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martes, 15 de marzo de 2022

Evangelio del día

Mateo 23:1-12
No te guíes por lo que hacen: ya que no practican lo que predican


Dirigiéndose al pueblo y a sus discípulos, Jesús dijo: "Los escribas y los fariseos ocupan la cátedra de Moisés. Haced, pues, lo que os digan y escuchad lo que digan; pero no os guiéis por lo que hacen, pues no practican lo que predican. Atan pesadas cargas y las ponen sobre los hombros de los hombres, pero ¿moverán un dedo para moverlas? Ellos no. Todo lo que hacen es para llamar la atención, como llevar filacterias más anchas y borlas más largas, como querer ocupar el lugar de honor en los banquetes y los asientos delanteros en las sinagogas, ser saludados obsequiosamente en las plazas del mercado y que la gente les llame rabino.

Sin embargo, no debéis permitir que os llamen rabino, ya que sólo tenéis un maestro y todos sois hermanos. No debéis llamar padre a nadie en la tierra, pues sólo tenéis un Padre, que está en el cielo. Tampoco debéis permitir que os llamen maestros, pues sólo tenéis un Maestro, el Cristo. El más grande de vosotros debe ser vuestro servidor. El que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido".

Bulle

San Juan Casiano (c. 360-435)
fundador de la Abadía de Marsella
Acerca de la ciencia espiritual, Conferencias (SC 54, Conférences VIII-XVII, Cerf, 1958), trad. sc©evangelizo.org


“Estar dispuestos a escuchar y ser lentos para hablar y para enojarnos” (Sant 1,19)

Deben “estar dispuestos a escuchar y ser lentos para hablar y para enojarnos” (Sant 1,19), para que el comentario de Salomón no se verifique con ustedes: “¿Has visto a un hombre que se apura a hablar? Se puede esperar más de un necio que de él” (Prov 29,20).
No tengan la presunción de enseñar nada, si no lo han practicado ustedes mismos. Es la orden que el Señor nos enseña a seguir con su ejemplo: realizaba, luego enseñaba (cf. Hech 1,1) Tengan cuidado de no precipitarse a enseñar antes de haber actuado. Estarían entonces entre los que en el Evangelio, el Señor señala a los discípulos: “Atan pesadas cargas y las ponen sobre los hombros de los demás, mientras que ellos no quieren moverlas ni siquiera con el dedo” (Mt 23,4). “El que no cumpla el más pequeño de estos mandamientos, y enseñe a los otros a hacer lo mismo, será considerado el menor en el Reino de los Cielos” (Mt 5,19). Pero, ¿qué será del que se atreve a enseñar los preceptos que él mismo vive con negligencia? Será el último en los cielos y tendrá el primer lugar en los suplicios de la gehenna.
Guárdense de dejarse entrenar a dar lecciones a otros con el ejemplo ajeno. Ellos adquirieron habilidad para discurrir, con palabras fáciles que corren como fuente. Como saben disertar elegante y abundantemente sobre todo sujeto que les agrada, pretenden poseer la ciencia espiritual a los ojos de los que no aprendieron a discernir el carácter verdadero. Pero no es lo mismo tener facilidad de palabra y brillo en el discurso, que entrar en lo profundo de las palabras celestes y contemplar los inmensos misterios escondidos, con la mirada purísima del corazón. Esta mirada no la obtendrá la ciencia humana ni la cultura del siglo, sino la pureza del alma, por la iluminación del Espíritu Santo. (EDD)

Oración

Señor, el reflejo de tu vida en mi existencia me invita a ser siempre veraz, auténtico, coherente! ¡Tu ejemplo me invita a rechazar de mi vida toda mentira, hipocresía, juicio ajeno, maldad, falta de coherencia, caer en tentación! ¡Concédeme la gracia de seguirte siempre viviendo de acuerdo con la Verdad que Tu nos has enseñado! ¡Señor, no deseo vivir mi vida con el engaño, cuando haya mentido hazme retractarme, cuando haya engañado enséñame a pedir perdón y a reparar el mal, cuando mi fortalezca me debilite dame la fuerza para levantarme, cuando no sea honesto con mis gestos, mis palabras o mis acciones guíame por medio de tu Santo Espíritu! ¡Cuando actúe de manera incorrecta, Señor, muéstrame el camino a seguir, hazme comprender que debo vivir honestamente, de manera coherente, para ser feliz! ¡Te pido, Señor, la fuerza para vivir de la manera que tu viviste, alejándome de todo aquello que me aleje de la falsedad, del mero interés, de la mentira! ¡Invítame, Señor, a vivir siempre en la verdad!

(orarconelcorazonabierto)











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