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martes, 22 de octubre de 2019

Cómo mantener la serenidad cuando estás a punto de perder los nervios

La calma no se improvisa cuando uno se enfrenta a momentos de tensión.
 Prepara tu ánimo para saber salir airoso.

STRESSED
La vida de muchas personas suele estar llena de momentos de paz, aunque no faltan en el día a día situaciones que rompen la calma.
¿Quién no se ha visto envuelto en una discusión familiar o en el trabajo? ¿Quién no ve las noticias y se le disparan los ánimos ante la injusticia? Incluso hay días en que la tormenta no solo amenaza allá arriba entre las nubes.
Sin ir tan lejos, es posible que muy cerca de nosotros tengamos personas tóxicas que enrarecen el ambiente y tienen la capacidad de enervar al más calmado: los que tiran puyas, los que sugieren interpretaciones malévolas acerca de lo que otros hacen…
Galería fotográfica 
Y no digamos en el terreno de la política: la violencia verbal se ha extendido y forma parte de la dinámica habitual. No debería ser normal, pero se ha convertido en una estrategia aceptada incluso en países de amplia tradición democrática.
Al final de día, uno puede haberse enfadado incluso por Whatsapp o por Facebook, y le dan ganas de bloquear al susodicho.
¿Qué hacer para mantener la serenidad cuando veo que me estoy enfadando por momentos? ¿Dar un golpe en la mesa? ¿Levantar la voz? ¿Cómo conseguir que vuelva la paz al ambiente?
La serenidad no se improvisa. Es un valor que hay que trabajar previamente si pretendemos gozar de él en caso de emergencia. Es decir, si quiero saber que voy a contenerme en medio de una pelea, debo haberme ejercitado antes para saber que soy capaz de eso. Nadie consigue una marca en el deporte si antes no hay entrenamiento, ¿verdad?

¿Me interesa ser una persona serena?

El diccionario de la Real Academia Española nos dice qué es una persona serena: “Que es o está tranquilo y sosegado, sin nervios o agitación”.
Ok, puedes pensar, eso vale para las situaciones normales. ¿Y cuando las cosas se ponen feas?
Pero es que ser una persona serena es una cualidad que siempre se necesita, también en las situaciones más normales. Por ejemplo, en el trabajo, yo puedo ser alguien que genera serenidad o alguien que pone nervioso a los demás y tensa el ambiente. A veces, basta un comentario para pasar de cero a cien.
Por ejemplo, faltan 5 minutos para que acabe el tiempo de que disponemos para hacer un trabajo. Depende de cómo me exprese, alguien del equipo puede desanimarse, irritarse, colapsarse o animarse a trabajar más rápido. En eso se distinguen los jefes que son líderes de los que son cretinos.
Se puede ser líder y tener autoridad siendo una persona serena. No hace falta gritar para tener autoridad, ni en casa ni en el trabajo.

Cómo mantener la serenidad

1. Llena tus depósitos de serenidad previamente. Antes de que ocurra una situación difícil, imagínala y decide cómo quieres actuar cuando eso ocurra. Así, en el momento real en que te enfrentas a una situación crítica, la razón te ayudará a actuar por encima del arranque del momento.
2.No olvides que tus actos tienen consecuencias. Antes de perder los estribos, piensa si lo que vas a hacer mejora o empeora la situación.
3.Si ves que la situación de va a superar, aléjate. Vete a otra habitación, sal de la casa donde estés, ve a caminar un rato. Eso no es huir, es una forma de autodominio. Es un paso atrás para luego seguir adelante en la dirección correcta.
4. Piensa si hay alguien que te incita a perder los nervios y a explotar contra otros. Si es así, esa persona no te conviene.

STRESSED
allispossible.org.uk-(CC BY-NC 2.0)

5. Desactiva situaciones que pueden derivar en nerviosismo. Organiza los trabajos de forma que no quede nada para última hora. Date un margen de seguridad para entregar el trabajo en el plazo previsto. Organiza la salida familiar con tiempo (por lo menos lo que puedas adelantar).
6. Con la familia, adelántate a los momentos críticos. Cambia de conversación cuando ves que están hablando de algo que puede llevar a la confrontación.
7. No dejes que la persona tóxica arruine el ambiente. Ni en la familia ni en el trabajo dejes que una persona que envenena lleve las riendas de vuestro entorno. A veces el silencio será el arma más efectiva. No entres al trapo ante la provocación. No le sigas la corriente ni le rías las gracias a alguien que previsiblemente os llevará a la discusión. Haz que tomen protagonismo las personas que generan un clima de concordia.
8. La meditación y la oración ayudan a templar el ánimo. Alejarse de las cosas por unos momentos y tomar distancia, ayuda a reflexionar y poner cada asunto en su justa medida. Si te obsesionas con un aspecto de alguien, piensa en global: en toda la persona y en lo que aporta a tu familia, a tu amistad o a tu trabajo. Eso te ayudará a rebajar la tensión que te supone cada vez que te topas con él. Aplicar el sentido trascendente de la vida a un problema siempre te hará ver soluciones: no ves solo la piedra, ves el camino. Y la oración hará que no te parezca que estás solo ante el peligro sino que cuentas con la ayuda de Dios.
Dolors Massot, Aleteia


lunes, 21 de octubre de 2019

Lo que quizás no sepáis sobre vuestros adolescentes

En lugar de construir barricadas y asumir que “desean todo lo malo”, que “nada les importa” o que “todo les da igual”, escucha lo que tienen que decir.

TEENAGER

Estaba caminando por la noche. Me adelantó un grupo de adolescentes en bicicletas. Un chico dijo que sus padres se enfadaron con él por la mañana por no tirar de la cadena tras ir al baño en plena noche. “¡No quería despertarles!”, explicó a un grupo de chicos.
Me pareció fascinante. Los padres probablemente piensan que su hijo “tiene excusa para todo”. Y para él esto es tan importante que se lo cuenta a sus amigos mientras pasea en la bicicleta, que quiere hacerlo bien, pero que no lo entienden en casa.

By Marian Fil/Shutterstock

Mejorar las relaciones

Estoy aprendiendo que varias cosas pueden mejorar dramáticamente las relaciones familiares.
La primera es que los hijos no tienen malas intenciones. Que no hacen cosas para molestar a los adultos. En particular, su objetivo no es faltarnos el respeto, lo que a menudo piensan los padres cuando interpretan los diferentes comportamientos de sus hijos.
Si desordenan no es porque no respeten sus cosas, sino porque la limpieza no es tan valiosa para ellos como explorar el mundo. Si son groseros, no porque nos faltan el respeto; lo hacen porque en sus cerebros los centros de pensamiento lógico o discursivo no están todavía bien conectados con las emociones. Es de nosotros que pueden aprender a regular los sentimientos y hablar de ellos de una manera que no lastime a los demás.
En segundo lugar, vale la pena refutar el mito de que a los adolescentes no les importa lo que les decimos. Se preocupan mucho.
Si les juzgamos injustamente, consumen mucha energía luchando contra lo que han escuchado sobre ellos mismos. Tal vez lo que necesiten escuchar de sus padres son correcciones que empiezan diciéndoles: “Me duele mucho cuando …”

TEENAGER'S FAITH
Shutterstock

A todos les importa

Los adolescentes se vuelven resistentes a los “discos rayados” parentales. Dejan de escuchar las quejas de sus padres, sus lamentos y enfados en los que se emplean grandes cuantificadores: “tú siempre”; “tú nunca”; “tú nada”.
Pero esto nos pasa con todos en casa. Son los sermones constantes, las quejas constantes, las penas constantes. El esposo que se queja;  la  mujer nunca está contenta… Todos nos quejamos… y soportamos las quejas de los demás.
Por lo tanto, si buscas un cambio en tu casa. Comienza por ti. Y emplea herramientas más efectivas, más simples, más claras y más concisas. Una de ellas es la palabra “por favor”: “Por favor, baja la música” (o “ves a otra habitación porque necesito silencio ahora, gracias”) en lugar de “¿estás sordo?” o “¿cómo puedes escuchar esa m.?”
La tercera cosa que ayuda mucho es pensar que todos en la familia quieren el bien para todos. En cuanto a asuntos importantes, realmente nos importa lo mismo. Tanto adultos como niños quieren ser notados, tomados en cuenta, aceptados y en contacto mutuo.
También quieren disfrutar de su autonomía. Los hijos estarán más ansiosos de escucharnos si les escuchamos con interés y queremos comprender lo que nos quieren decir (y lugar de evaluarles). Y si lo que les decimos y lo que hacemos es propicio para mantenernos en contacto (en lugar de romperlo con gritos o insultos), estarán más dispuestos a colaborar con nosotros.

Es mejor escuchar

Los adolescentes también se preocupan por las buenas relaciones en toda la familia y entre los padres. Su actitud hostil, problemas o resignación son a menudo una forma de decir que sufren por las disputas en el hogar, el ambiente hostil o la tensión creada por los padres, incapaces de llevarse bien entre ellos.
Su rebelión, además del ejercicio de desarrollo de buscar y comunicar sus propias necesidades, límites e identidad, que se forma en el umbral de la vida adulta, es también una rebelión contra lo que no sabemos nosotros, los padres. Frente a la no coincidencia de los deseos con la realidad. Esta es la edad en la que los adolescentes detectan y exponen nuestras inconsistencias con facilidad.
Por eso, en lugar de construir barricadas y asumir que “desean todo lo malo”, que “nada les importa” o que “todo les da igual”, escucha lo que tienen que decir.  Qué necesidades importantes están detrás de sus palabras. Desde este lugar, desde la escucha y el contacto, también será más fácil para ellos escuchar lo que nos importa a los padres. Y nosotros no los perderemos en este momento tan importante para ellos.
Małgorzata Rybak, Aleteia

jueves, 15 de septiembre de 2016

20 consejos de oración para personas “muy ocupadas”

¿Eres de los que piensa que el trabajo no te deja punto de respiro? Lee esto...

20 consejos de oración para personas “muy ocupadas”

Jaime Septién, aleteia
Megan Nye, quien escribe desde Nueva Jersey para Our Sunday Visitor, recién publicó un interesante recuento de veinte formas como la gente ocupada puede conversar con Dios a lo largo de una día plagado de citas, trabajo y ocupaciones.

“Mientras pasamos nuestra jornada llena de ocupaciones, es importante tomarse un momento para orar, agradecer y pedirle al Señor que nos proteja”; escribe en el preámbulo de su recuento Megan Nye.

Y en la parte central, las 20 formas de conversar con Dios para las personas que creen que su trabajo no les deja punto de respiro para acordarse de hacerle tiempo al Creador en el trajín que impone la modernidad.

  1. Comienza bien el día. Tu jornada podría comenzar con una estampida y no acabar hasta que caigas, colapsado, en la cama. Pon tú mismo un comienzo en el curso correcto del día comenzándolo con una lectura espiritual al lado del plato de cereal.
  2. Pon una alarma.Usas la alarma del reloj para despertar. Algunos la usan para detenerse a intervalos del día y ponerse de pie o estirar un poco las piernas. ¿Por qué no hacer lo mismo con la salud espiritual que con la salud física? Pon alarmas a lo largo del día para que te recuerden rezar, hablar con Dios, aunque sean pocas palabras.
  3. Utiliza tu viaje.Habla con Dios en el coche. Si puedes platicar con un acompañante mientras conduces, ¿por qué no podrías hacerlo con Dios? Si vas en un transporte público, tienes la oportunidad para establecer una conversación silenciosa con tu salvador.
  4. Toma ventaja del audio. Puedes usar el aparato de audio para escuchar la narración de la Biblia o el devocional cotidiano. Enciéndelo mientras haces ejercicio, lavas los platos o tomas un baño. Llena tus oídos con el sonido de la Palabra de Dios.
  5. Abre tu correo electrónico.Muchos sitios web ofrecen el servicio (gratuito) de enviarte un correo diario que contiene una meditación, la historia de un santo, oraciones o el texto de las lecturas de la Misa de ese día. Aprovecha la tecnología y en lugar de que te distraiga, te ponga en alerta para orar.
  6. Usa la pausa del refrigerio. El tiempo que en algunos trabajos dan para tomar un pequeño refrigerio puede ser tiempo oportuno para comer mientras se leen las lecturas del día, se escucha algún podcast católico o se ve un video online. Ten la Biblia o un libro religioso en tu escritorio y sácalo al principio de cada refrigerio.
  7. Coloca tu Biblia en la mesita de noche. Para alcanzarla como primera acción de la mañana o justo antes de ir a la cama por la noche. No para leerla completa, sino para elegir un capítulo o un versículo en el cual se pueda meditar a lo largo de la jornada (o te acompañe en el sueño).
  8. Crea una asociación mental. Coloca una hojita engomada en el espejo del cuarto de baño para que te recuerde orar cada vez que te laves los dientes. Pon una señal al principio de las escaleras de tu casa animándote a orar mientras subes las escaleras. Muy pronto establecerás el hábito de la oración.
  9. Quédate cinco minutos después de la Misa. Si no tienes el tiempo o la oportunidad de hacer un viaje especial para la adoración eucarística, date el tiempo de adorar al Santísimo Sacramento cuando haya concluido la Eucaristía. Además de evitar el tráfico del estacionamiento, saldrás fortificado antes de volver al mundo.
  10. Haz una cita con Dios. A veces estamos tan ocupados que necesitamos hacer cita con nuestra esposa o nuestro esposo, o reunirnos con nuestros seres queridos. Nuestra relación con Dios es preciosa, también. Si no hay algo parecido al “tiempo libre” en tu vida, haz una nueva cita, ahora con Dios. Haz un hueco para la oración diaria, la adoración semanal, el estudio mensual de la Biblia…, cualquier acción que tú puedas hacer.
  11. Reza antes de las comidas. Siempre hay tiempo para agradecer. Antes de comenzar a comer, en casa o fuera, haz una pausa para agradecerle a Dios sus muchas bendiciones y ofrecerle una oración por aquellos que pasan necesidad.
  12. Hazlo un asunto de familia. Sienta a tu familia alrededor de una mesa y lee un pequeño fragmento devocional después de cada cena o de la comida del domingo. Arrodíllate junto con los demás para las oraciones de la noche. Establece una rotación diaria para que cada miembro de familia diga una intención de la oración.
  13. Crea tradiciones alrededor de la vida de oración.Celebra el día del santo patrono de la familia o de los miembros de la familia con una oración de intercesión. Enciende velas de adviento con una pequeña oración. Pon un recipiente con agua bendita en la puerta de entrada, para que los miembros de la familia la tomen cuando entren o salgan de casa.
  14. Reza en el camino. Por ejemplo, reza por las benditas ánimas del Purgatorio cuando pases frente a un cementerio. Considera el bien que puedes hacer a tus hermanos y hermanas que están esperando entrar al Cielo. O recuerda orar tú mismo cuando pases junto a una iglesia.
  15. Di una oración matutina de ofrecimiento.Pliega tus actividades diarias a la Voluntad de Dios, en tus propias palabras. O memoriza una oración de ofrecimiento del día para dedicarle a Jesús tus intenciones, la salvación de las almas, la reunificación de los cristianos o cualquier otro propósito de acuerdo a tu experiencia.
  16. Ofrécelo a lo alto.A veces, la vida nos toma en sus manos y nos lleva por caminos que debemos andar. Ofrecerlos a lo alto, incluso las pequeñas frustraciones, hacen una oración.
  17. Escoge una estampa de oración. Las estampas de oración no solamente se necesitan en el funeral de un amigo o de un ser querido. Tener en la cartera algunas de estas cartulinas pequeñas de santos a los que te sientas cercano, o que son patronos de alguna causa, o queridos por tu familia, te da la oportunidad de rezar mientras hacen la cola para pagar en el supermercado o cuando te detienes en la luz roja del semáforo.
  18. Ten cercanas oraciones ya hechas. Muchas veces nuestra mente no es capaz de elaborar pensamientos dirigidos a Dios. Usa, entonces, un libro de oraciones y elige la que esté de acuerdo a tu humor o a tu necesidad espiritual. Ora por el estrés, el miedo, la angustia, el dolor que parecería estar atrapando tu mente. Aprovecha las palabras que otros han elaborado para guiar tu conversación con Dios.
  19. Toma un paseo.Aun cuando estés dando una vuelta al perímetro de tu casa, con el monitor de llanto del bebé en la mano, crea algo de silencio para darle tiempo a Dios y ponerte en su presencia; en la presencia de su creación. Deja que Él te hable al corazón y comparte tus pensamientos con Él.
  20. Cambia tu tono.¿Cantas en la bañera o cuando lavas platos en la cocina? En lugar de tararear los últimos éxitos, canta un himno o una canción religiosa. Si no sabes ninguna, prueba las canciones navideñas, sin importar si es verano. Cantar la gloria de la Navidad, nunca esta fuera de temporada.