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jueves, 9 de diciembre de 2021

Cómo ayudar a tu pareja a salir de una adicción

ADDICT


La vida junto a una persona adicta está llena de sufrimiento, pero esa no es la última palabra: existen modos efectivos de ayudar al adicto y lograr su rehabilitación.

Cuando la pareja sufre una adicción como el alcohol, las apuestas, el sexo o las drogas, la relación queda perjudicada constantemente. La persona adicta no es totalmente consciente de sus actos, perjudica a su propia salud y castiga a las personas de su entorno. Incluso es posible que se arrepienta de ello pero no puede controlarse: la adicción es más poderosa que su voluntad.

¿Existe algún modo de ayudar a la pareja adicta? ¿O sencillamente es mejor romper la relación? ¿Vale la pena intentar que se rehabilite? Los consejos de los especialistas nos pueden ayudar en caso de que nos encontremos en esa situación:

ADDICTION

Hablad claramente de ello

Debéis mantener una conversación sincera, en la que el adicto tome conciencia de lo que le ocurre y de la magnitud del problema. En el caso del alcohol es fácil que se escude en que su comportamiento es igual que el de muchos otros hombres, pero hay que hacerle ver cuáles son los problemas que genera esa conducta aunque esté «tolerada» socialmente.

Anota hechos concretos y detallados que se derivan de su adicción y explícaselos. Pueden ser, por ejemplo:

es un daño para su salud.

genera inestabilidad en la familia.

comporta temor en ti y en la familia acerca del presente y del futuro.

ha producido un perjuicio económico.

COUPLE
By Bricolage | Shutterstock
La adicción puede vencerse mejor con ayuda de la pareja. Pero no basta la buena intención: el adicto debe querer rehabilitarse.

Háblale desde el amor pero con fortaleza

No es positivo amenazar con abandonar a la pareja o con romper la relación. Un adicto necesita saberse querido y apoyado para emprender la lucha. Pero hay que ser muy claro al explicarle lo que ocurre y las medidas que habrá que tomar.

El adicto es libre para decidir si quiere rehabilitarse. Ha de encontrar que vale la pena luchar por amor a su pareja, por los hijos, por respeto a sí mismo.

Si compartís la fe, es el momento de replantearle los grandes ideales de la vida, que podrá conseguir con la ayuda de Dios.

Acudid a un especialista

Un médico de consulta general puede aconsejaros sobre qué camino es el más adecuado: el psicólogo, un médico especialista en adicciones, un psiquiatra…

También resulta de gran ayuda acudir a grupos de apoyo o a oenegés especializadas en rehabilitación. La pareja debe saberlo y en muchos casos se pide que acompañe al adicto para que vea que no está solo en esta lucha tan dura.

DOCTOR COUPLE
Hanna Kuprevich I Shutterstock

Ayuda a fortalecer su voluntad

Un adicto queda sin voluntad. Hay que procurar que se fortalezca por otras vías y dos de ellas son el trabajo y el deporte.

Con el deporte o el trabajo, el adicto no dispone de ratos de ocio que le hagan recaer. Así también se aparta de los escenarios donde se consume el alcohol o la droga.

Detecta los escenarios de su adicción y ayúdale a evitarlos

Puede ser la cantina, el barrio, un grupo de amigos… Hazle ver que no le conviene estar cerca de ellos y es mejor cambiar de ambiente en la medida de lo posible. Poner tierra de por medio ayuda a olvidar. Eso a veces puede implicar incluso cambios en el trabajo o en los hábitos de vida social: fiestas, clubes sociales, aficiones…

Shutterstock / Roman Samborskyi

No coartes su libertad pero vigila sus pasos

Si es necesario, acompáñale a donde quiera ir para que no recaiga o por lo menos no tenga fácil el acceso a drogas o alcohol.

Para ello es muy importante haber hablado previamente de qué quiere el adicto: luego podrás decirle que le estás ayudando a cumplir lo que se ha propuesto. Tu freno estará justificado porque él mismo te dio permiso antes.

Controla el gasto económico

Corta los recursos económicos que le permiten acceder a la droga o al alcohol. Es duro porque esto a menudo implica discusiones, pero es imprescindible que tanto el adicto como sus fuentes de aprovisionamiento noten que no dispone de dinero para comprar droga o bebida.

DRINKING
Shutterstock/Monkey Business Images
El alcohol está aceptado socialmente y eso hace que para un adicto sea más difícil no recaer.

Dile que estás con él y le apoyas

Es más fácil convencer a un adicto de que vale la pena cambiar cuando lo ve con sus propios ojos. Genera momentos felices sin adicción (sin drogas o sin alcohol). No te canses de verbalizar el amor que sientes por él, y que lo prefieres sin la adicción.

Ofrécele metas nuevas y otro horizonte por el que pueda luchar.

No lo juzgues

Juzgarlo no ayuda y desmotiva. Es mejor que la pareja acompañe en la lucha y diga abiertamente que está dispuesta a hacerlo.

COUPLE
Monkey business images - Shutterstock
Los dos podréis disfrutar más sin el alcohol.

Eso no significa que tú cedas y que «por amor» compartas su adicción o la justifiques. Estarías aprobando las consecuencias que puedan derivarse y te harías un daño a tu propia salud. Un error no puede corregirse con otro error, por eso es mejor ayudar sin participar en la adicción.












































viernes, 17 de enero de 2020

Cómo ayudar a tu pareja a salir de una adicción

La vida junto a una persona adicta está llena de sufrimiento, pero esa no es la última palabra: existen modos efectivos de ayudar al adicto y lograr su rehabilitación
ADDICT

Cuando la pareja sufre una adicción como el alcohol, las apuestas, el sexo o las drogas, la relación queda perjudicada constantemente. La persona adicta no es totalmente consciente de sus actos, perjudica a su propia salud y castiga a las personas de su entorno. Incluso es posible que se arrepienta de ello pero no puede controlarse: la adicción es más poderosa que su voluntad.
¿Existe algún modo de ayudar a la pareja adicta? ¿O sencillamente es mejor romper la relación? ¿Vale la pena intentar que se rehabilite? Los consejos de los especialistas nos pueden ayudar en caso de que nos encontremos en esa situación:

Hablad claramente de ello

Debéis mantener una conversación sincera, en la que el adicto tome conciencia de lo que le ocurre y de la magnitud del problema. En el caso del alcohol es fácil que se escude en que su comportamiento es igual que el de muchos otros hombres, pero hay que hacerle ver cuáles son los problemas que genera esa conducta aunque esté “tolerada” socialmente.
Anota hechos concretos y detallados que se derivan de su adicción y explícaselos. Pueden ser, por ejemplo:
es un daño para su salud.
genera inestabilidad en la familia.
comporta temor en ti y en la familia acerca del presente y del futuro.
ha producido un perjuicio económico.

COUPLE
By Bricolage | Shutterstock
La adicción puede vencerse mejor con ayuda de la pareja. Pero no basta la buena intención: el adicto debe querer rehabilitarse.

Háblale desde el amor pero con fortaleza

No es positivo amenazar con abandonar a la pareja o con romper la relación. Un adicto necesita saberse querido y apoyado para emprender la lucha. Pero hay que ser muy claro al explicarle lo que ocurre y las medidas que habrá que tomar.
El adicto es libre para decidir si quiere rehabilitarse. Ha de encontrar que vale la pena luchar por amor a su pareja, por los hijos, por respeto a sí mismo.
Si compartís la fe, es el momento de replantearle los grandes ideales de la vida, que podrá conseguir con la ayuda de Dios.

Acudid a un especialista

Un médico de consulta general puede aconsejaros sobre qué camino es el más adecuado: el psicólogo, un médico especialista en adicciones, un psiquiatra…
También resulta de gran ayuda acudir a grupos de apoyo o a oenegés especializadas en rehabilitación. La pareja debe saberlo y en muchos casos se pide que acompañe al adicto para que vea que no está solo en esta lucha tan dura.

DOCTOR COUPLE
Hanna Kuprevich I Shutterstock
Un especialista sabrá dar el consejo profesional necesario para la rehabilitación.

Ayuda a fortalecer su voluntad

Un adicto queda sin voluntad. Hay que procurar que se fortalezca por otras vías y dos de ellas son el trabajo y el deporte.
Con el deporte o el trabajo, el adicto no dispone de ratos de ocio que le hagan recaer. Así también se aparta de los escenarios donde se consume el alcohol o la droga.

Detecta los escenarios de su adicción y ayúdale a evitarlos

Puede ser la cantina, el barrio, un grupo de amigos… Hazle ver que no le conviene estar cerca de ellos y es mejor cambiar de ambiente en la medida de lo posible. Poner tierra de por medio ayuda a olvidar. Eso a veces puede implicar incluso cambios en el trabajo o en los hábitos de vida social: fiestas, clubes sociales, aficiones…

Shutterstock / Roman Samborskyi
La adicción a la cocaína esta extendida en algunos sectores profesionales.

No coartes su libertad pero vigila sus pasos

Si es necesario, acompáñale a donde quiera ir para que no recaiga o por lo menos no tenga fácil el acceso a drogas o alcohol.
Para ello es muy importante haber hablado previamente de qué quiere el adicto: luego podrás decirle que le estás ayudando a cumplir lo que se ha propuesto. Tu freno estará justificado porque él mismo te dio permiso antes.

Controla el gasto económico

Corta los recursos económicos que le permiten acceder a la droga o al alcohol. Es duro porque esto a menudo implica discusiones, pero es imprescindible que tanto el adicto como sus fuentes de aprovisionamiento noten que no dispone de dinero para comprar droga o bebida.

DRINKING
Shutterstock/Monkey Business Images
El alcohol está aceptado socialmente y eso hace que para un adicto sea más difícil no recaer.

Dile que estás con él y le apoyas

Es más fácil convencer a un adicto de que vale la pena cambiar cuando lo ve con sus propios ojos. Genera momentos felices sin adicción (sin drogas o sin alcohol). No te canses de verbalizar el amor que sientes por él, y que lo prefieres sin la adicción.
Ofrécele metas nuevas y otro horizonte por el que pueda luchar.

No lo juzgues

Juzgarlo no ayuda y desmotiva. Es mejor que la pareja acompañe en la lucha y diga abiertamente que está dispuesta a hacerlo.

COUPLE
Monkey business images - Shutterstock
Los dos podréis disfrutar más sin el alcohol.

Eso no significa que tú cedas y que “por amor” compartas su adicción o la justifiques. Estarías aprobando las consecuencias que puedan derivarse y te harías un daño a tu propia salud. Un error no puede corregirse con otro error, por eso es mejor ayudar sin participar en la adicción.
Dolors Massot, Aleteia

miércoles, 3 de julio de 2019

“Rehabilitarse de la droga es posible para todo el mundo”

Entrevista al director de cine francés, Cédric Kahn, autor de la galardonada ‘El creyente’

CEDRIC KAHN

A sus 53 años, el actor, director y guionista galo, Cédric Kahn, se encuentra en un estado óptimo de creatividad. Sus películas incluyen L’Ennui (1988), basada en la novela El aburrimiento, de Alberto Moravia o Luces rojas (2004), inspirada en la novela de Georges Simenon.Desde 2001, y su lanzamiento mundial en Cannes con su película Roberto Succo, se le considera un cineasta más que respetado en el panorama cinematográfico internacional.
El pasado 7 de junio estrenaba en España su último y lúcido trabajo para cine, ‘El creyente’, que ya ha obtenido en el Festival de Berlín el Oso de Plata al mejor actor, que ha recaído en manos del joven Anthony Bajon. Por tales motivos, ALETEIA ha querido intercambiar con el director algunas impresiones.
– ¿Cómo se origina esta película?
Han sido varias etapas de un proceso muy largo.
– ¿Cuáles?
He oído hablar de esas comunidades que ayudaban a los toxicómanos, me interesó el tema, me entrevisté con jóvenes que habían salido de esos centros, y con la suma de todos esos testimonios empecé a vislumbrar una película.
– ¿Conocía de antemano estas comunidades?
Sabía que había muchas, pero desconocía que se emplease, o contemplase en ellas, la oración como medio de trabajo con los drogadictos.
– ¿Cómo plantéo el guión, que escribe junto a Fanny Burdino y Samuel Doux?
Inicialmente quise escribirlo yo solo, pero honestamente no conseguía hacerlo bien, a pesar del empeño que le ponía en hablar sobre esa comunidad. De tal modo que me puse en contacto con estos dos compañeros, a los que el trabajo también les suponía un desafío.
– ¿Y qué hicieron entonces?
Tomamos medidas radicales. Una de ellas, que la historia arrancaría cuando el protagonista llega al campamento y que finalizaría cuando se va. Otra, que no existiría ninguna información sobre él, ni antes ni después. De modo que la historia iba a centrarse en torno a las sesiones de terapia con los afectados.
– ¿Por qué se generan conductas violentas en los drogadictos, como destapa el filme?
Hay muchas explicaciones. La primera de ellas es que ha existido violencia en sus vidas antes de caer en las drogas, a lo que se suma la vida de la calle, un mundo sin reglas, donde todos están dispuestos a hacer cualquier cosa a cambio de recibir su dosis correspondiente.
– ¿Como qué?
La droga les permite soportar de todo. Y cuando se encuentran juntos para compartir sus experiencias todos parten de ese mismo mundo. Forzosamente hay muchos conflictos que hay que arreglar, a lo que se añade una vida sin chicas ni afectos.
– ¿Sólo una comunidad de religiosos puede mitigar el dolor del protagonista?
No. Hay otras muchas soluciones.
– Explíquese
Yo no he hecho una película para decir que la religión es la solución a las drogas. Muestro esta experiencia que puede ser una alternativa. Hay médicos que hacen cosas excepcionales contra la droga, como hacen también psiquiatras, psicoterapeutas… O las familias que, por sí mismas, se encargan de resolver los problemas de sus hijos toxicómanos.
– Entonces, ¿hasta qué punto ‘El creyente’ es un reclamo para que los drogadictos puedan rehabilitarse?
Rehabilitarse es posible para todo el mundo, aunque es cierto que también hay muchos fracasos. O que salen de la droga pero después caen de nuevo en sus redes.
– ¿Era el caso de esta película?
No. Me propuse que la salida al conflicto del protagonista fuera buena. Uno, cuando en la vida se encuentra ante una situación desesperanzadora, tiene manos tendidas por todas partes y en seguida te van a ofrecer un trabajo nuevo.
– ¿Me puede poner algún ejemplo?
El ser humano siempre tiene que tener un instinto de supervivencia, y eso pasa por estar alerta para poder ver y para poder aceptar esas señales definitivas que te presenta la vida.Además te van a ayudar a construirte mejor como persona.
– En ‘El creyente’ el hombre siempre está en búsqueda del sentido. ¿Qué es para Ud. la felicidad?
Diría que consiste en encontrar sentido a la vida. Por ejemplo, que nuestro paso por la tierra haya servido para algo. O que cada uno encuentre a su familia.
– Si los religiosos acogen al protagonista como su familia, ¿cuántos modelos de familia cree que existen?
Tantos como a uno le gustaría. Cada uno puede inventar la familia que quiera. Ya sabemos que tradicionalmente la familia son aquellas personas a las que les une un vínculo de sangre, que no es siempre es fuente de felicidad. Aunque he de decirte que tuve dudas en este sentido.
– ¿Y eso por qué?
En principio, El creyente iba a llamarse La amistad, porque creo que eso es lo único que salva a los chicos. De hecho, tras escuchar los testimonios de estos jóvenes, sé que hoy día siguen muy en relación con la comunidad, a la que vuelven cada 6 meses o cada año. En esencia, el ser humano en su totalidad tiene que encontrar su grupo.
– “Lo único que puede salvarte es la propia voluntad”, dice un personaje de la película. ¿Cómo definiría la voluntad?
La fe. El hecho de creer en algo. O el deseo. Para mí la voluntad es el instinto que el hombre tiene para ser feliz.
– En esta historia lo que va y viene es la forma de amar al prójimo. ¿Cuál es su definición sobre el amor?
Que el otro existe, que el amor no puede ser una cosa solo egoísta. Se trata de querer ayudar al otro, de querer salvar al otro. El amor es tener conciencia de que vivimos en un mundo con otras personas.
– La oración es un elemento omnipresente en la película, en la que se habla de Dios sin tapujos. ¿Es consciente de que en España esto supone ir a contracorriente?
No todo el mundo asocia la religión con Dios. Los creyentes sí, claro. En la comunidad de religiosos que presento en el filme, no todos los chicos son creyentes y, aún así, la oración les hace bien.
– ¿Por qué?
Porque la oración forma parte del programa terapéutico. Es decir, que hay muchos jóvenes que llegan a estos campamentos para salvarse, no para encontrarse con Dios. Encuentro que, por cierto, puede o no puede producirse. Se trata de algo muy especial, que consiste en encontrarse consigo mismo. Y de ahí su particularidad.

José Luis Panero, Aleteia