12ª Estación: Jesús muere en la Cruz
Humillemos a nuestra frente con
el abatimiento más profundo. Tan ardiente
e impetuoso es en la tierra el huracán del
pecado, que ha podido secar, con el soplo
de la muerte, la misma fuente de la vida.
Si yo no muero al pecar, es porque Cristo
ofreció su vida en prenda de mi conversión
y mi rescate.
Rásguese para siempre
el lienzo de mis apegos terrenales, como
el velo del Templo, de Cristo ante la agonía;
salgan de mi alma las pasiones, como los
muertos de sus sepulcros, pártanse
las piedras de mi indiferencia, como
las rocas del Calvario; oscurézcase el sol,
si es preciso, con tal de que mi lengua,
solaz del corazón en estas horas, pronuncie
con frecuencia la bella confesión del jefe
de los soldados romanos:
“Verdaderamente era Hijo de Dios este crucificado”.
![]() |
Dios nos ama tanto que hasta ha querido amarnos con un corazón humano traspasado.
Entradas populares
-
Celebramos de nueva cuenta el Miércoles de Ceniza y para muchos es un día como cualquiera; sin embargo, consideremos algunos efectos que t...
-
Ante los retos que nos presenta la sociedad actual, ¿sigue siendo importante la fidelidad en la pareja y el modelo tradicional? Vamos a desc...
-
El papa Francisco no planea renunciar. Al menos no por ahora, de acuerdo con las últimas señales provenientes del Vaticano. El papa Franci...
-
«Restañar la herida del que sufre, mi hermano»: un libro online para convencernos de Su misericordiaDiego Germán Passadore quiere difundir la convicción firme del poder de la misericordia de Dios ReL Diego Germán Passadore Duró publi...
miércoles, 12 de abril de 2017
Via Crucis del Beato Liberio González, (12)
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario