El don de Jesucristo no se agota en la celebración del sacramento del matrimonio, sino que acompaña a los cónyuges a lo largo de toda su existencia. Lo recuerda explícitamente el Concilio Vaticano II cuando dice que Jesucristo «permanece con ellos para que los esposos, con su mutua entrega, se amen con perpetua fidelidad, como Él mismo amó a la Iglesia y se entregó por ella… Por ello los esposos cristianos, para cumplir dignamente sus deberes de estado, están fortificados y como consagrados por un sacramento especial, con cuya virtud, al cumplir su misión conyugal y familiar, imbuidos del espíritu de Cristo, que satura toda su vida de fe, esperanza y caridad, llegan cada vez más a su propia perfección y a su mutua santificación, y, por tanto, conjuntamente, a la glorificación de Dios» — Exhortación Apostólica Familiaris Consortio, 22 de noviembre de 1981.San Juan Pablo II
Dios nos ama tanto que hasta ha querido amarnos con un corazón humano traspasado.
Entradas populares
-
«Restañar la herida del que sufre, mi hermano»: un libro online para convencernos de Su misericordiaDiego Germán Passadore quiere difundir la convicción firme del poder de la misericordia de Dios ReL Diego Germán Passadore Duró publi...
-
A todos ustedes les deseamos una Pascua de Resurrección iluminada por el Señor resucitado y colmada de bendiciones. Rezaremos un Rosario par...
-
Libro de Isaías 49,1-6. ¡Escúchenme, costas lejanas, presten atención, pueblos remotos! El Señor me llamó desde el seno materno, desde el...
-
En Malabo viven tres familias del Camino Neocatecumenal. ReL charla con una de ellas. Juan Pablo y Matilde (justo en el centro de la ima...
miércoles, 15 de agosto de 2018
El matrimonio, sacramento de mutua santificación
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario