¿Listo para hacer del 2025 tu año? ¡Deja que el Rosario guíe tu camino!
En este episodio del podcast “The Catholic Talk Show”, Ryan Scheel, Ryan Dellacrosse y el Padre Mark-Mary Ames, de los Frailes Franciscanos de la Renovación, conversaron sobre la capacidad del Rosario para transformar nuestra vida este año.
1) El Rosario es para todos
No importa si eres católico de toda la vida o recién estes comenzando una vida cerca a Cristo, el Rosario puede ayudarte a crecer espiritualmente. Rezar el Rosario calma el alma, te acerca a Cristo y fortalece tu determinación de compartir Su amor con los demás.
"Es un arma y es fecunda en esta gran batalla espiritual. Es una luz que brilla en cualquier oscuridad, una esperanza que ninguna tiniebla puede vencer. Es una gran fuente de gracia para el mundo entero", dice el P. Mark-Mary.
2) El Rosario es tu "escuela de oración"
El Rosario nos da estructura y guía para meditar en la vida de Cristo. Cada Misterio es una oportunidad para detenernos y entrar más profundamente con el Evangelio, ayudándonos a alinear nuestro corazón con Jesús y Su Madre.
Dedicando tiempo al Rosario, podemos aprender a escuchar mejor la voz de Dios y llevar esa actitud de oración a cada parte de nuestro día.
"Se trata de aprender a orar con las verdades de nuestra fe", afirma el sacerdote.
3) Construye un hábito que se adapte a tu vida ocupada
¿Te cuesta ser constante en la oración? No estás solo. El Padre Mark-Mary admite que, en un momento, él mismo “lo hacía como una lista de verificación—simplemente decía 50 Avemarías y lo tachaba de la lista. No era realmente una oración”.
Comenzar con pequeños pasos, como llevar un Rosario en el bolsillo o rezarlo durante los trayectos, puede ayudarte a convertir tu rutina diaria en un momento sagrado.
El sacerdote indica que "concentrarse durante 15 minutos es como un músculo que se fortalece con el tiempo", cómo un entrenamiento espiritual.
Los conductores del programa aseguran que comprometerse con el Rosario este año cambiará tu vida espiritual de maneras sorprendentes.
"¿Por qué no salimos todos corriendo hacia la estantería para abrir esa Biblia olvidada que solo sirve de adorno en el salón?" María Luisa Sánchez Vinader ha escrito un libro, Palabra de Dios, solo para animarnos a ello.
Un "ilusionante proyecto", según lo califica en el prólogo el párroco de Santa María la Mayor en Talavera de la Reina (Toledo), Daniel Ramos Moreno, quien lo considera útil para "sentir al Señor, que viene, cada vez más cerca de nosotros".
Sánchez Vinader (n. 1960) es licenciada en Ciencias de la Educación, diplomada en Teología Bíblica por la Universidad de Navarra y maestra en el ámbito de la Educación Especial. Quien advierte como mensaje fundamental: "La lectura de los textos sagrados encierra un peligro, puede cambiar la vida... La Palabra de Dios es poderosa y eficaz". Y "siempre es dulce, por dura que parezca... porque solo el Señor puede colmar las ansias de felicidad del hombre".
Para ello hay que leerla bien, y la forma "más segura y correcta" es la lectio divina, a la que dedica la autora una parte central del libro. (Otros capítulos relevantes son los que dedica a "las páginas oscuras de la Biblia" o a la indulgencia plenaria con que la Iglesia recompensa su lectura.)
Los antecedentes de la lectio divina se remontan al siglo VI, pero se sistematizó a partir del siglo XII, con la figura de Guigo II (1114-1193), noveno prior de la Gran Cartuja, quien la detalló en su obra La escalera de los monjes.
'Palabra de Dios' de María Luisa Sánchez Vinader.
¿Cómo hacerla, en la práctica? Esto es un resumen de lo que propone la autora llevar a cabo en seis pasos, desde el principio de la Biblia hasta el final, todos los días un rato, aunque sean solo unos versículos.
1. Invocatio (invocación)
Hay que invocar la presencia del Espíritu Santo, su acción y su poder.
a) María Luisa propone la oración del cardenal Jean Verder (1864-1940), en la que hay un párrafo muy importante porque, señala la autora, "solo existe una interpretación correcta de las Sagradas Escrituras, y esta es en el marco de la senda trazada por nuestra Iglesia". Por eso hay que pedirle al Espíritu Santo, en palabras del purpurado: "Líbrame del espíritu de soberbia a fin de que yo siga fielmente las enseñanzas de la que nos diste como Maestra infalible de la verdad".
b) Esa invocación puede ser musical: se sabe que los salmos del Antiguo Testamento eran cantados y en la Biblia hay innumerables alusiones a cánticos y a himnos.
2. Lectio (lectura)
No tiene que ser larga, bastan unos pocos versículos. Pero:
a) debe ser atenta;
b) es conveniente repetir la lectura varias veces para ir captando matices.
3. Meditatio (meditación)
Es aquí donde está el esfuerzo, porque hay que buscar el significado.
a) Es útil consultar las propias notas de la edición de la Biblia que usemos. María Luisa recomienda particularmente, por la riqueza de su aparato crítico, la Biblia de la Universidad de Navarra, disponible en e-book.
b) Ayuda utilizar la imaginación para ponernos en situación de los hechos o consideraciones leídos, según el estilo de San Ignacio de Loyola.
c) Si la imaginación nos falla, existe un recurso: las visiones de algunos místicos, en particular las de la beata Ana Catalina Emmerick (1774-1824). Para el Nuevo Testamento, podemos citar La amarga Pasión de Cristo o La vida oculta de la Virgen María.
4. Oratio (oración)
Es el momento de alabar y bendecir a Dios y pedirle que nos ayude a cumplir lo que hemos leído.
5. Contemplatio (contemplación)
a) También en esto Sánchez Vinader recomienda la contemplación ignaciana, que encontramos en sus Ejercicios Espirituales.
b) Es más fácil conseguirla después de haber comulgado o en presencia del Santísimo, porque se trata de abandonarse ante la presencia de Dios: "Durante la meditación, yo hago mío al Señor; en la contemplación, Él me hace suya".
Resumen de la presentación de 'Palabra de Dios', con la intervención de la autora.
6. Actio (acción)
No todo puede quedar aquí, porque en la contemplación hemos "hallado y adquirido un tesoro" que se pierde si no le hacemos dar fruto y nos lo reservamos para nosotros solos. María Luisa recuerda la parábola de los talentos (Mt 25, 14-30).
Esto se consigue:
a) difundiéndola con palabras;
b) difundiéndola con nuestra actitud ante las personas y los acontecimientos de la vida;
c) difundiéndola con obras: las obras de misericordia.
* * *
"Acudiendo a los textos sagrados, tomarás las decisiones correctas y hallarás las respuestas que no encontrabas": es otro argumento de Sánchez Vinader, al que añade un consejo: "Escuchar a María", procurar que la madre de Dios "esté presente" durante la lectio divina para que, con lo que le pidamos, ella actúe con su Hijo como en las bodas de Caná.
La sonrisa puede mejorar tu estado de ánimo y hacer feliz a los demás, no es una coincidencia que Dios nos haya dado esta llave esencial para la felicidad que puede cambiar nuestras vidas y las vidas de aquellos que nos rodean
¿Alguna vez te has preguntado qué cara ofreces por la mañana a los que te rodean? ¿Es el rostro sonriente del que se alegra de estar con otros o el rostro siniestro del que quiere que se le pregunte si está con problemas?
¿Es la cara aburrida de quien tiene resentimiento contra toda la humanidad, o la cara aburrida de quien nunca sonríe… por principio?
Algunos temperamentos envidiables sonríen espontáneamente, otros tienen que hacer un esfuerzo continuo para sonreír, pero en cualquier caso, sonreír es un acto. Es la primera palabra que le dices a la persona que te mira.
La sonrisa, una invitación al diálogo
Un rostro que sonríe con franqueza es como un paisaje iluminado por el sol. La sonrisa es un bálsamo para el corazón inquieto. Reflejo del alma, te invita a hacer las paces contigo mismo.
¿Y si la sonrisa fuera la marca de esta imagen de Dios en la que el hombre fue creado?
En la vida actual, conocer una cara sonriente es como un regalo del Cielo. Entre empujones o en los atascos, encontrarse con una cara sonriente, la cara de alguien que no conocemos, que no se dirige a nosotros, pero que sonríe, nos reconcilia con la humanidad.
Este es un regalo que podemos dar sin costo alguno a aquellos que frecuentamos.
La sonrisa habla mucho y todavía no está sujeta al IVA, ¡gracias a Dios! Es verdad, pero no lo digas muy alto: podría dar ideas.
¿Se imaginan un país en el que la sonrisa sea la actitud que se requiere en las relaciones ordinarias, un país en el que, desde el jardín de infancia, se enseñe a los niños a sonreírse y no a golpearse? ¿No parecería un país peligroso?
Podría desarrollar tanta solidaridad entre sus miembros, tanta voluntad de ver triunfar el bien común, y tanta tenacidad para hacer todo lo posible por lograrlo, que podría ser visto como una competencia desleal, escapando de la ley de la selva y amenazando las relaciones internacionales, que se basan precisamente en la desconfianza y la competencia?
La sonrisa es como una invitación al diálogo. Y tal vez eso es lo que tememos.
Sonreír es inaugurar el Cielo en la tierra
Como todo lo que es humano, profundamente humano, la sonrisa es de doble filo. La sonrisa puede ser perversa y pervertida.
La perversión de la sonrisa es hacer de ella una fachada engañosa. Es entonces como una mentira: uno sonríe para engañar sobre sus intenciones.
Esto muestra la fuerza de la sonrisa, ¡ya que se puede utilizar eficazmente para obtener lo que no se obtendría por la fuerza!
Un hombre que sonríe para engañar a un niño representa un horror. No se dudará entonces en hablar de la sonrisa del diablo, el llamado Maligno, porque es hábil en engañar suavemente.
La sonrisa puede ser burlona, incisiva, cruel. Es una distracción indebida. La sonrisa puede ser ingenua. Es la sonrisa del inocente, el que no hace daño. Su sonrisa es una apertura, acoge sin desconfianza.
Es la sonrisa de un bebé. Esta sonrisa distiende los corazones duros. Es la sonrisa de la persona con síndrome de Down, que te sonríe porque no tiene idea de la maldad y piensa que tú tienes buenas intenciones. Si te molesta, no es su culpa.
La sonrisa, como el testimonio, cuando es franca y verdadera, es un arma que el Señor ha dado al hombre para desarmar al malvado.
Es sencillo experimentarlo: sonríe cuando estás al volante, sonríe a quien te pide información, sonríe a quien te insulta…
Se dice que en el Cielo los ángeles sonríen incesantemente, tan felices son de estar en una relación continua con su Señor. Es por eso que sonreír es para inaugurar el Cielo en la tierra.
Misión eminente al alcance del primer cristiano que viene: como el anuncio del Evangelio, se trata de cambiar la faz de la tierra.
¿Qué es, de verdad, este tiempo litúrgico? Un momento de espera de algo que viene y puede cambiar nuestra vida. ¿Cuál es entonces la forma correcta de esperar?