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sábado, 28 de febrero de 2026

“Diario de Cuaresma": Un sencillo ejercicio para vivir al máximo este tiempo litúrgico


 

Si sientes que la Cuaresma se te escapa entre la rutina y las prisas, este sencillo ejercicio puede ayudarte a detenerte y caminar con más conciencia junto a Jesús. El “Diario de Cuaresma” es una herramienta práctica para orar con el Evangelio, ordenar el corazón y dejar que Dios transforme cada día.

Con el deseo de vivir con intensidad este tiempo litúrgico, el proyecto de Nueva Evangelización The Fishermen compartió en sus redes sociales una propuesta sencilla, profunda y al alcance de todos: crear un Diario de Cuaresma para acompañar el camino hacia la Pascua con mayor conciencia espiritual.

A través de una guía, el proyecto explica paso a paso cómo elaborar este diario, pensado como un espacio personal de encuentro con Jesús a la luz del Evangelio diario.

1) Prepara tu propio “desierto” para tu oración y meditación diaria

Elige un lugar que sea tranquilo y prepara un rinconcito para rezar que sea sobrio, acorde con el Tiempo Litúrgico que vivimos. Elementos como la Biblia o la Cruz, no pueden faltar y siempre puedes darle tu toque de cuaresma personal. Pero sobre todo, ten a mano un cuaderno o libreta para llevar a cabo tu diario personal con Jesús.

2) Elige la hora y el tiempo que vas a dedicar a la oración

Determinar la hora y duración de este ejercicio cuaresmal siempre dependerá de tu disponibilidad. Fuere como fuere, intenta que sea siempre a la misma hora (generar un hábito ayuda mucho) e invertir, al menos, 10 o 15 minutos como mínimo.

3) Ponte en presencia de Dios e invítale a caminar contigo

Antes de comenzar, con la lectura del Evangelio diario, ponte en presencia de Dios. Cierra los ojos e invítame a caminar contigo en el desierto de tu corazón. Pide con humildad a Jesús que te guíe en cada paso que des, que te sostenga en los combates que están por llegar, que te ayude a sanar las heridas que no te dejan avanzar y que te conceda las gracias que necesitas para poder llevar a cabo esa mudanza interior que solo Él puede realizar. En una palabra: “Señor, haz en mí siempre tu Santa y Divina Voluntad”.

4) Elabora un esquema diario de oración

Antes de leer el Evangelio diario, anota en tu libreta un esquema hecho a tu medida para llevar a cabo tu particular “Lectio Divina”. Por ejemplo: 

Fecha:
Evangelio:

  1. Frase que me ha tocado/interpelado el corazón:
  2. ¿Qué me dice Jesús hoy? (responde con sinceridad)
  3. ¿Qué haré concretamente con esta palabra? (Algo pequeño, pero a tu alcance)
  4. Oración que nace de mi charla con Jesús:

5) Pequeños tips para tu diario dé fruto

  • No busques escribir algo bonito sin más, sino algo sentido, verdadero. (Jesús no espera literatura. Espera sinceridad).
  • No todos los días sentirás algo fuerte. (Recuerda que la constancia transforma más que la emoción).
  • No te castigues si un día fallas. (Retoma el ejercicio al día siguiente. La Cuaresma es camino, no perfección).

6) Ideas para enriquecer tu diario

  • Escribe una palabra del Evangelio o fruto de tu oración que defina tu día
  • Dibuja una pequeña cruz cuando el Evangelio te confronte
  • Dibuja un corazón cuando Jesús te consuele
  • Marca con una “x” aquello que necesitas cambiar
  • Escribe una intención concreta por la que ofreces ese día

40 preguntas de Cuaresma

Como complemento, The Fishermen compartió 40 preguntas de Cuaresma pensadas para acompañar el Evangelio diario y ayudarnos a reflexionar sobre aquello que necesitamos cambiar para permitir que “Jesús transforme nuestros corazones”.

“Podéis hacer una pregunta diaria, o bien, combinarlas con vuestro diario espiritual según lo veais conveniente. Espero que os sean de gran provecho”, agregó.

Puedes encontrar las preguntas entre sus historias de Instagram más recientes.

Harumi Suzuki, churchpop

Vea también     Sacramento de la Penitencia


viernes, 14 de noviembre de 2025

Evangelio del dìa

 


Libro de la Sabiduría 13,1-9.

Sí, vanos por naturaleza son todos los hombres que han ignorado a Dios, los que, a partir de las cosas visibles, no fueron capaces de conocer a "Aquel que es". , y al considerar sus obras, no reconocieron al Artífice.
En cambio, tomaron por dioses rectores del universo al fuego, al viento, al aire sutil, a la bóveda estrellada, al agua impetuosa o a los astros luminosos del cielo.
Ahora bien, si fascinados por la hermosura de estas cosas, ellos las consideraron como dioses, piensen cuánto más excelente es el Señor de todas ellas, ya que el mismo Autor de la belleza es el que las creó.
Y si quedaron impresionados por su poder y energía, comprendan, a partir de ellas, cuánto más poderoso es el que las formó.
Porque, a partir de la grandeza y hermosura de las cosas, se llega, por analogía, a contemplar a su Autor,
Sin embargo, estos hombres no merecen una grave reprensión, porque tal vez se extravían buscando a Dios y queriendo encontrarlo;
como viven ocupándose de sus obras, las investigan y se dejan seducir por lo que ven: ¡tan bello es el espectáculo del mundo!
Pero ni aún así son excusables:
si han sido capaces de adquirir tanta ciencia para escrutar el curso del mundo entero, ¿cómo no encontraron más rápidamente al Señor de todo?


Salmo 19(18),2-3.4-5ab.

El cielo proclama la gloria de Dios.

El cielo proclama la gloria de Dios
y el firmamento anuncia la obra de sus manos;
un día transmite al otro este mensaje
y las noches se van dando la noticia.

Sin hablar, sin pronunciar palabras,
sin que se escuche su voz,
resuena su eco por toda la tierra
y su lenguaje, hasta los confines del mundo.


Evangelio según San Lucas 17,26-37.

Jesús dijo a sus discípulos:
"En los días del Hijo del hombre sucederá como en tiempos de Noé.
La gente comía, bebía y se casaba, hasta el día en que Noé entró en el arca y llegó el diluvio, que los hizo morir a todos.
Sucederá como en tiempos de Lot: se comía y se bebía, se compraba y se vendía, se plantaba y se construía.
Pero el día en que Lot salió de Sodoma, cayó del cielo una lluvia de fuego y de azufre que los hizo morir a todos.
Lo mismo sucederá el Día en que se manifieste el Hijo del hombre.
En ese Día, el que esté en la azotea y tenga sus cosas en la casa, no baje a buscarlas. Igualmente, el que esté en el campo, no vuelva atrás.
Acuérdense de la mujer de Lot.
El que trate de salvar su vida, la perderá; y el que la pierda, la conservará.
Les aseguro que en esa noche, de dos hombres que estén comiendo juntos, uno será llevado y el otro dejado;
de dos mujeres que estén moliendo juntas, una será llevada y la otra dejada".
Entonces le preguntaron: «¿Dónde sucederá esto, Señor?»
Jesús les respondió: "Donde esté el cadáver, se juntarán los buitres".

Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios.


Bulle

San Romano el Melódico (?-c. 560)
compositor de himnos
Himno de Noé, estrf. 11ss


«Como en los días de Noé»

El sabio Noé... siguiendo la orden de Dios, se embarcó en el arca con sus hijos y sus mujeres, en total ocho almas tan sólo. Gimiendo sin cesar Noé oraba así: «No me hagas perecer con los pecadores, Salvador mío, porque ya veo como el caos se apodera de la creación, y sus elementos quedan quebrantados por el miedo... Las nubes están a punto, el cielo está alterado. Los ángeles vienen a la vanguardia de tu cólera». Dichas estas palabras, Dios cerró el arca y la selló, mientras su fiel exclamaba: «Por el amor que nos tienes, salva a todos los hombres de la cólera, redentor del universo».
El juez, desde lo alto del cielo, da una orden; inmediatamente se abren las esclusas, se precipitan las lluvias, torrentes de agua y granizo de una parte a otra del mundo; y el temor hizo brotar las fuentes del abismo inundando todas las partes de la tierra... Este fue el efecto de la cólera de Dios porque los humanos habían perseverado en su endurecimiento y no se había apresurado a clamarle con fe: «Por el amor que nos tienes, salva a todos los hombres de la cólera, redentor del universo»...
Seguidamente, el coro de los ángeles viendo destruidos a los hombres carnales, gritaba: «¡Ahora los justos poseen toda la extensión de la tierra!» Porque al Creador le gusta ver a los que ha hecho a su imagen (Gn 1,26); por eso pone a parte a sus santos para salvarlos. Noé... suelta la paloma y ésta vuelve al atardecer con un ramo de olivo en el pico que, simbólicamente, anuncia la misericordia de Dios. Entonces Noé sale del arca, como de su sepulcro, según la orden que había recibido..., no como antiguamente había hecho Adán que había comido de un árbol que da la muerte, porque Noé produce un fruto de penitencia diciendo: «Por el amor que nos tienes, salva a todos los hombres de la cólera, redentor del universo».
Han muerto la corrupción y la iniquidad; el hombre recto de corazón triunfa por su fe porque ha encontrado gracia... Entonces el justo (Gn 6,9) ofrece al Señor un sacrificio sin mancha...; el Creador respira el perfume de olor agradable y... declara: «Nunca más un diluvio caerá sobre el universo, aunque los hombres lleven una mala conducta. Hoy hago con ellos un pacto irrevocable. Pondré mi arco sobre todos los habitantes de la tierra para que les sirva de señal y me invoquen de esta manera: «Por el amor que nos tienes, salva a todos los hombres de la cólera, redentor del universo». (EDD)

Reflexiones sobre los diversos retratos

Cada uno de nosotros está atrapado en el ritmo diario de la vida: trabajar, comer, hablar, cuidar, planificar. Estas cosas ordinarias llenan nuestros días y, con razón, hacen que la vida siga adelante. Jesús habla de ello en el Evangelio de hoy cuando menciona a la gente comiendo y bebiendo, casándose, comprando, vendiendo, plantando y construyendo. Este es el tejido de la vida cotidiana. Sin embargo, también nos hace una amable advertencia: no nos dejemos absorber tanto por la rutina que nos olvidemos de mirar más allá. Nos recuerda que la vida es mucho más que lo que llenan nuestros calendarios. Un día, todo lo que hagamos se verá bajo una luz mayor, la luz de la eternidad.

Jesús nos invita a traer esa perspectiva eterna al presente. El Reino de Dios no es algo lejano o distante... está aquí y ahora, en las personas corrientes y en los momentos que componen nuestros días. El Hijo del Hombre ya está entre nosotros, presente en cada persona que encontramos. Cada encuentro, por pequeño que sea, es una oportunidad para reconocer y servir a Cristo. Por eso, incluso mientras llevamos a cabo nuestras rutinas diarias, estamos llamados a permanecer despiertos a la presencia divina que se mueve silenciosamente en ellas: para ver que el cielo ya está tocando la tierra, a través de un acto de amor a la vez.

Para la ilustración de hoy he elegido algo un poco diferente, simplemente una imagen de una de las salas de la National Portrait Gallery de Londres. Muestra una colección de retratos: rostros de diferentes épocas, orígenes y ámbitos de la vida. Algunos son famosos; otros están casi olvidados. Sin embargo, todos juntos nos recuerdan la misma verdad que nos enseña el Evangelio de hoy: que Cristo está presente en cada persona con la que nos encontramos, sea cual sea su aspecto. Cada rostro, cada historia, lleva en sí algo de la imagen de Dios. Caminando por esa galería, rodeados de tantos retratos y vidas, se nos invita a mirar de nuevo a quienes nos rodean, nuestros vecinos, colegas, amigos, incluso extraños, y a ver en ellos no sólo la semejanza humana, sino la presencia viva de Jesús entre nosotros.

by Padre Patrick van der Vorst


Oración  

Oración para pedir la esperanza

Dios de la gracia y de la vida eterna, aumenta y fortalezce en nosotros la esperanza; danos esta virtud de los fuertes, esta fuerza de los confiados, este ánimo de los inconmovibles. Haz que sintamos siempre ansia de ti, que eres cumplimiento infinito del ser, haz que siempre confiemos en ti y en tu fidelidad, haz que, sin vacilación, nos agarremos siempre a tu poder haz que por tu Espíritu qee actúa en nosotros sintamos ese sentimiento. 

Entonces, Señor y Dios nuestro, tendremos la virtud de la esperanza. Entonces podremos acometer animosos, una y otra vez, la tarea de nuestra vida, entonces vivirá en nosotros la gozosa seguridad de que no trabajamos en balde; entonces haremos nuestra obra y sabremos que, cuando fallan nuestras fuerzas, tú, Dios omnipotente, operas en nosotros, por nosotros y sin nosotros, tu gloria y nuestra salvación eterna, según tu beneplácito. 

Fortalece en nosotros tu esperanza. Hijo del Padre, Cristo que vives en nosotros, tú eres la esperanza de nuestra gloria. Vive en nosotros,  somete nuestra vida a las leyes de tu vida, haz nuestra vida semejante a la tuya. Vive tú en nosotros, ora tú en nosotros, padece tú en nosotros, y nada más deseamos. Porque si a ti te tenemos, somos rico. El que te ha hallado, ha hallado la fuerza y la victoria de su vida. Amén. 

K. Rahner, Fieles a la tierra. Reflexiones de un cristiano sobre la vida cotidiana. Herder. 1971


domingo, 12 de octubre de 2025

León XIV: ¿dónde reconocer la presencia de Dios en nuestra vida?

 

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En su meditación, el Papa León XIV habló sobre los principales obstáculos para reconocer la presencia de Dios en nuestra vida cotidiana y sobre las fragilidades humanas

"Ninguna caída es definitiva, ninguna noche es eterna, ninguna herida está destinada a permanecer abierta para siempre", afirmó León XIV durante la Audiencia General del 8 de octubre de 2025. Ante decenas de miles de personas que llenaban la Plaza de San Pedro, el Papa ofreció una catequesis sobre la presencia de Dios en la vida cotidiana y las fragilidades humanas.




jueves, 20 de marzo de 2025

¿Crees que no sientes a Dios? 5 propuestas bíblicas de Ana y Simeón para percibir mejor su presencia

 «No basta con encontrar y reconocer a Jesús, estamos llamados a darlo a conocer», dice Nnamdi Moneme 

Un hombre rezando en la Iglesia.

Muchos se alejan de la fe e incluso la abandonan tras asegurar que son incapaces de sentir la presencia de Dios... pero para eso es necesario saber ver y comprometerse con su fe.

Desde hace al menos 12 años, el misionero y Oblato de la Virgen María Nnamdi Moneme escribe en su blog Toquen his thirst sobre espiritualidad católica, discipulado y oración. Su último artículo rescata el episodio de la presentación de Jesús en el templo y su recepción por el anciano Simeón y la profetisa Ana, que reconocieron a Dios de inmediato en el niño. ¿Cómo pudieron ser los únicos en advertir su presencial?

Para el sacerdote misionero residente en Filipinas, la respuesta radica en que ambos “estaban plenamente comprometidos con Dios”. Una actitud que puede ser replicada hoy por los fieles a través de cinco actitudes que pueden ayudar a reconocer a Dios y su presencia en el día a día y proclamarlo al mundo, mostrando así “el poder del discipulado comprometido”.

1º Compromiso de servir

El sacerdote misionero remarca el compromiso pleno de Simeón como siervo de Dios, plasmado en sus palabras “Ahora, Señor, según tu promesa, puedes dejar a tu siervo irse en paz”.

Según este compromiso, “Simeón no era el dueño de su vida, lo era Dios, y toda su vida fue de obediencia a la palabra de Dios. Nada le dio paz hasta que la palabra de Dios se cumplió. Tenía realmente un corazón de siervo”, remarca el sacerdote.

Admirado por el “corazón de siervo” de Simeón, el sacerdote remarca que también hoy es posible reconocer la presencia de Jesús como hizo el anciano “cuando nos sometemos a Él y a su autoridad en todos los ámbitos de nuestra vida”.

Por el contrario, “nos volvemos ciegos a la presencia de Dios cuando pretendemos ser los dueños absolutos de nuestro cuerpo, nuestro tiempo, nuestra sexualidad, nuestros recursos, nuestra salud, etc. Jesucristo debe ser verdaderamente el dueño de todos los aspectos de nuestra vida, y nosotros debemos someternos humildemente a Su señorío si vamos a reconocer Su presencia en nosotros”.

2º Compromiso de una vida santa

Simeón también se comprometió a una vida “agradable a Dios” e “inspirada por el Espíritu Santo”.

“Inspirados y sostenidos por el Espíritu Santo, cuanto más nos esforcemos por alcanzar la santidad, dependiendo totalmente de la gracia de Dios para lograrlo, más sentiremos su presencia y acción en nuestras vidas”, comenta el sacerdote.

Después agrega la forma de demostrar este compromiso con la santidad, “mediante la lucha incansable por erradicar el pecado y por nuestra negativa a dejarnos dominar por el egoísmo”.

“No podemos esperar sentir la presencia de Dios con nosotros si nos dejamos llevar por las muchas conductas y decisiones pecaminosas que vemos en nuestro mundo actual”, subraya.

3º Compromiso de rezar y adorar a Dios

Hablando de la profetisa Ana, el sacerdote remarca cómo “se entregó por entero a la oración y al culto, y ni la vejez ni la pérdida de su marido, nada le impidió rezar con perseverancia y sin pausa, de día y noche, en los buenos y en los malos momentos, fuese fructífera o no”.

Del mismo modo, invita a los fieles a imitar su ejemplo y comprometerse con su vida de oración.

“Tanto si obtenemos lo que pedimos como si no. Es muy triste saber que algunos católicos siguen asistiendo solo a misa online. Nos conformamos con misas por Internet, pero estamos físicamente presentes en cines y centros comerciales. ¿Cómo podemos sentir la presencia de Jesús si somos tan descuidados en nuestra vida de oración?”, plantea.

4º Compromiso con la búsqueda de Jesús

En cuarto lugar, llama a replicar el ejemplo de Simeón y Ana viviendo “la esperanzada expectativa de la aparición del Mesías” y siguiendo el llamado de Jesús, “buscad y hallaréis”.

Entre otras formas, propone buscar a Jesús en el tiempo diario de oración con su Palabra, búsqueda que “debe llevar a la recepción frecuente de los sacramentos, especialmente la Eucaristía y la penitencia. Lo buscamos en otras personas que conocemos, teniendo en cuenta que “cuanto hagamos a uno de los más pequeños, a Él se lo hacemos” (Mt 25,40). Lo buscamos en los acontecimientos y circunstancias diarias de nuestra vida. No podemos reconocer su presencia oculta con nosotros si no lo buscamos consciente y voluntariamente”.

5º Compromiso de anunciar a Cristo

Como último de los compromisos para reconocer la presencia de Dios en el día a día, Moneme recuerda como Simeón y Ana hablaron de inmediato de lo ocurrido tras encontrar a Jesús, relatando el Evangelio cómo Ana “hablaba del niño a quienes esperaban la redención de Jerusalén”.

La actitud de ambos muestra según el sacerdote que no basta con encontrarse con Jesús y reconocerlo, sino que los fieles están llamados a darlo a conocer a los demás a través de nuestras palabras, obras y oraciones: “Cuanto más dispuestos estemos a darlo a conocer a los demás, más fácilmente lo reconoceremos con nosotros. No podemos reconocer a Jesús cuando estamos más centrados en hablar de nosotros mismos o de causas mundanas”.

Devolver a Cristo su propio compromiso

Antes de concluir, el sacerdote llama a recordar el compromiso de Cristo con cada uno de los fieles. Un compromiso tan grande que "voluntariamente se hizo uno de nosotros para liberarnos del diablo y del poder de la muerte y siempre está dispuesto a ayudarnos en nuestras luchas presentes. En virtud de la encarnación continua, Jesús está comprometido para siempre con nosotros, y nunca nos abandonará. Nos muestra su compromiso perenne en cada misa. Comencemos hoy a comprometernos verdaderamente con Él para poder reconocerlo con nosotros y anunciarlo a los demás”, concluye. 

ReL

Vea también      Sermón del Santo Cura de Ars sobre la Oración