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martes, 4 de noviembre de 2025

León XIV ora por el alma del Papa Francisco

 

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Cada año, en los días posteriores al Día de los Fieles Difuntos, el Papa celebra una Misa en el Vaticano por todos los cardenales y obispos fallecidos en los últimos doce meses. Este año, la lista incluyó al Papa Francisco

"Sí, podemos cantar: 'Alabado seas, mi Señor, por nuestra hermana que muere en cuerpo y alma'", declaró el Papa León XIV el 3 de noviembre de 2025, durante la Misa de Réquiem por el Papa Francisco y por todos los cardenales y obispos fallecidos ese año. Más de seis meses después del fallecimiento del Papa argentino, su sucesor oró por su alma, recordando que había "vivido, dado testimonio y enseñado" la esperanza cristiana de la vida eterna.

I.Media, Aleteia



sábado, 16 de diciembre de 2023

Vaticano sobre cenizas de difuntos: se podrían conservar, prohibido esparcir

Foto: Vatican Radio Archive

Respuesta a Su Eminencia, Card. Matteo Maria Zuppi, Arzobispo de Bolonia, sobre dos cuestiones relativas a la conservación de las cenizas de los difuntos sometidas a cremación.

(ZENIT Noticias / Ciudad del Vaticano, 12.12.2023).- Traducimos al castellano la respuesta del Dicasterio para la Doctrina de la Fe acerca de una consulta sobre la conservación de las cenizas de los difuntos. La respuesta fue aprobada por el Papa al cardenal Víctor Manuel Fernández en la audiencia del 9 de diciembre de 2023.

***

Con carta del 30 de octubre de 2023 (Prot. n. 2537), el Card. Matteo Maria Zuppi, Arzobispo de Bolonia, dirigió al Dicasterio para la Doctrina de la Fe dos preguntas relativas a la conservación de las cenizas de los difuntos sometidos a cremación.

En particular, informó de que había creado una Comisión en la diócesis de Bolonia para dar una respuesta cristiana a los diversos problemas derivados de la proliferación de la opción de incinerar a los difuntos y esparcir sus cenizas en la naturaleza. Se trata también de evitar que prevalezcan las razones económicas, sugeridas por el menor coste de la dispersión, y de orientar sobre el destino de las cenizas una vez transcurrido el plazo para su conservación.

Para estar seguros de responder no sólo a la petición de los familiares, sino sobre todo al anuncio cristiano de la resurrección de los cuerpos y del respeto que se les debe, el redactor ha abordado las siguientes cuestiones:

  1. Teniendo en cuenta la prohibición canónica de esparcir las cenizas de los difuntos -a semejanza de lo que ocurre en los osarios, donde se depositan y conservan acumulativamente los restos mineralizados de los difuntos-, ¿es posible habilitar un lugar sagrado, definido y permanente, para la acumulación y conservación comunitaria de las cenizas de los difuntos bautizados, indicando para cada uno los datos personales para no dispersar la memoria nominal?
  2. ¿Puede permitirse a una familia conservar parte de las cenizas de un familiar en un lugar significativo para la historia del difunto?

Tras estudiar debidamente el contenido de estas preguntas, se decidió responder lo siguiente:

1) El nº 5 de la Instrucción “Ad resurgendum cum Christo” sobre la sepultura de los difuntos y la conservación de las cenizas en caso de cremación, publicada por la Congregación para la Doctrina de la Fe el 15 de agosto de 2016, en relación con la conservación de las cenizas en urnas especiales establece que las cenizas deben conservarse en un lugar sagrado (cementerio), y también en un espacio específicamente dedicado a tal fin, siempre que haya sido designado para ello por la autoridad eclesiástica.

También se dan las razones pastorales de esta normativa: «La conservación de las cenizas en un lugar sagrado puede contribuir a reducir el riesgo de sustraer al difunto a la oración y al recuerdo de los familiares y de la comunidad cristiana. También evita la posibilidad de olvidos y faltas de respeto, que pueden producirse especialmente una vez pasada la primera generación, así como prácticas indecorosas o supersticiosas» (n. 5). Esta norma de la citada Instrucción conserva toda su vigencia.

2) Nuestra fe nos dice que resucitaremos con la misma identidad corporal que es material, como toda criatura de esta tierra, aunque esa materia será transfigurada, liberada de las limitaciones de este mundo. En este sentido, la resurrección será «en esta carne en la que ahora vivimos» (Formula Fides Damasi nuncupata). Se evita así un dualismo pernicioso entre lo material y lo inmaterial.

Pero esta transformación no implica la recuperación de las idénticas partículas de materia que formaban el cuerpo del ser humano. Por tanto, el cuerpo resucitado no estará formado necesariamente por los mismos elementos que tenía antes de morir. Al no tratarse de una simple revivificación del cadáver, la resurrección puede producirse incluso si el cuerpo ha sido totalmente destruido o dispersado. Esto nos ayuda a comprender por qué en muchos cinerarios las cenizas del difunto se conservan todas juntas, sin guardarlas en lugares separados.

3) Las cenizas del difunto, además, proceden de restos materiales que formaron parte del itinerario histórico vivido por la persona, hasta el punto de que la Iglesia tiene especial cuidado y devoción por las reliquias de los santos. Este cuidado y recuerdo nos lleva también a una actitud de sagrado respeto hacia las cenizas de los difuntos, que conservamos en un lugar sagrado adecuado para la oración y, a veces, cerca de las iglesias a las que acuden sus familiares y vecinos.

4) Por lo tanto:

A) Por las razones expuestas, es posible establecer un lugar sagrado definido y permanente para la acumulación y conservación comunitaria de las cenizas de los difuntos bautizados, indicando para cada uno los datos personales para no dispersar el recuerdo nominal.

B) Además, siempre que se excluya cualquier tipo de malentendido panteísta, naturalista o nihilista y que las cenizas del difunto se conserven en un lugar sagrado, la autoridad eclesiástica, respetando la normativa civil vigente, podrá considerar y valorar la petición de una familia de conservar debidamente una parte mínima de las cenizas de su familiar en un lugar significativo para la historia del difunto.

Traducción del original en lengua italiana realizada por el director editorial de ZENIT.

Vea también: Sobre la cremación del cadaver:
Algunas enseñanzas de la Iglesia




















martes, 2 de noviembre de 2021

El Papa pide en la fiesta de los Fieles Difuntos «que el último paso nos encuentre en camino»


 

El Papa Francisco ha acudido este martes al Cementerio Militar Francés de Roma, donde se encuentran los restos de numerosos soldados de este país que lucharon en la guerra mundial, para celebrar allí la Eucaristía por la conmemoración de Todos los Fieles Difuntos.

Durante su homilía, el Papa recordó un escrito que encontró una vez a la puerta de un cementerio. Decía así: “Tú que pasas, para el paso y piensa, de tus pasos, en el último paso”.

Por ello, el Papa Francisco recalcó que “todos daremos un último paso y que lo importante “es que ese último paso nos encuentre en camino”.

En el cementerio francés, el Santo Padre aseguró que “la vida es camino, todos nosotros estamos en camino. Todos nosotros, si queremos hacer algo en la vida, tenemos que estar en camino, que no es un paseo ni un laberinto. No, es un camino”.

Por ello, agregó que “en el camino nosotros pasamos delante de muchos, de muchos hechos históricos, delante de muchas situaciones difíciles. Y también delante de los cementerios, y el consejo de este cementerio es: ‘Tú que pasas, para el paso y piensa, de tus pasos, en el último paso’”.

El Papa, en el cementerio militar francés de Roma

“Todos daremos un último paso. Y alguno podría decirme: ‘Padre, no sea así, luctuoso, no sea trágico’. Pero es la verdad. Lo importante es que ese último paso nos encuentre en camino, no dando una vuelta, de paseo, sino, en el camino de la vida, y no en un laberinto sin fin. Estar en camino para que el último paso nos encuentre caminando. Este es el primer pensamiento que, diría, me viene al corazón”, agregó.

Al visitar las tumbas de este cementerio militar francés, Francisco hizo una reflexión:  “Me he detenido delante de una tumba. Allí. ‘Desconocido. Muerto por Francia (((XXX)))’. Ni siquiera el nombre. En el corazón de Dios está el nombre de todos nosotros. Pero esta es la tragedia de la guerra”.

En este sentido, lamentó que “esta gente buena, murió en la guerra. Murió porque fue llamada a defender la patria, a defender valores, a defender ideales. Y, otras muchas veces, a defender situaciones políticas tristes y lamentables. Son víctimas, víctimas de la guerra que se come a los hijos de la patria”.

“Estoy seguro de que todos estos que han ido de buena voluntad, llamados por la patria para defenderla, están con el Señor. Pero nosotros, que estamos en camino, ¿luchamos lo suficiente para que no haya guerras? ¿Para que no haya economías de países fortificadas por la industria de las armas?”.

El Papa deja una flor en una tumba del cementerio militar francés de Roma

Francisco concluyó su homilía asegurando que “algunas tienen nombre, otros no, pero estas tumbas son un mensaje de paz. Deteneos, hermanos y hermanas, deteneos. Deteneos, fabricantes de armas, deteneos”.

El cementerio militar francés de Roma

Tal y como recoge Vatican News, encaramado en lo alto de la colina de Monte Mario, en la orilla derecha del Tíber, el cementerio militar francés domina la Ciudad Eterna desde hace casi 75 años. Y este año ha sido el lugar elegido por el Papa Francisco para la celebración de la misa con motivo de la conmemoración de todos los fieles difuntos. Se trata de un lugar relativamente desconocido para los romanos y que es muy simbólico para Francia. Se encuentra en la parte alta de la capital italiana, en Via dei Casali di Santo Spirito, donde ya se han llevado a cabo en el pasado otras conmemoraciones.

Construido e inaugurado por el gobierno italiano al final de la Segunda Guerra Mundial, el cementerio militar francés rinde homenaje a los soldados que lucharon contra el régimen nazi durante la Campaña de Italia, entre noviembre de 1943 y julio de 1944. El cementerio contiene las tumbas del Cuerpo Expedicionario Francés en Italia (CEFI), un grupo de cuatro divisiones militares dirigidas por el general Alphonse Juin, que se distinguió especialmente durante la batalla de Montecasino, en mayo de 1944.

Lugar estratégico de la Línea Gustav, Montecasino, sede de una importante abadía benedictina, fue el escenario de una de las batallas más sangrientas del conflicto, a veces denominada el "Verdún de la Segunda Guerra Mundial". La victoria de las tropas francesas sobre el ejército nazi permitió a los aliados reanudar su avance y entrar victoriosos en Roma el 4 de junio de 1944.

ReL




































miércoles, 1 de noviembre de 2017

Oración por las almas del purgatorio


Con la festividad de Todos los Santos, seguida de los Fieles Difuntos, nos brinda la Iglesia ocasión para ofrecer sufragios, oraciones y sacrificios por quienes, seguros ya de su salvación eterna, padecen sin embargo la expiatoria pena de sentido con las que limpiar el rastro que los pecados de su vida dejaron en su alma, dolorida también por su ansia de ver ya pronto a Dios.





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