En materia de ideología de género, Trump ha ordenado el traslado a cárceles para hombres de mujeres trans condenadas que se encuentren en prisiones federales (foto: el presidente firma los primeros decretos tras tomar posesión).
El presidente Donald Trump ya está tomando las primeras medidas en materia de defensa de la vida y de desarme de la ideología de género. El mandatario ha firmado una orden ejecutiva por la que la Administración suspende los fondos federales destinados a financiar o promover abortos.
"Durante casi cinco décadas, el Congreso ha promulgado anualmente la Enmienda Hyde y leyes similares que impiden la financiación federal del aborto electivo, lo que refleja un consenso de larga data de que los contribuyentes estadounidenses no deberían verse obligados a pagar por esa práctica", reza la orden, al aclarar que "la administración anterior hizo caso omiso de esta política".
El republicano ha firmado una medida que se remonta al año 1977, para prohibir el uso de dinero federal para el aborto. Ha alegado que el expresidente Joe Biden (2021-2024) no lo ha respetado.
Cárceles y pasaportes para trans
En materia de ideología de género, Trump ha ordenado el traslado a cárceles para hombres de mujeres trans condenadas que se encuentren en prisiones federales. También ha exigido que suspendan los tratamientos médicos relacionados con su cambio de género.
En el decreto de Donald Trump sobre los trans, se recoge que "los esfuerzos para erradicar la realidad biológica del sexo atacan fundamentalmente a las mujeres privándolas de su dignidad, seguridad y bienestar".
Además, Estados Unidos suspendió la emisión de pasaportes con el "género 'X'" para las personas que se identifican como no binarias, tras un decreto del presidente Donald Trump. "El departamento de Estado no entrega más pasaportes estadounidenses con la mención X", dijo a la AFP un portavoz del Departamento de Estado.
"Las directrices relativas a los pasaportes con la mención de sexo X emitidos previamente se anunciarán", y se publicarán en la página web del Departamento de Estado. Tras su investidura el pasado lunes, Trump firmó un decreto según el cual su administración reconoce la existencia de solo dos géneros definidos al nacer.
Estos son los nueve consejos que proponen expertos como Mary Rice Hasser, Patrick Lappert o Greg Bottaro para proteger a tus hijos del lobby LGBT.
¿Qué pueden hacer las familias cristianas cuando alguno de sus hijos parece asumir los postulados de la ideología LGBT e incluso desarrollar disforia de género (falta de aceptación de su sexo natural)?
La organización católica de ayuda espiritual a las personas con atracción por el mismo sexo, Courage, ha abordado esta pregunta en varias ocasiones, como fue uno de sus encuentros con expertos de la talla de Mary Rice Hasson, el sacerdote y director de la organización, Philip Bochanski o el experimentado psicólogo y doctor Gregory Bottaro, entre otros. Como detalló National Catholic Register, la conclusión fue unánime: los niños con sentimientos transgénero "necesitan amor y verdad”.
Estos son algunos de los consejos que ofrecieron los especialistas a familias con hijos que tengan estas sensaciones.
1º) Enséñale a valorar lo que tiene
Para el sacerdote Phipip Bochanski, director ejecutivo de Courage, una de las mejores formas de prevenir la disforia de género en la familia católica es abordar la sexualidad de forma positiva. “La cultura donde han penetrado estas ideas (trans), afirma que puedes ser del sexo opuesto... y esto se debe a que no valoramos lo bueno del sexo propio”.
2º) José y María, modelo de complementariedad de toda familia
Por ello, Bochanski destacó que también es bueno “hablar con valentía sobre el significado la masculinidad, sobre por qué es bueno ser mujer y por qué es buena la relación entre ambos sexos”.
Aprovechando el tema central de la conferencia anual, “San José, modelo de amor valiente”, el obispo emérito John LeVoir instó a apreciar el “vínculo entre José y María, que es la formación que recibió Nuestro Señor. En este sentido, el doctor Gregory Bottaro, director del instituto psicológico CatholicPsych, aprovechó para remarcar que “todos necesitamos a la madre y al padre de Jesús”.
3º) Refuerza la comunicación y el cariño
Si tu hijo o hija está coqueteando con el movimiento trans, aún no es tarde. “El punto de partida es lo que dijo San Pablo a los Efesios, vivir `en la verdad y en el amor`, dijo el padre Bochanski. “No se golpea a nadie con la verdad. No sea provocativo ni ofensivo. Mantenga la comunicación abierta en la familia, no solo con el ser querido que está experimentando una discordancia de género, sino también con el resto de la familia.
El diácono Patrick Lappert, capellán de Courage, añadió que “si insistes en la verdad con amor, más del 80% lo superarán, pero si solo se emiten condenas, todos ellos persistirán”.
4º) A veces, en lugar de atosigar, se trata de fortalecer la relación
Durante las conferencias, el diácono Patrick Lappert explicó que la edad a la que se dan los distintos signos es importante en este proceso.
“Cuando el niño `sale del armario´ al final de la adolescencia y el principio de la edad adulta, la estrategia debe ser diferente. Puede que no sea tan necesario hablarle de tu sistema de creencias ya que ellos ya lo saben. Deja todo eso a un lado y forja la relación con ellos”, dijo Patrick.
“Las investigaciones demuestran que cuando los hijos mantienen y fortalecen la relación con sus padres, sus tendencias sexuales disminuyen”.
La soledad, la inseguridad y las presiones de los activistas LGTB pueden llevar a la conclusión de muchos jóvenes y adolescentes, bombardeados de propaganda transgénero (foto de Ernest Brillo en Unsplash).
5º) Muestra mucho cariño a tu hijo y averigua si lo están adoctrinando
Para Mary Rice Hasson, del Centro de Ética y Políticas Públicas de Washington, subrayó la necesidad de los padres de saber quiénes son los referentes de los hijos en este tema.
A veces puede ser un tutor o un maestro, y es probable que el niño esté siendo adoctrinado, explicó.
“Al niño se le ha dado un camino en el que se supone que encontrará la felicidad. Se les está adoctrinando y por ello se sentirán autorizados a decir que sus padres son transfóbicos. Es importante que los padres repitan mucho a sus hijos lo mucho que les quieren”, añadió Hasson.
6º) Es fundamental la formación científica y biológica de los padres
“[Los activistas LGTB] dirán que se basan en la ciencia, pero no lo hacen”. El diácono afirmó que los escritos y expertos mundiales “demuestran todo lo contrario”, como es el caso del Hospital Universitario Karolinska de Estocolmo y otros hospitales que han abandonado el uso de bloqueadores de la pubertad, junto con Finlandia, Holanda y otros países.
7º) Enfrenta la disforia de tu hijo desde sus problemas previos
“Lo importante es abordar no solo los síntomas de la disforia”, advirtió Hasson, “sino también las heridas que puede haber detrás”.
El problema transgénero “es particularmente contagioso para los niños, porque son vulnerables y tienen problemas previos de inseguridad y autoestima”, dijo.
La abogada y experta repitió como en otras ocasiones que los jóvenes con disforia de género han experimentado altas tasas de trastornos emocionales y abusos sexuales por parte de alguien a lo largo de su vida, y que suelen estar relacionados con la aparición posterior de tendencias homosexuales.
8º) Proporciónales una comunidad en la que desarrollarse
En este sentido, “el movimiento LGBT no es solo una moda de la escuela, que también”, dijo Hasson. “Es algo que realmente puede atraer a un corazón herido, ofreciéndole un futuro o aceptación social”.
El diácono Patrick Lappert añadió que “las personas experimentan un aislamiento radical en el mundo que vivimos”, por lo que “existe un deseo profundo de comunidad. Y el tratamiento transgénero ofrece ciertas esperanzas, al decirles que van a solucionar el dolor de estar socialmente aislados”... hasta que comienzan los tratamientos y los problemas. Por ello, frente a ese aislamiento y soledad, debemos “proporcionarles una comunidad en la que desarrollarse”.
9º) Hay vida más allá de uno mismo
Para finalizar, el padre Bochanski se refirió a San José y destacó que encontró la felicidad no al buscar sus propios deseos personales, sino sirviendo a Jesús y María. “Nos convertimos en quienes somos solo cuando nos entregamos a los demás. Es el don de uno mismo lo que nos muestra quienes somos en realidad”.
El divorcio de sus padres llevó a Mónica a sentirse
«desconectada» de su sexo
Para esta joven "detrans", el feminismo, la ideología de género y el divorcio son los principales causantes de la disforia de género en gran parte de los jóvenes que la padecen, pero explica que hay una forma de evitarlo.
Desde los nueve años, Monica, sudafricana, que tiene ahora 34, sufrió abusos, bullying, el divorcio de sus padres y otros sucesos traumáticos que le llevaron a sentirse "desconectada" de su sexo y comenzar la llamada "reasignación". Tras arrepentirse del "fraude" trans y completar su "detransición", ha publicado en su canal de YouTube los motivos por los que el fenómeno trans está atrayendo a tantos jóvenes y advierte a los padres de que "se puede prevenir".
1º La unidad familiar, imprescindible
En uno de sus vídeos, esta joven detrans explica que el divorcio de sus padres cuando era estudiante universitaria fue más de lo que podía aguantar y una de las razones que motivó su disforia de género.
Pronto supo que el divorcio influye de manera semejante en otras personas con disforia y se muestra convencida de que esta es una de las principales razones desencadenantes.
"La familia es muy importante para una sociedad sana, y si la familia no funciona, la sociedad no funciona. Las familias rotas son la principal razón por la que las personas realizan la transición de género en nuestros días", afirma.
Convencida de que "el feminismo ha arruinado a la familia", menciona que las mujeres, hombres y niños ya no conocen su lugar en el mundo y que "hay algo tóxico en la `igualdad´ [de género] a la que la gente aspira en nuestros días".
"La harina no puede hacer lo que hace la tierra y la tierra no puede hacer lo que hace la harina. Eso no significa que una discrimine a la otra y que la tierra sea `harinófoba´, ambas son igualmente importantes, pero si ambas fueran iguales, no serían ni tierra ni harina".
2º Vigilar la vergüenza y el odio hacia uno mismo
La joven alerta también a los padres sobre repentinos cambios de peso en sus hijos como un indicador de que podrían sentir una vergüenza por su propio cuerpo que motive su deseo de "cambiar" de género. Algo que "se puede prevenir por completo".
"Ningún niño se despierta un día y siente vergüenza u odio por su propio cuerpo, tiene que ocurrir algo para que se den estos sentimientos, podría ser algo banal como tener vergüenza a ir a baños públicos o algo más grave como abusos físicos o sexuales que hagan que tengas miedo de tu cuerpo o que te hagan creer que estás en el cuerpo equivocado", explica.
Consciente de que en muchas ocasiones los padres no perciben estos cambios, les recomienda estar "atentos a esta señal, porque en un niño no es normal", especialmente si lidian con otros problemas emocionales, como fue su caso: "Empecé a subir mucho de peso cuando tenía nueve años y no es casualidad que durante esa edad viví varias experiencias traumáticas con las que no pude lidiar y me llevaron a la disforia de género".
3º Que los hijos perciban el hogar como un espacio seguro
Para esta joven, la falta de expresión y control sobre las emociones de los hijos es una amenaza que debe ser gestionada en el propio hogar.
"Un niño va a la escuela y les dicen como ser, como comportarse, hablan cuando se lo permiten y lo hacen todo cuando y como se lo dicen. Por eso, para un niño es frustrante que no tengan tiempo para ser ellos mismos. Si no pueden serlo en casa, buscarán un lugar donde si puedan y el movimiento trans es un lugar idóneo para expresarse", advierte.
Por ello, también menciona la importancia para los niños de que sus padres "reserven un tiempo en el que poder dedicarse a ellos por entero, en que puedan ser ellos mismos y aprendan de donde vienen. ¿Cómo van a poder hacerlo si no se lo enseñas en casa?", plantea.
En este sentido, menciona de que otra de las principales razones por las que los niños y jóvenes llevan a cabo la "transición" o acuden a entornos trans es porque " no tienen un espacio en el que expresarse, así que aseguraos de que vuestros hijos sepan que pueden ser ellos mismos y expresarse, porque si no ven el hogar como ese espacio, lo buscarán fuera".
En su declaración, la ESCAP llama a la precaución ante sus consecuencias «desconocidas»
Cada vez son más los profesionales de la salud y autoridades que se niegan a dispensar los llamados "tratamientos transgénero": los últimos en hacerlo, los psiquiatras europeos dedicados a niños y adolescentes.
Algo está cambiando en Europa en torno a la llamadas "terapias de afirmación" transgénero, aquellas cuyo tratamiento ante la disforia es únicamente el de la transición de género, en lugar de abordar los traumas o dolencias causantes.
No hace ni un mes que el Servicio Nacional de Salud británico -NHS, por sus siglas en inglés- confirmaba el comienzo de la restricción en la medicación suministrada a menores en los tratamientos transgénero.
El origen de esta histórica decisión se encuentra en el icónico Informe Cass, -dirigido por la expresidenta del Real Colegio de Pediatría Hilary Cass- que desveló cómo el Servicio de Desarrollo de la Identidad de Género británico habría obligado a miles de jóvenes y adolescentes a emprender "un camino tortuoso e innecesario, permanente y que les cambiaría la vida [...] un modelo de tratamiento que les expone a un riesgo considerable de angustia mental y que no es ni una opción segura ni viable a largo plazo".
Tras poner de relieve la ausencia de garantías que justifiquen los beneficios de estos tratamientos para los pacientes, así como su falta de seguridad y la preocupación que suscita en torno a los daños a largo plazo, el informe logró la paralización de los tratamientos en Inglaterra, convirtiéndose en el cuarto país europeo en tomar esta decisión.
Los antecedentes nórdicos contra los bloqueadores
Uno de los pioneros a la hora de enfrentar los traramientos de afirmación transgénero fue Finlandia, que en 2020 ya decretó que la psicoterapia y no los bloqueadores de la pubertad o el uso de hormonas cruzadas debían ser los tratamientos principales en el abordaje terapéutico. Asimismo, las autoridades finlandesas priorizaban la necesidad de elaborar un diagnóstico previo que corroborase que no se dan trastornos o afecciones mentales antes de comenzar el procedimiento médico.
En febrero de 2023, Suecia hacía lo propio a través de su responsable sanitario, Thomas Linden, al reconocer que "el incierto estado de conocimiento en la materia (de los tratamientos de cambio de sexo) incita a la prudencia". Así, Suecia pasó de pionero a detractor en los tratamientos transgéneroo, cuando el déficit de atención, autismo, problemas de alimentación, suicidios y un sin fin de desordenes y efectos asociados a este tipo de tratamientos fueron definitivamente abordados por las autoridades renunciando frente a la afirmación.
En junio de 2023 Noruega se incorporaba a la corriente opositora a los tratamientos experimentales transgénero a través del llamado de la Junta de Investigación de Atención Médica a revisar sus pautas al respecto. El motivo principal fue nuevamente la ausencia de evidencia científica, que llevó a decretar que dichos tratamientos fuesen "relegados al ámbito experimental". "La base de conocimiento, especialmente el basado en la investigación para el tratamiento de afirmación de género (hormonal y quirúrgico), es deficiente y los efectos a largo plazo son poco conocidos. Esto es particularmente cierto para la población adolescente donde tampoco se conoce la estabilidad de su incongruencia de género", argumenta el informe de la agencia.
Hilary Cass es la responsable de elaborar el informe de casos de mala praxis en Tavistock que le llevaron a cerrar sus puertas.
Declaración conjunta de los psiquiatras europeos
En los últimos días, la Sociedad Europea de Psiquiatría Infantil y Adolescente (ESCAP) ha publicado una declaración conjunta con firmas de la talla de la psiquiatra Sofie Crommen, Maja Drobnič Radobuljac, del departamento de Psiquiatría de la Universidad de Liubliana (Eslovenia), o la investigadora y Psiquiatra jefe del Hospital Universitario de Tampere (Finlandia), Riittakerttu Kaltiala, entre otros.
En su declaración, su mismo título hace referencia a la "necesidad urgente de salvarguardar las normas" en los tratamientos de pacientes con discorria: en este sentido, los investigadores remarcan que, aunque en el papel la disforia de género puede no ser "un trastorno de salud mental" para la Organización Mundial de la Salud, no es raro que la afección misma de a disforia vaya "acompañada de un sufrimiento significativo" y tenga "un impacto psicosocial importante en el individuo y la familia, requiriendo a veces intervenciones médicas y psicosociales".
Sofie Crommen, psiquiatra de niños y adolescentes y terapeuta, una de las firmantes de la declaración.
El documento llama la atención de graves cambios producidos en torno a la disforia de género y que ha llevado a no pocos expertos médicos del ámbito psiquiátrico a considerarlo "una moda".
Según la declaración conjunta de la ESCAP, los primeros servicios especializados de este tipo se dirigían a "un pequeño número de adultos" que eran biológicamente hombres y se definían como mujeres. Ahora, continúa el documento, se asiste a un "aumento sustancial" en las tasas de derivación, conformadas por un perfil totalmente distinto: "La mayoría se refieren a personas post-púberes" de sexo femenino. Es decir, en dos décadas el perfil promedio de la disforia ha pasado de ser masculino y minoritario a femenino, infantil y masivo: según los datos aportados por la clínica Tavistock, clausurada por el citado Informe Cass, el incremento del número de chicas jóvenes derivadas a la unidad de "tratamiento de género" entre 2009 y 2018 pasó de 32 a 1.740, lo que supone un incremento de 5337%.
En su declaración, la Sociedad Europea de Psiquiatría Infantil y Adolescente continúa argumentando que entre esos casos, hay una serie de "condiciones comunes" previas al surgimiento de esa disforia, entre las que destacan autismo, depresión, ansiedad, tendencias suicidas o la experiencia de traumas previos como abuso sexual. Condiciones que, como se denuncia, no siempre son abordadas en los tratamientos transgénero.
Contra los principios bioéticos: de "conejillos de indias" al suicidio
Ante el surgimiento de investigaciones que evidencian las graves consecuencias para la salud de los menores que conllevan el uso de bloqueadores y hormonas cruzadas, los firmantes recuerdan a las autoridades y proveedores de atención médica aplicaciones concretas de los principios generales bioéticos en el tratamiento de menores con disforia.
De este modo, respecto al principio de no maleficiencia, sugieren los daños de "utilizar una intervención experimental con efectos potencialmente irreversibles o consecuencias desconocidas", generalmente ignorados. También recomiendan "considerar la relación beneficios-daños de no proporcionar intervenciones médicas o garantizar un diagnóstico y tratamiento adecuados de los trastornos psiquiátricos coexistentes " siguiendo el principio de beneficiencia y llaman a respetar el principio de autonomía "involucrando a los menores evaluando su capacidad de dar consentimiento" o "adoptar un proceso de consentimiento informado adecuado para decisiones posiblemente irreversibles". Entre otros aspectos desoídos en el estabilshment del cambio de género, los psiquiatras europeos también claman por la necesidad de respetar el principio de justicia garantizando el acceso a la información, evaluación y tratamientos fiables y actualizados.
Más allá de los principios bioéticos, generalmente desoídos como se mostró en la clausurada Tavistock, los firmantes remarcan que las revisiones del National Institute for Health and Care Excellence contemplan resultados perjudiciales tras los tratamientos, como puede ser la depresión, ira, ansiedad, cambio en la densidad osea o suicidio. Unas revisiones que, de buscar la seguridad de los pacientes, "recomiendan extremar la precaución al llevar a cabo estas intervenciones".
Los firmantes y psiquiatras europeos recogen las alertas de revisiones científicas alemanas que recomiendan que niños y adolescentes con disforia "reciban principalmente intervenciones psicoterapéuticas" que, lejos de agravarla, "aborden y reduzcan" su carga.
"Cualquier decisión de utilizar bloqueadores de la pubertad y/u hormonas entre sexos debe tomarse caso por caso. Se debe realizar una evaluación del riesgo-beneficio y, si es posible, dentro de estudios clínicos, se debe realizar un diagnóstico y tratamiento psiquiátrico/psicoterapéutico de los trastornos mentales concomitantes", abunda el documento.
Llamados concretos a los profesionales de la salud
Antes de concluir, los firmantes de la Sociedad Europea de Psiquiatría Infantil y Adolescente dirigen un último llamado a los pfoesionales que trabajan con pacientes de disforia de género a:
– Insistir en continuar un debate profesional abierto sobre la disforia de género en niños y adolescentes e informar abiertamente los resultados de las investigaciones resultantes.
– Insistir en que las intervenciones novedosas y experimentales relacionadas con la disforia de género se diferencien del tratamiento clínico de rutina y se realicen exclusivamente como parte de protocolos de ensayos de investigación.
– Informar y recordar sobre la necesidad de estudios de seguimiento a largo plazo. La ESCAP pide a la UE que cree un marco o registro de estudios que incluya a los pacientes actualmente tratados, a los que no reciben tratamiento y a los que interrumpieron el tratamiento, para comprender mejor los resultados.
– Promover el aprendizaje activo de faltas pasadas en el manejo de niños y adolescentes con disforia de género, para prevenir violaciones de los estándares clínicos, científicos y éticos existentes.
– Insistir en brindar atención explícita a las personas que buscan la detransición o lamentan su transición, para abordar, respetar y comprender sus experiencias, brindar atención y apoyo adecuados y considerar cómo estas narrativas pueden integrarse en la práctica clínica.
– Fomentar un debate profesional abierto, inclusivo y basado en evidencia sobre el desarrollo de estándares para la mejor atención a niños y adolescentes con disforia de género. Dicho debate y cualquier proceso de toma de decisiones deben incluir expertos con experiencia vivida en incongruencia de género con diversos resultados (transición, destransición, resolución sin intervenciones y cualquier otro resultado posible).
– Insistir en que los resultados de la investigación se publiquen únicamente según criterios de calidad y no en función de sus conclusiones.
Los firmantes concluyen el documento no sin antes reiterar las "graves consecuencias a largo plazo de estos tratamientos", remarcando la necesidad de seguimientos a largo plazo que permitan comprender tanto "el curso natural de la disforia sin tratamiento médico" como las consecuencias de la transición. La ESCAP concluye pidiendo a los proveedores de atención médica "que no promuevan tratamientos experimentales e innecesariamente invasivos con efectos psicosociales no probados y, por lo tanto, que se adhieran al principio primum-nil-nocere (primero, no hacer daño)".
«Mi hija me odiaba como el drogadicto odia a quien le impide drogarse»:
hay que ser firme
Una joven que se deshace... la ideología trans, como las drogas y las sectas, se aprovechan de la identidad vulnerable de los adolescentes
Desde que nació, a la hija de Charlie Jacobs le gustaba el color rosa, se ponía vestidosy se metía en el armario a probarse los tacones de su madre. Pero a los 12 años, unas charlas para jóvenes en el colegio ylas redes sociales la introdujeron y ataron al movimiento transgénero.
Charlie Jacobs -pseudónimo de una norteamericana, madre de dos adolescentes- ha querido explicar con detalle en The Daily Signal cómo la ideología de género, reforzada y radicalizada desde Internet, funcionó en su hija como una secta destructiva, o como una adicción.
Charlie, como madre, luchó por rescatarla, a menudo teniendo en contra al colegio, costándole encontrar ayuda terapéutica. Con perseverancia incansable de madre, logró grandes mejoras.
Su relato se titula: "Lo que he aprendido rescatando a mi hija de su fantasía transgénero".
Primera adolescencia: ropas amplias
Todo empezó al llegar la adolescencia, al asumir su cuerpo las curvas de la feminidad. "A medida que su cuerpo maduraba empezó a evitar cualquier ropa que acentuara su figura".
A la madre no le preocupó al principio que la chica usara siempre ropa ancha, porque también ella, de adolescente, había hecho lo mismo.
"Luego mi hija se sumergió en el anime [dibujos animados japoneses] y el cosplay [disfraces elaborados] vistiéndose como personajes fantásticos, y yo la animé por su lado creativo", explica. Su hija tiene una vertiente artística y creativa muy grande, y por lo general es bueno apoyar algo así.
La madre descubrió tiempo después que en los ambientes de aficionados al anime y el cosplay hay una cantidad desproporcionada de activistas de ideología de género, militantes y seductores.
El otro punto de "contagio" fue una charla en la escuela... ¡a pesar de que era un centro católico!
"Durante aquel tiempo, en la escuela -que era católica- mi hija pasó por Teen Talk, un programa con base en Manitoba, Canadá, que dice que enseña a los jóvenes información detallada y 'sin prejuicios' sobre sexualidad, salud reproductiva o el uso de sustancias", explica.
"Llegó a casa con un lenguaje completamente nuevo. Ella y todas sus amigas se definieron entonces como lesbianas, pansexuales e incluso poliamorosas. Ninguna de las cinco eligió lo que el programa llamaba 'básico', ser heterosexual".
Intentando parecer un niño, descendió a la ira
Su madre comenzó a preocuparse por el cambio que veía en su hija. La chica se distanció de amistades anteriores. Pasaba horas en las redes sociales a través de cuentas falsas que su madre desconocía, mientras la engañaba mostrándole cuentas inocuas en Internet.
Cuando tenía 13 años, madre e hija fueron a una convención de anime en California. Allí la muchacha conoció a una chica de 16 años, mucho más madura.
"Esa chica hipnotizó a mi hija con su personalidad. Después de la convención, se cortó el pelo como un chico, dejó de depilarse y empezó a pedir ropa interior de niño", recuerda Jacobs.
Esa chica sería, en persona o a través de Internet, la que introduciría e impulsaría más profundamente a la muchacha en el entorno transgénero. "Más tarde supe que había abusado sexualmente [molested, en inglés] de mi hija", relata.
La preocupada madre quedó sorprendida ante la promoción de la ideología transgénero en la escuela de su hija, incluso siendo un centro católico [foto referencial].
El infierno en redes: fetichismo, pedofilia, drogas y porno
La niña se puso "irreconocible". "Su personalidad descendió a la ira, comenzó a hacer vídeos groseros en TikTok, empezó a hablar mal y rompió todas las reglas familiares".
No había cumplido los 15 años cuando anunció que se consideraba transgénero.
"Después comenzó a amenazar con suicidarse y se hundió en una profunda depresión", relata la madre.
Angustiada, consiguió las contraseñas de las redes sociales de su hija y quedó impresionada por lo que vio. "Su amiga de la convención de anime le había enviado un vídeo masturbándose, hablaban de fetichismo sexual, incesto y pedofilia y las chicas mayores enseñaban a las más pequeñas como vender a hombres fotos de ellas desnudas y así ganar un buen dinero", comenta.
Entre otras conversaciones, encontró que las propias chicas hablaban sobre qué efecto causaba cada droga o extirparse los pechos. Enviaban mensajes a la chica animándola a 'patear la cabeza' de su madre por 'tránsfoba'.
Muchos jóvenes son víctimas del engaño de la ideología transgénero motivados por una actividad compulsiva en redes sociales, con efectos que pueden ser irreversibles.
Como con un adicto: ni móvil, ni Internet, ni Twitter
La decisión de Charlie Jacobs, como madre, fue radical e inmediata. "Cogí su teléfono, eliminé todas las redes sociales (YouTube, Instagram, Twitter…) y contactos y le bloqueé la capacidad de acceder a internet. Eliminé YouTube de la televisión, tiré todos sus disfraces e involucré a la policía por la pornografía", enumera. "Le advertí de que si alguien le enviaba pornografía, no dudaría en denunciarlo a la ley".
"[Mi hija] me odiaba como un adicto odia a la persona que impide que se drogue, pero me mantuve firme a pesar de sus excesos y abusos verbales", relata Jacobs.
Tuvo que pasar por siete profesionales de la salud mental para que solo uno estuviese dispuesto a analizar el asunto, la repentina identidad transgénero de la joven.
Desde entonces la madre dedicó su vida por entero a investigar el tema trans y a tratar de recuperar el vínculo con su hija. Y ha logrado avances.
Su receta, mucha comprensión y firmeza en la verdad
"Tras un año y medio infernal, está volviendo a su ser: una hija hermosa, artística, amable y cariñosa", explica aliviada, antes de enumerar su "receta" para aliviar la disforia de género de la adolescente.
"Después de un breve tiempo en que cometimos el error de usar el nombre masculino, nuestra familia y todos los adultos en la vida de mi hija solo usamos su nombre de nacimiento y los pronombres correspondientes", relata.
"No permitimos la 'transición social', aunque no pudimos controlar su colegio", añade. "Una escuela católica que, increíblemente, se negó a seguir nuestra decisión", denuncia.
La madre también comenzó a acercar a su hija historias de mujeres trans que se arrepentían de su transición. Dejó libros de Abigail Shrier y Susan Evans por toda la casa para que los leyese.
También recurrió a los consejos del podcast Partners for Ethical Care y del libro de una co-fundadora de este grupo, Maria Keffler: "Desist, Detrans & Detox: Getting Your Child Out of the Gender Cult” (Desistir, destransicionar, desintoxicar: sacar a tu hijo de la secta de género).
En `Un daño irreversible´, Abigail Shrier muestra como la imposición de la ideología de género está haciendo un daño irreversible a las chicas adolescentes y jóvenes multiplicando los casos de disforia de género.
En inglés, Maria Keffler habla de su libro `Desist, detrans, detox": para "sacar a tu hijo de la secta de género´.
Esta madre explica su empeño así: "Me dediqué por entero a recuperar la estrecha relación que mi hija y yo habíamos tenido. Tuve que morderme la lengua y responder a su ira con amor o alejándome cuando sabía que no podría responder así".
"Me acerqué a ella en momentos vulnerables, la abracé, me puse a su lado en su cama. Dejé de mirarla como su fuera una víctima y le hice saber que nunca dejaría de luchar por ella", añade.
"Al mismo tiempo, dejé que viese los carteles de las protestas a las que yo asistía, le acribillé con preguntas que demostraban la ausencia de lógica en la ideología de género, incluso ponía memes divertidos, críticos contra el género, cuando entraba en mi oficina".
Lo más importante, insiste "es que me mantuve firme. Me negué a aceptar su engaño con compasión".
"Sé que he de continuar con tenacidad ya que la ideología de género repta por cada aspecto de la vida, pero por ahora puedo dar ya un suspiro de alivio", concluye esta madre valiente y firme.
Inocente Duke es solo uno de los miles de personas que han logrado cambiar de sexo en España sin trámites con tan solo manifestar su deseo al registro civil, tras la aprobación de la Ley Trans.
Este 23 de febrero se cumple un año desde que Irene Montero, cuando aún era ministra de Igualdad, ocupó las portadas por "desmontar" lo que consideraba el principal "bulo" sobre la ley trans aprobada días antes, el 16 de febrero de 2023.
"No creo que en haya ningún hombre en nuestro país que quiera ir al registro a decir que es una persona que no es para tener unas supuestas ventajas que son todo lo contrario", aseguró.
Entre 2004 y 2023, el número de personas que llevaron a cabo el llamado "cambio de sexo" apenas superó los 1300 casos en ningún año. Según datos oficiales recogidos por El Debate, 2022 ha sido el año que más casos se habían dado, 1306, seguido de 2021, con 1091 cambios.
En lo relativo a 2023, sorprende el crecimiento exponencial de cambios de sexo, que se multiplicaron por cuatro al pasar de 1306 a 5139. Un incremento al que parece haber contribuido sin duda la Ley Trans impulsada por Montero, que entre otras medidas permite el cambio de nombre y sexo en el Registro Civil a menores de edad desde los 16 años sin ningún requisito.
Según la resolución del Portal de Transparencia a la que ha tenido acceso El Debate, una importante mayoría de los cambios registrales son relativos a hombres que cambiaron su sexo al de "mujer", con más del 61%, mientras que los cambios de mujer a hombre se cifran en un 38,5%.
Además, los datos configurados a partir de Inforeg y Dicireg agrupan solo los cambios informatizados, por lo que la cifra podría ser mayor y los datos facilitados se consideran "parciales".
Aunque Montero afirmó que no se darían casos para beneficiarse de ventajas o beneficios de los que gozan las mujeres, los datos son llamativos en diversos registros civiles como el de La Coruña, que solo durante la primera semana tras la aprobación de la norma, la cifra de hombres que pidieron cambiar su sexo superó en más de 40 casos a las mujeres. En el de Oviedo fueron cuatro solicitudes, todas para un cambio a sexo femenino, al igual que en Granada, donde las dos peticiones fueron en la misma dirección.
La justificación de estos datos parece tener poca explicación al margen de buscar unas condiciones legales concretas: lo que permite la ley precisamente es poder cambiar el sexo registral sin ningún requisito, y por supuesto sin necesidad de haber alterado o mutilado los genitales en una operación previa para justificarlo.
Si así fuera, los datos serían opuestos: la mayoría de intervenciones quirúrgicas de "cambio" de género son de mujeres a hombres, como muestran los informes, desde el Transit de Cataluña de 2022 a los datos de la extinta clínica Tavistock de Reino Unido: en septiembre de 2018, la ministra de igualdad británica, alarmada por el aumento del 4.400% de niñas solicitantes de tratamientos de transición en menos de una década, encargó una investigación independiente que ha dio lugar al Informe Cass.
Todo ello coincide con el diagnóstico de expertos del ámbito sanitario que responsabilizan de una "moda" o "boom" al incremento, que no parece surgir espontáneamente entre la población, especialmente la infantil o juvenil.
Según Feministes en Cataluña, el aumento [de cambios de género] es alarmante entre las niñas preadolescentes y adolescentes: el 70% de los casos en los grupos de edad de 10 a 14 años y de 15 a 18 años son niñas y chicas. Es más, a pesar de que el incremento es también alarmante entre los niños, solo entre el 2015 y el 2021 se ha producido un incremento del 5.700% en niñas de 10 a 14 años entre los casos tratados por el Servei Trànsit.
El "bulo" que pretendía desmontar Montero encuentra no pocos casos de hombres que han cambiado legalmente su sexo a mujer sin haber tenido una destacada trayectoria o muestras de disforia.
Es el caso de Inocente Duke
Pero también de Roma Gallardo
Incluso del polémico militar Francisco Javier, quien no duda en afirmar "ser mujer" y se encuentra en pleitos para poder usar baños femeninos en el ejército.
a los 15 años quiso «transicionar» pero se arrepintió
José Errasti, Marino Pérez y Nagore de Arquer publican en la editorial Deusto una guía práctica para las familias que tienen adolescentes que se declaran transexuales: "No tiene ningún sentido que el sexo se puede cambiar".
Nagore de Arquer se considera una "desistidora", una persona que se siente trans y da marcha atrás en un proceso de cambio de sexoantes de comenzar la hormonación. Todo comenzó cuando tenía quince años yuna psicóloga le aconsejó "cambiar su cuerpo" para solucionar los problemas de acoso que sufría en la escuela.
José Errasti, profesor titular de la Facultad de Psicología de la Universidad de Oviedo, junto a Marino Pérez, Catedrático de Psicología, y Nagore de Arquer, estudiante de Psicología, acaban de publicar el libro Mamá, soy trans (editorial Deusto). Una guía para las familias de adolescentes con "conflictos de género".
La solución de una psicóloga
Este nuevo libro, como los autores lo definen, es un manual para ayudar a las familias con hijos que se declaran transexuales. Es el segundo libro que publican dos de sus autores sobre este tema, después de: Nadie nace en un cuerpo equivocado
"Con quince años sufría bullying y quería ser un chico", asegura Nagore en una entrevista publicada recientemente en La Nueva España. La psicóloga, entonces, debido a sus rasgos más masculinos, le aconsejó empezar a hormonarse. La adolescente accedió pero, poco después, cambió de idea y comenzó a hacer activismo a través de las redes sociales.
"Yo quería ser un chico, fue una idea que me transmitió mi psicóloga porque tenía un aspecto más masculino, no me gusta maquillarme, no me gustan los vestidos, ni las faldas, me gusta vestir 'como un chico'", asegura en la entrevista.
Su psicóloga le llegó a preguntar: "¿No quieres ser un chico?". Una propuesta muy peligrosa para una joven en su situación. "Rechazaba mi cuerpo por el bullying que me habían hecho durante muchos años en el colegio. La psicóloga en vez de solucionar los problemas de acoso que había sufrido me dio la solución de una transición hormonal médica", explica.
"Llegué a obsesionarme, en las redes sociales te dicen que si tú piensas que eres trans automáticamente lo eres. Con quince años si estás sufriendo y te presentan una solución como si fuera la definitiva, te la crees", añade.
El acompañamiento de sus padres
De Arquer comenzó entonces un proceso de "transición social". "Mis padres no se lo veían venir, nunca he sido femenina pero nunca he rechazado mi cuerpo como se dice que lo rechazan las personas transexuales desde pequeñas", explica.
Y, eran tiempos en los que no había ninguna ayuda. "Para mi madre, sobre todo, fue una bomba porque me ha criado con la idea de que podía hacer lo que quisiera con mi vida y tu cuerpo no está mal por ello. No había una asociación Amanda a la que pudieran acudir, estaban muy solos", dice.
Los padres le cambiaron de psicóloga y su malestar fue disminuyendo. En aquella primera sesión con la nueva profesional lo primero que le dijo De Arquer era que era trans. "Ella me respondió, muy bien eres trans, pero dime la razón por la que estás aquí, dime cuáles son los problemas que te han traído aquí", resalta.
"Cada persona necesita su propio proceso, yo necesité dos años de terapia. Fue un cambio de visión de mí y de mejorar mi autoestima", asegura.
Las tres claves para corregirlo
Otro de los autores de Mamá, soy trans es el profesor José Errasti. "En las presentaciones del anterior libro la gente nos preguntaba qué era lo que tenían que hacer si mañana les llega su hija de trece años y les dice que es un chico. Eso es lo que nos ha llevado a escribir este segundo libro, que es una guía concreta para afrontar este tipo de problemas".
El catedrático asegura en una entrevista que la situación es dramática. "Estamos viviendo un auténtico boom de estos problemas. Sabemos que es un asunto muy complejo que en cada familia se puede presentar con mil detalles relevantes. "La prudencia, la empatía, el respeto y la sensatez", son las claves.
"La prudencia nos aconsejaría no tomar decisiones irreversibles, de forma apresurada o forma poco meditada. No es sensato que el 87% de las personas que consultan en la unidad de trastornos de género catalana, que se llama Transit, salgan con la receta de hormonas en la mano", comenta.
"El respeto implica entender que la persona que tenemos delante está sufriendo de verdad, que no está ni fingiendo, ni está haciendo teatro y que tenemos que intentar ayudarle y que merece toda nuestra consideración. Pero es importante no confundir el respeto con la aquiescencia, con darle la razón en todo lo que está diciendo", añade.
Y, concluye con el tercer principio. "La sensatez parecería indicar que no conviene tomar decisiones basadas en ideas absurdas. Por ejemplo, la idea de que el sexo se puede elegir es absurda. No tienen ningún sentido que el sexo sea una variable volitiva y puramente apetitiva, que las personas eligen en función de su libertad o autodeterminación", asegura.
Errasti tiene claro que es una locura. "No tiene ningún sentido que el sexo se puede cambiar, que alguien puede pasar de ser varón a mujer o viceversa. No tiene sentido pensar que hay más de dos sexos. Cualquier reacción extrema es negativa. Es decir, es negativa cualquier reacción autoritaria. Y también es desaconsejable lo contrario", expresa.
Y propone una tercera vía. "Se necesita un término medio que permita que pase un tiempo de observación, de comprensión, de analizar muy bien la razón por la que esa persona está diciendo eso y que permita analizar muy bien cuándo empezó a sentir lo que dice que siente (...). Las familias se sienten muy solas. Es muy fácil ser progre con los hijos de los demás. Es muy fácil cuando el problema le pasa a otro", comenta.
El profesor asegura que hay muchos casos de gente que quiere volver a la etapa previa a la hormonación. "Hay un boom muy importante de personas que quieren 'transicionar', pero también empieza a haber un boom de gente que se arrepiente de haber 'transicionado'. Las intervenciones médicas para 'transicionar' son irreversibles incluso farmacológicamente", explica.
"A mucha gente se le ha vendido la idea de que los males que está viviendo en la adolescencia, que es una etapa en la que lo raro es encontrarse bien, son debidos a que no saben que en verdad son del otro sexo", añade.
Errasti echa mucha de la culpa a Internet. "Las redes sociales están llenas de personas que han 'transicionado' y juran que todos sus males se resolvieron. Muchos caen en esa narración salvífica, casi mitológica de esa transformación personal en la que renacerás siendo tú mismo. La realidad es que no es así. Es habitual que haya unos primeros momentos de euforia, pero en muchísimos casos, al cabo de unos meses la realidad se impone", afirma.
Y, habla de las consecuencias de estas terapias. "A lo mejor no tenías asumida la homosexualidad o que tenías problemas de espectro autista, de expresiones emocionales o simplemente que no te ajustabas a los estereotipos sexuales tradicionales. No te pasaba nada en el pecho ni en el pene. La gente no se da cuenta de que cuando te hormonas tienes que hormonarte cada uno de los días de tu vida", advierte.
Para el profesor, la aprobación de la ley Trans es la puntilla. "La ley trans impone, en aras de una ideología, que los profesionales solo podemos afirmar las peticiones de los adolescentes, no podemos tener juicio propio. Si vienen pidiendo hormonas hay que dárselas, no tenemos nada que opinar al respecto", asegura.
"Y eso es igualarnos al vendedor de un centro comercial y quitarnos nuestro criterio clínico. Eso va a dar lugar a muchísimos problemas y va a provocar mucho sufrimiento. Han entrado, ideología en mano, en el campo de la intervención clínica", añade.
Errasti apunta que el transexualismo es casi un estilo de vida. "El discurso trans es el 'pack' completo adolescente. Incluye una estética, una ética, un lenguaje, unos referentes, un criterio para distinguir quién es de los míos y quién de los malos; e incluye también la temática del yo y del sexo que son los dos grandes temas adolescentes", señala.
"Es un discurso que tiene ese punto mitológico del viaje del héroe en dónde una persona gris con sus problemas cotidianos sufre una tremenda crisis personal y renace convertido en el Mesías. Cómo no vas a fascinarte con esas cosas", apunta.
Puedes ver aquí una entrevista a los autores del libro.
El profesor concluye advirtiendo de los peligros de esta ideología. "Los profesores no tienen formación adecuada y acostumbran a dejar este tipo de temas a asociaciones de educación sexual que pertenecen a los colectivos transgeneristas para que impartan talleres de educación sexual (...). La idea transgenerista se está colando en las escuelas de forma completamente masiva, sin ninguna criba y ese es un grave problema que hay que abordar", termina diciendo.