La situación de Nicaragua ya es insufrible. Como te conté, el 20 de diciembre fue detenido Mons. Isidro Mora. Pues bien, TODAVÍA NO SABEMOS DONDE ESTÁ NI COMO ESTÁ.
Ni el gobierno ni la policía confirman su detención.
Según la investigadora nicaragüense, Martha Patricia Molina, fue secuestrado por paramilitares…
Imaginate cómo es de grave la situación, que hasta desde la ONU se preguntan dónde y cómo está Mons. Mora:
También Mons. José Antonio Canales, Obispo de Dani (Honduras) ha hecho la misma pregunta pública: ¿Dónde y cómo está Mons. Mora?
Ocurre además que el pasado miércoles conocimos que unos sicarios motorizados dispararon contra dos opositores nicaragüenses en Costa Rica…
Por eso estamos pidiendo a Estados Unidos que intervenga de una vez y de manera contundente y firme.
La dictadura de Ortega Murillo se basa en el Ejército, que ostenta la fuerza, el monopolio de la violencia y el monopolio de muchas actividades empresariales exentas de impuestos, el verdadero poder económico en el país.
Si Estados Unidos congela las cuentas y el patrimonio del Ejército nicaragüense, les asfixia financieramente. Es lo que les estamos pidiendo.
Algo se está gestando en Nicaragua. El régimen liberticida de Ortega-Murillo dio muestras de nerviosismo al detener y enarcelar a Mons. Isidro Mora Ortega y a varios sacerdotes y fieles.
Todo porque Mons. Mora Ortega había rezado por Mons. Rolando Alvarez en una Misa por el aniversario de la diócesos de Matagalpa de la que Mons. Rolando Alvarez es Obispo.
Sólo lo mencionó. Ni siquiera denunció que estaba injustamente encarcelado. Mucho menos denunció que en Nicaragua no se respeta la libertad religiosa. Nada.
Pero la simple mención fue suficiente para que el régimen se pusiera nervioso y detuviera a otro Obispo. ¡No podemos quedarnos de brazos cruzados!
La situación es la siguiente: O Estados Unidos frena la dictadura nicaragüense o el modelo cubano se extenderá por todos los países de la órbita del Foro de Sao Paolo.
Cuba y Venezuela son ya régimenes basados en una casta militar. El México de López Obrador cami a en la misma dirección y cada vez asume más competencias impropias y más cercanía con el gobierno. Bolivia, Chile y otros países podrían caer en la misma tentación.
¿Puede permitirselo EEUU? Imagínate al ‘tio Sam’ mirando para otro lado ante las tremendas violaciones de Derechos Humanos y de la libertad religiosa en Nicaragua….
Ahora visualiza a un EEUU asumiendo sus responsabilidades y utilizando sus resortes para poner fin al atropello de Ortega-Murillo. ¿Verdad que sería potente?
¡Puede serlo! Tenemos la oportunidad de hacer que ese cambio sea posible. Pero necesitamos de tu ayuda. Necesitamos que escribas al secretario de Estado de Estados Unidos y le pidamos que convierta sus palabras en acción.
El reloj corre. Y cada segundo que no hacemos nada es un segundo en el que dos obispos y más de 15 sacerdotes permanecen en la cárcel por predicar el Evangelio…
P.D. Una vez que hayas firmado, por favor, comparte esta petición por WhatsAap y en tus redes. Necesitamos la mayor cantidad de firmas posible para movilizar a los EEUU
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El régimen de Ortega en Nicaragua anunció este miércoles que sacó de la cárcel a 12 sacerdotes católicos que tenía detenidos y los envió a Roma, tras un acuerdo con la Santa Sede, según se dijo en un comunicado oficial.
En la lista de religiosos proporcionada por el gobierno no figura, sin embargo, el obispo católico de Matagalpa, monseñor Rolando Álvarez, acusado de conspiración y condenado a 26 años y cuatro meses de cárcel en febrero pasado.
"Compromiso de encontrar soluciones"
En el comunicado se señala que los sacerdotes, procesados por distintas causas, partieron el miércoles por la tarde a Roma y serán recibidos allí por la Secretaría de Estado del Vaticano.
"Este acuerdo, logrado con la intercesión de altas autoridades de la Iglesia Católica en Nicaragua y en el Vaticano, representa la voluntad y el compromiso permanentes de encontrar soluciones", agrega el comunicado del régimen.
Algunos de los sacerdotes desterrados por Ortega.
Sin embargo, el documento no explica por qué el obispo Álvarez no figura en la lista de sacerdotes excarcelados por el gobierno de Nicaragua, que durante el último año cerró al menos siete radios católicas y cinco universidades vinculadas a la Iglesia católica, además de prohibir las procesiones y festividades religiosas masivas.
Rolando Álvarez, la voz más crítica de la Iglesia frente al gobierno sandinista, se negó el pasado 9 de febrero a coger un avión con 222 opositores que estaban presos y fueron desterrados a Estados Unidos. Ortega confirmó en su momento esa información y calificó al sacerdote de "soberbio" y "desquiciado".
Días después se supo que había sido condenado y trasladado a la cárcel Modelo, al norte de Managua, donde aún permanece.
Los sacerdotes desterrados a Italia son Manuel Salvador García Rodríguez, José Leonardo Urbina Rodríguez, Jaime Iván Montesinos Sauceda, Fernando Israel Zamora Silva, Osman José Amador Guillén, Julio Ricardo Norori Jiménez, Cristóbal Reynaldo Gadea Velásquez, Álvaro José Toledo Amador, José Iván Centeno Tercero, Pastor Eugenio Rodríguez Benavidez, Yessner Cipriano Pineda Meneses y Ramón Angulo Reyes.
La condena del régimen de Daniel Ortega recae sobre cuatro sacerdotes, dos seminaristas y un camarógrafo que fueron secuestrados junto al obispo de Matagalpa, monseñor Rolando Álvarez, en 2022
Ramiro Tijerino, rector general de la Universidad Juan Pablo II, José Luis Díaz, vicario de la Catedral de Matagalpa; Sadiel Eugarrios Cano y Raúl Antonio Vega. Aquí el nombre de los los cuatro sacerdotes que recientemente fueron condenados por el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo en Nicaragua a 10 años de prisión.
Estos religiosos, junto a los seminaristas Darvin Leiva Mendoza y Melkin Centeno, además del camarógrafo Sergio Cadena Flores, acompañaba al obispo secuestrado en agosto de 2022, monseñor Rolando Álvarez, quien también fue enviado a juicio acusado de conspirar contra el régimen sandinista.
Según recuerdan medios locales, como Despacho 505, la jueza Nadia Tardencilla, titular de Juzgado Segundo de Distrito Penal de Juicio de Managua, además los «inhabilitó de por vida al ejercicio de cargos públicos y de elección popular».
La la lectura de la sentencia, que ya se visualizaba, tal cual había adelantadoAleteia, se produjo el 3 de febrero.
Desde el Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (CENIDH) se señaló que lo acontecido con los condenados es «una nueva aberración jurídica» y se volvió a exigir la liberación de estas personas, hechos que que vuelven a confirmar el aumento de las persecuciones hacia miembros de la Iglesia en Nicaragua.
Varios meses detenidos
El 19 de agosto de 2022, los recientemente condenados quedaron detenidos en la Dirección Auxilio Judicial (DAJ), conocido como el Chipote, tras el arresto domiciliario de Álvarez.
Así replica Despacho 505, en base a lo expuesto por el Cenidh, lo sucedido con estas personas:
«El Cenidh ha denunciado que los jueces del régimen aplican una pena accesoria a la de prisión que viola toda norma constitucional y que no existe en la legislación penal, se trata de la “inhabilitación perpetua de los derechos ciudadanos” que es como declarar “muerte civil del ciudadano” después de cumplir la condena que ilegalmente le han impuesto».
Monseñor Rolando Álvarez en el banquillo de los acusados
Además de los sacerdotes y laicos que acompañaban a Álvarez cuando fue secuestrado, en las últimas semanas se conoció que el sacerdote Óscar Benavídez, párroco de Espíritu Santo, en Mulukukú, también fue condenado a 10 años de prisión tras haber sido encontrado culpable de conspiración y propagación de noticias falsas.
El sacerdote estaba detenido desde el 14 de agosto de 2022 luego de la celebración de una misa. El juicio de Benavídez se produjo el 16 de enero de 2023 y al principio había sido condenado a ocho años de prisión. Finalmente, durante una audiencia cerrada (denunciada como arbitraria) su condena se alargó a 10 años.
El sacerdote Óscar Benavídezfue también fue condenado a 10 años de prisión
«Mis hermanos sacerdotes encarcelados y condenados injustamente por la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo (enemigos de Dios y de su Iglesia), están viviendo en carne propia lo que los sacerdotes predicamos al Pueblo de Dios: “Resistir firmes en la fe” (1Pedro.5.8-9)», expresó el padreEdwin Román, quien permanece exiliado en Miami (Estados Unidos).
Todo esto, con las palabras y sentencias, en medio de episodios que han agudizado la mirada sobre Nicaragua en los últimos meses. Entre ellos la salida del país en marzo de 2022 del nuncio apostólico Waldemar Sommertag. La propia expulsión de las Misioneras de la Caridad de la Madre Teresa de Calcuta en julio. Similar la prohibición de famosas procesiones religiosas (Virgen de Fátima, San Miguel Arcángel y San Jerónimo, entre otras).
Desde la diócesis de Matagalpa se confirmó que en la madrugada de este viernes 19 de agosto la policía orteguista allanó la curia donde permanecía monseñor Rolando Álvarez junto a cinco sacerdotes y tres laicos. Con el paso de las horas, la propia policía emitió un comunicado en el que afirma que Álvarez permanece en «arresto domiciliar» en Managua. La Arquidiócesis de Managua también emitió un comunicado
La policía orteguista emitió este viernes 19 de agosto un comunicado tras conocerse la noticia del secuestro de Álvarez en el que afirma que Álvarez permanece en «resguardo domiciliar» en Managua y que ha podido reunirse con familiares, mientras que el resto de los colaboradores fueron llevados a la Dirección de Auxilio Judicial (DAJ), conocido como el nuevo Chipote.
El comunicado también indica que Álvarez ha podido ver al cardenal Leopoldo Brenes, vicepresidente de la Conferencia Episcopal de Nicaragua (CEN).
Quien también se pronunció en el mediodía de este viernes 19 de agosto fue la propia Arquidiócesis de Managua a través de un comunicado.
«El señor arzobispo cardenal Leopoldo Brenes, tuvo la oportunidad de visitar y conversar con monseñor Álvarez en su residencia familiar, patentizando su estima fraterna en nombre de nuestra iglesia nicaragüense. Si bien su condición física está desmejorada, su ánimo y espíritu están fuertes. Monseñor Álvarez le ha manifestado su confianza en la oración de todos ante esta difícil situación que vivimos en comunión eclesial», expresa el mensaje de la Arquidiócesis de Managua.
El ingreso a la curia episcopal en la madrugada
Más temprano, la diócesis de Matagalpa informó a través de un breve mensaje en redes sociales lo siguiente: «En estos momentos la Policía Nacional ha ingresado a la Curia Episcopal de nuestra diócesis».
Medios como La Prensa de Nicaragua publicaron que «extraoficialmente» se conoció que tanto Álvarez como los ocho colaboradores con los que permanecía en la curia episcopal «fueron sacados por agentes sin conocerse hasta el momento sobre su paradero».
Sin embargo, otros medios como El Confidencial dieron cuenta que la policía dejó en la sede de la curia episcopal a Óscar Escoto, párroco de la iglesia Santa María de Guadalupe. La propia policía confirmó en el comunicado que quedó sin restricción policial o de movilidad.
También que fuentes religiosas confirmaron que Álvarez fue llevado en un vehículo, separado del resto en medio de un operativo liderado por el jefe policial de Matagalpa, Sergio Gutiérrez, además del comisionado general Ramón Avellán, subdirector de la policía.
Posteriormente, el periodista Carlos Chamorro expresó en redes sociales:
Por otra parte, en las últimas horas también trascendió que el régimen de Daniel Ortega deportó al corista Henry Corvera a El Salvador, quien junto al camarógrafo Flavio Castro había salido de la curia episcopal el martes. Días antes, el 8 de agosto, otra de las coristas, Sujin Membreño, también salió luego de negociaciones entre su familia y el régimen, tal cual se informó.
AFP
Indignación, condena y oración
Las reacciones no se hicieron esperar, entre ellas la del propio sacerdote actualmente en el exilio en Miami, párroco de la iglesia San Miguel, víctima de asedio desde 2018, Edwin Román, quien expresó lo siguiente:
También el obispo auxiliar de Managua, monseñor Silvio José Báez, quien desde el exilio en Miami señaló:
Desde la diócesis de Matagalpa se insistió en la oración:
«A Jesús Nazareno encomendamos a nuestro Pastor Monseñor Rolando José Álvarez Lagos, a los sacerdotes y laicos que junto a él han permanecido, recordando en este viernes que la fuerza y el poder del cristiano está en la oración. Oremos sin cansarnos».
El Consejo Episcopal Latinoamericano y Caribeño (Celam) también hizo referencia a lo sucedido con Álvarez e indicó lo siguiente a través de Twitter: «Alertamos a la comunidad internacional y nos sumamos a la cadena de oración».
16 días retenido
Este 19 de agosto se cumplían 16 días de encierro de Álvarez junto a sus colaboradores en la sede de la curia episcopal, situación que había comenzado el pasado 4 de agosto luego de unas de las imágenes más impactantes de los últimos tiempos cuando se vio al obispo enfrentarse a la policía orteguista con el santísimo en manos.
Diócesis de Matagalpa
Durante el tiempo en la curia episcopal, tanto Álvarez como los suyos se dedicaron a la oración y hasta a la celebración de la misa transmitida a través de las redes sociales. Su primera aparición tras ser retenido fue el 11 de agosto, momento en el que reflexionó sobre el perdón y la esperanza durante la homilía.
Álvarez también apareció durante la misa por la solemnidad de la Asunción de la Virgen María, mientras que la última vez que se lo vio fue este 18 de agosto, también con trasmisiones de la misa y el rosario, junto a sus colaboradores.
Su último mensaje en redes sociales, antes de que se anunciara que había sido llevado por la policía orteguista, fue el siguiente: «Preocupémonos por llevar el traje de fiesta en el Reino de Dios».
Lo sucedido con Álvarez, caso cuyo desenlace aún está en desarrollo, forma parte de la larga lista de acciones del régimen de Daniel Ortega contra la Iglesia de Nicaragua que se han dado de manera especial desde 2018, pero que se han acentuado en las últimas semanas a través del asedio a sacerdotes, entre ellos Uriel Vallejos y Óscar Benavidez (piden 90 días de prisión para investigarlo).
Pero también lo sucedido antes con la expulsión de las Misioneras de la Caridad y el cierre de varias emisoras católicas. Lo propio con otra de las imágenes que han generado consternación: fieles comulgando detrás de una reja luego de que la policía les impidiera el ingreso al templo.
Los católicos chinos llevan décadas sufriendo la persecución del régimen comunista
sobre la persecución que el régimen comunista chino está realizando contra los católicos, pese al acuerdo provisional, y que debe renovarse en breve, entre el Vaticano y el país asiático.
En este caso las denuncias provienen de Jiangxi, donde la Iglesia subterránea se encuentra asfixiada por la persecución y tanto al obispo como a los sacerdotes se les ha prohibido realizar actividades pastorales.
Dos motivos que acentúan la persecución
Pedro Jiang, católico de aquella diócesis, ha escrito a AsiaNews para hablar de esta persecución. En su opinión, esta situación de extrema gravedad se debe a dos motivos especialmente.
El primero sería la actuación de los Nuevos Reglamentos sobre las actividades religiosas, que exigen el registro del personal y de los lugares de asamblea. Tales reglamentos, promulgados en febrero del 2018, tienen por objetivo erradicar las comunidades subterráneas y lograr el control total sobre la vida de la Iglesia. La segunda causa, según Jiang, es el Acuerdo provisional entre China y el Vaticano, firmado en septiembre del 2018, que ha envalentonado aún más al gobierno, al punto de exigir el registro antedicho, dado que – según dice – “el Vaticano está con nosotros”.
La cuestión del registro gira totalmente en torno a la orden de adherirse a una “Iglesia independiente”, sometida al Partido Comunista chino, término que para China significa “independiente de la Santa Sede”, pese a que el Vaticano ha atenuado esta interpretación.
Otro aspecto que preocupa enormemente a los fieles de esta diócesis es la experiencia de “reconciliación” que llega desde Mindong. Allí el obispo monseñor Guo Xijin, que era subterráneo, aceptó tras los acuerdos ser degradado a obispo auxiliar para ser sustituido por el prelado hasta entonces excomulgado por Roma. Sin embargo, una vez aceptado el cambio, el régimen chino tampoco aceptó a monseñor Guo como obispo auxiliar.
La diócesis de Yujiang, que hasta el 2014 estuvo guiada por Mons. Tomás Zeng Jingmu, un mártir de la fe, cuenta con alrededor de 20.000 fieles. Sin embargo, no está reconocida por el gobierno, que ha reestructurado las tradicionales diócesis, unificando cinco en una sola diócesis: Nanchang.
Amenazas y expulsiones
Para la iglesia subterránea de Yujiang (Jiangxi), las asperezas han ido en aumento. Ahora ya han prohibido a todo el clero subterráneo realizar actividades pastorales de cualquier tipo, inclusive predicar. La situación ha empeorado y se ha vuelto más escabrosa y desigual que en el pasado.
En los últimos dos años, muchas iglesias subterráneas y lugares de encuentro fueron clausurados. Los fieles reciben amenazas si se atreven a alojar actividades religiosas. El gobierno incluso ha expulsado a algunos sacerdotes, para sustituirlos por curas oficialistas. Sin embargo, los parroquianos de las comunidades subterráneas no concuerdan con esta reorganización del gobierno y se niegan a participar en las ceremonias religiosas presididas por sacerdotes aprobados por el gobierno. El hecho de que se nieguen a participar en las misas también es fuente de problemas para la Iglesia oficial.
“Es importante que se sepa lo que está pasando – 52 jóvenes fueron masacrados el 7 de abril por no unirse a los insurgentes.”
El papa Francisco ha sido una de las pocas autoridades internacionales en hablar públicamente de la violencia terrorista en la provincia de Cabo Delgado, en el norte de Mozambique. Una tragedia ignorada por muchos y desconocida para otros.
Maria Lozano, de la fundación pontificia internacional Aid to the Church in Need (ACN), habla con el obispo católico Mons. Luiz Fernando Lisboa, al frente de la diócesis de Pemba situada en Cabo Delgado, para analizar la situación.
– Hace unas semanas escuchamos sobre ataques a la ciudad de Mocímboa da Praia, en el norte de su diócesis. ¿Cómo está la situación allí actualmente?
En estos últimos meses no sólo Mocímboa da Praia, también Quissanga y Muidumbe han sido atacadas, son tres las localidades importantes que han sufrido asaltos. En Mocímboa da Praia, en este momento, la situación está bajo control, pero por desgracia ha habido muchos robos.
Durante los ataques, muchas personas huyeron de la aldea buscando refugio en el bosque para pasar la noche. Algunos desalmados se aprovecharon y muchas casas fueron asaltadas, robaron comida, ropa y otras pertenencias. La semana pasada [20. April] uno de estos ladrones fue capturado y linchado por la población.
Desafortunadamente, todo este clima de terror termina generando inseguridad y criminalidad emergente. Como la población está cansada y muy nerviosa, termina sucediendo lo que sucedió.
– Ha nombrado Muidumbe, justo en este distrito se ha dado el ataque más reciente, el Viernes Santo, 10 de abril, a la misión católica en la aldea Muambula ¿Qué más se sabe de este ataque?
En el distrito de Muidumbe fueron atacadas siete aldeas durante dos días en la Semana Santa, entre otras la de Muambula donde está la misión del Sagrado Corazón de Jesús, en Nangololo. Asaltaron la iglesia y quemaron varios bancos y la imagen de Nuestra Señora, hecha de madera negra. También rompieron una imagen del Sagrado Corazón de Jesús, patrono de la parroquia. Afortunadamente no pudieron quemar todo el templo, sólo los bancos.
– ¿Era el primer ataque a una iglesia?
No es el primer ataque a una iglesia. Se han atacado y quemado ya unas cinco o seis capillas, pero también han quemado mezquitas.Aunque últimamente parece que el objetivo son las iglesias cristianas. Lo trágico para nosotros es que esta misión de Nangololo tiene casi cien años y es la segunda misión de la diócesis. Así que fue un ataque muy triste por lo que tiene de simbólico.
– ¿Es cierto que hubo una masacre en uno de los pueblos en el distrito de Muidumbe?
Si, fue el 7 de abril en Xitaxi. Para nuestra inmensa tristeza, 52 jóvenes que se negaron a unirse a los insurgentes fueron masacrados. Para nosotros son verdaderos mártires de la paz porque no aceptaron participar en la violencia, de la guerra y por eso fueron asesinados.
– ¿De cuántos ataques tiene usted noticia desde comienzo de 2020?
No sé exactamente cuántos ataques han sido. Como dije sólo en este último ataque han sido siete aldeas asaltadas. Hoy leí un informe que habla de 26 ataques en este año. Pero para ser sincero, creo que pasan de esa cifra.
– Los ataques terroristas se han incrementado desde 2017, Mozambique ha pasado de ser un lugar seguro, a estar en las listas de avisos de las embajadas como lugar de riesgo…¿Por qué Mozambique se ha convertido en escenario del terror islámico?¿Que buscan exactamente?
Creo que este cambio en la percepción internacional se debe a la guerra en Cabo Delgado. Aquí en el norte y también en el centro del país ha habido ataques a transportes de pasajeros, esto crea una clara inseguridad en el país.
Sin embargo, yo no diría que Mozambique es un escenario de terror islámico. Los últimos ataques han sido asumidos supuestamente por el Estado Islámico, pero todavía hay dudas sobre esto. Algunos dicen que es un grupo local que empezó pequeño y está usando el nombre del Estado Islámico, otros dicen que es realmente el Estado Islámico. Lo cierto es que no lo sabemos.
Tampoco sabemos lo que hay detrás de todo esto, pero nos imaginamos que son los recursos naturales. Hay muchos intereses y quienes están financiando esto encontraron un terreno adecuado debido a la pobreza y la falta de oportunidades por el desempleo juvenil. Cabo Delgado siempre ha sido una provincia muy pobre, abandonada por todos, también por las autoridades. Lo que vemos es el resultado de todos estos elementos.
– ¿Pero los actores de estos actos de terror son los mismos en todos los escenarios? ¿De dónde vienen?
Como ya he indicado antes, no sabemos exactamente quiénes son los actores de estos actos. Hemos notado que antes acometían solo un sitio por ataque, últimamente realizan varios ataques al mismo tiempo, mínimo en dos lugares… Tampoco sabemos de dónde vienen, pero muchos informes dicen que una parte de ellos son mozambiqueños y el resto sería proveniente de Tanzania y otros países…
– Pero ¿cómo actúan? ¿Hay una zona bajo control terrorista o hacen incursiones y se vuelven a ir?
No sé si podemos decir que haya una zona bajo el control de los terroristas, pero sí una región donde ellos operan más. La gente de esos pueblos cercanos ha tenido que abandonar sus hogares y no puede regresar porque los terroristas van de allí a otros lugares y regresan.
– ¿Tienen estos asaltos un componente religioso?
Eso es difícil de contestar. Desde los comienzos, las grandes autoridades musulmanas de Cabo Delgado y de todo el país se han distanciado de los ataques y han dicho que no tienen nada que ver con todo esto. Hace unos pocos días escribieron una nueva carta, la segunda, distanciándose de estos grupos.
Ellos subrayan en sus declaraciones que el islam es una religión de paz y de entendimiento entre los pueblos, entre las religiones. No quieren la violencia. No se puede decir que esos ataques hayan sido realizados por grupos religiosos. Tanto en Cabo Delgado como en el resto de Mozambique, nunca hemos tenido problemas interreligiosos o entre sus líderes. Hemos hecho muchas actividades juntos: oraciones, declaraciones y caminatas por la paz.
– ¿Están en peligro las religiosas y sacerdotes de la zona?
Tenemos religiosos, hombres y mujeres, en toda esa región donde se producen los ataques. Los representantes de las autoridades, como maestros y personal de salud, dejaron los distritos porque estaban atacando edificios públicos. Gran parte de la población se ha ido por miedo. Varias organizaciones no gubernamentales extranjeras que estaban actuando en el territorio también se fueron porque los amenazaron.
Yo pedí a los misioneros que salieran porque como obispo diocesano soy el responsable y el riesgo de ataques era inminente, visto que eran los únicos que habían quedado. Estaban comenzando a atacar iglesias y la violencia estaba tomando un cariz religioso. Tengo que preservarlos, aunque ellos quieren volver en cuanto puedan para servir al pueblo.
– ¿Qué hace el gobierno central para aliviar esta situación?
El gobierno central ha fortalecido y enviado fuerzas de defensa. Está haciendo su parte, no sé si se podría hacer más, pero está ahí para la defensa. Sin embargo, hay muchos jóvenes en las fuerzas de defensa que están allí por pura obligación y en el momento de los ataques hay muchas deserciones, huyen al bosque con la gente. Tienen muy poca preparación y poca capacidad para enfrentar esta situación. Siento una terrible pena por los jóvenes que van a luchar, porque muchísimos ya han perdido la vida.
– El santo Padre hablo durante su mensaje de Pascua sobre Mozambique, es una de las pocas voces en romper el silencio…
Sí, en el día de Pascua después de la celebración de la Eucaristía yla bendición Urbi et Orbi, el santo Padre habló sobre la situación que el mundo está pasando, de la pandemia y de los diversos conflictos del mundo. Para nosotros fue importantísimo que citara la crisis humanitaria en Cabo Delgado porque hay una cierta “ley de secreto”.
– ¿A qué se refiere cuando habla de la “ley de secreto”?
La situación es muy grave porque no se puede hablar libremente. Algunos periodistas en el país han sido arrestados y a muchos se les ha confiscado sus cámaras. Hay un periodista de la Radio Comunitaria de Palma, Ibraimo Abu Mbaruco, que está desaparecido desde el 7 de abril. Es importante que se sepa lo que está pasando y que los organismos internacionales, como las Naciones Unidas, la Unión Europea o la Unión Africana, actúen.
Aquí la gente ha sufrido mucho, hay cientos de muertos, miles de personas que han tenido que dejar sus casas. En nuestra provincia tenemos más de doscientos mil desplazados. Es una injusticia que clama al cielo. La gente aquí tiene muy poco y lo poco que tiene lo está perdiendo a causa de esta guerra. Pido ayuda y solidaridad por mi pueblo para que puedan vivir de nuevo en paz, que es lo que quieren y merecen.