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domingo, 16 de octubre de 2022

El Catecismo y la identidad cristiana

 


Un navegador espiritual

 Durante los últimos treinta años el Catecismo de la Iglesia Católica ha sido el instrumento inspirador de los fieles para reconocer la identidad cristiana. Este Catecismo es el navegador actual para los caminos de la fe sin perderse en las encrucijadas de unos tiempos líquidos.

La identidad de la fe vivida

Desde las enseñanzas de los apóstoles recogidas en el Símbolo apostólico, que proclamamos los domingos hasta este Catecismo, -en otras palabras, desde el primer concilio de Jerusalén hasta el Vaticano II- , el Evangelio ha iluminado la fe y se ha hecho cultura en el espacio y en el tiempo. Hoy creemos lo mismo que los primeros cristianos y nos sabemos llamados a la santidad de vida para que Jesucristo esté presente en todas las nobles actividades humanas.  

Durante los años de preparación y redacción del actual Catecismo se consultó a los obispos, y los expertos, tanto de la teología como de la pastoral. En el magisterio del Catecismo está presente el dinamismo entre novedad y continuidad que proclamaba el Vaticano II, al afirmar que bajo la superficie de lo cambiante hay muchas cosas permanentes, que tienen su último fundamento en Cristo, quien existe ayer, hoy y siempre.

Además del Catecismo, Benedicto XVI quiso que se publicara el Compendio, un resumen breve y completo,  con preguntas y respuestas, y un buen índice sistemático y analítico. Una joya que todos deberíamos conocer, tenerlo en la biblioteca y consultar con los medios electrónicos.  Sigue siendo muy útil para consultar sobre algunos puntos de la fe, de los sacramentos y de la vida moral de los cristianos.

Con estos instrumentos de la fe los obispos pueden enseñar la doctrina genuina de Jesucristo, los teólogos pueden investigar, los catequistas pueden mover a la fe, y las familias pueden transmitir la fe cristiana.

La unidad de la fe

 La estructura del Catecismo muestra la unidad de la fe en sus principales facetas como compartida, celebrada, vivida y orante, todo bien armonizado. Se reconoce la unidad del pensamiento sobre el hombre en el mundo, para superar la fragmentación del saber, que desorienta a muchos científicos y aún más a la gente común. Por ello es como un remedio para el agnosticismo, esa enfermedad del pensamiento moderno, que lo mantiene en la desconfianza de nuestra capacidad para hallar la verdad y vivir conforme a sus exigencias.

No es una elaboración de los hombres para los hombres sino la verdad revelada de Dios sobre Sí mismo, sobre Jesucristo y la historia como Salvación, la presencia ominosa del mal, sobre el hombre, la libertad responsable y constructiva, el amor como sentido de la vida y de la muerte, y un largo etcétera. Unas certezas que superan los desconciertos de los hombres.

 Esta fe objetiva revelada y la respuesta personal como virtud recibida y correspondida, enseña verdades bien determinadas contenidas en el Credo; mediante los sacramentos ofrece la gracia eficazmente vivir por Cristo, con Él y en Él; y solicita nuestra libertad reforzándola para cumplir fielmente los mandamientos de Dios que se Jesucristo ha resumido en el amor a Dios y el amor al prójimo.  

 Servicio a la fe y a la cultura

 En el tiempo desconcertado de la posverdad hay que agradecer al Catecismo que ofrezca asideros firmes para que los católicos sepamos orientar la vida, el trabajo y nuestra misión en la sociedad. No es sólo una defensa de las verdades de la fe hacia dentro sino una ayuda a la cultura actual que ha perdido en varios aspectos el lenguaje común para poder dialogar con las otras personas y culturas. En efecto, el Catecismo utiliza el lenguaje natural que llama a las cosas sencillamente por su nombre: Dios, naturaleza humana, alma, ley natural, felicidad, matrimonio, bien común, virtud, fidelidad, oración, etcétera.

 Responde de este modo a los interrogantes de todas las personas, incluso las que todavía no conocen a Jesucristo. Por ejemplo: ¿Dios es todopoderoso también contra el mal?; ¿dónde está el origen del hombre?, ¿qué hay más allá de la muerte?, ¿es posible la resurrección?, ¿para qué sirve la Iglesia?, ¿la democracia admite el relativismo?, ¿el matrimonio puede ser para siempre?, ¿el embrión es un ser humano?, o también ¿escucha Dios nuestras peticiones? Y tantas otras.

 Por todo ello, este aniversario es una buena ocasión para comprobar si tenemos en casa el Catecismo y el Compendio, o si lo consultamos, a fin de tener mayor claridad sobre Dios y sus misterios, sobre la persona humana y su misión en el mundo actual, y sobre la rectitud moral con una conciencia bien formada.

Jesús Ortiz López, ReL

Vea también      Compendio del Catecismo de la Iglesia católica

y también       El Catecismo completo






















jueves, 8 de octubre de 2020

DOCAT: la Doctrina Social en formato ágil, para los que se interesan por la política y la acción

328 preguntas de tipo socio-político, para hacer lío, dice el Papa




En 1902 Lenin publicó su manual comunista "¿Qué hacer?". Ahora ya no le interesa a casi nadie y de hecho quedó caduco incluso con la revolución. Es quizá irónico que ahora en español circule el Docat: ¿qué hacer? que es un compendio de doctrina social de la Iglesia Católica pensando en los jóvenes, que con fotos y lenguaje ágil recoge enseñanzas inmemoriales de la Biblia, doctrinas sociales del siglo XIX de León XIII y reflexiones sobre el uso de las redes sociales en Internet.

Para mover a la acción
El subtítulo "¿Qué Hacer?" reconoce su vocación práctica y transformadora: no quiere ser un libro para teorizar sino para mover a la acción.

En el prólogo, el Papa Francisco explica: "Queridos jóvenes, mi predecesor, el papa Benedicto XVI, puso en sus manos un Catecismo para jóvenes, el YOUCAT. Yo quisiera hacerles hoy entrega de un nuevo Catecismo, el DOCAT, que recoge la Doctrina Social de la Iglesia. El DOCAT quisiera responder a la importante pregunta «¿qué hacer?». Por eso está diseñado como un manual de instrucciones que, poniendo en práctica el Evangelio, nos ayuda a transformarnos primero a nosotros mismos, después nuestro entorno más cercano y, finalmente, todo el mundo". 

¿Piensa Francisco en Lenin y su "Qué hacer"? No parece. Él dice que piensa más bien en Cristo y su frase: "Cada vez que hicisteis así a estos pequeños míos, a mí me lo hacíais", una frase que, asegura, hizo cambiar la vida de Francisco de Asís, de Madre Teesa y de Charles de Foucauld, palabras que los convirtieron. No es una frase devocional: es una frase de acción

Jóvenes actuando, no sólo sentados bajo un árbol
Por eso el Papa, en el prólogo del DOCAT, pide "hacer algo más para que esta revolución del amor y la justicia se haga realidad en muchas partes de este maltratado planeta. A muchos les puede ayudar la Doctrina Social de la Iglesia."

"No sueño con grupos de jóvenes sentados bajo los árboles discutriendo sobre ella. Bien está eso, háganlo. Pero mi sueño es más ambicioso: deseo un millón de jóvenes cristianos, o mejor, toda una generación, que sea para sus contemporáneos, la 'Doctrina Social con pies'. Solamente transformarán la tierra aquellos que se entreguen a ella con Jesús y se dirijan, guiados por él, hacia los marginados que viven en medio de la suciedad. Involúcrense también ustedes en política y luchen por la justicia y la dignidad y sobre todo por los más pobres." 

No es folletito ni para niños
El DOCAT tiene "estilo joven" pero no es para adolescentes ni tampoco es un folletito: son 328 preguntas bien complejas y relevantes y es dudoso que los parroquianos que vemos en misa los domingos sepan responderlas con cierta seriedad. 

Por ejemplo, "¿Se puede ser político y cristiano al mismo tiempo?" (pregunta 219). Sí, "pero en política se trata siempre de aquello que se puede hacer", si faltan medios, mayorías, etc... "no se puede por ello reprochar a los políticos cristianos que tengan que aceptar ciertos acuerdos", aunque "hay algunas decisiones a las que, por motivos de conciencia, ningún político cristiano debe asentir jamás". 

O la pregunta 321: "¿Existen trabajos o tareas sociales incompatibles con nuestra fe?" Se responde que "es imposible ser cristiano y trabajar al mismo tiempo en una clínica de abortos o de eutanasia, también están terminantemente prohibidos el negocio de la prostitución, la producción y difusión de pornografía, la participación directa o indirecta en negocios de droga y el tráfico de personas y cualquier otra práctica de opresión denigrante y dañina". Por otra parte, los periodistas o financieros honestos pueden verse presionados a dejar una empresa si le fuerzan a engañar o estafar. "Pertenecer a Jesús significa decir también rotundamente no a ciertas cosas", explica. 

Por otra parte, a la pregunta "¿Debo involucrarme en asociaciones que no sean cristianas?" la respuesta es "sí, los cristianos no deben encerrarse en el gueto de los que piensan igual". Aunque se avisa: cuidado con ser utlizado por otros intereses que manipulan a cristianos de buena voluntad para luego imponer otras intenciones. 

Frases de grandes pensadores
Además de las preguntas, el libro cuenta con cientos de frases de pensadores, santos, filósofos, Papas y fragmentos bíblicos. Por ejemplo, hay una cita de Solzhenitsyn, Nobel de Literatura y autor de Archipiélago Gulag, que defiende el asociacionismo y la elección directa de representantes políticos sin necesidad de partidos: "Así puede ser destituido si lo hace mal, no entiendo la naturaleza de los partidos". Y otra (en la edición española, que es la que comentamos) del escritor español Miguel Delibes: "A los políticos en el poder no les frena hoy la posición, sino los periódicos".

Hay así 4 citas o pensamientos de Saint-Exupéry, diez de Teresa de Calcuta, once de Tomás de Aquino, siete de Hannah Arendt, 5 de la pensadora y mística Simone Weil, 2 de C.S.Lewis y otras 2 de Chesterton, 2 de Cervantes, 3 de Karl Marx, otras 3 de Martin Luther King, 2 de Cicerón, 13 de León XIII y una infinidad de Juan Pablo II y Benedicto XVI.

Solo con leer y meditar las preguntas, las citas de pensadores y la selección de textos de encíclicas y documentos especiales, el lector ya saldría convertido en un experto en Doctrina Social, mucho más que los alumnos que cursan esta materia en las universidades católicas españolas. Pero, además, el libro remite a párrafos y citas del Compendio de Doctrina Social de la Iglesia (igual que el YouCat remitía al Catecismo), lo que permite profundizar más en la enseñanza. 

¿Quién lo va a leer?
La gran pregunta es ¿Quién y cómo leerá este libro que, aunque tenga fotos y dibujitos, cuenta con más de 300 páginas? 

El formato ideal se supone que es el de jóvenes, probablemente de 17 años o más, que se reúnen para leer y comentar distintos capítulos, de forma más o menos sistemática. Los autores del libro (un equipo dirigido por el cardenal Schönberg de Viena y el cardenal Marx de Berlín) parecen suponer que eso será bastante frecuente. Pero en España no parece que todavía se haya difundido mucho tal práctica. Quizá puede hacerse en Hispanoamérica u otros países. 

Lo que está claro es que quien lo trabajara así, sistemáticamente, recibiría mucha más formación, más amplia y mucho más trabajada y ambiciosa que la que reciben las juventudes de los partidos políticos en España, o incluso los adultos de esos partidos. El "qué hacer" de Lenin era un folletito de peleas internas frente al "DOCAT: qué hacer" que ha lanzado Francisco.  

Un regalo para quien gusta de la política
Otra opción es, simplemente, regalarlo a cualquier joven que tenga inquietudes políticas. Para quien se toma en serio la política puede ser una lectura ágil y apasionante, también reveladora.

Incluso a militantes de formaciones fanáticamente dogmáticas y antisistema (como Arran, ligado a las CUP, o grupos de Podemos o del batasunismo) podría ser interesante repartirles el DOCAT y rotuladores de colores y proponerles un juego: "Marca de verde los párrafos que compartes, de rojo los que condenas y de amarillo los que hacen pensar y te parecen interesantes".  Más de un "revolucionario" se llevaría una sorpresa. Por desgracia, no vivimos en épocas de leer 300 páginas marcando y reflexionando, sino de tuits groseros o frivolizantes y linchamientos en las redes. 

Pero con el DOCAT la posibilidad real está ahí, para los que aún leen y reflexionan sobre lo social. 

ReL



miércoles, 5 de junio de 2019

4 DOCAT: Guía joven a la Doctrina Social de la Iglesia 8-11

 Dios busca al hombre, te busca a ti 

8. ¿Deja Dios al ser humano solo después de que este se haya apartado de él?
En modo alguno. El amor de Dios "no pasará jamás" (1 Cor 13,8). Él nos sigue los pasos, nos busca en nues- tros huecos y recovecos, quiere contactar con nosotros. Desea mostrarnos quién es realmente.

Hay  quienes dicen:  "hice demasiado mal, el Buen Dios no puede perdonarme". Se trata de una gran blasfemia. Equivale a poner un límite a la misericordia de Dios, que no tiene: es infinita. Y nada hay que pueda ofender más a nuestro querido Dios que  dudar de su misericordia.
SAN JUAN MARÍA VIANNEY (1786-1859), cura de Ars


9. ¿Cómo se deja Dios encontrar?
Dios no solo se deja encontrar, sino que, es más, se nos manifiesta o (por decirlo con otras palabras) se nos revela. Por naturaleza tenemos una cierta idea de Dios y podemos conocer también mediante la razón que existe. Pero cómo es precisamente, cuáles son sus pensa- mientos y sus planes, es algo que no logramos explicar con nuestro intelecto. Por eso es Dios mismo quien tiene que comunicarnos cómo es. Y no lo hace enviándonos una idea, un libro o un sistema político, sino haciéndose un ser humano. En Jesucristo, Dios se ha revelado plenamente y definitivamente: Dios se hace hombre para que el hombre entienda quién es Dios. Jesús es el lenguaje de Dios.

Porque los pensamientos de ustedes no son los míos, ni los caminos de ustedes son mis caminos -oráculo del Señor-. Como el cielo se alza por encima de la tierra, así sobrepasan mis caminos y mis pensamientos a los caminos y a los pensamientos de ustedes.
IS 55 ,8-9 


10. ¿Cómo se reveló Dios antes de Jesús?
La existencia de Dios nunca ha estado fuera del alcance del conocimiento racional de los seres humanos. En la historia de fe de Israel abrió Dios su intimidad y habló con Abrahán, Isaac y Jacob. A Moisés le encomendó liberar a su pueblo de la esclavitud de Egipto. Llamó una y otra vez a los profetas para que hablaran en su nombre.

  Israel es, por tanto, el pueblo de la predilección divina [...]. Israel es el pueblo de Dios no por sus cualidades humanas, sino solo por la iniciativa de Dios.
PAPA JUAN PABLO II(1920-2005), audiencia general, 30 de octubre de 1991


11. Cómo responde el pueblo de Israel a la propia comunicación de Dios?

Una vez que se conoce a Dios, nada puede seguir como antes. El pueblo de Israel lo expresa claramente mediante la alianza que Dios hace con él. Los signos de esta alianza son los diez mandamientos, que Dios entrega a Moisés en el monte Sinaí (Ex 19-24). Correspondemos al amor de Dios cuando nos orientamos por los mandamientos e intentamos así comportarnos de forma justa. Por consiguiente, tenemos la posibilidad de cooperar en el plan maestro de Dios para el mundo y la historia.








domingo, 26 de mayo de 2019

3 DOCAT: DOCAT, guía joven de la Doctrina Social de la Iglesia 5-7


Amor de Dios y el pecado


5. Por qué ha creado Dios al ser humano y al mundo?
Dios ha creado el mundo por un amor desbordante. Él desea que lo amemos como él nos ama. Él quiere reunirnos en la gran familia de su Iglesia.

Tú amas todo lo que existe y no aborreces nada  de  lo que has hecho, porque si hubieras odiado algo, no lo habrías creado.
SAB 11, 24


6. Si Dios ha creado el mundo por amor, ¿por qué está tan lleno de injusticia, opresión y sufrimiento?
Dios creó el mundo como algo bueno en sí mismo, pero este se apartó de Dios, optó por oponerse a su amor. La Biblia nos cuenta esto en el relato del pecado original cometido por Adán y Eva. Los seres humanos -véase el relato de la torre de Babel (Gn 11)- quisieron ser como Dios. Desde entonces hay un fallo de tejido en el mundo, un principio de destrucción. Y a partir de aquí ya nada fue como Dios había planeado. También con nuestras decisiones actuales provocamos injusticia y sufrimiento a nuestro mundo. Muchas decisiones erróneas aumentan a menudo las estructuras del mal y del pecado. De hecho, el individuo actúa en un sistema que, en su conjunto, es malo e injusto, y no le resulta nada fácil salirse de él, como cuando, por ejemplo, un soldado es obligado a participar en una guerra criminal.


Yo he visto la opresión de mi pueblo, que está en Egipto, y he oído los gritos de dolor, provocados por sus capataces. Sí, conozco muy bien sus sufrimientos. Por eso he bajado a  librarlo del poder de los egipcios.
EX 3 , 7-8

  El pecado es la cárcel en la que todos nacemos.
SAN IGNACIO DE LOYOLA (1491-1556), fundador de la Compañía de Jesús

Y ni siquiera entiendo lo que hago, porque no hago lo que quiero sino lo que aborrezco.
El apóstol Pablo en ROM 7,15


7. ¿Por qué le ha dado Dios al ser humano la posibilidad de obrar mal?
Dios creó a los seres humanos para amar. Pero el amor no puede imponerse. El ser humano debe ser libre para poder amar de verdad. Si existe la libertad auténtica, también existe la posibilidad de tomar decisiones totalmente erróneas. Los seres humanos pueden incluso destruir su libertad.


  Especialícense en el arte de descubrir en todas  y cada una de las personas el lado bueno con que cuentan; no hay nadie que solo sea maldad.
DOM HÉLDER CÂMARA (1909-1999), obispo brasileño

  























lunes, 20 de mayo de 2019

2 DOCAT: Doctrina social de la Iglesia 3-4

Experiencia de Dios


3.¿Qué relevancia tiene Dios para nuestro comportamiento?
Si Dios es el creador de todo el universo, entonces es también la medida de todo lo que debe ser. Todo comportamiento se mide en conformidad con él y con su plan. Con él llegamos a saber qué es comportarse bien. Dicho brevemente: Dios ha escrito el ADN de nuestra vida. Lo que Dios quiere para nosotros y con nosotros constituye la norma y la regla de una vida buena y justa. Los cristianos se comportan solidariamente porque antes Dios los ha amado plenamente.

Porque has creado todas las cosas: ellas existen y fueron creadas por tu voluntad.
AP 4,11


¡Qué variadas son tus obras, Señor! ¡Todo lo hiciste con sabiduría! 
SAL 104, 24


Lo que no se encontraba en mi plan estaba en el plan de Dios. Y cada vez que me encuentro con algo así, mi convencimiento se aviva más y más en la creencia de que no hay, visto desde la perspectiva de Dios, ninguna coincidencia.
SANTA EDITH STEIN (1891-1942), filósofa judeo alemana, víctima de los campos de concentración, Ser infinito y eterno (1935-1936)


4. ¿Se puede tener experiencia de Dios?
Al reflexionar sobre ti mismo, enseguida te das cuenta de que tú no te has creado a ti mismo. Nadie te ha preguntado si querías existir realmente o si hubieras preferido no existir. Inesperadamente, te encuentras existiendo. Posteriormente llegas a saber que eres un ser finito. Hoy, mañana o pasado mañana, tu vida ter-minará. También llegará el momento en el que dejará de existir todo cuanto te rodea. No obstante, puedes concebir lo in?nito, es decir, algo que existe y no desaparece. Aun cuando estás únicamente rodeado por cosas efímeras, anhelas, sin embargo, lo eterno, lo que no es efímero. Deseas que permanezca algo de ti. Qué triste sería también que el mundo hermoso en el que vivimos resplandeciera sin sentido un instante en el tiempo para deshacerse en la nada. Solo si Dios existe de verdad, perdurarás con él, como también toda la creación. El anhelo y la nostalgia de Dios forman parte esencial de la vida humana. El anhelo de lo infinito y de lo absoluto se encuentra en todos los pueblos, las culturas y las religiones del mundo.


  Todas las cosas creadas atestiguan la bondad y la generosidad del Creador: El sol irradia su luz, el fuego su calor; el árbol extiende sus ramas y nos ofrece  el fruto que produce; el agua y el aire y la naturaleza entera propagan la bondad del Creador, y nosotros, su imagen personal, no lo representamos, sino que lo negamos con nuestra insensibilidad a la hora de actuar, cuando al mismo tiempo lo confesamos de boca.
SAN FELIPE NERI (1515-1595)


  Tres cosas necesita el hombre para su salvación: saber en qué cree, saber a qué aspira y saber qué debe hacer.
SANTO TOMÁS DE AQUINO (1225-1274), uno de los grandes teólogos cristianos de la Edad Media, Sobre los dos mandamientos del amor y los diez mandamientos de Dios (Proemio)