
Muchos padres esperan que sus hijos digan primero "mamá" o "papá", lo que da lugar a una especie de juego en el que cada uno intenta una y otra vez enseñar a su hijo su primera palabra. Esto es algo muy natural y habitual en la vida familiar, sobre todo cuando llega el primer hijo. La madre de san Luis Gonzaga, sin embargo, tenía una estrategia diferente. No intentó que su bebé dijera «mamá», sino dos palabras que le derretían el corazón.
Jesús, María, sus primeras palabras
Según el libro La vida de San Luis Gonzaga, su madre se propuso enseñarle a decir las palabras "Jesús" o "María" cuando era un bebé:
"Cada día hacía la señal de la cruz con la mano del niño y repetía una y otra vez los nombres de Nuestro Señor y de su Santísima Madre, hasta que, por fin, su corazón se llenó de alegría al ver cómo se abrían los labios y pronunciaban las palabras 'Jesús' y 'María'".
Aunque ella quizá no lo supiera, esas dos palabras acabarían resumiendo la vida de San Luis Gonzaga, tal y como explica el autor del libro:
"Parece que estos dos nombres cuentan toda la vida de San Luis Gonzaga. Imitó a Nuestro Señor no solo en la inocencia, sino también, en la medida de lo posible, en el sufrimiento; y desde el momento de su nacimiento estuvo bajo la protección de la Santísima Virgen y reflejó su pureza y su amor por Dios".
Su educación cristiana
Su madre se encargó de su educación temprana enseñándole el "Padre Nuestro" y el "Ave María" tan pronto como fue capaz de pronunciar frases claras.
Esto le llenó el corazón de alegría, ya que uno de sus principales objetivos era educar a San Luis en la fe católica lo antes posible, con la esperanza y la oración de que se mantuviera fiel a Cristo durante el resto de su vida.
La buena noticia es que, sin duda, así fue, ya que alcanzó las cimas de la santidad a una edad temprana. San Luis murió a los 23 años y era conocido por su pureza y su profunda vida interior.
Philip Kosloski, Aleteia
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