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viernes, 26 de junio de 2026

Más de 1.000 sectas y 400.000 afectados en España: un experto señala las nuevas formas de captación

Luis Santamaría anuncia el pionero diploma en sectas de la UPSA y valora la dimensión global de un fenómeno que va a más.

Encuentro con Luis Santamaría en Medialab Matadero Madrid, en el marco del proyecto

Encuentro con Luis Santamaría en Medialab Matadero Madrid, en el marco del proyecto "User Agreement", de Álvaro Soto (Investigación Situada 2026).


    Atrás quedaron los tiempos en que hablar de sectas despertaba un halo de misterio con evocaciones de Hollywood. Ahora se trata de algo mucho más cercano, palpable y demográficamente significativo. Las cifras que manejan los expertos hablan de más de 1.000 sectas operando en la actualidad en España, con, al menos, 400.000 personas afectadas. Las asociaciones de víctimas han llevado sus reivindicaciones al Congreso, siendo avaladas por cientos de miles de firmas. Mientras, las plataformas mediáticas y de streaming no hacen sino multiplicar sus producciones relativas a este fenómeno. Los no elegidos, una miniserie de Netflix de 2026 centrada en una comunidad sectaria que se ha colado durante semanas en el Top10, es solo un caso.

    La condena en 2026 a varios miembros de la secta de La Chaparra por abusos a menores, el estreno de una serie documental sobre el caso y la creación de formación universitaria específica confirman que el fenómeno trasciende lo estrictamente mediático: también es judicial, social, policial e, incluso, académico. Prueba de ello es el Diploma de Experto en abuso psicológico y sectas lanzado de forma pionera por la Universidad Pontificia de Salamanca. 

    Precisamente en este último programa se encuentra inmerso Luis Santamaría. Estudioso del fenómeno de las sectas desde 1998, en 2005 fue uno de los fundadores de la Red Iberoamericana de Estudio de las Sectas y actualmente es uno de los mayores expertos en la materia en España. Autor de varias publicaciones sobre la materia -A las afueras de la cruz, La Nueva Era en el siglo XXI, etc-, se desempeña como consultor al respecto en la Conferencia Episcopal Española.

    - ¿Era necesario un curso monográfico sobre sectas a ese nivel?

    - Sí, la verdad es que hacía falta que alguna universidad se tomara en serio este tema más allá de iniciativas formativas puntuales. Y me alegra especialmente que sea la UPSA, mi alma mater –allí hice mis estudios de Teología–, la que se haya atrevido a lanzar un curso de postgrado sobre las sectas. Y es un orgullo compartir docencia con grandes conocedores del fenómeno sectario.

    -¿Estamos viviendo un nuevo auge de las sectas en España e Hispanoamérica o simplemente ahora son más visibles?

    -Sí, las sectas crecen y se multiplican en la actualidad. Es cierto que su visibilidad es mayor, tanto por la propia labor proselitista de estos grupos (que aprovechan sobremanera las posibilidades que les ofrecen las redes sociales de Internet) como por el espacio que le dais a esta cuestión los medios de comunicación.

    »Pero la apariencia, en este caso, coincide con la realidad. Las sectas no han pasado de moda; al contrario, en todos estos años he constatado cómo se trata de un fenómeno en crecimiento. Cada vez hay más sectas –muchas de ellas, grupos pequeños que pueden pasar más desapercibidos– y cada vez tienen más capacidad de llegar a la gente. Y esto lo confirma otro dato del que dan fe mi teléfono, mis redes sociales y mi buzón de correo electrónico: cada vez más familias y personas acuden a quienes nos dedicamos a este tema pidiendo ayuda.

    Portada de A las afueras de la cruz. Las sectas de origen cristiano en España, obra de Luis Santamaría del Río publicada en la colección BAC Teología.

    Portada de A las afueras de la cruz. Las sectas de origen cristiano en España, obra de Luis Santamaría del Río publicada en la colección BAC Teología.BAC Editorial.

    - ¿Cuál es hoy el perfil más habitual de persona captada por una secta?

    - No hay un único perfil. Yo diría que hay múltiples perfiles de personas más fácilmente captables. Porque, en realidad, cualquiera puede caer. Eso no invalida el estereotipo de persona vulnerable que comentas… ¡porque todos somos vulnerables! Acostumbro a decir que las sectas, para seducir a sus potenciales adeptos, apuntan a nuestro corazón, y no a nuestra cabeza. ¿A qué me refiero? Al corazón en sentido simbólico, claro: la sede de nuestra afectividad, por un lado (relaciones, emociones, identidad y pertenencia), y de la espiritualidad, por otro (búsqueda de sentido, razones para vivir, fundamentos de nuestra esperanza).

    - ¿Sigue existiendo el estereotipo de persona vulnerable o cualquiera puede caer?

    - Hay cosas que nos protegen frente a la persuasión coercitiva de las sectas, por supuesto. Factores como una familia unida, relaciones auténticas, formación, sentido crítico y sano escepticismo, espiritualidad integrada, madurez personal… sirven como cortafuegos. Pero es un error creernos inmunes a la captación sectaria, sencillamente por dos razones fundamentales: porque estos grupos son expertos en ese engaño tan refinado que acaba consiguiendo la complicidad de la propia víctima, y porque –lo repito– todos somos vulnerables. Las sectas localizarán enseguida cuáles son nuestros problemas y necesidades, anhelos y esperanzas… o ese momento puntual de crisis. Y allí será donde echarán el anzuelo.

    - ¿Es la sociedad actual –especialmente hoy– terreno fértil para la proliferación de sectas?

    - Lo es. Por eso que acabo de comentar: lo de la vulnerabilidad y las crisis. No sólo se dan a nivel personal: también hay una vulnerabilidad social, compartida. Y qué decir de las crisis que vamos experimentando a nivel global y que parece que se van acumulando. Cuando crece la incertidumbre ante el futuro, cuando el individualismo va deteriorando el tejido social, cuando la familia carece de apoyos, cuando se disparan los índices de ansiedad y depresión, cuando se jalea desde tantos sectores el descrédito y hasta acoso de las religiones tradicionales, cuando se desiste de distinguir la verdad de la mentira, el mal del bien… estamos creando el caldo de cultivo ideal para el surgimiento y proliferación de sectas. ¡Y para su éxito!

    -¿Algún caso ilustrativo?

    -No hablo sólo en abstracto. Un ejemplo bien concreto lo constatamos con la pandemia del Covid-19 y aquella experiencia traumática del confinamiento domiciliario. ¿Fue ocasión para un descenso de las cifras de las sectas? No, nada de eso. Es verdad que conozco personas que aprovecharon las circunstancias para dejar un grupo cuya pertenencia ya les iba pesando. Pero la realidad fue que muchas sectas echaron el resto volcándose en una acción de proselitismo y adoctrinamiento on line, que les hizo afianzar la manipulación de los ya adeptos y acercarse a mucha otra gente cuyo único contacto con el mundo era una pantalla a la que dedicaban cada vez más horas y en la que volcaban cada vez más sus ilusiones y desilusiones. Y desde entonces, la actividad de las sectas en Internet no ha hecho más que crecer y diversificarse.

    - ¿Qué diferencia a las sectas actuales de las de hace 20 o 30 años?

    - Lo más importante es lo que tienen en común las sectas de ayer y de hoy: su capacidad de presentar un escaparate atractivo y de enganchar a las personas para acabar sometiéndolas a una dinámica de grupo de alto control, en el que la víctima ve anulada o, por lo menos, seriamente limitada su libertad (aunque realmente no lo ve, no es consciente de ello).

    »¿Las diferencias fundamentales? Sobre todo, el decorado de ese escaparate. Me explico: si antes lo más habitual era el señuelo de lo religioso o lo espiritual alternativo, hoy el fenómeno sectario se ha desplazado más al campo de la salud mental y las terapias, la meditación y la relajación, el crecimiento personal y la autoayuda… e incluso a los cursos de capacitación para el éxito profesional, el triunfo comercial y el enriquecimiento. Pero no hay que olvidar que las sectas de ropaje religioso siguen existiendo y triunfando allá donde encuentran personas en búsqueda espiritual más o menos explícita.

    »También apuntaría a algo que ya he comentado antes: la facilidad que les dan las nuevas tecnologías para ampliar hasta lo insospechado su público objetivo. No hace falta el contacto físico para atraer a alguien a una secta: basta con un perfil en una red social, un canal en YouTube o una lista de distribución de mensajería. Internet ha provocado una globalización de las sectas que las acaba introduciendo en nuestras casas y en nuestros dispositivos móviles.

    Luis Santamaría durante un encuentro en Medialab Matadero Madrid, en el marco del proyecto «User Agreement», de Álvaro Soto (Investigación Situada 2026).

    Luis Santamaría durante un encuentro en Medialab Matadero Madrid, en el marco del proyecto «User Agreement», de Álvaro Soto (Investigación Situada 2026).Cortesía Luis Santamaría.

    - Netflix o Amazon siguen presentando ambos modelos. “Los no elegidos”, la última de ellas, ha movido masas. ¿Qué papel tienen estas plataformas?

    - La verdad es que la proliferación de series dedicadas al fenómeno sectario en las grandes plataformas audiovisuales (tanto documentales como de ficción) merece todo un estudio aparte. Estamos hablando casi de un subgénero independiente del tan popular “true crime”. Y me parece que, en general, cumplen una buena función de sensibilización y prevención. Porque muestran ambos modelos de sectas, como comentas: las más “religiosas” y las que se mueven por otros derroteros. Pero en uno y otro caso se percibe la igualdad radical de fondo: el mimetismo, el engaño, el abuso de autoridad, la explotación de la vulnerabilidad personal…

    ¿Y qué atrae tanto? ¿El morbo, el deseo de pertenencia, la búsqueda de sentido...?

    »No sé realmente si el éxito de estas producciones se debe al morbo. Yo creo que hay algo más serio de fondo: lo desconcertante que supone para tanta gente el hecho de que en unas sociedades que –según las profecías de los grandes intelectuales de la edad contemporánea– estaban destinadas a confiar sólo en la ciencia y tecnología, abandonando todo atisbo de religiosidad, proliferen sin embargo estos ejemplos extremos (y sucedáneos, obviamente) de lo espiritual. El Concilio Vaticano II expresó esta paradoja de forma lucidísima, cuando leemos en la constitución Gaudium et spes que “nunca ha tenido el hombre un sentido tan agudo de su libertad, y entretanto surgen nuevas formas de esclavitud social y psicológica”.

    - Más allá de estas grandes plataformas de streaming, ¿qué papel están jugando los medios de comunicación en cuanto a las sectas?

    - Como ya dije, su potencial en cuanto a dar a conocer el fenómeno y mostrar las pautas para que la sociedad identifique rasgos de sectarismo y sea precavida es grandísimo. Sobre todo, cuando presta el altavoz a esa voz que las sectas siempre quieren acallar: la de las víctimas.

    »Sin embargo, algunos medios de comunicación se convierten en cómplices de las sectas, contribuyendo de forma notable a sus actividades de captación.

    -¿Qué caso o casos son especialmente representativos?

    -Te voy a poner dos ejemplos recientes, de este mismo mes de junio, sin ir más lejos, y aquí en España. El primero tuvo lugar el 1 de junio, cuando el canal televisivo Interalmería emitió una entrevista a la representante de Brahma Kumaris en Almería. Con motivo de una conferencia pública “sobre la alegría de vivir”, la emisora local le brindó su cámara y su micrófono para explicar “cómo la meditación Raja Yoga y las prácticas de introspección ayudan a gestionar el estrés y a mantener la estabilidad emocional ante los desafíos diarios”. Una entrevista emitida la víspera de esa conferencia. ¿Puede haber una publicidad mejor? Se trata directamente de proselitismo televisado.

    »El segundo ejemplo fue el 20 de junio, cuando un magacín de La Radio Canaria abordó el tema de “rituales de sanación y tarot adivinatorio utilizados por los pobladores prehispánicos de México”. Ojo: no se trataba de hablar en serio sobre la cuestión, sino que, en boca de la directora del programa “El Alpende”, su objetivo era “presentar un proyecto que está revolucionando el panorama de la sanación holística internacional”. Atención: se trata de una pseudoterapia. Y no sólo eso: participó Ayni Ruiz, una mujer que se presenta como “chamana, coach y especialista certificada en psiquiatría transcultural”. Este caso tiene un plus de gravedad, ya que se trata de Radio Televisión Canaria, que es pública.

    - Hablando de esto... ¿hay también complicidad o, al menos, dejación de funciones, por parte de las administraciones públicas?

    - Los dos casos anteriores lo muestran. Porque no sólo el segundo se dio en una emisora radiofónica sostenida con el dinero de todos. Sino que la conferencia de Brahma Kumaris que mencioné tuvo lugar en la Biblioteca Pública Francisco Villaespesa, de titularidad autonómica (Junta de Andalucía).

    »No se trata de hechos anecdóticos, sino de una constante a lo largo y ancho de todo el país: centros cívicos y culturales, bibliotecas, salones de actos y otras dependencias de los ayuntamientos, diputaciones provinciales, cabildos, comunidades autónomas y del propio Estado son utilizados a diario por las sectas para difundir sus doctrinas y prácticas. Se amparan en su personalidad jurídica –ya sea como asociaciones o como entidades religiosas– y cuelan sus actividades sin mayor problema.

    »Y cuando algunos alertamos públicamente, en lugar de tomar en cuenta los datos y evidencias que aportamos e intentar hacer algo al respecto (aunque legalmente tengan pocas posibilidades)… ¡se defienden y contraatacan, desacreditando o difamando a quienes queremos dar a la población una información completa que posibilite decisiones en libertad y no abra las puertas al engaño sectario! En ocasiones, por simple desconocimiento. Otras veces –y así lo he podido comprobar, por desgracia–, por complicidad. Basta con que un adepto o un simpatizante de una secta esté en el lugar oportuno para que se aproveche de los recursos públicos para su proselitismo particular. Debemos tener bien abiertos los ojos para no dejarnos manipular.

    José María Carrera Hurtado, ReL

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