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sábado, 1 de enero de 2022

Qué bella eres María, Madre de nuestro Salvador

BREZJE


"Quien busca el buen grano, lo encuentra en la espiga, quien busca oro fino, lo encuentra en la mina. Quien busca a Jesús, lo encuentra en María"

“… el nombre de la virgen era María. Y entrando, le dijo: “Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo».

Lucas 1

Una vez leí la historia de un asiático muy espiritual que emprendió un largo viaje buscando a Jesús.

“En todas partes preguntaba: “¿Dónde podré encontrar a Jesucristo?” Un día se encontró con un santo, un hombre de oración, devoto de la Virgen que lo llevó ante una imagen de nuestra Madre del cielo y le dijo:

“Quien busca el buen grano, lo encuentra en la espiga, quien busca oro fino, lo encuentra en la mina. Quien busca a Jesús, lo encuentra en María”.

Es tu madre, te ayudará

Es una madre que desde el cielo se preocupa por nuestras necesidades físicas y espirituales y nuestra salvación eterna. Buen decía san bernardo:

“En los peligros, en las angustias, en las dudas, piensa en María, invoca a María”.

Jesús mediador, María intercesora

Es curioso, cuando escribo sobre nuestra Madre del Cielo, salta una que otra persona tratando de confundir hábilmente, diciéndote que solo hay un mediador ante Dios y es Jesús. Lo cual es cierto. Lo dice la Biblia:

«Porque hay un solo Dios, y también un solo mediador entre Dios y los hombres, Cristo Jesús, hombre también»

1 Timoteo

Pero la forma como lo dicen, el contexto, es una verdad a medias.

Los católicos jamás hemos dicho que la Virgen Nuestra Madre es mediadora ante Dios. Sabemos que Jesús es el “Camino, la verdad y la vida”. Jesús es el mediador. La Virgen es la intercesora. Son dos cosas diferentes.

¿Qué significa esto? Cualquiera puede interceder ante Dios por las necesidades de otros.

Pedir, por ejemplo, con sus oraciones para que Dios se compadezca y ayude a un familiar enfermo a sanar.

De hecho, todos hemos rezado alguna vez pidiendo a Dios la salud o la conversión de alguna persona, incluso pedimos por nuestras hermanas, las Benditas Almas del Purgatorio, por el Papa, la Iglesia, la santidad de los sacerdotes, la familia.

Y esto es un acto de misericordia que Dios valora mucho. La Biblia habla de ello, la oración de intercesión.

«¿Hay alguno enfermo? Que llame a los ancianos de la Iglesia, que oren por él»

Santiago 5

El poder de María

La Virgen intercede por todos nosotros ante Jesús que es su hijo, y sabemos de sobra que Jesús NUNCA LE NEGARÁ NADA a su Madre.

De hecho, el primer milagro registrado de Jesús en las Sagradas Escrituras ocurrió por la intercesión de su Madre, la bienaventurada y SIEMPRE VIRGEN MARÍA.

«Esta señal milagrosa fue la primera”.

Juan 2, 11

Abre tu Biblia, busca en Juan 2 y lee: 

“Tres días más tarde se celebraba una boda en Caná de Galilea, y la madre de Jesús estaba allí. También fue invitado Jesús a la boda con sus discípulos. Sucedió que se terminó el vino preparado para la boda, y se quedaron sin vino. Entonces la madre de Jesús le dijo: «No tienen vino.» Jesús le respondió: «Mujer, ¿por qué te metes en mis asuntos? Aún no ha llegado mi hora.» Pero su madre dijo a los sirvientes: «Hagan lo que él les diga.»”

Por tanto, no te dejes confundir, ama a María, no tengas reparo en pedir sus favores y protección maternal para que lleve tus peticiones a su Hijo Jesús.

Lo que ella te dará

Hónrala como Madre de nuestro Salvador, la llena de gracia. Y si tienes alguna duda, lee Lucas 1 y mira lo que ocurre cuando María saluda a su prima Isabel.

«En aquellos días, se levantó María y se fue con prontitud a la región montañosa, a una ciudad de Judá; entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel. Y sucedió que, en cuanto oyó Isabel el saludo de María, saltó de gozo el niño en su seno, e Isabel quedó llena de Espíritu Santo; y exclamando con gran voz, dijo: «Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu seno; y ¿de dónde a mí que la madre de mi Señor venga a mí?»

Me brota del alma esta exclamación: “¡Qué bella eres María, Madre de nuestro Salvador!”

Y ¿qué nos dice el Catecismo de la Iglesia Católica?

969 …continúa procurándonos con su múltiple intercesión los dones de la salvación eterna […] Por eso la Santísima Virgen es invocada en la Iglesia con los títulos de Abogada, Auxiliadora, Socorro…

970 La misión maternal de María para con los hombres de ninguna manera disminuye o hace sombra a la única mediación de Cristo.

Y yo como católico, ¿qué debo hacer? La respuesta es sencilla. Acude a María con confianza, pide su protección maternal y hazle caso cuando te dice:

“Hagan lo que Jesús les diga”.

Claudio de Castro, Aleteia

Vea también    María, Madre de Dios - P. Loring


































sábado, 18 de diciembre de 2021

Nunca olvides el significado de la Navidad


No hay nada más inclusivo que la celebración del nacimiento del Niño que vino a salvar a todos

“La belleza de la Navidad se refleja en el intercambio de pequeños gestos de amor concreto”.

Papa Francisco

Seguro has notado que en algunos lugares se busca desvirtuar la Navidad, disminuirla, quitarle su significado, hacer que olvidemos el verdadero origen, reinventarla con un: “Felices Fiestas”.

Como católico, he leído consternado en los noticieros, que la Unión Europea ha querido eliminar la Navidad de un plumazo, como si se pudiera.

“Es más inclusivo y no discriminatorio decir Felices Festas”. ¡Total ingenuidad! No les hagas caso.

El origen de la alegría

Si leyeran las Sagradas Escrituras sabrían “quién” llega, el amor y la alegría que a todos les da.

“El pueblo que andaba a oscuras vio una luz grande. Los que vivían en tierra de sombras, una luz brilló sobre ellos. Acrecentaste el regocijo, hiciste grande la alegría. Alegría por tu presencia, cual la alegría en la siega… Porque una criatura nos ha nacido, un hijo se nos ha dado. Estará el señorío sobre su hombro, y se llamará su nombre «Maravilla de Consejero», «Dios Fuerte», «Siempre Padre», «Príncipe de Paz».”

Isaías 9

Es que no conocen lo que es la Navidad, o se avergüenzan de ser católicos y vivir su fe a plenitud.  

Nada hay más inclusivo que la Navidad, pues Jesús vino a salvarnos a todos, como hijos de Dios, amados desde la eternidad.

En Aleteia te hacemos algunas recomendaciones para esta Navidad:


¡Ha nacido el Salvador!

Si tan solo viviéramos en la dulce  presencia de Dios, recordando que tenemos un alma inmortal y estamos de paso en este mundo, que nos espera un cielo prometido. ¡Si tan solo supieran!

Dices “Felices Fiestas” cuando olvidas el sentido y significado de la Navidad.

Celebramos un momento histórico, extraordinario. Ha nacido nuestro Salvador, restaurando nuestras vidas y renovando las esperanzas de un cielo prometido.

La Navidad se trata de recordar y celebrar el Nacimiento de Jesús, un regalo de amor que nos hizo Dios.

Agradecer y compartir

Agradecidos, nos toca compartir la buena noticia y contar a todos emocionados, como corearon los ángeles aquella noche extraordinaria: “Nos ha nacido un Salvador, el Mesías, Hijo de Dios”.

Anímate a decir: “¡Feliz Navidad!”.

Experimenta la alegría de ser católico. A todo el que veas dile emocionado “¡FELIZ NAVIDAD!”.

Me encanta hacerlo y veo cómo se iluminan sus rostros y cambian y te devuelven aquel “¡Feliz Navidad hermano!».

Amable lector de Aleteia, sal emocionado a la calle y grita a todo pulmón: “¡Feliz Navidad para todos!”. Te tildarán de loco (a).

Sí, estamos locos de amor por el pequeño niño, el hijo de Dios que ha de nacer en nuestros corazones.

¡Feliz Navidad para ti!







jueves, 16 de diciembre de 2021

5 criterios para discernir la acción de los ángeles en tu vida


Descubre las tres venidas de Cristo y el papel de los santos ángeles en cada una de ellas, especialmente en la tercera, la oculta

¿Sabías que nos preparamos para tres venidas de Cristo? No dos, sino tres.

La primera venida es aquella en la cual el Hijo de Dios se hizo hombre y habitó entre nosotros, la última en la que vendrá glorioso en medio de los ángeles.

Pero entre la primera y la última venida, hay una venida intermedia, es la venida de Cristo en el día a día, en lo cotidiano de tu vida.

San Bernardo de Claraval habla de estas tres venidas, y menciona que, mientras la primera y la última venida son visibles, esta venida intermedia es oculta.

¿Estás a punto?

En la primera venida, Cristo vino revestido de debilidad; en la última vendrá en el esplendor de su gloria; y en la intermedia viene espiritualmente manifestando la fuerza de su gracia.

En la primera, Cristo fue nuestra redención, en la última se manifestará como nuestra vida, y en la intermedia como nuestro descanso y consuelo.

Es necesario estar preparados para recibir a Cristo en cualquiera de sus venidas, y aún más, todas ellas se encuentran profundamente unidas, no son separables.

La venida intermedia es como un camino que conduce de la primera a la última, escribe san Bernardo.

El fundamental papel de los ángeles

En este camino los ángeles juegan un papel necesario y fundamental. Así como estuvieron presentes en la primera desde la anunciación del arcángel Gabriel a la Virgen María, el anuncio a san José, y la manifestación a los pastores a quienes les indicaron dónde encontrar al Mesías que había nacido, así estarán presentes en la última venida de Jesús, acompañándolo en su gloria (Mt. 25,31).

En la venida intermedia, se encuentran presentes señalándonos continuamente dónde encontrar a Cristo.

Ellos nos muestran que no solo hay un mundo que vemos y contemplamos con nuestros sentidos, sino que hay otro mundo invisible mucho más maravilloso y grande que el que vemos.

Así como llevaron a los pastores a adorar al Niño envuelto en pañales, así también nos muestran que el reino de los cielos se encuentra entre nosotros y que para ello hay que aprender a mirar las cosas pequeñas y sencillas de nuestra vida.

Esta tarea de los ángeles tiene una importancia si recordamos que Jesús mismo nos advirtió que llegarán los que dicen: «Mirad, aquí está el Cristo», o «Allí está, no le creáis” (Mt 24,23).

Así que para no ser engañados, necesitamos acudir a nuestros buenos amigos espirituales que nos muestren realmente la presencia del Hijo de Dios.

Para ello, te podrán ayudar estos criterios para discernir la acción de los ángeles en esta venida intermedia de Cristo:

1“ENCONTRARÁN A UN NIÑO ENVUELTO EN PAÑALES”

Con estas palabras los ángeles orientaron a los pastores a la presencia del Emmanuel, del Dios con nosotros.

Así también, los ángeles nos muestran que la presencia de Dios se encuentra en lo más débil e indefenso, en lo que parece insignificante.

Precisamente el mismo Jesús advierte de los falsos profetas que anuncian y hacen grandes señales y prodigios (Mt 24,24). Una actitud totalmente contraria a lo que anuncian los ángeles: un niño pequeño.

Cristo está presente en lo mas pequeño de tu vida, en los que parece sin valor e insignificante.

2“APARECIÓ UNA MULTITUD DE ÁNGELES DEL CIELO, QUE ALABABAN A DIOS Y DECÍAN:«GLORIA A DIOS EN LAS ALTURAS, Y EN LA TIERRA PAZ A LOS QUE GOZAN DE SU BUENA VOLUNTAD»” (LC 2, 13-14)

Benedicto XVI ha dicho que el lenguaje de los ángeles es el canto, y el canto es la expresión de la alegría.

De esta manera, un segundo criterio es que todo lo que traiga el canto, la alegría, a tu vida viene de Dios. De hecho uno de los frutos del Espíritu Santo es la alegría.

Igualmente, sacerdotes exorcistas han mencionado que algo que no soporta el demonio es la alegría, y una manera de expulsarlo es la alabanza.

3“«NO TENGAN MIEDO. MIREN QUE LES TRAIGO BUENAS NOTICIAS QUE SERÁN MOTIVO DE MUCHA ALEGRÍA PARA TODO EL PUEBLO»” (LC. 2,10)

Los santos ángeles, como mensajeros de un Dios que es amor y bondad, traen noticias llenas de bondad y paz.

Los Santos ángeles no son profetas de desgracias, sino que anuncian los designios de misericordia que Dios tiene en tu vida.

Aquí, el tercer criterio: lo que anuncie una desgracia, como lo hacen los brujos, no viene de Dios; lo que te quite la paz, no anuncia a Dios.

Dios se encuentra en la paz y en su mensaje que anuncia la misericordia y su presencia en medio de nosotros

4“HOY LES HA NACIDO EN LA CIUDAD DE DAVID UN SALVADOR, QUE ES CRISTO EL SEÑOR” (LC. 2, 11)

El mensaje central de los ángeles es la presencia de Cristo. Ellos no se detienen en cosas diferentes a anunciar a Cristo y su presencia en nosotros.

Pero también el ángel nos lleva a reconocer a Jesús como el Salvador, nuestro redentor, y por ello nos lleva a adorarlo a Él.

Aquello que no te lleve a reconocer a Cristo como el único salvador, el Hijo de Dios hecho hombre, no viene de Dios.

Esto se aplica para la nueva era, que promueve falsamente a los ángeles, pero que no reconoce a Cristo como el Hijo de Dios hecho hombre, el redentor del hombre.

Así que el cuarto criterio es reconocer a Jesús hecho como hombre como tu redentor.

5ESTA PRESENCIA DE LOS ÁNGELES SE MANIFIESTA SIN NECESIDAD DE HACER PRÁCTICAS O RITUALES O TÉCNICAS ESOTÉRICAS

Ellos llegan en el momento y lugar indicados porque así es la voluntad de Dios, así que el último criterio de discernimiento es saber que la presencia de los ángeles se da sin necesidad de rituales y técnicas.

Que estos criterios te ayuden a descubrir a los ángeles, pero también y sobre todo a Jesús que se ha hecho hombre por ti.

De antemano, una feliz Navidad y un año lleno de la alegría y paz de este buen Dios que ha enviado a su Hijo único por ti, y cuyos mensajeros son nuestros buenos amigos: los santos ángeles.

La jerarquía de los ángeles

Fernando Cárdenas Lee, Foyer de Charite

Vea también     Los ángeles  -   Catequesis de San Juan Pablo II

























miércoles, 25 de agosto de 2021

El Papa Francisco: “Detestable es la hipocresía en la Iglesia”

 


Audiencia General. El Pontífice aseguró que el “hipócrita no sabe amar” y lamentó que “hay tantos cristianos y ministros hipócritas”.

El Papa Francisco alertó hoy sobre la difusión del «virus de la hipocresía».

«La hipocresía es el miedo a decir abiertamente la verdad, es fingir o aparentar para quedar bien a los ojos de los demás». Lo dijo el Pontífice durante la audiencia general de este miércoles 25 de agosto de 2021. 

En su predicación en el aula Pablo VI del Vaticano, el Papa reprochó la actitud de los hipócritas en la Iglesia y en la sociedad: a partir de la actitud de los cristianos de a pie hasta la de los ministros, así como la hipocresía que daña las relaciones interpersonales y corrompe la política. 

En la política no es inusual encontrar hipócritas que viven un desdoblamiento entre lo público y lo privado”.

La hipocresía – dijo-  “a menudo se esconde en el lugar de trabajo, donde se trata de aparentar amigos con los colegas mientras la competición lleva a golpearles a la espalda”.

Un hipócrita no sabe amar

El Papa tampoco usó medios términos para señalar la hipocresía en la Iglesia.  “Particularmente detestable es la hipocresía en la Iglesia. Lamentablemente, (silencio)…: ‘Hay tantos cristianos y tantos ministros hipócritas’. 

“No deberíamos olvidar nunca las palabras del Señor: “Sea vuestro lenguaje: ‘sí, sí’; ‘no, no’; que lo que pasa de aquí viene del Maligno” (Mt 5,37)”.

El Papa invitó a reflexionar sobre la hipocresía condenada por San Pablo y por Jesús: 

“No tengamos miedo de ser verdaderos, de decir la verdad, de conformarnos con la verdad. Así podremos amar”. Por ende, dijo: “Un hipócrita no sabe amar”. 

“Actuar de otra manera significa poner en peligro la unidad en la Iglesia, por la cual el Señor mismo ha rezado”, afirmó. 

Saludos del Papa Francisco (Galería)

Audiencia del Papa 25 de agosto

¿Qué es la hipocresía?

«Cuando nosotros decimos: ‘Atención a ese de allá por que es un hipócrita ¿qué significa esto? , preguntó.

Y respondió: «Se puede decir que es miedo por la verdad. Se prefiere fingir en vez de ser uno mismo.Fingir impide la valentía de decir abiertamente la verdad y así se escapa fácilmente a la obligación de decirla siempre, sea donde sea y a pesar de todo».

Fingir conduce a ‘medias verdades’, explicó. El Papa aseguró que la verdad no acepta ser presentada a medias, pues no existen verdades a medias. Estas producen un modo de actuar que no es verdadero. 

“Se prefiere fingir que ser uno mismo. Fingir impide la valentía de decir abiertamente la verdad y así se escapa a la obligación de decirla siempre, sea donde sea y a pesar de todo”. 

La sonrisa fingida del hipócrita

El Papa apretó los dientes para enmarcar con los labios a medio abrir una sonrisa fingida para explicar la actitud de los hipócritas.  

Señaló que se trata de un “sonrisa falsa”, “una sonrisa que no proviene del corazón”. “Gente que busca estar bien con todos, pero que no están con nadie”.

El Papa sostuvo que decir la verdad es un “mandamiento”, una “obligación”.

“En un ambiente donde las relaciones interpersonales son vividas bajo la bandera del formalismo, se difunde fácilmente el virus de la hipocresía”.

Falsedad e inequidad:

El Pontífice señaló también que en «los Evangelios» se «narran diferentes situaciones en las que Jesús reprende fuertemente a aquellos que aparecen justos al externo, pero dentro están llenos de falsedad y de iniquidad (Cfr Mt 23, 13-29)». 

El Papa invitó a reflexionar sobre el Evangelio según Mateo, capitulo 23, donde Jesús grita seis veces a los maestros de la Ley y fariseos, que son ‘unos hipócritas, hipócritas’. Especialmente porque cierran a la gente el Reino de los Cielos. 

El hipócrita es una persona que finge, adula y engaña porque vive con una máscara en el rostro y no tiene el valor de enfrentarse a la verdad.

Por esto, no es capaz de amar verdaderamente: se limita a vivir de egoísmo y no tiene la fuerza de demostrar con transparencia su corazón«. 

Ser auténticos

Asimismo, el Papa dirigió un saludo a los fieles presentes: «Pidamos al Señor que nos ayude a ser coherentes, a dejarnos confrontar y a combatir con valentía todo lo que nos aleja de la verdad y de la fe que profesamos. Sólo así podremos ser auténticos constructores de unidad y de fraternidad. Que Dios los bendiga. Muchas gracias».

Juegos Paralímpicos de Tokio

Al final, el Papa hizo un llamamiento a favor de la realización y del valor detrás de los Juegos Paralímpicos de Tokio.

«Ayer, en Tokio, dieron inicio los Juegos Paralímpicos. Envío mi saludo a los atletas y les doy las gracias porque ofrecen a todos un testimonio de esperanza y de valentía. Ellos, de hecho, manifiestan cómo el compromiso deportivo ayude a superar dificultades aparentemente insuperables».


Ary Waldir Ramos Díaz, Aleteia 
































lunes, 5 de julio de 2021

La conversación más importante de la historia

 

Jesús explica quién es y su relación con la salvación de cada uno

“Y ustedes, les preguntó, ¿quién dicen que soy?”

Mateo 16

Lo que estás a punto de leer, para mí es una de las conversaciones más importantes de la historia, una que define nuestro futuro y la salvación del mundo.

Creo que era san Josemaría Escrivá quien sugería que al leer las Escrituras te metieras en ellas. ¿Cómo es esto? Muy sencillo. Antes de leer, debes imaginar que estás allí, viendo lo que ocurre, eres un espectador ante lo que están describiendo.

Caminando en la noche junto a Nicodemo

Este dialogo extraordinario entre Nicodemo y Jesús se considera uno de los más conocidos y leídos de los Evangelios. Lo encuentras en Juan 3.

«Había entre los fariseos un hombre llamado Nicodemo, magistrado judío.
Fue éste donde Jesús de noche”.

Ahora vamos a colocarnos al lado de Nicodemo. Caminemos parte del trayecto con él. Es de noche.

Podemos intuir que lleva en su alma una gran confusión, grandes expectativas y muchas ilusiones.

Porta una lámpara para alumbrar el camino. Va despacio por su avanzada edad. Sabe que no estará ante un hombre cualquiera.

Él es un maestro de la Ley, un líder de su comunidad y puede reconocer que hay algo diferente en ese hombre. Pero ¿quién es Jesús? ¿Qué podrá decirle?

Un diálogo histórico

Nicodemo se sienta inquieto, cerca de Jesús, para poder escucharlo con facilidad. Lo mira con amabilidad y sonríe.

Jesús seguro le devuelve la sonrisa y lo atraviesa con la paz de su mirada, para tranquilizar su alma. “Dime Nicodemo, ¿qué deseas saber? ¿Qué te inquieta?”.

Entonces se desarrolla un dialogo profundo que ha llegado hasta nuestros días. ¿Lo contó Nicodemo a los apóstoles? ¿Había alguien más escuchando, tomando notas?

Pon mucha atención a lo que se desarrolla ante tus ojos. Es una conversación realmente extraordinaria.

«Rabbí, sabemos que has venido de Dios como maestro, porque nadie puede realizar las señales que tú realizas si Dios no está con él«.

Nacer del Espíritu

Jesús le respondió:

«En verdad, en verdad te digo: el que no nazca de lo alto no puede ver el Reino de Dios».

Le dice Nicodemo:

«¿Cómo puede uno nacer siendo ya viejo? ¿Puede acaso entrar otra vez en el seno de su madre y nacer?».

Respondió Jesús:

«En verdad, en verdad te digo: el que no nazca de agua y de Espíritu no puede entrar en el Reino de Dios. Lo nacido de la carne, es carne; lo nacido del Espíritu, es espíritu. No te asombres de que te haya dicho: Tenéis que nacer de lo alto. El viento sopla donde quiere, y oyes su voz, pero no sabes de dónde viene ni a dónde va. Así es todo el que nace del Espíritu».

¿Cómo? Siendo levantado

Respondió Nicodemo:

«¿Cómo puede ser eso?»

Jesús le respondió:

«Tú eres maestro en Israel y ¿no sabes estas cosas? «En verdad, en verdad te digo: nosotros hablamos de lo que sabemos y damos testimonio de lo que hemos visto, pero vosotros no aceptáis nuestro testimonio. Si al deciros cosas de la tierra, no creéis, ¿cómo vais a creer si os digo cosas del cielo? Nadie ha subido al cielo sino el que bajó del cielo, el Hijo del hombre. Y como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así tiene que ser levantado el Hijo del hombre, para que todo el que crea tenga por él vida eterna..”.

Creer en el Hijo

Ahora le da una explicación maravillosa sobre el amor de Dios por la humanidad.

Porque tanto amó Dios al mundo que dio a su Hijo único, para que todo el que crea en él no perezca, sino que tenga vida eterna. Porque Dios no ha enviado a su Hijo al mundo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por él.»

Nicodemo se pone de pie, agradece a Jesús y se marcha impresionado. Tú, no lo olvides, estás con ellos. Medita las palabras de Jesús camino a tu casa. Siémbralas en tu corazón para que den frutos de eternidad.

Comparte tus experiencias con Dios. Escríbeme. Te dejo mi email personal
cv2decastro@hotmail.com

¡Dios te bendiga!

Claudio de Castro, Aleteia


Vea también     Diez sugerencias para una lectura fructífera de la Sagrada Escritura






















































miércoles, 28 de abril de 2021

Qué hace y qué dice Jesús en el Sagrario

El mensaje de san Manuel González: Los pasos que Jesús dio en Galilea, en Judea son los mismos pasos que da ahora desde su Corazón Eucarístico

Este es el título de un libro de san Manuel González (Sevilla, 25 de febrero de 1877 – Madrid, 4 de enero de 1940) que fue sacerdote, arcipreste de Huelva, obispo de Málaga y de Palencia.

Este santo es conocido como el Obispo del Sagrario Abandonado o el Apóstol de los Sagrarios Abandonados.

Y en este libro de 1925,  Qué hace y qué dice el Corazón de Jesús en el Sagrario, nos ofrece un camino para descubrir a Jesús presente en el Sagrario, expuesto en la custodia.

QUE HACE Y QUE DICE

En una palabra:  una guía para adorar a Jesús.

Cristo actúa

Y lo primero que nos dice san Manuel es que el Señor, en la Hostia Santa, no está quieto, inerte, solo siendo objeto de nuestra mirada, pero inactivo.

San Manuel González es muy directo en las verdades de este libro y en la predicación de toda su vida: Cristo en la custodia actúa y a la vez nos solicita unas disposiciones en función de esta verdad radical.

¿Cómo responder?

Cristo vivo está ahí y ojalá nuestra actitud fuera de ternura rendida hacia Él, de cariñosa humildad, de respuesta también activa ante su sed, su sed de almas.

No podemos meditar por nuestra cuenta sin hablar con quien nos habla.

El diálogo exige una contemplación que nos debe llenar de arrobo y atención reverente en la interrelación intensísima que ahora es posible. 

San Manuel González se queja, piadosamente y consecuentemente, de que ese activo y entero Jesús, Dios y Hombre, esté abandonado en multitud de sagrarios.

De tal forma que nadie se acerca a Él a recibir las “gracias que exhala su Sagrado Corazón”.

El país de las divinas sorpresas

En consecuencia, vayamos allí, al país de las divinas sorpresas, en palabras de san Manuel.

Porque Jesús es tan poco amado y tan desairado que nos debería llenar el alma de dolor y voluntad de reparar.

Y hay que ir allí, a descubrirlo, a estarse amando al Amado tal como cantara san Juan de la Cruz.

El mismo Jesús del Evangelio

Y es que algunos al verlo tan quieto pensarán que nada hace y que solo se trata de contemplar una figura apática, dicho con infinito respeto.

No es así y los cristianos a menudo no nos damos cuenta de que el Corazón Eucarístico de Jesús es el mismo Jesús del Evangelio.

Y actúa exactamente igual que en el Evangelio. Predica, nos cuida, escucha, se mueve hacia nosotros, nos consuela, nos abraza, nos cura, nos salva de un modo idéntico a como lo hacía por las tierras de Palestina.

¿Tenemos estas realidades presentes?

Cristo es fecundo en la Sagrada Eucaristía, en la Custodia, en su presencia divina en el Sagrario o en la Adoración. 

Cristo vive en la Hostia: palpita, sufre, se compadece.

No le escuchamos

Pero a menudo ignoramos su grandeza, su vida y nos situamos allí delante parloteando, lamentándonos, pidiendo cosas a barullo sin apreciar su Presencia infinita.

Y no callamos y no le escuchamos.

Nuestros toscos oídos abotargados por el ritmo de la vida son incapaces de apreciar todo lo que Jesús dice y hace.

E insistimos, todo lo que dice y hace es en sentido fuerte. Un ejemplo son las conversiones fulgurantes de las que tenemos noticias últimamente.

Y, entonces, si no nos damos cuenta de estas consoladoras verdades nos perdemos lo mejor de ese Cristo enamoradísimo y volcado en sus criaturas. Y tristemente le tratamos como si no actuase.  (Vea  también más abajo)

¿Y cómo se comporta este Cristo vivo?

La guía para andar tras los pasos de Jesús es el Evangelio.

San Manuel lo dice una y otra vez: Cristo actúa en la Eucaristía, en el Sagrario, del mismo modo en que lo hacía en los Evangelios.

Y los pasos que dio en Galilea, en Judea son los mismos pasos que da ahora desde su Corazón Eucarístico.

Y hay que dialogar con él con el Evangelio en la mano, en la memoria, en la lengua y en el corazón. 

Y como a Bartimeo, nos hace ver. Como a Lázaro, nos resucita. Y como a Pedro nos bendice y nos perdona.

En el Evangelio de san Mateo (28,21) lo dice con una claridad meridiana.

“Sabed que yo estoy con vosotros todos los días, hasta el final de los tiempos”.

Y san Manuel exclama, con énfasis, como para despertarnos, que no es una figura que pasó, un Cristo muerto al que recordamos con devoción.

Jesús está aquí y me mira

COMPOSTELA

“Jesús está aquí, ¡aquí en el Sagrario mío!”.

Y sigue el santo de los sagrarios abandonados:

“Jesús en el Sagrario, en la Custodia, me mira. Me mira siempre”.  

Con ojos de carne, bien vivos. Y en esa mirada Él se hace una imagen perfecta de mí y me atiende a mí como si no tuviera que atender a nadie más. 

San Marcos al describir el final del encuentro con el joven rico dice:

“Jesús, poniendo en él los ojos, le amó”.

Marcos, 10,21

Y no nos lo creemos, no lo pensamos, lo olvidamos: Él nos mira y nos ama.

Y nos mira y exhala virtud, nos ilumina con su mirada, nos llena de bendiciones si sabemos rendirnos enamorados ante su presencia.

Entonces san Manuel tira de las metáforas más poéticas que no por ser tan dulces son menos verdaderas:

“Jesús en el Sagrario, en la Custodia, es como un Sol, que irradia luz y calor, es como un manantial de agua medicinal, como un delicioso jardín esparciendo siempre los aromas más exquisitos”.

Cristo en el Sagrario, en la Custodia, en la Eucaristía

¿Sabemos entrar en el mundo que nos abre Jesús en el Sagrario? ¿Nos dejamos tomar de la mano por Él?

¿Le acompañamos, metiéndonos en las escenas del evangelio para andar con Él en Betania, junto a Marta, María y Lázaro?

¿Para contemplarlo en la luminosidad gloriosa de la Transfiguración acompañando Pedro, Santiago y Juan?

En fin: ¿somos capaces de meternos en sus llagas abiertas en la Pasión y en el Calvario?

¿Que sí queremos? Entonces hay que entrar con un silencio dócil en la morada del Sagrario cuando Jesús nos abre la puerta con su voz queda, con sus palabras apenas susurradas.

Si haces silencio…

MODLITWA W KOŚCIELE

Hay que acallar nuestras potencias para que Jesús sacramentado despliegue la inmensidad desbordante del océano de su Amor.

Es preciso silenciar la vida exterior para entrar en la vida interior de nuestro corazón para que se produzca ese intercambio de corazones del que hablan los santos: Él incendia, abrasa nuestro corazón con su Corazón.

En san Juan hay una pregunta dulcísima:

“Maestro, ¿dónde vives?”.

Llevemos esta pregunta a nuestra vida.

“¿Vives en la Eucaristía, en la Custodia, en el Sagrario?”

Y quizá Él nos responda:

“Ven a consolarme, que yo te tomaré en brazos y te daré de comer mi carne y de beber mi sangre”.

Adorar en el mundo

La continuidad entre la Eucaristía y la Adoración eucarística es estrechísima. Podríamos acabar de comulgar y decirnos:

“Quiero seguir a tu lado. Te albergo en mi pecho y a la vez quiero mirarte y decirte que no me movería de aquí jamás”.

Pero la vida nos exige encontrar a los Cristos que nos esperan en la existencia diaria.

Y saldremos de la Eucaristía, de la Adoración, transformados. Y andaremos por el mundo hacia delante sabiendo que Él está allí también, en cada persona, esperando que actuemos con la misma caridad con que él nos trata.

Y llevándonos espiritualmente la Custodia a la calle, nos acordaremos de Él y desagraviaremos acordándonos de tantos sagrarios abandonados tal como nos pide san Manuel.

Dejémonos acompañar por María, camino seguro, para llegar al Señor. Ella está allí a su lado, de un modo inefable, difícil de expresar, tal como lo expresan muchos santos y místicos.

“¡María, que sepa llegar a Él! Que sepa esperarle, escucharle, dejarme llevar por sus manos en el Sagrario, acompañándolo contigo, Madre”.

Ignasi de Bofarull, Aleteia 


 Vea también     Visitas al Santísimo y a la Virgen María  -  San Alfonso de Ligorio