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martes, 27 de agosto de 2024

Evangelio del día

Segunda Carta de San Pablo a los Tesalonicenses 2,1-3a.14-17.

Acerca de la Venida de nuestro Señor Jesucristo y de nuestra reunión con él, les rogamos, hermanos,
que no se dejen perturbar fácilmente ni se alarmen, sea por anuncios proféticos, o por palabras o cartas atribuidas a nosotros, que hacen creer que el Día del Señor ya ha llegado.
Que nadie los engañe de ninguna manera. Porque antes tiene que venir la apostasía y manifestarse el hombre impío, el Ser condenado a la perdición,
El los llamó, por medio de nuestro Evangelio, para que posean la gloria de nuestro Señor Jesucristo.
Por lo tanto, hermanos, manténganse firmes y conserven fielmente las tradiciones que aprendieron de nosotros, sea oralmente o por carta.
Que nuestro Señor Jesucristo y Dios, nuestro Padre, que nos amó y nos dio gratuitamente un consuelo eterno y una feliz esperanza,
los reconforte y fortalezca en toda obra y en toda palabra buena.


Salmo 96(95),10.11-12a.12b-13.

Digan entre las naciones: «El Señor reina!
El mundo está firme y no vacilará.
El Señor juzgará a los pueblos con rectitud.»
Alégrese el cielo y exulte la tierra,

resuene el mar y todo lo que hay en él;
regocíjese el campo con todos sus frutos,
griten de gozo los árboles del bosque.
Griten de gozo delante del Señor,

porque él viene a gobernar la tierra:
Él gobernará al mundo con justicia,
y a los pueblos con su verdad.


Evangelio según San Mateo 23,23-26.

¡Ay de ustedes, escribas y fariseos hipócritas, que pagan el diezmo de la menta, del hinojo y del comino, y descuidan lo esencial de la Ley: la justicia, la misericordia y la fidelidad! Hay que practicar esto, sin descuidar aquello.
¡Guías ciegos, que filtran el mosquito y se tragan el camello!
¡Ay de ustedes, escribas y fariseos hipócritas, que limpian por fuera la copa y el plato, mientras que por dentro están llenos de codicia y desenfreno!
¡Fariseo ciego! Limpia primero la copa por dentro, y así también quedará limpia por fuera.


Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios.

Bulle

Orígenes (c. 185-253)
presbítero y teólogo
Homilías sobre el libro de Josué, nº 5, 2


«Limpia primero la copa por dentro»

Marchemos a la guerra como Josué; asaltemos la ciudad más considerable de este mundo –la malicia- y destruyamos las orgullosas murallas del pecado. ¿Acaso no mirarás a tu alrededor para ver qué camino has de tomar y qué campo de batalla vas a escoger? Sin duda te van a parcer extrañas mis palabras; y sin embargo son verdaderas: limita tu búsqueda a ti solo. En ti está el combate que vas a emprender, en tu interior el edifico de malicia que has de socabar; tu enemigo sale del fondo de tu corazón.
Y no soy yo quien lo digo sino el mismo Cristo; escúchale: «del corazón salen las intenciones malas, asesinatos, adulterios, fornicaciones, robos, falsos testimonios, injurias» (Mt 15,19). ¿Te das cuenta de la fuerza de este ejército enemigo que avanza contra ti desde el fondo de tu corazón? Ahí tienes a nuestros enemigos, a los que hemos de matar al primer combate, los que están en primera línea para ser derribados. Si somos capaces de derribar sus murallas y exterminarlos hasta que no quede ni uno sólo para poderlo narrar, ni tan sólo uno para volver a atacar (Jos 11,14), si no queda ni uno para revivir y volver a ocupar nuestros pensamientos, entonces Jesús nos dará el gran descanso. (EDD)

Oración 

¡Señor, el reflejo de tu vida en mi existencia me invita a ser siempre veraz, auténtico, coherente! ¡Tu ejemplo me invita a rechazar de mi vida toda mentira, hipocresía, juicio ajeno, maldad, falta de coherencia, caer en tentación! ¡Concédeme la gracia de seguirte siempre viviendo de acuerdo con la Verdad que Tu nos has enseñado! ¡Señor, no deseo vivir mi vida con el engaño, cuando haya mentido hazme retractarme, cuando haya engañado enséñame a pedir perdón y a reparar el mal, cuando mi fortalezca me debilite dame la fuerza para levantarme, cuando no sea honesto con mis gestos, mis palabras o mis acciones guíame por medio de tu Santo Espíritu! ¡Cuando actúe de manera incorrecta, Señor, muéstrame el camino a seguir, hazme comprender que debo vivir honestamente, de manera coherente, para ser feliz! ¡Te pido, Señor, la fuerza para vivir de la manera que tu viviste, alejándome de todo aquello que me aleje de la falsedad, del mero interés, de la mentira! ¡Invítame, Señor, a vivir siempre en la verdad!

(orarconelcorazonabierto)


















miércoles, 2 de marzo de 2022

Evangelio del día




Evangelio según San Mateo 6,1-6.16-18.

Jesús dijo a sus discípulos:
Tengan cuidado de no practicar su justicia delante de los hombres para ser vistos por ellos: de lo contrario, no recibirán ninguna recompensa del Padre que está en el cielo.
Por lo tanto, cuando des limosna, no lo vayas pregonando delante de ti, como hacen los hipócritas en las sinagogas y en las calles, para ser honrados por los hombres. Les aseguro que ellos ya tienen su recompensa.
Cuando tú des limosna, que tu mano izquierda ignore lo que hace la derecha,
para que tu limosna quede en secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará.
Cuando ustedes oren, no hagan como los hipócritas: a ellos les gusta orar de pie en las sinagogas y en las esquinas de las calles, para ser vistos. Les aseguro que ellos ya tienen su recompensa.
Tú, en cambio, cuando ores, retírate a tu habitación, cierra la puerta y ora a tu Padre que está en lo secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará.
Cuando ustedes ayunen, no pongan cara triste, como hacen los hipócritas, que desfiguran su rostro para que se note que ayunan. Les aseguro que con eso, ya han recibido su recompensa.
Tú, en cambio, cuando ayunes, perfuma tu cabeza y lava tu rostro,
para que tu ayuno no sea conocido por los hombres, sino por tu Padre que está en lo secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará.

Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios.

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Bulle

San Cirilo de Jerusalén (313-350)
obispo de Jerusalén, doctor de la Iglesia
Catequesis de preparación al bautismo, n° 1, 1.5


La cuaresma conduce al bautismo en la noche de Pascua, por el perdón de los pecados

[Pronunciada en Jerusalén, contiene una introducción a los que se aproximan al bautismo]. Vosotros que vais a ser bautizados, sois ya discípulos de la nueva Alianza y partícipes de los misterios de Cristo, ahora por vocación, pero dentro de poco también como un don: haceos un corazón nuevo y un espíritu nuevo… Pues el unigénito Hijo de Dios está plenamente dispuesto para vuestra redención y señala: “Venid a mi todos los que estáis cansados y agobiados y yo os aliviaré”. Los que lleváis el pernicioso vestido de vuestras ofensas y estáis oprimidos por las cadenas de vuestros pecados, escuchad la voz del profeta que dice: “Lavaos, purificaos, quitad de delante de mis ojos las maldades de vuestra alma”, de modo que os aclame el coro de los ángeles: “Dichoso el que es perdonado de su culpa, y queda absuelto de su pecado”.
El tiempo presente es tiempo de confesión. Confiesa todo lo que hiciste, de palabra o de obra, tanto de noche como de día. Reconócelo en el tiempo aceptable, y recibe el tesoro celestial en el día de la salvación (cf. 2 Cor 6,12)… Suprime de tu pensamiento toda preocupación humana; ocúpate de tu alma… Abandona lo que tienes delante y ten fe en lo que ha de venir… “Rendíos y reconoced que yo soy Dios”… Limpia tu corazón (cf. Mt 23, 26) para que quepa en él una gracia más abundante; pues el perdón de los pecados se da a todos por igual pero la comunión del Espíritu Santo se concede según la medida de la fe de cada uno (Rm 12,6). Si poco trabajas, recibirás poco; pero si haces mucho, mucha será tu paga… Si tienes algo contra alguien, perdónale. Vas a recibir el perdón de los pecados: es necesario que también tú perdones a quien pecó contra ti.
(Referencias bíblicas: Hch. 2,38; Ez 18,31; Lc 15,7; Mt 11,28; Pr 5,22; Is 1,16; Sal. 31,1; Is 49,8; 2Co 6,2; Sal. 45,11) (EDD)

Oración 
  • Oremos para que durante esta Cuaresma nos acerquemos más a Dios, a nuestra familia y a nuestros amigos. Oh Dios, tú nos invitas a seguir a Jesús. Mientras, recordamos cómo le llevó el Espíritu al desierto. Que él abra nuestros ojos para ver las injusticias que hay en nuestro mundo. Ayúdanos a orar en soledad, a sentir que tú nos amas y quieres que seamos felices. Ayúdanos también a vencer nuestras tentaciones. Que aprendamos de Jesús a creer en la Buena Noticia. Te lo pedimos en nombre de Jesús, el Señor. Amén.








miércoles, 25 de agosto de 2021

El Papa Francisco: “Detestable es la hipocresía en la Iglesia”

 


Audiencia General. El Pontífice aseguró que el “hipócrita no sabe amar” y lamentó que “hay tantos cristianos y ministros hipócritas”.

El Papa Francisco alertó hoy sobre la difusión del «virus de la hipocresía».

«La hipocresía es el miedo a decir abiertamente la verdad, es fingir o aparentar para quedar bien a los ojos de los demás». Lo dijo el Pontífice durante la audiencia general de este miércoles 25 de agosto de 2021. 

En su predicación en el aula Pablo VI del Vaticano, el Papa reprochó la actitud de los hipócritas en la Iglesia y en la sociedad: a partir de la actitud de los cristianos de a pie hasta la de los ministros, así como la hipocresía que daña las relaciones interpersonales y corrompe la política. 

En la política no es inusual encontrar hipócritas que viven un desdoblamiento entre lo público y lo privado”.

La hipocresía – dijo-  “a menudo se esconde en el lugar de trabajo, donde se trata de aparentar amigos con los colegas mientras la competición lleva a golpearles a la espalda”.

Un hipócrita no sabe amar

El Papa tampoco usó medios términos para señalar la hipocresía en la Iglesia.  “Particularmente detestable es la hipocresía en la Iglesia. Lamentablemente, (silencio)…: ‘Hay tantos cristianos y tantos ministros hipócritas’. 

“No deberíamos olvidar nunca las palabras del Señor: “Sea vuestro lenguaje: ‘sí, sí’; ‘no, no’; que lo que pasa de aquí viene del Maligno” (Mt 5,37)”.

El Papa invitó a reflexionar sobre la hipocresía condenada por San Pablo y por Jesús: 

“No tengamos miedo de ser verdaderos, de decir la verdad, de conformarnos con la verdad. Así podremos amar”. Por ende, dijo: “Un hipócrita no sabe amar”. 

“Actuar de otra manera significa poner en peligro la unidad en la Iglesia, por la cual el Señor mismo ha rezado”, afirmó. 

Saludos del Papa Francisco (Galería)

Audiencia del Papa 25 de agosto

¿Qué es la hipocresía?

«Cuando nosotros decimos: ‘Atención a ese de allá por que es un hipócrita ¿qué significa esto? , preguntó.

Y respondió: «Se puede decir que es miedo por la verdad. Se prefiere fingir en vez de ser uno mismo.Fingir impide la valentía de decir abiertamente la verdad y así se escapa fácilmente a la obligación de decirla siempre, sea donde sea y a pesar de todo».

Fingir conduce a ‘medias verdades’, explicó. El Papa aseguró que la verdad no acepta ser presentada a medias, pues no existen verdades a medias. Estas producen un modo de actuar que no es verdadero. 

“Se prefiere fingir que ser uno mismo. Fingir impide la valentía de decir abiertamente la verdad y así se escapa a la obligación de decirla siempre, sea donde sea y a pesar de todo”. 

La sonrisa fingida del hipócrita

El Papa apretó los dientes para enmarcar con los labios a medio abrir una sonrisa fingida para explicar la actitud de los hipócritas.  

Señaló que se trata de un “sonrisa falsa”, “una sonrisa que no proviene del corazón”. “Gente que busca estar bien con todos, pero que no están con nadie”.

El Papa sostuvo que decir la verdad es un “mandamiento”, una “obligación”.

“En un ambiente donde las relaciones interpersonales son vividas bajo la bandera del formalismo, se difunde fácilmente el virus de la hipocresía”.

Falsedad e inequidad:

El Pontífice señaló también que en «los Evangelios» se «narran diferentes situaciones en las que Jesús reprende fuertemente a aquellos que aparecen justos al externo, pero dentro están llenos de falsedad y de iniquidad (Cfr Mt 23, 13-29)». 

El Papa invitó a reflexionar sobre el Evangelio según Mateo, capitulo 23, donde Jesús grita seis veces a los maestros de la Ley y fariseos, que son ‘unos hipócritas, hipócritas’. Especialmente porque cierran a la gente el Reino de los Cielos. 

El hipócrita es una persona que finge, adula y engaña porque vive con una máscara en el rostro y no tiene el valor de enfrentarse a la verdad.

Por esto, no es capaz de amar verdaderamente: se limita a vivir de egoísmo y no tiene la fuerza de demostrar con transparencia su corazón«. 

Ser auténticos

Asimismo, el Papa dirigió un saludo a los fieles presentes: «Pidamos al Señor que nos ayude a ser coherentes, a dejarnos confrontar y a combatir con valentía todo lo que nos aleja de la verdad y de la fe que profesamos. Sólo así podremos ser auténticos constructores de unidad y de fraternidad. Que Dios los bendiga. Muchas gracias».

Juegos Paralímpicos de Tokio

Al final, el Papa hizo un llamamiento a favor de la realización y del valor detrás de los Juegos Paralímpicos de Tokio.

«Ayer, en Tokio, dieron inicio los Juegos Paralímpicos. Envío mi saludo a los atletas y les doy las gracias porque ofrecen a todos un testimonio de esperanza y de valentía. Ellos, de hecho, manifiestan cómo el compromiso deportivo ayude a superar dificultades aparentemente insuperables».


Ary Waldir Ramos Díaz, Aleteia 
































lunes, 18 de marzo de 2019

Un itinerario espiritual de la falsedad a la transparencia

La hipocresía acecha a las personas, principalmente a las piadosas, ¿sabes cómo combatirla?

BAPTISM

¿Cuál es la condición esencial para “ver” a Dios? Según Jesús, es la pureza de corazón, recordó hoy el predicador del Papa, Raniero Canalamessa en su primera reflexión de la Cuaresma 2019 a Francisco y sus colaboradores.
“Sabemos que puro y pureza tienen en la Biblia, como, por lo demás, en el lenguaje común, una amplia gama de significados. El Evangelio insiste en dos ámbitos en particular: la rectitud de las intenciones y la pureza de costumbres”, explicó el capuchino.
“A la pureza de las intenciones se opone la hipocresía, a la pureza de costumbres el abuso de la sexualidad”, añadió.

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Colin Maynard/Unsplash | CC0

Cuerpo puro, espíritu puro

El padre Cantalamessa habló a la Curia romana de la relación entre la pureza corporal y la espiritual.
“En el ámbito moral, con la palabra “pureza” se designa comúnmente un cierto comportamiento en la esfera de la sexualidad, orientado al respeto de la voluntad del Creador y de la finalidad intrínseca de la misma sexualidad -señaló-. No podemos entrar en contacto con Dios, que es espíritu, de otro modo que mediante nuestro espíritu”.
“Pero el desorden o, peor aún, las aberraciones en este campo tienen el efecto, comprobado por todos, de oscurecer la mente -advirtió-. Es como cuando se agitan los pies en un estanque: el barro, desde el fondo, asciende y enturbia toda el agua. Dios es luz y una persona así «aborrece la luz».
“El hombre carnal está lleno de concupiscencias, desea las cosas ajenas y la mujer de los otros. En esta situación Dios se le aparece como aquel que cierra el paso a sus malos deseos con esos  conminatorios suyos: «¡Tú debes!», «¡Tú no debes!». El pecado suscita, en el corazón del hombre, un sordo rencor contra Dios”.

MĘŻCZYZNA W CIEMNOŚCI
Pexels | CC0

¿Cuánta hipocresía hay en nuestras acciones?

Más allá de la cuestión sexual, el padre Cantalamessa habló de la pureza de corazón o rectitud de intención, que se contrapone a la hipocresía.
“Es sorprendente lo poco que entra el pecado de hipocresía —el más denunciado por Jesús en los Evangelios—, en nuestros exámenes de conciencia ordinarios”, reflexionó el sacerdote. “El mayor acto de hipocresía sería esconder la propia hipocresía”.
Eso además, impide cambiar porque “la hipocresía se vence,  en gran parte, en el momento que es reconocida”:
“El hombre —escribió Pascal— tiene dos vidas: una es la vida verdadera; la otra, la imaginaria que vive en la opinión, suya o de la gente.
Nosotros trabajamos sin descanso para embellecer y conservar nuestro ser imaginario y descuidamos el verdadero. Si poseemos alguna virtud o mérito, nos damos prisa en hacerlo saber, en un modo u otro, para enriquecer con tal virtud o mérito nuestro ser imaginario, dispuestos incluso a prescindir de nosotros, para añadir algo a él, hasta consentir, a veces, ser cobardes, a pesar de parecer valientes y en dar incluso la vida, con tal de que la gente hable de ello[1]”.
“Hay quien se jacta de ser orgulloso o libertino, nadie de ser hipócrita”, alertó. Y aclaró: hipocresía “es hacer de la vida un teatro en el que se recita para un público; es llevar una máscara, dejar de ser persona para convertirse en personaje”.
¿Y qué tiene esto de malo? Lo explicó el sacerdote en su prédica al Papa Francisco y sus colaboradores:
El personaje no es otra cosa que la corrupción de la persona. La persona es un rostro, el personaje una máscara. La persona es desnudez radical, el personaje es todo vestimenta. La persona ama la autenticidad y la esencialidad, el personaje vive de ficción y de artificios. La persona obedece a sus convicciones, el personaje obedece a un guión. La persona es humilde y ligera, el personaje es pesado y torpe”. 

Shutterstock / Ollyy

Cantalamessa advirtió que la actual cultura de la imagen hace que la hipocresía aceche a las personas, “principalmente a las personas piadosas y religiosas”.
“Un rabino del tiempo de Cristo, decía que el 90% de la hipocresía del mundo se encontraba en Jerusalén[3]. El motivo es simple: donde más fuerte es la estima de los valores del espíritu, de la piedad y de la virtud, allí es más fuerte la tentación de aparentarlos para no parecer que se carece de ellos”, explicó.
Y añadió: “Un peligro viene también de la multitud de ritos que las personas piadosas suelen realizar y de las prescripciones que se han comprometido a cumplir. Si no están acompañados por un continuo esfuerzo de poner en ellos un alma, mediante el amor a Dios y al prójimo, se convierten en cáscaras vacías”.
Añadió que “cuando la hipocresía se hace crónica crea, en el matrimonio y en la vida consagrada, la situación de «doble vida»: una pública, evidente, la otra oculta; a menudo una diurna, la otra nocturna. Es el estado espiritual más peligroso para el alma, del cual es muy difícil salir, a menos que intervenga algo desde el exterior rompiendo el muro dentro del cual uno se ha encerrado. Es el estado que Jesús describe con la imagen de los sepulcros blanqueados”.

¿Por qué Dios la rechaza tanto?

Para Cantalamessa, la respuesta es clara: “La hipocresía es mentira. Es ocultar la verdad. Además, en la hipocresía, el hombre degrada a Dios, lo pone en el segundo puesto, colocando en primer lugar a las criaturas, al público”.
“La hipocresía es, pues, esencialmente falta de fe, una forma de idolatría en cuanto que pone las criaturas en el lugar del Creador”, profundizó.

¿Cómo combatirla?

La victoria sobre la hipocresía “no será nunca una victoria a primera vista”, explicó el sacerdote, “no podemos evitar sentir instintivamente el deseo de que nos pongan bien, de quedar bien, de agradar a los demás”.
¿Cómo luchar contra ella, entonces? “Nuestra arma es la rectificación de la intención. A la recta intención se llega mediante la rectificación constante, diaria, de nuestra intención. La intención de la voluntad, no el sentimiento natural, es lo que hace la diferencia a los ojos de Dios”, respondió.
Para concretar más, el predicador propuso como remedio eficaz “ocultar incluso el bien que se hace”, como una delicadeza respecto de Dios que tonifican el alma aunque no sea “una regla fija”, sino distinguiendo cuándo es bueno que los demás vean y cuándo es mejor que no vean.
Y alertó que “lo peor que se puede hacer, al término de una descripción de la hipocresía, es utilizarla para juzgar a los otros, para denunciar la hipocresía que existe en torno a nosotros”. “Quien de vosotros esté sin pecado que tire la primera piedra, dijo Jesús.
“El hecho consolador es que apenas uno dice: “he sido un hipócrita”, su hipocresía es vencida”, añadió. Y en ello ayuda cultivar la virtud opuesta: la sencillez.
Cantalamessa invitó a vivir la Pascua como “la gran limpieza primaveral” para lograr “una transparencia solar” tras haber sido “probado a la luz y encontrado puro”.
Y propuso un ejercicio para lograr esta pureza: recitar lenta y repetidamente el salmo 139 de la Biblia:
“Señor, tú me sondeas y me conoces.
Me conoces cuando me siento o me levanto,
de lejos penetras mis pensamientos;
distingues mi camino y mi descanso,
todas mis sendas te son familiares.
No ha llegado la palabra a mi lengua,
y ya, Señor, te la sabes toda…
¿Adónde iré lejos de tu aliento,
adónde escaparé de tu mirada?
Si escalo el cielo, allí estás tú;
si me acuesto en el abismo, allí te encuentro;
si vuelo hasta el margen de la aurora,
si emigro hasta el confín del mar,
allí me alcanzará tu izquierda,
me agarrará tu derecha.
Si digo: «Que al menos la tiniebla me encubra,
que la luz se haga noche en torno a mí»,
ni la tiniebla es oscura para ti,
la noche es clara como el día,
la tiniebla es como luz para ti”.
“Sondéame, oh Dios, y conoce mi corazón,
ponme a prueba y conoce mis sentimientos,
mira si mi camino se desvía,
guíame por el camino eterno”.
Y terminó su prédica con una oración: “Sí, mira, Señor, si seguimos un camino de mentira y guíanos, en esta Cuaresma, por la vía de la sencillez y de la transparencia. Amén”.

© Traducido del original italiano por Pablo Cervera Barranco

[1] Cf. B. Pascal, Pensamientos, 147 Br.
[2]  La Rochefoucauld, Máximas, 218.
[3] Cf. Strack-Billerbeck, I, 718.
[4]  S. Juan de la Cruz, Máximas, 20 y 21.
[5] Alessandro Manzoni, I promessi sposi, cap. XXIV [trad. esp. Los novios(Rialp, Madrid 2001].
[6]  S. Agustín, De Trinitate, VI, 7.
[7] S. Tomás de Aquino, S.Th., I,3,7












miércoles, 31 de octubre de 2018

455 ¿Su Fe es la Fe de la Iglesia? ¡Compruébelo!

Esta es nuestra Fe, la Fe de la Iglesia que nos gloriamos de profesar en Cristo Jesús, Señor nuestro.


Veracidad y franqueza


El octavo mandamiento: No dirás falso testimonio ni mentirás
455. ¿Qué es ser veraz?
Ser veraz significa que uno actúa con
sinceridad y habla con franqueza. La
persona veraz evita la duplicidad, la
simulación, el dolo y la hipocresía. La forma
más grave de faltar a la veracidad es el
PERJURIO. [2468, 2476]


Un mal grave en toda comunidad es hablar mal de otras personas y la transmisión de lo oído:  A dice a B «en confianza» aquellas cosas  desfavorables que C ha dicho sobre B.


Veracidad y franqueza

* El texto (pregunta y respuesta) proviene del Youcat = Catecismo para Jóvenes. Los números que aparecen después de la respuesta hacen referencia al pasaje correspondiente del Catecismo de la Iglesia Católica que desarrolla el tema aún más. Basta un clic en el número y será transferido.




























jueves, 15 de febrero de 2018

347 ¿Su Fe es la Fe de la Iglesia? ¡Compruébelo!

Esta es nuestra Fe, la Fe de la Iglesia que nos gloriamos de profesar en Cristo Jesús, Señor nuestro

doble moral


347. ¿Por qué la «doble moral» es un reproche tan grave contra los cristianos?

La conformidad entre vida y testimonio es la primera condición para el anuncio del Evangelio. Por ello la DOBLE MORAL es una traición de la misión de los cristianos de ser «sal de la tierra» y «luz del mundo». [2044­-2046]

San Pablo fue el primero que recordó a la comunidad de Corinto: «Es evidente que sois carta de Cristo [ ... ] escrita no con tinta, sino con el Espíritu de Dios vivo; no en tablas de piedra, sino en las tablas de corazones de carne» (2 Cor 3,3). Los mismos cristianos, no lo que dicen, son la «carta de recomendación» (2 Cor 3,1) de Cristo al mundo. Por eso es tan perjudicial para la nueva evangelización que pastores y fieles vivamos a veces como si Dios no existiera, escandalosamente acomodados a costumbres y opiniones de la anticultura secularista.
 doble moral


* El texto (pregunta y respuesta) proviene del Youcat = Catecismo para Jóvenes. Los números que aparecen después de la respuesta hacen referencia al pasaje correspondiente del Catecismo de la Iglesia Católica que desarrolla el tema aún más. Basta un clic en el número y será transferido. 

martes, 10 de mayo de 2016

A través de mis heridas se logra ver a Dios

A través de mis heridas se logra ver a Dios

WEB-Darth-Vader--Lucasfilm

Carlos Padilla Esteban, aleteia
El otro día me quedé pensando en las máscaras que no me dejan mostrarme tal y como soy. Es cierto que todos tenemos máscaras. Algunos más, otros menos. Pero muchas veces yo mismo me oculto detrás de una máscara. Para no sufrir, para poder seguir viviendo.
Recuerdo la historia de la película La guerra de las galaxias. Anakin, que tenía un deseo muy hondo de amar y hacer el bien. Es confundido y llevado al lado oscuro. Queriendo amar más, acaba odiando. ¿Es más fuerte el odio que el amor? No lo creo.

En su lucha, y debido a las heridas recibidas, a lo limitado que había quedado después de la pelea, sólo puede seguir viviendo el resto de sus días dentro de una máscara. Esa máscara, la de Darth Vader, es una imagen que intimida, aleja, atemoriza.

Muchas veces las máscaras muestran una realidad que no es verdad. Dan miedo. Nos escondemos en una máscara para parecer más poderosos, más cultos, más capaces, más inquebrantables. Y nos alejamos. Nos cuesta más amar y ser amados.

Nos escondemos para que los demás no nos hagan daño con sus críticas y juicios. Nos escondemos porque estamos tan heridos que creemos que sin esa máscara tal vez no podríamos seguir viviendo. Nos ocultamos en nuestros miedos. Las máscaras nos salvan porque nos protegen en la vida. Evitan que nos sigan hiriendo.

En la última escena de la película, Darth Vader le pide a Luke, su hijo, que le quite la máscara. Sabe que sin ella va a morir pero quiere mirarle por última vez con sus ojos de verdad. Sabe que el amor de Luke lo ha salvado aunque ahora pierda la vida. Al quitarle la máscara no hay un rostro terrible, sino el rostro indefenso de un anciano.
El amor es lo único que logra quitarnos las máscaras y mostrarnos como somos ante los hombres. Cuando sé que alguien me ama de verdad, sin condiciones, entonces puedo mostrarme ante él como soy. En mi debilidad. Con mis manías y defectos. Con mis heridas y pasiones.

Por eso, cuando me siento herido, y pienso que me pueden volver a herir, me escondo en mi máscara y me oculto.

Sueño con tener menos máscaras. Con ser más libre y dejar ver mis heridas. Sé que si lo hago así se convierten en ventanas que me trascienden. A través de mis heridas se logra ver a Dios. Una persona rezaba: Puedo ser humano, frágil y débil para que los demás puedan ver a través de mis heridas tu fuerza tu gracia y tu luz”.

El amor da la vida, el odio me destruye. El amor me libera de mis máscaras. El odio me hace esconderme.

El otro día leía: “El odio te mata, te destruye. El odio es del mal, no te deja vivir. Es como una carga que se va alimentando cada día más. Cada vez tu mochila pesa más y cada día tu vida se hace más triste. Con odio no se puede ser feliz”[1]El odio se convierte en una máscara. Nos escondemos y nos destruimos.

Pienso que ante Jesús no tengo máscaras. Sólo amo. Él mejor que nadie conoce mis entrañas. Sabe quién soy. Conoce mis límites. Mi historia sagrada y mi herida. Mi camino de santidad. Mi verdad más clara. Él me conoce y me quiere como soy. Sin máscaras.
[1] Sor Leticia, O.P., Si no puedes perdonar, esto es para ti

Comentarios

clara 123
La fachada, el decorado, las caretas, las mascaras que ocultan nuestra verdadera imagen, son habituales entre los humanos.-  Yo, por ejemplo, tengo varios tipos de mascaras.-  A veces uso un modelo, otras veces exhibo distintos decorados.-  Todo según el momento, según la circunstancia.-  Es difícil adivina lo que se esconde detrás de la mascara.-  Que el Señor nos libre de aficionarnos a estos juegos.-  No olvidemos que todo esto está muy de moda.-     


Mariola
en una situación límite cayeron nuestras máscaras y nos encontramos con Dios en el otro, en cada uno y entre nosotros. 

Cuándo enviudé, el dolor de su ausencia no pudo disminuir la certeza de que Dios está en cada uno y si nos amamos como El nos amó, nuestro ser se realiza en aquello que es.  La experiencia del perdón - hasta con los antepasados - permitió avanzar en la verdad, bondad y belleza de la cuál somos parte, iniciando un camino de reconciliación personal, familiar y comunitaria.     

    La realidad que elegí vivir.......por la gracia y la misericordia,  todo se transforma y encontrarás el sentido aún en las dificultades, incertidumbres, necesarias separaciones, pérdidas. Se comprende un poco más como amar al enemigo.                                                                                        
 Cambia el corazón, la mente, cómo nos miramos, miramos al otro y los acontecimientos y la vida siempre se presenta con sorpresas y novedades......nos encontramos con quien más nos ama, con quien más nos conoce y quiere que seamos felices. 
Un encuentro personal con Jesús, en el otro, en nosotros y entre nosotros.
Cuidar por primero en la cotidianidad de la vida, el encuentro con Jesús, es el desafío que elijo....lo único que me permite no entramparme o esconderme en nuevas máscaras. Reconociendo y comprendiendo a aquellos que aún no hicieron ésta experiencia 

miércoles, 20 de enero de 2016

¿Por qué acabas hablando y pensando mal de los demás?

Muchas veces, lo que hay detrás de una persona murmuradora es una baja autoestima
WEB-FRIENDS-FRIENDSHIP-SHARE-LOVE-Donnie Ray Jones-cc


Este es un caso llegado al consultorio de Aleteia: “Siempre había admitido en mí el compararme con otras personas. No me comparaba con el fin de conocerme mejor y superarme, sino como un modo de auto valorarme desde una perspectiva en la que buscaba siempre el “yo estoy bien, tú o ellos están mal”, como una forma de alegrarme por el mal ajeno. Cuando al compararme me daba cuenta de mi inevitable inferioridad en algún aspecto, se originaba en mí una fuerte envidia.
Como resultado, adoptaba actitudes hipócritas por las que recurría a la ironía burlona que busca reír contra alguien, criticar, murmurar, difamar, calumniar; con tal de decir algo negativo de las personas. Cuando escuchaba hablar bien de una persona a quien previamente había descalificado, lo consideraba tonto o ingenuo”.

¿Por qué hablamos mal de los demás? Detrás de una persona calumniadora y murmuradora, a menudo hay una persona susceptible y con la autoestima baja, que cree ver en los demás continuamente manifestaciones de rechazo, animadversión y descalificación hacia su persona. Eso le lleva a actuar a la defensiva y a aislarse de los demás, a sentir envidia y resentimiento, lo que lleva a problemas de comunicación y convivencia.

“Reaccionaba buscando nuevas amistades pero la historia se repetía, hasta que alguien tuvo el valor de decirme que yo era una persona de “malos ojos”, es decir, que veía antes y mejor lo malo en las personas y no lo bueno, cuando lo correcto es hacer precisamente lo contrario. Que era por ello una persona envidiosa y enfermiza, con muy baja autoestima. Necesitaba una ayuda que con reticencias acepté, pues mi soberbia era grande, pero más fuertes los golpes”.

¿Como vencer la tendencia a hablar mal de los demás? Es fundamental conocerse a uno mismo, conocer el origen de las propias deficiencias afectivas, y reconstruir con humildad la propia autoestima y el valor como persona.


Aprendamos a conocernos a nosotros mismos, para aprender a aceptarnos.

Aprendamos a aceptarnos, para aprender a amarnos a nosotros mismos.

Aprender a amarnos a nosotros mismos, para aprender a amar a los demás.

Entonces…
  • Podremos establecer vínculos afectivos auténticos y duraderos.
  • Ser solidarios.
  • Autoestimarnos y respetarnos, con independencia de que recibamos o no afecto de otras personas.
  • Las gratificaciones afectivas (alabanzas, mimos, etc.) o las penalizaciones o castigos (amenazas, indiferencia, etc.) no afectarán nuestra autoestima.
  • Podremos adelantarnos en querer, antes de ser queridos, sin que por ello deje de aceptar el hecho de ser querido.
  • No condicionaremos el querer, al hecho de que nos quieran.
  • Aceptaremos las diferencias de los demás.
  • Toleraremos las frustraciones que tanto la amistad como la convivencia humana comportan, sin que por ello se rompa o destruya la amistad y el afecto que se tiene a las personas.
¿Cuáles son las faltas que uno comete al hablar mal de los demás? Son muchas y diferentes entre sí:
Los chismes y rencillas. Consisten en repetir algunas palabras desfavorables que un tercero ha proferido contra alguien, sembrando la discordia donde reina la paz, turbando las buenas relaciones de las familias y de los particulares.
La difamación. Acusación sin pruebas que hace que se pueda causar un daño en el honor, dignidad o reputación, atentando contra el derecho a la buena fama.
La calumnia. Consiste en atribuir maliciosamente al prójimo culpas y defectos que no tiene.
La hipocresía. Mentira que consiste en tomar sólo las apariencias de la virtud, para atraer la estimación de las personas.
La injuria. Dirigirse al prójimo con palabras o con acciones ofensivas como: palabras duras, los reproches, calificaciones y burlas provocativas.
Maledicencia. Hablar mal de una persona con revelaciones que aun siendo verdades, es injusto.
Detracción. Manifestar públicamente, sin justo motivo, los pecados y defectos de los demás, aun siendo ciertos.
Adulación. Engañar a la persona, hablando falsamente bien de ella o de otros, con el fin de sacar algún provecho.
Juicio o sospecha temeraria. Consiste en juzgar o sospechar mal de alguien, sin justo fundamento.


Si no admito que tengo tal falta o debilidad, si no admito que estoy marcado por ese acontecimiento pasado o por haber caído en este o aquel pecado, sin darme cuenta, hago estéril la acción del Espíritu Santo. Éste sólo influye en mi realidad en la medida en que yo lo acepte: el Espíritu Santo nunca obra sin la colaboración de mi libertad. Y, si no me acepto como soy, impido que el Espíritu Santo me haga mejor.
 J. Philippe. La libertad interior.


"Vi las trampas del demonio extendidas en todo el mundo. Gemí y dije:'¿Quién puede escapar?' Entonces escuché una voz: 'El Humilde'" (San Antonio Abad, 251-356)

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Orfa Astorga de Lira.
Orientadora Familiar. Máster en matrimonio y familia.Universidad de Navarra.
consultorio@aleteia.org