
"Los cristianos estamos llamados a llevar al mundo la levadura de la generosidad", dijo el Papa León XIV a los voluntarios en Madrid el 9 de junio de 2026, cuarto día de su visita a España. Antes de partir hacia Barcelona al mediodía, agradeció efusivamente a los donantes y voluntarios que habían contribuido durante su estancia, considerándola un modelo de "desarrollo humano integral".
El martes por la mañana, el Papa celebró una misa privada en la nunciatura, su residencia en la capital española, y posteriormente recibió a un grupo de benefactores —que habían donado más de 250.000 euros— que contribuyeron a financiar su viaje a España. La Conferencia Episcopal, organizadora del encuentro, indicó que el viaje tuvo un coste total de 25 millones de euros. Fue financiado en un 20% por el Estado (principalmente para seguridad), en un 45% por grandes donantes y empresas, en un 30% por instituciones religiosas y en un 5% por pequeños donantes.

Tras despedirse del personal de la nunciatura, León XIV se dirigió a IFEMA Madrid, un gran centro de convenciones donde fue recibido por más de 15.000 voluntarios que también habían contribuido al buen desarrollo de los primeros cuatro días del Papa en España.
Reunidos en la penumbra de un gran hangar, esta multitud, compuesta en su mayoría por jóvenes, aclamó al pontífice, quien se movió entre ellos entre aplausos antes de ocupar su lugar en una plataforma. Acompañado por el cardenal arzobispo José Cobo Cano, escuchó varios testimonios de voluntarios, así como la actuación de un rapero cristiano.
La "lógica verdadera" del acceso libre
Dirigiéndose a la multitud entusiasta de Madrid, el Papa expresó su alegría por la gran afluencia de público a su visita, señalando que las solicitudes de voluntarios habían superado rápidamente las necesidades de los organizadores. Esto, dijo, ejemplificaba que "los cristianos están llamados a llevar al mundo la levadura de la gracia", una imagen que Jesús utilizó en los Evangelios para evocar el poder invisible del Evangelio en el mundo.
Como la levadura en el pan, la gratuidad, continuó el pontífice, "engrandece la calidad humana, ética y espiritual de una sociedad". Es "un rasgo típico de la Ciudad de Dios", esa ciudad celestial ideal concebida por san Agustín en su ensayo homónimo, porque se inserta en la "lógica más auténtica" del "estilo de vida" del Evangelio, esencial en un mundo "constantemente influenciado por la lógica del interés propio y el lucro, donde el término “crecimiento” se reduce a la dimensión económica y financiera".
Defendiendo el "desarrollo humano integral", León XIV aseguró a su audiencia que, gracias a ellos, la ciudad de Madrid había "crecido" y estaba "más cerca del Reino de Dios". "¿Es esto mérito nuestro? ¡No! ¡Todo se debe a Él!", insistió, refiriéndose a la gracia divina.
Antes de partir, el Papa bendijo los cimientos y las piedras angulares de diez iglesias construidas por la Iglesia Católica en la región de Madrid.

Rumbo a Barcelona
Tras despedirse, el Papa se dirigió al aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas, donde embarcará en un Airbus A320 de Iberia con destino al aeropuerto internacional Josep Tarradellas Barcelona-El Prat.
León XIV será recibido por representantes de la Generalitat de Cataluña, la institución política que gobierna la comunidad autónoma de Cataluña.
Por la tarde, el Papa visitará la Catedral de la Santa Cruz y Santa Eulalia a las 13:05 para celebrar la Liturgia de las Horas y pronunciar una homilía. Posteriormente, a las 19:45, se dirigirá al Estadio Olímpico de Montjuïc para participar en una vigilia de oración.
I.Media, Aleteia
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