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sábado, 6 de junio de 2026

Especialmente para los que NO suelen ir a Misa los Domingos

 Aquí le podemos ofrecer sólo unos cuantos aspectos
de las mil maravillas de la Santa Misa

Fines y efectos de la Santa Misa. 1.

4. Acción de Gracias

Los inmensos beneficios de orden natural y sobrenatural que hemos recibido de Dios nos han hecho contraer para con Él una deuda infinita de gratitud. La eternidad entera resultaría impotente para saldar esa deuda si no contáramos con otros medios que los que por nuestra cuenta pudiéramos ofrecerle.

Pero está a nuestra disposición un procedimiento para liquidarla totalmente con infinito saldo a nuestro favor: el santo sacrificio de la Misa. Por ella ofrecemos al Padre un sacrificio eucarístico, o de acción de gracias, que supera nuestra deuda, rebasándola infinitamente; porque es el mismo Cristo quien se inmola por nosotros y en nuestro lugar da gracias a Dios por sus inmensos beneficios. Y, a la vez, es una fuente de nuevas gracias, porque al bienhechor le gusta ser correspondido.

Este efecto eucarístico, o de acción de gracias, lo produce la Santa Misa por sí misma: siempre, infaliblemente, ex opere operato (que confiere la gracia por propia e íntima eficacia), independientemente de nuestras disposiciones.

P. Antonio Royo Marín O.P.


Fines y efectos de la Santa Misa. 2.

3.c. Petición

Al incorporarla a la Santa Misa, nuestra oración no solamente entra en el río caudaloso de las oraciones litúrgicas'que ya le daría una dignidad y eficacia especial ex opere operantis Ecclesiae (por la acción de la Iglesia que obra)', sino que se confunde con la oración infinita de Cristo. El Padre le escucha siempre: "Yo sé que siempre me escuchas" (Jn 11, 42), y en atención a Él nos concederá a nosotros todo cuanto necesitemos.

Por consiguiente: No hay novena ni triduo que se pueda comparar a la eficacia impetratoria de una sola Misa. ¡Cuánta desorientación entre los fieles en torno al valor objetivo de las cosas! Lo que no obtengamos con la Santa Misa, jamás lo obtendremos con ningún otro procedimiento. Está muy bien el empleo de esos otros procedimientos bendecidos y aprobados por la Iglesia; es indudable que Dios concede muchas gracias a través de ellos; pero coloquemos cada cosa en su lugar. La Misa por encima de todo.

P. Antonio Royo Marín O.P.


Fines y efectos de la Santa Misa. 3.

3.b. Petición

Cristo se ofrece en la Santa Misa al Padre para obtenernos, por el mérito infinito de su oblación, todas las gracias de vida divina que necesitamos. Allí está "siempre vivo intercediendo por nosotros" (Hebr 7, 25), apoyando con sus méritos infinitos nuestras súplicas y peticiones.

Por eso, la fuerza impetratoria de la Santa Misa es incomparable. De suyo ex opere operato (que confiere la gracia por propia e íntima eficacia), infalible e inmediatamente mueve a Dios a conceder a los hombres todas cuantas gracias necesiten, sin ninguna excepción; si bien la colación efectiva de esas gracias se mide por el grado de nuestras disposiciones, y hasta puede frustrarse totalmente por el obstáculo voluntario que le pongan las criaturas.

P. Antonio Royo Marín O.P.


Fines y efectos de la Santa Misa. 4.

3.a. Petición

El sacrificio de la Misa, por ser sustancialmente el mismo que el de la cruz, es, en cuanto a reparación y súplica, causa universal de las gracias de iluminación, atracción y fortaleza. Su influencia sobre nosotros no está, pues, limitada sino por las disposiciones y el fervor de quienes las reciben.

Así, una sola Misa puede aprovechar tanto a un gran número de personas como a una sola; de la misma manera que el sacrificio de la cruz aprovechó al buen ladrón lo mismo que si por él sólo se hubiese realizado. Si el sol ilumina lo mismo a una que a mil personas, la influencia de esta fuente de calor y fervor espiritual como es la Misa, no es menos eficaz en el orden de la gracia. Cuanto es mayor la fe, confianza, religión y amor con que se asiste a ella, mayores son los frutos que en las almas produce.

P. Antonio Royo Marín O.P.


Fines y efectos de la Santa Misa. 5.

2.b. Reparación

Remite siempre, infaliblemente si no se le pone obstáculo, parte al menos de la pena temporal que había que pagar por los pecados en este mundo o en el otro. De ahí que la Santa Misa aproveche también. El grado y medida de esta remisión depende de nuestras disposiciones.

Por consiguiente: ningún sufragio aprovecha tan eficazmente a las almas del purgatorio como la aplicación del Santo Sacrificio de la Misa. Y ninguna otra penitencia sacramental pueden imponer los confesores a sus penitentes cuyo valor satisfactorio pueda compararse de suyo al de una sola Misa ofrecida a Dios. ¡Qué dulce purgatorio puede ser para el alma la Santa Misa!

P. Antonio Royo Marín O.P.

Fines y efectos de la Santa Misa. 6.

2.a. Reparación

Después de la adoración, ningún otro deber más apremiante para con el Creador que el de reparar las ofensas que de nosotros ha recibido. Y también en este sentido el valor de la Santa Misa es absolutamente incomparable, ya que con ella ofrecemos al Padre la reparación infinita de Cristo con toda su eficacia redentora.

a) Nos alcanza de suyo ex opere operato (confiere la gracia por propia e íntima eficacia), si no le ponemos obstáculos, la gracia actual, necesaria para el arrepentimiento de nuestros pecados.

Por consiguiente: nada puede hacerse más eficaz para obtener de Dios la conversión de un pecador como ofrecer por esa intención el Santo Sacrificio de la Misa, rogando al mismo tiempo al Señor que quite del corazón del pecador los obstáculos para la obtención infalible de esa gracia.

P. Antonio Royo Marín O.P.

Tenemos el cáliz de tu Preciosa Sangre.

Oh Señor, no podemos ir a la piscina de Siloé a la que enviaste al ciego. Pero tenemos el cáliz de tu Preciosa Sangre, llena de vida y luz. Cuanto más puros somos, más recibimos.

San Efrén

Cuando la abeja ha recogido el rocío del cielo y el néctar de las flores más dulce de la tierra, se apresura a su colmena. De la misma forma, el sacerdote, habiendo del altar al Hijo de Dios (que es como el rocío del cielo y verdadero hijo de María, flor de nuestra humanidad), te lo da como manjar delicioso.

San Francisco de Sales

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