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martes, 3 de diciembre de 2024

5 oraciones para la corona de Adviento que te ayudarán a vivir este tiempo en familia

 


El Adviento es un camino hacia Belén, hacia el nacimiento del Salvador. En este tiempo de espera, la corona de Adviento es perfecta para que toda la familia viva la esperanza y se prepare para la llegada del Niño Jesús.  

La periodista Alyssa Murphy señaló en un artículo para National Catholic Register que esta temporada que marca las cuatro semanas previas para Navidad es una oportunidad para recordar la venida de Cristo.

“Tomado del término latino ‘adventus’, que significa ‘venida’, este tiempo ofrece a los católicos una oportunidad para preparar el corazón y la mente para la llegada del Niño Jesús, recordando también la promesa de que el Señor volverá.

La Corona de Adviento nos recuerda el tiempo antes de Jesús, cuando el mundo estaba en oscuridad espiritual. Durante esta temporada, rememoramos los días del Antiguo Testamento mientras aguardamos con ansias Su nacimiento en Navidad”.  

El Catecismo de la Iglesia Católica nos recuerda sobre el Adviento:

“Al celebrar anualmente la liturgia de Adviento, la Iglesia actualiza esta espera del Mesías: participando en la larga preparación de la primera venida del Salvador, los fieles renuevan el ardiente deseo de su segunda Venida (cf. Ap 22, 17). Celebrando la natividad y el martirio del Precursor, la Iglesia se une al deseo de éste: ‘Es preciso que él crezca y que yo disminuya’” (CIC 524).

Mientras esperamos la venida de Cristo, estas oraciones para la Corona de Adviento nos pueden ayudar a vivir en familia la esperanza del nacimiento de Jesús.

1. Primer Domingo de Adviento

"Aplaudan los ríos y los montes griten de alegría delante del Señor, porque ya viene, porque ya viene a juzgar la tierra. Juzgará al mundo con justicia y a los pueblos según su derecho" (Salmos 98, 8-9).

Señor Dios nuestro, te alabamos por tu Hijo Jesucristo:
El es Emmanuel, la esperanza de los pueblos,
la sabiduría que nos enseña y guía,
el Salvador de todas las naciones.

Señor Dios que tu bendición descienda sobre nosotros
al encender la primera vela (morada) de esta corona.
Que la corona y su luz sean un signo
de la promesa del Señor que nos trae salvación.
Que venga pronto y sin tardanza.
Te lo pedimos por Jesucristo Nuestro Señor.

Amén.

2. Segundo Domingo de Adviento

"Entonces la luna alumbrará como el sol y la luz del sol será siete veces más fuerte el día en que Yahvé vende la herida de su pueblo y le haga una curación a las magulladuras de sus golpes" (Isaías 30, 26).

Señor Dios nuestro, te alabamos por tu Hijo Jesucristo:
El es Emmanuel, la esperanza de los pueblos,
la sabiduría que nos enseña y guía,
el Salvador de todas las naciones.

Señor Dios que tu bendición descienda sobre nosotros
al encender dos velas (moradas) de esta corona.
Que la corona y su luz sean un signo
de la promesa del Señor que nos trae salvación.
Que venga pronto y sin tardanza.
Te lo pedimos por Jesucristo Nuestro Señor.

Amén.

3. Tercer Domingo de Adviento

"¡Grita de gozo, oh hija de Sión, y que se oigan tus aclamaciones, oh gente de Israel! ¡Regocíjate y que tu corazón esté de fiesta, hija de Jerusalén!" (Sofonías 3, 14).

Señor Dios nuestro, te alabamos por tu Hijo Jesucristo:
El es Emmanuel, la esperanza de los pueblos,
la sabiduría que nos enseña y guía,
el Salvador de todas las naciones.

Señor Dios que tu bendición descienda sobre nosotros
al encender dos velas (moradas) y la tercera vela (rosada) de esta corona.
Que la corona y su luz sean un signo
de la promesa del Señor que nos trae salvación.
Que venga pronto y sin tardanza.
Te lo pedimos por Jesucristo Nuestro Señor.

Amén.

4. Cuarto Domingo de Adviento  

"El Señor, pues, les dará esta señal: La jóven está embarazada y da a luz un varón a quien le pone el nombre de Emmanuel, es decir: Dios-con-nosotros" (Isaías 7, 14).

Señor Dios nuestro, te alabamos por tu Hijo Jesucristo:
El es Emmanuel, la esperanza de los pueblos,
la sabiduría que nos enseña y guía,
el Salvador de todas las naciones.

Señor Dios que tu bendición descienda sobre nosotros
al encender todas las velas de esta corona.
Que la corona y su luz sean un signo
de la promesa del Señor que nos trae salvación.
Que venga pronto y sin tardanza.
Te lo pedimos por Jesucristo Nuestro Señor.

Amén.

5. Novena de Navidad  

Durante los últimos nueve días de Adviento, los católicos pueden rezar la Novena de Navidad, que comienza el 16 de diciembre y finaliza el 24, ayudando a preparar el corazón para el Nacimiento del Señor:  

Salve, y bendita sea la hora y el momento
en que nació el Hijo de Dios
De una Virgen purísima
En un establo a medianoche en Belén
En el frío penetrante
A esa hora te ruego, te ruego que
escuches mis oraciones y concedas mis deseos.
(mencione la solicitud aquí)
Por Jesucristo y su Santísima Madre.

¡Oremos por un Adviento lleno de frutos espirituales

Harumi Suzuki, churchPOP

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lunes, 4 de diciembre de 2023

Oración para encender la primera vela de la corona de Adviento

 

CORONAS


El Adviento ha llegado y lo celebraremos encendiendo las velas de cada uno de los cuatro domingos que nos deparan de la Navidad

Estamos cerca de la celebración de la Navidad, por eso, hacer oración es una excelente manera de recordar el verdadero significado de esta fiesta que une a la familia y nos permite demostrar nuestro amor por el Salvador del mundo, que se hizo hombre para redimirnos.

Por eso el Adviento, palabra latina que significa «venida», indica la preparación que debemos vivir los cristianos para la venida de nuestro Señor Jesucristo, el cual dura cuatro semanas. Aleteia tiene una sugerencia para orar alrededor de la corona de Adviento y encender una vela cada domingo.

Primer domingo de Adviento

La promesa de salvación

Para empezar:

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

(Se apagan las luces, un lector toma la biblia y lee Génesis, capítulo 3 y luego la siguiente explicación):

Adán y Eva se dejaron engañar por el demonio al pensar que podían saber más que Dios y hacer lo que Él había prohibido. Así comenzó el pecado en el mundo y todo se volvió oscuridad para el hombre, pues el pecado nos aleja de Dios, pero Dios prometió enviarnos a un Salvador.

Corona de Adviento con velas de color violeta

Vela

Meditemos:

Hoy se enciende la primera vela, que es la vela del arrepentimiento. El color de la vela nos recuerda que es un tiempo de penitencia, de conversión.

Oración

Que esta corona nos ayude a preparar los corazones de cada uno de los que formamos la familia para tu llegada el día de Navidad. Te lo pedimos, Señor.

Para terminar

Te damos gracias, Señor, por mandarnos a tu Hijo a salvarnos y te pedimos ayuda para preparar nuestro corazón a la venida de Cristo. Amén

Cantar

Se puede concluir con un canto que todos conozcan («Ven, ven Señor, no tardes, o algún otro).

Mónica Muñoz, Aleteia

Vea también       Adviento en la Iglesia del Hogar


















miércoles, 23 de noviembre de 2022

Ideas para preparar la corona de Adviento según tu estilo

 

WREATH          


Ya se acerca la Navidad y el primer paso para esta fiesta tan colorida llena de significados es preparar la corona de Adviento

CHRISTMAS ADVENT

La corona de Adviento es una costumbre originaria de los países germánicos y extendida a América del Norte. Durante el frío y la oscuridad del final del otoño, los pueblos germánicos precristianos recolectaban coronas de ramas verdes y encendían fuegos como señal de esperanza en la venida del sol naciente y de la primavera.

Con el tiempo esta corona se convirtió en un símbolo del Adviento en los hogares cristianos, parroquias y comunidades.

¿De qué esta hecha? Generalmente de ramas o follaje verde, cuatro velas y algún adorno sobre ellas como manzanas rojas y un lazo rojo. Pero para hacer una en casa puedes usar cualquier material que tengas a tu alcance. Aquí entra en juego tu creatividad y las ganas de disfrutar en familia.

Cuando la tengas puedes bendecir tu corona con esta oración.

¿No te vienen las ideas para crear tu corona de adviento? Aquí te dejamos unas cuantas.

Naturales

CHRISTMAS ADVENT
Vulcano - Shutterstock

Con toques rosados

CHRISTMAS ADVENT
Xeniagromak - Shutterstock

Aromáticas

CHRISTMAS ADVENT
Wolfgang Zwanzger - Shutterstock

Rectangulares o en cajas

CHRISTMAS ADVENT
Diamant24 - Shutterstock

Tejidas a mano

CHRISTMAS ADVENT
Kaspars Kviesis - Shutterstock

Hechas con los niños

CHRISTMAS ADVENT
Halfpoint - Shutterstock

Corona de adviento estilo Shabby chic

CHRISTMAS ADVENT
Jiri Papakiriakos - Shutterstock

Con esferas navideñas

CHRISTMAS ADVENT
Smileus - Shutterstock

Con distintos recipientes

CHRISTMAS ADVENT
Ondrom - Shutterstock

¿Ya tienes lista tu corona de adviento?  Ahora queda colocarla en un lugar especial de tu casa, esperar al 29 de noviembre, día en que arranca el nuevo año litúrgico y rezar esta bonita oración para bendecirla.




Te puede interesar:
Oración de bendición de la Corona de Adviento

A lo largo de los 25 días previos a la Navidad, vuestra Corona les acompañará en cada oración, irán encendiendo semana tras semana una vela más al tiempo que se incrementa la ilusión por vivir unas fiestas que este años serán diferentes y muy muy especiales. Dios nacerá entre nosotros.

Maria Paola Daud, Aleteia 

Oración para bendecir la Corona de Adviento

La tierra se alegra en estos días,
y tu Iglesia se llena de alegría ante tu Hijo, el Señor,
que se acerca como luz esplendorosa,
para iluminar a los que estamos en la oscuridad
de la ignorancia, el dolor y el pecado.

Lleno de esperanza en su venida,
tu pueblo ha preparado esta corona
y la ha adornado con luces.

Ahora, pues, que vamos a empezar
el tiempo de preparación para la venida de tu Hijo,
te pedimos, Señor, que mientras crece cada día
el esplendor de esta corona, con nuevas luces,
a nosotros nos ilumines con el esplendor de aquel que,
por ser la luz del mundo,
iluminará todas las oscuridades.
Él que vive y reina por los siglos de los siglos.
Amén.


Vea también           Adviento y sus costumbres


































miércoles, 2 de diciembre de 2020

Enciende la luz de la corona de Adviento y la esperanza

   


No quiero perder la esperanza al dejarme llevar por mis propias sombras, quiero que Jesús me ilumine

Las velas de la corona de Adviento me hablan de esa luz que entra por debajo de la puerta cerrada. Es un pálido reflejo que intenta romper las sombras de la noche. Brota de la nada una esperanza en medio de las tinieblas. Y encender la luz de la primera vela rasga la oscuridad.

Hay personas que tienen luz dentro. Vayan donde vayan siembran alegría, luz, claridad. Junto a ellas la vida parece más fácil, tiene más alegría.

Son personas iluminadas por dentro, nace una llama en su interior y eso me conmueve. No necesitan que nadie las ilumine para ser visibles. Simplemente se nota cuando están presentes. No hacen mucho ruido, sólo dan luz casi sin saberlo.

Esa forma de vivir, de mirar la vida, me conmueve. Tienen luz en el alma, en los ojos. No hay sombras ocultas dentro de su corazón. No se esconden, no se ocultan. Brillan desde su interior.

¿Desde fuera?

Hay muchas otras personas que brillan por la luz que viene de fuera. Cuando esa luz no está, se opacan.

Cuando no reciben halagos, cuando no les resultan sus planes y proyectos, cuando se entristecen con o sin motivo para ello. Entonces ya no tienen luz. Brillan por la luz de otros. Comenta el padre José Kentenich:

«Todo rostro humano del que no nos llegue el reflejo de los rasgos divinos impresos en él termina por desengañarnos, tarde o temprano. Pierde su atractivo. Su luz y su calor disminuyen. Y toda unión humana que no nos permita presentir y percibir algo de la imagen de Dios en nosotros arroja una y otra vez a los que participan en ella a la mazmorra del aislamiento y del vacío interior» .

Cuando no veo esa luz que viene de dentro, de lo alto, me decepciono, me entristezco.

Mejor luz interior

Por eso me gusta más la luz que viene de aquellos que llevan la luz de Cristo dentro, el fuego de su amor. Esos son como esa vela que arde hasta consumirse. Yo quisiera ser de estos últimos.

Que el fuego, el calor, la luz de mi alma no dependa de lo que pasa fuera de mí, en el exterior. No quiero vivir reaccionando a lo que veo, a lo que me dicen o hacen. Si me tratan bien brillo, si me rechazan me apago. No lo quiero.

Quiero que esta vela de Adviento irrumpa en la noche de mi alma y me ilumine.

¿Cómo son las sombras que ocultan el sol en mi corazón? Pienso en ello. ¿Dónde quiero que arda esta primera vela? Tengo claro que esa luz viene de Cristo.

El mensaje de la corona

La llama de la vela me habla de fidelidad. Dios es fiel. Yo quiero ser fiel en lo pequeño. Esta vela pequeña se enciende cada día para iluminar el camino a seguir. La fidelidad de lo cotidiano.

No quiero que abunden dentro de mí la tristeza, la angustia, la pena. No quiero perder la esperanza al dejarme llevar por mis propias sombras.

Quiero que Jesús me ilumine, me marque el camino, abra la puerta de mi corazón para entrar y sembrar vida. Es lo que quiero en esta corona de Adviento que pongo ante mis ojos.

Las ramas verdes me hablan de esa vida que nunca muere. Jesús es el que vive para siempre en medio de mi propia muerte.

No lo olvido. Viene a mí para salvarme, para sostenerme. Eso me da esperanza. No dejo de mirar más lejos de mis miedos, de mis pesares. Dios es más fuerte que todos mis límites.

Adviento es oportunidad

Me pongo en pie al encender esta primera vela. La primera semana de estos días de Adviento que Dios me regala. Es una oportunidad que se me da para crecer, para acabar con las sombras que apagan mi luz.

Quiero brillar con una luz propia que surja dentro de mi alma.

El Adviento comienza así, con el silencio de esta primera vela. Es un tiempo de luz en medio de esta oscuridad de la pandemia que vivo.

Cuando no tengo certezas y la inseguridad y el miedo tienen tanta fuerza. Entonces la luz de las velas irrumpe con fuerza en mi vida. Cada vez hay más luz.

Quiero dejar que esas velas ardan en mi interior. Quiero cuidar el fuego del amor de Dios en mí. El amor que me levanta y anima. El amor que me permite ver la vida de forma diferente.

No quiero que se apague esta luz. Con mis palabras, con mis buenas obras, con mis gestos de amor, la quiero mantener encendida. No quiero que se agote la cera. No quiero que se apague el fuego que acaba con las impurezas.

El amor de Dios es más fuerte que todos mis miedos. Su luz siembra luz en mi oscuridad. No le tengo miedo a la vida. Sigo adelante, consciente de mi pobreza, feliz por todo lo que Dios va a hacer dentro de mí en este Adviento.

Yo puedo ser lámpara encendida, vela que no se consuma. Puedo dar esperanza a tantos que viven en la oscuridad de sus miedos y debilidades.

[1]Herbert King, King Nº 2 El Poder del Amor

Carlos Padilla Esteban, Aleteia 


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