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lunes, 22 de abril de 2024

El divorcio de los hijos: ¿cómo hacerle frente?

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Sentimiento de impotencia, sueños que se desmoronan, el divorcio de los hijos es también un trance para los padres y los abuelos. ¿Qué actitud adoptar? ¿Cómo recuperarse?

Las estadísticas de separación les dan una probabilidad entre tres, pero el anuncio de su divorcio sigue golpeando como un auténtico maremoto. Su nacimiento fue emotivo, su matrimonio un cambio en nuestra relación como padres.

¿Cómo afrontar la noticia de la separación de nuestros hijos? ¿Cambia algo el tener fe? Padres y psicólogos comparten sus consejos para hacer frente al divorcio de alguno de nuestros hijos.

Aceptar el impacto y buscar ayuda

Previsible o no, el anuncio de una ruptura produce un impacto, una especie de insensibilidad que protege de la oleada de emociones, seguida de una fase de negación que impide creer lo sucedido: “Esto no es posible, no con nuestros hijos, seguro que cambian de opinión”.

Para superarlo tal vez sea necesaria ayuda, ya que puede ser insoportable y frustrante ver sufrir a los hijos.

Distinguir la culpabilidad buena de la mala

Un matrimonio duradero no es consecuencia directa de la educación recibida, y tampoco un matrimonio fracasado. El padre Denis Sonet lo describe: “La falsa culpabilidad se siente en situaciones donde no podríamos haber evitado un drama”.

No son responsables del divorcio de su hijo, no más que de sus éxitos académicos. En los dos casos desempeñaron una función, pero es él, o mejor dicho en el contexto de un divorcio, ellos, quienes son corresponsables de su situación. Culpabilizarlos demasiado los pone en riesgo entre ustedes mismos, mientras que la familia los necesita.

Poner fin a las acusaciones

Hay que dejar de buscar un culpable. Esto solo “añade más sufrimiento”. Es tentador caer en la trampa de atribuir responsabilidades a uno u otro cónyuge. Nadie sabe realmente lo que sucede en el secreto de sus corazones, así que ¿de qué serviría ir a la “caza de un culpable”?

Sin embargo, también nos tienta hacer del hijo o la hija una víctima, pero tampoco esto le hace ningún favor, ya que supone una intromisión.  

¿Cómo ayudar de verdad a un hijo?

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No es fácil encontrar las palabras correctas ni la actitud adecuada. Con frecuencia se sienten incómodos, con temor por hacer demasiado o poco, pero “es nuestro hijo quien sabe mejor lo que necesita de nosotros en este momento”, explica un médico psiquiatra.

“Pregúntenle directamente qué espera de ustedes. No como una pareja de padres, sino individualmente, porque sin duda tiene expectativas diferentes para su padre y su madre”. 

Restablecer los vínculos

¿Cómo comportarse con el exyerno o con la exnuera? ¿Cuál es el lugar apropiado de cada uno? Es importante no entrar en la contienda cuando el divorcio es turbulento, hay que saber mantener las distancias. La situación es más delicada en caso de un gran afecto hacia el excónyuge o cuando hay hijos de por medio.

Apoyo, sí, volver a casa, no

Puede parecer reconfortante proponer a un hijo o hija que vuelva a casa después de una ruptura. Sin embargo, hay un gran peligro de crear una dependencia y de favorecer la depresión que puede suceder a la separación. Luego es difícil para el hijo volver a despegarse.

Es más prudente ayudarle a encontrar una vivienda independiente, aunque esté cerca para facilitar el apoyo moral y material. La sola indicación de implicarse y de hacer todo lo posible para ayudar al hijo a dejar a su cónyuge demuestra que uno es víctima de un narcisismo perverso.

Bénédicte de Dinechin, Aleteia

Vea también     El Divorcio, sus causas y efectos


viernes, 2 de febrero de 2024

Las principales causas de divorcio se pueden prevenir: cinco consejos para evitar «las tormentas»


 

Entre finales de 2023 y principios de este año salían a la luz las alarmantes cifras de divorcios y rupturas matrimoniales en países de todo el mundo. En España, el INE hizo públicas las más de 84.000 disoluciones matrimoniales efectuadas en 2022, cifra cercana a la mitad de enlaces matrimoniales, casi 180.000. En Estados Unidos fueron 700.000 los divorcios, también muy cercana al 50% de matrimonios.

A finales de noviembre de 2023, la revista Best Life aunaba el criterio de multitud de especialistas de orientación matrimonial, psicólogos y del ámbito legal, arrojando las 20 razones más frecuentes de que un matrimonio concluyese en divorcio.

Entre las más frecuentes, el psicólogo de la Therapy Calgary Emotions Clinic, Rod Mitchell, situaba en el Top 10 de motivos que llevan al fracaso matrimonial los conflictos no resueltos, en referencia a "las discusiones que las parejas no tienen, los problemas que eluden" y que significan "la ruina de su matrimonio".

Otro especialista, el terapeuta matrimonial y familiar de Pathways Recovery en California, Raúl Haro, incluía como motivo frecuente de divorcio las discusiones constantes.

"Siempre habrá desacuerdos en cualquier relación, pero la frecuencia y la intensidad de estos desacuerdos pueden determinar si un matrimonio durará o no. Los malentendidos, los sentimientos heridos y la ira son frecuentemente el resultado de una mala comunicación. Evitar conversaciones difíciles o discutir sobre el mismo tema una y otra vez sin lograr ningún progreso puede erosionar rápidamente los cimientos de la relación", afirmaba.

El psicólogo John Gottam, con experiencia tratando a 40.000 parejas, también hablaba de que el primero de "los cuatro jinetes" que terminan con un matrimonio es la crítica, o lo que es lo mismo, "un ataque al centro del carácter [de la pareja]" con el que se desmantela "todo su ser".

Gráfico de El Mundo sobre la evolución de los enlaces y rupturas en la última década. 

Gráfico de El Mundo sobre la evolución de los enlaces y rupturas en la última década. 

Otro de los factores que a su juicio erosionan el matrimonio es la actitud defensiva, una estrategia que "casi nunca tiene éxito" pues "es en realidad una forma de culpar a tu pareja y no permitirá una gestión saludable del conflicto".

Ponerle freno es posible

Sabiendo que las mencionadas se encuentran -junto a otras- entre los principales responsables de la disolución matrimonial es posible ponerles freno.

Y es lo que ha hecho el experimentado escritor y orador Derek Maul en su último post para la web familiar All pro dad.

Bajo el titulo Cinco formas de mantenerse a salvo de las tormentas matrimoniales, Maul ofrecía cinco sencillos consejos que, aplicados con perseverancia, pueden fortalecer al matrimonio y ayudar a encauzar posibles discusiones hacia un final productivo. Su síntesis es que, cuando surgen problemas matrimoniales, normalmente no suceden a propósito y mucho menos ocurren cuando los cónyuges son amables, se apoyan el uno al otro y tratan de hacer lo correcto. Sin embargo, siempre pueden surgir circunstancias que "hacen saltar chispas o estallar tormentas". Y se pueden prevenir:

1º Ser proactivo y no reactivo: si se siente querido, los roces serán menores

Maul observa que cuando ambos o uno de los dos trata de ser amable, reflexivo y positivo por defecto, de por sí "habrá menos leña a mano cuando salte una chispa". En conclusión, se dirige a los cónyuges para animarles a que traten de actuar antes que el otro, para bien.

"Sirve a tu esposa. Levántate antes que ella y hazle el café. Hazle un cumplido cuando no se lo espere, habla su lenguaje de entrega y amor con frecuencia. Las probabilidades de que te critique serán mucho menores si se siente amada", destaca.

El obispo Munilla también se ha referido con frecuencia al que considera uno de los primeros malos hábitos en el matrimonio, "hacer de la crítica nuestro estilo de expresión, expresar quejas en vez de tener pensamientos motivadores”. ¿Cómo sanar este hábito? “Hay que cultivar el ejercicio de la intuición para percatarnos de que Dios ha puesto junto a mí a la persona que necesito para mi santificación. Dios quiere servirse de las virtudes y defectos de mi cónyuge para ser santo”, explica Munilla.

2º Ser previsor, pon medidas y estar atentos a las tormentas que puedan venir

Maul recomienda ser previsor ante las circunstancias que puedan ocasionar problemas y anticiparlas mutuamente. Pone como ejemplo el posible mal humor al acabar la jornada de trabajo.

"No la dejes a oscuras sobre tu estado de ánimo o tus necesidades. Por ejemplo, si estás de mal humor cuando termina tu jornada laboral, envíale un mensaje y dile lo que podría ayudar: `Mal día en el trabajo. Necesitaré descomprimirme durante media hora antes de poder hablar de ello´".

3º Afianzar las promesas, prestar atención, estar atento…

En determinadas circunstancias puede no haber algo objetivo de lo que discutir, simplemente darse ocasiones que lo favorezcan. Para ello, recomienda la lectura de artículos especializados ante posibles crisis, dejar de lado intencionalmente los problemas o poner énfasis en una actitud conciliadora. Es decir,  "crear un ambiente en el que sea menos probable que ocurran peleas prestando atención cuando el otro habla, hacer aquello a lo que te has comprometido o tener en cuenta las necesidades del otro cónyuge o de los hijos a la hora de tomar decisiones".

4º No te pongas a la defensiva, admite que tienes errores

Aún tratándose de uno de los aspectos que ocasiona divorcios de forma mantenida, Maul invita a admitir que "a todos nos viene bien que pulan nuestros bordes más irregulares". "La felicidad conyugal no se trata tanto de perfección  como de mantenimiento preventivo. Cuando reconocemos nuestras propias asperezas, podemos y debemos hacer todo lo posible para suavizarlas. Entonces, cuando te des cuenta de que tienes la costumbre de desquitarte con tu esposa cuando estás estresado (o cuando ella te señala que lo estás), haz un esfuerzo por no hacerlo más".

Un matrimonio discutiendo.

Ponerse a la defensiva, 'no tragarse el orgullo' o discusiones que no llevan a ningún lado son, a la larga, causa frecuente de divorcio, que se puede prevenir. 

5º Establece protocolos de emergencia

En último lugar, considera fundamental "tener un plan", especialmente si uno sabe que no es totalmente efectivo a la hora de evitar problemas o discusiones en el matrimonio. En ese caso, lo indicado es perfeccionar las habilidades para reducir la tensión.

"La gestión de crisis salva vidas y también matrimonios. Necesitamos tragarnos nuestro orgullo, asumir la responsabilidad de nuestra parte en las peleas y asegurarnos de que nuestro amor por nuestras esposas siga siendo evidente para ellas en medio de una tormenta", concluye.

José María Carrera, ReL


martes, 29 de septiembre de 2015

Vuelo papal: El Papa tiende una mano a China y adelanta temas del sínodo






Durante el vuelo desde Filadelfia a Roma, el Papa se ha reunido con periodistas para dar las claves de su viaje y ha afrontado temas como el próximo sínodo sobre la familia, las relaciones con China o la crisis de emigrantes. 

Sobre el sínodo dijo que afrontará muchas cuestiones, y que no puede reducirse a si los divorciados que se han vuelto a casar pueden o no recibir la Comunión. 

FRANCISCO
"No es el único problema. En el documento de trabajo se mencionan otros. Por ejemplo, los jóvenes no se casan, no quieren casarse. Es un problema pastoral para la Iglesia. Otro problema es la madurez afectiva para el matrimonio. La preparación al matrimonio. Yo pienso que para ser sacerdote hay que estudiar 8 años, y luego, como no es definitivo, la Iglesia puede quitarte el estado sacerdotal. Para casarse, que es para toda la vida, se hacen 4 cursos, cuatro sesiones... Aquí algo no funciona”. 

El Papa estaba apenas concluyendo un viaje extenuante y ya soñaba con una nueva frontera, un viaje a China

FRANCISCO
"Me gustaría mucho ir a China. Yo amo al pueblo chino, lo quiero mucho. Yo espero que existan posibilidades de tener buenas relaciones, buenas relaciones. Tenemos contactos, hablamos... y vamos adelante. Para mi tener como amigo, un país amigo como China, que tiene tanta cultura y tantas posibilidades de hacer bien, sería una alegría”.

El Papa dijo que está muy contento por el proceso de paz en Colombia; pero no se dará por satisfecho hasta que el gobierno y las Farc firmen un acuerdo definitivo. 

De la crisis de refugiados en Europa, recordó que la construcción de muros para impedirles el paso no ayudará a resolver la cuestión. 

FRANCISCO
"Usted sabe cómo terminan los muros. Todos todos los muros se derrumban, hoy, mañana, o dentro de cien años, pero todos caen. No es una solución. El muro no es una solución. En este momento, Europa está en dificultades, es verdad. Tenemos que ser inteligentes porque viene toda aquella ola migratoria, y no es fácil encontrar soluciones. Pero con el diálogo entre países, deben encontrarlo. Los muros nunca son la solución. El problema permanece y permanece con más odio”.

Tras el éxito arrollador de su gira por Estados Unidos, le preguntaron si se considera una estrella del rock. Respondió que las estrellas pasan y que están sólo para mirarlas, y que él debe esforzarse por ser el siervo de los siervos de Dios. 

FRANCISCO
"Sí, en los medios de comunicación se usa esto, pero hay otra verdad: cuántas estrellas hemos visto que después se apagan y caen. Es una cosa pasajera. En cambio, ser el siervo de los siervos de Dios es bueno; eso no pasa”.

Nada más aterrizar en Roma, a las 10 de la mañana, el Papa visitó la basílica de Santa María la Mayor, para rezar por los frutos de este viaje, y por la intensa agenda que le espera en las próximas semanas.  

lunes, 20 de abril de 2015

8 valiosos consejos para evitar un divorcio y fortalecer un matrimonio

Comunicarse con la pareja, respeto y admiración, afrontar los problemas, dedicar tiempo al otro,...




1. Comunicarse con la pareja es un factor preventivo esencial. Lo que no se comunica no se comparte. Lo que no se comparte aleja. Lo que aleja crea distancias insalvables. Lo que distancia desune. Y lo que desune acaba por extinguir y disolver cualquier relación, hasta que cada uno de ellos se transforma en un extraño para el otro.

El silencio y la incomunicación son los mayores enemigos de las relaciones conyugales.

No deja de ser curioso que el 82% de las mujeres españolas casadas consideren la incomunicación conyugal como el más frecuente y primero de sus problemas de pareja.

2. Respetar y admirar al otro: El respeto y la admiración son también fundamentales como factores de resistencia de los conflictos de pareja. Para que emerja un conflicto entre los cónyuges forzosamente antes han tenido que dejar de admirarse.

Cuando se extingue la mutua admiración, la pérdida del respeto —al inicio sólo gestual y verbal— está cerca.

Esta inicial pérdida de respeto verbal se prolonga en ocasiones —basta con que estén más irritables o, por un momento, “pierdan los nervios”— en la pérdida de respeto físico o, dicho sin ningún eufemismo, en la violencia doméstica.

Es muy difícil que una pareja entre en crisis si la admiración y el respeto mutuo no sólo se conservan sino que, con el pasar de los años, se acrece.

3. No rehuir las dificultades y no insistir en las diferencias:Para tratar de resolver los problemas, lo primero que hay que hacer es identificarlos y, a continuación, afrontarlos.

Si las dificultades se silencian y “aparcan”, lo que era pequeño se agranda y lo que en un inicio apenas tenía importancia deviene en el detonante de la crisis.

La convivencia consiste en buena parte en aprender a resolver con éxito y conjuntamente los pequeños conflictos de cada día.

Las diferencias entre el hombre y la mujer son imborrables e inextinguibles. Por eso es de mal gusto insistir en ellas, a tiempo y a destiempo.

Los hechos diferenciales que singularizan a uno y a otro están ahí para una excelsa función: la de complementarse, crecer y enriquecerse recíprocamente.

El respeto por esas diferencias inmodificables constituye una excelente oportunidad para que ambos se conozcan mejor a ellos mismos.

4. Es imprescindible dedicar tiempo, paciencia y ternura al otro cónyuge: el amor exige tiempo, atención y dedicación vigilante.

Quien no atiende no entiende. Quien marcha siempre con prisa no puede advertir la realidad del otro, por la sencilla razón de que atraviesa su ámbito espacial sin dejarse asombrar ni afectar por la presencia de su pareja.

Entre las personas que se quieren hay que disponer de la necesaria paciencia, por lo menos de la misma paciencia que precisa la crianza y buena educación de un niño pequeño.

Si se dan las condiciones anteriores, la ternura acaba por emerger e invadir la intimidad del otro y, entonces y sólo entonces, desaparecerán las quejas acerca de si le han dicho o no que le quieren, o si le admiran o no, porque la ternura es la demostración objetiva de ese querer, un grito silencioso más poderoso que cualquier decir, y que casi nunca pasa inadvertido a las personas.



5. Esforzarse por llevar una vida sexual plena y activa: Las relaciones sexuales son necesarias en la vida de la pareja. No son, desde luego, lo primero, pero sí una de las primeras condiciones que definen a la pareja o el matrimonio y que han de satisfacerse.

La sexualidad puede suponer —y supone, de hecho— un cierto esfuerzo, sobre todo si —como habría de ser en el matrimonio— cada uno de los cónyuges se olvida de sí y solo piensa en la plenitud de la satisfacción del otro.

Hasta en esto la donación recíproca está vigente y no debería ser omitida, renunciada y mucho menos frustrada.

No deja de ser frecuente que en la pareja se use a veces de la sexualidad bien para resolver otros conflictos, en que no se llegó a acuerdo alguno, o bien mediante la negación a ella para seguir revindicando, guerreando y extendiendo los problemas que asientan en otros ámbitos de la conyugalidad cuyo contenido es muy diferente.

Lo correcto es que cada problema se resuelva justamente en el ámbito en que se originó y al que obviamente pertenece, sin dar lugar a tomarse la revancha en otros ámbitos, que en modo alguno son afines a aquel y no pueden sustituirlo.

6. Establecer y respetar el necesario ámbito de libertad personal del otro: Que hombre y mujer sean “una sola carne»” no ha de tomarse como una unión tal que conlleva a la fusión entre ellos y a la confusión de sus personas.

El matrimonio, desde luego, les constituye en una sola carne, pero al mismo tiempo —he aquí el misterio— conserva en su integridad aspectos diferenciales de las genuinas personalidades de cada uno de ellos.

Como consecuencia, es preciso establecer cuál es el necesario ámbito de libertad que es más apropiado a cada uno de ellos y que el otro no puede, no debe forzar ni dejar de respetar.

En el escenario de la profesión, por ejemplo, esta es una exigencia ética que jamás debería ser conculcada.

7. Mantener un reparto equilibrado y flexible de tareas y roles: Las diversas cualidades de cada uno de los cónyuges, su propia singularidad y la eficiencia que deriva de la división del trabajo exige este reparto de funciones entre ellos.

Lo lógico es que el más dotado para una determinada tarea o al que le cueste menos esfuerzo llevarla a cabo sea el que tenga que desempeñarla.

No se trata de “arrimar el hombro” a los menesteres menos agradables para cargar las espaldas del otro. Se trata tan solo de ser más eficaces, pero sin hundirse en el utilitarismo funcionalista.

Por eso es también conveniente que si uno de ellos advierte que al otro el desempeño de una función le supone mucho esfuerzo, se adelante y la haga o le ayude mientras la realiza.

La pareja no está constituida para restar, sino para sumar; está para multiplicar en lugar de dividir, para tener más en cuenta lo que les une que lo que les separa.

En cierto sentido, marido y mujer devienen en cofundadores, a partes iguales, de una sola y única empresa, en la que no puede precisarse qué es de cada uno de ellos, porque lo que es de uno es también del otro, porque todo es de los dos.

 Aquí los dos son corresponsables, coexistentes y copartícipes de todo cuanto les acontezca a ambos.

8. Fomentar una cierta complicidad añadida:  El mismo tejido de la pareja está reñido con la incomprensión y el sentimiento de soledad. La pareja es compañía, ausencia de soledad, comunión.

No es infrecuente la presencia de parejas que posiblemente se quieren mucho entre ellos y son muy equilibradas, pero se percibe que les falta algo. Son marido y mujer y excelentes padre y madre, pero... ¡no son compañeros!, la vida de uno no ha sido compañía inseparable de la vida del otro.

En estos casos lo que falta es esa generosidad para abrir la intimidad —lo que más les suele costar— y ofrecerla y regalarla gustosamente al otro.

Cuando ambos devienen en compañeros —en buenos compañeros, se entiende—, el regalo de la intimidad se desborda y surge esa alegría vital, que no se puede ocultar en quienes se sienten cómplices y realmente lo son de sus propios afanes, ilusiones, deseos, expectativas, fantasías, decires, sentimientos, proyectos, pensamientos y recuerdos.



Por Aquilino Polaino-Lorente
Fragmento del libro Divorcio, ¿cómo ayudamos a los hijos? publicado en marzo de 2015 por la editorial Stella Maris

Vea también: Salva tu matrimonio en 40 días


domingo, 8 de febrero de 2015

¿Si soy generoso y bueno con mi cónyuge mi matrimonio durará? Lo que un estudio científico dice...


¿Si soy generoso y bueno con mi cónyuge mi matrimonio durará? Lo que un estudio científico dice...


Incluso con el alto número de divorcios, las personas siguen casándose. Sólo en el “mes de las novias” en Estados Unidos (junio), la media es de 13 mil bodas.

Sin embargo, de las miles de parejas que comienzan una vida juntos, muchas no son capaces de mantener la relación por mucho tiempo. Piense, por ejemplo, en la cantidad de amigos suyos que han estado casados y hoy están divorciados.

Tomando todo esto en consideración, John y Julie Gottman, una pareja de psicólogos, hicieron un amplio estudio con parejas para comprender los principales motivos del éxito o fracaso de sus matrimonios.

Las conclusiones del estudio pueden hasta parecer obvias, pero sirven de alerta para aspectos que merecen más atención en la relación.

Un Laboratorio del Amor
Los psicólogos montaron el llamado “Laboratorio del Amor” y llevaron a 130 parejas hasta él. Cada pareja pasó un día entero dentro del laboratorio, haciendo tareas del día a día: comer, cocinar, limpiar, etc., mientras los científicos los observaban.

Al final del estudio, las parejas fueron clasificadas en dos grupos: “maestros” y “desastres”.

Después de 6 años, las parejas fueron nuevamente llamadas por los psicólogos. Los “maestros” seguían juntos y felicesLas parejas “desastres” ya no estaban casados o continuaban juntos, pero infelices.

¿Cuáles fueron las conclusiones del estudio?
Al observar a las parejas, los científicos concluyeron que la generosidad y la bondad son fundamentales dentro del matrimonio. Un gesto tan simple como responder a las preguntas del día a día con agresividad o generosidad puede afectar el futuro y la calidad de la relación.

Preguntas como: “¿Viste esa noticia?” pueden ser una oportunidad para que el cónyuge demuestre más interés por los gustos del otro, actuando con generosidad y bondad, lo quelleva a crear un vínculo mayor entre ellos.

Ignorar lo que el otro dice, responder con rigidez, desinterés o indiferencia puede mostrar mucho más que falta de tiempo o cansancio. Por eso, es necesario cuidar con esmero todos estos detalles.

Mostrar interés por las necesidades emocionales del otro
Siempre tenemos la opción de responder con generosidad o con rigidez. Los “maestros” demostraban interés por las necesidades emocionales del otro, buscaban crear un ambiente de admiración y gratitud por las cosas que hacía el otro.

Las parejas “desastres” construían un ambiente basado en la insatisfacción, siempre señalando los errores del otro, lo que el otro dejó de hacer, olvidando las cualidades del cónyuge.

Por lo tanto, la generosidad y la bondad pueden salvar un matrimonio.

No se trata solamente de hacer una linda sorpresa el día del aniversario de matrimonio. Lo que el estudio mostró involucra la aplicación de pequeñas dosis de generosidad y bondad en el día a día: gentilezas, elogios, evitar reclamos innecesarios, centrarse en lo que la otra persona hace bien, no mal.

Puedes elogiar lo que tu cónyuge hace bien o reclamar lo que dejó de hacer. Es tu elección. Y tu matrimonio puede depender de eso.

Los psicólogos Gottman estudiaron a las parejas con electrodos durante su entrevista y se dieron cuenta que las parejas “desastre” estaban físicamente estresados al conversar con sus cónyuges; fisiológicamente, era como si estuvieran en una batalla. En cambio, los “maestros” mostraban relajación y tranquilidad en sus conversaciones.

Y tú, ¿a qué grupo quieres pertenecer? ¡Aún estás a tiempo de aplicar estos sencillos y prácticos consejos en tu día a día! 

martes, 4 de noviembre de 2014

La última oportunidad antes del divorcio




En China están preocupados por el impacto de las rupturas matrimoniales, y 
allí se ha lanzado esta campaña cuyo mensaje leemos al final: el año pasado 
se produjeron tres millones de divorcios, pero cien mil de ellos se reconciliaron
y volvieron a casarse. Es lo que intenta animar este bello corto. 
El vídeo está subtitulado en inglés. Si entiendes inglés, interrumpe aquí 
la lectura para que no te desvelemos el contenido. Si no entiendes inglés,
 mira el vídeo también antes de leer esto: las imágenes hablan por sí solas.
Ella pone una única condición para firmar el divorcio: que él la abrace una vez al día 
en lo que queda de mes. Y lo hacen en el lugar donde se comprometieron, 
donde se declararon su amor, donde se besaron por primera vez. Cuando él ya 
le ha cogido el gusto a esas evocaciones, ella, justo en el lugar donde se conocieron, 
llega con los papeles del divorcio firmados. Entonces él le pide:
 «¿Podré seguir abrazándote mañana?».