| Santa Notburga de Eben , San Alberto Monte Carmelo |
Libro de los Números 21,4b-9.
| En el camino, el pueblo perdió la paciencia |
| y comenzó a hablar contra Dios y contra Moisés: "¿Por qué nos hicieron salir de Egipto para hacernos morir en el desierto? ¡Aquí no hay pan ni agua, y ya estamos hartos de esta comida miserable!". |
| Entonces el Señor envió contra el pueblo unas serpientes abrasadoras, que mordieron a la gente, y así murieron muchos israelitas. |
| El pueblo acudió a Moisés y le dijo: "Hemos pecado hablando contra el Señor y contra ti. Intercede delante del Señor, para que aleje de nosotros esas serpientes". Moisés intercedió por el pueblo, |
| y el Señor le dijo: "Fabrica una serpiente abrasadora y colócala sobre un asta. Y todo el que haya sido mordido, al mirarla, quedará curado". |
| Moisés hizo una serpiente de bronce y la puso sobre un asta. Y cuando alguien era mordido por una serpiente, miraba hacia la serpiente de bronce y quedaba curado. |
Salmo 78(77),1-2.34-35.36-37.
No olviden las proezas del Señor.
| Pueblo mío, escucha mi enseñanza, |
| presta atención a las palabras de mi boca: |
| yo voy a recitar un poema, |
| a revelar enigmas del pasado. |
| Cuando los hacía morir, lo buscaban |
| y se volvían a él ansiosamente: |
| recordaban que Dios era su Roca, |
| y el Altísimo, su libertador. |
| Pero lo elogiaban de labios para afuera |
| y mentían con sus lenguas; |
| su corazón no era sincero con él |
| y no eran fieles a su alianza. |
| El Señor, que es compasivo, |
| los perdonaba en lugar de exterminarlos; |
| una y otra vez reprimió su enojo |
| y no dio rienda suelta a su furor. |
Evangelio según San Juan 3,13-17.
| Jesús dijo a Nicodemo: |
| «Nadie ha subido al cielo, sino el que descendió del cielo, el Hijo del hombre que está en el cielo. |
| De la misma manera que Moisés levantó en alto la serpiente en el desierto, también es necesario que el Hijo del hombre sea levantado en alto, |
| para que todos los que creen en él tengan Vida eterna. |
| Sí, Dios amó tanto al mundo, que entregó a su Hijo único para que todo el que cree en él no muera, sino que tenga Vida eterna. |
| Porque Dios no envió a su Hijo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por él.» |
Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios.
![]() | Santa Isabel de la Trinidad (1880-1906) |
La morada del alma que ama
| “¿Dónde entonces habita él, sino en el dolor?” |
| ¿En el dolor inmenso, en el dolor supremo? |
| Es la habitación del alma que ama |
| Y conforma su vida a la vida del Salvador. |
| No temas el sufrimiento, es un anticipo del amor, |
| “A la sombra de la Cruz, adéntrate enteramente, |
| El que te sostiene te dará luz”. |
| Él te fortificará para luchar cada día. (EDD) |
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Oración
¡Oh Santa Cruz! Madero Hermoso en donde murió mi Señor para darme eterna luz y librarme del contrario, ante ti me humillo y reverente imploro a mi Señor Jesucristo que por los padecimientos que sobre ti recibió en su Santísima Pasión me conceda los bienes espirituales y corporales que me convengan.
Elevada ante el mundo, eres faro luminoso que congregas a tu rededor a la cristiana grey para entonar cantos de Gloria al Cristo Rey, al Dios Hombre que siendo dueño de todo lo creado, permitió ser crucificado sobre Ti para la redención del genero humano.
Sobre ti se operó el asombroso misterio de la redención del mundo, desde entonces libra al cristiano de la culpa original, puede llamarse Hijo de Dios Eterno y aspirar a la gloria celestial.
Bendita seas! por los siglos de los siglos, fuiste entre los paganos signo de valor y afrenta y hoy eres emblema del cristiano y esperanza para ser perdonado por el sublime sacrificio de mi Señor Jesucristo, a quien esperamos servir y honrar por toda la eternidad. Amen
¡Santa Cruz de mi Jesús, que expiró para darnos luz, yo te doy mi reverencia, oh preciosa y Santa Cruz!.
El camino que nos marques en el mundo seguiremos, que a la Cruz siempre abrazados con su signo venceremos.
A tus plantas hoy me encuentro, mi Divino Redentor.
Haz que con su santa paciencia, carguen en el mundo mi Cruz.
Oh Dios Omnipotente que sufriste en la Cruz la muerte, para redimirnos de nuestros pecados, oh Santa Cruz de Jesucristo, sé mi verdadera luz, oh Santa Cruz de Jesucristo, ten piedad de mí, oh Santa Cruz de Jesucristo, sé mi esperanza, oh Santa Cruz de Jesucristo, aleja de mí todo temor a la muerte.
Oh Santa Cruz de Jesucristo, derrama en mi alma el bien, oh Santa Cruz de Jesucristo, aleja de mi todo mal, oh Santa Cruz de Jesucristo, hazme entrar en el camino de la salvación, oh Santa Cruz de Jesucristo, presérvame de todos los accidentes, temporales y corporales para que pueda adorarte siempre, así como a Jesús Nazareno a quién imploro para que tenga piedad de mí.
Haz que el espíritu maligno visible o invisible huya de mi por todos los siglos de los siglos. Amén....
Jesús mío, por la amargura que sufriste por mí en la Santa Cruz, principalmente cuando Tu Alma tan sagrada se separó de Tu Cuerpo, ten piedad de mi alma cuando se separe de este mundo.
¡Oh Jesús! concédeme el valor necesario para soportar mi cruz a imitación Tuya, enséñame a llevar con paciencia todos los sufrimientos, que mi temor a ellos se convierta en virtud.
Que la Omnipotencia del Padre se digne de cubrirme con la sabiduría del Espíritu Santo.
Dígnate recibirme y conducir mi alma a la vida eterna.
Amén.
(oblatos)


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