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lunes, 27 de abril de 2026

Evangelio del día - Solemnidad de Santo Toribio de Mogrovejo

(En el Perú celebramos hoy)


Primera Lectura Is 6, 1-8

El año en que murió el rey Ozías, vi al Señor sentado en un trono elevado y alto, y el ruedo de su manto llenaba el Templo.
Por encima de él había serafines. Cada uno de ellos tenía seis alas: con dos se cubrían el rostro, con dos los pies y con las otras volaban.
Y gritaban, respondiéndose el uno al otro: “Santo, Santo, Santo es Yavé de los Ejércitos, su Gloria llena la tierra toda.
Los postes de piedra de la entrada temblaban a la voz del que gritaba y la Casa se llenaba de humo.
Yo exclamé:
¡Ay de mí, estoy perdido, porque soy un hombre de labios impuros y vivo entre un pueblo de labios impuros, y mis ojos han visto al rey, Yavé de los Ejércitos!
Entonces voló hacia mí uno de los serafines. Tenía un carbón encendido que había tomado del altar con unas tenazas,
tocó con él mi boca y dijo:
“Mira, esto ha tocado tus labios, tu falta ha sido perdonada y tu pecado, borrado.
Y oí la voz del Señor que decía: “¿A quién enviaré, y quién irá por nosotros?” Y respondí: “Aquí me tienes, mándame a mí.

PALABRA DE DIOS.- TE ALABAMOS, SEÑOR.

Salmo responsorial 116, 1-2

Amo al SEÑOR, porque oye mi voz y mis súplicas

Porque a mí ha inclinado su oído; por tanto le invocaré mientras yo viva.

LECTURA DEL EVANGELIO DE MATEO 28, 16-20
En aquel tiempo, los once discípulos se fueron a Galilea, al monte que Jesús les había indicado. Al verlo, ellos se postraron, pero algunos vacilaban. Acercándose a ellos, Jesús les dijo: «Se me ha dado pleno poder en el cielo y en la tierra. Id y haced discípulos de todos los pueblos, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo; y enseñándoles a guardar todo lo que os he mandado. Y sabed que yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo».

REFLEXIÓN DEL EVANGELIO
POR: PBRO. SORIANO LINARES DÍAZ
Santo Toribio de Mogrovejo, arzobispo de Lima en el siglo XVI, es un ejemplo luminoso de pastor que se entrega totalmente a su rebaño. No se contentó con administrar desde la comodidad de la sede episcopal, sino que recorrió miles de kilómetros a pie o a caballo, visitando pueblos, aldeas y reducciones indígenas. Él entendió que el verdadero ministerio pastoral exige presencia, cercanía, sacrificio y amor concreto por cada persona confiada a su cuidado. De él aprendemos que nuestra misión cristiana no se cumple desde la distancia o la comodidad, sino comprometiendo la vida entera, “con olor a oveja”, como dice hoy el Papa Francisco.

Santo Toribio también fue un incansable defensor de la dignidad humana, particularmente de los indígenas, a quienes evangelizó respetando sus lenguas, sus culturas y sus derechos. Promovió la catequesis en lengua nativa, fundó seminarios para formar un clero local sólido y luchó contra abusos coloniales. Esto nos enseña que la evangelización auténtica no impone, sino que propone la fe como cumplimiento del corazón humano; no aplasta culturas, sino que eleva todo lo verdadero, bueno y bello que en ellas existe. En nuestro tiempo, también nosotros estamos llamados a anunciar a Cristo respetando la dignidad y el camino de cada persona que encontramos.

Finalmente, Santo Toribio fue un hombre de visión profética: formó sacerdotes santos, impulsó sínodos, escribió documentos pastorales y sembró una Iglesia viva que floreció en santos como Santa Rosa de Lima, San Martín de Porres y San Juan Macías. De su vida aprendemos que las decisiones valientes y fieles de hoy edifican la Iglesia del mañana. En nuestras familias, parroquias y comunidades, cada gesto de amor, cada acto de formación seria, cada sacrificio oculto en favor del Evangelio, tiene un fruto duradero en el tiempo. Como Santo Toribio, estamos llamados a ser “constructores de futuro” con nuestra fidelidad humilde de cada día.

Oración

Santo Toribio, tu que nos dejaste un ejemplo inigualable de amor por Cristo, por la Iglesia y por las almas, y proclamaste el evangelio con tu vida de santidad, más que con palabras. Intercede ante Dios por nuestras almas necesitadas de la gracia de Dios para seguir tu camino, siendo fieles al evangelio, comenzando con nuestros corazones en relación con el Señor, en relación con nuestra familia y las personas más cercanas como también con aquellas que son solo observadoras de nuestros actos, sepamos llevar el mensaje de Cristo.

Ayúdanos en los momentos de oscuridad, de tribulaciones, reza por nosotros, para que podamos dar una mejor respuesta, con fe y esperanza en el Señor.

(ACIPrensa)

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