| San Ignacio de Antioquía , San Andrés Bessette |
Carta de San Pablo a los Efesios 1,15-23.![]()
| Por eso, habiéndome enterado de la fe que ustedes tienen en el Señor Jesús y del amor que demuestran por todos los hermanos, |
| doy gracias sin cesar por ustedes recordándolos siempre en mis oraciones |
| Que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de la gloria, les conceda un espíritu de sabiduría y de revelación que les permita conocerlo verdaderamente. |
| Que él ilumine sus corazones, para que ustedes puedan valorar la esperanza a la que han sido llamados, los tesoros de gloria que encierra su herencia entre los santos, |
| y la extraordinaria grandeza del poder con que él obra en nosotros, los creyentes, por la eficacia de su fuerza. Este es el mismo poder |
| que Dios manifestó en Cristo, cuando lo resucitó de entre los muertos y lo hizo sentar a su derecha en el cielo, |
| elevándolo por encima de todo Principado, Potestad, Poder y Dominación, y de cualquier otra dignidad que pueda mencionarse tanto en este mundo como en el futuro. |
| El puso todas las cosas bajo sus pies y lo constituyó, por encima de todo, Cabeza de la Iglesia, |
| que es su Cuerpo y la Plenitud de aquel que llena completamente todas las cosas. |
Salmo 8,2-3a.4-5.6-7.
| ¡Señor, nuestro Dios, |
| qué admirable es tu Nombre en toda la tierra! |
| Tú, que afirmaste tu majestad sobre el cielo, |
| con la alabanza de los niños |
| y de los más pequeños, |
| Al ver el cielo, obra de tus manos, |
| la luna y la estrellas que has creado: |
| ¿Qué es el hombre para que pienses en él, |
| el ser humano para que lo cuides? |
| Lo hiciste poco inferior a los ángeles, |
| lo coronaste de gloria y esplendor; |
| le diste dominio sobre la obra de tus manos. |
| Todo lo pusiste bajo sus pies. |
Evangelio según San Lucas 12,8-12.
| Les aseguro que aquel que me reconozca abiertamente delante de los hombres, el Hijo del hombre lo reconocerá ante los ángeles de Dios. |
| Pero el que no me reconozca delante de los hombres, no será reconocido ante los ángeles de Dios. |
| Al que diga una palabra contra el Hijo del hombre, se le perdonará; pero al que blasfeme contra el Espíritu Santo, no se le perdonará. |
| Cuando los lleven ante las sinagogas, ante los magistrados y las autoridades, no se preocupen de cómo se van a defender o qué van a decir, |
| porque el Espíritu Santo les enseñará en ese momento lo que deban decir". |
Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios.
![]() | Beato Humberto de Romans (c.1200-1277) |
Los sufrimientos del tiempo presente no pueden compararse con la gloria futura (Rom 8,18)
| Ármense de esa paciencia que obra tantas maravillas en los santos. (…) Reflexionemos y veremos que nuestros sufrimientos en esta vida, la gravedad de nuestros pecados y el horror de los tormentos del infierno, no tienen proporción con la enormidad de los sufrimientos de Cristo y con la recompensa celestial. Nuestros Padres se regocijaban por los días de humillación y los años de pruebas que el Señor preparaba (…) La paciencia es un diamante, con ella el alma resiste a las adversidades; es un remedio ya que sana todas las heridas; un escudo porque protege de todos los ataques. Nunca nadie podrá tocarnos si hemos empezado a librar interiormente el combate contra nosotros mismos. (…) |
| En la construcción de un edificio se golpea, se talla, se esculpe la piedra destinada a un lugar de honor. Así ocurre con nosotros, somos apremiados en este mundo con el fin de entrar en el templo celestial, en el que no escucharemos ningún golpe de martillo. La alegría no debe venir que después de la tristeza necesaria por nuestras faltas pasadas, para nuestra perfección espiritual y el crecimiento de nuestra gloria eterna. ¡Labor fecunda, precioso dolor, felices lágrimas que el Todopoderoso secará en los ojos de los probados! Jesús ha dicho que el Reino de los cielos es el atributo de los que sufren persecución por la justicia (Mt 5,10). (EDD) |
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Oración
Oración para ser testigo de Dios
Señor Dios todopoderoso, te doy gracias por tu amor y por
permitirme conocerte. Pon tus palabras en mis labios y llena mi corazón de
valentía. Dame la gracia de reflejar tu luz no solo con lo que digo, sino con
mis acciones de cada día. Quita de mí el miedo o la duda, y recuérdame que es
tu Espíritu Santo quien obra. Que mi vida sea un reflejo fiel de tu
misericordia para que otros puedan encontrarte a través de mí. Amén.
Consejos prácticos para dar testimonio
- Sé
sencillo y natural: No necesitas palabras complejas; comparte lo que
Dios ha hecho en tu vida con sencillez.
- Habla
con tus acciones: El mejor testimonio se nota en los frutos del amor,
la paciencia y el servicio a los demás.
- Confía
en el Espíritu: Recuerda las palabras del Evangelio: no temas cómo
defenderte o qué decir, porque el Señor pone las palabras en el momento
indicado.


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