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sábado, 21 de febrero de 2026

Evangelio del día - Sábado después de Cenizas

 


Libro de Isaías 58,9b-14.

Así habla el Señor:
Si eliminas de ti todos los yugos, el gesto amenazador y la palabra maligna;
si ofreces tu pan al hambriento y sacias al que vive en la penuria, tu luz se alzará en las tinieblas y tu oscuridad será como el mediodía.
El Señor te guiará incesantemente, te saciará en los ardores del desierto y llenará tus huesos de vigor; tú serás como un jardín bien regado, como una vertiente de agua, cuyas aguas nunca se agotan.
Reconstruirás las ruinas antiguas, restaurarás los cimientos seculares, y te llamarán "Reparador de brechas", "Restaurador de moradas en ruinas".
Si dejas de pisotear el sábado, de hacer tus negocios en mi día santo; si llamas al sábado "Delicioso" y al día santo del Señor "Honorable"; si lo honras absteniéndote de traficar, de entregarte a tus negocios y de hablar ociosamente,
entonces te deleitarás en el Señor; yo te haré cabalgar sobre las alturas del país y te alimentaré con la herencia de tu padre Jacob, porque ha hablado la boca del Señor.


Salmo 86(85),1-2.3-4.5-6.

¡Enséñame tu camino, Señor!

Inclina tu oído, Señor, respóndeme,
porque soy pobre y miserable;
protégeme, porque soy uno de tus fieles,
salva a tu servidor que en ti confía.

Tú eres mi Dios: ten piedad de mí, Señor,
porque te invoco todo el día;
reconforta el ánimo de tu servidor,
porque a ti, Señor, elevo mi alma.

Tú, Señor, eres bueno e indulgente,
rico en misericordia con aquellos que te invocan:
¡atiende, Señor, a mi plegaria,
escucha la voz de mi súplica!


Evangelio según San Lucas 5,27-32.

Jesús salió y vio a un publicano llamado Leví, que estaba sentado junto a la mesa de recaudación de impuestos, y le dijo: "Sígueme".
El, dejándolo todo, se levantó y lo siguió.
Leví ofreció a Jesús un gran banquete en su casa. Había numerosos publicanos y otras personas que estaban a la mesa con ellos.
Los fariseos y los escribas murmuraban y decían a los discípulos de Jesús: "¿Por qué ustedes comen y beben con publicanos y pecadores?".
Pero Jesús tomó la palabra y les dijo: "No son los sanos los que tienen necesidad del médico, sino los enfermos.
Yo no he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores, para que se conviertan".

Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios.



Bulle

Liturgia latina
Himno “Audi benigne Conditor”


“No he venido a llamar a los justos sino a los pecadores para que se conviertan”

Oh Creador, tú conoces el corazón del hombre,
comprendes nuestras lágrimas y el clamor de nuestra plegaria.
En este santo ayuno cuaresmal,
condúcenos al desierto, purifícanos.
En tu ternura, Señor, escrutas nuestros corazones,
conoces la debilidad de todas nuestras fuerzas,
da, a todo el que vuelve a ti
el perdón y la gracia de tu amor.
Sí, hemos pecado contra ti:
perdona a los que lloran y confiesan tu Nombre.
Para alabanza de tu gloria,
inclínate sobre nuestras heridas, Señor, y sánanos (cf Lc 10,34).
Que la abstinencia libere nuestro cuerpo,
que tu gracia lo ilumine en este tu Cuerpo de Luz.
Que nuestro espíritu se vuelva sobrio,
que evite todo mal y todo pecado.
Te rogamos, bienaventurada Trinidad,
que nos conduzcas hasta los goces de las fiestas pascuales.
y veremos a Cristo elevarse,
de entre los muertos, glorioso y viviente.
(EDD)

Reflexión sobre el cuadro

En todos los Evangelios aparecen preguntas, como la del 'por qué' que vimos ayer. Jesús hace preguntas, sus seguidores también, y lo mismo hacen quienes se esfuerzan por comprenderle. En el Evangelio de hoy, los escribas y fariseos desafían a los discípulos de Jesús: ’¿Por qué coméis con recaudadores de impuestos y pecadores?“. A su modo de ver, compartir la mesa con esas personas suponía un riesgo de compromiso moral. Creían que la santidad exigía distancia, incluso separación, y es revelador que el propio nombre ”fariseo“ conlleve la idea de estar apartado (la palabra ”fariseo“ viene de una palabra hebrea que significa ”separar“ o ”apartar“). Sin embargo, Jesús ve las cosas de otra manera. Sabía que en lugar de que el pecado de los demás lo infectara, su bondad transformaría a los demás. No teme ser disminuido por aquellos con los que se encuentra; más bien, su presencia tiene el poder de restaurar.

Esto sigue siendo cierto en nuestras propias vidas. Cristo nunca se debilita por nuestros fracasos o nuestros quebrantos. Al contrario, cada vez que nos acercamos a Él, somos nosotros los que somos elevados y transformados por su bondad. Por eso nunca se aleja de nosotros, incluso cuando la vergüenza o el miedo podrían tentarnos a mantener las distancias. Su santidad no nos aleja, sino que nos tiende continuamente la mano, invitándonos a entrar de nuevo en comunión con Él.

Nuestra percepción del pecado está en el centro de nuestra lectura. La elección a la que nos enfrentamos cada día entre el pecado y la virtud está dramáticamente representada en nuestro cuadro de 1633 de Franz Francken. El artista pinta una dramática visión alegórica del alma humana en una encrucijada. En el centro de esta vasta y abarrotada composición, una figura solitaria debe decidir entre dos caminos: uno que conduce hacia arriba, hacia la luz divina y la alegría celestial, y otro que desciende hacia la confusión, el placer y la ruina final. A su alrededor se arremolinan figuras mitológicas, personificaciones de la virtud, símbolos seductores de la riqueza y el poder, e imágenes más oscuras de la muerte y el juicio. Francken entrelaza la mitología clásica y la teología cristiana con tal perfección que la escena parece una meditación visual sobre la confusión que a veces se produce en nuestras almas. Cada gesto, cada objeto, cada figura de nuestro cuadro pregunta en voz baja al espectador: ¿Qué camino tomarás?

Lo que hace que el cuadro sea tan convincente es que no parece distante ni abstracto. La lucha entre la virtud y el vicio no es sólo el drama de esta figura pintada; es nuestra propia batalla interior cotidiana. El artista nos recuerda que el camino hacia la santidad rara vez es obvio o se recorre sin esfuerzo. Las tentaciones brillan, las distracciones se multiplican y el ruido del mundo puede ahogar la suave llamada de la gracia. Sin embargo, en medio de la complejidad, los rayos de luz divina siguen abriéndose paso, dando a entender que la invitación de Dios está siempre presente.

by Padre Patrick van der Vorst

Oración

(A 'saborear' el himno litúrgico de arriba)

lunes, 4 de noviembre de 2024

Evangelio del día


Carta de San Pablo a los Filipenses 2,1-4.

Hermanos:
Si la exhortación en nombre de Cristo tiene algún valor, si algo vale el consuelo que brota del amor o la comunión en el Espíritu, o la ternura y la compasión,
les ruego que hagan perfecta mi alegría, permaneciendo bien unidos. Tengan un mismo amor, un mismo corazón, un mismo pensamiento.
No hagan nada por espíritu de discordia o de vanidad, y que la humildad los lleve a estimar a los otros como superiores a ustedes mismos.
Que cada uno busque no solamente su propio interés, sino también el de los demás.


Salmo 131(130),1.2.3.

Mi corazón no se ha ensoberbecido, Señor,
ni mis ojos se han vuelto altaneros.
No he pretendido grandes cosas
ni he tenido aspiraciones desmedidas.

No, yo aplaco y modero mis deseos:
como un niño tranquilo en brazos de su madre,
así está mi alma dentro de mí.

Espere Israel en el Señor,
desde ahora y para siempre.


Evangelio según San Lucas 14,12-14.

Jesús dijo al que lo había invitado: "Cuando des un almuerzo o una cena, no invites a tus amigos, ni a tus hermanos, ni a tus parientes, ni a los vecinos ricos, no sea que ellos te inviten a su vez, y así tengas tu recompensa.
Al contrario, cuando des un banquete, invita a los pobres, a los lisiados, a los paralíticos, a los ciegos.
¡Feliz de ti, porque ellos no tienen cómo retribuirte, y así tendrás tu recompensa en la resurrección de los justos!".


Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios.


Bulle

San Gregorio Nacianceno (330-390)
obispo y doctor de la Iglesia
Del amor a los pobres, 4-6; PG 35, 863


“Al actuar así enseñaste a tu pueblo que el justo debe ser compasivo.” (Sab 12,19)

El primer mandamiento y el mayor, el fundamento de la Ley y de los profetas (Mt 22,40) es el amor que, según mi parecer, da la mayor prueba de sí mismo en el amor a los pobres, en la ternura y la compasión por el prójimo. Nada honra tanto a Dios como la misericordia porque nade se le asemeja tanto. “La justicia y el derecho sostienen su trono...” (Sal 88,15) Prefiere la misericordia al juicio (Os 6,6). Nada como la benevolencia hacia los hombres atrae tanto la benevolencia de Dios, amigo de los hombres. (Sap 1,6) Su recompensa es justa, mide con la medida de la misericordia.
Hay que abrir nuestro corazón a todos los pobres, a todos los desgraciados, sea cual fuera su sufrimiento. Este es el sentido del mandamiento que nos exhorta a “alegrarnos con los que están alegres y entristecernos con los que lloran.” (Rm 12,15) Siendo nosotros también humanos, ¿no nos conviene ser misericordiosos con nuestros semejantes? (EDD)

Oración

Señor, danos la gracia de conocerte más profundamente,  para amarte con todo nuestro ser.   Concédenos un corazón puro, para amar a nuestro prójimo como a nosotros mismos.   Que el don de tu Espíritu Santo  nos permita ver tu presencia en nuestras hermanas y hermanos,  para que podamos amarnos unos a otros con el mismo amor incondicional con el que tú nos amas.   Por Cristo nuestro Señor. Amén.

(centrosofía.sagrado)

martes, 12 de octubre de 2021

Evangelio de hoy


 

Evangelio según San Lucas 11,37-41.

Cuando terminó de hablar, un fariseo lo invitó a cenar a su casa. Jesús entró y se sentó a la mesa.
El fariseo se extrañó de que no se lavara antes de comer.
Pero el Señor le dijo: "¡Así son ustedes, los fariseos! Purifican por fuera la copa y el plato, y por dentro están llenos de voracidad y perfidia.
¡Insensatos! El que hizo lo de afuera, ¿no hizo también lo de adentro?
Den más bien como limosna lo que tienen y todo será puro.

Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios.


Comentario


Bulle

San Alfonso María de Ligorio (1696-1787)
obispo y doctor de la Iglesia
6º Discurso de la novena de Navidad (Œuvres spirituelles, Noël, Saint-Paul, 1993), trad. sc©evangelizo.org


Un corazón realmente de Dios

Comprendamos que nuestro corazón pertenecerá enteramente a Dios desde el día que le remeteremos toda nuestra voluntad, cuando no queramos más que lo que él quiere. Dios sólo desea nuestro bien y felicidad. “Cristo ha muerto, dice el Apóstol Pablo, para ser el Señor de muertos y vivos. Sea que vivamos, sea que muramos, pertenecemos al Señor” (cf. Rom 14,8-9). Jesús quiso morir por nosotros, ¿qué más podía hacer para conquistar nuestro amor y devenir el único Maestro de nuestro corazón? A nosotros ahora, con nuestra vida y nuestra muerte, mostrar al cielo y a la tierra que no nos pertenecemos más, sino que somos enteramente de nuestro Dios y sólo de él.
¡Cuánto desea Dios ver un corazón todo suyo! ¡De qué ardiente amor lo ama! ¡Qué marcas de ternura le prodiga desde ahora! ¡Que bienes, felicidad y gloria le prepara en el cielo! (…)
¡Almas fieles! Caminemos al encuentro de Jesús: Si tiene la felicidad de poseernos, nosotros tenemos la felicidad de poseerlo a él: el intercambio es mucho más ventajoso para nosotros que para él. “Teresa”, dijo un día el Señor a la santa de Ávila, “hasta aquí no fuiste enteramente mía. Ahora que eres toda a mí, debes saber que soy enteramente a ti”. (…) Dios arde de un extremo deseo de unirse a nosotros, pero es necesario que tengamos especial cuidado en unirnos a él. (EDD)

Oración

PABLO VI

ORACIÓN POR LA FE

 

Señor, yo creo, yo quiero creer en Ti

Señor, haz que mi fe sea pura, sin reservas, y que penetre en mi pensamiento, en mi modo de juzgar las cosas divinas y las cosas humanas.

Señor, haz que mi fe sea libre, es decir, que cuente con la aportación personal de mi opción, que acepte las renuncias y los riesgos que comporta y que exprese el culmen decisivo de mi personalidad: creo en Ti, Señor.

Señor, haz que mi fe sea cierta: cierta por una congruencia exterior de pruebas y por un testimonio interior del Espíritu Santo, cierta por su luz confortadora, por su conclusión pacificadora, por su connaturalidad sosegante.

Señor, haz que mi fe sea fuerte, que no tema las contrariedades de los múltiples problemas que llena nuestra vida crepuscular, que no tema las adversidades de quien la discute, la impugna, la rechaza, la niega, sino que se robustezca en la prueba íntima de tu Verdad, se entrene en el roce de la crítica, se corrobore en la afirmación continua superando las dificultades dialécticas y espirituales entre las cuales se desenvuelve nuestra existencia temporal.

Señor, haz que mi fe sea gozosa y dé paz y alegría a mi espíritu, y lo capacite para la oración con Dios y para la conversación con los hombres, de manera que irradie en el coloquio sagrado y profano la bienaventuranza original de su afortunada posesión.

Señor, haz que mi fe sea activa y dé a la caridad las razones de su expansión moral de modo que sea verdadera amistad contigo y sea tuya en las obras, en los sufrimientos, en la espera de la revelación final, que sea una continua búsqueda, un testimonio continuo, una continua esperanza.

Señor, haz que mi fe sea humilde y no presuma de fundarse sobre la experiencia de mi pensamiento y de mi sentimiento, sino que se rinda al testimonio del Espíritu Santo, y no tenga otra garantía mejor que la docilidad a la autoridad del Magisterio de la Santa Iglesia. Amén.

 

(Pronunciada en la Audiencia general del 30 de octubre de 1968)

L'Osservatore Romano, Edición en Lengua Española, 2 de agosto de 1981, p-3.


























miércoles, 25 de agosto de 2021

El Papa Francisco: “Detestable es la hipocresía en la Iglesia”

 


Audiencia General. El Pontífice aseguró que el “hipócrita no sabe amar” y lamentó que “hay tantos cristianos y ministros hipócritas”.

El Papa Francisco alertó hoy sobre la difusión del «virus de la hipocresía».

«La hipocresía es el miedo a decir abiertamente la verdad, es fingir o aparentar para quedar bien a los ojos de los demás». Lo dijo el Pontífice durante la audiencia general de este miércoles 25 de agosto de 2021. 

En su predicación en el aula Pablo VI del Vaticano, el Papa reprochó la actitud de los hipócritas en la Iglesia y en la sociedad: a partir de la actitud de los cristianos de a pie hasta la de los ministros, así como la hipocresía que daña las relaciones interpersonales y corrompe la política. 

En la política no es inusual encontrar hipócritas que viven un desdoblamiento entre lo público y lo privado”.

La hipocresía – dijo-  “a menudo se esconde en el lugar de trabajo, donde se trata de aparentar amigos con los colegas mientras la competición lleva a golpearles a la espalda”.

Un hipócrita no sabe amar

El Papa tampoco usó medios términos para señalar la hipocresía en la Iglesia.  “Particularmente detestable es la hipocresía en la Iglesia. Lamentablemente, (silencio)…: ‘Hay tantos cristianos y tantos ministros hipócritas’. 

“No deberíamos olvidar nunca las palabras del Señor: “Sea vuestro lenguaje: ‘sí, sí’; ‘no, no’; que lo que pasa de aquí viene del Maligno” (Mt 5,37)”.

El Papa invitó a reflexionar sobre la hipocresía condenada por San Pablo y por Jesús: 

“No tengamos miedo de ser verdaderos, de decir la verdad, de conformarnos con la verdad. Así podremos amar”. Por ende, dijo: “Un hipócrita no sabe amar”. 

“Actuar de otra manera significa poner en peligro la unidad en la Iglesia, por la cual el Señor mismo ha rezado”, afirmó. 

Saludos del Papa Francisco (Galería)

Audiencia del Papa 25 de agosto

¿Qué es la hipocresía?

«Cuando nosotros decimos: ‘Atención a ese de allá por que es un hipócrita ¿qué significa esto? , preguntó.

Y respondió: «Se puede decir que es miedo por la verdad. Se prefiere fingir en vez de ser uno mismo.Fingir impide la valentía de decir abiertamente la verdad y así se escapa fácilmente a la obligación de decirla siempre, sea donde sea y a pesar de todo».

Fingir conduce a ‘medias verdades’, explicó. El Papa aseguró que la verdad no acepta ser presentada a medias, pues no existen verdades a medias. Estas producen un modo de actuar que no es verdadero. 

“Se prefiere fingir que ser uno mismo. Fingir impide la valentía de decir abiertamente la verdad y así se escapa a la obligación de decirla siempre, sea donde sea y a pesar de todo”. 

La sonrisa fingida del hipócrita

El Papa apretó los dientes para enmarcar con los labios a medio abrir una sonrisa fingida para explicar la actitud de los hipócritas.  

Señaló que se trata de un “sonrisa falsa”, “una sonrisa que no proviene del corazón”. “Gente que busca estar bien con todos, pero que no están con nadie”.

El Papa sostuvo que decir la verdad es un “mandamiento”, una “obligación”.

“En un ambiente donde las relaciones interpersonales son vividas bajo la bandera del formalismo, se difunde fácilmente el virus de la hipocresía”.

Falsedad e inequidad:

El Pontífice señaló también que en «los Evangelios» se «narran diferentes situaciones en las que Jesús reprende fuertemente a aquellos que aparecen justos al externo, pero dentro están llenos de falsedad y de iniquidad (Cfr Mt 23, 13-29)». 

El Papa invitó a reflexionar sobre el Evangelio según Mateo, capitulo 23, donde Jesús grita seis veces a los maestros de la Ley y fariseos, que son ‘unos hipócritas, hipócritas’. Especialmente porque cierran a la gente el Reino de los Cielos. 

El hipócrita es una persona que finge, adula y engaña porque vive con una máscara en el rostro y no tiene el valor de enfrentarse a la verdad.

Por esto, no es capaz de amar verdaderamente: se limita a vivir de egoísmo y no tiene la fuerza de demostrar con transparencia su corazón«. 

Ser auténticos

Asimismo, el Papa dirigió un saludo a los fieles presentes: «Pidamos al Señor que nos ayude a ser coherentes, a dejarnos confrontar y a combatir con valentía todo lo que nos aleja de la verdad y de la fe que profesamos. Sólo así podremos ser auténticos constructores de unidad y de fraternidad. Que Dios los bendiga. Muchas gracias».

Juegos Paralímpicos de Tokio

Al final, el Papa hizo un llamamiento a favor de la realización y del valor detrás de los Juegos Paralímpicos de Tokio.

«Ayer, en Tokio, dieron inicio los Juegos Paralímpicos. Envío mi saludo a los atletas y les doy las gracias porque ofrecen a todos un testimonio de esperanza y de valentía. Ellos, de hecho, manifiestan cómo el compromiso deportivo ayude a superar dificultades aparentemente insuperables».


Ary Waldir Ramos Díaz, Aleteia 
































sábado, 21 de agosto de 2021

(Un Minuto) para leer el Evangelio de hoy


Evangelio según San Mateo 23,1-12.

Jesús dijo a la multitud y a sus discípulos:
"Los escribas y fariseos ocupan la cátedra de Moisés;
ustedes hagan y cumplan todo lo que ellos les digan, pero no se guíen por sus obras, porque no hacen lo que dicen.
Atan pesadas cargas y las ponen sobre los hombros de los demás, mientras que ellos no quieren moverlas ni siquiera con el dedo.
Todo lo hacen para que los vean: agrandan las filacterias y alargan los flecos de sus mantos;
les gusta ocupar los primeros puestos en los banquetes y los primeros asientos en las sinagogas,
ser saludados en las plazas y oírse llamar 'mi maestro' por la gente.
En cuanto a ustedes, no se hagan llamar 'maestro', porque no tienen más que un Maestro y todos ustedes son hermanos.
A nadie en el mundo llamen 'padre', porque no tienen sino uno, el Padre celestial.
No se dejen llamar tampoco 'doctores', porque sólo tienen un Doctor, que es el Mesías.
Que el más grande de entre ustedes se haga servidor de los otros,
porque el que se ensalza será humillado, y el que se humilla será ensalzado".


Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios.


Bulle

San Juan Crisóstomo (c. 345-407)
presbítero en Antioquía, después obispo de Constantinopla, doctor de la Iglesia
Octava Homilía sobre la Carta a los Romanos, 8; PG 60, 464


«Todos sois hermanos»

«Donde dos o tres están reunidos en mi nombre, dice Jesús, yo estoy en medio de ellos» (Mt 18,20)... Pero ¿qué es realmente lo que veo? Los cristianos que sirven bajo el mismo estandarte, bajo el mismo jefe, se devoran y se desgarran: ¡unos por un poco de oro, otros por la gloria, algunos sin ningún motivo, otros por el placer de un buen nombre! Entre nosotros, el nombre de hermanos es una palabra vana...
Respetad esta mesa santa donde todos estamos convocados; respetad a Cristo inmolado por nosotros; respetad el sacrificio que se ofrece... Después de haber participado en dicha mesa y haber comulgado tal alimento, ¿Cogeremos los armas unos contra otros, cuando deberíamos armarnos todos juntos contra el demonio?... ¿Olvidamos este adversario, para lanzar nuestras flechas contra nuestros hermanos? ¿Qué flechas, diréis? Las que lanzan la lengua y los labios. No sólo hay flechas con puntas de hierro que hieren: algunas palabras causan lesiones mucho más profundas.

Oación a San Pío X (hoy celebramos su fiesta)

Glorioso Papa de la eucaristía, San Pío X, que te has empeñado en “restaurar todas las cosas en Cristo”. Obtenme un verdadero amor a Jesucristo, de tal manera que solo pueda vivir por y para Él. ... Por tu gran amor a María, madre y reina de todo lo creado, inflama mi corazón con una tierna y gran devoción.






























miércoles, 20 de enero de 2021

Evangelio del día

 

ChristianArt 
 
Marcos 3:1-6 ¿Es contra la ley hacer el bien en el día sábado?
 
 

Una tarde de domingo en la isla de La Grande Jatte, Pintura de George Seurat (1859-1891) Pintado en 1884,
Óleo sobre lienzo © Art Institute of Chicago

EN aquel tiempo, Jesús entró otra vez en la sinagoga y había allí un hombre que tenía una mano paralizada. Lo estaban observando, para ver si lo curaba en sábado y acusarlo.

Entonces le dice al hombre que tenía la mano paralizada:

«Levántate y ponte ahí en medio».

Y a ellos les pregunta:

«¿Qué está permitido en sábado?, ¿hacer lo bueno o lo malo?, ¿salvarle la vida a un hombre o dejarlo morir?».

Ellos callaban. Echando en torno una mirada de ira y dolido por la dureza de su corazón, dice al hombre:

«Extiende la mano».

La extendió y su mano quedó restablecida.

En cuanto salieron, los fariseos se confabularon con los herodianos para acabar con él.

Comentario

Bulle

Melitón de Sardes (¿- c. 195)
obispo
Homilía sobre la Pascua, 82-90


“Los fariseos salieron y se confabularon con los herodianos para buscar la forma de acabar con él.”

    No habéis visto a Dios; no habéis reconocido al Señor; no habéis reconocido que era él, el Primogénito de Dios, aquel que ha sido engendrado antes que la aurora (Sal 109,3) aquel que hace surgir la luz, que ha hecho brillar el día separándolo de las tinieblas, aquel que fijó los fundamentos de la tierra, separando las aguas, desplegando el firmamento..., aquel que creó a los ángeles en el cielo y, fijando sus moradas, aquel que ha modelado al hombre sobre la tierra. El escogió a Israel, lo condujo de Adán a Noé, de Noé a Abrahán, de Abrahán a Isaac y Jacob y a los doce patriarcas. Él condujo a vuestros padres a Egipto, cuidando de ellos, protegiéndolos y alimentándolos. El los iluminó por una columna de fuego y una nube espesa, que partió el mar rojo y los hizo pasar a pie enjuto. El los alimentó con el maná del cielo, les dio a beber agua de la roca, les dio la Ley y la tierra prometida, les envió a los profetas y les dio reyes. El es el que ha venido hasta vosotros, curando a los que sufren, resucitando a los muertos... Es él que vosotros queréis matar, a quien entregáis por un precio de monedas...
    ¿Habéis reconocido los beneficios que él os ha mostrado?... Reconoced ahora que ha restablecido la mano atrofiada. Reconoced a los ciegos de nacimiento que han sido iluminados por su palabra. Reconoced a los muertos que él ha hecho levantar de la tumba después de tres o cuatro días. Sus dones para con vosotros no tienen ponderación. Y vosotros..., le habéis pagado con males los bienes, con aflicción la alegría y con muerte la vida que él os trae. (EDD)





miércoles, 14 de octubre de 2020

Evangelio del día

 

ChristianArt 
 
Lucas 11, 42-46 Ustedes, los fariseos, a quienes les gusta tomar los asientos de honor
 
 
El Premio de la Academia® al Mérito, Concebido por Cedric Gibbons, director de arte de Metro-Goldwyn-Mayer,
 Esculpido por George Stanley, otorgado por primera vez a Emil Jannings, nombrado Mejor Actor por sus interpretaciones
 en "El último comando" y "El camino de toda la carne" en 1929 © Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas, Los Angeles

En aquel tiempo, Jesús dijo: “¡Ay de ustedes, fariseos, porque pagan diezmos hasta de la hierbabuena, de la ruda y de todas las verduras, pero se olvidan de la justicia y del amor de Dios! Esto debían practicar sin descuidar aquello. ¡Ay de ustedes, fariseos, porque les gusta ocupar los lugares de honor en las sinagogas y que les hagan reverencias en las plazas! ¡Ay de ustedes, porque son como esos sepulcros que no se ven, sobre los cuales pasa la gente sin darse cuenta!” Entonces tomó la palabra un doctor de la ley y le dijo: “Maestro, al hablar así, nos insultas también a nosotros”. Entonces Jesús le respondió: “¡Ay de ustedes también, doctores de la ley, porque abruman a la gente con cargas insoportables, pero ustedes no las tocan ni con la punta del dedo!”

Comentarios


Bulle

Beato Columba Marmion (1858-1923)
abad
El buen celo (Le Christ Idéal du Moine, DDB, 1936), trad. sc©evangelizo.org


El celo amargo de los fariseos

Se encuentran formas de mal celo que toman la apariencia de buen celo. Por ejemplo, el celo de los fariseos, estrictos observantes de la ley exterior. Ese celo “amargo” (…) no tiene su fuente en el amor de Dios y del prójimo, sino en el orgullo. Los que son afectados de orgullo están llenos de una estima descomedida por su propia perfección. No poseen otro ideal que el propio y es despreciado todo lo que no se acuerda con él. Quieren que todo se pliegue a su forma de ver y hacer y por eso las disensiones. Ese celo finaliza en odio.
Miren con cuanta aspereza los fariseos, animados de ese mal celo, persiguen al Señor posándole preguntas insidiosas, tendiéndole trampas y poniéndole escollos. No buscan la verdad sino que quieren encontrar en falta a Cristo. Miren como lo apuran, lo provocan para que condene a la mujer adúltera: “Moisés nos ordena lapidar a esta mujer. ¿Qué dices tú, Maestro?” (Jn 8,5). Miren cómo le reprochan de realizar sanaciones el día del shabbat (Lc 6,7), cómo reprochan a los discípulos de estrujar las espigas el día de reposo (Mt 12,2), cómo se escandalizan cuando ven al divino Maestro comer con pecadores y publicanos (Mt 9,2). Son todas manifestaciones de ese “celo amargo” en que entra muy seguido la hipocresía. (EDD)





miércoles, 26 de agosto de 2020

Evangelio del día

ChristianArt
Mt 23, 27-32Sepulcros blanqueados
Viuda Llorona, Detalle de la escultura del Cementerio de Staglieno, Mármol tallado, Esculpido en los 1860's © Arte Cristiano 
En aquel tiempo, Jesús dijo a los escribas y fariseos: “¡Ay de ustedes, escribas y fariseos hipócritas, porque son semejantes a sepulcros blanqueados, que por fuera parecen hermosos, pero por dentro están llenos de huesos y podredumbre! Así también ustedes: por fuera parecen justos, pero por dentro están llenos de hipocresía y de maldad. ¡Ay de ustedes, escribas y fariseos hipócritas, porque les construyen sepulcros a los profetas y adornan las tumbas de los justos, y dicen: ‘Si hubiéramos vivido en tiempo de nuestros padres, nosotros no habríamos sido cómplices de ellos en el asesinato de los profetas’! Con esto ustedes están reconociendo que son hijos de los asesinos de los profetas. ¡Terminen, pues, de hacer lo que sus padres comenzaron!”

Comentario
Papa Francisco
Audiencia general del miércoles 2 de octubre de 2013 (trad. © copyright Libreria Editrice Vaticana)

Cristo llama a todos a dejarse envolver por el perdón de Dios
Me podréis decir: pero la Iglesia está formada por pecadores, lo vemos cada día. Y esto es verdad: somos una Iglesia de pecadores; y nosotros pecadores estamos llamados a dejarnos transformar, renovar, santificar por Dios. Ha habido en la historia la tentación de algunos que afirmaban: la Iglesia es sólo la Iglesia de los puros, de los que son totalmente coherentes, y a los demás hay que alejarles. ¡Esto no es verdad! ¡Esto es una herejía! La Iglesia, que es santa, no rechaza a los pecadores; no nos rechaza a todos nosotros; no rechaza porque llama a todos, les acoge, está abierta también a los más lejanos, llama a todos a dejarse envolver por la misericordia, por la ternura y por el perdón del Padre, que ofrece a todos la posibilidad de encontrarle, de caminar hacia la santidad. […]
En la Iglesia, el Dios que encontramos no es un juez despiadado, sino que es como el Padre de la parábola evangélica. Puedes ser como el hijo que ha dejado la casa, que ha tocado el fondo de la lejanía de Dios. Cuando tienes la fuerza de decir: quiero volver a casa, hallarás la puerta abierta, Dios te sale al encuentro porque te espera siempre, Dios te espera siempre, Dios te abraza, te besa y hace fiesta. Así es el Señor, así es la ternura de nuestro Padre celestial.
El Señor nos quiere parte de una Iglesia que sabe abrir los brazos para acoger a todos, que no es la casa de pocos, sino la casa de todos, donde todos pueden ser renovados, transformados, santificados por su amor, los más fuertes y los más débiles, los pecadores, los indiferentes, quienes se sienten desalentados y perdidos. (EDD)




martes, 25 de agosto de 2020

Evangelio del día

ChristianArt
Mt 23, 23-26 Limpia primero por dentro el vaso
 El Cáliz de Antioquía, ejecutado alrededor del año 500-550 DC, Taza de plata y plata dorada,
encontrada en Siria en 1910 © Metropolitan Museum, New York 
En aquel tiempo, Jesús dijo a los escribas y fariseos: “¡Ay de ustedes, escribas y fariseos hipócritas, porque pagan el diezmo de la menta, del anís y del comino, pero descuidan lo más importante de la ley, que son la justicia, la misericordia y la fidelidad! Esto es lo que tenían que practicar, sin descuidar aquello. ¡Guías ciegos, que cuelan el mosquito, pero se tragan el camello! ¡Ay de ustedes, escribas y fariseos hipócritas, que limpian por fuera los vasos y los platos, mientras que por dentro siguen sucios con su rapacidad y codicia! ¡Fariseo ciego!, limpia primero por dentro el vaso y así quedará también limpio por fuera’’. 
Comentario

Bulle
Beato Columba Marmion (1858-1923)
abad
Los instrumentos de las buenas obras (Le Christ Idéal du Moine, DDB, 1936), trad. sc©evangelizo.org

La perfección es interior
Tenemos que estar prevenidos sobre una cierta concepción errónea de la perfección, que se encuentra a veces en almas poco esclarecidas. Ocurre que ellas sitúan toda la perfección en la observación puramente exterior y material de las prescripciones. Aunque lo que diré parezca severo, no dudo en decirlo. El sesgo nombrado, confina o lleva el riesgo de conducir al fariseísmo, que es un gran peligro. (…)
Los fariseos pasaban a los ojos de la multitud como santos personajes. Ellos se consideraban ellos mismos santos. Hacían consistir toda su perfección en la exactitud en el cumplimiento de las observancias exteriores. Ustedes saben que su fidelidad a la letra y su puntualidad eran tan meticulosas, que los ejemplos de su formalismo son a veces risibles. No satisfechos con guardar muy escrupulosamente la ley de Moisés, que ya era una carga, agregaban un verdadero catálogo de prescripciones de propia obra. Nuestro Señor las llamaba la “tradición de los hombres” (Mc 7,8). Todo eso estaba exteriormente tan bien observado que no había nada para reprocharles: imposible encontrar discípulos de Moisés más correctos. (…)
Ustedes dirán: ¿No tenemos que observar todo lo que está prescrito? Por cierto lo debemos observar. (…) Pero retengamos bien esto: lo que importa en nuestra observancia es el principio interior que la anima. Los Fariseos observaban todo minuciosamente pero era para ser vistos y recibir el aplauso de la multitud. Esa desviación moral estropeaba a fondo todas las obras. En cuanto a la observancia exterior, guardada matemáticamente, pero por ella misma y sin nada que la ennoblezca, no es para nada la perfección. Es necesario que la vida interior sea el alma de nuestra fidelidad exterior. Esta debe ser el resultado, fruto y manifestación de sentimientos de fe, confianza y amor que rigen en nuestro corazón. (EDD)




sábado, 18 de julio de 2020

El Evangelio de hoy

Mt 12, 14-21 Los fariseos comenzaron a discutir cómo destruir a Jesús
 
 
Jesús entre los fariseos, pintado por Jacob Jordaens (1593-1678), pintado hacia 1660, Óleo sobre lienzo
© Sotheby's Hong Kong, 4 de diciembre de 2019, lote 23, vendido por £212.000
En aquel tiempo, los fariseos se confabularon contra Jesús para acabar con él. Al saberlo, Jesús se retiró de ahí. Muchos lo siguieron y él curó a todos los enfermos y les mandó enérgicamente que no lo publicaran, para que se cumplieran las palabras del profeta Isaías: Miren a mi siervo, a quien sostengo; a mi elegido, en quien tengo mis complacencias. En él he puesto mi Espíritu, para que haga brillar la justicia sobre las naciones. No gritará ni clamará, no hará oír su voz en las plazas, no romperá la caña resquebrajada, ni apagará la mecha que aún humea, hasta que haga triunfar la justicia sobre la tierra; y en él pondrán todas las naciones su esperanza.
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