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jueves, 6 de agosto de 2026

Evangelio del día 6 de Agosto Fiesta de la Transfiguración

 


 

Libro de Daniel 7,9-10.13-14.

Yo estuve mirando hasta que fueron colocados unos tronos y un Anciano se sentó. Su vestidura era blanca como la nieve y los cabellos de su cabeza como la lana pura; su trono, llamas de fuego, con ruedas de fuego ardiente.
Un río de fuego brotaba y corría delante de él. Miles de millares lo servían, y centenares de miles estaban de pie en su presencia. El tribunal se sentó y fueron abiertos unos libros
Yo estaba mirando, en las visiones nocturnas, y vi que venía sobre las nubes del cielo como un Hijo de hombre; él avanzó hacia el Anciano y lo hicieron acercar hasta él.
Y le fue dado el dominio, la gloria y el reino, y lo sirvieron todos los pueblos, naciones y lenguas. Su dominio es un dominio eterno que no pasará, y su reino no será destruido.


Salmo 97(96),1-2.5-6.9.

El Señor reina, altísimo por encima de toda la tierra.

¡El Señor reina! Alégrese la tierra,
regocíjense las islas incontables.
Nubes y Tinieblas lo rodean,
la Justicia y el Derecho son

la base de su trono.
Las montañas se derriten como cera
delante del Señor, que es el dueño de toda la tierra.
Los cielos proclaman su justicia

y todos los pueblos contemplan su gloria.
Porque tú, Señor, eres el Altísimo:
estás por encima de toda la tierra,
mucho más alto que todos los dioses.


Evangelio según San Lucas 9,28b-36.

Unos ocho días después de decir esto, Jesús tomó a Pedro, Juan y Santiago, y subió a la montaña para orar.
Mientras oraba, su rostro cambió de aspecto y sus vestiduras se volvieron de una blancura deslumbrante.
Y dos hombres conversaban con él: eran Moisés y Elías,
que aparecían revestidos de gloria y hablaban de la partida de Jesús, que iba a cumplirse en Jerusalén.
Pedro y sus compañeros tenían mucho sueño, pero permanecieron despiertos, y vieron la gloria de Jesús y a los dos hombres que estaban con él.
Mientras estos se alejaban, Pedro dijo a Jesús: "Maestro, ¡qué bien estamos aquí! Hagamos tres carpas, una para ti, otra para Moisés y otra para Elías". El no sabía lo que decía.
Mientras hablaba, una nube los cubrió con su sombra y al entrar en ella, los discípulos se llenaron de temor.
Desde la nube se oyó entonces una voz que decía: "Este es mi Hijo, el Elegido, escúchenlo".
Y cuando se oyó la voz, Jesús estaba solo. Los discípulos callaron y durante todo ese tiempo no dijeron a nadie lo que habían visto.


Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios.


Bulle

Un autor siríaco anónimo del siglo VI
Homilía atribuida erróneamente a san Efrén


“De entre los que están aquí, algunos no conocerán la muerte antes de haber visto el reino de Dios”

    Nuestro Señor Jesucristo se llevó a Pedro, a Santiago y a Juan sobre un monte para mostrarles la gloria de su divinidad y darles a conocer que él era el Redentor de Israel, como lo había enseñado por los profetas. Quería también prevenirles a fin de que no se escandalizaran viendo los sufrimientos, libremente consentidos, que él mismo iba a sufrir por nosotros en su naturaleza humana. En efecto, le conocían como hombre, pero ignoraban que era Dios: le conocían como al hijo de María, un hombre viviendo con ellos en el mundo, pero en el monte les hizo conocer que era el Hijo de Dios, y Dios él mismo.
    Le habían visto comer y beber, trabajar y descansar, endormecerse y dormir, padecer el terror hasta caerle gotas de sangre, todas estas cosas que no daban la impresión de estar en armonía con su naturaleza divina y que solo eran propias de su humanidad. Por ello los ha conducido al monte, para que el Padre le llame su Hijo y les enseñe que, realmente, él era su Hijo y Dios también. Les ha conducido al monte y les ha enseñado su Reino antes de manifestar sus sufrimientos, su  poder antes de su muerte, su gloria antes que los ultrajes, y su honor antes que la ignominia. Así, cuando fuera apresado y crucificado, sus apóstoles sabrían que no lo fue por su debilidad sino con pleno consentimiento y voluntad por la salvación del mundo. (EDD)

Reflexión sobre el cuadro

Nuestro pequeño panel de Duccio, pintado hacia 1307, procede de uno de los retablos más grandes y ambiciosos jamás realizados. Es la única obra firmada de Duccio di Buoninsegna, el principal artista de la Siena medieval. El retablo entero medía cinco metros cuadrados y tenía cinco niveles de paneles que incluían 54 escenas narrativas minuciosamente detalladas, como nuestro panel de hoy, que representa la Transfiguración. El retablo se conoce como la Maestà ('Majestad') por su imagen principal de Nuestra Señora con el Niño Jesús sentados en un trono de mármol. Ya en aquella época, este retablo se consideraba una obra maestra. El 9 de junio de 1311, la Maestà fue llevada en procesión por las calles de Siena desde el taller de Duccio hasta la catedral, donde fue instalada sobre el altar mayor. Se conservan documentos que describen esta procesión y las personas que participaron en ella, como el obispo local y todos los funcionarios de la ciudad. La ceremonia tuvo lugar al atardecer, acompañada de músicos y numerosos portadores de velas para iluminar los suelos dorados de los paneles pintados.

Vemos a Cristo de pie, en el centro, con Moisés (a su izquierda) y Elías (a su derecha). El momento de la Transfiguración está representado aquí por las estrías doradas de la túnica de Cristo. Los discípulos de Jesús, Pedro, Santiago y Juan, están al pie de la montaña, contemplando lo que sucede. Levantan las manos en señal de asombro, cegados por la luz. Este panel se colocó originalmente junto a una escena que mostraba la resurrección de Lázaro, un milagro en el que Cristo resucitó a un hombre de entre los muertos como anticipo de su propia conquista de la muerte. La otra escena que flanqueaba nuestro panel era La curación del ciego de nacimiento. Después de que los discípulos presenciaran la Transfiguración, también se les abrieron los ojos.

La Transfiguración ocurrió en beneficio de los Apóstoles. Su fe y su confianza en Jesús quedarían selladas para siempre. Por eso Pedro dijo, 'Es maravilloso para nosotros estar aquí', estar aquí en este lugar: un pequeño comentario tan hermoso. De hecho, a menudo el lugar en el que estamos y la gente con la que estamos son más de lo que pensamos.

La Transfiguración del Señor fue importante porque permitió a los discípulos vislumbrar quién es realmente Jesús: plenamente humano y plenamente divino. Este momento mostró su gloria, incluso antes de su muerte y resurrección. Fue un regalo para Pedro, Santiago y Juan, para fortalecer su fe antes de los días difíciles que se avecinaban.

by Padre Patrick van der Vorst

Oración

Señor, que con la Transfiguración de Jesús nos alientas a llevar la cruz,
alienta nuestra esperanza para que un día lleguemos a brillar como Tú,
ya que te reconocemos como nuestra cabeza.

Quiero ser dócil a la manifestación de tu divinidad, mi Señor Jesús.
Con la Transfiguración nos diste un signo inequívoco de que eres el líder que no defrauda.

La llamada del Padre a que te escuchemos me invita a estar más atento a tu voz, a tus criterios, a tus puntos de vista para afrontar la realidad cotidiana.
Señor, llénanos de tu Espíritu para caminar contigo hacia Jerusalén, hacia la cruz, a sabiendas de que el término del camino será participar contigo de la Gloria de la resurrección.
Amén.     (desdelafe)





sábado, 3 de mayo de 2025

Fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz

 


Se anonadó a sí mismo. Por eso, Dios lo exaltó

Lectura de la carta del Apóstol san Pablo a los cristianos de Filipos     2, 6-11

Jesucristo, que era de condición divina, no consideró esta igualdad con Dios como algo que debía guardar celosamente: al contrario, se anonadó a sí mismo, tomando la condición de servidor y haciéndose semejante a los hombres. Y presentándose con aspecto humano, se humilló hasta aceptar por obediencia la muerte y muerte de cruz.
Por eso, Dios lo exaltó y le dio el Nombre que está sobre todo nombre, para que al nombre de Jesús, se doble toda rodilla en el cielo, en la tierra y en los abismos, y toda lengua proclame para gloria de Dios Padre: «Jesucristo es el Señor.»

Palabra de Dios.


SALMO
     Sal 77, 1-2. 34-38

R.
 No olviden las proezas del Señor.

Pueblo mío, escucha mi enseñanza,
presta atención a las palabras de mi boca:
yo voy a recitar un poema,
a revelar enigmas del pasado. R.

Cuando los hacía morir, lo buscaban
y se volvían a Él ansiosamente:
recordaban que Dios era su Roca,
y el Altísimo, su libertador. R.

Pero lo elogiaban de labios para afuera
y mentían con sus lenguas;
su corazón no era sincero con Él
y no eran fieles a su alianza. R.

El Señor, que es compasivo,
los perdonaba en lugar de exterminarlos;
una y otra vez reprimió su enojo
y no dio rienda suelta a su furor. R.



ALELUIA

Aleluia.
Te adoramos, Cristo, y te bendecimos,
porque con tu cruz has redimido al mundo.
Aleluia.


EVANGELIO

Es necesario que el Hijo del hombre
sea levantado en alto

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan     3, 13-17

Jesús dijo:
«Nadie ha subido al cielo, sino el que descendió del cielo, el Hijo del hombre que está en el cielo.
De la misma manera que Moisés levantó en alto la serpiente en el desierto, también es necesario que el Hijo del hombre sea levantado en alto, para que todos los que creen en Él tengan Vida eterna.
Sí, Dios amó tanto al mundo, que entregó a su Hijo único para que todo el que cree en Él no muera, sino que tenga Vida eterna. Porque Dios no envió a su Hijo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por Él.»

Palabra del Señor.   

(curas.com)

El Árbol De La Santa Cruz  (La Historia de la Fiesta)

La suerte de Persia , la actual Irán -que tanto está dando que hablar en estos tiempos-, es una de las más trágicas de la historia. Una de esas civilizaciones que uno se lamenta que no hayan prosperado y no se haya convertido totalmente, cuando estuvo a punto, al cristianismo. Ciertamente la historia mundial hubiera sido bien distinta si la Persia histórica hubiera tenido éxito y no hubiera caído trágicamente en manos del Islam.

Es sabido que el poderío persa, pueblo de origen indoeuropeo, comienza en el siglo VI antes de Cristo con la dinastía aqueménida , surgida al suroeste de Irán y transformada en un vasto imperio gracias las conquistas de Ciro II , el Grande, aquel que, después de vencer en Sardes al rey de Lidia, Creso -proverbial por sus enormes riquezas-, se apoderó de toda Asia Menor y, adueñándose de la Mesopotamia tomó Babilonia en el 539 antes de Cristo. Este Ciro, proclamado como el ‘Ungido' de Dios por el profeta Isaías (Is 45, 1-13), fue el que permitió a los israelitas exiliados regresar a Jerusalén. Desde entonces, y hasta la llegada de los griegos, la influencia persa será omnipresente en Tierra Santa. Hay que pensar que gran parte del Antiguo Testamento se escribe bajo su dominio y, por lo tanto, recibiendo su influjo.

Sucesivamente grandes soberanos - Cambises II , Darío , Jerjes - extenderán su territorio desde la frontera de la India, hasta Egipto y Libia y, por el Mediterráneo, hasta la barrera que le imponen atenienses y espartanos en Platea , Salamina y Maratón .

Es el tiempo en que se desarrolla el mazdeísmo de Zaratustra (o Zoroastro), cuyos sacerdotes son llamados ‘magos' y están en el origen de la legendaria visita de nuestros magos a Belén.

Persia fue la que impuso como lengua franca de su enorme imperio, no su idioma indoeuropeo original, sino el más extendido en su época: el arameo . A ellos debemos, pues, el lenguaje principal con el cual se expresó corrientemente Jesús.

Su fortuna cambió de golpe cuando el contraataque de Alejandro Magno , con sus invencibles falanges y caballería macedónica, entre los años 334 y 331 AC. Con sus victorias de Gránico , Isos y Gaugamela , Alejandro se apoderó del imperio. Hay que recordar que las conquistas del gran macedonio no fueron especialmente sangrientas. Solo se enfrentaban ejércitos profesionales de guerreros. La mayoría de la población civil y sus costumbres era totalmente respetada. Sus oficiales y soldados, pacificada la región, fundando colonias, se casaron voluntariamente con gente del lugar. Como se sabe, lo que verdaderamente conquistó a esos pueblos fue la superioridad enorme de la cultura griega, que adoptaban entusiastamente, amalgamándola con la propia.

Muerto Alejandro en Babilonia en el 323, después de unas cuantas pujas, su inmenso imperio quedó dividido entre los llamados ‘diadocos', ‘sucesores'. Tras el 301, cuatro: Seleuco , Casandro , Lisímaco y Tolomeo . Así como Tolomeo se quedará con Egipto y será el fundador de una larga dinastía, Seleuco se queda con el Imperio Persa y su dinastía será la de los seléucidas . Aunque, luego, se separarán los partos al norte y los griegos de Bactriana al sureste, el idioma y la civilización griega echaron cada vez más hondas raíces en los persas, incluso mejorando la metalurgia, el ganado y la agricultura.

Con el tiempo, los partos, al norte, fueron adquiriendo cada vez más poder hasta que, a su vez, bajo el mando de Mitrídates , a fines del siglo II AC, conquistaron gran parte del antiguo imperio persa, fundando frente a la antigua Seleucia de los seléucidas, a orillas del Tigris, la que será la nueva capital, Ctesifonte . Una de sus dos lenguas oficiales era el griego y reunían en su cultura elementos de notable influencia helenística. De hecho, pues, pertenecían al mundo de Occidente. Desde entonces, poderosos, fueron durante cinco siglos, el límite que hacia Oriente se impuso siempre a los romanos. En esta cultura fortísimamente influida por lo griego la predicación cristiana prendió fuertemente.

Lamentablemente, hacia el 224 se produce, una fuerte reacción nacionalista y antigriega, que lleva al poder persa a la dinastía de los sasánidas . Los sasánidas se convertirán en los implacables adversarios de los romanos y, desgraciadamente, habiendo reciclado como bandera nacional, la religión de Zoroastro, herejía maniquea fomentada por los judíos, fue hostil a los cristianos quienes, a pesar de esto, logran, poco a poco, extenderse por el Irán y finalmente hacerse admitir y respetar.

Las luchas entre romanos y sasánidas fueron largas y extenuantes, y desangraron de hombres de guerra a ambos pueblos. Eso, a la larga, resultará fatal porque debilitará a ambos imperios frente al Islam, que aparecerá de repente en el siglo VII.

Es ya contra los Bizantinos –dividido el imperio romano en el de Oriente y Occidente y desaparecido el último- que surge el más grande de los reyes sasánidas, Cosroes II, activo hasta el 628. Durante su reinado, imparables, mientras Bizancio está en decadencia, -desgarrada por luchas intestinas y tratando de protegerse de los visigodos, los ávaros, los gépidos y los hérulos por el norte, y los vándalos por el oeste y desde África- los persas logran llegar hasta Egipto por el mediodía, y por el septentrión, avanzar hasta los mismos muros de Bizancio, Constantinopla.

Es en esa irresistible acometida persa que cae Jerusalén en el 614. La Ciudad Santa fue saqueada; sus santuarios arrasados. Mientras los judíos hacían causa común con los invasores persas, los cristianos perecían al filo de la espada. Jamás, después de la entrada de Tito en el año 70, había corrido tanta sangre.

La Santa Cruz venerada en la iglesia del Santo Sepulcro, construida por Constantino y su madre Elena , fue arrebatada y conducida a Ctesifonte. También, como hemos dicho, los persas entran en Egipto, para entonces ya totalmente cristiano. Su Patriarca, en Alejandría, gozaba de tanto prestigio como el de Roma o Constantinopla. En el 618 caía, precisamente, en manos de Cosroes, Alejandría, emporio de la ciencia cristiana y de altas escuelas teológicas. Todo el delta fue devastado y sus iglesias y monasterios destruidos. Por suerte, todavía y hasta la llegada feroz de los musulmanes, la famosa Biblioteca , enriquecida con obras cristianas, fue respetada. Pero el Egipto cristiano quedó, bélicamente, debilitado irremediablemente.

Es entonces cuando un hombre excepcional, Heraclio , ocupa el trono de Bizancio. Inmediatamente, alentado por el patriarca de Constantinopla, Sergio -que además le cedió todo el dinero de la Iglesia para comprar armas y reclutar soldados- emprende la que será una de las primeras antecesoras de las Cruzadas. Había no solo que rescatar los santos lugares sino la reliquia de la Cruz. En las banderas de sus legiones ondeaban los nombres e imágenes de Cristo y de la Virgen.

En una primera campaña liberó el Asia Menor, obligando a Cosroes a retirarse hacia Siria. Pero tuvo que volver para atrás porque los ávaros y los búlgaros devastaban los países balcánicos. Los derrota y los obliga a establecerse como vasallos en Croacia y Servia; marcando así el nacimiento de estas dignísimas naciones.

Ahora sí, Heraclio vuelve sus ejércitos hacia el corazón de Persia y sobre la antigua Nínive , la actual Mosul , en el 627, obtiene la más completa victoria. Una revolución voltea al derrotado Cosroes y su hijo y sucesor, Sheroé , firma en el 628 la paz con Roma y declara la libertad religiosa. Pero la alianza, como veremos, llegó demasiado tarde y con los dos imperios exangües.

La vuelta a Constantinopla de Heraclio y su entrada fue uno de los más grandiosos triunfos que registra la historia. El emperador fue recibido solemnemente en la basílica de Santa Sofía por el patriarca Sergio. Un año después, se dirigió con la emperatriz Martina a Jerusalén, donde restituyó, con los debidos honores, la Santa Cruz, que había sido rescatada en su cofre de plata.

De acuerdo a una leyenda, al llegar a Jerusalén, para ingresar en ella, Heraclio quiso cargar la Cruz. Pero tan pronto pretendió trasponer los muros de Agripa por la puerta de Damasco quedó como paralizado, incapaz de dar un paso. El patriarca de Jerusalén, Zacarías , que iba a su lado, le indicó que todo aquel esplendor imperial no iba de acuerdo con la figura del Cristo que había llevado la Cruz. Entonces el emperador se despojó de su manto de púrpura, se quitó la corona y, con simples vestiduras, descalzo, pudo llevar la Cruz hasta el Santo sepulcro.

Fue el 14 de Septiembre del 629, fecha que coincidía con la de la ya antigua fiesta de la dedicación de la basílica constantiniana realizada el 13 de Septiembre del 335, en cuyos aniversarios, la Cruz hallada por Santa Elena, era mostrada, ‘exaltada', al pueblo en solemnidad impar. En el siglo VII, y a raíz de su restitución por Heraclio, la fiesta de la Exaltación de la Cruz fue declarada en Roma celebración universal y, desde entonces, se festeja en todo oriente y occidente. Es lo que estamos haciendo hoy.

Pero, ¡ay!, digamos que, en su tenor original, fue un festejo que duró poco. Apenas diez años después, en el 638, Jerusalén es nuevamente tomada a sangre y fuego por los musulmanes.

Y la historia termina muy mal. Debilitada por las luchas contra el imperio Bizantino, Persia cae en manos del Islam en el 651. En el 642 ya había capitulado Alejandría, en Egipto, e incendiada su biblioteca. África, agotada por la lucha contra los vándalos perece también, después de esfuerzos heroicos, en el 698. El próspero, hasta entonces, norte de África deja de ser cristiano y cae en la irremediable decadencia que dura hasta nuestros días, salvo el breve interregno colonial. Tres años después los árabes mahometanos -y los moros bereberes convertidos a la fuerza- se lanzarán a la conquista de Europa a través de España. Recién serán detenidos por Carlos Martel en Poitiers en el 732. Todo lo conquistado por el Islam y luego no reconquistado irá poco a poco perdiendo su antiguo esplendor y salvo los restos de las culturas que subsistieron, el Corán no trajo sino barbarie, atraso y esclavitud. Bien otra cosa hubiera sucedido de estar los persas, los bizantinos y los vándalos -ya en proceso de conversión- con sus fuerzas intactas.

La Cruz, pues, fue tomada y profanada por los musulmanes. Sufrió, luego, varias vicisitudes. Fue restituida a su basílica del Santo Sepulcro durante el reino Cruzado de Jerusalén. La última noticia que tenemos de ella es en la desgraciada batalla de Hattin, cerca de Tiberíades, donde, a pesar de que los ejércitos cristianos la llevaban como estandarte de victoria, Saladino los vence el fatídico 3 de julio de 1187, terminando así con un siglo de recuperado dominio cristiano en Jerusalén. Sabemos que, pocos meses después, uno de los jeques de Saladino, Lobo Azul , entra en Damasco, arrastrando la Cruz atada a la cola de su caballo.

Hoy solo quedan tres pequeños fragmentos de ella, salvados antes de todo esto, en la Basílica Santa Croce in Jerusalemme de Roma, junto con parte del título –INRI-, uno de los clavos y el travesaño de la Cruz del buen ladrón. También hay infinidad de pequeñas astillas distribuidas por todo el mundo, ya que durante el medioevo, fue costumbre de los obispos el que sus anillos pastorales llevaran todos un minúsculo fragmento.

La Cruz ha desaparecido, pero ella continúa signando el destino de los cristianos. De hecho en todas estas matanzas hubo multitud de héroes y de mártires. Dios, al parecer, maneja la historia sobre todo para ellos, y para los santos no conocidos que todas estas situaciones suscitan. Quizá sea por ello que la historia del cristianismo -que, por su propia dinámica, tiende al esplendor y a la promoción de lo mejor de lo humano, de la ciencia, del arte, de la literatura y de las virtudes viriles-, de vez en cuando, como nos está sucediendo ahora, deba despojarse, como Heraclio, de sus galas, para purificarse y llevar como corresponde la Cruz del Señor. Purificarse del demasiado instalarse en el mundo de los cristianos y, también, de todos aquellos cristianos que no llevan dignamente ese nombre. Mejor afuera, que adentro de la Iglesia.

Es verdad que la victoria y el triunfo son siempre de Cristo, pero no siempre en las formas que a nosotros nos gustaría. El verdadero cristiano no está hecho para la vida mediocre, para el cumplimiento a medias, para el reconocimiento de un Cristo que haga llanas todas las cosas y nunca nos mande al frente, ni nos exija esfuerzos. El cristiano no está hecho para marchar con las mayorías, para vivir siempre en cristiandades reconocidas, en naciones católicas, para vestirse demasiado tiempo de oropeles y de triunfo, sino para el desgarrado uniforme de combate, para los actos heroicos, para a veces las oscuras trincheras de todos los días, las opciones recias, los amores grandes, los caminares hazañosos.

Nos tocan épocas difíciles, en las cuales, detrás de aparentes facilidades y de libertades que no son tales, no solo hemos de enfrentar enemigos directos de nuestra fe, sino infiltraciones, deformaciones e insidias a nuestras convicciones, tentaciones sin número, solapadas y sonrientes persecuciones y marginaciones, costumbres infames que se venden como conquistas, perfidias de políticos, mentiras y cizaña de periodistas, escuelas en manos de ideólogos y de ignorantes, sonrisas cómplices que seducen y ablandan, y aún católicos y eclesiásticos confundidos y descaminados, ‘idiotas útiles' –como se decía en un tiempo- compinches de ideas y formas de ser anticristianas.

Sí, épocas de héroes y de mártires, aunque ese heroísmo o martirio no termine necesaria y gloriosamente en sangre y haya que arrastrarlo todos los días, en el cumplimiento de nuestras tareas, de nuestros deberes tantas veces impagos, en la fidelidad a nuestro código de honor cristiano, en la multiforme cara de la Cruz, mezcla de penas y alegrías, con la mirada puesta hacia Aquel que, levantado en alto, a todos los que creen en Él, concede la Vida Eterna.

(cortesía: catecismo.com.ar)

Oración

Dios todo poderoso
que habéis sufrido la muerte
sobre el árbol de la cruz,
por nuestros pecados,
acompáñadme,

Santa Cruz de Jesucristo,
ten piedad de mí.

Santa Cruz de Jesucristo,
rechazad de mi toda arma cortante y de fuego.

Santa Cruz de Jesucristo,
derramad sobre mi todo bien.

Santa Cruz de Jesucristo,
descartad de mi todo mal.

Santa Cruz de Jesucristo,
haced que alumbre el camino de la salud.

Santa Cruz de Jesucristo,
rechazad de mi todo atentado de muerte.

Santa Cruz de Jesucristo,
presérvame de accidentes corporales y temporales.

Que yo adore la Santa Cruz de Jesucristo por siempre;
Jesús de Nazaret crucificado, tened piedad de mí.

Haced que el Espíritu maligno y nocivo,
se aparte de mí, por los siglos de los siglos.

Amén. (ACI)




domingo, 13 de agosto de 2023

Sí, hay diferencia entre memoria, fiesta y solemnidad

Cuando vamos a misa escuchamos decir que es la memoria o la fiesta o la solemnidad, pero es posible que no sepamos la diferencia.
 Aclaremos las dudas.

Generalmente, la palabra «fiesta» es usada por los católicos en referencia a cualquier celebración de la Iglesia: días dedicados a santos, a Nuestra Señora, a Cristo… No hay ningún error doctrinal en usar el término «fiesta» para todos los casos, pero es recomendable aprender que en la Iglesia existe una jerarquía de celebraciones. Estas se estructuran en tres tipos básicos: las memorias, las fiestas y las solemnidades.

Solemnidades

Las solemnidades son las celebraciones de grado más alto, reservadas a los misterios más importantes de nuestra fe: por ejemplo, la Pascua, Pentecostés, la Inmaculada Concepción; los principales títulos de Jesús, como Cristo Rey o el Sagrado Corazón, además de celebraciones que honran a algunos santos de especial importancia en la historia de la salvación, como es el caso de las solemnidades de los santos Pedro y Pablo y la del nacimiento de san Juan Bautista.

En las solemnidades, así como en los domingos, la celebración eucarística tiene tres lecturas, la oración de los fieles, el Credo y el Gloria (incluso cuando la solemnidad cae en Adviento o en Cuaresma).

Las solemnidades también tienen oraciones propias exclusivas: antífona de entrada, oración inicial, oración sobre las ofrendas, antífona de comunión y oración después de la comunión. En la mayoría de los casos, también hay un prefacio especial.

Algunas solemnidades son fiestas de precepto y otras no: esto depende de la realidad pastoral de cada país y, por tanto, del criterio de la respectiva conferencia episcopal.

Las solemnidades que caen en domingo se celebran como tales durante el tiempo ordinario y el tiempo de Navidad, pero acostumbran a ser trasladadas al lunes cuando caen en un domingo de Adviento, de Cuaresma, de Semana Santa y del tiempo pascual.

Fiestas

Las fiestas honran algún misterio o título de Jesús, de Nuestra Señora y de santos especialmente relevantes, como los apóstoles, los evangelistas y otros de gran importancia histórica como san Lorenzo.

La fiesta acostumbra a tener oraciones propias, pero se hacen solo dos lecturas y el Gloria. A diferencia de otras fiestas, las dedicadas a Jesús —como la Transfiguración y la Exaltación de la Santa Cruz— se celebran también cuando caen en domingo y en ese caso tienen tres lecturas, el Gloria y el Credo.

Memorias

La memoria es generalmente la celebración de un santo, pero podría también celebrar algún aspecto de Jesús o de María. Es el caso de la memoria facultativa del Santo Nombre de Jesús y de la memoria obligatoria del Inmaculado Corazón de María.

En lo que respecta a la liturgia, no hay diferencia entre la memoria facultativa y la memoria obligatoria. Toda memoria tiene al menos una oración propia de apertura. En cuanto a las lecturas, pueden ser específicas o no: en general se prefiere que se mantengan las lecturas del día para evitar que se interrumpa excesivamente el ciclo continuo de las lecturas propias de cada tiempo; al mismo tiempo hay lecturas específicas que deben usarse en el caso de algunos santos, especialmente los mencionados en la propia Sagrada Escritura, por ejemplo Marta, María Magdalena y Bernabé.

Durante la Cuaresma y en parte del Adviento (del 17 al 24 de diciembre) se usa solo la oración colecta del santo; todo el resto es lo ordinario de ese día.

Caso especial

El día de difuntos, celebrado el 2 de noviembre, tiene prioridad sobre el domingo a pesar de no ser una solemnidad.

Variaciones geográficas 

Hay casos en los que una determinada celebración tiene una clasificación diferente según la región, ya que algunos santos son más venerados en un lugar que en otros. Es el caso de san Benito: su día es memoria obligatoria en el calendario universal, pero es fiesta en Europa por ser uno de los patrones del continente y es solemnidad en la diócesis de Montecassino, donde está enterrado. O bien, la fiesta de Nuestra Señora de Guadalupe en México y todo el continente americano, decretada por San Juan Pablo II en 1999.

Hay solemnidades, como el Corpus Christi, que pueden ser precepto o no conforme a la determinación de la conferencia episcopal de cada país: la decisión se basa en una realidad pastoral local. Por eso hay países que mantienen la tradicional celebración el jueves como fiesta de precepto, otros mantienen el día pero no como precepto y otros, que ya son mayoría, en los que la celebración se traslada al domingo siguiente para garantizar la máxima participación de los fieles.


Aleteia Brasil

Vea también    El Hombre en Fiesta - P. Emiliano Jiménez
(abundante información)























viernes, 2 de junio de 2023

¿Por qué junio es el mes del Sagrado Corazón de Jesús?

SACRED HEART


La historia de una devoción muy popular impulsada gracias a santa Margarita María de Alacoque

«Te prometo que mi Corazón se dilatará para esparcir en abundancia las influencias de su divino amor sobre quienes le hagan ese honor y procuren que se le tribute».

San Juan Pablo II decía que «esta fiesta recuerda el misterio del amor que Dios alberga por los hombres de todos los tiempos».

Junio es el mes en el que los católicos debemos demostrar más que nunca, a través de nuestras acciones, el amor que le tenemos a Jesús.

Es la manera de agradecerle y honrarle ese amor ardiente, infinito, generoso y fiel hacia nosotros, uno que incluso hizo que sacrificara su propia vida.

El papa Francisco dijo el 9 de junio de 2021:

«Pidamos al Señor que haga latir nuestro corazón con el suyo: que lo purifique de todo lo terrenal, de todo lo que es orgullo y desorden, de todo lo que es insensible; que lo llene de Él, para que en su amor y en el temor a Él nuestro corazón encuentre la paz».

Jesús pidió esta fiesta

Aunque la devoción al Corazón de Jesús ha existido desde los inicios de la Iglesia, fue un 16 de junio de 1675 que el Hijo de Dios se le apareció a santa Margarita María de Alacoque (originaria de Francia) por cuarta vez, mostrándole su corazón rodeado de llamas, coronado de espinas, con una herida abierta de la cual brotaba sangre y se vislumbraba una cruz en su interior.

Jesús le dijo:

«He aquí el Corazón que tanto ha amado a los hombres y que no ha ahorrado nada hasta el extremo de agotarse y consumirse para testimoniarles su amor.

Y, en compensación, sólo recibe, de la mayoría de ellos, ingratitudes por medio de sus irreverencias y sacrilegios, así como por las frialdades y menosprecios que tienen para conmigo en este Sacramento de amor.

Pero lo que más me duele es que se porten así los corazones que se me han consagrado.

Por eso te pido que el primer viernes después de la octava del Corpus se celebre una fiesta especial para honrar a mi Corazón, y que se comulgue dicho día para pedirle perdón y reparar los ultrajes por él recibidos durante el tiempo que ha permanecido expuesto en los altares.

También te prometo que mi Corazón se dilatará para esparcir en abundancia las influencias de su divino amor sobre quienes le hagan ese honor y procuren que se le tribute».

Margarita acudió a su director espiritual, el sacerdote jesuita Claudio de la Colombière, quien le aconsejó cumplir la voluntad del Señor y escribir todo lo que Él le había revelado.

La costosa instauración de la devoción

Sin embargo, instaurar la devoción al Corazón de Jesús no sería tarea fácil para ella.

Le tomó unos 10 años convencer a la Madre Superiora y a sus hermanas del convento Paray-le-Monial (donde hoy se encuentra la Basílica del Sagrado Corazón), quienes dudaron y fueron muy duras con ella.

SACRE COEUR

La religiosa nunca vería en vida la devoción formal al Corazón de Jesús. Fue tres años después de su muerte que el papa Inocencio XIII proclamó una bula papal dando indulgencias a todos los monasterios Visitantinos (Santa Margarita perteneció a la Orden de la Visitación de Santa María).

Ese fue el primer paso para la institución de la fiesta del Sagrado Corazón en la mayoría de los conventos.

Finalmente, en 1856 el papa Pío IX extendió la fiesta del Sagrado Corazón a toda la Iglesia y, en 1920, Margarita fue elevada a los altares por el papa Benedicto XV.

En 1944, el papa Pío XII estableció que la fiesta del Inmaculado Corazón de María se celebre al día siguiente de la del Sagrado Corazón de Jesús, pues ambos corazones son inseparables.

Y durante su papado, san Juan Pablo II estableció que en la fiesta del Sagrado Corazón de Jesús (el primer viernes después de la octava del Corpus, que este 2021 es el 11 de junio) la Iglesia también celebre la Jornada Mundial de Oración por la Santificación de los Sacerdotes.

Oración a Santa Margarita María de Alacoque

¡Oh Bienaventurada Margarita María!
Depositaria venturosa del tesoro de los cielos, el Corazón Divino de Jesús,
permite que, considerándote mi hermana, en este incomparable amor,
te ruegue me des con generosidad, la parte que me corresponde
en esa mansión de infinita caridad.

Confidente de Jesús, acércame tú al Sagrario de su pecho herido;
Esposa de predilección,
enséñame a sufrir por la dilatación de aquel reinado cuya causa te confió el Maestro. Apóstol del Sagrado Corazón,
consígueme que se realicen conmigo las promesas que en beneficio de su gloria,
te hizo ochenta y siete veces el Amado;
Discípula regalada del Divino Corazón,
enséñame la ciencia de conocerlo como lo conociste tú,
en el perfecto olvido de mí mismo y de la tierra.
Víctima del Corazón de Jesús Sacramentado,
toma el mío, y ocúltalo en la llaga donde tú viviste,
compartiendo ahí las agonías del Cautivo del amor, de Jesús-Eucaristía.
Él, te dijo, hermana muy amada, que dispusieras en la eternidad del cielo,
de este otro cielo, el de su Corazón Sacramentado;
¡Oh Margarita María! entrégamelo, pues, para consumirme en ese incendio,
dámelo para llevarlo como vida redentora a los pobres pecadores
y como glorificación de ese mismo Corazón Divino a las almas de los justos.

 ¡Ah, sí! compartamos, hermana mía
el mismo sacrificio, el mismo apostolado,
el mismo paraíso del Corazón Divino de Jesús: venga a nos su reino.


Adriana Bello, Aleteia 

Vea también      Culto perpetuo al Sagrado Corazón de Jesús




















domingo, 19 de marzo de 2023

¿Qué pasa cuando el día de san José cae en domingo?


 

Cuando el 19 de marzo cae en domingo, la Misa de la solemnidad de san José se traslada al día siguiente

La Iglesia católica honra la vida de san José, esposo de la Virgen María, el 19 de marzo de cada año. Es una de las pocas solemnidades jubilosas durante la temporada de Cuaresma y es un día de gran alegría.

Sin embargo, esta fiesta de san José nunca reemplazará un domingo de Cuaresma. Si el 19 de marzo cae en domingo, se trasladará al siguiente lunes 20 de marzo.

La razón de este aplazamiento es que los domingos de Adviento, Cuaresma y Pascua tienen un rango superior a todas las solemnidades. 

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Hay excepciones locales ocasionales, como el permiso para celebrar la fiesta de Nuestra Señora de Guadalupe el 12 de diciembre, incluso si cae en domingo de Adviento, pero solo dentro de las diócesis de México.

Durante la Navidad y el Tiempo Ordinario se pueden celebrar solemnidades y fiestas menores del Señor en lugar de un domingo.

Si quieres celebrar a san José en Misa cuando el 19 de marzo cae en domingo, tendrás que ir a Misa el lunes 20 de marzo.

Si tu parroquia o alguna organización local organiza una celebración de la misa de san José, verifica si tendrá lugar el 19 o el 20 de marzo este año.

Estas fiestas se pueden celebrar el domingo

Algunas veces -pocas- la celebración dominical se sustituye por una fiesta. Esto puede pasar cuando se cumplen las siguientes condiciones:

  1. Cuando una solemnidad del Señor, de la Virgen María, o de un santo cae en domingo.
  2. Cuando una fiesta del Señor cae en domingo (es decir, la Transfiguración).
  3. Cuando la fiesta de un patrón principal de un lugar, es decir, de la ciudad o estado, cae en domingo.
  4. Cuando la dedicación de una iglesia en particular y su aniversario cae en domingo.
  5. Cuando la solemnidad del título, o del fundador, o del patrono principal de una orden o congregación religiosa cae en domingo.

Para dar algunos ejemplos, aquí hay algunas fiestas y solemnidades que se pueden celebrar en domingo.

  1. Presentación del Señor (2 de febrero)
  2. Santos Pedro y Pablo (29 de junio)
  3. Transfiguración del Señor (6 de agosto)
  4. Asunción de la Santísima Virgen María (15 de agosto)
  5. Exaltación de la Cruz (14 de septiembre)
  6. Día de Todos los Santos (1 de noviembre)

Hay otras que no se enumeran aquí, pero esto da un breve resumen de las diversas fiestas en el año de la Iglesia que se celebran en días fijos. Cuando ese día es domingo, puede sustituir a la típica celebración de temporada.

Philip Kosloski, Aleteia 

Vea también      Declaraciones de San José (Material y Artículos para defender la Vida)


















jueves, 29 de diciembre de 2022

¿Qué día es la fiesta de la Sagrada Familia este año 2022?

DOMOWY KOŚCIÓŁ        

Ideas para celebrar en familia este día navideño centrado en Jesús, María y José y crecer juntos espiritualmente

Durante el tiempo navideño, la Iglesia contempla el misterio de la Sagrada Familia con una fiesta especial. 

Esta fiesta dedicada a Jesús, María y José en conjunto, normalmente se celebra el domingo después del 25 de diciembre. Pero a veces es distinto.

Es el caso de este año 2022, en que el domingo después del 25 de diciembre cae el 1 de enero, día en que se celebra otra fiesta muy importante: la solemnidad de Santa María Madre de Dios.

Por eso, en esta ocasión es el viernes 30 de diciembre cuando los católicos celebran esta fiesta, que se enmarca en la octava de Navidad.

Ideas para celebrar la fiesta de la Sagrada Familia

El Directorio del Vaticano sobre la piedad popular y la liturgia ofrece algunas sugerencias sobre cómo las familias pueden celebrar esta fiesta.

1IR JUNTOS A MISA ESTE DÍA

2VOLVER A ENCOMENDAR A LA FAMILIA A JESÚS, MARÍA Y JOSÉ

3BENDECIR A LOS NIÑOS

4RENOVAR LAS PROMESAS MATRIMONIALES HECHAS POR LOS ESPOSOS EL DÍA DE LA BODA

5INTERCAMBIO DE PROMESAS ENTRE LOS NOVIOS CON LAS QUE FORMALIZAN EL DESEO DE FUNDAR UNA NUEVA FAMILIA

«Pero más allá del día de la fiesta, a los fieles les agrada recurrir a la Sagrada Familia de Nazaret en muchas circunstancias de la vida: se inscriben con gusto en las Asociaciones de la Sagrada Familia, para configurar su propio núcleo familiar según el modelo de la Familia de Nazaret, y dirigen a la misma jaculatorias frecuentes, mediante las que se encomiendan a su patrocinio y piden la asistencia para el momento de la muerte».

La fiesta de la Sagrada Familia es una bonita forma de continuar la celebración de la Navidad, centrándose en cómo nuestras propias familias pueden emular la belleza y la alegría que se encuentran en la Sagrada Familia.

Philip Kosloski, Aleteia 

Vea también    Consagración de los Hogaresa la
Sagrada Familia de Nazaret




















lunes, 6 de junio de 2022

¿Cómo celebrar la memoria de la Virgen María Madre de la Iglesia?

Virgen del Rosario en San Nicolás


Una fiesta instituida recientemente por el papa Francisco para el lunes después de Pentecostés 

La Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos publicó el 27 de marzo de 2018 una carta sobre la memoria obligatoria de la bienaventurada Virgen María, Madre de la Iglesia, que la Iglesia celebra el lunes después de Pentecostés.

El cardenal Robert Sarah, prefecto del dicasterio firmó el documento que explica que tras la inscripción en el Calendario Romano de la memoria, “parece oportuno ofrecer algunas indicaciones»:

Misa de Pentecostés

“La rúbrica que se lee en el Misal Romano después de los formularios de la Misa de Pentecostés: «Donde el lunes o también el martes después de Pentecostés son días en los que los fieles deben o suelen asistir a misa, puede utilizarse la misa del domingo de Pentecostés o decirse la misa votiva del Espíritu Santo» (Misal Romano), sigue siendo válida porque no deroga la precedencia de los días litúrgicos que, por su celebración, son regulados únicamente por la Tabla de los días litúrgicos (cf. Normas universales sobre el año litúrgico y sobre el calendario, n. 59)”.

Del mismo modo, la precedencia está ordenada por la normativa para las Misas votivas: «Las misas votivas, de suyo, están prohibidas los días en que coincide una memoria obligatoria, o una feria de Adviento hasta el día 16 de diciembre, o una feria del tiempo de Navidad desde el 2 de enero, o del tiempo pascual después de la octava de Pascua. Pero si la utilidad pastoral lo pide, en la celebración con el pueblo puede utilizarse una misa votiva que responda a esa utilidad, a juicio del rector de la iglesia o del mismo sacerdote celebrante» (Misal Romano; cf. Ordenación general del Misal Romano, n. 376).

Lecturas y condiciones 

Sin embargo, en igualdad de condiciones, se prefiere la memoria obligatoria de la bienaventurada Virgen María, Madre de la Iglesia, cuyos textos van anexos al Decreto, con las lecturas indicadas, consideradas propias, porque iluminan el misterio de la Maternidad espiritual. En una futura edición del Ordo Lectionum Missae n. 572 bis, la rúbrica indicará expresamente que las lecturas son propias y, por tanto, aunque se trate de una memoria, deben tomarse en lugar de las lecturas del día (cf. Leccionario, Prenotandos, n. 83).

Año litúrgico y el Calendario

En el caso que coincida esta memoria con otra memoria, se siguen los principios de las normas generales para el Año litúrgico y el Calendario (cf. Tabla de los días litúrgicos, n. 60). Dada la vinculación de la memoria de la bienaventurada Virgen María, Madre de la Iglesia con Pentecostés, al igual que la memoria del Inmaculado Corazón de la bienaventurada Virgen María con la celebración del Sagrado Corazón de Jesús, en caso de coincidencia con otra memoria de un Santo o de un Beato, según la tradición litúrgica de la preeminencia entre personas, prevalece la memoria de la bienaventurada Virgen María”.

La misiva a 24 de marzo de 2018, en la sede de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos,  también está firmada por el arzobispo Arthur Roche, Secretario del dicasterio vaticano.

Aleteia

Vea también      Origen e historia de la devoción Nuestra Señora del Sagrado Corazón