Los Ejercicios Espirituales Ignacianos Online están organizados por sacerdotes y laicos terciarios del Instituto del Verbo Encarnado (foto: fotograma de la película de San Ignacio). Sacerdotes y
laicos terciarios del Instituto del Verbo Encarnado (algunos desde Manresa,
donde San Ignacio redactó el grueso del Libro de los Ejercicios Espirituales)
invitan a participar en unos Ejercicios Espirituales online, 1 hora al
día, en el marco de la actividad cotidiana, desde el 14 de febrero. "El Señor
estuvo 40 días en el desierto en ayuno y oración por nosotros, ¿qué le vamos a
ofrecer nosotros al Señor en esta Cuaresma?", proponen los
convocantes. "Fulton
Sheen dice que en la antigüedad los hombres llegaban a Dios observando la
Creación, pero el hombre moderno llega a Dios no por lo exterior sino por el
interior, porque siente un desorden, un vacío en su alma, donde no encuentra
satisfacción ni paz. Por eso te invitamos a hacer Ejercicios
Espirituales según el método de San Ignacio de Loyola en la Vida
Cotidiana, un método práctico para ordenar la vida y encontrar
a Dios y conocer cuál es su Voluntad para contigo". El 14
de febrero comenzará una tanda de 50 días, que terminan en los
primeros días de Pascua, y "te pedimos 1 hora por día dedicada
al Señor, de la mano de San Ignacio de Loyola". Son gratuitos. "Sólo hace
falta 1 hora por día para escuchar y meditar las verdades que nos propone el
santo, con esa sabiduría propia que comenzó a recibir en Loyola y terminó de
recibir en Manresa, y que nos van a guiar a la conversión". Estas serán las
propuestas:● Encontrar
orden en tu interior● Encontrar al
Dios verdadero● Aprender a
rezar Habrá muchos
sacerdotes atendiendo consultas personales. La novedad de
este año es que habrá predicaciones y meditaciones de sacerdotes invitados de
otros movimientos, congregaciones y diocesanos, algunos muy conocidos como Reig
Pla, arzobispo emérito de Alcalá de Henares; el padre Ángel Espinosa de
los Monteros, legionario de Cristo; fray Nelson Medina, de la orden de los
Predicadores, y muchos más.
El 14 de
febrero comenzará una tanda de 50 días de ejercicios, que terminan en
Pascua. Cuando se
inicie esta tanda, el 14 de Febrero de 2024, los ejercitantes recibirán diariamente y
durante 50 días el enlace al material, por el medio que elijan
(whatsapp, telegram, email o en la propia web). "Todo
permanecerá disponible por si un día te retrasas, o si más adelante quieres
volver a escucharlo. Son 50 días y no solo 40 (como la Cuaresma) para
aprovechar la Semana Santa y los primeros días de Pascua, misterios
muy propios también de los Ejercicios". Toda la
información en esta página web: https://ejerciciosespirituales.org/courses/2024-ejercicio-tanda-completa/
Su
físico es imponente, parece un “seal" o un "delta” de las fuerzas
especiales de los Estados Unidos de Norte América, su musculatura es
impresionante, su simpatía y carisma también impactan, su sencillez y
amabilidad muestran el tamaño del músculo de su alma. El Padre Rafa Capó
nos explica cuales son los beneficios del ejercicio para el alma y el
cuerpo. Conoce la historia del Padre Superman.
– Padre
Rafa, gracias por concedernos esta entrevista para Aleteia. ¿Puede
decirnos su nombre completo, dónde nació, dónde pasó su infancia y donde
recibió su formación sacerdotal?
Mi nombre es Rafael Capó,
originario de Puerto Rico, la isla del encanto. Crecí, me formé y
estudié desde la primaria a la secundaria ahí en Puerto Rico, en un
colegio de los padres escolapios, y poco a poco fui descubriendo mi
vocación sacerdotal.
Entré al Seminario después de
muchas aventuras, después de muchas batallas, tratando de huir de la
llamada. El Señor habló por medio de la Jornada Mundial de la Juventud,
con Juan Pablo II, y de muchas maneras hasta que ya no pude huir de la
llamada.
Entré primero a la formación religiosa con los padres
escolapios, que era lo que conocía yo en aquel momento. Estuve en el
Seminario de formación de los escolapios en Puerto Rico y después en
México; finalmente terminé mis estudios en Roma, en los años de Juan
Pablo II, y ahí me ordené diácono para regresar a Puerto Rico, donde me
ordené sacerdote.
Me dediqué especialmente al ministerio dedicado a
la educación de la juventud, en todo lo que tuviera que ver con
jóvenes. Luego comencé a colaborar en la pastoral juvenil en Estados
Unidos; también fui capellán de scouts, director de pastoral juvenil, pastoral vocacional y director escolar.
Después
me mandaron para la Florida, donde estuve a cargo de la pastoral
hispana en el sureste de los Estados Unidos, en una oficina que tienen
los obispos de Estados Unidos para la pastoral hispana. Ahí estuve casi
diez años, atendiendo la pastoral hispana con énfasis en la juventud, y
me incardiné como sacerdote de la arquidiócesis de Miami, y Francisco me
nombró misionero de la misericordia.
Ahora estoy en la nueva encomienda, que me encargó el arzobispo de Miami en Sir Thomas University,
y aquí continúo mi trabajo con la juventud, siempre conectado y
apoyando la pastoral hispana en los Estados Unidos y la pastoral juvenil
no sólo en Miami sino en la nación, porque sigo de asesor de la
organización de la pastoral juvenil hispana en los Estados Unidos, que
se llama La Red.
Ése
es mi recorrido a grandes rasgos en mi ministerio, en la entrega por la
Iglesia, por el Reino de Dios, especialmente llevando el mensaje a la
juventud.
– Iba a preguntarle si es usted feliz, pero por su gesto ya percibo que así es. ¿Cómo lo logra?
Me
gusta mucho esta pregunta porque es importante que el sacerdote muestre
la felicidad del camino de la vocación, porque a veces en el mundo de
hoy la gente que no está conectada con el Evangelio y con el camino al
Reino no sabe de lo que Francisco se la pasa repitiendo: de la alegría
del Evangelio.
fathercapo | Instagram | Fair Use
Entonces,
para el sacerdote es bien importante mostrar ese rostro. Y pues no es
una teoría sino una convicción de vida y una consecuencia de seguir a
Cristo, de encontrarse personalmente con Jesús, y de estar entregado
como discípulo misionero. El que está en esa causa del Reino como
discípulo misionero refleja la alegría de seguir a Jesús.
¡Entonces
claro que soy feliz! ¡Al ciento por ciento! A veces preguntan: “Padre,
si usted volviera a nacer, ¿volvería a ser sacerdote?”, y contesto: “Una
y mil veces”. Porque es el camino de la felicidad, no para uno sino
para hacer felices a los demás y llevarlos a la plenitud del Reino.
– ¿En su adolescencia tuvo alguna novia? ¿Alguna vez pasó por su mente casarse, alguna vez se enamoró?
Sí,
ciertamente. Yo creo que el hombre que no es capaz de enamorarse no es
capaz de ser sacerdote, porque es una condición humana necesaria primero
enamorarse humanamente para después caer enamorado de Jesús y del
Evangelio y de la Iglesia y de la misión.
Entonces sí, claro que
estuve enamorado, más de una vez, y que tuve más de una novia o que
anduve detrás de alguna muchacha. Y recuerdo cómo en el camino de
búsqueda de la vocación el Señor tocaba las puertas invitándome a
seguirle, y yo tratando de huir, tratando de hacer planes para el
futuro, pensaba: “Lo que yo quiero es una familia, formar un
matrimonio”.
Con mis planes humanos estaba detrás de una muchacha, y recuerdo una anécdota: estaba terminando la prepa, la high school
en Puerto Rico, y tenía la inquietud de la llamada bien intensa, y yo
también intensamente tratando de huir. Entonces me invitaron a lo que
fue la primera Jornada Mundial de la Juventud, en Roma; y cuando me
enteré de que iba a ir la muchacha que me interesaba, pues más me
emocioné de poder ir a esa Jornada Mundial. Mi intención más que nada
era estar detrás de ella, pero el Señor se encargó, con el ejemplo y las
obras de Juan Pablo II, de “tumbarme del caballo” y empezar a moverme
para dar una respuesta definitiva.
– ¿En esa Jornada Mundial usted recibió su llamado al sacerdocio?
Fue
como un momento de confirmación, porque el llamado ya lo sentía desde
pequeño. Pero fue un momento en el que, con las palabras de Juan Pablo
de “No tengan miedo”, “Abran las puertas de par en par a Cristo” y “Si
el Señor te está llamando no tengas miedo y dile ‘sí’”, que todo eso
empezó a calar bien fuerte en mi corazón.
Era a la vez como un
miedo que sentía a la fuerza de esa llamada. Empecé a pedir señales; y
el Señor, más que darme señales externas, me estaba persiguiendo.
Entonces recuerdo que, regresando de esa Jornada Mundial, me decidí a
hablar con un sacerdote para quitarme esa idea de la mente, y decir que
ya había hablado de ese tema con alguien.
Me aparecí un día 2 de
febrero, me acuerdo de todos los detalles del momento, y la intención
era más bien de hablar del tema para olvidarme. Pero fue presentarme
donde ese sacerdote y decirlo; pero ese decirlo fue a la vez saber que
eso era lo que el Señor me pedía. Y fue el momento más feliz de mi vida,
el día que lo dije. Fue un saber que era esto y que, por lo tanto, no
tenía por qué estar huyendo.
Fue el momento de la decisión: el decirlo fue el decidirlo.
@FatherCapo
– Dios lo persiguió, padre Rafa, le gritaba en su interior…
Amén. Ciertamente. Y el Señor así persigue a uno por amor. Y, cuando uno lo descubre no puedes sino decir “sí” y seguirlo.
– ¿Qué pasó con su amiga?
Eso
me preguntan los jóvenes a veces. Después del susto y la frustración de
que la cosa no fue adelante, pues nada. Hoy está felizmente casada.
– ¿No siente un poco de nostalgia por eso?
No es nostalgia, es felicidad de que cada quién dice “sí” a la llamada, al camino que el Señor le tiene.
Y,
bueno, eso no quita que, humanamente, todo sacerdote por el celibato
sienta momentos como de soledad. Pero eso es como muy fugaz, porque la
alegría del ministerio, la entrega por completo por la Iglesia y por el
Evangelio, pues es lo que llena de sentido.
Es como preguntarle a
unos casados, no todo es color de rosa todos los días; también en un
matrimonio hay días como de “¡ah, pero qué pasa!, ¿quién está aquí al
lado?”, mas poniendo las cosas en perspectiva uno sabe: “Estoy aquí por
lo que el Señor me ha dado y por el regalo que me ha hecho”. Eso es lo
importante.
– No sé, padre Rafa, si usted se ha percatado,
pero es un sacerdote diferente. Estamos acostumbrados a ver a sacerdotes
sí reflexivos, grandes misioneros, grandes sacerdotes que luchan contra
la adversidad. Pero la imagen de usted es distinta, es como la de un
sacerdote superhéroe; tiene una fortaleza física impactante. ¿Cuándo
nace esa afición por el fitness, por hacer ejercicio? Es impresionante
lo que usted transmite…
Yo empecé en secundaria a hacer ejercicio, a ir al gimnasio, leyendo las revistas de fitness, de los fisiculturistas de aquella época, época de Arnold. Empecé a ir al gimnasio con mucha disciplina, durante mis años de high school también, y se convirtió en una afición, en una manera de vida y en un dar disciplina a mi vida.
En
la época en que yo entré al Seminario no era común que los seminaristas
y los sacerdotes hicieran ejercicio de esa manera, y como que me
miraban raro de que yo dijera que quería ir al gimnasio de la
universidad, y cuando estuve en México al gimnasio del vecindario, y
cuando estuve en Roma lo mismo.
Fue un crear unos hábitos y una
disciplina que le da a uno fuerza para el ministerio. Pero también, poco
a poco, yo fui descubriendo que no era solamente un dar fuerza física,
sino que también es como un deber del sacerdote de cuidarse físicamente
porque es la manera de uno poder servir mejor por el Reino de Dios, y
poder estar saludable y fuerte para el Reino.
Entonces se fue
convirtiendo también como en un ministerio. Los alumnos y los jóvenes de
los grupos comenzaron a llamarme “Padre Superman”, y a regalarme
playeras de Superman y a hacer bromas; pero, a la misma vez, diciendo:
“Padre, explícanos, danos una rutina”.
Fue como empezar a dar
testimonio a los jóvenes, a la vez de que el cristiano no es nada más
cuidar el espíritu, porque no somos solamente espíritu; el mensaje
cristiano desde el principio es que los seres humanos somos creados a
imagen y semejanza de Dios, y Dios nos ha dado un cuerpo; y el cuerpo,
dice san Pablo, es templo del Espíritu Santo.
Tenemos la
obligación de cuidar este templo del Espíritu Santo para dar gloria a
Dios, para poder servir al Reino; y, por lo tanto, es un deber cristiano
cuidar la propia salud, y también mantenerse fuertes no sólo espiritual
y mentalmente, sino también físicamente para poder servir mejor.
Por
lo tanto, se convirtió como en un ministerio, no oficial pero así como
por el lado, en los deportes, en el dar testimonio a los jóvenes de la
salud física, de que por medio del fitness y el ejercicio también damos Gloria a Dios y cumplimos nuestro deber cristiano de cuidar del templo del Espíritu Santo.
– Padre
Rafa, usted se habrá percatado de que hacer fitness vuelve a un ser
humano, tanto a una mujer como a un hombre, atractivo. ¿Esto no le ha
traído complicaciones con las mujeres?
Bueno, siempre hay las
que quieren ser como tentadoras, o que van detrás de eso. Pero eso pasa
también con los hombres casados; no solamente a los sacerdotes les
pasa, también a los hombres casados.
@FatherCapo
Pero
cuando uno está haciendo esto no se hace ni por vanidad ni por el
atractivo físico; uno lo está haciendo por la salud, por la fortaleza,
por la disciplina, por estar listos para el Reino de Dios y, por lo
tanto, cuando uno está con las convicciones donde tienen que estar, pues
eso uno lo refleja y eso aleja los demonios.
– ¿En los
gimnasios cómo evitar las tentaciones? Porque ciertamente hay muchas
mujeres, muchachas muy guapas, con cuerpos muy atractivos. ¿Cómo ir al
gimnasio y no perder la calma?
Hay que poner las cosas en perspectiva; porque también en el mundo de hoy el peligro está en el ver el cuidado físico, el fitness y todo este mundo deportivo y del fisiculturismo, etcétera, nada más por la vanidad física.
Mucha
gente que está en ese mundo solamente lo ve por la parte física, y,
cuando es así, pues el ser humano se convierte en un monstruo, porque no
es el ser humano solamente físico; tiene que ser en el balance de
cuerpo-alma-espíritu, de cuerpo-mente-espíritu.
Por lo tanto, en
el balance espiritual, en el balance mental, en el balance físico, toda
una unidad en el ser humano. Entonces se hace deporte, se hace fitness,
se hace todo esto para gloria de Dios; es dentro del balance. Y, por lo
tanto, no puede ser que sólo me dedique a cuidar del cuerpo; no,
también del alma, y del espíritu por medio de la oración, de los
sacramentos, de la vida de encuentro personal con Jesús en la Iglesia.
Y,
cuando es en ese balance, pues se crece entonces como los hijos de
Dios, que nos ha creado para que seamos esa unidad de
cuerpo-mente-espíritu.
– Si estamos en el gimnasio y pasa una muchacha muy guapa, ¿qué nos recomienda a los hombres para que no caigamos en la tentación?
La
tentación siempre va a estar presente, por eso más vale que uno sea
fuerte. Pero tampoco es algo para que el ser humano o el hombre se
vuelva algo neurótico, de que no puede siquiera mirar a una mujer; es
que es la creación de Dios, y una mujer bonita es una mujer bonita;
igual que cuando una mujer ve a un hombre guapo y dice que es un hombre
guapo. Es la creación de Dios.
El peligro es que ha habido
momentos en la historia del cristianismo en que, precisamente, por
querer fomentar la vida espiritual, se ha caído en un espiritualismo, y
ésas han sido herejías en momentos de la Iglesia, en el que se veía el
cuerpo como pecado y que, por lo tanto, no puedo ni mirar a la mujer y
cualquier cosa física es pecado, ¡no!
El balance es importante, y
en ese balance uno es capaz de apreciar la creación de Dios; pero en el
balance de la propia vocación, del propio camino, cuerpo-alma-espíritu,
dentro de la vocación que el Señor me ha dado para servir a los demás.
– ¿Cuál es su superhéroe? ¿Cuál le gustaría usted ser? ¿De Marvel o del Universo DC? ¿Con cuál se identifica?
Mi
superhéroe de toda la vida ha sido Superman. Es mi superhéroe favorito,
es que teológicamente tiene unas analogías y comparaciones con
Jesucristo, porque es el enviado para salvar a la humanidad; incluso en
el mismo nombre, que terminen que “El”, con la conexión hebraica del
nombre de Dios.
Pero, bueno, ha sido mi superhéroe de la ficción
y, por lo tanto, lo conecto con el ministro: el Señor nos ha dado súper
poderes espirituales de poder estar en conexión con Jesús en los
sacramentos, en la oración; y eso también nos da la fuerza para luchar
contra todo obstáculo, aunque hay momentos en los que hay “kriptonita”
en el camino, que son las tentaciones. Pero, si nos mantenemos fuertes,
pues podemos vencer toda batalla. Es como una inspiración de la
ficción, del mundo de los superhéroes.
– ¿Cuál es el más grande súper poder de los sacerdotes: el del sacramento de la Confesión o el poder de la Consagración?
Me
estás haciendo una buena pregunta; pero están conectados, y si me
quisiera poner a compararlos es como injusto, porque los dos son maneras
de Dios para mostrar su misericordia para la humanidad.
Y,
tomando las manos pecadoras, las manos humanas, desde la creación de un
ser humano, de un hombre, el Señor unge esas manos para que sean
instrumento de su misericordia y actúen “in persona Christi”,
en el lugar de Jesús; y en ese momento no es el súper poder mío sino que
más bien es de Él, a quien yo le presto mis manos y mi ser; es Jesús el
que está en ese momento actuando, y por lo tanto es que el sacerdote en
los sacramentos dice: “Yo te absuelvo”, pero no soy yo, es Jesús; y
“Esto es mi Cuerpo, ésta es mi Sangre”, pero no el mío, es el de Jesús; y
por eso también dice: “Yo te bautizo”, pero no soy yo, es Jesús.
Por lo tanto, es el Señor el del súper poder. Por eso la pregunta es un poco difícil, porque hay que referirla más bien a Jesús.
– ¿Ha
tenido, como los superhéroes, algún momento difícil, alguna pelea
difícil, tal vez contra un demonio? ¿Algún momento de tristeza, un día
oscuro para el padre Rafa que tuvo que combatir?
Ciertamente
en el camino aparecen las pruebas del enemigo, y el enemigo quiere
usarlas para para sacar a uno del camino; pero Dios hace que las pruebas
del enemigo se conviertan en instrumentos para su gloria, para Él
construir su proyecto.
Sí recuerdo en mi vocación que ha habido
momentos de prueba, por los retos del ministerio, muy fuertes, en los
que uno piensa: “¿Verdaderamente seré yo capaz de llevar adelante este
proyecto? ¿Seré capaz yo de seguir este camino?”. Y el demonio se mete
como para tratar de descarrilar a uno; pero más bien el Señor, que guía a
uno, hace que esos momentos se conviertan en los momentos de su fuerza.
En esos momentos el Señor siempre ha salido victorioso, los
momentos en los que, en el camino de mi ministerio, ha habido
dificultades, que las hay en todo ser humano. El Señor ha salido
victorioso, y saca grandes bendiciones de los momentos de prueba; por lo
tanto, yo le doy gracias a Dios de que también ha sido así en mi propio
camino.
– ¿Por qué piensa usted que tiene aceptación con los
jóvenes? ¿Por qué los jóvenes lo siguen mucho? ¿Cuál será la clave de
ese carisma?
Usaste la palabra carisma, y los carismas son
dones, y quizás eso también ha sido un don que el Señor ha dado a mi
vocación sacerdotal; primero en los años que estuve en formación con los
escolapios, que se dedican a la educación de la juventud; pero después
también abriéndome al ministerio diocesano, en la conexión de la
pastoral juvenil en las parroquias, en las diócesis, y ahora también en
el trabajo universitario.
@FatherCapo
El
Señor ha hecho que, con ese carisma, yo pueda atraer a muchos jóvenes
para Jesús. Y ha sido pues con la alegría, con el testimonio en medio de
la de las cosas normales de la vida; y muchos jóvenes me siguen por
todo eso de los deportes y del fitness; vienen con preguntas, vienen con inquietudes. Es como que la puerta; ya el Señor ha usado mucho la puerta de los deportes y del fitness para llevar a muchos jóvenes a otras cosas.
Por ejemplo, te cuento una anécdota, con un joven en el gimnasio, un joven lleno de tatuajes que oía música heavy metal y
era entrenador y fisiculturista. Un día me pidió ayuda en el gimnasio,
entrenando, y pues yo ayudé; fui con mi música, ni platicamos ni nada,
pero resulta que íbamos a la misma hora y terminamos ayudándonos
mutuamente, entrenando juntos a la misma hora.
Hasta que viene
este joven y me dice: “¡Me acaban de decir que tú eres sacerdote”.
Respondí: “Sí, ¿no te lo había dicho?”. Y él: “Tú no me habías dicho
nada”. Y entonces eso abrió la puerta para que él me dijera que estaba
con una novia que era católica, y que él no estaba bautizado. Me tocó
acompañarlo, darle los sacramentos de la iniciación cristiana:
bautizarlo, la primera Comunión… Después casarlo y después bautizar a su
niño.
Así como me pasó con ese joven, pues me pasa con muchos
otros. También la pastoral juvenil, cómo por medio de todo ese mundo, y
la alegría y el testimonio, el Señor lleva muchas bendiciones.
– Padre Rafa, ¿natural o anabólicos? ¿Qué nos dice al respecto?
Bueno,
mis anabólicos son la Eucaristía, la Palabra de Dios, la oración.
Anabólico significa “hacer crecer”; por eso claro que son anabólicos,
porque llevan al crecimiento del espíritu.
Ciertamente es claro
por donde va la pregunta, porque algunos ya me han preguntado: “Pero,
padre, ¿cómo es que usted es tan grande?”. Éstos no son esteroides, es
la disciplina de cada día y la perseverancia.
Hay un refrán que
dice: “Roma no se construyó en un día”. Es la perseverancia; no es nada
más ir a entrenar y hacer ejercicio en un día, es la disciplina de cada
día, y cuidar no solamente el ejercicio sino la alimentación, el
descanso y el balance con la mente y el espíritu.
– Pareciera
que el tener estos músculos tan grandes tiene que ver con la fuerza de
voluntad, ¿verdad? A veces, los que somos muy débiles y caemos, es
porque nuestro músculo no existe, no hemos ejercitado eso. Creo que hay
una relación, una conexión, ¿verdad?
A veces me preguntan de
este tema, y algunos dicen: “Es que me falta motivación”. Pero la clave
son dos cosas; la primera es que hay que tener motivación, pero la
motivación no lo es todo, porque puedo tener motivación y me aparezco en
el gimnasio un día; pero va a haber días en que no hay motivación, y
algún un día yo me quiero quedar en la cama y no quiero ir a entrenar o
hacer ejercicio; o: “¡Ay, yo me quiero comer todo ese pastel completito
yo solo!”. Pues no solamente es la motivación, es también la
disciplina.
La disciplina nos hace crecer en unidad de cuerpo,
alma y espíritu; tiene que ser disciplina física, disciplina en el
ejercicio, en la alimentación, en el descanso, en la nutrición, en todo
eso; pero también esa disciplina se tiene que ver espiritualmente en la
oración, en la entrega y en todo ese mundo espiritual; y también mental,
en el estudio, en el crecer como ser humano, y que lleve a uno a una
entrega.
Por lo tanto, motivación y disciplina, física y espiritual.
– ¿Entonces el fitness puede ayudar un poco a experimentar el ayuno, el negarse a veces?
Muchísimo. El ver esa conexión del mundo del fitness, que
lleva una disciplina y rigor, le ayuda a uno a descubrir el rigor del
sacrificio, de la penitencia, del ayuno, que es parte de la vida
cristiana, y que en el mundo moderno como que se quiere pensar que lo
espiritual es sentirse bien; pero no es nada más eso, porque también es:
“Toma tu cruz y sígueme”.
El Señor mismo nos dice que el ayuno es
parte de nuestra vida de crecimiento espiritual y, por lo tanto, ese
sacrificio, esa renuncia, es parte también de nuestro camino cristiano,
espiritualmente hablando. Así que el hacerlo físicamente nos ayuda a
crecer espiritualmente.
– ¿Qué come más o menos el padre Rafa? ¿Cero harina, cero azúcar, verduras?
Yo
llevo una dieta muy balanceada y a veces rigurosa, porque los atletas
llevan dietas rigurosas, y no son dietas que sean igual todo el año,
porque hay distintas metas durante el año, según se acerca una
competición o porque, por ejemplo, en el mundo del fitness hay época de aumentar masa muscular o de bajar grasa; entonces la dieta varía con eso, y también requiere mucha disciplina.
– ¿Podemos
imaginarlo haciendo oración, rezar el santo Rosario, confesando a los
jóvenes? Lo vemos en el gimnasio, pero es significativo también
conocerlo en esa parte en su ministerio.
Claro que sí, y eso
está presente en mis redes sociales, que es otra manera de hacer
ministerio y de presentar la vida del sacerdote, no solamente del
sacerdote que está diciendo la Misa, pues ahí está presente toda mi
vida: lo que yo hago en mi vida sacerdotal, sacramental, de la
Eucaristía, la adoración, la Confesión.
Pero también está presente
mi vida cristiana como deportista; en el gimnasio trato de hacerle ver a
los jóvenes la conexión de ese rato de entrenamiento y de sacrificio,
que tiene un sentido, incluso por oración conectada al entrenamiento
antes de entrenar y después de entrenar.
Y ver las conexiones
también de la vida cristiana, de ver cómo también la Palabra de Dios
nos motiva a ese balance completo. Entonces es como que mostrar el
panorama completo de la vida sacerdotal en todas sus facetas.
– ¿Se puede rezar mientras se están haciendo pesas u otro ejercicio?
Sí, claro que sí; pero eso no quiere decir tampoco que se convierte en un momento de Padrenuestros.
Aunque, ciertamente, en el momento de, por ejemplo, ponerse en una
trotadora o en una de esas máquinas de ejercicio cardiovascular, ahí sí
es más fácil rezar el Rosario o estar escuchando la Biblia o algunas
cosas de devoción. Claro que sí.
Pero también uno llega a
descubrir que en mi vida diaria, en todo lo que yo hago durante la
jornada, aun sirviendo, aun trabajando, eso se tiene que convertir en
oración; el latido de mi corazón, mi vida, mi respiración misma, se
convierten en una oración.
En esos ratos en el gimnasio, a veces
hay momentos antes de empezar o a la mitad o lo que sea, que uno ora
explícitamente, y no tiene que ser en cada segundo diciendo: “¡Jesús,
ayúdame!”, sino también: “Señor, te voy a ofrecer cada movimiento, cada
respiración, cada trote. Y cada movimiento aquí con las pesas también
es para tu gloria”.
– ¿Cuántas veces a la semana va al gimnasio, y más o menos cuál es su rutina?
Yo
llevó una combinación de ejercicios en el gimnasio de pesas y
cardiovascular, además de correr. Normalmente voy como cinco días a la
semana; depende del ministerio de la semana y del trabajo. Pero con
disciplina uno logra meter esos ratos en la jornada, porque cuando uno
se propone algo saca tiempo.
– En la sierra, cuando estuvo misionando en Querétaro, ¿también hizo ejercicio?
Ahí el ejercicio fue cargando sacos de maíz y frijol.
– ¿Alguna vez el padre Rafa tuvo alguna pelea físicamente?
Pues yo creo que, como el Señor me ha dado esa fortaleza física, los enemigos corren sin querer pelear. No se han atrevido.
– ¿Usted sueña, aspira a ser santo? ¿Le gustaría llegar a ser el patrono de los fisiculturistas?
Eso
suena chistoso pero interesante. La santidad es la meta de todo
cristiano, y es la santidad que se vive en todo lo que uno hace, la
santidad es el reflejo de esa vida divina en lo que hacemos, esa alegría
del Evangelio, esa presencia de Jesús. ¡Ésa es la santidad!
No
es algo extraño, de estar metido, encerrado en el templo las 24 horas.
No, es la alegría de ser cristiano y dar el testimonio de Jesús donde
estamos. Y, por lo tanto, si uno vive esa santidad y después le hacen a
uno patrono de los fisiculturistas y los atletas, pues para gloria de
Dios lo que sea, para arrastrar a muchos hacia Jesús.
La monotonía, el mal humor del cónyuge, el malestar de uno de los niños, la imposibilidad de salir y estrechar entre los brazos a familiares y amigos… La lista de motivos para estar triste, incluso infeliz, durante el confinamiento podría alargarse hasta el infinito. Pero ¿y si un simple ejercicio pudiera ayudarte a ver el vaso medio lleno?
No sirve de nada si solo consideras la parte “difícil” de tu vida durante el confinamiento. ¿Y si exploraras el otro lado, donde están escritas todas las pequeñas alegrías que te da la vida? Así podrías tomar consciencia de todas las ventajas de que disfrutas y apreciarías lo que tienes, en vez de pasar el tiempo lamentando lo que no tienes. Sin duda te sorprendería descubrir que, en este aspecto también, ¡la lista es muy larga!
Innumerables fuentes de alegría y motivos para decir ‘gracias’
Lo que le pasó a Marie y a Jean cuando hicieron este ejercicio es que quedaron atónitos por los resultados. Primero se dieron cuenta de que era imposible ser exhaustivos en su lista porque, cada día, casi a cada instante, había acontecimientos, más anodinos o más importantes, que para ellos podían ser fuentes de dicha, mayor o menor. Disfrutar de un buen momento con amigos por videollamada, admirar el amanecer por la ventana, apreciar las pequeñas atenciones del cónyuge, estremecerse escuchando el canto de los vecinos en el balcón… ¡Todo esto dilata el corazón!
Su segunda sorpresa –y no menor– fue descubrir que, reconociendo explícitamente todas las pequeñas alegrías (sonreír, alegría de vivir, el compartir con los demás), estaban más naturalmente dispuestos a dar gracias. Gracias por esta hermosura, gracias por esta delicadeza, esa sonrisa en este contexto difícil… Podían fijar esta nueva mirada sobre el mundo en general, y la vida en particular, conectándola con la gratitud.
Pero poner en práctica esta perspectiva no es algo que salga solo sin más. Es necesaria una buena dosis de convicción y de espíritu abierto para cambiar la forma de mirar, de actuar y atreverse a expresar esos agradecimientos. Una actitud de reconocimiento, de gratitud, resultará muy agradable a los demás y no desmentirá la propuesta de san Pablo de dar gracias por todas las cosas (1 Te, 5,18).
Jóvenes ¿Esto les animaría para que vayan a Misa el Domingo?
¿Hay que ir al gimnasio para poder santiguarse bien, arrodillarse dignamente o dar la paz como es debido? Es el planteamiento, a modo de broma musical, del cantante apodado Idol Chatter en este tema, Mass Fitness [musculación para ir a misa, en traducción libre]. Lo difunde LifeTeen como parte de su acercamiento a los jóvenes.
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