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lunes, 6 de enero de 2025

Por qué debemos evitar los chismes, según la Biblia

 

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En la era de la comunicación rápida, en la que los chismes y la falta de amabilidad pueden propagarse con un simple movimiento de dedos y esto dice la Biblia

Las palabras tienen un tremendo poder: para elevar o herir, para aclarar o confundir, para tender puentes o quemarlos. A lo largo de toda la Escritura, encontramos sabiduría sobre el don de la palabra y la responsabilidad que conlleva. En una época de comunicación rápida, en la que los cotilleos y la falta de amabilidad pueden propagarse con un simple movimiento de dedos, estas lecciones parecen urgentes.

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La Biblia advierte a menudo de los peligros de hablar sin cuidado. Proverbios 18:21 nos recuerda que «la muerte y la vida están en poder de la lengua». Del mismo modo, Proverbios 10:19 aconseja «donde abundan las palabras, no falta el pecado; pero el que refrena sus labios es prudente». El mensaje es claro: nuestras palabras tienen consecuencias, y hablar irreflexivamente nos lleva fácilmente por mal camino.

En el Nuevo Testamento, el propio Jesús subraya esta responsabilidad. En Mateo 12:36-37, dice: «Os aseguro que en el día del juicio la gente dará cuenta de toda palabra imprudente que pronuncie, porque por vuestras palabras seréis justificados, y por vuestras palabras seréis condenados». Esta enseñanza pone de relieve cómo las palabras expresan el estado de nuestros corazones y la profundidad (o falta) de nuestro amor por los demás.

El Apóstol Santiago va más allá, comparando la lengua con un fuego capaz de incendiar bosques enteros (Santiago 3:6). Sin embargo, también afirma que las palabras, bien empleadas, pueden sembrar la paz y la sanación.

El cotilleo: Un pecado de comunidad

El Papa Francisco ha advertido repetidamente contra el pecado del chisme, llamándolo una «plaga más horrible que el COVID». Con su característica franqueza, dijo una vez: «Chismorrear es terrorismo, porque el que chismorrea es como un terrorista que lanza una bomba y se va, destruyendo a los demás.» Sus palabras se hacen eco del Catecismo de la Iglesia Católica (CIC), que califica el cotilleo de violación del Octavo Mandamiento.

Según el CIC, «el respeto a la reputación de las personas prohíbe toda actitud y toda palabra susceptibles de causarles injusticia» (CIC 2477). Cuando nos dedicamos a chismorrear o calumniar, dañamos las relaciones, fomentamos la división y erosionamos la confianza, comportamientos que contradicen la llamada del Evangelio al amor y a la unidad.

La respuesta cristiana

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Cuidar nuestras palabras no significa evitar conversaciones difíciles o refugiarse en el silencio. Significa usar nuestras palabras de forma reflexiva e intencionada, asegurándonos de que están «sazonadas con sal» (Colosenses 4:6). Antes de hablar, podemos preguntarnos: ¿Es verdad lo que voy a decir? ¿Es amable? ¿Es necesario?

San Francisco de Asís modeló esto bellamente cuando oró: «Señor, hazme un instrumento de tu paz». Su oración nos recuerda que nuestra forma de hablar debería ser una extensión del amor de Dios en el mundo, construyendo a los demás en lugar de destruirlos.

La palabra como instrumento de gracia

El Catecismo enseña también que «la lengua debe usarse para alabar y no para maldecir» (CIC 2143). Hablando con honestidad, humildad y caridad, contribuimos al florecimiento de quienes nos rodean.

En una época en la que la negatividad y el cotilleo dominan a menudo el discurso, los cristianos están llamados a ser contraculturales. Ya sea en línea o en persona, nuestras palabras deben hacerse eco de la bondad de Dios, sirviendo de luz a los demás y de recordatorio de la dignidad divina que hay en cada persona.

En última instancia, cuando guardamos nuestras lenguas, estamos protegiendo a los demás y alineándonos más estrechamente con la voluntad de Dios. Como nos recuerda Jesús, «de la abundancia del corazón habla la boca» (Mateo 12:34). Asegurémonos de que nuestros corazones y nuestras palabras están llenos de amor.


Daniel Esparza, Aleteia

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jueves, 25 de enero de 2024

Ante los chismes, cómo ponerles un alto y acabar con ellos

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¡Te tengo un chisme! ¡Te vas a sorprender cuando te cuente! ¡A qué no sabes de qué me enteré…! Seguro has escuchado estas y muchas otras frases en tu familia, trabajo o en tus círculos sociales

Según la RAE, los chismes son, por definición, una noticia verdadera o falsa, un comentario con que generalmente se pretende indisponer a unas personas con otras, o algo que se murmura de alguna.

Pero… ¿por qué tenemos esta tendencia a querer enterarnos de cosas que quizás no edifican nuestras vidas ni la de los demás? ¿qué nos motiva a querer compartirlo con otros? 

El «echar chisme» como comúnmente le llamamos, surge gracias a la tendencia de estar comunicado, pues es una de las principales habilidades que como seres humanos tenemos, incluso desde la prehistoria. 

Sin embargo, esas habilidades comunicativas que los seres humanos tenemos, han tomado otros caminos cuando de hablar mal se trata, pues es muy fácil permitirnos hacer juicios de sobre los demás. Sor Faustina Kowalska, en su diario no. 118, dice al respecto: 

La lengua es un órgano pequeño, pero hace cosas grandes»

Ella hacia hincapié a sus hermanas en que «una religiosa que no es callada nunca llegará a la santidad», pues decía que no guardar silencio cuando de un tema de chisme se trata causa daños irreparables en el prójimo, pero más en la propia alma. 

A continuación te compartimos algunos consejos prácticos para que cortes esa línea de «teléfono descompuesto» que lleva chismes que no edifican el alma. 

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1
SI NO EDIFICA NO LO ESCUCHES

El chisme es un mal tan sigiloso que es fácil escuchar y darte cuenta que lo que está entrando a tu alma son comentarios que no vale la pena guardar en tu corazón. 

San Pablo en sus cartas a los Efesios les dice «No salga de sus bocas ninguna palabra ofensiva, sino solo palabras buenas que ayuden a crecer a quien lo necesite y agraden a quien las escucha». (Ef 4, 29) 

Si te das cuenta que alguien comienza a contarte algún chisme, pídele luz al espíritu Santo para frenarlo de momento y orienta a la otra persona a hacer lo mismo, compartiendo con ellos el sabio consejo que da san Pablo. En lugar de ello, cambien de tema y ayuda a crecer al otro. 

2
SI NO EDIFICA NO LO VEAS 

Cuando veas alguna situación o acto que no es apropiado, aparta tu vista de ese contenido que genera escándalo, pues solo estarás aportando a que ese tipo de contenido se viralice o a que esas personas se sientan motivadas a crear contenido falso. 

Al igual alguna imagen o contenido que te llegue a tu WhatsApp que sabes que daña la integridad del otro. 

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3
SI NO EDIFICA NO LO DIGAS 

Ante este último consejo, sor Faustina dice que no digas nada que no venga del Espíritu Santo, y habla de la importancia de aprender a guardar silencio, pues esto le hace mucho bien al alma. 

El silencio es el lenguaje favorito de Dios, así que para escuchar a Dios, es necesario callar, un ejemplo claro es san José. Él era un hombre prudente, por lo que puedes pedirle a él que te ayude a ser prudente.

Las sagradas escrituras dicen en Prov. 21, 23:«El que tiene cuidado con lo que dice, se evitará muchos disgustos».

Finalmente, hazte esta importante pregunta: ¿qué clase de amigo, hijo y hermano quiero ser? 

Quieres ser alguien a quien busquen con confianza?¿Alguien a quien se acerquen para ser escuchados, y pedir un consejo? ¿o alguien a quien busquen para burlarse, criticar o juzgar?

Por último, no te olvides de san Ramón Nonato, patrono contra los chismes y calumnias. A él puedes pedirle que te ayude a no caer en la divulgación de los chismes, incluso para que también no se digan malos rumores sobre ti. 


Karen Hutch, Aleteia





domingo, 6 de septiembre de 2020

«El chismorreo es una peste más fea que el Covid, peor, hagamos un esfuerzo», alerta Francisco

El Papa Francisco alertó nuevamente contra los chismorreos
El Papa Francisco alertó nuevamente contra los chismorreos


El Papa Francisco ha reflexionado este domingo durante el rezo del Angelus sobre el Evangelio del día, centrado en la “corrección fraterna” y para ello pidió que la Virgen María “nos ayude a hacer de la corrección fraterna un hábito saludable, para que en nuestras comunidades se puedan establecer siempre nuevas relaciones fraternas, basadas en el perdón mutuo y, sobre todo, en la fuerza invencible de la misericordia de Dios”.
Tal y como recoge Vatican News, Francisco explica que para corregir al hermano que se ha equivocado “Jesús sugiere una pedagogía de recuperación, articulada en tres pasajes”:
En el primero de estos pasajes Jesús dice: "Repréndelo entre tú y él solo". El Papa afirma a que aquí lo que Jesús nos quiere decir es que “no debes poner su pecado delante de todos”. “Se trata – añade – de ir al hermano con discreción, no para juzgarlo, sino para ayudarlo a darse cuenta de lo que ha hecho”.
“Cuántas veces hemos tenido esta experiencia que alguien viene y nos dice mira en esto te has equivocado, tendrías que cambiar esto”, quizás al principio nos enfadamos pero luego agradecemos porque es un gesto de hermandad, de comunión, de ayuda y de recuperación”, agrega el Papa.
"No es fácil"
El Papa señala que además que “no es fácil” poner en práctica esta enseñanza de Jesús, por varias razones: “Porque existe el temor de que el hermano o la hermana reaccione mal”, porque “a veces no hay suficiente confianza con él o ella”. Así mismo explica que, “puede suceder que a pesar de mis buenas intenciones, la primera intervención fracase” en este caso – puntualiza – “es una buena idea no desistir, sino recurrir al apoyo de algún otro hermano o hermana”.
En el segundo pasaje, Jesús asegura: "Si no te escucha, toma todavía contigo uno o dos, para que todo asunto quede zanjado por la palabra de dos o tres testigos". El Papa señala que este es “un precepto de la Ley de Moisés” y que aunque parezca contra el acusado, “en realidad servía para protegerlo de falsos acusadores”.
“Pero Jesús va más allá – dice el Papa - los dos testigos son pedidos no para acusar y juzgar, sino para ayudar”. De hecho, añade: “Jesús considera que este enfoque con testigos también puede fracasar, a diferencia de la Ley de Moisés, para la cual el testimonio de dos o tres era suficiente para la condena”.
Por último, el Pontífice indica que las anteriores intervenciones pueden fracasar porque “el amor de dos o tres hermanos puede ser insuficiente” y es por eso que en este caso, Jesús añade: “díselo a la comunidad", es decir, “a la Iglesia”.
Si la primera intervención fracasa, Francisco considera que es una buena idea “no desistir y que se las arregle, me lavo las manos, no, esto no es cristiano”, sino “recurrir al apoyo de algún otro hermano o hermana”.
Francisco subraya que incluso esto “puede no ser suficiente” y tengamos que recurrir a “poner a nuestro hermano de nuevo en las manos de Dios”, de hecho Jesús dice: "Y si hasta a la comunidad desoye, sea para ti como el pagano y el publicano".
Además, pone un ejemplo: “Cuando nosotros vemos un error, un defecto, un desliz, de un hermano o una hermana, generalmente la primera cosa que hacemos es ir a contárselo a los demás, a chismosear. Y las habladurías cierran el corazón a la comunidad y cierran la unidad de la Iglesia”. Francisco se detiene para explicar que “el gran chismoso es el diablo”, “que siempre va diciendo las cosas malas de los otros, porque es el mentiroso que busca desunir a la Iglesia y de alejar a los hermanos y no hacer comunidad”. Es por eso que ha pedido por favor “que hagamos un esfuerzo para no chismosear”: “El chismorreo es una peste más fea que el Covid, peor, hagamos un esfuerzo, nada de habladurías, nada”.
Por lo tanto – concluye – “no se trata de una condena sin apelación, sino del reconocimiento de que a veces nuestros intentos humanos pueden fracasar, y que sólo estando solo ante Dios puede poner a nuestro hermano ante su propia conciencia y la responsabilidad de sus actos”. “Si la cosa no va – puntualiza – silencio y oración por el hermano y hermana que se equivoca pero jamás chismorreo”.
ReL

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viernes, 21 de junio de 2019

Los 7 malos hábitos que pueden estar arruinando tu vida

... y las mejores maneras de volver al buen camino

SAD WOMAN

El camino hacia la felicidad es largo y laborioso, y a veces, al tomar el camino equivocado, podemos encontrarnos socavando nuestros propios intentos de triunfar en la vida. En realidad, existen algunos métodos infalibles de arruinar nuestras vidas al involucrarnos en ciertos tipos de comportamiento. Aquí hay siete hábitos que debes evitar si estás tratando de ser verdaderamente feliz. Y como ninguno de nosotros es perfecto, hay alternativas positivas que nos permiten volver al buen camino …

1
RENUNCIAR CON DEMASIADA FACILIDAD

¿Tienes tendencia a rendirte cuando te topas con un obstáculo? Si es así, es una forma de nunca alcanzar tus metas, así como de perder una oportunidad que podría hacerte feliz. De hecho, si encuentras una dificultad y admites inmediatamente la derrota, acabas con cualquier posibilidad de alcanzar tus objetivos.
En su lugar, recuerda y practica esto: nada es gratis ni fácil. ¡Los obstáculos de la vida son solo una parte del camino hacia el éxito y el logro en nuestras vidas!

2
SER UN LIBRO ABIERTO EN TODO MOMENTO

Derramar todo lo que tienes en tu corazón y hablar abiertamente, sin filtro, es otra forma de crear enemigos instantáneamente y reducir tu círculo de amigos. No guardar nada para ti mismo, y dejar que todos sepan exactamente lo que piensas, sobre todo sin mostrar un toque de diplomacia o tacto, es una forma segura de alejar a las personas.
En lugar de eso, recuerda y practica esto: bajo la apariencia de honradez, esta falta de filtros puede, por el contrario, convertirse en una excelente manera de arruinar tu propia vida y la de los demás.

3
NO CUESTIONARTE NUNCA

¿No es la culpa un sentimiento desagradable? Entonces, ¿por qué castigarte a ti mismo cuestionando tus acciones o palabras? Si, cuando fallas en algo, no crees ni por un minuto que esto podría ser tu culpa, es obvio que evitarás sentirse culpable. Pensar que nada es nunca culpa tuya, no responsabilizarte por tus errores, es una vez más una forma infalible de perseverar en el fracaso como persona.
En su lugar, recuerda y practica esto: pensar en tus acciones y palabras puede de hecho hacerte consciente de ciertas fallas. ¡Esto te permite aprender de tus errores y evitar volver a cometerlos en el futuro, ayudándote a continuar en tu camino hacia la felicidad!

4
ALENTAR EL CHISME

Durante un café con amigos, a menudo se comparten innumerables rumores sobre personas desde “amigos” hasta figuras públicas. A veces, esta noticia es infundada o no verificada. Este es el medio perfecto para hacer daño a las personas, y ayudar a difundir estas noticias falsas seguramente causará daño.
En vez de eso, recuerda y practica esto: ¿A quién le gusta que hablen a sus espaldas, especialmente cuando las historias son incorrectas? Una vez más, al ayudar a difundir estos “rumores” condenados por el Papa Francisco durante su discurso de Año Nuevo en 2016, seguramente arruinarás tus posibilidades de tener una vida social saludable y satisfactoria. Si tienes la costumbre de hablar de cosas positivas y respetar la dignidad y la privacidad de otras personas, estarás en un camino mucho mejor.

5
RESIGNARTE EN SEGUIDA AL FRACASO

¿Alguna vez has notado que el éxito parece estar destinado a otros, no a ti? Todo es mucho más fácil para otras personas, gracias a lo único que poseen y tu no: la suerte. De hecho, ¿no es cierto que todas esas personas pueden atribuir su éxito a estar en el lugar correcto en el momento adecuado, rodeados por las personas adecuadas? ¿Por qué molestarse en tratar de entender, cuando es “obvio” que algunas personas solo tienen suerte y tu no eres una de ellas?
En su lugar, recuerda y practica esto: si lo piensas un poco, ¿no crees que su éxito podría ser una cuestión de audacia, tenacidad y ambición?

6
COMPARARTE CON LOS DEMÁS

Al observar constantemente lo que otros tienen, y lo que tienen éxito o no, quizás pienses que puedes comprender mejor tu propio sentido de valía. Sin embargo, esto te hace sentirte insatisfecho con lo que eres o lo que tienes …
En su lugar, recuerda y practica esto: establecer estándares para ti mismo en base a lo que ves en otras personas es una mala idea, porque no puedes ver la imagen completa de sus vidas con lo bueno y lo malo, y porque … no eres ellos. Además, otro riesgo de estas comparaciones es que no verás tus propios éxitos.

7
NO PONERTE PLAZOS NI METAS

¡Descansar en tu “zona de confort” es tan tentador! Tiene ese nombre por una razón, está claro. ¿Quién no quiere estar cómodo? Además, la vida ya es suficientemente peligrosa, entonces ¿por qué intentar algo nuevo? Seguir una rutina es reconfortante y reconfortante, incluso cuando la rutina en sí misma no lo sea.
En su lugar, recuerda y practica esto: seguramente debe haber, en lo más profundo de ti, cosas que te encantaría hacer, tener o lograr. A largo plazo, no lograrás hacer nada si no has establecido al menos algunos objetivos y plazos. ¿Crees que tendrás más que perder que ganar? Para no dejar esta vida con la sensación de que no has intentado lo suficiente, asegúrate de recordar este proverbio: “Lo que no está plantado no tiene posibilidad de crecer”.

Fanny Leroux, Aleteia



























martes, 5 de marzo de 2019

Papa Francisco: ¿Sabes qué es ser hipócrita?¿Sabes cómo se cura?

El Pontífice invitó a usar dos medicinas antes de Cuaresma para curarse de la mala costumbre del chisme y hablar mal del otro a sus espaldas

POPE AUDIENCE

El papa Francisco sostuvo que la mala costumbre de criticar y hablar mal de los demás a sus espaldas es un hábito del diablo. Y propuso dos medicinas para curarse: la oración y la dentadura. Además, explicó qué significa la hipocresía, según la espiritualidad cristiana.
“Si deseas “despellejar” a otro, criticar a otro, reza por él, reza por ella, y pide al Señor de resolver ese problema, y a ti, de cerrar la boca”, dijo el Pontífice en la parroquia romana de San Crispino de Viterbo, a las afueras de Roma, este domingo en la tarde, 3 de marzo 2019. 
El Pontífice denunció que hablar de los demás a sus espaldas es la fuente de “tantas desuniones, tantas guerras domésticas, guerras en el vecindario, guerras en el lugar de trabajo, tantas enemistades”.  
En su homilía, sin papeles en la mano, el Papa argumentó que Jesús explica a las personas la sabiduría cristiana con parábolas. Y se refirió al mensaje del Evangelio del domingo: “¿Por qué miras la paja que hay en el ojo de tu hermano y no ves la viga que está en el tuyo?” . 

¡Hipócrita!

En esta ocasión, el Papa reflexionó sobre la hipocresía siguiendo la parábola. “¿Cómo puedes decir a tu hermano: ‘Hermano, deja que te saque la paja de tu ojo’, tú, que no ves la viga que tienes en el tuyo? ¡Hipócrita!,saca primero la viga de tu ojo, y entonces verás claro para sacar la paja del ojo de tu hermano.” (San Lucas 6, 39-45)”. 
El Papa aseguró que con este mensaje, “el Señor quiere enseñarnos a no ir a criticar a los demás, a no mirar los defectos de los demás: mira primero los tuyos, tus defectos”. 
“Pero, padre, ¡no tengo ninguno!” – ¡Ah, felicidades! ¡Le aseguro que si no se da cuenta de que los tienen (defectos) aquí, los encontrarán en el Purgatorio! Mejor verlos aquí”, añadió.

Todos tenemos defectos

“Todos tenemos defectos, todos. Pero estamos acostumbrados a ello, en parte por inercia, en parte por la fuerza de la gravedad del egoísmo, a observar los defectos de los demás: somos especialistas, todos, en esto”. 
El Papa lamentó que la persona encuentra inmediatamente los defectos de los demás y habla enseguida a los demás sobre los males de los otros. 
“Porque hablar de los demás parece dulce, nos gusta. No, en esta parroquia tal vez no ocurra [risas], pero en otras partes es muy común. Siempre sucede así: “Ah, ¿cómo estás?” – “Bueno, bien con este tiempo…” – “¿Pero viste a ése…?”. E inmediatamente [caemos en esto de hablar mal]”. comentó. 
La hipocresía de hablar mal de los demás, ya sucedía en la época de Jesús. “Es algo que, con el pecado original que tenemos, nos lleva a condenar a otros, a condenar. E inmediatamente somos especialistas en encontrar las cosas malas de los demás, sin ver las nuestras”. “Y Jesús – continuó – dice: “Condenas a este por una pequeña cosa, y tu tienes muchas cosas más graves, pero no las ves”. 

¿Qué significa ser hipócrita? 

De esta manera, sostuvo que es cierto: nuestra malicia no es tanta, cuando se trata de sí. “Porque estamos acostumbrados a no ver nuestros límites, no a ver nuestras faltas, pero somos especialistas en ver las faltas de otros”.
Por eso, argumentó, “Jesús nos dice una palabra muy fea, muy fea: “Si vas por este camino, eres hipócrita”. “Es feo decir hipócrita: Jesús les dijo a los fariseos, a los doctores de la ley, que decían una cosa y hacían otras”. 
Entonces, Francisco destacó que “hipócrita significa uno que tiene un doble pensamiento, un doble juicio: uno lo dice abiertamente y otro en secreto, con el que condena a los demás”.
“Es tener una doble manera de pensar, una doble manera de ser visto. Se muestran como personas buenas y perfectas, y por debajo condenan”. 
“Es por eso – prosiguió – que Jesús escapa de esta hipocresía y nos aconseja: “Es más hermoso que mire sus faltas y dejen que otros vivan en paz. No te entrometas en la vida de otro: mira la tuya”.
“Y esto es algo que no termina ahí: la habladuría no termina en la habladuría; el chisme va más allá, siembra discordia, siembra enemistad, siembra mal”. 

Lengua destruye como bomba atómica 

El Papa dijo no exagerar al afirmar que “con la lengua inician las guerras”. “Tú, chismorreando sobre los demás, empiezas una guerra. Un paso hacia la guerra, una destrucción. Porque es lo mismo destruir al otro con la lengua que con una bomba atómica, es lo mismo […]. Es muy potente. Y no lo digo yo, lo dice el apóstol Santiago en su carta”. 
Invitó a leer en la Biblia las consecuencias de hablar mal del otro. “¡Es muy poderoso! Es capaz de destruir. Y con los insultos, con el chisme, comienzan tantas guerras: “guerras domésticas, – se comienza con gritar -, guerras en el vecindario, en el trabajo, en la escuela, en la parroquia … Por eso Jesús dice: “Antes de hablar mal de otros, toma un espejo y mírate a ti mismo; mira tus faltas y avergüénzate de tenerlas”. 

Hablar en la cara

El Papa insistió en que la lengua tiene el poder de destruir como una bomba atómica. Entonces habló del dilema de callar o hablar en la cara sobre las cosas malas que han hecho los demás. “No, padre, es que tantas veces hay gente mala, que tiene tantas faltas …”. Pero, de acuerdo, sé valiente y dilo en su cara: “Eres malo, eres malo, porque estás haciendo esto y esto”. Dígalo en la cara, no detrás. Dile en la cara”. 
“Pero él no quiere escucharme”. Entonces díselo a quien puede remediar esto, a los que pueden corregir, pero no lo digan en el chismorreo, porque el chisme no resuelve nada, de hecho. Empeora las cosas y te lleva a la guerra”. 

Dos medicinas antes de Cuaresma

El Papa recordó que en pocos días comenzará la Cuaresma: “Sería tan agradable que cada uno de nosotros, en esta Cuaresma, reflexione sobre esto. ¿Cómo me comporto con la gente? ¿Cómo está mi corazón frente a la gente? ¿Soy un hipócrita, sonrío y luego critico y destruyo con mi lengua?”. 
Entretanto, explicó que sí al final de Cuaresma se corrige este mal y “no siempre se critica a los demás a las espaldas”, entonces, aseguró, que “la Resurrección de Jesús se verá más hermosa y más grande entre nosotros”.  

Criticar es un hábito del diablo

“Eh, padre, es muy difícil, porque tiendo a criticar a los demás”, algunos podemos decir, porque es un hábito que el diablo pone en nosotros. Es verdad, no es fácil. Pero hay dos medicamentos que ayudan mucho. En primer lugar, la oración”, constató.
Si deseas “despellejar” a otro, criticar a otro, reza por él, reza por ella, y pide al Señor de resolver ese problema, y a ti, de cerrar la boca”. 
Primer remedio: la oración. “Sin oración no podemos hacer nada. Y en segundo lugar, hay otra medicina, que también es práctica como la oración: cuando sientes el deseo de hablar de alguien, te muerdes la lengua. ¡Fuerte! Porque así se hinchará la lengua y no podrás hablar. [risa] Es una medicina práctica, es muy práctica”. 
Francisco instó a los fieles a pensar seriamente en la enseñanza de Jesús: “¿Por qué miras la paja que hay en el ojo de tu hermano y no ves la viga que está en el tuyo?” 
“Piensa bien – dijo-. Piensen en que este hábito feo es el comienzo de tantas desuniones, tantas guerras domésticas, guerras en el vecindario, guerras en el lugar de trabajo, tantas enemistades. 
Piensen en ello. “Y oren al Señor, oren para que nos dé la gracia de no hablar mal de los demás. ¡Y todos los días tengan sus dentaduras listas para aplicar el segundo medicamento! ¡El Señor los bendiga!”, concluyó. 

Ary Waldir Ramos Díaz, Aleteia

















jueves, 1 de noviembre de 2018

¿Eres chismoso? El Papa Francisco aconseja este “remedio”


En un video mensaje enviado a los fieles de la Arquidiócesis de Buenos Aires (Argentina), con ocasión de su Primer Sínodo Arquidiocesano, el Papa Francisco dio un “remedio” para que los fieles no caigan en el chismorreo, que es “como un sarampión” para las comunidades católicas.

“Hay un remedio para no ser chismoso: muérdanse la lengua. Se les va a hinchar, pero así se van a curar”, dijo el Santo Padre.

Para el Papa, el chismorreo es uno de los peligros “que más debilita a las comunidades eclesiales”, pues “es como un sarampión, que se mete y se mete, y no se puede vivir sin sacarle el cuero al otro”.

“¡Cuídense de los chismes! Lean lo que dice el apóstol Santiago sobre los chismosos”, dijo.

“Cuántas veces oímos: ‘oh, esa señora es muy buena, va los domingos a Misa, va todos los días a Misa, pero es una chismosa’. ¡Bendito servicio le hace a la Iglesia una persona así!”, lamentó.

El Santo Padre alentó a los fieles a que cuando tengan deseos de hablar mal del prójimo “muérdete la lengua y pídele a Jesús que te saque ese vicio”.


Escuchemos al Papa