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jueves, 15 de febrero de 2018

Papa Francisco: Catequesis sobre la Santa Misa


 Después de la homilía, “hay que guardar un hermoso silencio 

y cada uno tiene que pensar en lo que ha escuchado”.



El Papa ríe con unos niños en la Audiencia General © Vatican Media
El Papa Ríe Con Unos Niños En La Audiencia General © Vatican Media
El Papa ha hablado en la Audiencia General, el miércoles, 14 de febrero de 2018, de la profesión de fe de la Iglesia, expresada en el Credo, y de la oración universal, la tercera parte de la Liturgia de la Palabra en la Santa Misa.
“Cada uno de nosotros cuando va a misa tiene el derecho de recibir con abundancia la Palabra de Dios, bien leída, bien dicha y luego, bien explicada en la homilía”, ha aclarado el Papa.
En este contexto, el Santo Padre ha invitado a permanecer un momento en silencio después de la homilía, pues “permite que la semilla recibida se sedimente en el alma, para que nazcan propósitos de adhesión a lo que el Espíritu ha sugerido a cada uno”.
“Se os dará”
Después de este silencio, ¿cómo continúa la misa? –ha planteado el Pontífice–. La respuesta personal de fe se injerta en la profesión de fe de la Iglesia, expresada en el “Credo”: Símbolo que manifiesta la “respuesta común a lo que se ha escuchado en la Palabra de Dios”. Hay un nexo vital “entre la escucha y la fe”.
En la oración universal, después del Credo, es el momento de pedir al Señor las cosas más importantes en la misa, las cosas que necesitamos, lo que queremos. “Se os dará”; de una forma o de otra, pero “se os dará”, ha asegurado el Santo Padre.
(zenit)

domingo, 13 de noviembre de 2016

La Santa Misa contada en Historietas 26










26. El Emperador que reforma la Liturgia

(Credo)




Cuando los acólitos vuelven del altar a la sacristía - aunque fuera de la Misa más solemne - enseguida comienzan los reproches: "Has tocado la campana con mucha violencia" - "Te equivocaste con el incienso" - "No has traído el libro" -. Cuando los monjes de la abadía o los futuros sacerdotes se reúnen para desayunar luego de la Misa Cantada, la liturgia y los errores cometidos son el único tópico de conversación.

Esto ha sido así ya cuando el emperador Enrique II, el Santo, fue coronado emperador en Roma el año 1014. Con rostro serio y sin conversar estaba sentado a la mesa al lado del Papa Benito VIII. Todavía hoy puede uno visitar el lugar: cerca de la catedral del Letrán donde se yergue un arco del comedor. Para decir algo el emperador Enrique dijo: "¿Por qué no había Credo en la Misa de Coronación?" El Papa estaba un poco avergonzado por que no entendía mucho de estas cosas. Llamó a sus prelados y a su maestro de ceremonia para que ayuden. Estos dijeron con un gesto un tanto orgulloso: "La Iglesia de Roma siempre ha sido fiel a la fe. Por eso no es necesario confesarla en la Misa". Esto sin embargo no le agradó al Papa. En el acto dijo al emperador: "A partir de ahora queremos cantar el Credo en la Misa". Y así sucedió. El abad Berno de Reichenau del lago de Constanza estaba presente y lo ha contado.

Tampoco en nuestros días hay Misa dominical o de solemnidad donde no se proclame el Credo. Cada vez la cubre un rayo de la Misa de Coronación del emperador. Es que con el Credo coronamos el evangelio y la homilía o prédica. Decimos nuestro "sí" a las verdades de fe que nos han presentado en la Liturgia de la Palabra. Decimos "Amén" al sermón.

Con todo, la primera palabra "Credo" es especialmente importante. El músico Ludwieg van Beethoven ha compuesto una Misa Cantada a varias voces. Se cuenta que con ella ha querido dar un sermón a su época. Ya no se creía mucho en la grandeza de Dios y su gloria, ni en Jesucristo, el Hijo de Dios. Ya no se tenía fe sino se investigaba solamente y se reflexionaba y nada más. Entonces Beethoven les cantó y les tocó: Credo, Credo...

Queremos seguir su ejemplo y proclamar en medio de nuestro tiempo: Credo, Credo - creo, creo.








miércoles, 6 de julio de 2016

Profesión de Fe: ¿la haces también fuera de la Iglesia?



26. ¿Qué son las profesiones de fe?
Las profesiones de fe son fórmulas sintéticas de la fe, que hacen posible una confesión común de todos los creyentes. [192197]

Este tipo de síntesis se encuentran ya en las cartas de san Pablo. La profesión de fe o credo de los apóstoles, de los primeros tiempos del cristianismo, tiene una categoría especial, porque es considerado como el resumen de fe de los APÓSTOLES. La profesión de fe larga o símbolo de Nicea-­Constantinopla tiene una gran autoridad, porque procede de los grandes concilios de la Cristiandad aún no dividida (Nicea en el año 325 y Constantinopla en el 381) y hasta el día de hoy constituye la base común de los cristianos de Oriente y Occidente.


27. ¿Cómo surgieron las profesiones de fe?
Las profesiones de fe se remontan a Jesús, que mandó a sus discípulos que bautizaran. En el bautismo debían exigir a las personas la profesión de una determinada fe, en concreto la fe en el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo (TRINIDAD). [188 -­191]
El germen de todas las fórmulas de fe posteriores es la fe en Jesús, el Señor, y el envío a la misión: «Id, pues, y haced discípulos a todos los pueblos, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo» (Mt 28,19). Todas las profesiones de fe de la  IGLESIA son desarrollo de la fe en este Dios trinitario. Comienzan con la confesión de la fe en el Padre, Creador y quien sostiene el mundo, se refieren luego al Hijo, por quien el mundo y nosotros mismos hemos encontrado la salvación, y desembocan en la confesión de fe en el Espíritu Santo, la persona divina por quien se da la presencia de Dios en la Iglesia y en el mundo.



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28 ¿Qué dice la fórmula de fe de los apóstoles?

Creo en Dios, Padre Todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra. Creo en Jesucristo, su único Hijo, Nuestro Señor, que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo, nació de Santa María Virgen, padeció bajo el poder de Poncio Pilatos, fue crucificado, muerto y sepultado, descendió a los infiernos,
al tercer día resucitó de entre los muertos,
subió a los cielos y está sentado a la derecha de Dios, Padre todopoderoso.
Desde allí ha de venir a juzgar a vivos y muertos.
Creo en el Espíritu Santo,
la santa Iglesia Católica,
la comunión de los santos,
el perdón de los pecados,
la resurrección de la carne y la vida eterna. Amén.


29 ¿Qué dice el credo largo de Nicea Constantinopla

Creo en un solo Dios, Padre Todopoderoso,
Creador del cielo y de la tierra,
de todo lo visible y lo invisible.
Creo en un solo Señor, Jesucristo,
Hijo único de Dios,
nacido del Padre antes de todos los siglos:
Dios de Dios, Luz de Luz.
Dios verdadero de Dios verdadero,
engendrado, no creado,
de la misma naturaleza del Padre,
por quien todo fue hecho;
que por nosotros, los hombres,
y por nuestra salvación, bajó del cielo;
y por obra del Espíritu Santo
se encarnó de María, la Virgen, y se hizo hombre.
Y por nuestra causa fue crucificado
en tiempos de Poncio Pilato;
padeció y fue sepultado,
y resucitó al tercer día, según las Escrituras,
y subió al cielo,
y está sentado a la derecha del Padre;
y de nuevo vendrá con gloria para juzgar a vivos y muertos,
y su reino no tendrá fin.

Creo en el Espíritu Santo,
Señor y dador de vida,
que procede del Padre y del Hijo,
que con el Padre y el Hijo,
recibe una misma adoración y gloria,
y que habló por los profetas.
Creo en la Iglesia,
que es Una, Santa, Católica y Apostólica.
Confieso que hay un solo Bautismo
para el perdón de los pecados.
Espero la resurrección de los muertos
y la vida del mundo futuro.
Amén.





* El texto (pregunta y respuesta) proviene del Youcat = Catecismo para Jóvenes. Los números que aparecen después de la respuesta hacen referencia al pasaje correspondiente del Catecismo de la Iglesia Católica que desarrolla el tema aún más. Basta un clic en el número y será transferido. 


lunes, 4 de julio de 2016

La Fe y la Iglesia




24 ¿Qué tiene que ver mi fe con la Iglesia?
Nadie puede creer por sí solo, como nadie puede vivir por sí solo. Recibimos la fe de la Iglesia y la vivimos en comunión con los hombres con los que compartimos nuestra fe. [166-­169, 181]
La fe es lo más personal de un hombre, pero no es un asunto privado. Quien quiera creer tiene que poder decir tanto «yo» como «nosotros», porque una fe que no se puede compartir ni comunicar sería irracional. Cada creyente da su asentimiento libre al «creemos» de la  IGLESIA. De ella ha recibido la fe. Ella es quien la ha transmitido a través de los siglos hasta él, la ha protegido de falsificaciones y la ha hecho brillar de nuevo. La fe es por ello tomar parte en una convicción común. La fe de los otros me sostiene, así como el fuego de mi fe enciende y conforta a otros. El «yo» y el «nosotros» de la fe lo destaca la Iglesia empleando dos confesiones de la fe en sus celebraciones: el credo apostólico, que comienza con «creo» (CREDO) y el credo de Nicea­-Constantinopla, que en su forma original comenzaba con «creemos» (Credimus).








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viernes, 9 de mayo de 2014

El Credo irlandés (en latín) del Hermano Seamos




Seamus Byrne vive en una comunidad católica de inspiración monástica en la costa este de Irlanda, y ofrece conciertos de música celta de corte cristiano. Como esta hermosa mezcla de gregoriano y tonos tradicionales del país con la que canta la profesión de fe en latín.