte una purificación, a fin de obtener la santidad necesaria para entrar en la alegría del cielo» (no. 1030).

Es a estos hermanos a quienes podemos ayudar a alcanzar su destino final con nuestras oraciones, por ello, la Iglesia siempre preocupada, propone muchas y variadas para rezar por la Iglesia purgante.

Oración del Santo Sudario

Señor Dios, que nos dejaste la señal de tu pasión la Sábana Santa, en la cual fue envuelto tu cuerpo santísimo cuando, por José, fuiste bajado de la cruz, concédenos ¡oh piadosísimo Señor! que por tu muerte y sepultura santa te haya dignado llevar a tu siervo (a) (nombre del difunto) a descansar en la gloria de la resurrección, donde vives y reinas con Dios Padre, con Dios Espíritu Santo, por todos los siglos de los siglos.

Amén.

Mónica Muñoz, Aleteia

sábado, 11 de septiembre de 2021

Por qué, creas o no, deberías enseñar la Biblia a tu hijo

 


¿Cómo lograrás que comprenda su propia cultura, o que entienda lo que ve en un Museo de arte?

He estado ojeando una guía de la Comunidad de Madrid dirigida a los padres que buscaba orientarlos en la educación digital de los peques.

En ella recuerdan que el cerebro es un órgano de alta plasticidad, funciona de manera similar a un músculo, si se utiliza crece; si no, se atrofia.

«El cerebro y sus redes neuronales crecen desde el momento en que nacen y no dejan de hacerlo hasta el último segundo antes de morir”. El cerebro se va transformando gracias a esos pequeños movimientos que se dan en la conexión entre neuronas.

Y es aquí donde la guía dejó en el aire una reflexión «¿Qué zonas, capacidades o hábitos quiero que mi hijo desarrolle más? Mientras lanza la pregunta nos recuerda que entre los 4 y 12 son los años que mayor número de talentos, experiencias y hábitos podemos inculcar, con su colaboración y libertad.

Cuando termino de leer esta guía, absolutamente recomendable, tuve un flashback de mi primer año de carrera. En ese curso las dos últimas horas del viernes tenía la clase de Arte Antiguo y Medieval. Con uno de esos profesores legendarios que solía recordar habitualmente dos conceptos: uno: lo bueno y necesario que es tener un amigo restaurador; y dos: quien no haya leído la Biblia es un completo ignorante que no podrá contemplar la cultura occidental (por consideraciones que hacía en clase me atrevo a apostar que no era precisamente un católico practicante).

Comprender la propia cultura

Pero la realidad es que, para creyentes o no creyentes, acercarse a la Biblia es asomarse a los cimientos de esta sociedad nuestra y despertar la sensibilidad a lo bueno, la verdad y la belleza. Conocer las Sagradas Escrituras es conocer el gran difusor de inspiración de artistas de todos los tiempos y de todos los escenarios posibles: arquitectura, escultura, pintura, poesía, música…

Enlazando a mi profesor de arte, con la guía de la Comunidad de Madrid quiero hacer una pregunta :¿Sólo queremos que se produzcan conexiones entre las neuronas que reconocen la obra, la inspiración de youtubers, concursantes de realities o creadores de tik tok?

Sí, sé que muchos colegios, familias dedican tiempo lectivo y de ocio en acudir a conciertos, museos y exposiciones pero sin hacer una lectura previa, sin una explicación del pasaje de las Sagradas Escrituras o de la idea de moral cristiana que da sentido a la obra.

Podrán maravillarse con la belleza, los magníficos pliegues perfectos en el mármol de la “Piedad” de Miguel Angel, (una de las grandes esculturas más apreciadas incluso por los no creyentes), pero no entenderán, no podrán valorar todo lo que se esconde detrás de ese rostro joven de la Virgen. Un rostro que nos recuerda que es hija de Dios Padre y madre de Dios Hijo, un rostro que nos hace volver la mirada al misterio de la Santísima Trinidad.

Disfrutar el arte

O podrán valorar la Sagrada Familia por sus características estéticas, su estructura… pero se quedarán a medias, disfrutando la obra de una forma incompleta si no conocen todos los significados que dan sentido a la creación.

Nos perderíamos el legado que quiere dejar tras la ejecución de las columnas, detrás de ese afinamiento paulatino hasta el techo que representa la búsqueda de la santidad, la perfección para llegar al cielo.

Las grandes obras de arte que nos acompañan se volverían parcialmente invisibles si no las miramos con la luz necesaria, que no es otra que el conocimiento de la doctrina católica.

¿Somos conscientes que sin conocimientos de la doctrina cristiana, sin conocer las Sagradas Escrituras no podrán apreciar la gran parte del arte que nos rodea, atrofiando sus sentidos, sin capacidad para el asombro?

¿Nos preocupa que no le demos importancia a esta zona del cerebro donde se producen las conexiones entre neuronas que despiertan la sensibilidad al bien, a la bondad y a la belleza?

Mar Dorrio, Aleteia

Vea también     Diez razones para leer la Biblia