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viernes, 3 de junio de 2022

Dijeron: «Nos casamos mañana»

 

UNA BODA EN PANDEMIA


Estos novios tenían 23 y 24 años, habían programado su boda, pero al ver que decretaban el confinamiento total por el COVID, decidieron adelantar el “sí quiero”. La única fecha que podía ser: al día siguiente. Su historia ensalza la grandeza del sacramento.

Estado de alarma. Gloria y Lucas ya habían hecho los cursos prematrimoniales. Se habían preparado la boda concienzudamente, con retiros incluidos. Lo habían meditado y hablado con Dios. Sabían que era el momento de casarse. Tenían fecha reservada, el 18 de abril de 2020, para la ceremonia en el Santuario de Schoenstatt en pleno centro de Madrid.

Pero comenzaron a llegar malas noticias. El coronavirus se propagaba con rapidez, saltando fronteras y expandiéndose a una velocidad vertiginosa. Empezaron a ver seriamente amenazada la posibilidad de casarse. Muchos comenzaban a posponer los enlaces. El Gobierno de España anunció que se decretaría el estado de alarma ese mismo 14 de marzo.

¿Cancelar la boda? No.

Gloria relata cómo empezaron a asumir el cambio de planes: “Nos vino el Espíritu Santo. Vimos que o la adelantábamos o no íbamos a podernos casar. Al principio pensamos casarnos en casa, pero no se podía. No queríamos posponerla. Era el momento”. Gracias a la preparación prematrimonial, tenían claro, porque –como dice Lucas- “si no nos casábamos antes, nos iban a poner unas medidas por el coronavirus, que a saber”.

Llamaron al Santuario donde tenían reservado. Era 13 de marzo. Les dieron pocas opciones. Al otro lado del teléfono les dijeron: “Sí se puede adelantar, pero tiene que ser mañana”. Y Gloria relata: “Dijimos, mañana”.

UNA BODA EN PANDEMIA
La pareja está esperando un bebé.

Boda según los planes de Dios

“Si yo noto que es lo que Dios me pide, me fío”- dice Lucas. También Gloria. Fueron conscientes de que no era la boda que ellos habían pensado, pero sí la que Dios tenía pensada para ellos. Y eso la convirtió en única. No les importaba quedarse sin fiesta, querían casarse. “Lo que más preparado teníamos era que por qué nos casábamos. No tenía mucho sentido posponerla. No habíamos puesto el corazón en la celebración. Lo que tenía pensado era mi vida de casado, y esa no que la quitan”, asegura Lucas.

De un día para otro

Fue contrarreloj. Prepararon un ramo con las flores que tenían por casa. Lucas fue el mismo día a por el esmoquin de su cuñado mientras Gloria reutilizó el vestido de su hermana, que estaba sin terminar de arreglar. A la ceremonia acudieron unas diez personas, la familia que estaba a mano. Pero fue una boda única, especial, con la esencia del sacramento del matrimonio por encima de todo. Una entrega sin lo accesorio.

Ahora, este joven matrimonio espera un bebé, con la misma confianza con la que se dieron el “sí quiero” en las circunstancias que Dios puso en su camino. Saben que decirle a Dios sí en cada momento da mucha paz. Es la base de su historia.

En las buenas y en las malas

Esteha servido a la Fundación Gospa Arts para estrenar su proyecto audiovisual llamado “En las buenas y en las malas”. Pequeños vídeos en los que se muestra al mundo la belleza del matrimonio y la familia. Se pueden ver en su canal de YouTube.

El extraordinario testimonio de Gloria y lucas puedes verlo a continuación:

Esta Fundación nace de la mano del periodista Jesús García con el fin de evangelizar en las redes sociales. Después de crear un canal de Youtube con miles de seguidores, ha dado el salto a la gran pantalla. Gospa Arts ha estrenado dos películas en cines de todo el mundo: ‘Hospitalarios: Las manos de la Virgen’ y ‘Medjugorje: La Película’.

LETTER
Benito Rodríguez, Aleteia

Vea también     Espiritualidad del Matrimoni: El Sacramento del Matrimonio y la Presencia de Dios  (escoja lo que necesite en este momento)






































martes, 7 de junio de 2016

Sólo para hombres: Los Madrugadores rezan, comen juntos, colaboran en acción y crean lazos de fe

Iniciativa nacida hace 26 años en Chile: hoy madrugan en varios países

Sólo para hombres: Los Madrugadores rezan, comen juntos, colaboran en acción y crean lazos de fe


Son hombres -solo varones- que madrugan para rezar juntos. Después, comen juntos, y hablan, comparten sus ideas y sentimientos en la mesa, con sus iguales. Son Los Madrugadores (www.madrugadores.cl). Nacieron en Chile en el movimiento mariano de Schoenstatt hace 26 años, pero ahora hay grupos en diversos países hispanos (Bolivia, Argentina, Perú, Costa Rica, Puerto Rico, México...)  y la mayoría ya no están ligados a Schoenstatt. 


"Somos grupos de hombres que nos reunimos temprano, a las 7 a.m. en Chile, entiendo que en Costa Rica es a las 5 a.m. o a las 6 a.m.", explica al semanario católico de Costa Rica, EcoCatolico.org, su iniciador Octavio Galarce, chileno, casado y padre de cuatro hijos.

"Iniciamos 26 años atrás como una respuesta a muchos que de alguna manera querían expresar su fe bajo la trilogía de la Misa, la Mesa y el Mundo. Tenemos un primer momento litúrgico, muchas veces es la Eucaristía, otros Laudes o el Rosario, depende de la disponibilidad de sacerdotes. Luego compartimos el desayuno, es el tiempo de la mesa, es lo humano, para compartir nuestra realidad", explica.


Los Madrugadores han constatado que a muchos hombres les resulta incómodo expresar sus sentimientos de fe, o sus inquietudes acerca de la vida, pero en un entorno de camaradería masculina les es más fácil abrirse al hermano. "Al hombre le cuesta expresar su sentimiento en general, pero cuando está entre sus pares existe más la posibilidad de que abra su corazón y pueda compartir lo que está viviendo". 

Además, a menudo hay un elemento de acción: reunirse para colaborar en alguna acción solidaria, de transformación del mundo. "Decimos que es el campo de acción de nuestro apostolado, creemos en esta trilogía, para poder ser agentes que nos permita fortalecernos entre nosotros y ayudarnos, como pide el Papa, para ser testimonio vivo de nuestra fe".

Lo que empezó como un grupo de oración matinal masculina en el santuario de Schoenstatt en Rancagua, Chile, se ha ido extendiendo. "De las 110 comunidades de madrugadores en Chile, solo 25 están asociadas alrededor de la Virgen de Schoenstatt", explica Galarce.


Tradicionalmente, en los países hispanos muchos hombres han dejado que sean las mujeres las que van a rezar. "Hemos dejado esa “labor” de la oración a la mujer, por comodidad. Sabemos que la mujer es la que más participa, y es una realidad de nuestros países latinoamericanos. Igual dejamos el rol de la educación de los hijos a las mujeres. Los Madrugadores es un camino de acercamiento a Dios y hemos visto cómo los hombres de alguna forma se sienten atraídos por algo en particular. Quizá el hecho de que sea solo para hombres, permite ese primer atractivo", señala Galarce. 

Una cosa interesante de los grupos es que juntan hombres de diversas edades. "Es impresionante, uno podría pensar que el hombre a cierta edad ya no tiene nada que hacer, y verlos integrados en nuestras comunidades con mucho entusiasmo nos otorga un sentido de vida y alegría. Aquí llegan solteros, casados, incluso separados, incluso de otras religiones. Nuestra labor es poner al hombre en la presencia de Dios, de ahí en adelante ellos se entienden con Dios. Como dice el Papa Francisco, no nos corresponde juzgar, nos da mucha alegría cuando el Papa habla de la misericordia".

Aunque los madrugadores intentan cuando pueden "hacer madrugar" a un cura para que celebre la misa con ellos, Galarce insiste en que la iniciativa es laical: nació de laicos y quiere mantener el protagonismo de los laicos. "Agradecemos enormemente que en muchas de nuestras comunidades los sacerdotes son un madrugador más, con un rol muy importante y que ninguno de nosotros puede suplir. Pero, insisto mucho en nuestro papel como laicos comprometidos con nuestra Iglesia, del testimonio de la consecuencia de vida, de lo que significa ponerse en una realidad donde a nosotros nos mirarán y nos juzgarán por lo que hacemos".

Los Madrugadores participan con frecuencia en actividades
de servicio solidario; aquí, con monos blancos, acuden a
pintar y reparar instalaciones de Casa de la Madre de Dios en la comuna de Padre Hurtado, Chile


Los Madrugadores acogen a todos los hombres, y son eficaces contra la soledad. Tienen una estructura mínima: "No tenemos jefes, no damos órdenes, tienes mucha libertad..." Y asombra que hombres de 60 o 65 encuentran "su lugar" aquí, después de años quizá distraídos de Dios.

Al tener que madrugar, uno podría sentirse tentado a protestar o refunfuñar. Pero precisamente esa debe ser la primera victoria del madrugador. "Un madrugador no puede ser amargado. El madrugador debe ser un tipo alegre, pese a todo lo que le pasa", explica Galarce. "Es decir, uno escucha testimonios impresionantes de lo que a cada uno le toca vivir, a unos más fácil o menos fácil, pero queremos llevar a la Santísima Virgen y a Dios en nuestro corazón. Desde ese punto de vista, ser un testimonio y poder hacerlo con mucha alegría en nuestras comunidades. Se da mucho lo que significa lo comunitario, el encuentro, el abrazo, el alegrarnos cuando vemos a otro, y por eso es que por lo menos esto que se dice en Chile con mucha jocosidad, es que la amargura no cabe dentro de un madrugador".

Una clave  del poder transformador de Los Madrugadores es la perseverancia. Aunque desde el principio nació como un encuentro quincenal, y a muchos les parecía una periodicidad baja, o poco exigente, con el tiempo se mostró que era capaz de generar los lazos y la perseverancia necesarios. Estas reuniones logran vincular a los hombres entre sí, con la Virgen, con la Eucaristía, con Dios, con su prójimo. 

Tiene algo que gusto al varón: un elemento de reto. "Hacemos silencio y nos arriesgamos a hablarle a Dios. El riesgo consiste en que Dios contesta y no se puede oír la voz de quien es el Camino, la Verdad y la Vida, sin poner en grave cuestionamiento mi comodidad, mi aburguesamiento y mi egoísmo", plantea la web de los madrugadores en Chile. 

La web especifica además que "los Madrugadores se reúnen con plena conciencia de su ser varonil" y que algunas comunidades pueden desarrollar lazos especiales con santos varones que sirven de modelo al hombre: San José, San Francisco, el padre Alberto Hurtado en Chile, etc...

Los madrugadores poco a poco van formando una "comunidad de corazones", que favorece su crecimiento espiritual. El comer juntos, rezar juntos y a menudo el trabajar juntos en tareas solidarias, crea una fraternidad alegre. Se pide a los madrugradores"acoger a sus hermanos con generosidad y respetar las originalidades de cada uno y de cada comunidad". También se les pide que cada grupo "respetando las vocaciones personales de sus integrantes, asumen proyectos o tareas apostólicas", coordinándose con su iglesia local. 

Los frutos -lo constatan muchos hombres en 26 años- hacen que el madrugón valga la pena.

Fotos de la actividad de Los Madrugadores en: