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jueves, 30 de abril de 2026

Dios actuó en su fragilidad: el hombre que no podía comulgar y hoy es santo

Durante 30 años no pudo confesarse ni comulgar por su adicción, pero jamás dejó de amar a Dios: murió mártir. La historia de san Marcos Ji Tianxiang.

san Marcos Ji Tianxiang

san Marcos Ji Tianxiang


    san Marcos Ji Tianxiang le negaron los sacramentos durante décadas debido a su adicción al opio. Sin embargo, perseveró en la fe hasta el final, amando a Dios incluso en medio de su debilidad, hasta alcanzar la santidad por el martirio.

    Médico respetado… y atrapado por una adicción

    Nacido en la China del siglo XIX en una familia cristiana, Ji Tianxiang era un médico acomodado y respetado que atendía gratuitamente a los más pobres. Su vida parecía ejemplar, pero una grave enfermedad de estómago cambió su destino.

    Para aliviar el dolor comenzó a consumir opio, un tratamiento habitual en su época. Sin embargo, pronto desarrolló una fuerte adicción, considerada entonces un vicio vergonzoso más que una enfermedad.

    Rechazado en la confesión, pero no por Dios

    Durante años luchó contra su dependencia. Acudía con frecuencia a confesarse, pero recaía una y otra vez. Su confesor, incapaz de comprender la naturaleza de la adicción, concluyó que no tenía un propósito firme de enmienda.

    Finalmente, le negó la absolución y le pidió que no regresara hasta cambiar de vida.

    Aquello podría haberle llevado a abandonar la fe, pero ocurrió lo contrario: Ji Tianxiang permaneció. Sabía que Dios le amaba, aunque no lograra vencer su debilidad.

    Siguió asistiendo a la iglesia. Siguió rezando. Siguió creyendo.

    Durante 30 años vivió sin poder recibir los sacramentos.

    Treinta años esperando el martirio

    En ese tiempo, desarrolló una profunda convicción: si no podía sanar su vida, tal vez Dios le concedería la salvación a través del martirio.

    Rezaba por ello.

    Y su oración sería escuchada.

    La prueba definitiva: persecución y fidelidad

    En el año 1900, durante el levantamiento de los bóxers contra cristianos y extranjeros, fue arrestado junto a su familia: su hijo, seis nietos y dos nueras.

    Muchos podían pensar que él sería el primero en renegar de la fe, debilitado por su adicción.

    Pero ocurrió lo inesperado.

    Mostró una firmeza absoluta. Ni amenazas ni torturas lograron quebrarlo. Permaneció fiel hasta el final.

    Cuando su nieto le preguntó con miedo:

    —“Abuelo, ¿adónde vamos?”

    Él respondió:

    —“Vamos a casa”.

    Murió el último, cantando a la Virgen

    Pidió a sus captores ser ejecutado el último, para que ninguno de los suyos muriera solo. Acompañó uno a uno a sus familiares hasta la muerte.

    Finalmente, caminó hacia su propia ejecución cantando la letanía de la Virgen María.

    Murió sin haber recibido los sacramentos durante décadas.

    Y, sin embargo, la Iglesia lo reconoció como santo.

    Un mensaje que rompe esquemas

    La historia de san Marcos Ji Tianxiang es un poderoso recordatorio: la gracia de Dios actúa incluso en medio de la debilidad más profunda.

    Su vida muestra que la santidad no es perfección humana, sino fidelidad perseverante.

    Especialmente para quienes luchan con adicciones, su testimonio es una luz de esperanza: Dios no abandona, incluso cuando todo parece perdido.

    El 9 de julio, día de su festividad, la Iglesia invita a pedir su intercesión por quienes no pueden acceder a los sacramentos y por todos los que combaten contra la adicción.

    San Marcos Ji Tianxiang, ruega por nosotros.

    ReL

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    martes, 14 de abril de 2026

    León XIV visitó la casa de las dos mártires agustinas españolas asesinadas en 1994

    Fue un encuentro privado con sus compañeras de orden religiosa: «Su presencia aquí significa mucho», les dijo.

    León XIV, con las agustinas de Bab el Oued, a las que hizo una visita particular entre sus actos públicos.

    León XIV, con las agustinas de Bab el Oued, a las que hizo una visita particular entre sus actos públicos.


      Un lugar especial en la visita de León XIV a Argelia ha sido la casa de las Misioneras Agustinas en el pueblo de Bab El Oued, donde ellas ofrecen en su Centro de Acogida y Amistad apoyo escolar para niños, cursos de idiomas y talleres artesanos para mujeres.

      Fue un encuentro privado entre dos de los actos públicos celebrados por el Papa, su visita a una mezquita y su encuentro con la comunidad católica argelina en la basílica de Nuestra Señora de África.

      Las hermanas recordaban bien a su compañero de orden, que las visitó en 2004 y 2009 cuando era prior general de los agustinos: su talante cordial y su cercanía, aunque persona de pocas palabras.

      En este lugar, en 1994, vivían tres agustinas españolas. Dos de ellas fueron asesinadas por terroristas islamistas: son las beatas mártires Esther Paniagua y Caridad Álvarez Martín Alonso. Como superior de los agustinos, Robert Prevost ya estuvo antes en este lugar. Al volver como Pontífice, quiere que se conozca su historia. Las dos españolas forman parte de los 19 mártires beatificados en 2018 en la ciudad argelina de Orán.

      La hermana Lourdes Miguélez, compañera de las dos agustinas españolas asesinadas, tuvo este lunes unas palabras ante el Papa, y luego él se dirigió a ellas recordando la historia de aquel martirio.

      León XIV destacó que los 19 mártires de Argelia son "una presencia preciosa en esta tierra" que le ha permitido "descubrir una dimensión inscrita en el corazón de lo que debería ser la vida agustiniana en el mundo: dar testimonio, martirio". 

      Luego, hablando con las religiosas, el Papa enfatizó el "don" de San Agustín "en esta parte del mundo" y "la promoción del respeto a la dignidad de cada persona". 

      "Es posible vivir en paz, valorando las diferencias", señaló, y dio las gracias a las monjas y las animó a seguir adelante, recordando que la fiesta de los 19 mártires de Argelia se celebra el 8 de mayo, día de su elección como Papa.

      Las españolas mártires de Bab El Oued

      Las agustinas llegaron en 1978. Era una de sus tres comunidades, no lejos de la iglesia de Notre Dame d'Afrique. Las Misioneras Agustinas son una congregación fundada en España en 1890, misioneras que trabajan a través de la educación y la asistencia social y sanitaria. Hoy son unas 400 en más de 15 países.

      Esther cuidaba a niños enfermos y discapacitados y profundizaba en la cultura árabe y la religión musulmana. Caridad se dedicaba especialmente a los ancianos y a los pobres. Su compañera era Lourdes Miguélez, misionera enfermera que trabajaba en hospitales.

      Estalló la guerra civil en 1992, enfrentando a facciones islámicas contra el gobierno. Los islamistas del GIA mataron a miles de civiles: imanes, intelectuales, artistas, periodistas, mujeres, niños... El terrorismo del GIA y grupos similares causó 150.000 asesinatos de 1992 a 2002.

      En octubre de 1993, el GIA ordenó que todos los extranjeros dejaran el país. Las misioneras agustinas decidieron quedarse.

      La hermana Esther dijo a sus compañeras: "El modelo perfecto es Jesús: sufrió, tuvo que superar dificultades y fue vencido en la cruz, de donde brota la fuente de la vida. Nadie puede quitarnos la vida porque ya se la hemos entregado. Nada nos sucederá porque estamos en manos de Dios... e incluso si algo nos ocurriera, permaneceremos en sus manos".

      Las misioneras agustinas Esther y Caridad son beatas mártires, asesinadas en Argelia por islamistas del GIA en 1994

      Las misioneras agustinas Esther y Caridad son beatas mártires, asesinadas en Argelia por islamistas del GIA en 1994

      La hermana Cari escribió: "Estoy abierta a lo que Dios y mis superiores quieran de mí. [La Virgen] María se mantuvo abierta a la voluntad de Dios; en este momento, quiero mantener esta actitud ante Dios".

      También su compañera Lourdes se manifestó: "Quiero permanecer fiel a Cristo y al pueblo argelino, que me ha ayudado a vivir mi vocación con mayor compromiso y plenitud. Soy misionera y monja agustina en la tierra de nuestro padre, San Agustín, y quiero permanecerle fiel ahora y siempre. Quiero vivir como Cristo me pide: amar a mis enemigos y hacer el bien a quienes nos maldicen".

      Martirio y fruto

      El 23 de octubre de 1994, cuando salían de casa para ir a misa en una capilla cercana, Esther, de 45 años, y Cari, de 61, fueron asesinadas, tiroteadas con armas de fuego. Lourdes y la superiora provincial, María-Jesús Rodríguez, se encontraban en el barrio, habían salido antes, y oyeron los disparos.

      Tras el asesinato, se cerró la casa durante diez años, pero en 2005 las misioneras volvieron. María Jesús Rodríguez escribió un libro sobre sus compañeras mártires y habló de ellas con VaticanNews, a través de Amparo Latre y Fray Alfonso Dávila, en la Casa Madre de las agustinas misioneras en Madrid. Allí reposan los restos de Caridad y Esther y hay fotos de ellas por doquier.

      María Jesús Rodríguez recuerda que Caridad había hecho sus votos perpetuos, en Hipona, la ciudad de san Agustín. Era alegre, servicial y atenta a los detalles. "Sostenía la casa, cocinaba, acogía, escuchaba…", explica. "Cada viernes preparaba un té con pastas para los ancianos del barrio". "Esther era más interior. Muy centrada en la fe, muy arraigada en la Palabra", recuerda la veterana misionera.

      Ser compañeras de camino, escuchar, permanecer...

      Ambas sabían que los religiosos estaban en el punto de mira de los terroristas. "Decidieron quedarse para ser compañeras de camino del pueblo argelino. Acompañar. Escuchar. Permanecer". María Jesús era la superior en esos días. "Fue un tiempo de mucha oración, mucho silencio y mucha comunicación. Cada hermana tenía que decidir en libertad". Dice que Caridad se apoyó en Abraham —“sal de tu tierra”— y en el “sí” de María. Esther, en Ezequiel y en la cruz. Caridad dijo: "¿Somos misioneras solo cuando todo va bien?" Y pocas horas después era mártir.

      "Nunca íbamos las tres juntas. Era una norma de seguridad", explica María Jesús. Ella y Lourdes estaban cerca y oyeron los dos disparos.

      Ambas fueron trasladadas con vida. Esther murió poco después. Caridad falleció horas más tarde en el hospital militar.

      Pasados los años, María Jesús asegura: "Sus vidas han dado mucho fruto": "Nos han hecho replantearnos la misión, qué significa seguir a Jesús en cualquier circunstancia".

      Una comunidad para acoger y acompañar

      En 2026 la casa de Bab El Oued está llena de niños, todos musulmanes, en su mayoría argelinos y subsaharianos. Varios voluntarios les ayudan con los estudios. Cada día pasan por allí unas 150 personas.

      León XIV saludó a las voluntarias, algunas musulmanas, que colaboran en el centro con las agustinas.

      León XIV saludó a las voluntarias, algunas musulmanas, que colaboran en el centro con las agustinas.VATICAN NEWS.

      Algunas mujeres que frecuentan el centro, varias musulmanas, también se reunieron con León XIV y le obsequiaron con un rosario con un medallón que representa a las hermanas Ester y Caridad y una estola con el emblema agustino en un lado y la inscripción árabe Dios es amor en el otro.

      El Centro que pervive

      La hermana Lourdes sigue en Bab El Oued. De sus 77 años, ha vivido 53 en Argelia. Dirige el Centro con su compañera, la hermana Julie Loudusamy, de origen indio, quien lleva 22 años en Argelia. Les acompaña la hermana Joyce Mukangala, keniana que lleva dos años en el país, aunque ella vive en Notre Dame d'Afrique y es voluntaria en la planta de pediatría del Hospital Maillot.

      Las religiosas tienen fotos de las visitas del padre Robert Prevost de 2004 y 2009, cuando era Prior General de los agustinos. La capilla donde oraron los mártires se conservó con pocos cambios. Ahí reza el Papa León con las religiosas agustinas.

      Mujeres del taller de joyería entregan al Papa un pequeño rosario, con una medalla que representa a las hermanas Esther y Cari, y una estola con el emblema agustino, el libro y el corazón atravesado por una flecha, que simboliza la conversión de Agustín. La estola lleva la frase «Dios es amor» escrita en árabe.

      ReL


      miércoles, 11 de marzo de 2026

      Mujeres guerreras por la vida en el siglo más mortífero de la historia de la humanidad

      Las nuevas ideologías fundamentalistas seculares, como el comunismo y el nazismo, dieron paso a una cultura de la muerte.

      Stanisława Leszczyńska, la partera de Auschwitz: ayudó a traer al mundo a tres mil niños.

      Stanisława Leszczyńska, la partera de Auschwitz: ayudó a traer al mundo a tres mil niños.


        De todos los siglos oscuros de la historia de la cristiandad, no se puede negar que el siglo XX fue uno de los más oscuros. También fue el más mortífero. En términos de número de víctimas mortales, el siglo pasado, con sus guerras irreligiosas, libradas con armas industrializadas de destrucción masiva, fue el más sangriento de la historia de la humanidad, y uno de los más tiránicos. Las nuevas ideologías fundamentalistas seculares, como el comunismo y el nazismo, dieron paso a una cultura de la muerte en la que millones de personas perecieron en el altar de la "corrección política".

        Después de haber celebrado el heroico testimonio de Anna Abrikosova (Madre Catalina de Siena) contra la tiranía comunista, celebremos ahora a las mujeres que dieron testimonio de la cultura de la vida en medio de la cultura de la muerte de los nazis.

        Cuando pensamos en los católicos que fueron martirizados por los nazis, nuestra mente se dirige inmediatamente a San Maximiliano Kolbe Santa Teresa Benedicta de la Cruz (Edith Stein), ambos asesinados en el infame campo de exterminio de Auschwitz. Al primero se le privó de comida y agua durante dos semanas y luego fue asesinado con una inyección letal de ácido carbólico; la segunda fue exterminada en la infame cámara de gas del campo de concentración. Ambos fueron canonizados por San Juan Pablo II.

        Sin embargo, Edith Stein no es la única mujer honrada por la Iglesia por resistirse a la tiranía de los nazis.

        Once monjas polacas de las Hermanas de la Sagrada Familia de Nazaret fueron asesinadas a tiros por los nazis en agosto de 1943 y han sido beatificadas por la Iglesia. 

        Otra mujer polaca, la beata Marianna Biernacka, fue fusilada por soldados alemanes después de pedir que la mataran en lugar de su hija embarazada, su nieto nonato y su yerno.

        Una mujer húngara, la beata Sára Salkaházi, fue asesinada por colaboradores nazis en diciembre de 1944 por su liderazgo en la Asociación de Mujeres Católicas, que ayudó a ocultar a cientos de judíos en Budapest. 

        Una joven italiana devota, la beata Teresa de Savona, fue estrangulada y asesinada a tiros en agosto de 1944 por resistirse a un soldado alemán que intentaba violarla, emulando el ejemplo de la más conocida Santa María Goretti, que había sido apuñalada hasta la muerte por resistirse a un intento de violación en 1902.

        La beata María Antonina Kratochwil, una religiosa encarcelada por los nazis en la Polonia ocupada, fue brutalmente agredida por un miembro de la Gestapo después de intentar proteger a unas mujeres judías de los abusos de los nazis. Murió a causa de sus heridas en octubre de 1942. 

        Otra religiosa, la beata María Restituta Kafka, era una franciscana que trabajaba como enfermera quirúrgica en Austria. Desafiando a las autoridades nazis, mantuvo abiertamente sus prácticas cristianas en su hospital, incluyendo la exhibición de crucifijos en las paredes. Fue arrestada por su postura antinazi y guillotinada en marzo de 1943. Antes de su ejecución, escribió lo siguiente: "No importa lo lejos que estemos de todo, no importa lo que nos quiten: la fe que llevamos en nuestros corazones es algo que nadie nos puede quitar. De esta manera, construimos un altar en nuestros propios corazones".

        Entre las heroicas mujeres guerreras que lucharon contra los nazis, algunas estaban destinadas a sobrevivir a la guerra, sobreviviendo al autoproclamado "Reich de los Mil Años" de Hitler, que fue destruido tras solo 12 ignominiosos años. 

        La beata Enrichetta Alfieri, una hermana de la caridad italiana, trabajó para la resistencia en Milán, y Zofia Kossak-Szczucka participó activamente en la resistencia en Polonia, editando un periódico clandestino y fundando el Frente para el Renacimiento de Polonia, una organización católica antinazi.

        Kossak-Szczucka era una escritora famosa y había sido elegida miembro de la Academia Polaca de Literatura en vísperas de la guerra. Fue arrestada por ayudar a judíos a escapar de las garras de los nazis y condenada a muerte, un destino del que escapó gracias a la resistencia polaca durante el levantamiento de Varsovia. Tras sobrevivir a la guerra, siguió resistiendo a la tiranía como voz disidente contra el nuevo régimen totalitario de los comunistas. Murió en 1968, a la edad de 78 años.

        La partera de Auschwitz

        Concluiremos volviendo al campo de concentración de Auschwitz y al testimonio provida de Stanisława Leszczyńska, esposa y madre que había trabajado durante muchos años como comadrona antes de la invasión nazi de Polonia en 1939. Junto con su marido y sus hijos, comenzó a ayudar a los judíos locales entregándoles comida y documentos falsos. En febrero de 1943, fue arrestada e interrogada por la Gestapo, junto con su hija y dos de sus hijos. Su marido escapó. Nunca volvería a verlo, ya que posteriormente moriría luchando en el Levantamiento de Varsovia. Los dos hijos fueron enviados como trabajadores esclavos a las canteras de piedra del campo de concentración de Mauthausen-Gusen.

        Leszczyńska y su hija Sylwia, de 24 años, fueron trasladadas a Auschwitz en abril de 1943. Debido a su experiencia como comadrona, fue asignada a trabajar en la enfermería del campo de mujeres junto con su hija, que había sido estudiante de medicina antes de la guerra. Estaba bajo la supervisión del famoso doctor Josef Mengele, más tarde apodado el "Ángel de la Muerte" por sus experimentos médicos con prisioneros, quien le ordenó que redactara informes sobre defectos congénitos y problemas relacionados con el parto.

        La experiencia de Leszczyńska en Auschwitz quedaría recogida en El informe de una comadrona de Auschwitz (Raport położnej z Oświęcimia). De los 3.000 bebés a los que ayudó a nacer, aproximadamente 2.500 perecieron, muchos de ellos asesinados a sangre fría. De manera espantosa, describió cómo los recién nacidos eran arrebatados y llevados a otra habitación para ser ahogados en un barril por alguien a quien ella llamó "hermana Klara", que al parecer había sido encarcelada en Auschwitz por infanticidio. Otros, que tuvieron la suerte de nacer con ojos azules, fueron enviados lejos para ser germanizados. Solo unos 30 bebés sobrevivieron al cuidado de sus madres. Es desgarrador que muchas mujeres embarazadas no tuvieran ni idea de lo que iba a pasar con sus bebés e intercambiaran sus escasas raciones de comida por tela para hacer pañales.

        Leszczyńska siguió siendo la comadrona del campo hasta la liberación de Auschwitz en enero de 1945. Tras la guerra, continuó trabajando como comadrona y rezaba por cada recién nacido que asistía en memoria de los que habían muerto en el campo de exterminio. En enero de 1970, en el 25º aniversario de la liberación de Auschwitz, Leszczyńska se reunió con las mujeres prisioneras de Auschwitz y sus hijos ya adultos, que habían nacido en el campo y a los que ella había ayudado a traer al mundo.

        Dieciocho meses antes, el Papa Pablo VI había publicado la encíclica Humanae vitae, en defensa de la vida humana, a raíz de la nueva cultura de la muerte que surgió después de que la llamada revolución sexual llevara a exigir la legalización del infanticidio. Mientras continúa la lucha contra la cultura de la muerte, es justo y necesario que recordemos a estas mujeres guerreras de la cultura de la vida.



        jueves, 26 de diciembre de 2024

        Ángelus de San Esteban: el Papa recuerda a los cristianos perseguidos que perdonan y pone un ejemplo

        El Papa es San Esteban de 2024 dirigió el Ángelus desde la ventana del Palacio Apostólico

        El Papa es San Esteban de 2024 dirigió el Ángelus desde la ventana del Palacio Apostólico



        El Papa Francisco este jueves 26 de diciembre, día de San Esteban, ha presidido el rezo del Ángelus desde la ventana del Palacio Apostólico.

        Recordando a Esteban, el primer mártir de la Iglesia naciente según describen los Hechos de los Apóstoles, apedreado por una multitud azuzada por los líderes fariseos, Francisco ha recordado que "desgraciadamente, aún hoy hay, en diversas partes del mundo, muchos hombres y mujeres perseguidos, a veces hasta la muerte, a causa del Evangelio".

        El Papa quiso remarcar que estos cristianos "no se dejan matar por debilidad, ni para defender una ideología, sino para hacer partícipes a todos del don de la salvación que han recibido del Señor Jesucristo. Y lo hacen principalmente por el bien de sus asesinos, más necesitados de perdón y redención que los demás".

        Quiso destacar el testimonio del beato mártir Christian de Chergé, uno de los monjes de Tibhirine, Argelia, cisterciense asesinado en 1996. Acudiendo a los textos del monje mártir, el Papa dijo: "Pensando en quién lo mataría, él lo llamó ‘amigo’ y ‘hermano’ y deseó tenerlo con él en el Cielo. Así es el amor de Dios, el amor que salva al mundo. ¡Cuánto necesitamos este amor!”, añadió. Por ello invitó a preguntarse a los fieles: “¿Siento el deseo de que todos conozcan a Dios y se salven? ¿Deseo el bien aunque me cause dolor? ¿Me intereso y rezo por tantos hermanos y hermanas perseguidos por la fe?”

        Los fieles reunidos en la Plaza de San Pedro para el Ángelus del Papa Francisco por San Esteban de 2024

        El ejemplo de San Esteban

        También en la Biblia, al leer el martirio de San Esteban (Hch 6,8-12; 7,54-60) vemos que el santo rezaba por los que le asesinaban. "Aunque a primera vista Esteban parece impotente ante su violencia, en realidad, como hombre verdaderamente libre, sigue amando a sus seguidores y ofreciendo su vida por ellos, como Jesús en la cruz, para que sean perdonados y se les conceda la vida eterna".

        Así, prosiguió, “el diácono Esteban es testigo de ese Padre que quiere el bien y sólo el bien para cada uno de sus hijos, siempre; que no excluye a nadie, que no se cansa de buscarlos y de acogerlos cuando, después de haberse alejado, vuelven a Él arrepentidos”.

        Tras rezar el Ángelus, el Pontífice volvió a felicitar la Navidad y agradeció las felicitaciones recibidas. Aprovechó para felicitar la fiesta de Januká a los judíos. Felicitó también a los peregrinos que ya están llegando a Roma por el Jubileo y que atraviesan las Puertas Santas. Precisamente, en esta mañana de jueves abrió una puerta santa muy especial en la capilla de la cárcel romana de Rebbia con motivo del Jubileo.

        El Papa, en la Plaza de San pedro, habló de la cárcel como “catedral del dolor” y reiteró su llamamiento a condonar las deudas de los países pobres. También hizo un llamamiento a la paz en los países en guerra, pidió el desarme y el trabajo infantil.

        Vídeo en español del Ángelus de San Esteban de 2024:


        R

        ReL






        domingo, 25 de julio de 2021

        Santiago Apóstol, un personaje histórico, pero un gran desconocido que mueve a miles de peregrinos

        Numerosas fuentes occidentales y orientales confirman su presencia en Hispania

        Santiago Apóstol, en el Pórtico de la Gloria, obra del Maestro Mateo

        Fuera de san Pedro y san Pablo, la vida y la predicación de los apóstoles, los primeros seguidores de Cristo, queda envuelta en un misterio. Hay tradiciones locales y algunas referencias históricas, pero en general son más bien personajes cuya biografía desconocemos. Santiago Apóstol, patrono de España, no es una excepción. Algunos estudios apuntan que fuera de las referencias neotestamentarias, su evangelización en Hispania, la aparición de la Virgen en un pilar, en Zaragoza, y su muerte en Jerusalén, los cristianos en general no conocen mucho más de él. Pero es significativo descubrir lo que algunas fuentes nos revelan: la venida de sus restos mortales hasta Galicia (la Translatio), la devoción en España durante los primeros siglos del cristianismo, la memoria que había en toda la cristiandad de su evangelización de Hispania y el posterior descubrimiento de su tumba, en torno al año 829.

         Santiago era un pescador al que un día Jesús llamó a su lado y dejando las redes, le siguió junto a su hermano Juan (Mc 1, 19-20). Tenemos varias referencias de ambos hermanos en el Nuevo Testamento. Como apóstol fue testigo de la Pasión de Cristo así como uno de los que recibió el Espíritu Santo en Pentecostés. Conocemos también que fue un personaje relevante en la Iglesia naciente, que predicó en Judea y Samaria, y que Herodes Agripa, el año 44, lo mandó decapitar.

        Códice Calixtino

        Prólogo del Códice Calixtino

         El Códice Calixtino, que ha pasado al imaginario popular como “la primera guía del Camino de Santiago”, en realidad es un libro mucho más amplio y ambicioso en cuanto a contenidos. La famosa guía ocupa únicamente el “Quinto Libro”, pero en el “Libro primero” del Códice, además de textos litúrgicos, nos narra dos ‘pasiones’ del apóstol Santiago. Y en el “Libro tercero” nos detalla la aventura de la traslación desde Tierra Santa hasta Galicia y el entierro de sus restos.

         Muerte de Santiago

        Realmente no tenemos mayor constancia de la evangelización de Santiago en Hispania. Es probable que en su llegada al “fin del mundo” hubiera creado algunas primeras comunidades cristianas, pero no dejaría de ser una primera simiente cuyos frutos no habrían de verse hasta pasados dos o tres siglos. San Pablo también quiso venir a España (Rm 15, 23-24), aunque lo más probable es que fuera martirizado antes. Y no faltan tradiciones que hablan de un grupo de varones apostólicos que se encargaron de una primera evangelización de la península. Recuerdo de ellos tenemos, por ejemplo, a san Segundo en Ávila, san Torcuato en Guadix, san Cecilio a la actual Granada…

        Martirio de Santiago Apóstol

        Martirio de Santiago Apóstol

         Sea como fuere, los Hechos de los Apóstoles nos narran que Santiago murió decapitado por orden de Herodes Agripa. El Códice Calixtino recoge dos tradiciones sobre su muerte. En la “pasión mayor” se presenta la predicación del apóstol entre los judíos y las discusiones teológicas que mantiene con ellos. Estos conflictos acabarán con su detención y su condena a muerte por parte de Herodes Agripa y Abiatar. Sin embargo, otros personajes enfrentados con él, como Josías, Fileto y el mago Hermógenes, se convierten y se hacen discípulos suyos.

         La “pasión menor” mucho más breve que la Magna bebe de otras fuentes. Narra la conversión de Josías y la terrible muerte del rey Herodes.

         El traslado de sus restos mortales

        Una vez martirizado, varios de sus discípulos se hicieron cargo de sus reliquias. Cuenta el Códice Calixtino, en su libro tercero, la milagrosa venida por barco de los restos del apóstol. Estos llegaron hasta Iria Flavia, cerca de donde hoy encontramos la localidad de Padrón. Sus dos discípulos, Atanasio y Teodoro, intentaron encontrar un lugar donde enterrar al apóstol, y pidiendo ayuda a una mujer pagana importante del lugar llamada Lupa sufrieron diferentes avatares: los envió a Finisterre a pedir permiso a un personaje que los encarcela, después los envía a recoger unos bueyes que resultaron ser bravos… Lupa, viendo que la ayuda divina con la que contaban estos dos discípulos, acaba convirtiéndose y les ofrece un lugar en donde enterrar a Santiago: una tumba romana con dos niveles construcción propia de la época y que fue descubierta el año 829, tras perderse su memoria.

        Traslación del cuerpo de Santiago Apostol

        Esta representación de múltiples escenas muestra el cuerpo de Santiago siendo trasladado de Palestina (a la izquierda) a Galicia (a la derecha)

         Santiago, evangelizador de Hispania

        A partir de este momento desconocemos el culto que se le dieron a sus restos. Pero tenemos suficientes fuentes, de diferentes orígenes, tanto de occidente como del oriente cristiano, que reconocen a Santiago como evangelizador de Hispania. Una de ellas es el Breviarium Apostolorum, de finales del siglo VI, un complemento a los misales galicanos latinos. Algunas notas de origen irlandés y armenio de los siglos VII y VIII también sitúan a Santiago en Hispania. De España, san Isidoro de Sevilla (+ 636), en su obra De ortu et obitum patrum, un texto de diferente origen a los anteriores, de la Iglesia visigótica, elabora una lista de los apóstoles en la que se indica que Santiago fue a Hispania. De origen también diferente, y anterior a 709, Adelmo de Malmesbury recoge un himno de los apóstoles en el que se dice que Santiago Apóstol es el patrono de Hispania.

         Con todo, de especial importancia tiene Beato de Liébana, en el siglo VIII, autor del poema religioso Oh Dei Verbum, en el que también se reconoce al apóstol Santiago como patrono de Hispania. Este poema, que es un acróstico, nace en la Iglesia asturiana en torno a los años 783-788, en época del rey Mauregato, el monarca que rigió los destinos del pequeño reducto cristiano del norte de España en estos años tan marcados por la invasión musulmana de la península.

         El descubrimiento de la tumba

        En torno al año 829, el monje Pelayo, en la parroquia de San Félix Solovio, vio unas luminarias. Pelayo debía ser un monje o un ermitaño que atendía a la población cristiana de la zona. Pelayo informó a su obispo, Teodomiro, obispo de Iria Flavia, el cual ordenó tres días de oración y ayuno para discernir.

         Las luminarias apuntaban a un sepulcro olvidado en un bosque próximo llamado Libredón. Tras entrar en la tumba, Teodomiro identificó las tumbas de Santiago y de sus dos discípulos -Atanasio y Teodoro- en el enterramiento, y avisó al rey Alfonso II, el Casto, que vivía entonces en Oviedo. Hay que recordar que Galicia en aquella época era parte del Reino de Asturias.

        El Obispo Teodomiro en la tumba del Apóstol Santiago y sus dos discípulos

        El Obispo Teodomiro en la tumba del Apóstol Santiago y sus dos discípulos

         La tumba descubierta era un mausoleo romano con dos niveles: en la parte inferior, y con un techo más bien bajo, se encontraban las tumbas, y en el superior había un lugar para el culto. Actualmente, este edículo -aunque con algunas transformaciones- se encuentra bajo el altar mayor de la catedral de Santiago, y en lo que es cámara baja se custodia un arca de plata con las reliquias que cualquier peregrino puede visitar y ante las que se puede rezar.

         El hecho fue que Alfonso II, el Casto, acudió a Compostela desde Oviedo, siendo la que podríamos calificar como la “primera peregrinación”. Y lo cierto es que el recorrido que hace el monarca es el que hoy conocemos como el “Camino Primitivo”.

         A partir de este momento, la cristiandad podrá sus ojos en Compostela iniciando las peregrinaciones y ya, en menos de diez años, en el año 837tenemos una referencia de ellas en el conocido “Martirologio de Floro”, escrito Lyon. En muy poco tiempo, los acontecimientos se sucederán de forma vertiginosa haciendo de este lugar gallego el destino de peregrinación más importante de la Edad Media en Europa.

         El Papa Juan Pablo II, el 9 de noviembre de 1982, desde Santiago de Compostela, lanzó un significativo mensaje a Europa en el que hizo un llamamiento a volver a sus raíces, las cuales se han forjado a medida que se expandía el cristianismo y en el que el Camino de Santiago de Compostela fue un vertebrador: “Aquí llegaban de Francia, Italia, Centroeuropa, los Países Nórdicos y las Naciones Eslavas, cristianos de toda condición social, desde los reyes a los más humildes habitantes de las aldeas; cristianos de todos los niveles espirituales, desde santos, como Francisco de Asís y Brígida de Suecia (por no citar tantos otros españoles), a los pecadores públicos en busca de penitencia”.

         Ahora, más de diez siglos después, las peregrinaciones no solo continúan sino que el apóstol sigue invitando a miles de personas a tener un encuentro con Cristo en el camino.

        Fernando de Navascués / ReL


        Vea también      El Protoevangelio de Santiago (escrito apócrifo)