Entradas populares

Mostrando entradas con la etiqueta Matrimonio Homosexual. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Matrimonio Homosexual. Mostrar todas las entradas

martes, 19 de diciembre de 2023

«Fiducia Supplicans» resumida en 7 claves: lo que permite, lo que no, lo que de verdad dice el texto

Casuística, lo espontáneo, bendecir sin legitimar...
¿cómo entender estas instrucciones?


El cardenal Víctor Manuel Fernández, prefecto de Doctrina de la Fe,
autor de Fiducia Supplicans

Fiducia Supplicans es una Declaración firmada por el cardenal Víctor Fernández, desde hace pocos meses Prefecto de la Doctrina de la Fe, su secretario Armando Matteo y el Papa Francisco con el subtítulo "sobre el sentido pastoral de las bendiciones", que está causando confusión y perplejidad, pero una lectura atenta de lo que realmente dice (y no lo que muchos quieren pensar que dice) ayuda a poner (algunos) límites al texto.

Analicemos el texto a partir de ciertas claves.

1. Sí, el texto va de "bendecir a las parejas" en situación irregular y parejas del mismo sexo

Es inútil negarlo. El texto no habla de bendecir personas sino de bendecir parejas. No está muy claro si se requiere o no que vengan en pareja. Pero habla de bendecir parejas.

Aunque el texto a menudo habla de bendiciones en general (a ancianos, a enfermos, etc...) y sobre personas en situaciones de pecado en general, eso sirve básicamente para despistar, porque el tema real y declarado son las bendiciones a parejas. Y no a tríos, a grupos poliamorosos ni a polígamos, aunque en África más de uno podría usarla "análogamente". Habla directamente de bendecir a parejas.

Su objetivo, dice el cardenal Fernández en su párrafo cuarto, es "entender la posibilidad de bendecir a las parejas en situaciones irregulares y a las parejas del mismo sexo, sin convalidar oficialmente su status ni alterar en modo alguno la enseñanza perenne de la Iglesia sobre el Matrimonio".

E insiste más veces:

- "este Dicasterio ha tomado en consideración algunas preguntas, tanto formales como informales, sobre la posibilidad de bendecir parejas del mismo sexo";

- "se coloca la posibilidad de bendiciones de parejas en situaciones irregulares y de parejas del mismo sexo, cuya forma no debe encontrar ninguna fijación ritual por parte de las autoridades eclesiásticas, para no producir confusión con la bendición propia del sacramento del matrimonio";

- "cuando la oración de bendición la solicite una pareja en situación irregular, aunque se confiera al margen de los ritos previstos por los libros litúrgicos, esta bendición nunca se realizará al mismo tiempo que los ritos civiles de unión, ni tampoco en conexión con ellos. Ni siquiera con las vestimentas, gestos o palabras propias de un matrimonio. Esto mismo se aplica cuando la bendición es solicitada por una pareja del mismo sexo".

Por lo tanto, habla de bendecir a parejas que solicitan ser bendecidas.

2. El objetivo es contentar a los que criticaron el texto de hace dos años del cardenal Ladaria

En 2021, el predecesor del cardenal Fernández en Doctrina de la Fe, el cardenal Ladaria, jesuita y mallorquín, emitió una respuesta a dos preguntas sobre las celebraciones de bendiciones a parejas del mismo sexo. («Responsum» ad «dubium» de benedictione unionem personarum eiusdem sexus et Nota esplicativa).

"No es lícito impartir una bendición a relaciones, o a parejas incluso estables, que implican una praxis sexual fuera del matrimonio", decía el texto de 2021.

Fiducia declara directamente que como esa respuesta no gustó a algunas personas, ahora se da otra. Así, leemos en "Fiducia": "Otros no han compartido la respuesta negativa a la pregunta o no la han considerado suficientemente clara en su formulación o en las motivaciones expuestas en la Nota explicativa adjunta. Para salir al encuentro, con caridad fraterna, a estos últimos, parece oportuno retomar el tema".

El objetivo, pues, es contentar a los que criticaron el texto de Ladaria diciendo que no era claro (muchos de ellos, obispos y clérigos de la rica iglesia alemana que han desafiado esa norma realizando bendiciones pseudo-litúrgicas a parejas gays revestidos en iglesias).

3. Fiducia no afronta la argumentación de Ladaria

El texto de Ladaria daba un fundamento fuerte. Pedía "que aquello que se bendice esté objetiva y positivamente ordenado a recibir y expresar la gracia... Por tanto, son compatibles con la esencia de la bendición impartida por la Iglesia solo aquellas realidades que están de por sí ordenadas a servir a estos designios. Por este motivo, no es lícito impartir una bendición a relaciones, o a parejas incluso estables, que implican una praxis sexual fuera del matrimonio (es decir, fuera de la unión indisoluble de un hombre y una mujer abierta, por sí misma, a la transmisión de la vida), como es el caso de las uniones entre personas del mismo sexo". E insistía en que la Iglesia, simplemente, "no dispone, ni puede disponer, del poder para bendecir uniones de personas del mismo sexo en el sentido anteriormente indicado".

Fiducia en realidad omite responder a toda esta argumentación de Ladaria; se centra en hablar de unas bendiciones no litúrgicas, espontáneas y populares, pero a cargo de clérigos.

El texto de Ladaria era un simple "responsum" a unas dudas; Fiducia es una Declaración, tiene mayor rango teológico. Pero parte de la confusión está en que no queda claro hasta que punto el segundo texto abroga el anterior, o simplemente evita comentarlo. ¿Se puede seguir citando y usando el texto de Ladaria, que también fue aprobado por Francisco?

4. Lo que no se permite: ni bendiciones litúrgicas, ni confundir con matrimonio, ni aprobar hechos pecaminosos

Fiducia permite "la posibilidad de bendiciones de parejas en situaciones irregulares y de parejas del mismo sexo, cuya forma no debe encontrar ninguna fijación ritual por parte de las autoridades eclesiásticas, para no producir confusión con la bendición propia del sacramento del matrimonio".

A las autoridades eclesiásticas se les prohíbe "ninguna fijación ritual" de estas bendiciones, es decir, se prohíbe crear una forma ritual de bendiciones.

Compara estas bendiciones no litúrgicas con "una simple bendición del pastor, que en este gesto no pretende sancionar ni legitimar nada".

Insiste en "que estas bendiciones no ritualizadas no dejen de ser un simple gesto que proporciona un medio eficaz para hacer crecer la confianza en Dios en las personas que la piden, evitando que se conviertan en un acto litúrgico o semi-litúrgico, semejante a un sacramento".

Es decir, no se permite que la bendición sea ritualizada, litúrgica ni semi-litúrgica.

E insiste más: "no se debe ni promover ni prever un ritual para las bendiciones de parejas en una situación irregular".

Y de nuevo: "para evitar cualquier forma de confusión o de escándalo, cuando la oración de bendición la solicite una pareja en situación irregular, aunque se confiera al margen de los ritos previstos por los libros litúrgicos, esta bendición nunca se realizará al mismo tiempo que los ritos civiles de unión, ni tampoco en conexión con ellos. Ni siquiera con las vestimentas, gestos o palabras propias de un matrimonio. Esto mismo se aplica cuando la bendición es solicitada por una pareja del mismo sexo".

Y se insiste en que "no se pretende legitimar nada, sino sólo abrir la propia vida a Dios, pedir su ayuda para vivir mejor e invocar también al Espíritu Santo para que se vivan con mayor fidelidad los valores del Evangelio".

Dos veces explícitamente usa la frase "no legitimar", para indicar que estas bendiciones no dan por buenos ni lícitos los actos sexuales fuera del verdadero matrimonio.

5. Lo que sí se permite: bendiciones "populares", "no litúrgicas", intercesión humilde que pide ayuda

Si nos aferramos al texto de Fiducialo que se permite es una cosa bastante específica y delimitada y que de hecho se ha hecho siempre: que alguien pida a un ministro de la Iglesia que interceda por él ante Dios para que Dios le ayude.

Fiducia lo define así: "Es esta una bendición que, aunque no se incluya en un rito litúrgico, une la oración de intercesión a la invocación de ayuda de Dios de aquellos que se dirigen humildemente a Él".

Esta "bendición" no es una celebración, sino una oración humilde de intercesión y de petición de ayuda a Dios.

¿Ayuda para qué?

Fiducia sólo da un breve ejemplo de lo que se puede decir en esas bendiciones. Leemos: "En la oración breve que puede preceder esta bendición espontánea, el ministro ordenado podría pedir para ellos la paz, la salud, un espíritu de paciencia, diálogo y ayuda mutuos, pero también la luz y la fuerza de Dios para poder cumplir plenamente Su voluntad".

En otra ocasión, pide que esa bendición sirva "para hacer crecer la confianza en Dios en las personas que la piden".

Pedir estas cosas y que un sacerdote las pida para otros, siempre ha estado permitido en la Iglesia, y para eso no hacía falta una Declaración doctrinal.

Al menos, el texto pide que antes de la bendición en sí la oración del clérigo sea "oración breve".

El texto tampoco impide que estas bendiciones "no litúrgicas" y "espontáneas" se realicen en capillas, ante un altar o en la mismísima catedral. 

6. Bendiciones espontáneas, pero ¿qué es algo espontáneo?

El texto usa 6 veces la palabra "espontáneo" y "espontaneidad". En realidad, si se acude a la RAE, una cosa puede ser a la vez espontánea y premeditada, pensada y preparada.

La RAE lo define como: "Voluntario o de propio impulso", "que se produce sin cultivo o sin cuidados del ser humano", "que se produce aparentemente sin causa".

Así, Fiducia habla de:

- "personas que vienen espontáneamente a pedir una bendición";
- "fuera de un marco litúrgico, uno se encuentra en un ámbito de mayor espontaneidad y libertad";
- "personas se acercan espontáneamente a pedir una bendición, tanto en las peregrinaciones, en los santuarios y también en la calle cuando se encuentran con un sacerdote";
- "la sensibilidad pastoral de los ministros ordenados debería educarse, también, para realizar espontáneamente bendiciones que no se encuentran en el Bendicional";
- "un control excesivo, que privaría a los ministros de libertad y espontaneidad en el acompañamiento de la vida de las personas".
- " En la oración breve que puede preceder esta bendición espontánea, el ministro ordenado podría pedir para ellos la paz, la salud, un espíritu de paciencia, diálogo y ayuda mutuos..."

Así, una y otra vez el Papa y el cardenal Fernández parecen estar pensando en humildes penitentes que en una peregrinación se animan a acudir a un sacerdote a recibir una breve e improvisada oración de intercesión.

Pero en ningún sitio esta Declaración excluye una ceremonia preparada durante meses, con asados, gaiteros, cientos de invitados, regalos, trajes elegantes, largos discursos, vídeo y fotógrafo... siempre que el cura no vaya revestido, siempre que no use "las vestimentas, gestos o palabras propias de un matrimonio".

Pero sí podrá estar allí con clergyman, o hábito de fraile, hacer una oración breve y pedir a Dios "paciencia y ayuda mutua", que curiosamente son dos cosas que también se invocan en las bodas.

Un niño hace preguntas en clase

Hay cosas de Fiducia difíciles de explicar en clase de catequesis, sobre todo dependiendo de lo que los niños han visto hacer en su entorno: si una relación es pecaminosa, ¿por qué se celebra en una iglesia con música y un cura bendice a los que lo hacen? Pero Doctrina de la Fe pide no entrar en casuística: eso queda para el resto de la gente.

7. Prohibido hacer preguntas más concretas sobre el tema a Doctrina de la Fe

Fiducia intenta desanimar a obispos, sacerdotes y apostolados que trabajan estos temas a que escriban a Doctrina de la Fe pidiendo al dicasterio que concrete más los posibles casos y situaciones, que pueden ser muy llamativos y sujetos a situaciones culturales chocantes.

"Lo que se ha dicho en la presente Declaración sobre las bendiciones de parejas del mismo sexo, es suficiente para orientar el discernimiento prudente y paterno de los ministros ordenados a este respecto. Por tanto, además de las indicaciones anteriores, no cabe esperar otras respuestas sobre cómo regular los detalles o los aspectos prácticos relativos a este tipo de bendiciones", dice el texto, esperando zanjar el asunto.

Además, cita al Papa Francisco quien afirma en Amoris Laetitia 304: "Todo aquello que forma parte de un discernimiento práctico ante una situación particular no puede ser elevado a la categoría de una norma", porque esto "daría lugar a una casuística insoportable".

En teoría, Doctrina de la Fe no quiere responder preguntas de la "casuística insoportable" que puede suscitar Fiducia: eso se lo deja a cada párroco, obispo, apostolado de separados y divorciados, apostolado de personas con atracción del mismo sexo y a la opinión pública en general, también la de los paganos, otros cristianos, etc...

Pero en la práctica, puesto que el cardenal Fernández es "espontáneo" y le gusta hablar, y puesto que el tema es de interés para la prensa (religiosa o mundana), surgirán numerosos casos, se le preguntará sobre ellos y cabe esperar una "jurisprudencia" improvisada en pasillos y entrevistas (por ejemplo, hizo una respuesta rápida a unas preguntas de Infovaticana aquí).

Pablo J. Ginés, ReL























lunes, 11 de diciembre de 2023

¿La Iglesia puede bendecir uniones homosexuales? Los curas de 'Red de Redes' lo explican muy bien


Entre estas causas, según Silva (en el centro), estarían situaciones como la ausencia de una figura paterna, un padre afeminado o una falta de identificación con la masculinidad (foto: a la izquierda, Domenech, y, a la derecha, Bronchalo).

 

La bendición de uniones entre personas del mismo sexo es uno de los temas que más polémica despierta en las discusiones acerca de la Iglesia, y es también la cuestión que los sacerdotes e influencers Jesús Silva, Patxi Bronchalo y Antonio Maria Domenech abordan en el nuevo capítulo de Red de Redes, el programa de catequesis semanal que produce la Asociación Católica de Propagandistas (ACdP). En el episodio tratan patatas calientes como la diferencia entre tendencias y actos, qué potestad tienen los sacerdotes o si la Iglesia puede cambiar su doctrina.
 

"La tendencia homosexual no se elige"

"La tendencia o atracción hacia el mismo sexo (AMS) no se elige", advierte Jesús Silva, para empezar. El autor de Confusión e identidad: Reflexiones en torno a la ideología de género destaca que "no se han encontrado causas fisiológicas, físicas, genéticas o cerebrales que expliquen la AMS", sino que como mucho permiten ver "una predisposición". La explicación, pues, estaría "en una serie de condicionamientos de tipo ambiental".
 
Entre estas causas, según Silva, estarían situaciones como la ausencia de una figura paterna, un padre afeminado, una falta de identificación con la masculinidad o casos de abusos o bullying. Tras esta introducción, Silva destaca, leyendo el Catecismo, que "la tendencia homosexual no se elige y, por tanto, no es pecado", pero que sí es una tendencia "desordenada", porque "Dios ha ordenado el cuerpo del varón y la mujer para que se complementen física y psíquicamente, y no se puede generar vida en una relación de tipo homosexual".
 

Diferencia entre tendencias y actos

Patxi Bronchalo recoge el guante y continúa: "Las tendencias no son pecado, pero otra cosa son los actos desordenados", y destaca que es importante entender esto para cumplir con lo que pide el Catecismo: "que las personas con AMS deben ser acogidas con respeto y bien tratadas". En palabras de Silva: "Las tendencias no nos definen, pero los actos sí; uno no puede evitar experimentar atracción hacia un hombre, pero sí puede evitar acostarse con él".
 

¿La Iglesia puede bendecir las uniones homosexuales?

La respuesta empieza con una nueva explicación previa: "Bendecir —señala Silva— es 'decir bien', es pedirle a Dios que hable bien de ti, porque cuando Él dice algo, se realiza; cuando Dios bendice, el bien te sobreviene en forma de la gracia del Espíritu Santo". Así, continúa, si los actos homosexuales son —como describe el Catecismo en el punto 2357— "intrínsecamente desordenados" y "no pueden recibir aprobación en ningún caso", la Iglesia no puede bendecirlos.
 
"No es que la Iglesia no quiera, sino que no tiene esa potestad, de acuerdo al plan de Dios", añade Bronchalo, y continúa explicando que la Iglesia existe para la salvación y la evangelización, y que "se puede dar una bendición sobre una persona que le ayude en ese camino de salvación, pero no se puede bendecir una unión que no está dentro del plan de Dios". 
 
Por tanto, dice, lo que sí se puede es bendecir a una persona homosexual para que pueda vivir con fortaleza la virtud de la castidad en esa condición no elegida. "Dios no puede dar una gracia para vivir algo que está mal: esto es una contradicción en sí mismo", concluye Silva. Y Bronchalo añade: "Esto no lo puede cambiar un concilio, un sínodo, un obispo ni el Papa, porque viene de Dios".
 

La acogida de la Iglesia

"A veces —reconoce Domenech— hay el tópico típico de que hemos tratado mal a los homosexuales y les hemos expulsado de la Iglesia, pero no es cierto: no conozco ningún caso de que un sacerdote haya echado a un homosexual de su iglesia por serlo", y añade que "a veces nos hemos obsesionado con este tema, y mandamientos hay muchos". 
 
Los tres sacerdotes también se plantean por qué se ha levantado esta polémica. "Me gustaría saber si estas personas que ahora piden bendiciones tenían ya el hábito de hacerlo… o si no será que quieren usar a la Iglesia para decir: 'Me aprueban', pero en el fondo les importa un bledo la Iglesia y lo que Dios diga y quiera", se pregunta Domenech.
 
Puedes ver aquí completo el último episodio. 
 
"Hay lobbies de presión, dentro y fuera de la Iglesia, que buscan un cambio para sentirse bendecidos, apoyados, y para que la Iglesia entre en la ideología única del nuevo orden mundial, en la ideología de género", lamenta Silva. También dice que esta "no es la realidad que se vive en las iglesias", y explica que en su parroquia atiende a muchas personas homosexuales "que viven según lo que pide Dios, en castidad y sostenidos por la ayuda de la Iglesia, y a los que les duele mucho —y les cabrea— que los lobbies hablen en su nombre".

ReL / ACdP

Vea también       Un homosexual converso: "Cuando experimentas la castidad,
encuentras una paz que no da el egoísmo".



















lunes, 10 de julio de 2023

Lesbiana y «casada», estudiaba para sacerdotisa en un centro católico y un profesor lo cambió todo

Anna-Kate Howell: «Estoy muy enfadada
porque creo que estaba equivocada»


Anna-Kate Howell se preparó para recibir una respuesta en la que los sentimientos fueran los protagonistas. Pero lo que obtuvo fue a Santo Tomás de Aquino y la ley natural: "Amar a alguien es querer su propio bien"


Anna-Kate Howell es estudiante de Teología... y activista LGTB que estuvo «casada» con otra mujer. En una entrevista reciente para LOOPcast, la estadounidense ha contado su impresionante historia de conversión gracias a un profesor.

Cuando el pasado 9 de junio, Howell pidió en Twitter al cardenal de Washington, Wilton Gregory, que cancelara una "misa del orgullo gay", nadie pensó que se haría tan viral.

La misa se celebró, aunque Anna-Kate logró detener otra similar que se iba a realizar en Pittsburgh.

Su asesor estudiantil

El usuario de sus redes es "Anna-Kate, Who Loved God Late", un guiño a la famosa frase de San Agustín de Hipona: "Tarde te he amado, oh belleza siempre antigua, siempre nueva".

Sin embargo, lo interesante es que Howell llegó a querer ser sacerdotisa episcopaliana (la rama de anglicanos en Estados Unidos, de doctrina extremadamente liberal).

La estudiante comienza la entrevista contando cómo hizo pública su homosexualidad cuando era apenas era una chica joven. Asegura que "no hubo resistencia alguna" por parte de su familia, de sus compañeros de escuela o de su iglesia episcopaliana.

Una denominación que, reconoce Howell, en ese momento, no celebraba tanto este tipo noticias. "No había un 'Club de la Alianza Gay-Heterosexual' ni nada por el estilo. Fue más como: 'está bien, esta persona tiene una situación personal y no tenemos una opinión al respecto", comenta.

Por ese entonces, cuando tenía 23 años, Howell se comprometió con una mujer y se "casó" con ella según la legislación de su estado.

Pasado un tiempo se separaron. Ella había decidido ir a la Universidad con el objetivo de convertirse en sacerdotisa episcopaliana

La joven se matriculó en Belmont Abbey College, una escuela benedictina católica, con la idea de "mantener la cabeza gacha, obtener mi título y salir de allí corriendo".

Pero eso no ocurrió. "Pensaba que me convertiría en sacerdotisa después de graduarme, pero ni siquiera iba a terminar siendo episcopaliana", relata.

"¿Has escuchado que si quieres hacer reír a Dios cuéntale tus planes? Eso va a estar en mi lápida", comenta con gracia. "Era el Domingo de Pascua de mi segundo año. Mi asesor académico, un hombre maravilloso, de Milán (Italia), me preguntó que cuáles eran mis planes para Pascua. Yo dije que no tenía ningún plan de Semana Santa", recuerda.

HowellEl nombre de usuario de sus redes sociales es una frase de San Agustín de Hipona.

"Era el año 2021 y mi iglesia en Charlotte aún no estaba abierta [por los confinamientos del coronavirus]. Así que seguramente me quedaría en casa, vería el rezo desde mi ordenador y pediría una pizza. Pero mi asesor me dijo: 'Ven conmigo a casa y comes con nosotros'. Él es de Italia por lo que alimentar a la gente es una obsesión", comenta.

Aquel primer encuentro se iba a traducir en una gran amistad. "Pasé muchas horas con ellos y se convirtió en un plan semanal. Un día me dijo mi asesor: 'Sabemos que tu iglesia no está abierta, estaremos encantados de atenderte y de llevarte a misa con nosotros'", comenta. 

Howell comenzó a asistir a una iglesia católica pequeña "con la gente más alegre" que había conocido en su vida. Había momentos en los que la mujer de su asesor llevaba a los niños de compras y la joven se quedaba con él. Como estudiaba un doctorado en Teología Moral aprovechaba las tardes para hacerle preguntas.

Ella ya era provida

Algunas de las preguntas que hacía eran sobre cosas en las que ya estaba de acuerdo con la Iglesia Católica, como de temas transgénero o del aborto. "He sido muy provida toda mi vida. Puedo agradecérselo a mi padre, que por cierto es ateo", reconoce.

Un día, Howell le preguntó a su asesor acerca de las enseñanzas de la Iglesia sobre el "matrimonio" entre personas del mismo sexo. "Me miró como:, ¿en serio? ¿quieres hacer esto?", asegura. Ella se preparó para recibir una respuesta en la que los sentimientos fueran los protagonistas. Pero lo que obtuvo fue a Santo Tomás de Aquino y la ley natural.

"Recibí cuál era el sentido del matrimonio, del acto conyugal, por qué existe el sexo y para qué sirve. Estaba allí sentada, pensando, y descubrí que todo aquello tenía sentido. Mi profesor fue amable, pero muy claro. No tuvo reparos en decirme exactamente lo que enseñaba la Iglesia Católica", apunta. 

"En un momento dado comencé a llorar y me dijo: 'Anna-Kate, lo siento mucho. ¿no fui lo suficientemente amable? Y le dije: "No… no estoy enfadada por eso. Estoy enfadada porque creo que estoy equivocada".

Antes de darse cuenta, Howell le estaba preguntando a un sacerdote del campus sobre un proceso de iniciación cristiana para adultos. Él le explicó el proceso y ella dijo: "Abrí la boca para decir 'no' y dije 'sí'".

Por esa época, la joven comenzó a usar Twitter y observó que había muchos usuarios que hablaban de forma poco caritativa de los homosexuales.

Howell señala que, contrariamente a lo que creen gran parte de los medios y la cultura, la Iglesia Católica enseña que la atracción hacia el mismo sexo no es un pecado, pero sí los actos.

 

Puedes ver aquí el testimonio de Howell.

En este sentido, apunta a que hay otro grupo de católicos que adopta un enfoque similar al del sacerdote James Martin. La joven concluye diciendo que ambas líneas de pensamiento tan opuestas son "igualmente poco caritativas".

"Amar a alguien es querer su propio bien. En la sociedad actual, cuando hablamos de 'amor' nos referimos a afirmación. Y la afirmación de algo que es malo se llama 'habilitación'. Y eso es diametralmente opuesto al amor", reconoce.

ReL

Vea también     Un motivado NO al matrimonio 'Homosexual'























martes, 31 de enero de 2023

El Papa matiza: Los actos homosexuales son un pecado, «como todo acto sexual fuera del matrimonio»


El Papa escribe una carta al sacerdote James Martin, dedicado al apostolado con personas homosexuales, en la que matiza sus palabras: "Quien quiera criminalizar la homosexualidad le diría que está equivocado".

En una entrevista de hace unos días a la agencia estadounidense Associated Press, el Papa cuestionó abiertamente que algunos países apliquen leyes que criminalizan a personas homosexuales. Una manifestación inédita en un Pontífice.

Ser gay "no es un delito, pero sí un pecado", aseguró Francisco. Una frase, que teniendo en cuenta las enseñanzas de la Iglesia que condenan siempre los actos contra Dios pero no a las personas, la mayoría de analistas católicos, como es el caso del padre Santiago Martín, entendieron que lo que quería decir el Papa es que son pecado únicamente "las prácticas homosexuales".

Pasados unos días, sale a la luz ahora una carta remitida al sacerdote jesuita estadounidense James Martin, que desarrolla su apostolado con personas homosexuales y de otras tendencias, en las que el propio Papa ha querido matizar sus palabras.

"Cuando dije que es pecado, simplemente me referí a la enseñanza de la moral católica que dice que todo acto sexual fuera del matrimonio es pecado. Por supuesto que hay que tener en cuenta las circunstancias que disminuyen o anulan la culpa. Como ves, estaba repitiendo una cosa general. Tendría que haber dicho 'es pecado como lo es todo acto sexual fuera del matrimonio'. Esto, hablando de 'la materia’ del pecado, pero sabemos bien que la moral católica, además de la materia, evalúa la libertad, la intención; y esto, para todo tipo de pecado", señaló el Papa.

"Y quien quiera criminalizar la homosexualidad le diría que está equivocado. En una entrevista televisada, donde se hablaba con naturalidad y en un lenguaje de conversación, es comprensible que no se hagan precisiones", expresó Francisco.

El Papa terminó su carta dando ánimos al sacerdote. "Rezo por vos y por tu trabajo. Por favor, hacelo por mí", afirmó.

ReL

Vea también         Homosexuales liberados:
libro del P. Ángel Peña OAR Lima, Perú

































jueves, 3 de noviembre de 2022

¿Hijos de parejas homosexuales, sin padre o madre? Jean, ex lesbiana, avisa del dolor que les espera

 


En Estados Unidos, la Cámara de Representantes aprobó el 18 de julio, por una amplia mayoría (lo que incluye todos los demócratas y numerosos republicanos), una ley federal que busca blindar el matrimonio entre personas del mismo sexo ante una posible reversión por el Tribunal Supremio de la sentencia Obergefells que lo convirtió en 2015 en un derecho constitucional. La ley se votará en el Senado tras las elecciones de mitad de mandato del próximo 8 de noviembre, donde los republicanos podrían romper el empate actual y, eventualmente, bloquear su recorrido.

En un artículo publicado en Public DiscourseJean C. Lloyd, profesora, escritora y madre de dos hijos, quien vivió durante un tiempo una vida lesbiana, analiza las consecuencias para los niños de las nuevas formas de reproducción que abren la posibilidad de 'tener hijos' a personas del mismo sexo.

La "Ley de respeto al matrimonio" perjudicará a los niños

¿Eres mi mamá? El clásico de P.D. Eastman era uno de los libros favoritos de mi infancia. Cuenta la historia de un bebé pájaro que sale del cascarón justo cuando su madre vuela en busca de comida. Decidido a encontrarla, sale en su búsqueda. Desde el gatito hasta la vaca, pasando por el remolcador y la excavadora, el polluelo plantea repetidamente la quejumbrosa pregunta. Su desconcertante búsqueda termina con un feliz reencuentro y con él de vuelta en el nido, bajo las alas protectoras de su madre.

Portada de '¿Eres mi mamá?'

'¿Eres mi mamá?' de P. D. Eastman. Un cuento que tiene mucho que ver con la realidad.

Yo he sido esa cría de pájaro. Cuando era un bebé, me adoptaron en una familia cariñosa con unos padres entregados. Estoy eternamente agradecida. Al mismo tiempo, desde la anciana profesora de piano hasta la adolescente voluntaria de la Escuela Bíblica de Vacaciones, pasando por cualquier mujer cuya amabilidad me haya conmovido significativamente, hice la misma pregunta: "¿Eres mi mamá?".

La adopción se revela como un regalo para ambas partes, pero existe para reparar algo que en el orden natural de las cosas nunca ocurriría. En un mundo perfecto, los niños nunca serían separados de sus padres. Aunque la adopción es una hermosa redención, siempre es una respuesta a la tragedia. Como escribió un terapeuta, "la adopción es una crisis vital importante cuyo impacto, tanto en su momento como con el paso del tiempo, a menudo se ha pasado por alto... Cuando se ignoran los temas relacionados con la adopción, los terapeutas colaboran inadvertidamente con el mensaje tácito, poderoso y destructivo, de que la adopción no significa nada".

La honestidad sobre las repercusiones de la adopción ha mejorado mucho a lo largo de los años. Sin embargo, con respecto al matrimonio y las estructuras familiares alternativas, el mensaje deshonesto continúa: separar a los niños de sus padres no importa.

La Ley de respeto al matrimonio (RFMA, por sus siglas en inglés: Respect for Marriage Act) consagrará aún más la afirmación legal de las estructuras familiares y "matrimoniales" no tradicionales mediante la legalización federal del matrimonio entre personas del mismo sexo y otros acuerdos de pareja. La RFMA ya ha sido aprobada en la Cámara de Representantes de Estados Unidos, y el Senado la votará después de las elecciones de mitad de mandato. Si se convierte en ley, permitirá recoger en la ley federal derechos parentales para las parejas casadas del mismo sexo. Esta disposición pretende proteger a las parejas homosexuales, pero al hacerlo consagra legalmente la negación de que los niños necesiten tener una madre y un padre. Tanto a través de la adopción como de la reproducción artificial (ART, por sus siglas en inglés: Artificial Reproductive Technology), la paternidad del mismo sexo y otros acuerdos modernos dividen y a veces incluso erradican los vínculos maternos y/o paternos que los niños necesitan para desarrollarse. Al privilegiar el "derecho" de los adultos a ser afirmados en sus deseos, perjudicamos aún más a los niños.

Estructuras familiares: cuanto más se multiplican, más dividen

Mi propia historia es un ejemplo de cómo la reproducción asistida y las estructuras familiares no tradicionales perjudican a los niños. En mi búsqueda de mi madre biológica, la agencia de adopción fue mi primera parada. Absorbí cada palabra mientras Billie, la misma trabajadora social que me había encontrado un hogar dieciocho años antes, leía la información en mi expediente. Mis padres habían salido juntos en el instituto y en la universidad, se habló de compromiso y luego llegó la crisis del embarazo que me llevó al hogar de madres solteras en el que ahora me encontraba. Intenté moderar el ansia de mi pregunta: "¿Me abrazó?". Billie hizo una pausa, dejó mi expediente y suspiró: "Todo el mundo me hace esa pregunta".

Dos años más tarde, conseguí consultar mi partida de nacimiento original. Temblé al abrirla y leer el nombre de mi madre. Había un espacio en blanco donde debía estar el nombre de mi padre. Pero un espacio en blanco no significaba que no tuviera un padre: yo existía gracias a su unión. Mi madre no puso su nombre porque estaba enfadada con él por "eludir su parte de responsabilidad", como escribió en los formularios de admisión de la maternidad. Sabía que acabaría encontrándolo. Mis padres biológicos habían tenido una relación; había una vida compartida y sus familias se conocían. En nuestro primer y único encuentro, mi madre me dijo quién era mi padre.

Con respecto a las "familias modernas" y el uso de la reproducción asistida, no puedo imaginar el dolor y la pugna interior añadidos si hubiera estado buscando el número de un donante -un hombre al que mi madre nunca habría conocido-, buscando, no las conexiones familiares, sino los registros de la clínica y el laboratorio, si mi concepción hubiera procedido de un padre que hubiera vendido un frasco de su esperma.

Un escenario aún más doloroso para mí habría sido descubrir que mi candente pregunta, "¿Eres mi mamá?", podría haber sido respondida con un "sí" por más de una mujer. Que mi búsqueda podría haber sido de una madre "genética", de una mujer que donara o vendiera sus óvulos y, potencialmente, de una madre "gestacional", si mi madre adoptiva no hubiera sido la receptora de la FIV [Fecundación in vitro] que me llevó en su seno. En el caso de las mujeres que compran óvulos, "externalizan" el embarazo y luego crían al niño, este tiene tres madres. La multiplicación de los acuerdos familiares modernos y las opciones tecnológicas dan lugar a más formas de dividir a un niño.

Dibujo de dos lesbianas con un hijo.

Imagen: Moondance / Pixabay.

Me estremece saber que, a pesar de mi propia historia, fácilmente podría haber infligido daños similares a mis futuros hijos cuando me identificaba activamente como lesbiana. En aquella época, nunca me preocupó no poder tener hijos porque sabía que lo único que necesitaba era un donante de esperma. ¿Cómo pude pensar tan alegremente en crear a mis hijos "sin padre"? Pues pensando únicamente en mi deseo de tener hijos, y no en sus necesidades o su futuro bienestar.

Mis amigos de entonces tenían una mentalidad similar. Al hablar de su novia, mi amiga Beth me decía: "Veo a mis hijos no nacidos en sus ojos".  Por mucho que ella deseara esto, no era cierto. Beth y yo no sabíamos entonces que la tecnología moderna inventaría un "nuevo modelo de familia" para multiplicar a la madre y así dividir al niño, acercándonos al mundo que deseábamos en aquel momento.

Dividir al niño

Este "nuevo modelo de familia" emplea la técnica de "recepción de óvulos de la pareja" (ROPA, por sus siglas en inglés: Reception of Oocytes from Partner). La técnica ROPA, de la que España fue pionera, consiste en que los futuros padres sean parejas de lesbianas: una mujer es la donante de óvulos y la otra la madre de alquiler gestacional. Los investigadores de familias lesbianas planificadas describen la ROPA como el cumplimiento del "deseo de una pareja de lesbianas de concebir un hijo juntas (aunque siguen necesitando la contribución de un donante de esperma) mediante un vínculo genético y biológico combinado". Esta "maternidad compartida por FIV" ha sido descrita como una "opción de tratamiento aceptable, exitosa y segura para las parejas de lesbianas con medios económicos". Cuando pienso en los niños cuyo vínculo materno primario está dividido y repartido o en las historias de niños concebidos por un donante de esperma que anhelan un padre, me pregunto: aceptable... ¿para quién?

Llamar a la ROPA "opción de tratamiento segura" es otra mentira destructiva. Estos informes elogiosos no mencionan que este nuevo modelo de familia supone un mayor riesgo de daños graves -incluso la muerte en algunos casos- de los miembros de la tríada: la donante de óvulos, la madre de alquiler/la madre gestante, y el niño concebido y gestado por ART. Sean cuales sean nuestras intenciones, no podemos mostrar nuestro amor más elevado si nos ciega el deseo de cosas que son perjudiciales tanto para nosotros como para nuestros seres queridos.

El divorcio generalizado es un mal social que se achaca a las parejas heterosexuales; generalmente se reconoce el daño causado a los niños que se reparten entre la casa de mamá y la de papá, pero ese daño se racionaliza con demasiada frecuencia e incluso se inflige con displicencia. Sin embargo, ese desplazamiento del hogar que tradicionalmente se lamenta en el divorcio, ahora se celebra como una nueva forma de "coparentalidad". Los hijos de estos arreglos comienzan la vida divididos entre dos casas paternas, y cuando se produce la ruptura, pueden experimentar incluso más transiciones que los hogares tradicionales. Un investigador honesto estudió los efectos de la disolución de la pareja en lo que denomina paternidad "gremial", en la cual una pareja de lesbianas se asocia con una pareja de hombres gays para co-crear y co-criar un hijo. En dicho estudio, una madre social que se separó de su pareja lloraba porque los niños tenían que mudarse entre tres casas. Entre lágrimas, reconocía haber visto una regresión en los niños y reconocía el estrés que esto les causaba, pero no había forma de resolverlo si cada uno de los padres seguía viéndolos. Considera que si el binomio de padres homosexuales se separa, los niños tendrían que perder la conexión con el padre social o dividir su tiempo entre cuatro casas.

Si hubiera seguido los planes de mi yo más joven, no solo habría privado intencionadamente a mis hijos de su (y de cualquier) padre, sino que también les habría dado una probabilidad mucho mayor de inestabilidad en el hogar. Por aquel entonces, no podía saber que las parejas de lesbianas formalizadas resultan ser el acuerdo de pareja menos estable, con más del doble de tasa de disolución que las uniones masculinas del mismo sexo o que el matrimonio heterosexual. Tampoco podía saber que tener hijos tiende a desestabilizar a las parejas del mismo sexo. Como ha descubierto un estudio, las tasas de disolución entre las parejas sin hijos son más bajas para las parejas heterosexuales, pero no mucho; sin embargo, para las que tienen hijos, las tasas de disolución son muy diferentes: un 43% para las parejas del mismo sexo frente a un 8% para las parejas de distinto sexo.

Sentencias judiciales como Obergefell y propuestas como la RFMA me habrían cegado ante estas diferencias. Me habrían enseñado que cualquier acuerdo es un "matrimonio" y que para los niños es indiferente. Estas leyes también habrían exigido un certificado de nacimiento para mis hijos que negara su origen real: sin padre, con dos madres.  Y si mi unión del mismo sexo se disolviera, mi ex pareja, sin relación biológica con mis hijos, conservaría la plena patria potestad.

Si los Estados deciden permitir el matrimonio para las relaciones con múltiples parejas, los niños se verán legalmente envueltos en estos acuerdos. El matrimonio poliamoroso no es una posibilidad remota: en Nueva York, un juez ha fallado recientemente a favor de este tipo de matrimonios. El juez argumentó que los arreglos de dos personas no pueden ser privilegiados sobre otros porque hacerlo sería una discriminación injusta. Consideremos las ramificaciones de la RFMA: exigiría a todos los estados cumplir con cada expansión y definición novedosa de "matrimonio".

Los perjuicios de las mentiras legales

La ley es maestra y la RFMA es una mala maestra. La consagración de mentiras legales sobre la verdad del matrimonio perjudica a toda la sociedad, especialmente a los niños. Desde las facilidad de disolución de los matrimonios heterosexuales hasta los nuevos acuerdos familiares, los niños se ven perjudicados cuando se ignora su derecho a tener un padre y una madre en aras de los deseos de los adultos. Los niños sufren cuando dejan de ser considerados el centro de la institución del matrimonio, una institución que durante milenios sirvió para unir a un padre y una madre y de cuya unión surgirían naturalmente. Una sociedad sufre cuando ya no distingue en la ley, y mucho menos vigila y fomenta, el acuerdo que proporciona el entorno más estable para que sus futuros ciudadanos crezcan y florezcan: la familia biológica intacta mantenida y apoyada en la institución del matrimonio tradicional.

El daño siempre se produce cuando no se honra la verdad fundamental sobre la naturaleza y la persona humana. Se han dicho muchas mentiras en nombre de la compasión y para conferir dignidad, pero mentir sobre la realidad deshonra la dignidad de toda persona portadora de la Imago Dei. Desdibujar la naturaleza del matrimonio también perjudica a los mismos que se identifican como LGBTQ, que buscan la aprobación social y legal de sus relaciones. La ley me habría servido mejor diciéndome la verdad, desafiando en vez de validando mis planes, que eran una violación de la dignidad y los derechos de mis futuros hijos a conocer a sus dos padres y su herencia biológica.

Como dijo recientemente la líder estatal de CanaVox, Martha: "El matrimonio entre un hombre y una mujer son los muros y pilares maestros de la estructura social. Soportan el peso de la estabilidad social"; no hay ninguna otra configuración que "haga el trabajo fundamental" que desempeña el matrimonio tradicional. Es bueno para todos, incluidos los identificados como LGBTQ, que los muros de carga se sostengan; cuando la estructura social se debilita, todos sufrimos. El techo descansa sobre los "homosexuales" y los "heterosexuales" por igual.

Los senadores votarán la RFMA en los próximos meses. Este proyecto de ley pone en sus manos los pilares de la sociedad: el matrimonio. Muchos senadores, cegados como Sansón pero sin su intención, no se dan cuenta de que un voto afirmativo asestará al matrimonio su golpe legal más dañino hasta la fecha. Les imploro que encuentren la fuerza para empujar, no contra los pilares, sino contra la destructiva marea cultural, y voten "no".

ReL

Vea también      Homosexuales liberados























martes, 4 de octubre de 2022

«Revolución sexual», ¿el mayor ataque para la libertad religiosa?: «Toca reafirmarse todavía más»

Alvaré anima a las instituciones religiosas de EEUU
a no abandonar sus valores


La escritora católica Helen Alvaré ha escrito un libro para ayudar a colegios,
hospitales... a fortalecer sus principios diferenciales.

Cuando el presidente Bill Clinton ratificó la Ley de Libertad Religiosa en 1993, esta medida apenas tuvo oposición en la sociedad americana. Es más, se aprobó por unanimidad en la Cámara de Representantes y casi por unanimidad en el Senado.

Sin embargo, desde que ocurriera, han sido muchas las voces que han pedido su derogación. Los más críticos la acusan de servir de parapeto a las instituciones religiosas para discriminar por orientación sexual o de género.

Pero, ¿está cambiando la percepción sobre la libertad religiosa en Estados Unidos tras la llamada "revolución sexual"? ¿El cambio en la ética sexual de la sociedad americana puede estar detrás de las demandas para limitar la libertad religiosa? Helen Alvaré es lo que defiende en su nuevo libro titulado Libertad religiosa después de la revolución sexual: una guía católica.

Helen es experta en Derecho de Familia en la Universidad George Mason y miembro del Dicasterio vaticano para los Laicos, la Familia y la Vida. La docente advierte a los católicos, y a los auténticos defensores de la libertad religiosa, de que deben tener muy claro lo que realmente significa ser una institución religiosa, sin limitarse a esperar éxitos en los tribunales o entre la opinión pública.

La web The Pillar ha publicado una interesante entrevista con esta experta, donde vincula el desprestigio de la libertad religiosa con los apoyos crecientes a la llamada "revolución sexual". Para Helen, comprender correctamente los valores propios de una institución, puede ser clave a la hora de defender la libertad religiosa en el país.

Obsesión con el ser humano

"Estamos viviendo un período de la historia en el que Occidente está obsesionado con el ser humano (a diferencia de estarlo con Dios, como era antes), y con su sexualidad. En este sentido, no creo que nadie lo haya definido mejor como el profesor Carl Trueman en The Rise and Triumph of the Modern Self. Allí enumera los pasos que está siguiendo Occidente: de pensar mucho en Dios y en la comunidad, a pensar principalmente en uno mismo; luego, a pensar en la expresión sexual, como centralidad de la propia identidad; y, luego, a politizar lo sexual", señala Helen en la entrevista.

ProtestasOccidente ha dejado a Dios, y pone en el lugar al hombre y a la sexualidad, señala Helen.

Hay una serie de principios que no se pueden negociar. "El cristianismo trata a los miembros de la familia, y a los extraños, como hizo el Buen Samaritano. Pero, también, insiste en el respeto por el diseño creativo de Dios con nuestros cuerpos y relaciones. Esto quiere decir que tenemos que respetar el don de nuestra sexualidad y evitar las relaciones fuera del matrimonio, el divorcio, el aborto y las relaciones entre personas del mismo sexo", apunta.

Para Helen, es normal que los herederos de la revolución sexual vayan contra los ideales cristianos. "En un mundo en el que se antepone cada vez más a Dios y al "otro" en favor de una ética sexual fracturada e individualista era de esperar que se rechazaran los postulados católicos", comenta la autora.

La escritora comenta cuál ha sido el objetivo de escribir el libro. "Muchas de las demandas que se presentan hoy en día en Estados Unidos desafían la libertad religiosa y exigen a las instituciones católicas que cumplan con la nueva ortodoxia sexual del Estado: la separación del sexo de la biología y la separación del sexo de lo que significa el matrimonio", señala.

Las exigencias hacia las instituciones religiosas cada vez son mayores. "Se exige, por ejemplo, que las instituciones católicas brinden servicios de anticoncepción, aborto, transgénero... Los críticos de la libertad religiosa insisten en que las instituciones con cierto carácter religioso, hospitales o colegios, discriminan por motivos de sexo y orientación sexual, y les piden, además, que el hecho de que alguien rechace abiertamente la fe no sea una condición para poder ser contratado", explica Helen.

Para ella, renunciar a la batalla trae consigo el descrédito de la libertad religiosa. "Observé que, cada vez más, si alguna institución católica ganaba un juicio, no sabía ofrecer un argumento sólido de para qué quería la libertad religiosa. Con frecuencia estas organizaciones se limitaban a afirmar que 'hay una ley que hay que cumplir' o que 'el obispo me obligó a hacerlo'. A veces, incluso, trataban de clasificar a sus empleados como "ministros", para aprovechar la protección que da la ley a esta figura. El resultado de esta forma de defenderse fue que la gente dejó de valorar la libertad religiosa y las enseñanzas sexuales católicas", asegura.

En este sentido, Helen añade que es importante diferenciarse. "Descubrí que las instituciones católicas no explicaban al público por qué un hospital o una escuela debe observar el mandamiento más importante: amar a Dios y a los demás como Él nos ha amado, tanto en la expresión sexual como en la social. Muchas veces, la gente ve que estas instituciones simplemente brindan sus servicios de la misma manera que lo haría una institución secular, y se callan sobre otro tipo de asuntos", comenta. 

Helen escribió el libro como ayuda. "Mi propósito es ayudar a las instituciones católicas a hacerlo mejor: a que puedan expresar su naturaleza de testigos de Cristo. Quise mostrar a los empleados y dirigentes de esas organizaciones que el amor cristiano es indivisible. Que el amor que estas instituciones muestran a sus clientes, pacientes, empleados y estudiantes es el mismo que el del Buen Samaritano, que insiste en que permanezcamos fieles a un cónyuge, evitemos usar sexualmente a otros y respetemos la vida de los niños", explica.

HospitalA veces, las instituciones católicas prestan servicios de la misma forma que las seculares.

La autora considera que las instituciones religiosas no se pueden dejar manipular. "Los jóvenes sufren un déficit muy grande de compromiso, una falta de comprensión profunda del significado del sexo. Esto podría estar provocado por la falta de un padre cercano, la separación de sus familias, el cuestionar el sexo biológico dado, el aborto, el divorcio, etc. Los poderes fácticos están caricaturizando las enseñanzas de la Iglesia y las tachan de hirientes, anti-mujeres y anti-LGBT. Han puesto 1000 denuncias para amordazar los valores cristianos", apunta.

Helen apunta un cambio de rumbo. "Veo muchos libros y artículos de personas que siguieron en su día las recetas de la revolución sexual y sufrieron mucho. Ahora, ellos, están contando sus historias para advertir a las generaciones futuras de que no vayan por ahí. Una amplia gama de académicos, tanto de izquierda como de derecha, está llegando a la conclusión de que separar el sexo del matrimonio no es lo que pensaban, y que se convierte en particularmente destructivo para los más vulnerables", comenta. 

La escritora denuncia el inmenso poder que tienen los contrarios a los valores cristianos. "Cuando observas el poder de los medios de comunicación, la industria del entretenimiento, el Gobierno federal y algunos estados, te das cuenta de que estamos muy lejos todavía. Toda esta lista de poderosos apoyan los peores excesos de la revolución sexual, y tienen el dinero, las leyes, los canales y, a menudo, los títulos académicos para hacer que los disidentes se vean y se sientan impotentes, irracionales y mezquinos", advierte.

Pero, concluye, animando a ser optimistas. "Nunca se puede olvidar el poder que tiene la verdad, los pequeños grupos con principios y las personas que atraen con sus vida a otra mucha gente. Y, por supuesto, hay que tener presente el poder de nuestro Dios, que nos ama y que quiere que conozcamos este amor y lo compartamos los unos con los otros. Nadie sospechó que, a día de hoy, las voces que apoyan la integridad sexual y el compromiso conyugal cristiano fueran a estar vivas todavía" relata Helen.

ReL

Vea también    La respuesta cristiana al secularismo